Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > La viuda de mi amigo.
La viuda de mi amigo.

La viuda de mi amigo.

Autor: : B.Jeremy
Género: Romance
Florencia esta huyendo de un pasado que la destrozo, pero en especial de Manuel un narcotraficante que esta obsesionado con ella, sin saber que se encontraría con el amor de su vida a mitad de camino; Leonardo escapa de un matrimonio arreglado por sus padres, ya que no tienen la fuerza para imponerse, hasta que la ve, su hada como la llama, ambos viven un amor verdadero y único, jurándose amor eterno, sin tener en cuenta que el ser humano tienen fecha de caducidad. capos narcos, muerte, un bebé, una promesa, una suplica, un buen amigo y muchas verdades que saldrán a la luz.

Capítulo 1 Hada.

Leonardo.

Cierro los ojos y respiro profundamente disfrutando del aire puro y los rayos de sol que bañan mi cuerpo, este lugar siempre me gustó, es un remanso de paz, donde venía cada vez que mi mente se convertía en un caos, cuando me sentía acorralado y abatido, mi lugar favorito, mi refugio.

- Nunca terminé de entender ¿por qué de todos los lugares del mundo en los que posees propiedades tu destino favorito es este pequeño pueblo? en un país tan...

- Ten cuidado con lo que dices, los argentinos se destacan por defender su patria ante todo insulto, créeme son personas pasionales, no solo con su patria, su equipo de fútbol e incluso con su forma de pensar, te puede salir caro menospreciarlos, además, mira a tu alrededor, montañas con cumbres nevadas, bosques casi vírgenes, lagos que guardan un encanto especial y a cada paso una leyenda que oír de sus indígenas, te enseñan a ver la naturaleza de otra forma. El Bolsón es un lugar mágico, toda la Patagonia lo es. - Trato de que mi amigo entienda lo maravilloso que es este lugar, pero lo dudo somos muy diferentes, mientras que él dice día yo digo noche, él dice cuidad y yo digo bosque.

- Bueno eso es verdad, pero para alguien como yo, que necesita del bullicio de la ciudad, el ruido de la noche... no sé cuánto tiempo te pueda hacerte compañía, hace tres días que llegamos y no hemos hecho nada más que estar con tus caballos y pasear por el lago, necesito mujeres si vamos a estar recluidos en tu pequeño fuerte.

- Bien Kevin, esta noche iremos a un lugar, que cumplirá con tus requisitos y quizás con suerte encuentres a alguna turista que quiera divertirse, aunque no lo creas no seremos los únicos norteamericanos por estos lugares, viene gente de todo el mundo, a un par de horas de aquí esta Bariloche en el se encuentra el hotel spa llao llao, es un lugar que ha sido sede de la cumbre iberoamericana de presidentes y ha albergado a grandes celebridades, un poco más lejos se encuentra Villa la angostura, allí tienen una residencia los reyes de Holanda, como verás, no soy el único millonario que encuentra maravillosa esta región.

- Entonces amigo, espero que tengamos suerte esta noche y puedas empezar a despedir tu soltería como corresponde, Charlotte te está esperando para poner fecha a la boda, sabes que su compromiso ya empieza a levantar habladurías, digo, ¡¿quién se compromete por 6 años y aún sin decidir fecha para la boda?!

Y esa es la razón por la que escape, ese maldito compromiso que me hace sentir que me asfixio con cada minuto que pasa.

- Sabes que ese compromiso fue organizado por mis padres, yo nunca estuve de acuerdo. - digo una vez más con el cansancio que ello me ocasiona.

- Pero no te opusiste como era debido.

- ¡Apenas tenía 18 años! Solo pensé que, con el paso del tiempo, ella se aburriría de mi desinterés y cancelaria todo.

- Ella solo busca tu billetera y capturarte eres uno de los millonarios más codiciado por las mujeres en California, no solo por tu dinero también eres extremadamente guapo.

- Wou detente ahí o creeré que te gusto. - digo divertido solo para molestarlo.

- ¡Rayos Leo! Eres realmente un idiota.

Seguí bromeando todo el día con Kevin, pero la verdad era por ese compromiso que estaba en este lugar, había comprado estas tierras un año después de mi sentencia, porque si, el compromiso con Charlotte Pincen era eso, una sentencia, un castigo, una condena, necesitaba un lugar donde escapar de ella, de mis padres, de todo el mundo, buscando una solución a todo esto, pero los años pasaron, y estoy como en el principio, atado a alguien que no amo y sin una firme razón para oponerme a los deseos de mis padres, ¿qué les puedo decir?, que nunca me ha atraído ninguna mujer u hombre, si claro, seguro que se resignarían a perder su amistad con la familia Pincen así como así.

Estoy comenzando a creer que algo no está bien en mí, ¿acaso no puedo sentir amor por nadie?, no creo ser homosexual, tampoco heterosexual, no sé qué está mal conmigo, acudí a decenas de psicólogos e inclusive psiquiatras, pero nadie sabe a qué se debe mi falta de deseo sexual, es frustrante, no es como que nunca estuve con alguna mujer, es solo que no siento placer, no siento nada.

Florencia:

Mi vista recorre el paisaje tan hermoso que esta fuera del restaurante como si de una hermosa obra de arte se tratara, mientras el tono del teléfono llama una y otra vez, hasta que al fin alguien atiende.

- Hola.

- Hola Diana ¿cómo estás?

- ¡Amiga! estamos bien, no te preocupes por nosotros, mejor dime ¿cómo estás tú? ¿Cuándo te veremos?

- Estoy bien, en serio, no se preocupen, en cuanto a vernos... no lo sé, sabes que eso será difícil. - Dios como los extraño.

- Dime por lo menos ¿dónde estás? Hace meses que no sabemos nada de ti.

- No lo creo conveniente, si él se entera, estoy segura de que esta vez me matará. - de solo pensarlo tiemblo.

- ¿Por qué te fuiste Flor?, él está en México, nosotros en Colombia, aquí no nos puede hacer nada, no a menos que quiera iniciar una guerra entre cárteles. Además, sabes muy bien que mi padre jamás dejara que te haga alguna cosa. Él te aprecia como una hija, se siente en deuda con tus padres, nos hace mal no saber de ti.

Diana siempre encuentra la manera de hacerme sentir culpable, es increíble, pero no puedo poner a nadie más en peligro, no soportaría ver morir a más nadie.

- No quería ponerlos en peligro y yo ya no quiero saber nada con esa vida, sabes muy bien el precio que pague por no querer ver lo obvio. Si te hubiera escuchado en aquel entonces. - me lamento en vano, ya es tarde para eso.

- Eso ya no importa, dime, por lo menos si estás en este país, si necesitas dinero, sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites, con todos nosotros.

- No, no estoy en Colombia, vine a conocer el país de mi padre, estoy en Argentina, no te preocupes, tengo trabajo, estoy bien. Ahora Debo colgar, adiós saluda a todos de mi parte.

- Adiós, Florencia. Cuídate. No olvides que te queremos.

Extraño tanto a mis amigos, Diana, Esteban, Javier, como me gustaría estar con ellos, pero mi sola presencia podría ser causa de muerte para ellos, soy una idiota, por lo menos aquí estoy tranquila.

Tenías razón papá, Argentina me iba a encantar, es un lugar maravilloso.

- Florencia, ¿estás bien? - Diego, el encargado del restaurant siempre está al pendiente de todo lo que hago, es un buen hombre que se preocupa por mí.

- Sí, sí, todo perfecto, comenzaré a acomodar las mesas.

- ¿Sabes? hoy tendremos a gente importante, viene Amara Scott y sus amigas.

- Mmm, no me suena su nombre, pero no te preocupes mi servicio será excelente como siempre. - Y es que esa es la verdad, siempre atiendo a todos por igual, con respeto y de buena forma.

- Lo sé, en realidad te iba a pedir que cantaras una vez servidas las mesas, Elio llegará más tarde esta noche, ¿crees que podrás cubrirlo?

- Si tú confías en mí.

- Si, obviamente que confió en tu hermosa voz.

- De acuerdo. Solo necesito una guitarra.

