C.D. New York, EU.
Diciembre 9 de 2008
Pequeños copos de nieves veo caer desde la ventana, esperando la llamada de Ethan es tarde no sé porque no me ha llamado para cancelar la cita conmigo, siempre he entendido que tiene que atender sus compromisos con la empresa de su padre, pero me duele que no se digne a levantar el teléfono y avisar, Tabata me observa desde la puerta de su habitación y mueve la cabeza en negativa
-El estúpido de tú prometido te ha vuelto a dejar plantada ¿Y... sabes qué? Ya no me contestes, siempre utilizas la misma justificación, que la empresa, sus amigos... -suspira y me dice a los ojos -Entiende Rose eres bella, tus padres tienen dinero eres una mujer con educación cualquier hombre se sentiría afortunado al tenerte a su lado, eres una tonta al seguir esperando por él cuando sabes que ya no vendrá por ti.
-Entiende Taba estamos por casarnos y tiene que cumplir con los compromisos de la empresa, su padre no le perdona ningún error, sé que lo dices porque me quieres, pero también entiende su posición.
-Aquí la que debes entender eres tú Rose siempre es lo mismo jamás ocupas su primer lugar en nada, serás la esperada mujer modelo, pero tú nunca serás más importante que sus "compromisos", pero está bien no diré nada más porque sé que diga lo que diga de él siempre lo justificas.
Tabata vuelve a suspirar y se retira a su habitación con su trago de whisky en la mano, Ethan porque me haces esto, suspiró mirando el teléfono en la espera de su llamada, en la radio se escucha "la vie en rose" haciéndome recordar el día en que nos conocimos, el día que me sentí volar con sólo ver el café claro de sus ojos, ese día de invierno se volvió primavera dentro de mí, su rostro perfecto el caminar de un gran caballero, y su traje gris lo hacía ver el hombre ideal, yo solo baje la mirada al sentir la penetrante mirada que me dedicaba, era la cena con los socios de mi padre y él era el hijo de uno de esos socios, cuando nos presentaron y sentir el contacto de su piel fue especial, a partir de ese momento algo dentro de mí sabía que yo siempre le iba a pertenecer a Ethan Miller.
Pero ahora con cinco años de compromiso, siento la inseguridad y la duda sobre si Ethan verdaderamente me ama, Tabata tiene razón yo soy siempre la que justifica soy la que encuentra solución a nuestros problemas, pero que puedo hacer cada vez aplaza más la boda, pero no entiendo si no me ama para que me pidió matrimonio, me llevo las manos a la cabeza y sigo sin saber la respuesta a la actitud de Ethan. El teléfono suena sacándome de mis pensamientos, camino hasta donde lo deje y contesto.
-¡Hola!
-Rose mil perdones no pude ir por ti a cenar, la reunión se alargó y ya sabes cómo es mi padre si no cumplo con todas sus exigencias, llegare en un momento a tu edificio y llevaré unos pastelillos que más te gustan.
-Entiendo Ethan, no tardes te espero... ¡Te amo!
-No tardó Rose un beso princesa.
Si no me amara no se tomaría la molestia en venir ¿Verdad?, él me ama yo lo sé, deja de pensar y hacerte ideas Rose entiende él te ama y punto, esperare que llegue y hablaré con él sobre el día de nuestra boda, que una vez acabe la universidad quisiera casarme y tener hijos cuanto antes, es uno de mis más grandes sueños, ya todas mis amigas están casadas y con hijos sólo quedamos Tabata y yo, pero Tabata es digamos especial ella espera el amor de su vida y que la trate como ella dice una mujer y no como un objeto de lujo.
Entro corriendo a mi habitación me coloco más perfume de vainilla que tanto le gusta a Ethan, pongo un poco de música y alisto las copas de vino, de su bodega, cosecha especial Collins, toco a la habitación de Tabata
–¡Adelante! tú no tienes que pedir permiso Rose.
-Sólo pase para decirte que vendrá Ethan para acá y cenaremos en la sala.
-Está bien gracias por avisar y evitar toparme con ese bicho.
-¡No le digas así Taba! Que él es un buen hombre.
-Eso no lo dudo en lo más mínimo, pero lo que sí es pésimo novio y no me gusta cómo te trata, pero está bien una vez más no diré nada, y si van a tener sexo háganlo en tú habitación no quiero llevarme sorpresas.
