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La sumisa vainilla

La sumisa vainilla

Autor: : Carolina Chibiusa
Género: Romance
¿Qué pasa cuando dos personas aparentemente tan opuestas se enamoran? ¿Es posible que alguien vainilla acepte y comparta las prácticas de alguien perteneciente al mundillo?. Si hablamos de tendencias en prácticas sexuales podemos convencionales y prácticas alternativas, existe una comunidad de gente que realiza prácticas alternativas, como la comunidad BDSM que engloba cosas tales como Bondage (ataduras eróticas), dominación, disciplina, sadismo, sumisión y masoquismo. Muchos de los integrantes de la comunidad BDSM o "mundillo" como también le llaman, más que una práctica sexual consideran el BDSM un estilo de vida que está arraigado en lo más profundo de su ser. La contratarte de este mundo sería el mundo vainilla que, en palabras sencillas, es donde suceden todas las relaciones convencionales. Nuestros protagonistas pertenecen cada uno a cada uno de los mundos mencionados, ella: una sumisa masoquista que realmente ya olvidó como tener una relación convencional, él: Un hombre exitoso en el mundo vainilla romántico y detallista. Esta es la historia de una sumisa que se enamoró de un vainilla y todo lo que pasó antes, durante y después. Libro completo.

Capítulo 1 La sumisa emprendedora

Mi nombre de pila es Camila Gonzales, pero todos me conocen como Maddie, que es como mi Amo me había nombrado al darme mi collar de propiedad.

Sí, soy una sumisa en propiedad lo cual significa que tanto mi cuerpo como mi alma les pertenecen a mi amo Belcebú, claro que, como podrán suponer, ese tampoco es su nombre real, su nombre de pila es Antonio Suarez, pero la verdad es que una vez que uno empieza a vivir de lleno en el mundillo, tu nick empieza a ser tu nombre social, todos o, al menos la mayoría, de la gente que conoces te llama así, te acostumbras tanto a el que incluso se te hace raro que te llamen por el nombre que aparece en tu cédula de identidad, más de una vez me había pasado que cuando me llaman para hacer un tramite, ir al doctor o cualquiera de esas cosas mundanas, me demoro unos minutos en reaccionar, como si olvidara mi verdadero nombre, algo así como "cierto, yo soy camila".

Como sea, llevo con mi amo 3 años de relación y hace 1 y medio que me dio mi collar de propiedad, cumplió muy bien el protocolo, primero fue el de consideración, 2 meses después el de entrenamiento y el día de mi cumpleaños, cuando ya llevábamos 18 meses de relación me tomó como suya definitivamente. Para quienes aún no lo saben, el collar de consideración se considera un símbolo de que ambos tienen la intención de llevar una relación seria, se podría decir que es como "andar" con alguien, el collar de entrenamiento se considera como un símbolo de una relación formal, el equivalente vainilla de un pololeo o, aún más un anillo de compromiso como novios, por último el collar de propiedad es un simbolismo similar al de las argollas de matrimonio, solo que (a mi parecer) es aún más intenso. Nunca olvidaré ese día, así como una novia nunca olvida el día de su boda.

*flash Back*

Estaba en mi fiesta de cumpleaños número 30, mi Amo y todos mis amigos estaban ahí, todos pertenecían al mundillo, Dominantes, sumisas y switch, claro que en el día a día éramos casi como cualquier otra persona.

-Cami, ven aquí- dijo mi Amo en medio de la celebración, señalando el piso frente a él, lo cual yo sabía muy bien lo que significaba, me quería de rodillas en el lugar señalado.

-si Amo- respondí al instante y me arrodillé frente a él con la mirada baja.

-hoy estamos celebrando el día en que naciste, hoy eres una mujer fuerte, hermosa y entregada, por eso quiero hoy tomarte como mi propiedad definitivamente- Dijo y sacó un collar de acero con una argolla al frente, tenía una grabación que no alcanzaba a leer desde mi posición... ¿Aceptas someterte a mi una vez más?

-Claro que sí Amo, soy suya hoy y siempre- respondí, él sonrió complacido.

