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La sangre llama

La sangre llama

Autor: : Babymercury
Género: Romance
La familia es el vínculo más importante de la sociedad, la base de los principios y las personas que más te amaran siempre. Pero uno no se enamora de alguien de su propia sangre. Alguien que tiene el mismo ADN que tú. El incesto es un pecado, es mal visto por la sociedad y es algo que no debería ni pasar por tu mente... No eliges de quién te enamoras ¿Pero hasta que punto se puede resistir si la sangre llama de esa manera? ¿Se puede destruir una familia, por sentimientos como esos? ¿Hasta que punto llega un amor así?

Capítulo 1 Prólogo

-Recuerdo perfectamente la primera vez que te ví. Yo tenía 5 años y tú 2 años y medio.

Aún recuerdo que tu mirada buscaba a tu mamá, se intercalan entre el piso y el techo hasta fijarte en mí, no parabas de mirarme y una sonrisa se puso en tus labios y yo también

-Que bebé tan lindo- Escuché la voz de mi mamá- Saludé, mi amor.

Me acerqué a tí lentamente y me diste un rápido abrazo, que te aferrabas a mí. Tenía todo el amor y la inocencia del mundo. No paraba de observarte por lo lindo que eras. Nuestros ojos estuvieron sobre el otro todo ese tiempo.

Cuando nuestras madres nos separaron, tus brazos se movían a modo que no me alejara, tú no lo entendías pero al día siguiente volveríamos a vernos o cualquier día de esa semana.

Si tan sólo no hubiéramos sido de la misma familia. Si tan sólo hubiéramos sido 2 desconocidos cuyos destinos eventualmente se encontrarían, sin ningún impedimento. Si nuestro pueblo no fuera un lugar tan conservador o si simplemente nos hubiéramos enamorado de otras personas. El hubiera muchas me veces me atormentó. Sólo Dios conocía mi más grande secreto y pecado.

¿Porqué justamente de tí? ¿Porqué alguien te tiene mi mismo ADN? ¿Porqué aquí?

El incesto no debería existir, más sin embargo aquí estamos tú y yo...

Capítulo 2 Mi familia

Había un pueblo que no era tan grande ni pequeño, varios se conocían. No era tan grande como la capital, donde fácilmente te puedes perder y ver diferentes rostros cada día y en horas ya no recordarlo. Así era San Benito.

Un lugar bastante tranquilo, lleno de vegetación y el indicado para vivir si te gustaba una vida de rancho, cultivos y granjas.

Las clases sociales no eran la excepción. Incluso había 5 institutos. 2 escuelas públicas, 2 para los hijos de los Acendados millonarios y una colegio privado para el nivel intermedio.

El origen de mi familia fue humilde. Siempre trabajaron de la tierra, simplemente soñar no era opción para ellos, la imaginación y los sueños no pasaban de eso. Mi abuela, no fue la excepción, llegó hasta tercero primaria y empezó a trabajar de sirvienta, ayudando a otros en sus negocios o lo que fuera.

Pero mi abuelo era totalmente distinto, él no quería quedarse como un pobre ignorante, tenía 25 años cuando terminó su primaria e incitó a mi mamá de 21 en ese entonces, a volver a la escuela, en cuanto las escuelas públicas tuvieron un programa para adultos.

-Que la escuela nunca les falte y puedan tener un futuro mejor. Ellas tienen que volar- Decía mi abuelo. Fue esa la razón por la que mi mamá demostró que la edad no importa si te quieres superar.

Mi abuela siempre fue uno de los pilares más importantes de mi vida y la motivación de mi abuelo nos inspiró a soñar en alto.

Mi familia se conforma por mis abuelos, hubo algo respecto a ellos que le dejaría la lección de su vida a mi abuela y años después a mi mamá.

Mi papá Juan, no era el padre biológico de mi mamá.

Resulta que mi abuela se casó con 18 años, con su primer novio, un muchacho sin aspiraciones más que conseguir dinero y tener una vida tradicional como la que la gente pobre llevaba en el pueblo; tal vez como no conocía nada más. Un año y medio después nació mi mamá, a penas tenía 3 meses cuando a mí joven abuelo le dio un paro cardíaco mientras laboraba, cosa que ella no supo hasta muchos años después...

