Gabriela
Regresé a la mesa donde nos habíamos sentado las cinco luego de dar mi discurso por la boda. Mis amigas me recibieron con felicitaciones por mi oratoria. Ya Maco había salido del grupo de soltera. Y eso que yo era la mayor de todas, aunque Maco no lo parecía por lo centrada y anciana mental que era.
Ella, que siempre tenía razón en lo que decía, nació con ese don de tener boca de santo. Mil veces me había dicho: no mires a Samuel como el hombre de tu vida. Lo amaba, pero no era un hombre para una sola mujer. Es mi hermano y lo conozco, podría hacerte daño si no te ama. Porque cuando lo haga, será el hombre más bello del mundo. Solo deben llegar a ese corazón escondido.
Nunca le he hecho caso, y espero no haberme equivocado con lo sucedido entre los dos en estos últimos meses. Ya había apostado por Samuel y mi sentimiento, por eso me entregué a él en la cárcel. -Sonreí como una tonta enamorada, al recordar...
-¡Estos pasteles están deliciosos! -exclamó Rubí, que tenía rato de no usar sus gafas.
-No me torturen. -dije sonriendo.
Me ha costado mucho bajar de peso. No soy obesa, pero si soy talla grande, no tengo el delgado cuerpo de Raquel o el de mamá. Yo salí a la familia del señor Carlos Maldonado, mi abuelita era una bolita hermosa. Por eso la genética portadora me mantenía en la cuerda floja para engordar si no controlaba la boca. Al menos había llegado a talla acorde a mis deseos.
Todas rieron, en ese momento Samuel se levantó de su mesa e ingresó a la casa. Era ahora o nunca. Desde su salida de la cárcel no había llamado, menos buscado, y debía enfrentar lo que pasaba entre nosotros. Sin importar. Aunque... no pienses en nada malo, muchas cosas cambiaron.
» Ya regreso. -dije.
Era la segunda en ausentarme, Angélica lo había hecho hace unos diez minutos. Debía de estar consintiendo a sus sobrinas. Lo vi subir las escaleras, lo seguí. Ingresó a su habitación sin cerrar la puerta, aproveché para escabullirme.
-Hola. -Sonreí, alzó una de sus cejas. Cerré la puerta.
-Gaby, si mi madrina o el tío Carlos te ven aquí encerrada conmigo, van a poner el grito en el cielo.
-No estamos en el siglo XVIII. No llamaste cuando saliste.
-¿Tenía que hacerlo?
Ups, se prendió la primera alarma. Sus ojos cafés detallaron toda mi anatomía, las inseguridades volvieron. Cerró los ojos y anticipé el porrazo de mi vida.
» Gabriela, fui muy claro contigo, tú aceptaste sin compromiso. -¡Atención! Necesito escondederos a peso.
-Sí, pero pensé... Continuamos haciéndolo...
-¡Porque tú lo permitiste! -Pasé saliva de manera muy sonora, sentía la cara hirviendo-. Me entregaste tu virginidad porque quisiste, continuamos intimando porque lo permitiste, fui claro. Pensé... Sabía que esto pasaría, eres muy niña. Te ilusionastes ¿cierto? Pensé que no lo tenías claro.
Hasta aquí me permito mendigar su afecto. En el fondo, Samuel no decía nada más que la verdad, así duela. Maco lo dijo. Angélica fue igual, mis otras amigas no sabían lo sucedido en las visitas a la cárcel.
-Tranquilo.
-Sabía... -suspiró-. No pretendo hacerte daño, te dije que te enamorarías... ya eres una mujer adulta, no actúes como niña.
-No vayas tan rápido. Amor no, atracción mucha, lo acepto. Pero ya tengo todo claro, no ha pasado nada. Me alegra que ya estés libre, nos estamos viendo.
Di media vuelta, antes de derramar las lágrimas. La piel la tenía erizada, la vergüenza era conmigo misma. No te martirices, estaba a un semestre de graduarme para seguir los pasos de papá en el bufete. ¡A la mierda, Samuel Abdala! Ya toqué fondo. Aunque era mi orgullo femenino quien hablaba. Quise jugármela como Maco lo hizo con Santos, pero me salió el tiro por la culata.