- Y la tendrás, aparte también tendrás un plus este fin de semana en tu sueldo.

- Gracias, aunque sabes que lo haría gratis ¿verdad?

- Claro que lo sé, pero es lo que corresponde.

- Eres una luz Diego.

- ¿Tanto como para iluminar tú corazón?

- No estropees el momento, eres mi único amigo aquí. - Diego es un joven maravilloso, pero no quiero involucrarme con nadie, no después de todo lo que he pasado.

- De acuerdo, hagamos de cuenta que no dije nada. Pero no perderé las esperanzas.

La tarde pasó rápidamente, entre acomodar y servir las mesas, pude distinguir de inmediato a la famosa Amara, bueno, aunque de famosa no tenía nada, era la hermana de un gran empresario de California, eso era lo único por lo que era conocida.

Aparte de ella y su grupo de amigas que ocupaban casi la totalidad del local, solo habían dos mesas más ocupadas, en frente del escenario una familia de empresarios argentinos que le servían de guía turística a la señorita Scott y dos hombres jóvenes que se sentaban en la última mesa, no pude ver sus rostros en lo que iba de la noche, ya que Diego me designó a la familia argentina, mientras que él y Fabián atendían a las hermosas jóvenes, a pesar de que mi Inglés era mejor que el de Fabián entendía porque hizo ese movimiento y es que ambos jóvenes eran bien parecidos, ellos querían conquistar a algunas de las muchachas, son dos mujeriegos empedernidos.

- Che, Flor, ¿te diste cuenta de que ese bombón no te saca la vista de enzima cada vez que vas a su mesa?

- ¿Eh? No, no lo creo es solo un niño. - El joven argentino, era bonito a la vista, pero su cara de niño no era para mí.

- Vamos muñeca, debe tener entre 19, 20 años. - dijo con voz tentadora mi compañera de trabajo.

- Exacto, yo tengo 24 ¿conoces el dicho el que duerme con niños amanece mojado?

- En ese caso te cambio de mesa, yo tengo 20, y ese par rondan entre los 25 y los 30.

- Concéntrate en trabajar Mónica, deja de querer ligar con todo el mundo.

¿Qué pasaba con ellos esta noche? ¿Acaso estaban bajo algún embrujo alborotador de hormonas? ¿O solo era yo que perdí la fe en el amor? Al fin Diego me dio la señal para que suba a cantar, algo que me encantaba y que pocas veces tenía oportunidad de hacer, menos aquí, a Elio no le gustaba y ser el sobrino del dueño tenía sus ventajas, no le agradaba que tuviera mejor voz que él, y no es por dármela de diva, pero era la verdad. Mientras comencé a tocar la guitarra me decepcione un poco al ver que solo la mesa que yo había atendido me prestaba atención, mientras las muchachas seguían con sus risas escandalosas, supongo que a todos nos pasa, ser ignorados cuando solo queremos dar lo mejor que tenemos.

Sabía muy bien lo que debía cantar, el tema preferido de mis padres, la leyenda del hada y el mago de rata blanca.

- Buenas noches, espero que estén disfrutando de este hermoso lugar, y que les agrade el siguiente tema: la leyenda del hada y el mago.

Cuenta la historia de un mago

Que un día en su bosque encantado lloró

Porque a pesar de su magia

No había podido encontrar el amor

La luna, su única amiga

Le daba fuerzas para soportar

Todo el dolor que sentía

Por culpa de su tan larga soledad

Es que él sabía muy bien que en su existir

Nunca debía salir de su destino

Si alguien te tiene que amar, ya lo sabrás

Solo tendrás que saber reconocerlo

Fue en una tarde que el mago

Paseando en el bosque la vista cruzó

Con la más dulce mirada

Que en toda su vida jamás conoció

Desde ese mismo momento

El hada y el mago quisieron estar

Solos los dos en el bosque

Amándose siempre y en todo lugar

Y el mal que siempre existió, no soportó

Ver tanta felicidad entre dos seres

Y con su odio atacó, hasta que el hada cayó

En ese sueño fatal de no sentir

En su castillo pasaba

Las noches el mago buscando el poder

Que devolviera a su hada

Su amor, su mirada tan dulce de ayer

Y no paró desde entonces

Buscando la forma de recuperar

A la mujer que aquel día

En medio del bosque por fin pudo amar

Y hoy sabe qué es el amor, y que tendrá

Fuerzas para soportar aquel conjuro

Sabe que un día verá su dulce hada llegar

Y para siempre con él se quedará.

Para cuando terminé solo escuchaban aplausos, eso me hizo sentir muy bien, no sé si ellas entendieron toda la canción, supongo que siendo personas ricas hablarían varios idiomas, yo era una don nadie y sabia castellano, inglés, italiano y un poco de portugués, mis padres se esforzaron para que tuviera un buen futuro, lástima que lo eche todo a perder.

Estaba por bajar cuando comenzaron a pedir otra, no sabía qué hacer, podía ver que Elio y su grupo ya estaban tomando lugar en sus instrumentos y sus rostros no eran de felicidad.

- Dame eso, nadie te dio permiso de tocar mis cosas.

- Diego me lo pidió. - Le respondo algo irritada, no soporto al idiota Elio.

- Él es solo el encargado no el dueño. - El idiota ni siquiera disimuló cuando me arrebató el micrófono y me empujó para que bajara del escenario. Quería golpearlo, odiaba cuando actuaba como él niño mal criado que era.

- Lamento eso, hablaré con Alfredo, él no puede tratarte así menos delante de los clientes.

- No te preocupes Diego, sabemos de sobra como es el niño caprichoso.

- Flor, los hombres de la última mesa pidieron tu presencia. - dice Mónica interrumpiendo nuestra charla.

- ¿Eh? ¿Para qué?

- No lo sé.

- Será mejor que vayas, es conocido de Alfredo, se llama Leonardo Roth, creo que tienen negocios juntos.

- Bien. De acuerdo iré.

Leonardo:

- Dime ¿que te parece? - espero que el lugar sea del agrado de Kevin.

- En verdad, la bebida y la comida es muy buena, aunque si la camarera supiera hablar inglés sería mejor, odio usarte como traductor, en especial porque estoy seguro de que no le pediste su número telefónico, mi castellano es escaso no lo hablo, pero lo entiendo.

- Vamos, es solo una niña, si te gustan jóvenes ve por Amara, no ha dejado de coquetearte.

- ¡Estás loco! ¿Sabes quién es su hermano? Alexander Scott, fue nuestro compañero en la universidad ¿acaso lo olvidaste?

- No podría olvidar a un maldito como él, es por eso mismo, que te digo que ligues con Amara, él se burló de tu hermana, págale con la misma moneda. - y una vez que lo dije me avergoncé, ¿Cómo pude darle tal idea? Pobre chica, no tenía la culpa de que su hermano sea un desgraciado.

- Suena tentador, pero todavía recuerdo la paliza que me dio cuando lo confronte por lo de Lisa, dicen que está aún más loco y violento desde que su prometida murió. Creo que ese fue su karma, jugo con tantas mujeres que tuvo su castigo al perder a la única que amo.

- Esas cosas no se dicen. Mira va a empezar el espectáculo.

- ¿Esa no es la otra camarera? ¿Acaso no dijiste que tocaba una banda?

- Sí, es raro, aquí solo toca el sobrino de Alfredo, tiene talento, pero no tanto, veamos si ella es mejor.

Cuando volví a mirar al escenario una sensación extraña se apoderó de mí, esa mujer, era la más hermosa que había visto en mi vida, dejé de prestarle atención a Kevin, y le hice seña de que se callara. No podía dejar de mirarla. Su piel era de un color tan hermoso que contrastaba de una forma maravillosa sobre el escenario negro, su cabello castaño a pesar de estar atado en una coleta alta caía y bajaba por su espalda hasta su cintura como si fuera una cascada, su figura frágil se perdió cuando comenzó a tocar y luego a cantar, parecía una diosa guerrera, y su canto era como el de una sirena que me llamaba, mejor dicho, me hacía sentir exactamente igual que su canción, ella era el hada y yo ese mago que vagaba solo, perdido, por primera vez sentía algo, esto era amor, me había enamorado del primer momento en que la vi, y cuando me di cuenta de eso el miedo se apoderó de mí, era hermosa, estoy seguro que debe tener a alguien en su vida, ¿qué hago? ¿Cómo saber? ¿Cómo conquistarla? Jamás sentí estas emociones, me siento raro, y malditamente excitado.