Un par de años después conoció a quien sería su segundo esposo. No se conocieron mucho tiempo, 3 meses y se casaron. Aceptó a mi mamá como si fuera su hija, cuando tenía 5 años, tuvieron a su segunda hija, mi tía.

Hasta el día de hoy me preguntó si el padre biológico de mi mamá hubiera vivido, está situación se hubiera dado, si hubieran tenido otros hijos o si incluso está situación pudo evitarse.

Cuando pienso en mi abuelo, a la mente sólo me viene a la mente, mi abuelo Juan. Sé que mi abuelo biológico se llamaba Horacio. Pero incluso mi mamá al hablar de su padre, lo menciona a él. Luchó mucho para demostrar que de adulto se puede estudiar y triunfar; no quería que al seguir creciendo sus hijas, llegarán con la tarea y ellos no supieran como ayudarnos. Hasta mi mamá terminó sus estudios por él.

Me sigo preguntando si con mi abuelo biológico, estaríamos donde estamos hoy.

Mi tía Alma y mi mamá crecieron sin haber notado que eran hijas de hombres diferentes, hasta que notaron que el nombre de mi mamá era Hortensia Agüero y el de mi tía Alma Rabe y sólo su segundo apellido era el mismo: Castro. Siendo más pequeñas nunca lo cuestionaron, hasta que con 11 años ella los cuestionó.

Mi amor, Juan es tu papá porque te ha criado y amado como suya, pero su sangre no es la tuya.

-¿Cómo es eso?- Recreó en mi mente la voz inocente de mi mamá, ya que mi familia la describe así.

-Juan no es tu papá de sangre. Tu tienes a tu papa, allá arriba en el cielo.

Su Shock era tan grande, que las lágrimas bajaban en un río que se armó en sus ojos inocentes-

-¿¡Entonces mi papá no es mi papá!?-Lloraba

-No digas eso. Si tu para mí eres mi hija. No te engendre, pero en mi corazón, en mi alma y hasta en los huesos, es como si fueras mi sangre- Mi abuelo simplemente la abrazó y la acobijo en sus brazos. Es la primera vez que mi mamá me dijo que lo vió desesperado y con miedo- !Perdón por no decirte nada, mija de mi corazón!

Y allí supo la muerte de su padre, esa parte que nunca sintió ni sentiría incompleta en su vida, ni yo en la mía.

Luego de tantos años, mi abuela tuvo el valor de ir a la tumba junto a su hija.

-Hay, mi Horario... Horacio... Perdóname por no venir antes, pero no podía... ¡TÚ SABES QUE NO PODÍA, TU IDA ME SIGUE DOLIENDO...! ¡TE FUISTE MUY RÁPIDO...! Mira Hortencita ya está grande... ¡Perdón por no haberle hablado de tí...!- Luego de eso, iban una o 2 veces al mes al cementerio. Sólo había una o 2 fotos de Horacio Agüero, aunque desgatadas son lo único que quedaban de él...

Mi mamá y mi abuela siempre fueron profundamente unidas, siempre supe que eran diferentes, el agua y el aceite eran profundamente no se mezclan y ellas lo hacían tan bien, que hasta se complementaban.

Mi mamá dice que no era muy buena estudiante en la escuela, aunque con la ayuda de mis abuelos logró en su primaria pasar cada año, no le gustaba leer y prefería jugar en el bosque con sus amigos. Mi tía aunque inocente y tierna, era muy inteligente al punto de ser la mejor de su clase en toda la primaria y secundaria.

Mi mamá repitió sexto primaria, irónicamente fue por los métodos de mi tía, que se salvó de repetir un tercer año y al pasar a grados superiores, empezó a sacar mejores calificaciones. Mi tía Alma era ambiciosa, quería ser la mejor en todo y tenía muchas ansias de salir del pueblo.

-Hortensia ¿No has pensado en irte a vivir a otro lado?

-¿Otro lado?- La cuestionó sin entender.

-Como otro país o aunque sea la capital. Nunca hemos ido. Yo no me quiero quedar aquí- Hizo una mueca de aburrimiento.

-Pues a mí me gusta mucho vivir aquí.

-Hay, Hortensia ¿Quieres terminar como mi mamá y ser sirvienta? ¿O labrar la tierra como mi papá?