......***......
Angélica
Ya había pasado mucho tiempo desde nuestra ausencia, la familia tal vez haya notado nuestra desaparición. Como quisiera gritarle al mundo lo mucho que lo amaba, quisiera detener el tiempo para poder amarnos, gritar lo que sentíamos. Estaba feliz, por fin lo aceptó, deseaba tanto a Ernesto.
Su lengua hacía estragos en busca de la mía. Luego vendrán los remordimientos por estar cometiendo un pecado, aunque realmente no estábamos haciendo nada, salvo para nuestros padres, que sí nos veían como hermanos. Su mano se detuvo antes de tocarme en partes íntimas, no habíamos pasado ese límite, y bastante que lo había tentado.
-Ángel, debemos salir.
-Tócame.
-No puedo. -Pegó su frente a la mía. Nuestros labios estaban hinchados.
Desde que salió de la cárcel, mamá se ha desvivido por consentirlo, había sido imposible tener un poco de tiempo a solas. Además, desde su reclusión quedó congelado su centro de odontología, y papá lo había terminado. El lunes lo inauguraba.
Sus brazos aferraron fuertemente mi cintura, se notaba lo deseoso que estaba, pero se contenía. Su delicioso aroma al perfume masculino calaba todo mi torrente sanguíneo. Sus ojos verdes se habían oscurecido después de las palabras dichas; yo lo necesitaba.
-Hazlo. -negó.
Sus labios se unieron a los míos, sus dientes mordieron con suavidad mi labio inferior. Si esto era solo un beso, no imagino lo que Ernesto haría con mi cuerpo.
-Yo tomé una decisión, Ángel, aunque duela, la llevaré a cabo. Este será nuestro último beso.
-¡¿Qué?! -Mis ojos se humedecieron.
-No voy a defraudar la confianza, el amor y dedicación de mis padres.
-¿Me sacrificarás a mí?
Sin poder evitarlo, mis lágrimas salieron. Ahora comprendía su distanciamiento desde su regreso. No era por miedo a ser descubiertos. Era por haber renunciado a mí. Besó mi frente.
-Serás feliz, a sí por dentro, muera de celos, llegará otro hombre a tu vida. Yo escogí a la familia. A partir de ahora me obligaré a verte como una hermana, no como una mujer; unos besos no son tan trascendentales como lo sería el fundirme en tu cuerpo. Adiós.
No, no, no. No tuve tiempo para decir nada. Las manos comenzaron a temblarme, al igual los labios. No me escogió, no fue suficiente el amor que pensé que tenía hacia mí. Como una tonta imaginando en convertirme en su mujer, entregarme a él en cuerpo y alma, mi mente había idealizado una unión para toda la vida.
¿Cómo pretende Ernesto que lo vea como un hermano? Traté de mantener la cordura, debía salir o mamá se dará cuenta, no ha sido fácil engañarla. Pero ¿cómo oculto mi dolor?
......***......
Eugenia María
Egan llegó acompañado por una linda chica trigueña. Desde lo ocurrido en la boda civil de Adara, me quedó claro que perdía el tiempo ilusionándome con él. Por eso decidí alejarme. Cada vez que nos mandaron a visitarlos, sacaba una excusa. Tomé el consejo de su hermana. Él no merecía ni mis esfuerzos de venganza.
Ahora enfocaré las energías para terminar la carrera de ingeniería ambiental, además hace un semestre inicié hotelería y turismo. Hago las dos al mismo tiempo, quiero hacer muchas cosas por el medio ambiente. Necesitaba tener la mente ocupada, no quería pensar en tonterías como permitirle a mi corazón latir cada vez que ese monumento de hombre se aparecía.
En algún lugar debía de estar el hombre, quien sí caerá a mis pies, así no tenga la belleza según él. Pues... por mí que se meta un dedo donde... Respira, Euma. Llegué al lugar de las bebidas, pedí un cóctel.