Para cuando termino, tenía ganas de salir corriendo y tomarla en mis brazos, ¿cómo puede ser que no la haya visto antes?, vengo al menos dos veces al año, debe ser una empleada nueva.

- ¡Pero que hace ese idiota de Elio! - Ver como Elio le arrebata la guitarra de sus pequeñas manos me enoja, ¡¿acaso no sabe tratar a una dama?!

- Creo que echando a la mujer con el mejor trasero que he visto en mi vida.

- ¡Compórtate estúpido! - Que ni se le ocurra mirar a mi hada, será mi amigo, pero esa mujer despertó algo en mí y no la pienso dejar ir.

- ¿Pero a ti que te pasa? - Ignoro a Kevin, aunque en realidad estoy tratando de no golpearlo. Llamo a la camarera que se nos designó.

- Sí, ¿desean algo más?

- ¿Cómo se llama ella? - Y con un gesto de cabeza señale al amor de mi vida.

- Florencia.

- Dile que venga por favor.

- Ella está atendiendo otra mesa...

- Soy amigo de Alfredo, me has visto antes, dile que venga.

- Le preguntaré. - Bien, si debe de consultarle es porque la pequeña tiene carácter, no sé porque, pero eso me alegra.

Florencia:

- Buenas noches caballeros, ¿qué puedo hacer por ustedes?

- Buenas noches, toma asiento por favor, mi nombre es Leonardo. - el hombre de cabello negro hablo primero, estaba a punto de declinar su oferta cuando se levantó y corrió la silla de su lado para que la ocupara, ya no podía rechazarlo, si tenía negocios con mi jefe, no era buena idea. Me senté y miré a Diego, quien solo levantó los hombros. Y se dirigió a atender mi mesa.

- Quería felicitarte, cantas muy bien señora o señorita... - No pude evitar sonreír, ¡¿señora?! ¡Jamás!

- Señorita, aunque solo dígame, Florencia, no es necesario tanta formalidad, solo soy una empleada. - Y a ti se te nota lo rico que eres con ese traje a medida, pensé, pero no lo diría en voz alta.

- Es una empleada, pero no por eso no merece respeto, señorita Florencia, ¿tendrá algún apellido? - En ese momento me asusté, ¿para qué quería saber mi apellido? No se veía como si fuera alguien del cartel de Manuel, además era conocido de Alfredo, no debería preocuparme, ¿o sí? El hombre se dio cuenta de mi conflicto y agrego apresuradamente.

- Disculpe mi curiosidad, es solo que quiero recomendarle a Alfredo que le permita subir al escenario más seguido, su voz es realmente... hipnotizaste.

- Florencia oliva, gracias por el halago. Señor Leonardo.

- Leo, dime Leo, lo de señor está de más. - Una Sonora carcajada me hizo mirar hacia el frente, pero antes de decir nada él hombre en cuestión hablo con Leo, en un perfecto inglés.

- Vamos Leo, ¿estas coqueteando? No lo puedo creer, pareces un adolescente, solo muéstrale tu billetera y la tendrás en tu cama en dos minutos, con sus piernas abiertas. - el rubio idiota dijo aquello como si nada y mi carácter rasguñaba mi interior por salir y darle unos buenos golpes.

- Veo que no sabes distinguir entre una dama y tus habituales amigas, si vuelves hablar de esa forma de ella da por terminada nuestra amistad, ¡¿entendido?! - Traté de mantener la calma, más aún cuando él me defendió, se veía realmente enojado y por primera vez me atreví a mirarlo a la cara, ya que hasta ese momento lo había evitado.

Su piel tenía un bronceado exquisito, sus ojos color miel me dejaron sin respiración por unos segundos, su cabello negro se veía sedoso e invitaba a hundir mis manos en él. Pero sus labios fue lo que más me cautivó, eran carnosos y se veían tan suaves, me pregunto qué sabor tendrán ¡¿Por Dios, yo no soy así, que me sucede?! Quizás sea la abstinencia de sexo lo que me está enloqueciendo.

- Disculpa a mi amigo, Kevin Collins, es un poco.... Idiota. Me gustaría invitarte una copa, si no te...

- Disculpe señor Leonardo, pero estoy trabajando, si me disculpan, que tenga una buena noche. - Me levanté para irme, pero antes que eso sucediera el idiota del tal Kevin, abrió su boca de nuevo.

- Solo pregúntale cuánto cobra, y te ahorrarás todo esto. - Eso fue suficiente, tengo mi carácter, no soy una santa, me levanté y desde mi altura, ya que él estaba sentado mirándome, Clavé mis ojos en él y le respondí en inglés.

- Se nota que las mujeres a su alrededor solo están con usted si le pagan a cambio, que lástima da, un hombre joven con una mentalidad de mierda. - Giré sobre mis pies y me fui.

Al entrar en la cocina Diego me miraba con cara de pánico, ¿acaso escucho lo que pasó?

- ¿Que sucede Diego?

- Deja que te lo diga yo, o te despide o lo despido. - Elio estaba apoyado en la mesada de la cocina con su estúpida sonrisa.

- ¿De qué hablas Elio?

- Ven, vamos a la oficina.

- ¡No, tú no eres el dueño, es tu tío!

- Solo quiero hablar a solas contigo, ¿¡porque eres así siempre!? - No me intimidaban sus gritos, no quería estar sola con él, porque conozco a los de su tipo.

- Por favor, chicos, no griten, los clientes escucharán. - Diego trata de intervenir, pero es en vano.

- Bien vamos a arreglar esto de una vez, vamos a fuera, no entraré a la oficina de tu tío si él no está. - Salí por la puerta trasera y Elio me siguió, ya me tenía harta, con ese comportamiento de dueño del lugar, era patético.

- ¡En que te basas para despedirme! - explote, porque ya no me aguantaba su acoso.

- Me quieres sacar mi lugar, eres una mal agradecida, yo te di este trabajo. - refuta furioso y tengo ganas de reír a carcajadas, pero me abstengo.

- No quiero tu lugar, y no te des baños de santo, los dos sabemos que solo querías acostarte conmigo a cambió del trabajo. Pero como no conseguiste nada ahora no sabes que hacer para echarme. Sabes, me cansé hablaré con Alfredo.

- ¿Y qué piensas que hará mi tío? ¿Creerte a ti o a mí? Le diré que coqueteas con los clientes, incluso con los casados y que hemos tenido quejas.

Mis lágrimas comenzaron a caer de pura impotencia, él tenía razón, aunque las pocas veces que trate con el dueño se veía una persona comprensiva, se podía ver también que cumplía todos los caprichos de su sobrino, y ante la palabra de él, la mía perdería valor.

- ¿Sabes? solo te pido una noche en mi cama y ya no te molestare, es más, quizás hasta te deje subir al escenario conmigo.

- ¡Te puedes ir a la mierda, renunció! - Entré, deje mi delantal en la cocina, tome mi bolso y sin mirar a nadie salí, casi corriendo porque no quería que me vieran llorar.

Me dirigí a el parque principal, los artesanos que trabajan en el lugar, ya hacía tiempo se habían marchado, solo quedaban unos pocos turistas y algunos malabaristas, me senté en el cantero que sostenía la maravillosa escultura tallada en un árbol, era una de mis favoritas. Perdí el tiempo mirándola, tratando de entender cuanto puedes amar a alguien para terminar así, y si yo alguna vez amaría tanto como para morir por él o si alguien muriese por mí.

- ¿Cómo tanto amor, puede hacer tanto mal?

- Hablar con objetos inanimados no habla muy bien de tu cordura. - Una voz profunda me hizo girar, ahí estaba, el hombre más bonito que había visto en mi vida, y para mi sorpresa, me di cuenta de que era alto, muy alto. Leonardo, ¿Qué es lo que quieres de mí?