-Son trabajos dignos. Además nada nos falta.

-Nos falta más ropa informal. Ya no me gusta solo vestir el uniforme del colegio y los trajes típicos... Quiero vestirme como las hijas de los Acendados, tener mucho dinero e incluso ir a la universidad- La cara de mi tía Alma, tenía un brillo especial en esa plática e hizo que mi mamá soñara con algo mejor- No ser una pobretona toda la vida.

-Hey, hey ¿Cómo que pobretones? No seas ingrata, Alma. Mis papás se han quitado el pan de la boca por darnos la escuela. Y no somos tan pobres, no te pases- La regaño severmente- Niña, malagradecida.

-Pero yo quiero ayudar a mis papás, y no quedarme en el mismo lugar- Se defendió.

-Dale gracias a Dios que tienes inteligencia en esa cabecitas. Sigue estudiando y así lo serás.

-Me gustaría estudiar en el colegio Amayo.

-Nuestra escuelita no es tan mala. Además está muy caro...

-Soñar no cuesta. Tan amargada, por eso no tienes novio.

-Tú tampoco tienes...

En ese entonces ambas tenían 12 y 17 años. Mis abuelos habían ahorrado algo de dinero y sin saberlo, su hija de 14 años había llenado una solicitud para irse a Italia de estudiante becada. A pesar de la época y su edad, era demasiado viva y lo logró, fue aceptada. Debido a su inteligencia, le propusieron saltarse el resto de los estudios básicos, ya que era muy inteligente.

-NO- Fue el grito de mis abuelos al pedirles eso.

-¡ESTÁS MUY CHICA PARA LA UNIVERSIDAD Y VIVIR TÚ SOLA!

HAGÁNME EL FAVOR- Le dijo su madre irónica.

-Pero ya me gradué, mamá... ¡NO QUIERO LABRAR LA TIERRA!

-¡PERO SI YA TE GRADUASTE! ¿¡Y CON QUE DINERO TE VAS IR, NIÑA SONSA!?¡ A PENAS SI TE SABES LIMPIAR... PUES, ALLÍ SOLA...!

-¡USTEDES TIENEN AHORROS...! ¡ES JUSTO!- Desde pequeña ya era terca mi tía

-¡LO QUE HAGAMOS CON ESE DINERO ES NUESTRO PROBLEMA!- Le gritó mi abuelo Juan

-¡NO QUIERO SER UNA POBRETONA COMO USTEDES...!

Nuestros abuelos ya no eran tan pobres, con mucho esfuerzo tenían un dinero para comprar un terreno y tener sus propios cultivos, conociéndolos mi mamá sabía que no iban a ceder.

-Almita ¿Porqué te quieres ir tan lejos? Estás muy chica ¿Tanto te quieres alejar de nosotros?

-¡NO ME QUIERO QUEDAR AQUÍ!

¡NO QUIERO UNA VIDA EN EL CAMPO, EN LA TIERRA Y PASANDO PENAS!- Lloraba

-¿Y qué penas va a tener una muchachita como tú? Si mis papás nos dan todo.

-Pero no me quiero quedar- Le hizo un berrinche- Quiero viajar, prepararme, aprender cosas nuevas y ser millonaria.

-Esa ambición tuya...

-Hortensia ¿No tienes sueños? ¿No quieres hacer otra cosa, que no sea quedarte aquí?

-Me gustaría ir a la universidad, estudiar para ser enfermera tal vez.

-¿Y porqué no?-

-Todavía te puedes esperar unos años...

-¡ESTA OPORTUNIDAD ES ÚNICA... Y LA VOY A PERDER...!

Mi mamá inicialmente pensó en dejar sus estudios y trabajar para ayudar a mi tía y hacerse cargo de sus gastos. Mi mamá tuvo el gesto de renunciar a su educación universitaria con tal de que su hermanita prodigio fuera feliz, ella tenía más posibilidades.

Finalmente accedieron, con la condición de que al llamaría todos los días y escribiría a la misma hora.

Mis abuelos trabajaron el doble y a penas si dormían. Mi mamá se graduó ese año, aplicó para la universidad de la capital y se ganó una beca. Ya empezaba a soñar, pero el destino le tenía su primer Tragó amargo.