-No digas esas cosas Taba que él solo viene a cenar y a disculparse por la tardanza.
-Si cómo digas Rose fingiré que te creo, y una cosa más recuerda que mañana te toca la inyección claro si es que no quieres quedar embarazada antes de la boda.
-Gracias por recordarme Taba me había olvidado y claro no quiero embarazarme hasta estar casada, mis padres me matarían si supieran que ya me he acostado con Ethan.
–Entonces mañana te acompaño a la clínica, ya están tocando a la puerta ve a abrirle a tu futuro esposo -le sonrió y me dio un abrazo antes de salir de su habitación.
-Espero con toda el alma Rose que Ethan te ame tanto como tú a él, te lo mereces eres una buena mujer, y ese estúpido no se ha dado cuenta de la joya que tiene en sus manos, mejor me pongo a escribir ese estúpido me saca de mis casillas. Salgo de su habitación y antes de abrir me veo en el espejo una última vez, quería estar impecable siempre para él. Abro la puerta y lo veo parado en la puerta tan guapo como siempre.
-No te has tardado nada amor -me arrojó a sus brazos, le doy un pequeño beso en los labios y lo hago pasar a la sala.
-Perdón princesa por no venir a tiempo, pero ya sabes las reuniones -se excusa y le creo.
-Permíteme tu abrigo, te entiendo Ethan, pero porque nunca me llamas antes, merezco que me avises y así podré saber si me arreglo o salgo a caminar.
-¡Rose hermosa! Ponte en mi lugar la presión que recibo es mucha quiero darte la vida de reina que te mereces.
-Pero ya con lo que tienes es más que suficiente para mí, además mi padre me dará mi parte de la herencia una vez que nos casemos.
-Lo sé Rose, pero yo no tocaré ni un dólar de tu herencia.
-Está bien entiendo, pero ven siéntate te sirvo una copa de vino.
-Si por favor, yo traeré unos platos para que comas los deliciosos pastelillos que traje.
Suerte que tengo en tener a Ethan como mi prometido es trabajador, educado, guapo, viene de buena familia y sé que me quiere, aunque nunca me ha dicho que me ama sé que lo hace.
-Que deliciosos se ven los pasteles.
-Los compre pensando en ti.
-Gracias son mis favoritos, Ethan quisiera que ya definiéramos un día para la boda, quiero casarme terminando la universidad y poder planear tener hijos. -le dije de una vez sin dar tantas vueltas.
-No crees que es muy pronto aun, no quisieras viajar y tal vez perfeccionarte en los estudios.
-No Ethan, no quiero seguir alargando la boda, podre seguir estudiando aun estando casada entiéndeme, quiero tener hijos formar una familia a tú lado, pero pareciera que tú no quieres eso, ¡Llevamos cinco años comprometidos¡ Y cada que toco el tema me evades, dime la verdad Ethan ¿Me amas? Porque no encuentro otra razón para aplazar tanto nuestra boda.
-Podrías dejar de reclamar, yo solo estoy pensando en cómo ser independientes, y dándote la libertad que muchas quisieran en tú lugar, por favor, Rose no me estreses más, y si tanto quieres casarte ya ponte de acuerdo con tú madre y la mía vayan viendo los preparativos para poner fecha de la boda, ahora por favor ayúdame a quitarme el maldito estrés.
-Ethan no quiero que lo hagas por presión si no porque lo quieres tanto como yo.
-Rose lo hago porque quiero y soy un caballero se cumplir con mi palabra, ahora te necesito Rose. -me beso como siempre con premura y pasión.
-Vamos a mi habitación Ethan no quiero que Tabata nos vea.
-¿Esa bruja está aquí?
-Sabes que aquí vive y no le digas así es mi amiga.
-Que sea tu amiga no le quita lo bruja que es.
Entramos a la habitación, me desvistió con prisas como si me fuera a ir, no podía seguir el ritmo de sus besos, sentía sus manos por todas partes, me tumbo en la cama y me penetro rápidamente me estaba costando excitarme sus gemidos se hacían cada vez más fuertes, los míos eran más de incomodidad, me besaba los senos con dureza me apretaba las piernas, como queriendo grabar sus manos en mi piel, me llevo las manos a la cabeza y empezó a penetrarme más fuerte pegó su frente a la mía y sentí su esencia tibia dentro de mí
-Gracias Rose no sabes cómo te necesitaba hermosa
-Te amo Ethan nunca lo olvides.