Capítulo 2 Mutisia.

Florencia:

No podía despegar mis ojos del hermoso hombre que tenía en frente, es como si me hubiera embrujado.

- ¿Leonardo? ¿Qué haces aquí? - parecía agitado como si hubiera corrido ¿caso, salió tras de mí?

- Solo Leo, dime Leo por favor y la verdad... te seguí, no lo tomes a mal, pero te vi salir alterada y me preguntaba si estabas bien. - luce avergonzado por seguirme, se ve... tierno.

- Sí, estoy bien o mejor dicho lo estaré, están en temporada alta, aún puedo conseguir trabajo, ya después veré, si me quedo o me voy.

- ¡¿Acaso te despidieron?!

- Renuncié no es lo mismo, algunos no estamos dispuesto a doblegarnos a los caprichos de los demás, algunos todavía tenemos dignidad.

- No comprendo, ¿acaso mi invitación te causó problemas? - se ve realmente preocupado.

- No, nada de eso, es por Elio, es el sobrino del dueño, no entiende que no es no, creo que se parece a tu amigo en ese sentido. - su rostro adquiere un tono sombrío, que incluso da un poco de miedo... ¿pero qué rayos hago hablando con él?, ¡recién lo conozco, y ya hasta mis problemas le cuento!

- Ya veo, dijiste que buscaras trabajo y luego verás si te quedas o te vas, ¿no vives aquí?

- No, soy una viajera, nunca me quedo mucho tiempo en un mismo lugar. - Claro que no, estoy escapando de un capo narcotraficante loco obsesionado ¡que ya me secuestró y torturó una vez! Aunque eso no te lo contare.

- Eso explica tu forma de hablar, ¿de qué país eres? Hablas con acento argentino, mexicano, y algo más. - No pude evitar reír, era la segunda vez que este hombre conseguía eso de mí, alguien que hacía casi un año que ya no reía, no de verdad.

- Mis padres eran argentinos, nací en Colombia, pero crecí en México, supongo que ellos tomaron un poco de lenguaje de cada país y este es el resultado, a veces digo acá, o aquí, che, vos, tú, soy un desastre.

- A mí me parece que eres algo cautivante, exótico, alguien que enamora con solo verla. - Sentí mi cara arder, y mi corazón acelerarse. No sabía cómo responder a eso, es que era tan lindo que intimidaba, seguro y solo quiere pasar el tiempo, divertirse, pero no caeré.

- ¿Es una escultura muy linda verdad? - Fue él quien decidió cambiar de tema al ver que me había quedado en silencio.

- Es la leyenda más hermosa que conozco.

- Eso... creo que una vez me lo contaron, pero mi memoria no es muy buena. - que hermosa sonrisa tiene.

- Deja que te la cuente, es una leyenda que mi madre me contó desde niña, y una de mis preferidas.

-En ese caso adelante.

- Hace mucho tiempo había en los valles de la cordillera cercanos al volcán Lanín, dos tribus que se odiaban de un modo descomunal. Eran acérrimas enemigas, y su relación era irreconciliable. Tanto odio sentía entre ellas, que siempre había motivo para enfrentarse en batallas.

En ese contexto de guerra, sucedió algo increíble: el hijo del cacique de una de las tribus y la hija del otro cacique se enamoraron enloquecidamente. Pero tenían un problema. No podían encontrarse muy seguido, y si lo hacían, tenía que ser a escondidas, por el odio que existía entre sus padres. Una noche oscura, la machi (chamana) velaba (preparaba) la sangre de un animal sacrificado para el Nguillatun (fiesta para un futuro bueno), cuando, de repente, el silencio se hizo añicos por el graznido del pun triuque (el pájaro chimango de la noche). Su grito es señal de mal presagio y la machi lo sabía. Entonces, miró a su alrededor y vio correr entre los árboles a la querida hija del cacique, que escapaba con el hijo del cacique enemigo. Fue ése el peligroso suceso anunciado por el pájaro agorero.

La machi estaba convencida de que la fuga debía ser severamente castigada. Pero, antes de comunicárselo al cacique, prefirió consultar al Pillan (espíritu de la persona que acaba de morir).

"¿Debo contar el rapto al padre de la hija?" - "Sí, debes contarlo", contestó el Pillan.

La machi corrió apresurada hacia el toldo del cacique y le narró lo sucedido. En ese mismo instante, se escuchó - por segunda vez - el grito del pun trueque.

Furioso, el cacique ordenó la búsqueda y captura de los prófugos. Los jóvenes fueron apresados muy pronto y, ante la presencia de toda la tribu, fueron juzgados y condenados a muerte. Los enamorados intentaron alegar su inconmensurable amor, pero no se los escuchó. No participar del odio entre las dos tribus era un grave delito, que exigía un castigo ejemplar. Luego de escucharse la sentencia, el pun triuque - por tercera vez - volvió a gritar su chillido sufrido. Nadie lo escuchó.

Los jóvenes, desnudos, fueron atados a un poste. Entre gritos e insultos, cientos de lanzas y machetes se abalanzaron contra ellos, dándoles la muerte más cruel.

A la mañana siguiente, los verdugos de tan atroz crimen quedaron estupefactos al ver que, en el lugar del sacrificio, habían crecido Flores nunca vistas por esos lugares. Eran hermosas, circulares, parecidas a las margaritas, pero con largos pétalos rojos.

"¡Quiñilhue! ¡Quiñilhue!" (Flor Mutisia reina), gritaban aterrorizados los primeros que las vieron. Y con ese nombre se conoce desde entonces a la Flor que produce una enredadera, la cual se abraza y trepa (sube) por los árboles como se abrazaba la enamorada pareja cuando fue condenada a muerte. Desde entonces los mapuches - avergonzados y arrepentidos - comenzaron a venerar a la Flor que los blancos conocen con el nombre de Mutisia.

- Es una historia muy hermosa, pero triste, un amor que no pudo ser. - Lo miro embelesada, la luz de la luna lo hacer ver aún más hermoso, y yo no entiendo que me pasa con él, nunca había sentido algo como esto.

- Te equivocas, su amor prevaleció, y muestra de ello es la Mutisia, esta esparcida por toda la Patagonia y vive desde ese día hasta hoy, y estoy segura de que nunca se extinguirá, le seguirá mostrando al mundo la magia del amor. - Dios, debo de sonar como una estúpida, pero es lo que creo.

- Tienes razón, un amor cuando es verdadero, deja una huella que ni el tiempo, ni la muerte puede borrar.

- Creo que los amores verdaderos ya no existen, desaparecieron con el paso del tiempo.

- No estoy de acuerdo, creo que nos acostumbramos a que el tiempo nos una a personas equivocadas, por miedo a estar solos, perdemos la oportunidad de seguir buscando el verdadero amor.

No sé porque, pero algo en él me daba confianza, como que lo conociera de toda la vida, no me sentía incómoda en su compañía, ni mucho menos cohibida, hablamos por un largo tiempo, no quería separarme de él, pero todo lo bueno termina en algún momento, ¿no?

- Bien, ya es demasiado tarde, debo irme o Mónica se preocupará.

- Espera, déjame acompañarte. - Su comentario hacia latir más rápido mi corazón, el hecho que él no quisiera despedirse aún de mi me gustaba.

- No, no es necesario, además queda un poco lejos.

- Con mayor razón, sé que es un lugar tranquilo, pero aun así no me siento cómodo dejándote marchar sola, además tengo mi auto aquí en frente.

- Mmm, está bien, vamos. - Y porque no, Leo me inspira confianza y... ¿seguridad?

Leonardo:

No pude apartar la vista de ella en todo el camino, trataba de pensar alguna excusa para alargar el tiempo compartido, esta sensación que tenía en mi pecho era algo maravilloso, por primera vez en mi vida, sentía que valía la pena estar vivo, por el solo hecho de estar con ella.