Conoció a un muchacho de la capital, guapo y elegante, de cabello castaño, alto y con una sonrisa que derretía.

Mi mamá no era fea con su pelo negro, sus ojos negros y piel morena clara. No pensó que de ambos, sólo ella estaba enamorada...

Se dejó envolver por esas palabras dulces y promesas típicas de una telenovela de la que tanto nos gustaba ver y resultó embarazada.

-Ese niño no es mío. Tonta tú qué te dejaste envolver... ¡Conmigo no cuentes!...- Y allí el tipo desapareció por casi 16 años.

-¡Eres una idiota!- La regaño su hermana cuando la llamó y le contó

Mis abuelos estaban decepcionados y se enojaron mucho, pensaron que había olvidado los valores que le enseñaron. Ya no podría ir a la universidad y darles ese futuro que su hermana menor soñaba. La gente hablaba, mi mamá fue el chisme del pueblo. Tuvo que conseguir trabajo en una tienda del pueblo, no era mucho dinero. Pero pronto la decepción se convirtió en bendición. Nací yo.

Mis abuelos me adoraron. Pronto mi tía empezó a mandar dinero, avanzaba rápido en su carrera, llamaba y escribía. Era mucho dinero, mis abuelos finalmente cumplieron su sueño y mi mamá trabajaba en esa tienda. La señora de la tienda falleció y como no tenía hijos, se la dejó a mí mamá. Recuerdo algunas cosas de mis primeros años, en ese entonces sin tener conciencia no me di cuenta de lo fácil que era mi vida y como hubiera deseado que las cosas se quedarán así. Que llegue al punto de desear que mi tía no hubiera regresado, de no pertenecer a mi familia y no conocerlo a él.

Mi tía mandaba dinero, una cantidad más grande que la anterior. Pero no llamaba, durante 4 años fue así; ya ni escribía y no regreso en la fecha acordada. Escribieron a la universidad, contactaron a la escuela del pueblo y la respuesta era que ya se había graduado. Mis abuelos fueron a Italia en desesperación y no la encontraron. Ya ni trabajaba en el mismo lugar. Mis abuelos y mi mamá lloraban, eso lo recuerdo.

-Hay, Almita ¿Dónde estará tu tía?- A pesar de tener 3 a 5 años lo recuerdo. Mi mamá me puso Alma por su hermana y Lorena porque le gustaba ese nombre- Te llamas como ella

-¿Quién está mandando este dinero? Dios mío... YO QUIERO A MI HIJA.

Los 3 lloraban por ella.

Mientras mi mamá trabajaba, pase mucho tiempo con mis abuelitos, tan amorosos y mi mamá, hasta hoy sé que nadie me ha amado más que mi familia.

Finalmente la hija prodiga apareció un día.

-Buenas tardes. Deme unos cigarrillos y una gaseosa-

-¡ALMA!- Su impresión era como la de haber visto un fantasma y llevaba un niño con ella.

-¡HORTENSIA!- Ambas se vieron sorprendidas. Recuerdo la ropa de mi tía, era muy elegante. Era una de esas mujeres ricas. Mi mamá siempre amo sus raíces y vestía los trajes típicos de nuestro pueblo. Ambas se abrazaban emocionadas, recuerdo la cara de mi mamá y de mi tía. Estaba en el mostrador, apreciando la escena. Luego de que juntaron sus frentes y llorar, mi mamá le dio una cachetada y di un respingo por el susto- INGRATA MALAGRADECIDA ¿PORQUÉ NO LLAMASTE? MALA HIJA, MALA HERMANA.

-¡PERDÓN, HORTENSIA...!- Y allí le contó que le fue muy bien y llevaba una relación de 4 años y 2 casada con un italiano de origen español- Me estaba armando de valor para darles la cara.

-¡TÚ VIVIENDO FELIZ Y NOSOTROS MUERTOS DEL MIEDO. MIS PAPÁS TE BUSCARON, TE LLORAMOS Y TÚ FELIZ..! ¡...Y CASADA CON UN DESCONOCIDO CUALQUIERA!

-!NO DIGAS ESO DE MI ESPOSO! ES BUENO.

-¡TAN BUENO QUE TE ALEJA DE TU FAMILIA Y HACES TU VIDA COMO SINO EXISTIERAMOS! ¡MALDITA INFELIZ!

