En el segundo en el que le dije a jordán que si quería ser su novia imagine toda mi vida con él, nunca cruzo por mi cabeza que esto tendría fin y hoy heme aquí con el corazón destrozado, Él se ha marchado después de haberme confesado que me ha engañado con otra desde hace seis meses...
Estoy sentada en la barra del comedor con una botella de vino frente a mí, casi me la he bebido completa y las lágrimas no logran salir por mis ojos, sé que tengo el corazón desecho por la noticia, pero entre más pienso porque me hizo esto, siento una ira que recorre todo mi ser.
Jordán ha sido el único novio que he tenido, el único hombre a quien he amado y entregado completamente a él, no pasaba un día en el que no imaginara el resto de mis días a su lado, sé que no merecía esta traición de su parte, siempre lo hablamos dijimos que cuando nos sintiéramos tentados hablaríamos para no caer y estar siempre juntos, vaya ilusa al parecer esas cosas solo las pensaba yo.
Mientras todas estas cosas pasaban por mi cabeza, una idea cruzo por mi mente;
¿y sí salgo esta noche solo con la intención de acostarme con alguien que no conozca?
¡NO MIRANDA!, me digo en voz alta, pero nuevamente la idea viene y me susurra;
Debes darte la oportunidad ahora que estas soltera, nunca has tenido sexo con nadie más que jordán...
En mi vida he estado con alguien más que con mi ex y para ser muy sincera es una idea muy tentadora salir y acostarme con alguien que probablemente no volveré a ver, lo medito unos minutos doy un sorbo a mi copa y me levanto directo a mi guardarropa a seleccionar que ponerme.
Estoy indecisa, por un lado, quiero verme sexy pero no vulgar, que no piensen que soy una zorra, aunque quizá lo sea si me voy con alguien que tenga una relación, ¡rayos! Que difícil, tomo un respiro, me veo al espejo y me digo " vida solo hay una, sexy sí eres y tenemos derecho a equivocarnos por una noche", me doy una enorme sonrisa y cojo el vestido de satín que había comprado para usar en mi aniversario de novios con Jordán, es rojo arriba de la rodilla y con espalda descubierta, me tomo un segundo más para reconsiderar la locura que estoy a punto de cometer y lo hago, me pongo el vestido acompañado de unas sandalias de tacón, me hago unas onditas en el cabello, tomo mi celular para pedir un Uber y termino de complementar mi look con un make up nude, labial rojo al tono del vestido, tomo mi bolsa con lo básico, mi celular, un labial, perfume y unos preservativos que tenía jordán en su cajón.
Subo al Uber y le digo que me lleve a un antro que se encuentra en la zona más nice de la ciudad...
Llegando al antro voy directamente a la barra a pedirle al bartender que me sirva un Cosmopolitan. Qué raro se siente venir a un sitio como este sin nadie, obviamente no sé qué hacer, así que me siento a beber mientras observo la cantidad de chicos atractivos que hay en el lugar.
Ha pasado un rato llevo ya alrededor de 5 cosmos y me siento un poco desanimada a parte de mareada, el ambiente está muy bueno, eso no se puede negar, la música me parece buenísima, pero creo que no fue una buena idea venir solo por despecho, así que decido terminarme mi trago y retirarme.
Un ultimo sorbo a la copa y doy paso a retirarme justo cuando el dj pone la canción de Nothing breaks like a heart, no puedo resistirme a cantarla mientas bailo, seguramente parezco una loca pero esta canción es mi favorita y me dejo llevar...
Casi termina la canción y un chico bastante alto se me acerca y me pregunta si me puede invitar un trago, me sorprendo un poco, pero recuerdo que a esto he venido y a pesar de que estaba por irme acepto y vuelvo a la barra, pero esta vez acompañada de este lindo chico.
Yo pido otro cosmo y el un whiskey, mientas esperamos los tragos me pregunta mi nombre,
– soy Miranda, mucho gusto – le respondo.
– Mucho gusto Miranda, yo soy Alexander - Dice el muy cortésmente y nos damos un beso en la mejilla.
Comenzamos a platicar un poco a cerca de nuestra edad y a que nos dedicamos, me dice que tiene 30 años y que es empresario básicamente dueño de su tiempo y dinero, yo por otro lado tomo la opción de no ser tan honesta y le digo que aún estoy en la universidad y que tengo 21 años.
Después de un par de tragos le pido que bailemos, entre canción y canción cada vez se acerca más hasta que terminamos bailando muy pegados.