Pero cuando llegamos ella fue más rápida que mi mente, y simplemente bajo de auto agradeciendo y saludando con su mano, me quedé viéndola, como entraba en esa pequeña cabaña, preguntándome si realmente no era una hada, por lo menos se dónde vive, de regreso a mi estancia comenzó a repasar nuestra conversación, pasando en limpio el tema de su renuncia podía estar seguro que Elio quería ligar con ella, eso me molesto de sobre manera, a pesar de que era tarde, no lo era tanto para el susodicho, así que lo llamé y efectivamente estaba todavía en el restaurante con Kevin, ahora era tiempo de aclarar las cosas.

- Hasta que te dignas a volver, ¿dime conseguiste algo con la castaña?

- ¿De qué castaña habla Kevin? No me digas que fuiste tras Flor, Leo, no pierdas tu tiempo, ella no lo vale. - Antes que el idiota termine de hablar lo golpee, jamás fui partícipe de la violencia, pero por ella, era capaz de todo, maldito idiota.

- ¡Pero que mierda! Cálmate, Leo.

- Hey, ¡que te pasó loco!

- Te lo diré solo una vez, no vuelvas a intentar pasarte de listo con Florencia, si ella te dijo que no, ¡sé un hombre y acéptalo! Si me vuelvo a entrar que la sigues molestando, me aseguraré de que todo este lugar se valla a la mierda. Vamos Kevin, aquí ya no tenemos nada que hacer.

En menos de 15 minutos ya estábamos en mi estancia, mi amigo no pronunció palabra alguna en el viaje, era sabio debes en cuando, pero en cuanto llegamos, comenzó a hablar.

- Leo, realmente... ¡¿tú realmente sientes algo por ella?!

Sabía muy bien porque era su asombro, durante más de una década ha sido mi mejor amigo, él sabe muy bien de mi nulo interés por los demás, por lo menos en lo que se refiere a cuestiones románticas, si bien en una que otra ocasión me acosté con Charlotte, solo fue por su insistencia, por lo general me gustaba tener relaciones con mujeres que solo veía una vez en la vida y era más que nada para que no hablaran estupideces, una puta obligación.

- Sí, siento todo, amor, miedo, desesperación siento absolutamente todo. - admito de forma desesperada y lleno de frustración.

- Calentura, lo entiendo, pero lo demás, ¿amor? Miedo... ¿de qué mierda hablas?

- Miedo que ella no llegué a amarme, quizás ni le intereso.

- O quizás ya ama a alguien. - Me sorprende el comentario de mal gusto de mi amigo, no sé qué le ocurre, es como si quisiera tirar por los suelos mi felicidad.

- No, eso no, por lo que pude ver cuando hablé con ella, es más que claro que está sola, por ahora. Y es eso lo que me desespera, que alguien la ame como yo y que me la arrebaten.

- Tranquilo, ella sucumbirá a tus encantos, ¿cuándo van a verse de nuevo?

- No lo sé, no se me ocurrió nada para concretar un encuentro.

- Volvamos al restaurante mañana.

- Renunció por culpa de Elio, estaba pensando en decirle a Alfredo que no acepte su renuncia, pero tampoco la quiero cerca de Elio. - Estoy seguro qué ese idiota seguirá molestándola.

- Llámala, dile que la contratas para que cante mañana, no, todo el fin de semana, que tendrás una reunión y la necesitas.

- ¿Una reunión?

- Invite a Amara y sus amigas, voy a tomar tu consejo y vengare a mi hermana.

- Odio cuando le prestas atención a mi lado idiota, mejor solo déjala ir, esa joven no tiene por qué pagar por las idioteces de Alexander, ya seme ocurrirá algo para acercarme a Florencia.

- No, no, ya las invité.

- De acuerdo, la iré a buscar mañana.

Florencia:

Pase toda la noche dando vueltas sin poder dormir, cada vez que cerraba los ojos veía el rostro de Leonardo, esa barba recortada a la perfección, sus labios que tentaban a besarlos, ¡demonios! ¡¿Que me pasa?! Me levanté temprano para salir a buscar trabajo, tomé mi guitarra, si no conseguía nada tendría que ponerme a cantar en la plaza, no me iba nada mal cuando lo hacía, pero necesitaba un sueldo fijo para ayudar con la renta de la cabaña.

Estuve caminando un largo tiempo, estaba sumida en mis pensamientos cuando alguien tocó mi hombro, al girarme lo vi, Dios todo poderoso, ¿acaso podía ser aún más hermoso con la luz del sol? Creí que lo había visto bien anoche, pero no fue así, Leonardo es el hombre más hermoso que he visto.

- Hola. - Me mira con una hermosa sonrisa Blanca y yo por unos segundos no sé qué contestar.

- Ho- Hola Leo. ¿Qué haces aquí? - Parezco tonta hablando así.

- Vine por ti, quisiera pedirte, mejor dicho, quisiera contratarte por el fin de semana, a partir de hoy, tengo una reunión con el grupo que estuvo anoche en el restaurante y me gustaría que cantaras, te pagaré bien. - Habla con tanta confianza como si me conociera de toda la vida. Y lo peor es que no tenga ni fuerzas ni ganas de negarme.

- No lo sé, debo buscar un trabajo fijo. - lo más sensato es que me aleje.

- Puedes empezar a buscar el lunes, te pagaré lo que ganabas en dos meses donde Alfredo, ¿qué dices?

- ¡¿Que?! Es demasiado, no soy un reproductor de música, deberé parar a descansar y...

- Por supuesto, no estarás cantando siempre, solo unos temas por aquí y por allá, además te garantizo que te divertirás, ¿qué dices? - Sé que me arrepentiré, pero más que por el dinero iba a aceptar para poder estar a su lado.

- De acuerdo, a qué hora y donde. - Me hace subir a su auto mientras hablamos.

- Te llevo a tu cabaña para que recojas algunas mudas de ropa, te irás de inmediato conmigo y volverás el lunes a primera hora.

- Hoy es viernes, dices tres días en tu...

- Es una estancia grande, tengo habitaciones de sobra, no te preocupes. - ¿Cuánta tentación voy a pasar al tenerlo a mi lado?

- Bien, vamos y de paso le avisaré a Mónica.

- ¿Es algún familiar tuyo? - Su pregunta me sorprende es como si realmente le interesara saber cosas de mí.

- No, es la otra camarera del restaurante, vivimos juntas porque compartimos gastos, eso es todo.

- Oh, ¿y tu familia? ¿Siguen en México?

- Sí, ellos están allá. Ya no pudieron volver. - No pude evitar que mi voz salga un poco rara gracias al nudo que se formó en mi garganta, mis padres quedaron en aquel lugar, que una vez fue mi hogar, por lo menos sus cuerpos están allí, porque su recuerdo y amor estarán siempre conmigo.

- Hey, ¿estás bien? ¿Qué sucede?

- Nada, detente aquí ya llegamos ahora vuelvo. - Escape como mejor sabía hacerlo, me estaba costando retener mis lágrimas, no me gusta hablar de la muerte de mis padres.

Al entrar veo que todo sigue como cuando me fui hace un par de horas.

- Mónica, despierta.

- ¿Qué pasa? ¿Qué hora es? - dice la somnolienta morena.

- Es temprano, solo quiero decirte que volveré el lunes, no te preocupes por mí, ¿ok?

- Mmm, ok, cierra la puerta y déjame una nota, todavía estoy dormida, no sé si recordaré esta charla.

- Eres increíble.

La morena con la que vivía, simplemente se dio la vuelta y continuó durmiendo. Tomé mi mochila, la cual siempre tenía preparada por si debía escapar, aun estando casi en el fin del mundo tenía miedo de que Manuel, alias el cuervo, o alguien de su cartel me encontrara, me detuve en ese pensamiento. MALDITO CUERVO, CUANDO TE PIENSAS MORIR, PARA QUE YO PUEDA VIVIR EN PAZ.

Salí lo más rápido que pude luego de dejarle una nota a mi compañera.

- ¿Vamos? - pregunto con una sonrisa en mi rostro y es que solo me basta verlo para sonreír.

- Eso fue rápido. - Solo sonreí, y el hizo mismo, dejándome totalmente encandilada, con esa sonrisa de dientes blancos y perfectos, era hermoso y eso que he visto a hombres bellos en mi vida.

- ¿Estas lista? te aseguró que ahora comienza la aventura de tu vida.

