Nunca pensé que fuera asi la forma en como iba a morir, incluso nunca lo habría intentado, aunque esa fuese mi única salida...
Pero de lo que sí estoy segura es que debí morir hace 300 años a.c y jamás haber reencarnado...
Con la respiración contenida contemple fijamente como la oscuridad destruía la belleza de aquellos seres, dejando a su paso la devastación y la sangre de quienes moraban a su alrededor.
Aquella sangrienta batalla ante mis ojos me arrebató mucho mas de lo que podía pensar. Entre todos aquellos gritos y el sonido metálico de las espadas al chocar; podía apreciar claramente como a cada minuto todo se convertía en horribles recuerdos que cargaría durante el resto de mi vida atormentándome o almenos así lo creí.
Un fuerte sonido metálico resonó dentro de lo que parecía ser el silencio que había creado para mi misma y ante mi se encontraba aquella mujer de cabellos dorados y un par de alas blancas, corriendo con desesperación para acudir a la ayuda de su amado, pero fue muy tarde...
Con una rapidez sobrehumana un hombre de cabello negro y tez blanca blandió su espada y con gran sutileza, la hundió en el pecho de su adversario mientras una malévola sonrisa se formaba en su rostro ensangrentado.
La mujer cayó de rodillas al mismo tiempo que sus lágrimas rodaban empapando sus blancas mejillas.
Observé aquella sangrienta escena mientras mi corazón parecía romperse en mil pedazos; un grito desgarrador salió de mi interior mientras mis lágrimas continuaban cayendo sin parar.
Aquella mujer la cual era mi madre, se levantó ágilmente blandiando su espada con lágrimas en sus ojos mientras el odio se reflejaba en ellos y sin pensarlo hundió el filo de su espada en el pecho de aquel hombre al mismo tiempo que el hacia lo mismo con ella.
Horrorizada intenté levantarme y correr a su lado, pero una gran sombra cubrió mi visión. alcé mi vista y quedé congelada ante el; su pálida tez, su oscuro cabello y su par de cuernos, no eran lo mas tenebroso en él, sí no sus intensos ojos rojos, tan rojos como la sangre que cubría su majestuoso traje militar de seda negra.
Me observó sin expresión alguna en su rostro, mientras sujetaba una espada en una de sus manos. Mi cuerpo tembló ante su intimidante presencia, haciéndome retroceder sin apartar mi mirada de sus ojos, los cuales apartó de mi para mirar a nuestro alrededor.
Su fría mirada se posó nuevamente en mi, y supe que moriría en ese momento. Pero...
¿Quién creeria que un ser tan frío y temido como el haría tal cosa?
Levantó su espada hacia el frente, haciéndome apretar mis dientes a la espera de su corte, pero para mi sorpresa, enfundó su espada y acercó sus brazos a mi y me levantó entre ellos.
Estar en sus brazos me atemorizó mas de lo que aún me encontraba, pero lentamente y de forma inexplicable, ese sentimiento fue reemplazado por una gran tranquilidad en mi agitado corazón. Sus brazos me brindaron calidez mientras mis párpados se volvían mas pesado.
Pude escuchar los pasos de aquel hombre alejándose de aquella desastrosa batalla. Lo último que pude recordar de ese tormentoso día es el perfecto y hermoso rostro de mi padre inerte en el suelo cubierto de sangre...
En mi profundo sueño ví a mi madre leyendo uno de los libros que solía leer bajo el brillante sol, pero de su boca solo pude escuchar una parte del contenido de aquel libro de historia:
''No hay en todo el oscuro mundo de espectros y demonios, ninguna criatura tan temida y despreciada y aún así adorada por una aterradora fascinación como él"...
Al despertar todo recuerdo tormentoso fue borrado de mi como si se tratase de una horrible pesadilla, la cual había creado mi subconsciente, lo único que podía recordar es haberlos perdidos a todos, mi madre, mi padre y mi gran amor...
Unas pesadas cortinas de tonos oscuros cubrían las grandes ventanas de la habitación, evitando que la luz tenue del lugar en donde me encontraba pudiesen interrumpir mi descanso. Inspeccioné brevemente con la mirada mi entorno y justo detrás de los pesados y extravagantes muebles, se encontraba él, ahora con una majestuosa apariencia en un completo silencio observandome sin expresión alguna.
Salté de la cama, sintiendo un fuerte dolor punzante en mi espalda juntos dónde deberían estar mis alas, las cuales no recuerdo cómo las perdí. Intenté correr en dirección a la puerta, pero me detuve al escuchar su tranquila y ronca voz ahora cerca de mi.
-No queda nada en ese lugar.-Explicó.
Mi cuerpo temblaba, pero aún así lo mire intentando contener las lágrimas en mis ojos.
-¿Tu me has salvado?-Pregunté con voz temblorosa aún incrédula de recibir una buena respuesta.
-¿Cuál es tu nombre?-Preguntó ignorando mi pregunta anterior.
-Violet.-Susurré derrando mis lágrimas.
Pensé con temor que tal vez esa serían mis últimas palabras...