-Entonces hoy olvidarás tu nombre y renacerás como maddie, mi sumisa, mi propiedad, mi tesoro más preciado- dijo, me puso el collar ajustándolo a mi cuello y lo selló con llave, luego se colgó la llave al cuello con una larga cadena.

-muchas gracias mi Amo- dije inclinándome en posición humilde.

-Ya puedes levantarte maddie.

Lo miré como si fuera una obra de arte, la cosa más perfecta creada en el mundo, o incluso algo similar a un semidios, algo muy superior, lejos de los parámetros mortales.

-¿Me permite abrazarlo?

-Claro que sí perrita Mía.

Con su autorización me lancé sobre él y lo rodee con mis brazos, creo que nunca me había sentido más feliz en toda mi vida. Luego sellamos nuestro pacto con un apasionado beso.

*Fin del flash back*

Claro que ser sumisa no es lo único en mi vida, Soy Chef de cocina internacional de profesión, también tengo una especialización en banquetearía y hace 5 años que tengo un pub restorán con temática BDSM, aunque no puedo negar que el camino para llegar a lograr todo eso no fue nada fácil, tuve que hacer muchas cosas de las que no me enorgullezco, sí, fue difícil sacarlo a flote por mi misma, no había nadie que me apoyara, pero valió la pena, con el tiempo se fue haciendo muy popular en la comunidad, por ende yo también pasé a formar parte del "Jet set" del mundillo, todos me conocían y hablaban cosas lindas sobre mi, bueno, casi todos, pues no faltaban los envidiosos mala leche. Pero la realidad era que incluso en comunidades BDSM de otros países que venían a conocer mi propuesta con curiosidad y entusiasmo.

Fue en mi propio local que conocí a mi Amo, venía todas las noches sin falta y siempre intentaba hacerme conversa.

-sácame de una duda- me dijo un día.

-Dígame

-¿Cuál es tu rol?

-Vaya... y yo que pensé que era tan obvia- contesté irónicamente.

-bueno, si te juzgará solo por como eres conmigo diría que eres sumisa, pero como veo cómo manejas este increíble lugar cada día, pareces bastante Dominante.

Tuve que aguantarme las ganas de reírme, eso sonaba tan ridículo para mi. Yo Dominante... si, claro, quizás en un millón de años, en otra vida, otro planeta y otra dimensión.

-soy sumisa Señor, le aseguro que no tengo nada de Dominante, solo hago lo que tengo que hacer para mantener mi negocio en pie- contesté seriamente.

-¿Te gustaría ser mi sumisa? -dijo en cuanto terminé de hablar.

Entonces si que no pude resistir la risa y lancé una gran carcajada, él frunció el ceño.

-¿te parece que estoy bromeando?- dijo con el ceño fruncido y voz sería.

-No, disculpe, disculpe... es que... es solo que no entiendo como quiere que sea suya, Ud no me conoce, solo hemos hablado unas cuantas veces, pero le aseguro que no está ni cerca de conocerme... solo ve lo que yo quiero que vea, la careta que debo usar para sobrevivir en este mundo.

-Creo que se lo suficiente como para saber que te quiero mía.

-Disfrute su cena, Señor- Respondí de manera extremadamente formal, di media vuelta y volví a la cocina.

La verdad que él también me había atraído desde el principio, pero los tiempos en que me entregaba al primero que me decía algo lindo habían quedado atrás, ya había tenido demasiadas malas experiencias por precipitarme en empezar las cosas y no quería salir lastimada una vez más.

Desde ese día empezó a ir aún más seguido, siempre se quedaba hasta el cierre y me entregaba algún regalito antes de que me fuera, flores, chocolates, utensilios de cocina profesional, lencería, accesorios, joyas... pero un día llegó con algo que ya fue demasiado, era un tour por Europa de 2 semanas, para dos personas, todo incluido y la fecha estaba abierta.

-Mi idea es que vayamos juntos, pero si no quieres ir conmigo siempre puedes invitar a una amiga o quien tu quieras- dijo.

-Gracias, pero no puedo aceptarlo- respondí con voz seria.

-Claro que puedes, es tuyo... -dijo poniendo los documentos del viaje en mis manos.

-¡que no! -Grité y le pegué la carpeta al pecho.