-Yo también Rose.
-Voy al baño regreso no te pares de la cama me encanta verte así desnuda para mí -el salió y no sentí en qué momento quedé dormida y fui despertando por las caricias en mi espalda.
-Eres hermosa Rose no puedo dejar de tocarte, eres la mujer perfecta para ser mi esposa.
-Te amo Ethan y lo que más anhelo es ser tú esposa para poder compartí mi vida contigo.
-Lo se hermosa por eso hablaré con tu padre para poner una fecha definitiva, sólo dame unos días más que esté menos apurado con los pendientes de la empresa
-Mi amor te entiendo, tomate estos días ¡Estoy tan feliz, no sabes lo dichosa que me haces!
-Mereces todo lo mejor de mi Rose.
Me beso y poniéndose una vez más encima mío me beso, esta vez con calma sintiendo como su lengua trazaba cada rincón de mi boca, sus manos acariciaban mis piernas, miles de sensaciones invaden mi cuerpo, acaricié su espalda, y él no dejaba de besarme y acariciar mis piernas, acaricio mis pliegues sonriendo sobre mis labios
-Estás muy mojada Rose, me necesitas dentro tuyo
-Ethan te deseo por favor, no pares nunca de amarme -parecía una estupidez, pero era feliz aun sabiendo que me hacía daño rogar por su amor.
Rose
-Vaya pensé que tardarías más en conseguir ser la futura señora Miller -me dice con ironía mi hermana Britany al llegar a casa de mamá.
-Deja de fastidiar a Rose -me defiende mamá.
-Solo lo dices porque cazó al heredero del grupo Miller.
-Por favor Brit, sabes que con este matrimonio liberare la herencia del abuelo.
-Solo espero que, al momento de la lectura del testamento, no haya sorpresas -mi hermana se levantó de su lugar y se fue hacía su habitación.
-No des importancia a tu hermana ahora solo importa tu futura boda. ¡Me gustaría que se celebrará en el valle de los viñedos de San Francisco!
-Precisamente hay algo que debes saber.
-Dime Rose soy toda oídos -mi mamá era una mujer de la alta alcurnia, y mi abuelo su padre, nos ha dejado su herencia en mis manos, con la condición de que al cabo de un año me casará para heredar, caso contrario nuestra fortuna será pasada a manos de nuestro tío, su primer hijo varón fuera del matrimonio.
-Ethan incluyó a su madre para organizar junto con nosotras la boda.
-¡Por favor, Rose! Siempre vas a dejarte manipular, esa vieja no sabe nada de buenos gustos.
-¡Por favor, mamá! Será tu consuegra.
-Solo acepto por los millones que tú vas a heredar al momento de dar el sí.
-¡Ojalá no hubieras dicho eso! -cada día me decepcionó más de mi madre, solo le importaba el dinero, jamás me preguntó qué sentía o porque me casaba.
Ethan
Trabajaba en el nuevo proyecto que Jimena mi hermana me había pedido que lanzará, Luna de Cristal, la había creado junto a Rose, la fórmula la tenía bajo siete llaves en mi finca en California, al igual que la nueva botella y etiqueta para el centenario de bodegas Miller, ella era la encargada de armar toda la publicidad de la marca para la gran fiesta, lugar donde anunciarte mi boda con Rose, le había prometido por fin casarnos, sé que ella espera esto hace mucho, aún no estoy convencido de dar ese paso, amo a Rose pero siento que no estoy haciendo las cosas bien.
-¿Qué tanto piensas? -me pregunta Angélica mi asistente.
-¡Angie no te había escuchado entrar! -la veo poner seguro a la puerta y camina hacia mí subiéndose arriba mío, sube su pollera hasta sus caderas y mis manos se aferran a sus muslos.
-¡Estás tenso! -sus manos desarman el nudo de mi corbata y luego desprender los botones de mi camisa.
-Te gustaría quitarme la presión -sonrió mordiendo sus labios y acercó su boca a la mía para besarnos con pasión, rápidamente baje el cierre de mi pantalón y libere mi erección, quedó frente a sus ojos, la punta de mi glande estaba grande e hinchada dejando a la vista gotas preseminales salir de allí, relamió sus labios, bajo de arriba mío quedando arrodillada y se lo llevó a su boca pasando la lengua tomando las gotas brillosas de semen que salían de mi glande de lo excitado que estoy, no me importa nada cuando estoy con ella disfrutó como nunca. Le tomo el cabello ayudándola a enterrar más mi polla en su cavidad bucal.