Aquel hombre se acercó a mi rostró y con sus suaves manos limpió mis lágrimas sutilmente.
En ese momento comprendí dos cosas:
Qué había juzgado mal a aquel hombre solo por su apariencia tenebrosa y la otra que partir de ahora este lugar sería mi hogar...
Antes de poder darme cuenta el tiempo pasó y todo en mi había cambiado, mi cuerpo se había vuelto más pronunciado, mi dorado cabello había crecido, mientras que mi rostro ahora era el de una mujer.
Había crecido al igual que mis sentimientos por aquel hombre el cual amaba intensamente sin importar qué y de esa manera me entregué a el en cuerpo y alma de la misma manera que el lo hizo conmigo.
Pero tal vez debí morir aquel día en esa batalla. Así no tendría que soportar tanto dolor al enterarme de su traición y tal repulsión por lo que había hecho.
Debí quedarme a morir al igual que mis padres al lado de aquel joven de ojos azules, quién una vez fue mi primer y preciado amor, al que había prometido permanecer a su lado pase lo que pase. Y ahora lo había dejado atrás por este hombre al que jamás llegué a conocer verdaderamente.
Solo tenía algo en mente debía alejarme de él y de alguna manera regresar a dónde pertenezco.
Pero no creí que tendría que tomar la decisión de morir por mis manos o entregarme al hombre que me arrebató todo y me hizo olvidarlo para que me entregase a el.
No podía permitirme volver a verle o aún peor volver a ser engañada por esa persona. Tenía que regresar al lado de mi madre y el hombre que verdaderamente amo.
Entonces tomé una decisión. Estaba dispuesta a morir, pero me aseguraría de tomar venganza en mi otra vida y solo había una forma de morir y renacer para un arcángel, y esa era usando la daga de la vida. Aquella que toma tu vida pero te cumple el deseo de volver a renacer de una manera en la que deberás pagar por su favor. En la tierra como un ser humano cargando con una vida llena de dolor, dónde tus tormentosos recuerdos y la culpa te persiguen vida tras vida...
Acorralada, atravesé mi pecho con aquella daga y caí a las más oscuras tinieblas donde sería devorada por aquellas tenebrosas almas, recordando la ley impuesta por los cielos.
"La reencarnación será el castigo de todos los angeles, los cuales usen la daga de la vida contra ellos mismos, obligandolos a llevar consigo el tormentoso recuerdo del pecado que han cometido en la eternidad de sus vidas."
El hedor a carne quemada invadía mis fosas nasales invadiendo mis pulmones. Mi respiración cada vez era más agitada mientras corría de aquellas sombras que corrían hacia mi.
No había rostro alguno en ellas, solo un par de ojos de color rojo carmesí, mientras el olor putrefacto escapaba de ellos, sus ojos rojos estaban fijos en mi mientras me seguían con desesperación. Resbalé cayendo al suelo haciendo que mi ropa se humedeciera con un líquido viscoso que se encontraba en el suelo. Me reincorporé nuevamente y continué huyendo de aquellas sombras que causaban terror en mi.
-¡Señorita Violet! Porfavor detengase-.Dijo una voz la cual parecía ser la de un monstruo.
No detuve mi paso en cambio continué corriendo por aquel lugar el cual parecía estar lleno de devastación. Corrí sin parar hasta llegar a un acantilado. Sabía que al caer sería devorada por aquellas almas hambrientas. El señor me había mencionado muchas veces referente a ese lugar.
Un lugar en el cual se encuentran las almas que pecaron en su vida y fueron llenadas de avaricia, odio, rencor e incluso aquellas que cometieron asesinatos, se llenaron de avaricia al ver que habían fallecido, devorando así a todas las almas inocentes y puras que se encontraban en la tierra. Esas almas fueron enviadas a este lugar. Ellas son las que devoran cualquier ser que caiga hacia ellas. Son almas asesinas.
Todo mi mundo en el cual crecí había sido destruido con tan solo una palabra proveniente de aquel hombre el cual pensé que siempre había sido sincero conmigo... Todas sus historias y cuentos de como me encontró resultaron ser todas mentiras.
Me acerqué a la orilla observando lo que se encontraba bajo este. Almas las cuáles sangraban de sus boca y levantaban sus manos en mi dirección esperando en cualquier momento devorarme. Los lamentos gritos y jadeos de aquel acantilado resonaban fuertemente.
-¡Alto! ¡Porfavor no den un paso más!-.Grité.
-Señorita, nuestro señor la necesita-.Dijo una de las sombras la cual no pude distinguir de quién provenia.
-¡No se acerquen! ¡No dudaré en dar un paso más!-.Grité nuevamente.
Aquellos sombras permanecian de pie observandome con sus furiosos ojos rojos.
-Si algo le sucede seremos enviados a las profundidades dónde ningún alma es capaz de volver-.Dijo una de las sombras.
-Nuestra señora sabe lo importante que es para nuestro señor.
-¡Tenga piedad de nosotros!
Aquellas sombras comenzaron a acercarse a mi haciéndome retroceder.
-¡Alejense!-.Grité haciendo que las sombras se detuvieran.