-¿Tienes licencia para beber rizos?
Acabo de decir una cosa y aquí iba el corazón del traicionero desbocado con solo oírlo. Esos ojazos azules con su cabello rubio... era hermoso, este griego era tal cual lo recetaron mis médicos.
-Soy mayor de edad si es lo que te preocupa. Recién cumplidos, pero mayor de edad. -bebí un trago largo.
-No volviste a la cárcel desde el matrimonio de Adara. -¿Lo notó? El corazón se aceleró mucho más. Sonreí.
-Este semestre comencé con otra carrera, eso ha reducido mucho mi tiempo libre, me la paso estudiando. -Iba a preguntarle, cuando su acompañante llegó.
-Egan ¿te quedaste fabricando las bebidas?
María Eugenia
Le dio un beso en los labios, eso no se sintió bien.
-Mi prima está presente. -llamarme prima tampoco fue agradable.
-Ya me iba, tranquilos.
Di media vuelta, necesitaba alejarme. En ese momento Angélica llegó con los ojos rojos y me quitó la bebida.
-Amiga, necesito otra.
-¿Qué tienes?
-Por favor.
-Ya regreso.
Al volver a la mesa de los licores, Egan daba la espalda para quien se acerque y abrazaba por la cintura a su novia.
-¡Qué no tengo nada con ella!, ¿de dónde sacas eso? Acaso no la viste, no es mi tipo, no es atractiva.
-Es tu prima.
-Tampoco lo es. Bueno, por cariño y por la gran amistad entre nuestros padres, desde pequeños nos enseñaron a verlas de esa manera, pero para mí no es nada. Ella no es nadie. -Eso dolió demasiado, mucho más, los ojos me picaron, no me aguanté.
-Vaya. -dije, al girarse vi la vergüenza en su mirada.
-Euma. -alcé la mano.
-Ese apelativo es para las personas de la familia y verdaderos amigos. Creo haberte escuchado decir: no soy nadie. -Quise evitarlo, pero no pude. Mis ojos se humedecieron-. Responde algo Egan Katsaros. ¿También mi hermano Emmanuel es nadie para ti?
-Rizos, no digas...
-Qué hipócrita y falso eres. En la familia se habla tan bien de quién fue tu padre, de quien ahora continuó con esa imagen. Es muy decepcionante conocer realmente quién eres. Te pareces más a tu tío Athan que a Deacon o David.
-¿Se divierten? -David llegó por unos tragos.
-David...
-¿David? Euma, ¿desde cuándo dejé de ser tu tío?
El labio me tembló, eso era rectitud, eso era gentileza, eso era ser un hombre con convicciones de verdad. Las lágrimas se me salieron y en ningún momento dejamos de vernos Egan y yo.
-Pregúntale a tu hijo. Aunque... si yo soy nadie... ¿En qué concepto tienes a este hombre? -tenía mucha rabia-. ¿Dejó de ser tu padre? Eres pura mentira, Egan.
-¿Qué está pasando?
David estaba desconcertado. Egan seguía mirándome, no comprendía si lo hacía con odio, dolor o arrepentimiento.
-El daño ya está hecho. Ya sé quién eres, con permiso.
-¿Egan?
-Lo siento, papá.
......***......
María Paula
Terminé de bailar con Alexey. Aunque duela, la decisión de ser su amiga ha funcionado y desde hace cuatro meses no había vuelto a salirme con algún desprecio. Por lo menos una vez salió de la cárcel, llamó para hacerle una segunda. La cual consistió en sacar a la chica que le gustaba de su casa, fingiendo ser amigas de universidad, todo porque a sus padres no les gusta el ruso colombiano.
-Te debo una, Mapa.
-No fue nada. Además, Carolina parece ser una chica muy linda.
-Nada de eso, no intentes cuadrarme con nadie. Solo es la chica con la que follo, nada más. -Me puse roja, él se burló-. Lo siento, lo olvidé, eres virgen, casta y pura. -Le hice una mueca.