Luego paró para chuparla como si fuera una paleta, volvió a subir arriba mío a horcajadas y me enterré dentro suyo, su coño estaba listo para recibirme, Angie era diferente a Rose, ella estaba siempre lista y nunca se quejaba.
-Angie creo que deberíamos parar, esto no está bien ¡Voy a casarme! Y Rose no se... -le dije al terminar y ella posó sus dedos sobre mis labios.
-Sabes que no me importa, además yo te doy lo que ella no, y me encantaría ser tu amante -siguió vistiéndose y me ayudó con el nudo de la corbata.
-Esta semana debo viajar a California, ¿Te gustaría venir?
-¿California? No sabía ¿Lo agendaste tú? -la tomé de la cintura abrazándola.
-No es justamente de trabajo, necesito tomar un respiro y creía tal vez te gustaría ir conmigo, conocer mis tierras, los viñedos, las bodegas.
-¡Es en serio! -chillo alegre, sabía que estaba cometiendo un error al llevarla, pero ella merecía una despedida, porque al momento de casarme no cometería el mismo error que mi padre. Sería totalmente fiel a Rose, era lo correcto.
-¡Acepto! -dijo alegre Angie, mientras me acariciaba el rostro se desprendía su ropa lentamente.
-¿Qué haces? -la detuve al saber que quería hacerlo nuevamente.
-Quiero darte un regalo, por tu sorpresa -mordió sus labios lentamente y enloquecí, necesitaba estar dentro de ella de nuevo.
-Entonces ahora será a mi manera -me levanté de mi lugar y la puse en cuatro para enterrarme dentro de su coño listo para mí.
En mi oficina solo se sentía el choque de nuestros sexos y eso me ponían más duro, me gustaba follar a Angie, ella me daba lo que necesitaba para estar feliz todo el día, ojalá, Rose, fuera un poco como ella, en lo sexual claro, más abierta y no tan sumisa.
Al terminar de hacerlo por segunda vez, nos encontrábamos en la oficina terminando de cambiarnos. Al hacerlo Angie dejo un beso en mí boca y se apresuró en salir, pero la detuve antes de que se fuera.
-Sácame una cita en el mejor restaurante de la ciudad para este viernes -le dije a Angie.
-Vas a sacar a cenar a tu noviecita -me dijo con enojo.
-Sabes que voy a casarme con ella, es mi deber como su prometido tener detalles con ella.
-Y lo de hace un rato ¡Ella no te lo da!
-Nadie me lo hace mejor que tú.
-Y porque vas a casarte si no quieres, y no me vengas a decir que la amas, porque si la quisieras no la engañarías.
-Rose es el mejor partido, nunca podría casarme con otra mujer.
-Entonces todo es por dinero -me pregunto llegando hasta mí, tomo mi corbata y comenzó a jugar con ella.
-Angie a dónde quieres llegar con tus preguntas.
-¡No se! Dímelo tú, para que casarte con ella, escápate conmigo -me reí al escuchar lo que me proponía.
-Realmente eres buena haciendo chistes -al parecer no le gusto mi broma y se fue pegando un portazo. La semana paso rápido, ya era viernes en la tarde y me encontraba en mi oficina ultimando detalles para el viaje a California, llame a Angie por el intercomunicador, pero no atendió, me levante de mi lugar y note que ya se había retirado. Volví a mi oficina y al terminar, cerre todo y salí a casa para prepárame para esta noche.
Rose
-¿Te gusta este? -levante un vestido color bordo para que Tabata le diera su visto bueno.
-¡Aja...! -me dijo y siguió tecleando en su laptop.
-Taba te estoy hablando -le reclame llegando hasta ella y le cerre la laptop.
-Rose todos tus vestidos son elegantes y hermosos, cualquiera estará bien, entiende cariño que no es que no quiera ayudarte, pero estoy haciendo mi trabajo -señalo su laptop y la volvió a abrir.
-Lo sé, pero es importante para mí que me ayudes, sé que esta noche será especial y quiero verme bien ¡Me ayudas! -le hice suplicas con mi mano.