-¿Quiere estar conmigo? Bien, sedúzcame todo lo que quiera, convénzame de que Ud es el mejor Amo para mi... pero si solo intenta comprarme con regalos, ese no es el modo, la entrega de una sumisa no se compra...- dije ofendida.

-yo... lo sé- dijo algo atónito con mi respuesta- y me disculpo si te ofendí, nunca fue mi intención intentar comprarte, solo que ya no sé que hacer para que veas lo mucho que me interesas... ¿o acaso crees que me rebajaría a perseguirte cada noche sin falta si no fuera así?.

En eso tenía un punto, nunca había visto un dominante que insistiera tanto y tan evidentemente con una sumisa. La mayoría era tipo "yo soy el macho Alfa, un dios del olimpo, tienes mucha suerte de que me haya fijado en una simple mortal como tu, pero debes demostrar que eres digna de mi"

-mañana me tomaré libre... si quiere podemos salir a alguna parte- Cedí finalmente, él sonrió.

-Eso me gustaría mucho, ¿te paso a buscar?

-no sabe donde vivo

-si me dices lo sabré- dijo, yo sonreí, saqué una de mis tarjetas de presentación de mi billetera y escribí mi dirección al reverso.

Al otro día me pasó a buscar a la hora de almuerzo, comimos en restaurantes muy finos, paseamos por parques, fuimos al cine, lo pasamos muy bien, logró que me relajará y le mostrará quien era realmente (lo cual muy poca gente había logrado) me sorprendió que no saliera corriendo al darse cuenta que no era la sumisa perfecta que aparentaba y deseaba ser, así que al final del día lo invité a entrar a mi casa, nos tomamos un café y antes de que se fuera, fui yo quien le pidió ser su sumisa.

Capítulo 2 Volviendo al presente

Bueno ahora ya vivía con mi Amo hace más de 1 año y mi casa (la cual era bastante grande) la había convertido en un pequeño hotel, originalmente mi casa tenía 250 metros cuadrados construido y 1000 de terreno, 6 habitaciones más un escritorio, una biblioteca y otra habitación que había habilitado como sala de juegos sexuales, más terraza, piscina y quincho, para convertirla en hotel amplíe el living comedor, agregué dos amplios salones de eventos y le hice un tercer piso donde puse 10 dormitorios más.

Mi Amo me acompañaba casi todas las noches en el pub, decía que quería asegurarse de que estuviera bien, era algo un poco raro para mi, pero de todos modos se sentía bien que alguien cuidará tanto de mi (aún cuando nunca nada malo me había pasado en el pub), de todos modos se agradecía bastante pues me permitía pasar mucho más tiempo a su lado.

Esa noche estaba en la cocina, como de costumbre, el local estaba a tope así que había mucho que hacer, por lo que la cocina parecía un campo de batalla, yo me encargaba de preparar un asado de jabalí mientras coordinaba el resto de la cocina.

-Coni ¿ya está listo el pedido de la mesa 4?

-en 5 minutos chef- respondió ella.

-Mauri ¿Cómo van esas ensaladas?

-ya casi están Chef- Contestó él.

-perfecto... ah, casi lo olvido, Oscar me acaba de avisar que casi no le queda ron ni vodka, ¿Quien le puede llevar un par de botellas a barra?

-Yo me encargo- dijo uno de los meseros que acaba de dejar unos platos sucios en el lava platos.

-Gracias.

Entonces mi Amo se acercó por la espalda, me abrazó por la cintura y me besó el cuello.

-mmm... Amo... si sigue así no voy a poder trabajar- le dije.

-Creo que puedes tomarte un minuto... no sabes como me calienta ver como le das ordenes a todo el mundo sabiendo que yo soy el único que pude Dominarte... el único que te tiene a sus pies totalmente doblegada.

Sus palabra eran como dinamita, mordió mi oreja, abrió el cierre de mi estrecho pantalón y me masturbó ahí, frente a la mitad de mi personal, hasta hacerme acabar, afortunadamente ellos ya estaban casi acostumbrados a eso así que no le dieron mayor importancia.

