Capitulo 1 Primer encuentro
Alexia miraba por la ventana de su cuarto melancólicamente, agarraba las sábanas y las apretó fuertemente «hasta hoy dormiré en esta habitación» pensó Alexia. Alexia era una joven de veintiséis años recién cumplidos, de cabellos negros y lisos y piel lechosa, sus ojos color avellana eran grandes y expresivos, su rostro era en forma de corazón y de perfil impecable, nariz pequeña y labios gruesos, era una joven hermosa y encantadora, esa joven hasta ese momento había sido la Reina de Edevane, pero ahora no lo era mas.
-Tengo que prepararme- Alexia se levantó de la cama, y mientras lo hacía entró una doncella, está hace una reverencia y dice -Su majestad...digo Duquesa Caro yo la asistiré hoy, su Alteza real el Rey, solicitó que estuviese presente en el desayuno ya que hará un anuncio.
Alexia ya se esperaba algo así, aunque no sabía de qué se trataba, era probable que le dijera que se marchará lo antes posible, tal pensamiento le causó una escalofriante sensación que recorrió su espalda haciéndola estremecer un poco, claro trato de que su expresión no cambiará, no puede dar indicios de que le afectaba lo que vendría, la asustaba tener que marcharse del palacio el cual había sido su hogar por diez largos años, ahora tendría que valerse por sí misma.
-Hannah...prepárame el baño, no podemos hacer que su majestad el Rey espere.
-Si Duquesa, ya mismo lo preparo.
«Duquesa... es tan extraño escucharlo, tengo diez años que no usó ese título, bueno era de esperarse ya no soy la reina» así era Alexia Edevane no existía más, ahora solo era Alexia Caro, la Duquesa Caro, al menos consiguió recuperar el título de su familia, no muy rico y lleno de deudas pero esa suyo.
***
En el comedor real ya el Rey estaba presente, Alexia se anuncia, entra y hace una referencia, el Rey era un hombre fornido de unos veintisiete años, mas joven que el Rey anterior, pero poseía la características facciones de la familia real, ojos azul profundo y rostro hermoso, aunque el cabello de Conrad era negro diferencia del antiguo Rey, el cabello de Conrad era oscuro pero tenia su encanto y destacaba sus rasgos, estaba peinado perfectamente dándole un aire pulcro y fino, su aura definitivamente era la de un noble, un Rey.
-La Duquesa Alexia Caro se presenta al comedor real al aceptar humildemente la invitación de su majestad el rey Conrad.
Un camarero le indica su puesto y Alexia se sienta y da una ligera sonrisa.
«¿Así que solo nosotros?»
-Me alegro que vinieras Alexia, en un honor tenerte conmigo, espero que no sea la última vez - dice Conrad sonriendo falsamente
«sola con el rey, no creo que sea algo bueno»
Estoy en la otra esquina del comedor, es uno pequeño solo para el desayuno. Aún así no es nada sencillo, es muy lujoso y elegante «digno de un rey...» susurra en su mente Alexia desayuno muchas veces con su anterior esposo en ese lugar ahora ese recuerdo es distante.
Conrad Christopher Vas Edevane el actual Rey del país de Edevane, en el sur del continente Ostriano. Un país rico y grande y sobre todo poderoso. Conrad subió al trono después que Gregor Edevane el esposo de Alexia, el anterior rey muriera y Albert el hermano menor del difunto rey desapareciera poco después de la muerte del rey, así que el trono cayó en manos de Conrad el Duque de Vas, primo del anterior rey Gregor y el príncipe Albert.
En el momento que Conrad llegó a reclamar el trono Alexia estaba aún en duelo por la muerte de su esposo y cuidando a su recién nacida Rosalyn la princesa real, desafortunadamente la muerte de su esposo solo fue el inicio de su martirio, Gregor y Alexia habían tardado mucho tiempo en hacerse padres, casi los diez años de su matrimonio y eso había despertado sospechas, estúpidas y sin fundamento pero aquellas sospechas la lastimaron, llevándola a juicio y humillándola, haciéndole pruebas de paternidad a su hija, después decían que era amante del príncipe Albert, eso fue demasiado, Albert era su cuñado y amigo, el estaba desparecido después de aquella guerra se mantuviera a rayas y el anuncio de la muerte del anterior Rey, el príncipe Albert simplemente había desaparecido como por arte de magia.
El rey ordenó a los sirvientes que salieran una vez que llevaran toda la comida a la mesa. En eso el rey deja posa sus manos en su barbilla y sonríe -Alexia querida estamos en confianza, relájate un poco- dice mirándola afablemente
-No se a que se refiere su majestad, estoy disfrutando del desayuno en su compañía.-dice Alexia mientras baja el tenedor de su mano y le devuelve la mirada con una cálida sonrisa.
El Rey sube la comisura de sus labios y luego dice -Ya que estamos en confianza sabrás que pronto me casaré con la hija del marqués Berrycloth y la haré mi Reina-dice calmadamente mirando a Alexia.
-Sí lo escuché, su majestad, déjeme felicitarlo por su próximo matrimonio. Que dios bendiga su unión.
-Que bueno que te alegres, también me es grato es una buena familia...pero ella es joven e inexperta. aún no tiene la suficiente preparación para el cargo así que pensaba que tal vez tú podrías ayudarla.
-¿Ayudarla? No entiendo la pregunta de su alteza.
-Desearía que como ex-reina aconsejaras a mi futura reina y le enseñes la labor correspondiente.