-Solo te ayudo porque eres mi mejor amiga -dejo su laptop sobre la cama y me ayudo a elegir mi vestido, al final me puse el de color bordo, era largo hasta mis rodillas y en el pecho tenía un hermoso escote corazón, me puse un abrigo de paño color negro, mi cabello lo recogí en una cola de caballo, me subí en mis zapatos color negro. Me mire al espejo y me gustaba lo que me devolvía.
A las 20:30 ya estaba lista para esta noche, Ethan había reservado una cena en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, por fortuna esta vez fue puntual, pero al bajar no era él quien había venido por mí, en su lugar mando a su chofer, me resigne y subí al auto, no podía sentirme mal, seguramente tubo un largo día, que me haya mandado a buscar no es porque no le importe, el me ama, yo lo sé.
Rose
Una semana después
-¿Qué haces? -me pregunta Tabata al verme armar las valijas.
-Quiero sorprender a Ethan, mañana viaja a la finca en California -le dije mientras doblaba la ropa en mi maleta.
-No debería él invitarte -largue la ropa en la cama y mire a mi amiga enojada.
-Taba, porque eres siempre tan cruel conmigo, Ethan es mi pareja y quiero darle una sorpresa.
-No soy mala, pero te veo entusiasmada con todo y a él como que le da igual, no te pusiste a pensar un poco que tal vez se casa contigo porque tiene que hacerlo.
-Espero no te enojes con lo que voy a decirte, pero ya que ambas somos francas, te lo diré, soy feliz porque es mi casamiento o prefieres que esté triste, y segundo Ethan tiene mucho trabajo y que yo vaya es para ayudarlo a desestresarse.
-Te felicito, pero lo diré una vez más, no vengas llorando a decirme ¡Tenías razón! -ella salió y tenía ganas de salir por detrás suyo y matarla por ser tan cruel, a veces pensaba que ella sabía algo que yo no.
No seguí pensando más y continúe con lo mío, empaque un conjunto negro de encaje que consistía en babydoll y tanga, al guardarlo pensé en una mejor idea, lo deje arriba de la maleta, sé que mi sorpresa le gustara aún más.
Al día siguiente estaba súper expectante por lo que iba a hacer, era la primera vez que lo sorprendería, nunca antes lo había hecho porque sabía que a él no le gustaba, pero ahora era diferente, iba a ser su esposa.
-Buenas tardes, señorita -me recibe en el aeropuerto.
-Buenas tardes, quiero un vuelo para California.
-Muy bien, permíteme su pasaporte -le entregó la documentación.
-Tengo un vuelo disponible para dentro de 10 horas -me dijo y mis planes se fueron a la mierda.
-No lo necesito para ahora, no puedo esperar tanto -le dije y ella me miró y luego a la computadora.
-Si la entiendo, pero los vuelos están llenos, solo tengo ese, estamos en época navideña, siempre es mejor sacar con antelación en estas fechas -me dijo y mire mi reloj, seguramente Ethan ya había llegado a su destino.
-Está bien, tiene razón, unas horas más unas horas menos, no hacen la diferencia -le dije, ya que sabía que Ethan se quedaría tres días, tenía tiempo, solo que llegaría de noche, espero encontrarlo despierto, y recordé el babydoll, mire mi atuendo, tenía un tapado largo, esto taparía todo.
-Cariño espero esto te gusté -dije al verme en el espejo de la habitación que había alquilado para poder cambiarme, nunca antes había hecho algo así por nadie.
Espere las horas necesarias en el hotel, luego baje y fui al aeropuerto, arribe mi avión y me senté en mi lugar a esperar ansiosa que llegara a mi destino.
-Buenas noches pasajeros, los saluda el piloto, espero su viaje haya sido cómodo, los invito a colocarse el cinturón de seguridad, en breve aterrizaremos ¡Muchas gracias por elegir nuestra Aerolínea para viajar!
Dijo el piloto a través del parlante, hice caso a lo que me pidieron. Al bajar del avión, fui a buscar mi maleta, la tome y salí directo a la salida a buscar un taxi, mire la hora en mi reloj pulsera y eran exactamente las diez de la noche.
-¡Buenas noches! ¿A dónde la llevo? -me preguntó el taxista al subir.
-Buenas noches, voy a la finca La Bonita, en la región de Napa -le dije ya que así se llamaba la finca donde estaban los viñedos y sus bodegas, ese nombre le puso su abuelo en homenaje a su esposa, ya que de jóvenes le llamaba así de cariño.
-El viaje en auto fue largo, al llegar pagué al taxista y en la entrada me crucé con uno de los cuidadores.