Una voz familiar comenzó a acercarse hacia mi. Dirigí mi mirada hacia el encontrando a un hombre, el cual llevaba un traje de color negro acompañado por una capa de su mismo color. Por alguna extraña razón no podía ver su rostro.
-Violet, ven conmigo-.Dijo ese hombre con una voz ronca mientras tendía su mano hacia mi.
-¡Alejate!-.Vociferé
-Te explicaré todo, solo... Ven conmigo.
-¡No me obligaras a permanecer a tu lado!-.Grité nuevamente.
-Violet, porfavor, quédate conmigo.
-Alejate de mi... ¿Qué es lo que quieres de mi?.
-Yo... Te quiero a ti-.Dijo caminando hacia mi.
Recordé aquel regalo el cual había recibido cuando tenía 17 años, una caja de oro la cual al abrirla tenía dentro una daga de oro con una gema roja como la sangre en su empuñadura. Está daga venía acompañada por un pergamino con bordes dorados en el cual se podía apreciar una clara caligrafía; "Daga de la vida, la cual es capaz de acabar con la vida de cualquier ser".
Saqué la daga de mi ropa y apunté a mi pecho haciendo que aquel hombre se detuviera.
-Detente...-Dijo con un tono de angustia en su voz.
-Si me quieres a mi, nunca podrás tenerme, somos muy diferentes.-.Dije llevando con fuerza la daga hacia mi pecho enterrandola en el, pude escuchar el grito desesperado de aquel hombre mientras me dejaba caer hacia aquel acantilado repleto de almas devoradoras.
Desperté agitada de aquel extraño sueño. El cual se ha vuelto repetitivo los últimos días, algunas gotas de sudor empapaban mi frente mientras mi respiración continuaba agitada. Llevé mis manos a mi cabello mientras la luz del sol entraba radiante a través de las persianas de mi habitación.
Podía sentir una inquietante mirada en mi la cual me hacia sentir miedo.
-¡Vamos Megan! ¡Solo fue un sueño!-.Dije dando pequeñas palmadas en mis mejillas. Dirigí mi mirada hacia el reloj de mi habitación dándome cuenta que llegaría tarde al trabajo.
-Maldición-.Mucité mientras me colocaba de pie y quitaba toda mi ropa dirigiendome a tomar una rápida ducha.
Me tomó pocos minutos terminar de ducharme. Salí de la ducha y comencé a vestirme apresuradamente hasta que una voz familiar proveniente de la puerta de mi habitación llamó mi atención.
-Megan, ¿Estas despierta? Llevo horas llamándote. ¿Acaso ocurrió algo?-.Dijo mi compañera de apartamento, Cleo.
-No ha ocurrido nada, ya casi estoy lista Cleo-.Dije mientras terminaba de colocar mis tacones.
-Bien, entonces me iré, he dejado tu desayuno servido, no olvides comerlo-.Dijo Cleo.
-Está bien, no lo olvidaré, muchas gracias Cleo.
-Nos veremos más tarde, pequeña desastre-.Dijo con una pequeña risa.
Pude escuchar como la puerta de nuestro apartamento se cerraba. Eso me indicaba que Cleo ya se ha marchado.
Salí de mi habitación cerrando la puerta tras de mi y me dirigía a la mesa comiendo apresuradamente el desayuno que Cleo había preparado para mi.
-Llegaré tarde, tengo que apresurarme-.Dije dejando casi por completo el desyuno.
Me dirigí nuevamente hacia mi habitación deteniendome con sorpresa en la puerta de esta la cual se encontraba abierta.
-¿Acaso no la había cerrado?... Bien, no importa-.Dije entrando nuevamente a mi habitación tomando los documentos que había colocado al lado de mi laptop cuidadosamente.
Salí nuevamente de la habitación, haciendo que mi paso se detuviera al sentir que algo me observaba. Mis ojos se dirigieron hacia la cocina al ver por unos segundos una sombra la cual se proyectó en el suelo. Mi corazón comenzó a acelerarse mientras caminaba hacia ese lugar.
-¿Quién está allí?-.Dije nerviosamente sin recibir respuesta alguna.
Me armé de valor y me dirigí hacia la cocina sin encontrar nada en ella.
-¡Solo fue mi imaginación!-.Exclamé dejando escapar un suspiro.
Me dirigí hacia la puerta del apartamento saliendo rápidamente de este. Caminé hasta la parada del autobús hasta que sentí a alguien decir mi nombre en casi un susurro. Giré mi mirada hacia atrás por un minuto mientras veía hacia todas partes en busca de aquella persona la cual había dicho mi nombre.
Salí de mis pensamientos al sentir un fuerte golpe en mi hombro el cual me hizo caer al suelo mientras mis documentos se esparcirán por todo el lugar.
-Oh, lo siento mucho, no me fijé y sin querer me he tropezado contigo-Dijo la voz de un hombre el cual estiró su mano hacia mi ayudándome a colocar de pie.
Tomé su mano sintiendo un gran escalofrío el cual recorrió mi cuerpo.