- Ya lo creó.

Fue todo lo que pude decir, y no sé porque demonios me sonroje, algo me dice que está en lo cierto, esta será la aventura de mi vida.

Leonardo:

Se ve totalmente hermosa, con su cabello suelto, es extremadamente largo, aunque ahora su rostro tiene un deje de tristeza, me pregunto hace cuánto no ve a su familia, me siento responsable, por hacerla recordar la distancia que los separa, quizás si todo sale como tengo pensado, realicemos un viaje a México, me gustaría recibir la aprobación de sus padres.

Dios, estoy hablando de aprobación de sus padres cuando ni siquiera le eh propuesto nada a ella.

- Bienvenida a la estancia León. - Le anuncio ni bien pasamos la tranquera de entrada, sus ojos adquieren un brillo de picardía.

- ¿León? Cuanta humildad. - lo dice con burla, pero lejos de enfadarme me hace reír a carcajadas. Si se está burlando, bien, mientras ella este alegre, no me molesta.

- No sé me ocurrió otro nombre, aunque quizás lo cambie por estancia el Hada. ¿Qué te párese?

- Me gusta, pero tal vez deberías preguntarle a tu novia si le gusta. - En ese momento me congele, no quería mentirle, pero ¿cómo explicar todo lo referente a ese tema? llevaría tiempo, no se lo podía decir ahora.

- ¿Que te hace pensar que tengo novia? - pregunto con cautela.

- Tú alianza. - hace tantos años que la llevo que la había olvidado, ya que para mí no significa nada.

- Eso tiene una explicación, pero ahora déjame mostrarte tu hogar, por lo menos durante los próximos días. - Y por el resto de tu vida, si es que me aceptas. Dios, jamás traté de enamorar a alguien no sé qué hacer, le di un pequeño recorrido por la estancia, luego de mostrarle su habitación.

El caminar a su lado me permite perderme en su aroma, estoy seguro de que no usa ningún perfume, es solo el aroma de su piel, huele a vainilla y coco, un aroma tropical, como si lo llevara en su sangre.

- ¿Pasa algo?

- Disculpa, tu aroma me distrae, hueles de maravilla. - Le dije la verdad sin pensarlo, y lo único que espero es que no lo tome a mal.

- Lo dices como si fueras a comerme. - Ella solo ríe ante su idea, esos labios cada vez que se curvan deja ver una belleza y simetría en su cara como nunca había visto. Me tiene a sus pies. Mi hermosa hada.

- Quizás, esa es mi intención, poder comer un poco de ti, y así saber si eres real o una hermosa ilusión ante mi desesperación, por encontrar a la mujer perfecta. - La cara de asombro no se hace de esperar, pero se recompone rápidamente.

- Será mejor que dejes de decir esas cosas o terminare creyendo en ti, cuando la verdad es que le perteneces a otra. - la cierta nota de tristeza en su voz me alienta a hablar y tratar de explicarle lo patético de mi situación.

- Solo por un capricho estúpido de mis padres es que estoy comprometido, nada que no se pueda arreglar.

- ¿Acaso estas diciendo que tus padres te consiguieron novia?

- No, novia no, una prometida que es peor, pero hasta anoche... nunca sentí la necesidad de oponerme realmente a sus deseos, pero ahora que te conozco, solo quiero tomarte en mis brazos y gritarle al mundo entero que por primera vez en 28 años me enamoré. - bien lo dije y seguro que ahora saldrá corriendo.

- No hablas enserio nadie se enamora de pronto, sin conocer a la otra persona, saber su pasado o sus planes para el futuro.

Podía ver como mis palabras no la asustaban, ni la enfadaba, ella solo me miraba con un brillo de anhelo en sus ojos, el cual tomé como una invitación a seguir, a mostrarle mi corazón, y para que sepa que en el solo estaba ella.

Capítulo 3 Amiga.

Florencia:

Pero que mierda estoy haciendo, debería alejarme, sé muy bien lo que pasara si Manuel me encuentra, y Leo está conmigo. Lo matará, o peor aún, lo torturará, hasta que muera, delate de mis ojos, no, no podría resistirlo una vez más.

- Tú pasado, no me importa, si es lo que te preocupa, ya que no estabas conmigo, no tengo porque hacerte algún reclamo, tu presente será mi mejor amigo y aliado para enamorarte y tu futuro lo podemos planear juntos. - Jamás me habían hablado así, él realmente sabía cómo enamorar a una mujer, me preguntó...

- ¿A cuántas le abras dicho lo mismo?

- A ninguna, créeme tú eres la única que ha despertado estos sentimientos, hasta hace poco, creí que algo estaba mal conmigo... nunca eh podido sentir nada, hacia otras personas, pero tú.... eres diferente.

Sin decir más, dio los dos pasos que nos separaban y me beso.

Lo que sentí fue algo único, sus labios tan suaves y carnosos despertaban un calor en los míos que jamás había sentido, ni con Manuel, ni con Luis, y al recordar a este último me alejé de Leonardo de una forma demasiado brusca, no quería que tuviera el mismo fin que mi único novio, no podría perdonármelo.

- Perdón, yo solo... no lo pude evitar. - se disculpa y se ve avergonzado, cuando en realidad así me debería sentir yo.

- No, no eres tú... - trato de explicarle con el repentino nudo en la garganta que se me ha formado.

- ¿No eres tú soy yo?, creí que esa escusa ya no se usaba, o por lo menos no las mujeres. - genial ahora se ve molesto.

- No, por favor créeme...

- ¿Pero que tenemos aquí? la pequeña hada que embrujo a mi amigo, bienvenida. - El pendejo de su amigo apareció en el peor momento, aunque por la cara de regocijo que tenía, estaba segura de que llevaba un buen tiempo mirando la escena.

- Hola. - lo salude más por compromiso que por otra cosa.

- Cuanta seriedad, pero no te culpo, me comporte como un idiota lo admito. Aclarado el malentendido, Leo, nuestros invitados están llegando.

Después de eso fuimos a la gran sala y recibimos a cinco chicas entre ellas Amara, la cual me simpatizo casi de inmediato después de interactuar con ella, no pensé que alguien con tanto dinero fuera tan simple, podía ver que aparentaba frivolidad para no desencajar con sus supuestas amigas, pero se veía que era una persona dulce, mientras Leonardo me observa con ¿anhelo? Dios ¿qué es lo que quiere de mi realmente?

Antes de almorzar salimos a caminar y canté algunos temas para disfruté de los presentes, este lugar es reamente maravilloso, creí estar acostumbrada a la belleza de El Bolsón, pero el campo de Leonardo es lo más hermoso que he visto.

Al regresar cuatro jóvenes nos estaban esperando, resulta que Kevin había organizado todo, si pensaban tener un fin de semana de sexo y placer, por lo menos que no contaran conmigo, aparte de Leonardo y Amara, podía ver que ninguno de los presentes valía la pena, no trate ni siquiera en hablar con ellos, en su lugar solo charlaba con Leo y debes en cuando con Amara como me pidió que la llamara y no señorita Scott.

- Flor, ¿quisieras dar un paseo por el lago? Solo conmigo ¿o prefieres ir con los demás a cabalgar? - este hombre se ve tan imponente con su gran cuero y profunda voz, que es casi cómico el tono tímido con el que me pregunta.

- Me gusta la opción de ir al lago. - le contesto de inmediato para que no sufra por algo lógico, él me agrada... sus amigos ricos no.

Ya casi el sol se había ocultado, y me encantaba la idea de ver el atardecer al lado de Leo, sabía que esto era una locura, un imposible, pero mientras dure, solo lo voy a disfrutar, después de todo será solo un fin de semana.

- Entonces supongo que mi beso no te gustó.

Su reproche disfrazado de curiosidad no tardó en hacerse presente, mientras caminábamos por la orilla de aquel maravilloso lago, rodeado de cumbres que aún poseían rastros de nieve a pesar de que estábamos en verano, la Patagonia es mágica.

- No es eso Leo, para ser honesta... fue algo... único, jamás me sentí de ese...