-Buenas noches, señorita ¿En qué puedo ayudarla? -me pregunto.
-Buenas noches soy Rose, prometida de Ethan -él no dijo nada solo me miró de arriba abajo y pensé que tal vez mi ropa interior se veía, llevé mis manos a mi tapado cruzando un brazo. Creo que fue mala idea venir así vestida.
-Lo siento señorita, el joven Miller, no dijo que usted vendría -me respondió él.
-Pero le estoy diciendo que soy su prometida ¡Miré! -le enseñé mi anillo de compromiso y él solo siguió mirándome.
-Si es muy bonito ¡Lo siento! -me resigne, no podía llamar a Ethan o arruinaría la sorpresa y recordé la publicación de la revista, donde ambos salimos anunciando nuestra boda.
-Está bien, no es su culpa, pero mire -busque la publicación que mamá me había enviado por WhatsApp y se la mostré.
-Disculpe, por favor pase -dijo al darse cuenta de que le decía la verdad.
-Está todo bien, me verás más seguido por aquí seguramente -le dije mientras él me acompañaba a un jeep para llevarme dentro de la propiedad, ya que la casa quedaba alejada de la entrada.
-El señor Ethan no nos dijo que usted venía -me dijo él luego de un silencio incómodo.
-Es que él no sabe que estoy aquí, es una sorpresa -le dije y sentí mis mejillas calientes.
-Mire haya esta la casa, también está el patrón -dijo y reconocí a Ethan.
-Puedes parar aquí, no quiero que me vea aún -le pedí y paró el auto a un lado.
-Al parecer va a las bodegas -me dijo mientras veía a Ethan caminar hacia ese lugar, subió en un jeep y se fue.
-Podrías llevarme para ahí -le pedí.
-Claro señorita -arrancó el jeep y efectivamente Ethan paró el vehículo en una de las bodegas.
-¿Sabes si está con alguien? -le pregunte, ya que no sería bonito parecerme así delante de otra persona.
-Hasta donde sé la señorita Jimena Miller se fue esta tarde, después no vino nadie -me aseguró.
-Muchas gracias... -me quedé callada y lo miré ya que no sabía su nombre.
-Soy José ¡Un gusto! -me extendió la mano y la recibí.
-Un gusto José y muchas gracias, espero verte seguido -le respondí en agradecimiento.
-Gracias señorita, no creo que nos veamos mañana al amanecer viajó para mi país, soy de México.
-Entonces buen viaje José y gracias nuevamente -bajé del jeep y José me alcanzó mi maleta y luego se fue.
Deje mi maleta afuera e ingrese en silencio en la bodega, no quería alentar a Ethan solo sorprenderlo, sabía que le gustara mi presencia, a medida que caminaba sentía un ruido extraño, no entendía, camine un poco más y al llegar hacia la luz note de que se trataba, era Ethan y otra mujer, lo que sentía el ruido de sus besos, mis ojos se llenaron de lágrimas, no podía seguir viendo lo que veía, pero tampoco podía moverme, las manos de esa mujer estaban aferradas a su nuca y las de el en su cintura, ella desprendió su camisa y acariciaba el torso desnudo de él, mientras él también la desvestía, al quedar desnudos él la empezó a embestir, estaban teniendo sexo, él no podía estar haciéndome esto, como fui tan ingenua, Tabata tenía razón, camine hacia atrás y me caí, pero ellos no lo notaron , ya que estaban entretenidos engañándome, con las lágrimas corriendo por mis mejillas salí dela bodega, tome mi maleta y empecé a caminar, la salida quedaba lejos, pero no podía quedarme allí ni un minuto más, camine alrededor de unas cinco horas sin rumbo, solo miraba el camino, hasta que un bocinazo me despertó.
-¿Está bien? -me preguntó una mujer que había parado al verme deambular en la carretera.
-Eh... si... -no podía decirle a una desconocida lo miserable que era mi vida.
-¿Quieres que te lleve a algún lado? -me pregunto.
-Si al aeropuerto -subí al auto de aquella mujer y mientras miraba el camino la imagen de ellos dos venía a mi mente constantemente, entonces decidí que no podía seguir haciéndome más daño, ahora el saber dónde estoy parada, debo mirar al frente y hacer como que nada paso, si el cree que va a hacer lo que él quiere está equivocado, te daré donde más te duele Ethan Miller.