-Quítate el delantal y la polera, quiero que trabajes en sostén hoy- dijo- así será aún más placentero verte.

-Sí Amo- dije y obedecí al instante.

-bien, ahora vamos a guardar eso a tu casillero- ordenó, yo sonreí y caminé hacia la zona donde todos guardábamos nuestras cosas, metí todo a mi casillero y cerré- ponle candado- volvió a decir, en cuanto lo hice me arrebató las llaves de las manos- esto lo guardaré yo.

-Sí Amo- dije sonriendo.

Luego volvimos a la cocina para terminar de hacer lo que tenía que hacer, cuando por fin disminuyó un poco el flujo de gente, Jennifer, la anfitriona de mi local, entró con cara de preocupación.

-Señorita maddie, hay una periodista y un camarógrafo en la entrada, dice que quiere hacer una nota sobre el restaurante.

-¿Qué? ¿Y de dónde salió?... dile que se vaya.

-ya le dijimos, pero insisten en hablar con la dueña.

Rodé los ojos, "lo que me faltaba" pensé.

-bien... supongo que no queda de otra... -dije, entonces recordé que estaba semi-desnuda- ¿Amo... podría...?

-No, no puedes vestirte, pero tranquila, yo estaré contigo- Respondió con firmeza.

-Sí Amo, Gracias- Dije, la verdad no era que me avergonzara andar así, solía ser bastante exhibicionista en lugares protegidos, como lo era mi pub y otros locales de la comunidad... pero la televisión abierta no era para nada un lugar protegido, las cosas se podrían tergiversar de mil formas distintas y la mayoría no eran muy "lindas". Respiré hondo para darme valor y caminé hacia la entrada "soy una empresaria exitosa, no puedo dejar que un par de estúpidos vainillas me intimiden" pensé debía admitir que no me agradaba mucho la gente vainilla, osea no era como que los odiara, pero todos los vainillas que había conocido eran muy prejuiciosos o se aprovechaban y abusaban de las personas con personalidad sumisa como yo, así que era más fácil ser segura en mis pensamientos que en el exterior, por suerte la vida me había enseñado a actuar muy bien para sobrevivir.

-Buenas noches, me dijeron que me buscan- le dije a la periodista.

-Sí, mucho gusto, mi nombre es Sofía Ruiz, periodista de canal 12.

-¿Y eso que tiene que ver conmigo?- respondí cruzándome de brazos como si con eso pudiera esconder la desnudez de mi torso.

-me gustaría hacer una nota sobre su pub- dijo ella sin sacar la vista de mi sostén, ruborizándose un poco.

-Triskel no es un pub para cualquier tipo de público, no me interesa salir en televisión- respondí con más seguridad de la que realmente sentía.

-Lo sé, justo por eso es que me interesa...

-Creo que ella ya le dijo que no- intervino mi Amo- tomó mi mano y dimos media vuelta para volver adentro.

-¿no le gustaría que la gente supiera lo que en realidad hacen aquí, en vez de tergiversar las cosas?- insistió antes que la dejáramos atrás.

Miré a mi Amo por un minuto, como preguntarle su opinión ¿Debería hacer la entrevista o sería mejor ignorarla?, el asintió con una expresión bastante seria.

-Está bien -dije finalmente- déjalos pasar- agregué dirigiéndome al guardia de la entrada.

Nos sentamos en una mesa de la terraza que estaba habilitada para gente vainilla, así podría averiguar sus verdaderas intenciones antes de dejarlos entrar a la zona bdsm.

-Bueno, antes de mostrarles todo quisiera saber un poco más de cómo piensan presentarlo- dije como toda una mujer de negocios.

-El programa se llama "Santiago underground" y nos centramos en ir en busca y mostrar locales y panoramas alternativos para tribus urbanas minoritarias... encontré la página de tu pub buscando en Internet y me pareció bastante interesante.

-Bien... ¿y quien me asegura que no sacaran las cosas de contexto y terminaran haciendo un circo de todo esto?- dije con desconfianza.

-Nunca haríamos eso, pero como sabemos que son temas delicados tenemos lo que llamamos "acuerdos de coherencia" un documento que nos compromete a ser fiel a la línea de pensamiento que nos plantees para que no se mal interpreten las cosas que digas- me explicó, era primera vez que escuchaba ese tipo de acuerdo, pero sonaba interesante.