Dirigí mi mirada hacia el dándome cuenta que es un hombre muy atractivo. Piel blanca, de ojos grises y cabello negro. Puedo asegurar que mide aproximadamente 1'86.
«Es muy atractivo... Sus ojos son muy hipnotizantes. Su rostro se me hace muy familiar.»
-¿Te encuentras bien?-.Preguntó aquel hombre mirándome fijamente.
-Sí, estoy bien-.Respondí mientras levantaba mi muñeca para ver el reloj.-.¡Oh dios! ¡Es tarde!... Mis documentos...
Aquel hombre se inclinó comenzando a recoger los documentos en el suelo seguido por mi.
-Aqui tienes, estoy muy avergonzado por causarte problemas-.Dijo con una hermosa sonrisa en sus labios.
-Descuida, todo está muy bien-.Dije tomando los documentos-.Pero tengo que irme.
Dejé a aquel hombre de pie y me dirigí hacia el bus el cual había llegado. Llevé mi mano a mi corazón al sentir un poco de presión en el mientras mis manos no dejaban de sudar.
«Por alguna razón, me siento inquieta.»
-Chica, ¿Te encuentras bien? Te encuentras un poco pálida-.Dijo una señora mirándome preocupada.
-Sí, estoy bien-.Respondí sonriendo.
Bajé del bus y me dirigí hacia la entrada de la empresa. Tomé el elevador hasta llegar al piso 21.
Trabajo en una pequeña empresa de cosméticos donde soy la asistente personal de la señora Danna, mi jefa.
Las chicas de la oficina fijaban su mirada hacia mi mientras caminaba rápidamente haciendo que mis tacones resonarán por el lugar. Todas saben que he llegado tarde toda esta semana.
-Buenos días chicas-.Dije dedicandole una radiante sonrisa.
-Buenos días Megan.
Me dirigí a la oficina y coloqué mis documentos en mi escritorio para luego tomar asiento. Pero a los pocos minutos escucho como la puerta de la oficina se habría lentamente.
-Buenos días Megan. Ven a mi oficina ahora mismo-.Dijo la señora Danna para luego cerrar la puerta de la oficina haciendo que un escalofrío recorríera mi cuerpo.
«Perderé mi trabajo... ¿Cómo ayudaré a mi madre si eso llega a ocurrir?»
Me levanté de mi asiento y me dirigí a la oficina de la señora Danna dando suaves toques en la puerta de esta.
-Adelante.
La señora Danna a pesar de tener 46 años, se ve realmente bien. Su piel blanca y cabello rubio hace juego con sus ojos azules y su buen cuerpo.
-Toma asiento Megan-.Dijo bajando sus lentes apartando la vista de su ordenador entrelazando sus dedos.
Tomé asiento delante de aquella mujer la cual no apartaba su mirada de mi ni tan solo un segundo haciéndome sentir aún más nerviosa.
-Bien Megan, ¿Qué está ocurriendo contigo? Me habías prometido no volver a llegar tarde. Pero aún así has faltado a tu palabra.
-Lo sé señora Danna, y quería pedirle una disculpa.
-Megan, he escuchado eso toda la semana. ¿Crees que esto es un juego y que puedes llegar a la hora que desees?-.Dijo con un tono fuerte.
-No volverá a ocurrir señora Danna. Deme una última oportunidad-.Supliqué
La señora Danna me observaba detenidamente mientras se cruzaba de brazos y dejaba escapar un largo suspiro.
-Megan, Megan, Megan... ¿Qué haré contigo?... eres muy buena en lo que haces. De todas las asistentes que he tenido, tu eres la que mejor se ha desarrollado en el trabajo. No tengo queja alguna en ese sentido, pero en lo que se trata de la puntualidad eres fatal.-.Suspiró- Dejaré pasar esto. Pero será la última oportunidad que tendrás.
-Gracias señora Danna no la voy a defraudar-.Dije sonriendo.
-Vamos, regresa a tu lugar de trabajo. Hoy llega mi hijo y quiero que todo esté perfecto. Luego arreglarás una reservación y me acompañaras también.
-Pero señora Danna mi aspecto es un poco inadecuado para ir a comer con usted.
-No lo creo Megan, te vez perfecta. Tu piel clara y tú cabello negro se ven perfecto con tus hermosos ojos verdes. Pareces un angel, aunque con el reloj en otra parte de tu cabeza-.sonrió.
-Está bien señora Danna. Arreglaré todo para esta tarde.
Me coloqué de pie y me dirigí fuera de la oficina dejando escapar un suspiro de alivio mientras me dirigía a mi oficina.
Una vez en ella entré y me dejé caer en mi asiento encendiendo el computador.
«Pensé que me despidiria... Es un alivio.»
El teléfono de mi oficina comenzó a sonar haciendo que mi atención se centrara en el. Lo tomé entre mis manos respondiendo la llamada.
-Buenos días, habla la asistente de la señora Danna. ¿En qué puedo ayudarle?-.Dije.
Estuve por unos minutos tomando nota y hablando con una de las asistentes de una de nuestras franquicias. Colgué el teléfono para anexar todo en la agenda de computador. Solo eran cosas para la próxima reunión.