La canción terminó, pero antes de llegar a la mesa donde esperaban mis amigas, vi llegar a mi hermana hecha una furia.
» Dime, ¿cómo pago el favor?
-Quiero ir a una de las peleas tuyas o donde participan ustedes. -Se puso serio.
-¿Quieres que toda la familia se enoje conmigo y que el tío José Eduardo corte mis bolas? -reí a carcajada-. Y de ñapa, Emmanuel, corte mi hermosa hombría.
-¡Qué grosero eres!
Tal vez estaba labrando mi propia tumba, pero una vez tomé esta decisión de ser los mejores amigos, nos estamos volviendo inseparables. Por ahora me conformaba con eso.
-Eres mi amiga, este es quien soy. Delante de mis padres no me expreso de esta manera.
-Ese es el pago por mis servicios de celestina.
-¿Cómo se supone que te las arreglarás para perderte mañana en la noche?
-Solo pásame la dirección, ahí te caigo.
-Estará tu hermano.
-Entonces me esconderé de él.
-¿De dónde salió esa mujer arriesgada? No concuerda con tu esquema de virgen, casta y pura.
-Digamos que deseo dejar de serlo. Preséntame, a tus amigos que no son de la familia. -Su rostro cambió-. Mi entorno es solo familia, compañeros hijitos de papi y mami.
-Ni en sueños, a mí no me metas en tus cuentos. No pases el límite.
-Puedo hacer con mi vida lo que desee.
-No a mí consta. Si vas con esa intención, no te llevo a ninguna parte.
-Está bien. Espero la dirección para mañana.
-Vas a meterme en problemas, Mapa.
-¿Y desde cuándo les tienes miedo a ellos?
Le guiñé un ojo, caminé hasta llegar a la mesa donde Gabriela, Angélica y mi hermana parecían que se habían encontrado al mismo diablo.
......***......
Rubí
Tomé agua, acomodé mis lentes. Por la infección con mis lentes de contacto por unos tres meses, debía dejar descansar mis ojos; retomar mis lentes convencionales me había costado. Mapa se sentó a mi lado.
-¿De qué me perdí?
-No tengo idea, Angélica llegó con los ojos rojos y no ha dicho una sola palabra. Gaby está que mata y come del muerto; ya sabes, ella es un amor, pero si se enoja mucho le gana a la fama de la tía Fernanda. Y Euma acaba de llegar echando chispas.
-Mierda.
-Voy al baño, esta hermosa celebración va para largo.
Me lavé las manos una vez terminé, salí y me dirigí a la cocina de la casa de la tía Maju. Tenía mucha sed, acomodé mis lentes, extraje jugo de mora de la nevera, tomé asiento en la gran isla. Amaba a la gran familia creada de ese momento nefasto vivido por nuestros padres. Mamá nunca hablaba de ello y papá tampoco.
-¿No estás en la fiesta?
Cerré mis ojos, el doctor Emmanuel hizo exactamente lo mismo que yo, servirse un poco de jugo. Era tan bello, no solo el físico, el cual parece un modelo caramelizado; era esa inteligencia, su seriedad, su porte. Como una tonta, una vez más caí embelesada.
» Nunca te había visto con gafas.
-Tengo una infección que ya está controlada, no tengo el ojo rojo, pero no puedo usar lentes de contacto hasta no pasar los tres meses.
-Hablaste. - Sentí el rostro rojo, el doctor sonrió, sin duda esa era su arma mortal. Tenía una preciosa sonrisa-. Rubí, he pospuesto esta solicitud de parte de Eros, pero quiero ser claro contigo. De antemano me disculpo si es equivocada dicha apreciación, espero que me refutes de estar equivocado. -Sus ojos oscuros solo emanaban seguridad, ni se te ocurra suspirar, Rubí.
-¿Qué sucede? -Llevé el vaso de jugo de mora a la boca.
-Eros te quiere como pupila. -Casi me ahogo. Logré calmarme.
-¿A mí? Estoy terminando el segundo semestre.