El susodicho no tardó en tomarme entre sus grandes brazos, y besarme nuevamente, esta vez su lengua recorrió mis labios, y como si de una llave se tratara estos se abrieron para darle paso al interior de mi boca, su contacto quemaba, y mi corazón latía de una forma arrítmica, esto era puro deseo, puro placer, puro amor.

Lentamente terminó el beso, de una forma demasiado tierna, cada vez que pensaba que dejaría mis labios depositaba un pequeño beso en ellos, lo hizo tantas veces que termine riendo, parecía un adolescente, al igual que yo, me estaba comportando como una.

- Bien ese no era el efecto deseado, estaba esperando un suspiró o algo parecido.

- Me creerías si te digo, que valoro más el hecho de que eres la única persona que consigue que ría de verdad.

Me miró, tomo mi mano y me jalo para que nos sentemos en la hierba fresca, ya había anochecido, aun así, la luz de la luna nos permitía ver todo, como si de un filtro azulado se tratara, mientras las estrellas la acompañaban.

- Dime, ¿qué dolor tan grande guardas que no puedes sonreír?

Sentía como sus ojos color miel, despojaba a mi corazón de su armadura y en ese momento decidí contarle todo, para que así se alejara de mí, porque yo no tendría las fuerzas de apartarme de su lado. Bien llego la hora de hacerle entender que no valgo nada, es momento que esto termine aun antes de comenzar.

- De acuerdo, te contaré mi vida, y así te darás cuenta de que no te conviene tenerme cerca. - Me convenzo una vez más que decir la verdad es lo mejor que puedo hacer, de esta forma.... lo alejare de mí.

- No importa lo que sea, no me alejare de ti, solo quiero saber el motivo de tú tristeza. - Mirando a la luna, decido abrir mi corazón y revelar mis secretos.

- Hace 2 años, tuve la estúpida idea de viajar a Colombia, quería sorprender a mis amigos, pero no quería viajar sola, insistí tanto que mis padres terminaron por acompañarme, aunque no querían, ellos eran todo lo que tenía, siempre me cuidaron y aconsejaron... nuestro auto chocó apenas salimos, desperté una semana después, y ellos ya no estaban, por primera vez en mi vida estaba completamente sola, en ese momento apareció Manuel villa Nueva, mejor conocido como el cuervo, se hizo cargo de los gastos médicos, argumentando que se sentía culpable porque el accidente fue ocasionado por uno de sus empleados, Diana mi amiga colombiana, quien es hija de un... capo narcotraficante, desde el primer momento me dijo que me alejara de él, que era una persona que no quería en mi vida, pero no le hice caso, así de estúpida era. - no me atrevo a ver su rostro, solo observo la luna, buscando un poco de consuelo en ella.

- Pensé que era bueno, o por lo menos eso aparentaba, el tiempo pasó, veía a Manuel como un amigo más, solo eso, no podía creer los rumores que corrían de él, que era un capo narcotraficante, el jefe de jefes, le pregunté a Diana, pero solo contestaba lo mismo, "mejor aléjate de él, no trates de averiguar nada más " pero ¿cómo hacerlo?, digo, era bueno y atento conmigo, y yo me sentía tan sola, tan .... perdida, hasta que en su cumpleaños conocí a Luis, su primo, era una persona muy divertida, me hacía reír todo el tiempo, comencé a tratarlo, a verlo más que como amigo, aunque no teníamos nada serio, cada vez que la Soledad me ganaba era en sus brazos donde buscaba refugio, aunque nunca intimamos. Manuel se enteró, fue cuando lo vi como realmente era, un maldito bastardo, hizo que sus hombres nos llevaran, al principio no entendía que era lo que sucedía ¿porque estaba tan molesto?, comenzó a golpear a Luis, mejor dicho a torturarlo... decía cosas que para mí no tenían sentido, yo jamás le había ofrecido algo que no fuera una simple amistad, y pensé que esa era la relación que teníamos, lo cierto era que él me veía como su propiedad, esa noche me di cuenta que él estaba obsesionado conmigo, me di cuenta que estaba loco, torturó a su propio primo hasta matarlo e hizo que lo viera, para que nunca olvidara lo que pasaría si volvía a mirar a otro hombre. - siento las lágrimas correr por mis mejillas, una muerte más causada por mí, Luis no lo merecía.

-Estuve encerrada dos días con su cuerpo a un lado, luego una joven me llevó a una finca, me baño y arregló, me dio algo de agua para que bebiera, pero... en realidad lo que hizo fue drogarme, veía todo borroso y sentía mi cuerpo pesado, aun así, fui consiente cuando Manuel entró y.... me violó... cuando descubrió que era virgen, su ego y locura aumentaron. - mi cuerpo se estremece ante ese recuerdo, sé que tendré pesadillas esta noche, siempre es lo mismo.

- Fue lo mismo todos los días, durante poco más de un mes, hasta que un día me reviso un doctor y dijo que estaba embarazada, entonces la comida y bebida con drogas se terminaron, él estaba eufórico, delirando conque tendría un heredero para su imperio, fue en ese momento que aproveché para contactar a Diana, estaba con más fuerzas y las drogas ya no me afectaban tanto, ella y su hermano Esteban organizaron todo y con permiso de su padre, quien fue amigo del mío, me rescataron. Esa noche murieron muchas personas, todas y cada una por mi culpa. Ellos querían que me quede en Colombia bajo la protección de su cartel, pero mis padres nunca estuvieron de acuerdo con ese tipo de vida, además mi sola presencia allí puede generar una guerra entre ellos. - claro que sí, estoy maldita y ahora Leonardo lo sabe.

- Ya son demasiados los muertos que cargo, llevo un año escapando, esperando el día en que él sea más rápido que yo, siempre tengo un bolso preparado, por si tengo que correr, sé que cuando me encuentre me matará o algo peor, porque de algo estoy segura y es que el cuervo me sigue buscando. - jamás se olvidará de mí y yo solo deseo verlo muerto.

- ¿Ahora entiendes porque debes alejarte de mí? Solo causó problemas y muerte. - termino mi relato y me atrevo a mirarlo, esperando encontrar un rastro de desprecio, repulsión, pero en su lugar veo ternura, e impotencia.

- Todo lo que pasó no fue tu culpa...

- ¡¿Que dices?!, mis padres murieron por mi capricho, Luis fue torturado hasta la muerte porque era mi novio.... aborte a mi propio hijo por no soportar el hecho que.... - No podía más, esto último era algo que trataba de olvidar a toda costa, ser la asesina de tu propia descendencia, oculte mi rostro entre las manos, no solo por las lágrimas que caían, sino por la misma vergüenza de lo que había hecho, MATE A UN SER INOCENTE Y ME ODIO POR ELLO.

Sentí su mano en mi espalda, subía y bajaba tratándose de hacerme sentir mejor.

- Tus padres murieron por un accidente, fuera porque viajaban contigo o por ir al mercado a comprar, ese era su destino. Lo de Luis, tampoco es tu culpa, sé que eres lo suficientemente inteligente para darte cuenta, un loco es loco, no necesita motivos para hacer locuras. - su voz suena tan suave, que mi llanto poco a poco termina.

- Y por lo del aborto, estoy seguro de que te dolió y quizás si tuvieras la oportunidad de volver el tiempo atrás actuaría de otra forma o no. Eso no lo puedes saber, de algo estoy seguro, tu dolor y sufrimiento te hicieron tomar esa decisión, ya no puedes hacer nada, no puedes dejar de vivir, soñar o amar por ello. - llevo mis ojos a los suyos, no puedo creer que piense eso, que no me juzgue, que trate de... entenderme.

- Y por Manuel, dime... ¡¿estás dispuesto a correr el riesgo de que él vaya en tu contra?! - él realmente no sabe lo que dice, no puede hablar en serio.

- Yo por ti... doy mi vida y mi alma sin pensarlo, mi corazón ya es tuyo. Solo déjame amarte y cuidarte.

¿Cómo podía rebatir eso? Le acababa de contar todo, absolutamente todo lo peor de mí, y aun así él quería estar conmigo, quería cuidarme aun poniendo en riesgo su vida.