Tomé los documentos para verificar que todo esté en orden para empezar a transcribir todos aquellos documentos que eran muy importantes para la empresa. Al terminar tomé el teléfono y llamé a uno de los mejores restaurantes e hice una reservación para esta tarde a nombre de la señora Danna Bradley.
« Por fin he terminado todo mi trabajo, solo me falta esperar por la señora Danna. Aún así creo que tengo tiempo para ir a la cafetería.»
Me dirigí a la cafetería para comer algo rápido. Hoy no pude desayunar correctamente. Continué disfrutando de un pequeño panqué y un buen capuchino hasta que un fuerte dolor se apoderó de mi cabeza haciendo que mi desayuno cayera al suelo mientras llevaba ambas manos a mi cabeza. Un rápido flashback pasó por mi mente.
Un hombre el cual desconozco pasó por mi mente rápidamente observandome con una intensa mirada.
Al salir de mi trance el dolor en mi cabeza habia desaparecido.
-¿Qué ha ocurrido?...¿Dónde he visto esos ojos?-.Me pregunté un poco aturdida.
Me levanté de la mesa y me dirigí hacia el baño. Al llegar me acerqué a uno de los lavados para humedecer un poco mi rostro. Fijé mi mirada en el espejo mientras cerraba mis ojos intentando recordar dónde había visto ese par de ojos.
Un fuerte dolor en mi hombro hizo que abriera mis ojos, inmediatamente dirigí mi mano a mi hombre sintiendo como este ardía haciéndome sentir un insoportable dolor. Retiré mi camisa para observar mi hombro. Se podía apreciar en el una pequeña marca, segundos después el dolor había cesado.
-¿Q-qué es esto?-.Dije observando la marca, dudé en tocarla, pero aún así decidí colocar un poco de agua en ella haciendo un poco de presión mientras frotaba intentando que se borrará sin éxito alguno.
-¿Qué demonios es esto?...-Continué tallando mi hombro pero aún esa marca permanecia allí.
«Tengo que regresar al trabajo»
Coloqué nuevamente mi camisa aún sin entender porque esa cosa se encontraba en mi hombro. Corrí hasta llegar a mi oficina y tomé asiento mientras arreglaba algunos documentos que tengo que entregarle a mi jefa.
Me detuve en la puerta de su oficina dando un suave toque en ella.
-Adelante.
-Disculpe-.Guardé silencio al ver que la señora Danna se encontraba atendiendo una llamada. Ella levantó su mano haciendo una seña con su mano para que tomara asiento.
Escuché como ella discutía con alguien en su teléfono. Quise evitar escucharlo, pero era imposible.
-¿Cómo que ya ha vuelto y aún así pidió que nadie fuera por el?-.Vociferó.-.Está bien... Hablaré con mi hijo-.Dijo para luego colgar la llamada.
-Señora Danna, aquí tiene los documentos. Son los que necesitaremos para la próxima reunión.
La señora Danna parecía realmente enojada y a la vez algo nerviosa, no dejaba de caminar de un lado a otro.
-Megan, ¿Puedes dejarlo allí?, Ahorita no tengo cabeza de pensar en eso. Mi hijo a vuelto antes de lo acordado, pero no sé en dónde se encuentra. Lo he llamado pero no atiende mis llamadas-Suspiró-. No sé que haré con ese jovencito. Siempre hace lo que quiere.
-No se preocupe señora Danna, todo estará bien. En algún momento el tomará su llamada, o ¿Desea que me comunique con el?-.Pregunté.
-No lo creo Megan... mi hijo conoce los número de mi empresa, así que sería en vano llamarlo desde aquí.
-Uhmm, Podría llamarlo de mi celular, si así lo desea.
-He enviado a alguien que se comunique con el, pero ha sido inútil.
-Intentemos nuevamente-.Dije tomando mi celular.
-Está bien Megan, intentemos una vez mas-.Dijo entregandome su móvil dejándome ver el número de su hijo el cual marqué en mi celular.
La señora Danna parecía un poco impaciente mientras escuchaba el tono del celular.
Finalmente este contesto la llamada. Un largo silencio se podía escuchar a través de la llamada.
-¿Hola?-.Dije, inmediatamente sentí una fuerte presión en mi hombro mientras sentía que este ardía.
-Por fin te he encontrado, Violet-.Dijo la voz en el celular haciendo que sintiera un poco de miedo.
La señora Danna al ver cómo me encontraba se acercó a mí espalda tocandola cuidadosamente.
-¿Megan? ¿Te encuentras bien? Llamaré a emergencia.
-Señora Dann, no es necesario, me encuentro bien-.Dije deteniendola.
-¿Estas segura megan? Igual tendrás que ir al medico-.Dijo la señora Danna con un tono de preocupación.
-Está bien, iré mañana.
Levanté mi mano para escuchar si aún aquel hombre se encontraba en la linea. Para mí sorpresa el estaba escuchando todo, así que decidí entregar el teléfono a la señora Danna.
-Aun está en la línea-.Dije haciendo que ella tomara el celular.