-Eso mismo le dije, pero él insiste. Te espero el lunes en la clínica para hacerte las evaluaciones de conocimientos.
-Gracias.
-A mí no. Agradécele a Eros. Pero quiero ser claro en algo.
-Lo que sea. -Eso se escuchó tonto, pero no importaba nada, estaré más cerca de Emmanuel, eso para mí era ganancia-. ¿Dime?
-Deja de mirarme como niña enamorada. -Sentí que los ojos se me salieron de mis órbitas, ahora debía botar fuego por el rostro-. Por eso te dije: si era equivocada mi apreciación, házmelo saber. He notado cómo me miras y eso incómoda. No quiero... Eres una niña. -tierra ábrete y trágame.
» El semestre entrante serás mi alumna. Yo, Emmanuel Villalobos L`Charme no mezclo trabajo, menos me involucro con alumnas. -Quería hablar, pero no pude-. Por el enrojecimiento hasta el cuello, asumo que no estaba equivocado. Te llevo más de siete años, niña. Otra cosa. Cuando seas mi alumna, nadie sabrá que somos familia.
-No somos familia.
-Difiero en eso. Yo te veo como una prima. Nos vemos el lunes, señorita Leal. Si pasa el examen, serás pupila de Eros y mía en el proyecto en el campo neuronal. Sería una gran oportunidad para ti. Permiso.
No sé cómo sentirme, si llorar esa manera tan decente de restregarme mi tonto enamoramiento o gritar de felicidad por lo de trabajar con ellos. Por ahí dicen: el éxito laboral no era compatible con el éxito amoroso. ¡Mierda! No le refuté, eso quiere decir que ahora él sabe lo enamorada... -Me cubrí el rostro.
-¿Qué haces aquí?
-Mami, ya me conoces, lo mío son mis libros. La fiesta está preciosa, pero...
-Emmanuel salió de la cocina. -Esconde todo, Rubí, sonreí.
-¡Siiiiii! Vino a decirme que el lunes me espera en Mente y Alma para hacerme un examen de admisión. ¡Eros quiere tenerme como pupila! -Mamá abrió los ojos.
-Es una gran noticia, hija, yo no entiendo nada de esas vainas que tanto a ti te gustan, pero como nos dijimos Gustavo y yo. Jamás nos meteremos en los deseos de ustedes, queremos solo verlos felices.
-Gracias, mami. Regreso a ver a mis amigas. ¡Estaré con la eminencia del doctor Eros Orjuela trabajando!
Regresé a la mesa donde ahora todas estaban comiendo, y sonreí como tonta. No sé si esto será lo mejor o no. Estaré con él trabajando y en la universidad. En tres meses será mi profesor.
-¿Qué te causa tanta felicidad?
-Eros quiere que sea su pupila. -Todos abrieron los ojos.
-¿Eso quiere decir que estarás trabajando con mi hermano? -afirmé ante el comentario de Euma.
Todas ellas sabían de mi tonto enamoramiento. Encogí mis hombros, miré hacia donde estaba él abrazando por la cintura a semejante mujer: alta, esbelta, con miles de curvas plásticas, pero sin duda ese era su estilo.
-Amigas, mañana tendré la dirección donde peleará Alexey. -Todas miramos a Mapa-. ¿Quieren acompañarme? Recuerden que nuestros padres no deben saberlo.
-¿Estarán todos? -Gaby se interesó.
-Ese quinteto es igual al nuestro. -miramos a Angélica-. Cuando tengas la dirección, la pasas al chat.
-Vale, entonces, ¿me acompañarán? -El corazón latía como nunca, jamás había realizado nada fuera de lo común.
-Yo también voy. -dije antes de pensar.
-Es un hecho, iremos todas. -decretó la futura abogada del grupo.
Samuel
Lavé mi rostro para pasar el malestar ocasionado por Gaby. Sé que fue una metida de patas garrafales haberme acostado con ella. ¡Mierda, mierda, mierda! Pero en esa abstinencia fue mi única salida. No iba a justificarme, estaba demasiado caliente y ella se ofreció. Fui muy claro que solo sería sexo. Miré mi a la parte de mi entrepierna.