-Pero, les mandé dinero...

-¿¡Y DE QUE NOS SIRVE ESO SINO SABÍAMOS DE TÍ, IDIOTA!?

-Ayudame a hablar con mis papás. Diles que mi esposo es bueno.

-¿¡Y A CUENTA DE QUE VOY A HABLAR BIEN DE UN HIJO DE VECINO, QUE NI CONOZCO!? ¡NO SEAS TAN CÍNICA, ALMA!

-Cuando lo conozcas, te va a caer bien. Él me dijo que los buscará.

-¿¡Y PORQUE HASTA AHORITA!?- Puso su mano en la cintura.

-Todos sus familiares murieron y... Le dije que no estaba solo. Por eso volvimos.

-¡NI QUE FUÉRAMOS PLATO DE SEGUNDA MESA...! ¡NO SABÍA QUE TE AVERGONZABAMOS TANTO..!

-¡NO ME AVERGÜENZO...! A MAXIMILIANO LE GUSTA LA TIERRA, GRANJAS Y...

-TIENE NOMBRE DE PERRO- Rió mi mamá y finalmente se rompió la tensión. Un nuevo abrazo se dio entre ambas.

-Un pequeño niño estaba detrás de la falda de mi tía- Él es mi hijo, Cristian. Nació en Italia

-¿Es mi sobrino?- Mi mamá no pudo contener su emoción y lo cargo- Vamos adentro- Hola hermoso.

La mujer elegante posó su vista en mí-¿Y esa niña?

-Bruta, ella es mi hija. Alma Lorena.

-Está tan bonita- Se acercó y me abrazó- Le pusiste mi nombre- Aún recuerdo su sonrisa- Hola Lorenita. Soy tu tía- Yo sólo correspondí su abrazo y sentí su amor.

Ambas nos cargaron, al entrar ambos fuimos tras nuestras madres y nos pusimos a su lado.

-¿Porqué tiene el uniforme de la escuela?

-Estudia donde nosotras...

-¿En escuela pública? Te mando suficiente dinero para que la pongas en el colegio al que yo siempre quise...

-No tiene nada de malo. No somos ricos. No voy a gastar mil en un lápiz. No importa si estudia en escuela pública, colegio privado o hasta por correo, con tal de que se preparé

-Yo si soy millonaria. La vas a cambiar de colegio. Yo lo pago, mi sobrina merece lo mejor...- Empezó una discusión que no comprendí hasta mucho más tarde.

El bebé intercalaba su vista entre el piso y el techo, buscaba a su mamá y finalmente nuestras miradas se encontraron. Me parecía simplemente hermoso y nos dimos una gran sonrisa.

Nuestras madres callaron y sonrieron por la ternura que les dabamos. Estoy segura que desde que nuestros ojos se encontraron fue nuestra perdición.

Luego de tantos años no puedo creer que un gesto tan inocente empezó con todo esto; a pesar de ser solo una niña mi corazón latía y le sudaban las manos

-¡Qué, bebé tan lindo!- Escuché la voz de mi mamá- Saludé, mi amor.

-Tú primita, mi amor- Diste unos pasos con una inmensa sonrisa y me abrazaste...

-Cristian, que bonito- Mi tía estaba embobada con ambos...

Y allí empezó todo. Soy Alma Lorena Agüero y esta es mi historia, de como tan chiquita empezó mi historia de amor prohibido... Aún recuerdo cuando escuche su nombre, ya que mi amor y maldición tiene nombre y apellido: Cristian Leves Rabe...

Capítulo 3 Somos más

Recuerdo que luego de un largo abrazo entre mi mamá y mi tía, fuimos a casa de mis abuelos.

Mi mamá entró primero a nuestra casa, no entendía muy bien lo que pasaba y ese pequeño niño se abrazo a mí nuevamente, mi tía Alma intentó llamarlo y sólo sonrió cuando negó con su cabeza, aferrándose más a mí.

-A tí ya nunca te faltará nada- Recuerdo que se me acercó, tocando mi nariz y sonriéndome- Ustedes si van a tener todo lo que deseen y yo se los voy a dar- Su sonrisa era inmensa.

No entendía sus palabras con exactitud, además que mi cintura se sentía apretada por los brazos de mi pequeño primo, causándole más ternura.