-Damian, ¿En qué estas pensando? ¿Dónde estás? Ven de inmediato a la empresa.-.Dijo para luego colgar la llamada.
-Por alguna razón, su hijo me ha confundido con una tal "Violet".
-Disculpalo debe ser alguna de sus novias anteriores-.Dijo devolviendome el celular-.Ese jovencito volverá en algún momento o el sabrá de lo que soy capaz de hacer. Aún así, muchas gracias, Megan.
-De nada señora Danna, recuerde leer los documentos que he dejado en su escritorio.-Dije mientras me colocaba de pie y me dirigía a la puerta de la oficina colocando mi mano en el pomo para salir de ella.
Cerré la puerta de la oficina dejando escapar un suspiro mientras tocaba mi hombro.
«¿Qué fue lo que acaba de suceder?...¿Porqué me ha llamado Violet? Ha dicho que finalmente me encontró, ¿De quién demonios está hablando? Y ¿Porqué esa marca ha comenzado a arder?...»
Todo era muy confuso para mí. Así que decidí llamar al hospital y tomar una cita para el día de mañana. La señora Danna me ha otorgado el permiso, dentro de poco tendré que asistir con mi jefa al restaurante.
Mientras esperaba a mi jefa decidí acomodar algunas cosas en los cajones de mi escritorio. Me encontraba de cuclillas mientras tomaba algunas cosas de la silla para colocarlos allí.
Escuché unos pasos aproximarse a mi como si se tratara de algún gigante. Sus fuertes pisada hacia que retumbaran en mis oidos. No quise salir debajo de mi escritorio por temor a que algo malo sucediera.
«¿Acaso me estoy volviendo loca?»
Aquella marca comenzó a arder nuevamente haciendo que saliera de mis labios un pequeño quejido de dolor. Los pasos se detuvieron frente a mi escritorio causando mayor temor en mi mientras el ardor en mi marca se agudizaba más y más.
Decidida salí debajo de mi escritorio para mirar lo que sucedía. Al levantar la mirada se encontraba ante mi un extraño hombre. Su mirada era la misma que no podía borrar de mi cabeza.
Coloqué mi mano en mi hombro mientras intentaba recordar aquel rostro familiar el cual se encontraba ante mi.
«¿El es?... Oh, el es con quién tropecé esta mañana»
-Oh, eres la chica de esta mañana. ¿Me recuerdas?-.Preguntó mientras me colocaba de pie.
-Oh si te recuerdo-.Respondí con mi mano aún en mi hombro sintiendo como el dolor comenzaba a cesar.
Su mirada era la misma que recordaba durante aquel dolor de cabeza. Era lo único que no podía borrar de mi memoria.
-¿Qué haces aquí?-Le pregunté encogiendo mis hombros.
-Vine a ver a Danna-.Respondió con una radiante sonrisa.
-Espera, ¿Tienes cita para hoy?-Suspiré-¿Podrías darme tu nombre?.-Dije sintiendo su fija mirada en mi la cual hacia que mi corazón comenzara a latir rápidamente.-¿Ocurre algo?.
-No, solo que tu belleza sigue siendo la misma.
-¿A que te refieres?, ¿Me conoces?-Pregunté-Porque yo, nunca te he visto en mi vida.
El ambiente comenzó a tornarse pesado y sin darme cuenta el había tomado un mechón de mi cabello llevándolo a su nariz .
-Tu aroma es el mismo, no ha cambiado en nada-Dijo.
«¿Está demente? ¿De qué demonios está hablando?»
-¿De que hablas?, me estás dando mucho miedo.¿Has perdido la cabeza?-Dije llenandolo de preguntas alejándome un poco de el.
-¿Has visto la cara que has puesto cuando dije todo eso?-Rió mientras pasaba sus manos por su oscuro cabello-Te lo he dicho en broma, me pareces buena chica.-Dijo mirándome a los ojos-.Mi nombre es Damián Bradley.
-¡¿Damián Bradley?! ¡¿Eres el hijo de la señora Danna?!-Exclamé sorprendida.
-Lo soy-.Confirmó mientras sonreía.
-J-joven Damián, le pido mil disculpas por haberlo ofendido-Me disculpé nerviosamente.- Deme un minuto, le informaré a mi jefa que usted se encuentra aquí.
-No te preocupes por lo ocurrido. Y no es necesario que le informes-.dijo con una encantadora sonrisa.- aún no me has dicho tu nombre.
-Disculpe estaba algo nerviosa-Sonreí-. Soy Megan Brien.-Dije estendiendo mi mano hacia el para estrecharla, pero él tomó mi mano y depositó un suave beso en ella para luego levantar su mirada hacia mi.
«¿Qué demonios?... Qué extraño»
-Mucho gusto, Megan, espero que nos llevemos muy bien-Dijo dirigiéndose a la entrada de la oficina de la sra Danna.
vários minutos después el teléfono de mi oficina rompió mis confundidos pensamientos. Tomé el teléfono y contesté la llamada.
-Megan por favor ven a mi oficina-.Dijo mi jefa.
-Enseguida señora Danna.