¡Omg! ¿Está pasando?, en serio alguien me está coqueteando, no sé que debería hacer o como debo reaccionar, nunca había hecho esto, le pido que volvamos a la barra y al poner mi bolso encima torpemente lo empujo con mi mano y se me cae al piso, Alexander muy caballeroso se agacha a recogerlo pero cuando lo toma se abre y se salen los preservativos, me pongo toda roja y me rio nerviosamente al ver que los levanta y me los entrega en la mano, a él le da risa mi reacción, siento un calor que me recorre todo el cuerpo, no puedo evitar morder mi labio entonces Alexander se me acerca y me dice al oído que si quiero salir de ahí y asiento con la cabeza.
Antes de salir pasamos a una mesa a despedirnos de sus amigos, muy atento me los presenta, al parecer todos son muy agradables a excepción de una chica que desde que llegamos no para de mirarme de arriba a abajo, pero no le presto mucha atención pues no pasara de esta noche que la veré.
Nos despedimos y nos dirigimos a la salida donde pide su auto, un hermoso BMW descapotable, me abre la puerta del copiloto y prosigo a subir, luego se sube él y arranca, unas cuadras después empezamos a platicar y me aseguro de que no tenga novia porque eso explicaría la mirada de su amiga, a lo que responde que no, que de lo contrario jamás me hubiera presentado a sus amigos y me convence, creo que su argumento tiene lógica, a menos que sus amigos sean unos desvergonzados. Sigue avanzando sin rumbo alguno y mientras charlamos lo observo y analizo, la verdad es que es muy atractivo, mide como 1.90, es rubio de ojos grises, compleción atlética y sinceramente demasiado sexy vestido de pantalón y camisa.
Se da cuenta que lo estoy mirando y pregunta que me gustaría hacer.
¡Que nervios!
Sacudo la cabeza, sonrió y en voz baja pregunto si podemos ir a su depa, levanta las cejas con mi sugerencia, sonríe levemente, asiente con la cabeza y sínicamente me pregunta si podemos usar lo que traigo en mi bolso, volteo a verlo y sonriendo le digo que ya veremos.
Suena una canción que no reconozco, pero es lenta con un ritmito pausado, comienzo a bailar sobre mi asiento y el me sigue, así que se me ocurre levantarme sobre el asiento para bailar aprovechando que el techo esta abajo, me levanto un poco moviendo mis caderas y levantando los brazos, se me sube el vestido y Alexander acelera haciendo que el aire lo levanté aún más, pero no me importa se que lo hace a propósito, hasta que llegamos al semáforo en rojo y vuelvo a mi asiento, nos volteamos a ver y por inercia nos besamos, hábilmente su mano recorre mi entre pierna hasta que un auto nos toca la bocina para avanzar; maneja tan rápido que en menos de cinco minutos llegamos hasta donde vive.
Subimos al elevador y sin más nos volvemos a besar muy apasionadamente, me recarga sobre la pared y siento como su cuerpo esta excitado, la verdad yo igual lo estoy, sus labios son tan suaves que es muy agradable besarlos, el me carga y enredo mis piernas sobre su cadera, me tiene sostenida de las nalgas, ¡quisiera desnudar aquí mismo a este hombre!, no paramos de besarnos hasta que las puertas del ascensor se abren en su departamento.
Me baja y caminamos hasta la sala, tomo asiento en el sillón y me pregunta que prefiero de beber mientras camina a no sé dónde, al verlo digo que preferiría quitarle la ropa, me sorprendo por mi respuesta, ¡El alcohol ya se me subió a la cabeza!, no sé de dónde ha venido eso, pero ya lo dije, me mira con una sonrisa maliciosa y comienza a desabotonar su camisa para luego quitársela, ¡Que bueno esta!, desaparece por unos segundos y al volver trae consigo un par de copas y un vino blanco, se sienta a lado mío sirve las copas y me da una,
- Por una noche inolvidable – me dice y brindamos, doy un sorbo bastante largo que casi me termino la copa.
- ¿Cómo te gustaría comenzar? - me pregunta.
No tengo la más mínima experiencia es estas circunstancias así que tomo su copa y las dejo sobre la mesita. Me siento encima de él, lo miro y mientras lo hago paso mis dedos sobre su cabello, está intentando besarme, pero muevo la cabeza para que no lo logre, entre el jugueteo se atoran mis dedos en su rizado cabello y lo jalo sin querer, a lo que gime con el tirón y eso me excita así que dejo de jugar y lo beso, va metiendo sus manos por debajo de mi vestido y las desliza hasta las nalgas.