-bueno... eso sí es bastante tranquilizador...- admití.

-para mi suena bastante bien- dijo mi Amo- pero esta debe ser tu decisión- agregó tomando mi mano.

-Gracias Amo- le respondí sonriendo, luego dirigiéndome a Sofía agregué- Bien, empecemos entonces.

-Genial... ¿esta bien si grabamos?

-aquí sí, adentro no, la privacidad es una de las cosas que más se valora entre mis clientes y no la voy a arriesgar por un programa de televisión.

-por supuesto- dijo y el camarógrafo empezó a grabar- Bueno... según entiendo este pub está enfocado en la comunidad BDSM... ¿me puedes explicar un poco sobre eso? ¿De qué se trata?, ¿quiénes son?.

-Bueno en palabras sencillas la comunidad BDSM somos un grupo de personas que compartimos y realizamos prácticas sexuales alternativas, aunque para varios de nosotros más que una forma de sexualidad es un estilo de vida, ya que hay quienes llevamos el rol más allá de lo meramente sexual, lo vivimos día a día, de ahí la necesidad de una comunidad. Sin embargo existen muy pocos por no decir ningún lugar público en que podamos ser realmente nosotros mismos sin miedo a ser juzgados, por poner un ejemplo simple, una sumisa debería estar de rodillas cada vez que su Amo lo desee, pero si una pareja D/s quisiera salir a comer a un restaurante, el Dominante no podría ordenarle a su sumisa que se arrodille sin que lo miren como si fuera un abusador o algo similar... Todo dentro de las relaciones de dominación sumisión y sadomasoquistas son 100% consensuadas, por lo cuál aunque pueda parecer violento a simple vista, no hay lugar para el abuso en el.

-Entiendo, entonces tu también perteneces a la comunidad- volvió a preguntar.

-así es, mi rol es sumisa y el Señor aquí a mi lado es mi Amo- dije, él solo sonrió.

Luego de eso les mostré las instalaciones, podía ver por su expresión que estaba realmente impresionada, seguramente nunca había siquiera imaginado el tipo de cosas que pasaban ahí, sumisas comiendo en un plato de perro a los pies de su Amos, otros siendo azotados en la cruz de San Andrés, o en realidad en cualquier parte, sumisas enjauladas ladrando como perros, sumisos con traje y máscara de cuero con forma de perro gateando siendo llevados con una correa por su Amo o Ama, Amos amarrando a su sumisa y colgándola del techo, en fin, todos disfrutando libremente de su sexualidad acompañada de una buena cena o trago.

-Es una lastima que no podamos grabar, esto es increíble, el ambiente es muy elegante y hay tantos detalles...- dijo la periodista asombrada.

-Gracias, pero como dije antes, la privacidad es una prioridad en este lugar, imagínate que la cosa fuera al revés, que tu estuvieras ahí jugando, conversando tranquilamente con tu pareja en vestuario fetichista y llegara alguien con una cámara de televisión... ¿acaso no perderías toda la confianza que te daba el estar aquí?

-supongo que tienes razón- admitió.

Después de varias preguntas más, más o menos hora y media después, se fue y me dijo que la nota saldría al aire el jueves de la semana próxima. Yo suspiré "solo espero no haberme equivocado" pensé con nerviosismo, media hora después mi Amo me devolvió la ropa que había tenido guardada y cerramos y nos fuimos a casa a descansar.

Capítulo 3 Lobo con piel de oveja

Después de que la nota sobre el pub salió en televisión empezamos a crecer como locos, no sólo de gente del mundillo iba a disfrutar de nuestra propuesta, también algunos vainillas curiosos que venían a ver de que se trataba o que querían experimentar una nueva experiencia junto a su pareja, tanto así que tuve que ampliar la terraza para poder recibir la mayor cantidad de gente posible, afortunadamente el terreno daba para eso.