Al dirigirme a la oficina la presión de hace un momento estaba regresando al igual que el dolor en mi marca. Toqué la puerta de la oficina de mi jefa.
-Puedes entrar Megan.
Al entrar él se encontraba acostado en el sofá de la oficina, solo se dió vuelta para mirarme fijamente.
-¿Ocurrió algo, Señora Danna?-.Pregunté dirigiendo mi mirada hacia ella.
-No, solo era para informarte que estarás a cargo de enseñarle la empresa a mi adorado hijo. Yo no podré hacerlo.
-Pero señora Danna, recuerde que tenemos una reservación para esta noche.
-Es cierto, no lo recordaba.-Dijo.- Bien Damián, ¿cuando estás listo para que te enseñen la empresa? hoy no se podrá quiero que cenemos juntos.
-No lo sé madre. Todo depende de lo que diga tu hermosa asistente-.Dijo con una mirada provocativa.
-Joven Damián, disculpe pero solo soy una empleada. Puede usted ponerse de acuerdo con su madre. Siempre estaré lista para llevarlo a dónde quiera-.Dije.
-¿A dónde quiera?-.Dijo con una sonrisa en sus labios.
-Sí, joven a dónde quiera siempre que este disponible.-Respondí.
-Perfecto. Entonces empezaremos mañana-Dijo
-Señora Danna disculpe, pero el día de mañana tengo cita medica-Dije colocando mi mano en mi hombro.
-Es cierto Megan, se me había olvidado ese detalle.
-¿Estás enferma ?-Me preguntó el joven Damián caminando hacia mi.
Una vez más mi marca comenzó arder por alguna extraña razón.
-No joven, solo será un chequeo de rutina-Dije haciendo una mueca de dolor.
-Entonces esperaré a que termines para conocer bien está empresa.-Dijo.
-Damián, ¿No has escuchado que aún no podrá?-.Dijo la señora Danna.
-lo sé madre, pero esperaré a Megan-.Respondió fijando su mirada en mi.
-No sé hasta cuándo te comportaras como un niño, Damián.
El solo ignoró a su madre y volvió a recostarse en el sofá con su mirada fija en mi.
-Está bien señora Danna. Si el joven Damián lo desea de esa forma está bien. Iré a mi cita y volveré.
-Está bien Megan, disculpa a mi hijo-Suspiró-Solo que a veces se comporta de esa manera.
-Todo está bien, ¿Está lista para ir a su reservacion?. Me gustaría acompañarlos pero por todo lo mal que me he sentido hoy quisiera poder tomarme el resto de la tarde.-Dije.
-Está bien Megan, puedes irte a casa.
-Gracias señora Danna. joven Damián fue un placer conocerlo-Dije dedicándole una sonrisa.
-Espero que mañana te salga todo muy bien-.Dijo mi jefa.
Me retiré para tomar todas las cosas necesaria cuando la puerta de la oficina se abrió muy lentamente. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo tomé todas mis cosas para salir de la oficina y me dirigí al elevador para marcar PB, pero una mano evitó que las puertas terminaran de cerrarse.
-Disculpa Megan-.Dijo Damián.
-Joven Damián ¿Qué hace aquí?-Dije.
-¿Puedo llevarte?-Preguntó mirándome y así terminar de entrar al elevador.
-Joven, su madre lo está esperando para que vayan a cenar.
-Lo sé, pero mi madre entenderá. Luego volveré por ella. ¿Aceptarás que te lleve a tu casa?-Dijo mirándome seriamente.
-Está bien joven Damián. Acepto que me lleve a mi casa.
Mi corazón latía frenéticamente mientras lo observaba detenidamente.
«Si... Es realmente guapo»
Nos dirigimos al estacionamiento. Una vez en el auto me perdí en mis pensamientos. Su mirada era algo seria... no sabría si estaba enojado o simplemente esa era su manera de ser.
La voz del joven Damián me hizo sobresaltar un poco.
-Disculpa Megan, ¿Te he asustado?.
-No joven Damián, solo estaba algo distraída. ¿Puede decirme lo de hace un momento?.-dije.
- Te he preguntado si vives sola.
-Vivo con una compañera de piso.
-¿Podrias decirme tu dirección?.
-Claro joven Damián, vivo a cinco cuadras de aquí en la calle forted.
-Bien, entonces ya casi llegamos.-Sonrió-. Megan ¿Podrías dejar de decirme joven? ya que no lo soy.
-¿Como que no lo es?, ¿Esto es otra de sus bromas?-Pregunté un poco asustada.
-Lo has notado rápido-.Rió-Sí, es otra de mis bromas. Pero de verdad, solo dí mi nombre. Sería más cómodo para nosotros que no somos tan extraños, recuerda que ya nos hemos conocido antes, me refiero a esta mañana.
-Está bien Damian. ¿Puedes detenerte aquí? mi edificio está al frente solo tendré que cruzar.
-Dije que te llevaría hasta tu casa, así que te dejaré lo más cerca que pueda de el.
- Gracias jov... Damián eres muy amable.
Mi cabeza comenzó a doler de nuevo haciendo que solo recordara aquellos intensos ojos.