Fui consciente cuando sus labios encontraron los míos, y sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo, era la primera vez desde lo que pasó en México que permitía que un hombre me tocará, y lejos de sentirme incómoda o que mi mente sea bombardeada por esas imágenes que se repetían cada vez que dormía provocando mis peores pesadillas, desde lo más profundo de mi ser podía sentir el deseo de ser solo de Leo, de entregarle no solo mi cuerpo, sino también mi corazón y alma.

Y fue de esta manera que nos encontró el amanecer, no sentimos el frío de la cordillera patagónica, no solo porque estábamos en verano, sino también porque nuestros cuerpos estaban en un maratón de amor y pasión del cual nunca nadie podría a ver imaginado que sea posible.

Mi cuerpo reacciona a cada caricia de sus manos, todas mis terminaciones nerviosas estaban a Flor de piel, por cada beso que dio en cada rincón de mi cuerpo, esto era el mismo cielo y si era un sueño, no quería despertar jamás.

- Permíteme estar a tú lado, por favor. - su suave voz acaricia mi corazón, ¿esto se siente cuando se ama?

- Solo te pondré en peligro y no quiero que te suceda nada. - no puedo arriesgarme a que Manuel lo mate.

- Me contaste tu historia, déjame decirte la mía. Nunca en mis 24 años, eh podido albergar algún sentimiento hacia alguna mujer, a lo largo de mi vida, eh dormido con mujeres bellas no voy a mentir, pero solo para experimentar lo que era el sexo, es por eso que mis padres arreglaron mi compromiso con Charlotte, quien es la hija de los mejores amigos de ellos, desde hace 8 años trato de obligarme de sentir algo por ella, pero no provoca nada en mí. - su mirada es honesta, la verdad bailaba en ellas.

- Creí que era una persona defectuosa, por decirlo de alguna manera, pero cuando te vi, mi corazón despertó solo para ti, tu voz me hipnotiza, y ahora después de esto... jamás, escúchame bien, Flor, jamás experimenté lo que sentí contigo, por primera vez estoy seguro de que hice el amor, yo ya no puedo ni quiero vivir sin ti.

- No quiero que pienses que eh sido inmune a lo que sucedió, para mí también ha sido algo único, y es por eso mismo que te debes alejar, no podría vivir si algo te pasa por mi culpa. - mi voz se quiebra un par de veces, porque el solo hecho de pensar en perderlo ya me duele.

- Shhh, deja de decir eso, porque jamás me alejare, tendrás que hacerlo tú, pero se consciente que, si lo haces, me matarás.

- ¿Crees que nuestro amor puede ser eterno como el de la Mutisia?

- Creo que nuestro amor puede vivir más allá del tiempo.

Nos quedamos un rato más abrazados mirando el sol salir, y luego retomamos el camino a su casa, tomados de la mano, como una pareja, aunque no se bien que es lo que somos.

- Leo, iré al pueblo volveré en un rato.

- ¿Por qué? ¿Que necesitas? Si quieres puedo llevarte. - Bien esto es incómodo, pero ya que, luego de todo lo que hablamos es estúpido no decirlo.

- No usamos protección, debo ir a una farmacia por la píldora del día después. - su rostro se cubre con entendimiento y luce un poco avergonzado.

- Lo lamento, dije que te cuidaría y ya eh cometido un error.

- No te preocupes, puedo solucionarlo, después de todo lo de anoche no es algo que hubiéramos planificado.

- Tienes razón, pero deja que iré yo.

- No es necesario.

- Insisto, volveré en un momento, tú ve a desayunar.

- Bien. - Me dio un beso tierno, esos que calentaban mi corazón y se marchó.

Una vez dentro de la cocina, estaba a punto de disfrutar del tan necesitado desayuno, ya que la actividad nocturna me dejó sin fuerzas, cuando vi pasar a alguien corriendo, sorprendida me levanté y salí tras ella, solo para ver por el ventanal como Amara corría hacia el bosque, esto no estaba bien, estoy segura de que ella no conoce esa parte por donde ingreso, salí tras ella a buscarla, el paisaje del bosque y su entorno es maravilloso, pero traicionero si no sabes de dónde vienes y a dónde vas.

Luego de correr un poco la encontré, llorando bajo un árbol, recostada en posición fetal.

- ¿Amara? Que te sucede. - La mencionada solo levantó su rostro para mirarme con pánico y dolor que traspasó mi corazón.

- Hey, linda ¿qué sucede? - Dije un poco alterada y me acerque a ella, la abrase, tratando de transmitirle un poco de seguridad, no sé qué le pasaba, pero quería hacerla sentir bien, lo poco que la había tratado me sirvió para darme cuenta de que era una persona dulce, y frágil, quizás como lo fui yo alguna vez.

- Lo arruine, arruine todo, mi hermano va a matarme. ¡¿Como pude ser tan estúpida?!

- Trata de tranquilizarte, no sé qué sucedió, pero eres una buena chica, todo tiene solución.

- Esto no, yo.... yo ¡le di mi virginidad a Kevin!, me entregué a él.

- ¿Acaso te arrepientes? O ¡¿él te forzó?! - Si ese era el caso lo mataría sin dudarlo, se mejor que nadie lo que es ser forzada.

- No, no y no, fui yo, creí que él Sentía lo mismo, me ha gustado desde que tenía 14 y ahora con mis 19 años seguía sintiendo esto... soy una estúpida cuando Alexander lo sepa me matará. - Ella solo repetía que era estúpida y lloraba, bien, ¿cómo podría ayudarla?, tendré que convencerla que me diga bien que es lo que le pasa.

- Linda, si no me explicas bien, no sé cómo ayudarte. - digo con voz tranquila mientras acaricio su cabello, se ve tan vulnerable.

- Me voy a casar en 6 meses con el mejor amigo de mi hermano, Bill. Pero anoche dormí con Kevin, Alexander siempre me advirtió que no me acercara a él, que era una mala persona, pero no le hice caso.

- Tranquilízate trata de respirar, toma limpia tu cara. - Me quedé a su lado mientras ella se tranquilizaba.

- Dime, ¿amas a tu prometido?

- Sí, claro que lo amo.

- ¿Y porque te acostaste con Kevin?, no pienses que te estoy juzgando solo quiero ayudarte, pero necesito saber todo.

- Ya lo dije me atraía, y quería experimentar lo que era estar con alguien antes de casarme. Parece una estupidez, y claro que lo es.

- No, no lo es, es normal, sentir curiosidad, querer estar preparada para lo que vendrá, lo entiendo, aun así, nunca estuviste con tu novio, ¿por qué?

- Él se lo prometió a mi hermano. No sé cómo le explicaré esto, él sabe que soy virgen. - Amara temblaba bajo mis brazos, se debe sentir horrible.

- Debes decírselo, ocultarlo solo hará las cosas peor, si él te ama se quedará contigo, y si no es mejor ahora que después de casados, ¿acaso él no ha estado con alguien antes?

- Por supuesto que sí, era el acompañante de diversión de mi hermano, ambos eran unos mujeriegos, es por eso por lo que le hizo jurar que no dormiría conmigo hasta después de casarnos.

- Bien, no puede reclamar nada, y tu hermano no tiene por qué enterarse.

- Ese es el problema, ese idiota me fotografió mientras dormía, y le envió las fotos a mi hermano, Kevin se burló de mí, todo porque Alexander dejó a su hermana cuando conoció a Katty la que fue su verdadero amor.

- Kevin es un perro. Pero tú hermano no debe enfadarse contigo, y créeme no lo hará lo único que consiguió Kevin con eso fue provocar que lo golpeen, no tienes nada que temer, la familia siempre perdona tus errores. - A pesar de que mi familia eran solamente mis padres, mis amigos y su papá me acogieron cuando más los necesitaba y nunca me reprocharon por no alejarme de el cuervo cuando Diana me lo había advertido varias veces.

- Tengo miedo de que Kevin, envíe las fotos a alguien más.

- Déjame eso a mí.

No permitiría que la humillara de esa forma, la consideraba mi amiga, algo raro, ya que no soy de las personas que dan su amistad así sin más, pero algo en ella me hacía querer protegerla.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022