Recuerdo la cara de mis abuelos al salir de nuestra casa, no se cuánto tiempo habrá estado mi mamá allí dentro.

Sin duda estaban sorprendidos de ver a la tía Alma, sus caras aún las recuerdo con claridad.

Mi tía se acercó con una sonrisa a prisa y aún recuerdo el sonido de la fuerte cachetada de mi abuela en su cara.

-MALA HIJA, INGRATA- Eran las palabras que dijo mi abuela. Creo que es la primera vez que la vi enojada y decepcionada, sólo que no lo entendía en ese entonces.

-FUERA, LÁRGATE- Esos gritos me asustaron. Aún me preguntó cómo recuerdo esos pequeños detalles- DESGRACIADA INFELIZ- Le dijo mi abuelo.

Ellos no eran así...

-Mamá, papá. Escuchen yo... Perdonenme... Ya estoy aquí, volví- Puso su mano en su cara y se llenó de desesperación.

Cristian se aferraba más a mí y yo sólo acaricie su cabeza.

-FUERA. YA NO REGRESES NUNCA-

-AAAAAAHHHHHH- Lloró más fuerte.

Al escuchar ese grito, calmó a todos por un momento y me miró como en busca de consuelo. Limpie sus lágrimas poniéndome a su altura y me dio beso.

-Mamá, papá. Por favor no me desprecien...

-LARGATE.

-Él es mi hijo. Se llama Cristian.

-QUE TE VAYAS- La corrieron. Recogió al bebé, que no me soltaba. Mi tía me dio un beso y se fue corriendo.

No recuerdo muy bien que hablaron ese día, pero mis abuelos estaban tristes y decepcionados. Sé que no les gustó hablarle así a su hija, pero estaban decepcionados.

Fueron días en los que mis abuelos estaban tristes, mi mamá les hablaba de algo y parecían negarse a hablar de eso. Conmigo sonreían, pero notaba la tristeza en sus rostros.

Un día estaba dibujando algo en el mostrador de la tienda y llegó mi tía.

-Lore, Lorenita. Hola ¿Te acuerdas de mí?- Me sonrió

-Tía.

-Si- Extendió sus brazos, me besó y me abrazo- ¿Y tu mamá?- Señale con un dedo que estaba en la parte trasera del lugar- Estás muy bonita, mi vida ¿Quieres comer algo? Te invito.

-Alma- Sonrió mi mamá al verla.

-Hermana- Me bajo y la abrazó, mientras las 2 se daban un beso.

-¿Ya me perdonaron?

-No- El semblante de mi mamá era serio- He tratado de hablar con ellos, pero no quieren escucharme.

-Y no los culpó... Me porte muy mal.

-Te dije que teníamos que venir antes- Una voz masculina nos hizo voltear a las 3- Si nos odian, no los culpó. Pero no querías volver.

-Hortensia, él es mi esposo.

-Hortensia, al fin tengo el gusto de conocerte y verte en persona. Mi hermana- Quiso darle un beso en la mejilla a mi mamá, se apartó y lo vió seriamente- Perdón, yo.

-Tu esposo... Mmmm ¿Y porqué no vinieron antes a conocernos y hacer las cosas bien?

-Alma no quiso... Me contó lo que pasó y yo no sabía que no te gustaba este lugar; y no entiendo porque ya qué a mí me encanta. Crecí en un lugar así- El acento de mi tío, era muy curioso- No pensé que te avergonzabas tanto, de tus raíces- Le dijo molesto. Cuando dijo raíces, pensaba que hablaba de las plantas. Me río cuando pienso en eso.

-Ah, eso. Ni con los años sé te quitó- Dijo molesta también mamá- Tal vez mis papás por eso no quieren recibirte. Ahora tú les das vergüenza.

-Yo me equivoque...

-Cuñada, yo no sabía esto. Por favor, ayúdanos... Te pido perdón por no haber venido antes, tuve que traerla a fuerzas antes pero... Pero no me di cuenta... Sé que no me conocen, pero denme una oportunidad- Tomó sus manos y la mirada de ese hombre como que le dio lástima- Somos familia ahora. Tenemos que estar juntos.