Al ver tanto interés de la gente en conocer nuestro mundo se me ocurrió dar charlas y talleres 1 vez por semana, los días que tenía menos público, de la gente que iba a los talleres se hacía un filtro para dejarlos pasar a la zona BDSM, lo sé, quizás sonaba un poco excesivo, tanta precaución... pero no podía traicionar la confianza que la comunidad BDSM había depositado en mi solo por ganar un poco más de dinero que en realidad no necesitaba.

-Estoy muy orgulloso de ti, mi perrita bella- Dijo mi Amo un día cuando íbamos en el auto camino al pub.

-Gracias Amo- respondí sonrojándome un poco.

-lo digo en serio, has crecido mucho y no solo como mi sumisa- insistió con orgullo.

-solo hago lo mejor que puedo Amo

-pues lo haces muy bien.

Yo solo sonreí, que mi Amo dijera y pensara eso era la mejor recompensa de todas, la forma en que sus ojos se llenaban de orgullo cuando me miraba era algo que no tenía precio, con eso no importaba si ganaba mucho o poco dinero, el enorgullecerlo era la mejor recompensa.

Aunque debo admitir que extrañaba el contacto físico, ósea, no es como si nunca me tocara pero hace mucho que no sesionábamos ni follabamos, supuse que estaba estresado o algo así... él estaba muy ocupado con su trabajo durante el día y yo con el mío en la noche, los días libres intentaba seducirlo pero el solo decía "Ahora no Maddie" y no tenía permitido tocarlo o besarlo sin su permiso, era muy estricto en eso pues él le hacía más al sadismo y otras delicias similares que al mero coito.

Pero supongo que estaba bien, después de todo, yo era la sumisa, mi deber era complacerlo, no al revés... solo debía ser paciente y comprensiva, seguro que estaba bajo mucha presión en su trabajo, quizás había algo que le preocupaba y no podía compartir conmigo, eso me entristecía un poco, que no pudiera confiar lo suficiente en mi como para decirme que le pasaba, deseaba poder apoyarlo, ayudarlo, pero lo único que podía hacer en esas circunstancias era no molestarlo y controlar el hambre que tenía de él.

Ese día empecé en la cocina como siempre, luego fui a revisar las mesas y la barra por si faltaba algo, efectivamente faltaban servilletas en las mesas y unas cuantas botellas de algo que ya no recuerdo en la barra, así que fui a la bodega que estaba en la parte de atrás del pub, para sacar las cosas que faltaban, pero antes de entrar a la bodega escuché una voz familiar.

-Por favor señor... no haga esto- dijo, era la voz de Carola, una de mis camareras y mi mejor amiga.

-Vamos sé que te gusto- respondió el Dominante que estaba con ella, creí reconocer la voz pero no... "no puede ser, ¿verdad?" pensé, "él nunca haría algo sin consentimiento ¿o sí?"

-esto está mal, Maddie es mi amiga- decía Carola al mismo tiempo que yo me asomaba y veía con horror como mi Amo forcejeaba con mi mejor amiga para desvestirla y estaba muy segura de que no se trataba de una escena de rape play.

-Deja que yo me encargue de Maddie y solo déjate llevar- Respondió mientras se desabrochaba el pantalón con una mano y la sujetaba con la otra.

Ella seguía forcejeando mientras lo miraba con terror, mi Amo tenía mucha fuerza, era imposible para ella defenderse en esa situación.

Por mi parte, estaba en shock, mi Amo, mi perfecto Amo no era más que un maldito abusador... ¿Cómo no me había dado cuenta?, ¿era la primera vez que lo hacía o habían más víctimas?. Por un momento sentí deseos de salir corriendo de ahí y hacer como si no hubiera visto nada, enfrentar una situación así me traía muy malos recuerdos, mi instinto era correr, todo mi cuerpo me alertaba de la situación de peligro, mi corazón latía a mil, mi respiración empezaba a agitarse, pero no podía hacer como si nada, no podía dejar a la pobre Caro ahí sola, así que decidí enfrentarlo.

-¿Amo...? -Dije saliendo de mi escondite, Caro abrió los ojos como platos.

-Maddie... te, te juro que yo no... -dijo acomodándose la ropa como podía.

-Tranquila, sé que no es tu culpa- contesté con una voz tan tranquila que hasta a mi me sorprendió.