El auto de Damián se detuvo en mi edificio .
-¿Qué te ocurre, Megan?-Preguntó colocando su mano en mi espalda.
Mi marca comenzó a arder más que nunca. Pero aún así resistí mordiendo mi labio inferior.
-No es nada Damián, solo quiero descansar un poco gracias por traerme.
-¿Estas segura?, podría llevarte a un hospital ahora mismo-.Dijo en un tono preocupado.
-No es necesario, todo está muy bien solo quiero descansar.
El desabrochó mi cinturón de seguridad y luego se bajó para abrirme la puerta del auto. Tomé todas mis cosas aún con el dolor persistente en mi hombro. Damián me ayudó un poco tomando los documentos en sus manos y cerrando así su auto.
-Ven Megan, te ayudaré hasta la entrada de tu edificio.
Acepté amablemente mientras caminaba hacia el. llegamos allí y el me entregó todos los documentos. le agradecí por ser tan amable y me despedí de él.
Damián me tomó bruscamente de mi mano llevándome a su pecho podía sentir su corazón latir frenéticamente.
-Te he extrañado tanto-Dijo haciendo que un escalofrío recorriera mi cuerpo.
-¡Basta Damián me asustas!-Exclamé apartándome de el.
-Lo siento, me dejé llevar Megan... es que me recuerdas a alguien que es muy importante para mí.
-Está bien solo evita ser así de repentino. Sé lo que es extrañar a alguien-.Dije.
Agradecí una vez más dejandolo allí mientras me veía entrar al elevador presioné seguidas veces el botón de mi piso asustada por lo que paso solo hace un minuto.
«¿Porqué su corazón latía tan fuerte?..¿será un acosador y su madre no lo sabe? o peor aún... ¿Es un loco?.»
Al llegar rápido a mi departamento, abrí la puerta y pude notar que Cleo había llegado y que los más seguro es que se encuentre en su habitación.
-Cleo, ya llegué-Dije en voz alta.
Cleo abrió la puerta de su habitación quedándose de pie en el umbral de la puerta.
-¿Y bien, pequeño desastre?. No comiste tu desayuno-.Dijo con un claro tono de molestia en su voz.
-Lo siento, hoy tuve un mal día.
-¿Qué te ocurrió?-.Preguntó observando su reloj-Has llegado temprano.-Preguntó tomando asiento.
-He tenido dolores de cabeza... Una fuerte presión en mi pecho y mucho dolor en mi hombro-Dije colocando a un lado todos los documentos que necesitaría para mañana.
Cleo se colocó de pie y camino hasta su habitación para luego volver a mi entregando una pastilla en mis manos.
-¿Qué es?-Pregunté.
-Solo es algo para el dolor de cabeza te servira-.Dijo entregándome un vaso con agua-Mañana tendrás que ir al médico.
-Lo sé, ya organice una cita para mañana. Mi jefa me ha dado la mañana libre para eso.
-Bien, toma una ducha yo cocinaré.
-Bien iré a bañarme
Fui hasta el baño y tomé una ducha. Luego salí del baño para mirarme en el espejo y fijarme que aún la marca en mi hombro se encontraba alli. Para mi sorpresa esta parecía haberse completado. Un triángulo pequeño en el cual en cada punta se podía apreciar una estrella cada una diferente.
Entre ellas se podía apreciar unas pequeñas y extrañas letras " אתה שלי ". Estuve un rato tratando de entender todo eso, así que tomé un lápiz y papel para dibujar todo aquello y tratar de adivinar que eran esas letras.
Tomé mi pijama y caminé hasta la cocina
-¿Ya está la cena?-dije observando los platos en la mesa.
-Claro, siéntate te servire-Dijo dirigiendo su mirada hacia mi-. Megan...¿Cuando te has hecho ese tatuaje tan pequeño y hermoso?-Preguntó colocando su mano en el para tocarlo.
-No es un tatuaje. Me ha salido está mañana mientras trabajaba... luego de eso me he sentido un poco extraña.
Cleo entrecerró un poco sus ojos.
-Vamos Megan, no diré nada ¿Acaso piensas que soy tu madre para llamar tu atención?-Rió.
-Hablo enserio Cleo. no te estoy mintiendo, solo fíjate lo detallado que es y tiene estás letras en el.
Cleo se acercó a mi para mirar aquella marca.
-Oh si... es realmente muy detallada...-Dijo- ¿En qué idioma está escrito?-.Dijo apartandose de mi.
-Aún no entiendo que significa.
-Está claro Megan, son algún tipo de letras antiguas o algo así-.Dijo mirándome fijamente.
-No lo creo buscaré dentro de unos minutos.
-¿Has dicho que apareció por si solo?
-Asi es...
-Es un poco aterrador que haya aparecido...-Dijo pasando sus manos por sus brazos.
-Lo sé...
Al cabo de unos minutos habíamos terminado le dije a Cleo que fuera a descansar y que yo me encargaría de limpiar todo.
-Que tengas buenas noches, pequeño desastre.
-Buenas noches Cleo, que descanses.