- Que buenas nalgas – me dice haciendo círculos como si las masajeara y me levanta el vestido, hace a un lado mi tanga y suavemente pasa sus dedos por mi zona.
– Estas muy excitada preciosa – susurra en mi oído y aprieta mis caderas hacia su cuerpo y puedo sentir lo excitado que también esta. Paso mis manos por su pecho bajando a su abdomen y por encima de la ropa toco su erección, le estoy besando el cuello y me pone de pie a espaldas suya, hace a un lado mi cabello y me besa el cuello, tengo los ojos cerrados pero escucho como baja el cierre del vestido y este desliza por mi piel, baja besando el arco de mi espalda hasta llegar a las nalgas donde también me besa y me quita la tanga, estoy completamente desnuda y me pide que voltee hacia él, me da un besito en los labios y baja lentamente a mis pezones. Dice que me veo preciosa desnuda y me llena de muchos halagos más, en tanto mi ansia por verlo desnudo es demasiada e intento desabrochar su cinturón, desabotono el pantalón y él se lo quita de prisa, cuando bajo su bóxer salta su ENORME y erecto miembro y se tumba sobre el sofá diciéndome que haga con él lo que yo quiera.
Pienso en lo que le puedo hacer sin tener tanta experiencia en él tema, de repente recuerdo que alguna vez en una película porno la chica hizo un oral, se veía fácil; así que comienzo besando su abdomen bajando lentamente hasta el ombligo recorriéndolo con mi lengua y luego me pongo de rodillas, recuerdo que la chica hacía un movimiento sexy con su cabello y lo imito, para después intentar meterlo en mi boca, pero es muy grande que no me cabe entonces cambio el plan pasando solo mi lengua por la puntita, no tengo idea de si lo estoy haciendo bien el chiste es que está gimiendo y el sonido que hace me pone como loca. Me pongo encima de él para que me penetre, de los preservativos ni nos acordamos, no me preocupo tanto porque sé que tengo la inyección.
– Muévete - me pide y así lo hago, meneo mis caderas con un ritmo veloz; unos minutos después se viene.
Alexander se pone los bóxeres y me extiende una mantita que tenía a la mano, estamos sentados en el sofá y me pregunta si me he venido, no entiendo a lo que se refiere, muevo la cabeza indecisa y le digo que creo que sí, le sorprende mi respuesta y me pregunta si esta fue mi primera vez, a lo que le respondo que obviamente no, le explico que solo he estado íntimamente con un chico y nunca me había hecho esa pregunta, pero le digo que realmente me gustó mucho lo que acabamos de hacer, él trata de explicarme lo que es un orgasmo y las diferentes maneras en las que se pueden sentir y dice que si me quedo a pasar la noche con él puede enseñarme.
- En serio que me encantaría, pero es muy noche y tengo que madrugar – le digo.
- Por la universidad ¿verdad? - estoy a punto de regarla con mi respuesta, pero rápidamente recuerdo la mentira de la universidad y lo rescato diciéndole que sí, que me toca entrar temprano.
Me pongo el vestido y pido un Uber, muy caballerosamente se ofrece a llevarme a casa, pero le digo que no que ya he pedido transporte, me pide mi número y también me niego ya que me prometí que esto solo seria de una noche así que opta por darme su número y me pide que por favor lo llame para que nos volvamos a ver. Acepto su número y lo guardo.
- Eres un misterio Miranda y eso me gusta – me dice.
Me rio nerviosamente y pienso que la verdad es que no lo soy, solo soy una chica a la que le han roto el corazón y tomo una decisión muy loca esta noche.
Me acompaña hasta mi Uber y nos despedimos con un tierno beso.
Llegue a mi loft y solo quiero deshacerme de las cosas que hay de Jordán aquí, pero en lugar de hacerlo me meto a dar una ducha y luego a la cama.
No puedo conciliar el sueño, el recuerdo de los gemidos de Alexander retumba en mi cuerpo y la sensación de sus besos solo me hace dar vueltas en la cama, quiero volver a verlo, quiero que me enseñe más, con Jordán lo hice cientos de veces, pero jamás tuvimos sexo oral o se tomó la molestia de experimentar cosas nuevas juntos, creo que por eso me engaño...