-Maddie... pensé que estabas adentro... -Dijo él, yo lo miré sin poder reconocerlo y sentí muchísima rabia, ¿Quién era ese hipócrita frente a mi?.

-¿es en serio?... ¿eso es todo lo que vas a decir en tu defensa?- Dije acercándome a él hecha una furia.

El se cerró el pantalón, dio un paso para quedar frente a mi y me dio una bofetada muy fuerte que no se sintió para nada erótica.

-¿Cómo te atreves a hablarme así?, soy tu Amo, me debes respeto- dijo haciéndose el ofendido mientras Caro corría a esconderse en la seguridad del pub.

-pues quizás ya no quiero que seas mi Amo- respondí con ojos desafiantes.

-¿es en serio?... ¿vas a echar a la basura 3 años de relación por una estupidez sin importancia?, no haga tanto drama maddie.

-el abuso sexual no es "una estupidez sin importancia" no puedo creerlo, ¡me das asco! Y no pienso seguir siendo propiedad de un abusador.

-¡yo no estaba abusando de ella!

-¿en serio? Pues eso no era lo que parecía... -Dije sosteniendo su mirada lo mejor que pude.

Entonces me abrazó por la cintura y acarició mi mejilla.

-Vamos perrita Mía... no hagas una tormenta en un vaso de agua... soy yo, me conoces, fue ella la que se me lanzó encima- mintió descaradamente.

-En realidad lo ya no estoy tan segura de conocerlo ¿lo ha hecho con alguien más?- pregunté aunque en realidad no sabía si quería saberlo.

-Claro que no...- dijo pero, de algún modo, supe que estaba mintiendo.

-Okey... bueno, solo quíteme el collar y vallase- Dije tratando de no llorar.

-maddie, no estás pensando bien... no hagas algo de lo que te puedas arrepentir- dijo.

-ya basta, por favor, solo deme mi libertad para poder irme de aquí... no lo haga más difícil de lo que es- dije con voz rota

-vamos a la casa y hablemos con calma- dijo sosteniendo mi brazo con fuerza y tirando de él.

-¡que no! ¡¿en qué idioma te lo digo?!, maldito psicópata ¡¡¡¡quiero mi libertad!!!!- grité con los ojos llorosos.

-baja la voz- dijo con voz dura.

-¿por qué? ¿No quieres que me oigan?... o tal vez tiene miedo de que le diga a todo el mundo de que no eres más que un puto abusador.

-yo no le tengo miedo a nada y no te atrevas a amenazarme, puta, no eres nadie sin mi ¡NADIE!- dijo en un tono muy cruel.

-¿Está todo bien, jefa? Escuché un grito- Dijo Oscar saliendo al patio donde estábamos, él era uno de los guardias del pub, era casi medio metro más alto que mi Amo y mucho más fornido.

-Sácalo de aquí, por favor- Dije señalando a mi Amo con la cabeza, luego le arranqué la cadena que sostenía la llave de mi collar de propiedad y agregué mientras Oscar lo sostenía- si ud no me lo quiere quitar lo haré yo misma, pero desde este minuto ya no soy suya y usted está muerto para mí... ¿me escuchó? Y ni se le ocurra volver a acercarse a mi ni al Triskel.

Luego le dije a todos que no recibieran más comensales y les dijeran a los que todavía estaban que cerraríamos antes, sentía como si de pronto me hubieran consumido toda la energía, mis últimas fuerzas las había ocupado en pedir mi libertad y ahora me sentía como un juguete viejo sin baterías. Me encerré en mi oficina y me quedé ahí llorando hasta las tantas de la madrugada, repasando cada una de sus palabras y excusas en mi cabeza, pero sobre todo esa maldita frase "sin mi no eres nadie", no era primera vez que alguien me decía eso, ¿de verdad mi valor estaba tan ligado a la persona con la que estaba?, ya no tenía Amo, era una sumisa libre, pero nunca la libertad se sintió más dolorosa que en ese momento.

Esa noche no volví a casa, me quedé a dormir ahí mismo en mi oficina, recostada en un sillón que tenía al lado de la puerta, frente a mi escritorio.

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