-Esto es culpa tuya, por no mantenerte escondido.
Ahora, ¿cómo arreglaré la situación con ella?, Ya no había manera, ya nada será igual y la familia lo iba a notar. Donde se entere mi madrina... -volví a mirar mi pene.
» Te hace picadillo, ni desapareciendo del planeta te salvarás. Solo casándote y ni loco me casaba.
Salí del baño, en la habitación estaba Julián. Por su cara de estreñido avecino regaño seguro... Pero ¿yo qué hice?
De manera rápida busqué en mis recuerdos conversaciones, actitudes, gestos o acciones inapropiadas de mi parte desde la salida de la cárcel, pero nada, no había hecho nada, me he portado como un corderito.
-Sam. -señaló la puerta-. Vi salir a Gaby de tu habitación llorando. ¿Qué le hiciste? -¡Mierda, me jodieron!
-Nada.
-Samuel, es evidente el sentimiento de ella hacia ti.
Todo el mundo lo sabía. Su mirada era un megáfono diciendo, a cada nada, «te amo, Samuel».
-Es ella Julián. Yo no le he dado señales de nada.
-Pero la hiciste llorar, debes de tener más cuidado.
-Entonces, ¿qué quieres? ¿La engaño y finjo amarla cuando no es cierto?
-Ella te ama, sé más empático, te lo digo por experiencia. Después te puedes arrepentir.
-Mira, hermano. No voy a ilusionarla. Si está enamorada no es obligación para que yo deba sentir lo mismo. ¿Te parece justo estar a su lado sin sentir lo mismo? He sido claro de todas las maneras posibles. ¿Es culpa mía su enamoramiento? ¡No jodas, Julián, con esa mierda!
-Uno, deja la grosería. Dos, solo te pido ser un caballero. Llegará el momento en donde ella se dará cuenta de que no tiene esperanzas contigo y espero encuentre a otra persona y la haga sentir lo mucho que vale.
-Yo sé lo valerosa, fuerte e inteligente que es Gaby. Es una mujer preciosa, tiene un descomunal cuerpo, no tiene nada que envidiarle a ninguna de esas flacuchentas. Pero la amo como una hermana.
«Te acostaste con ella, le besaste todo el cuerpo, tu boca estuvo en cada rincón de su suave piel». Mierda, sentí como si hubiera cometido incesto, vaya hora de pensarlo.
-Bien, tienes razón en eso.
-Julián, yo daría la vida por Gaby. Si le hacen daño con gusto, vuelvo a la cárcel después de haber matado a quien se atrevió a lastimarla. Pero una cosa es amarla de la misma manera en la que tú amas a Adara. ¿Lo comprendes? -¿Por qué se sintieron tan mal las palabras que salieron de mi boca? -Ahora vamos a la fiesta.
-Voy a mirar a Althaia, luego bajo.
En el pasillo él se dirigió a su antigua habitación, y yo regresé a la fiesta. La verdad era que sí me sentí un gran hijo de puta, por lo que le hice a Gaby. Tomé su virtud, recibí gustoso su inocencia, disfruté de momentos muy íntimos. Al llegar a la sala vi ingresar a Egan con David detrás. Mi padre salía de la cocina con un tetero para Deacon.
-César, ¿puedes prestarme tu despacho un momento? Por favor. -Crucé la mirada con Egan.
-La cagué, hermano.
-Y con creces, vamos, jovencito. Debo hablar seriamente con usted.
Papá y yo nos miramos. Era raro ver a David usar ese tono con sus hijos, ni con Salvador, que era tremendo y estaba en la edad cansona. Los vimos alejarse.
-Parece que la función de padres jamás termina.
-Es lo bueno de tenerlos a ustedes como padres. -dije.
Si él se entera hasta correazos, me da por primera vez sin importar que ya sea un adulto. -volvió a verificar la temperatura del tetero.