-Si quiere formar parte de la familia, demuestrelo. Dele la cara a mís papas y hace lo que ellos dicen... Usted es un extraño para nosotros, pero hagan las cosas bien y podemos ser una familia.

-Gracias- Besó las manos de mi mamá y ella las quitó rápidamente asustada- Perdón, la emoción.

Recuerdo lo joven que era mi tío en ese entonces. Junto con mi abuelo Juan, fueron mis padres. Cuando pienso en mi padre, inevitablemente vienen ellos 2 a mí mente.

-¿Y esta niña guapa, es mi sobrina?

-Ella es Lorenita- Decía emocionada mi tía- Algún día espero tener una princesa tan guapa.

-Hija, él es tu tío, saluda- Dijo mi mamá. Alguna vez dijo, que por las palabras de mi tío decidió darle una oportunidad, para mostrar que era un buen hombre y demostró serlo.

-Buenas tardes, tío.

-Buenas tardes, Lorenita- Me dio una sonrisa-

-Voy por Cristian- En unos segundos, de un carro fino y de moda en ese entonces, salió el bebé. Desde que me vió, me sonrió y quiso ir conmigo.

Otra vez se aferró a mí, luego de que mi elegante tía lo bajara. Otra vez todos se derretían de amor y ambos nos dimos un beso en la mejilla.

Nuevamente se arriesgaron mi mamá, mi tía y mi tío. Fuimos a nuestra casa, está vez mi mamá si logró convencer a mis abuelos y con una expresión fría nuevamente entraron a la casa.

-Mamá, papá... Ya no me desprecien, por favor. Déjenme abrazarlos, han sido muchos años.

-¿Quién es él?- Evadieron su súplica.

-Maximiliano Leves, para servirles- Extendió su mano, aunque mis abuelos sólo lo vieron y luego la bajó- Señores, yo en verdad quiero pedirles perdón... Insistí mucho en venir a verlos, conocerlos y...

-Me daba vergüenza que supieras de mi pasado...

-POR EL AMOR DE DIOS, MUJER. NO HABÍA NADA QUE ESCONDER O AVERGONZARSE. TUS PADRES SON GENTE TRABAJADORA Y DECENTE... Yo no los culpó sino quieren vernos, si nos odian y sobretodo a mí, pero les juro que nunca fue mi intención faltarles el respeto...

-Tienes razón, Hortensia. Él es bueno.

Maximiliano, bienvenido a la familia- Mi abuelo le dio la mano y él decidió darle un abrazo.

-Muchas gracias, señor.

-Bienvenido- Lo abrazó mi abuela.

-Es un placer ser parte de su familia.

Alma tenía razón, son ustedes maravillosos.

-Y tú, Alma... Vas a tener que ganar nuestra confianza, otra vez. Me sorprende que hayas encontrado un hombre tan bueno como este.

-Lo entiendo y lo acepto. Pero ¿Me pueden dar un abrazo? Por favor- Las lágrimas nuevamente, venían por su rostro.

Todos los adultos lloraron y todos se abrazaron. Sé que mis abuelos tuvieron su proceso para perdonar a mí tía, pero lo necesitaban.

-Ese niño tan lindo ¿Es nuestro nieto?

-Si, se llama Cristian

Y seguíamos abrazados, rápidamente me acostumbré a su calor.

-Mi amor, venga- Vió temeroso a nuestros abuelos, sostuvo fuertemente mi mano y lo mire dándole confianza. Nos acercamos y mi abuelo lo cargó con lágrimas en los ojos.

A partir de esa noche nuestra familia de 4 se convirtió en una de 7.

Hubieron reglas, como que mis tíos tenían que casarse en el lugar y por la iglesia.

Mi tío Maximiliano se ganó rápidamente el corazón de mis abuelos. Él acababa de perder a sus padres, ahora tenia unos nuevos y siempre se los dijo, también llegó a ser muy cercano a mi mamá y se volvió su hermano.

Y mi vínculo con ese pequeño niño, crecía cada vez más. Su risa hacia eco cuando estábamos juntos y en mi mente la hizo y la sigue haciendo aún. Cristian fortaleció el vínculo de mis tíos y mis abuelos, sino fuera por él estoy segura que nunca hubieran recibido a mí tía, ya que a pesar de sus esfuerzos sé que nunca recuperó su confianza por completo...

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