-Zalamero. Vamos, tu sobrino le está armando la guerra a tu madre. -sonreí.
Papá caminó hacia la mesa donde se encontraba mamá con Adara, y yo caminé a la mesa compartida con mis amigos. Pero tenía un sinsabor en el pecho.
......***......
Ernesto
No dejaba de pensar en los labios de mi Ángel. Sin duda arrastro un lastre por los pecados de mis padres. ¡Mandinga sea! ¿Por qué no pude enamorarme de otra persona? Tenía que ser de mi hermanastra. Uno de los meseros llenó el vaso de whisky de nuevo, y cuál gaseosa ingerí un largo trago.
Sentí la quemazón al pasar por la garganta y ni así se pasa el trago amargo por haberle hecho entristecer. Pero así debía ser. Necesitaba poner fin a este sentimiento, no puedo jugar con ella. No podía agrandar más el problema, y eso pasaría si tomaba su virtud...
-Mierda, si yo estoy jodido por una metida de patas. Viejo, tú pareces haberte defecado por completo.
Samuel se sentó a mi lado. Todos ellos me contaban sus aventuras y yo debía hablar de otras chicas o inventaba para no revelar mis verdaderos sentimientos. No podía confesarle el amor que sentía por Angélica; ya teníamos dos años y manteníamos una relación a escondida; si no hubiera sido por la cárcel, ya la habría hecho mía.
Desde donde estaba la veía triste, y eso lastimaba mi alma. No era mi intención hacerle esto, a mí también me dolía el alma. Luego miré a mis padres... ¿Cómo iba a decirles que amaba a Angélica?
-¡Oye!
-No jodas, Samuel, ahora no.
-No lo hago por joderte, las cagué con Gaby. -Lo miré.
-¿No fuiste sutil para decirle que solo había sido sexo? -indagué.
-La hice llorar, viejo, eso está incomodándome. Pero siempre fui muy claro.
-Esperemos que todo pase pronto, ojalá le llegue un buen hombre, alguien capaz de ver lo valiosa y su belleza. -La mirada de Samuel me hizo alzar la ceja-. ¿No te es indiferente?
-Deja de joder con esa mierda. No la veo como mujer, pero sí me aseguraré de que no le llegue ningún hijo de su madre a dañarla.
-¡Aja! -salió el costeño de mi padre.
-Más bien, dime, ¿cómo vas con las apuestas de la pelea de mañana?
-Con eso bien, la gente ya sabe que Alexey regresó y ahora tenemos un 90% asegurado. Para regresar no está mal. También tenemos vía libre para la carrera de Egan el fin de semana.
-Excelente.
-Es un pique en Santa Marta para la madrugada del domingo.
-Emmanuel ya tiene todo listo para viajar desde el viernes.
Nos miramos, ya no tenía nada con Angélica. Por eso necesitaba volver a disfrutar de nuevo, había estado mucho tiempo en abstinencia, me la pasé usando la mano, pero desde el primer beso con mi Ángel no quise volver a besar a nadie más.
-¿Lindas viejas?
-Mira la hembrita con quien vino. Ella es la encargada de conseguir las mujeres. Esa cara de nerd se levanta unas... -Nos reímos a carcajada-. ¿Volviste al ruedo o seguirás guardando fidelidad a esa virgen escondida que tienes?
-Te lo dije, hoy terminaría con ella y eso hice.
-Estamos muy jóvenes para sentar cabeza.
-Concuerdo.
-Por cierto, el tío David se llevó a Egan para regañarlo. -Nos miramos.
-Algo pasó, hace unos minutos vi a Euma hablando con ellos, por su actitud estaban discutiendo.
-Esperemos a ver, por ahora mira a Alexey bailando con la conquista de Emmanuel. Organiza todo, Ernesto. Mañana debemos volver con toda a partirle la cara a ese estúpido de Pernía, vamos a recuperar nuestros dominios, si no se consolidó en nuestra ausencia, se jodió.
-Ya tengo todo listo, hermano. Nuestras apuestas son más seguras. Mañana volvemos al ruedo.