-¿Quiere que me convierta en dama de la corte de la reina?- Dice Alexia sorprendida
-Bueno algo así, pero pensaba algo más cercano...más íntimo-ante esas palabras Alexia se congeló
-¿A que se refiere con más íntima su gracia?¿No logró entender su propuesta?¿No es el puesto de dama de la corta el puesto más cercano a la familia real?
-Hay otro aún más alto, dulce Alexia, un lugar más cercano a la familia...a mi.
Antes sus últimas palabras Alexia entendió lo que quiso decir y maldijo en su corazón
-Me refiero a que seas mi concubina Real, Alexia, solo tú estás capacitada para tal honor, se que es algo que no se usa, pero creo que es una idea fantástica- dice colocando una copa de vino en sus labios sonriendo mientras observaba lascivamente a Alexia.
Alexia tembló ella jamás espero que le propusiera algo tan horrible y descabellado "concubina" esa palabra vino a su mente de forma inmediata dejando un horrible y amargo sabor.
-Su majestad, sinceramente me honra, que haya pensado en mí para una posición a su lado, pero creo que no estoy apta para ello- dice Alexia tratando de ser lo más fría y calmada posible.
-¿Me estás rechazando Alexia?- dice el rey con su sonrisa apagada y ahora la mira fríamente
-Alteza entienda, yo ya tengo una hija y soy ex-Reina no sería bien visto que la ex-Reina se convierta en su concubina y menos con ya un hijo del anterior rey y que dirá su Reina no le gustará.
Alexia dijo todo eso esperando que la razón llegara a la cabeza del Rey cruel y la dejara en paz. Pero lo que vio fue una mirada llena de ira y una sonrisa diabólica.
-No te debes preocupar de lo que opine la imbécil de Lysa después de todo la elegí por estúpida, un lindo adorno. En cambio tú sí sabes lo que haces es una lastima que te haya agarrado primero el inepto de mi primo, yo te hubiese aprovechado mejor- dice mirándola mientras intensamente, se levanta de su asiento y se acerca a Alexia rápidamente la toma de la mano y la acerca a su cara
-Alexia, no sabes las ganas que tengo de tomarte ahora mismo en esta mesa-. Dice Conrad besando los dedos de Alexia ya dejando cualquier tipo de decoro
-Su...su majestad por favor piense bien lo que hace, no es correcto- dice nerviosa intentando apartarse
El rey se acerca más al punto de jalar la y atraparla en sus brazos quedando tan cerca de él que ella se sorprendió.
Alexia al subir su mirada ve a aquellos ojos que son azules como zafiros tan brillantes como gemas, «los ojos de la familia real» piensa Alexia su esposo también los tenía de ese color al igual que su pequeña hija... el rey era alto y musculoso de cabello espeso y oscuro perfectamente peinado... Conrad era un hombre atractivo pero sádico y cruel. estar cerca de él sólo le producía náuseas.
-Alexia, querida sabes bien que no puedes rechazarme es mejor que me aceptes alegremente- dice mientras forzosamente la besa
Muerde y chupa sus labios fuertemente. Alexia intenta con todas sus fuerzas librarse él solo se ríe y sigue.
Y luego lanza todas las cosas de la mesa y tira a Alexia en el comedor poniéndose rápidamente sobre ella inmovilizándola agarrándola de sus dos manos empieza a besarle el cuello y el pecho rompiendo así su vestido.
-Su majestad deténgase por favor, no haga nada de que se pueda arrepentir- Alexia dice desesperada
-Ese es el punto, no me arrepentiré. Te tendré debajo de mi, mientras te retuerces. Mejor acostúmbrate, ya eres mía- dice mientras salvajemente manosea su cuerpo y por más que Alexia grita nadie va a su rescate
El rey se divirtió con Alexia por horas sin dejar le opción alguna de irse del palacio, o eso le pareció a Alexia, horas, siglos, milenios, doloroso y desagradable, pensó en su esposo, en su hija y en su cuñado, sus padres y demás familiares, que había hecho Alexia para llegar a ese momento de su vida, lágrimas resbalaron por sus mejillas blancas teñidas de rojo por ira, violencia y sufrimiento, la persona que la hacía sufrir en esos momentos era alguien quien ella había confiado plenamente, aun así rompió toda su confianza y tomó su cuerpo, desgarrando su confianza y corazón.
Pronto la puerta se abrió, y una mujer de cabello rubio cobrizo entró, su mirada dura y acusante, avergonzó a Alexia, pero esa joven lucía dura y lastimada, ¿por qué? ella nos miró y El Rey la miró con desprecio por interrumpirlo, esa joven no dijo nada y simplemente nos observó un rato, Alexia aprovecho para acomodarse la ropa y levantarse de la mesa con precaución, el Rey vio desafiante a la joven y esta le devolvió la mirada, Alexia salió corriendo tan lejos y rápido como pudo, necesita marcharse ahora mismo de allí, necesitaba a su hija.
Días después ella tomó la decisión de huir, el Rey la había perseguido y encerrado, en los calabozos, los cuales estaban remodelados como en los tiempos antiguos, por sorpresa de ella también estaba cautivo Albert, su cuñado, el Rey lo había secuestrado y torturado, el Rey iba y abusaba de Alexia frente a Albert todos los días, estaban impotentes, gritaban para que se detuviera, pero Albert solo conseguía palizas y ella mas violencia, un día al despertar, escucho ruidos, la mujer de cabello rubio cobrizo estaba en el calabozo, nos miró y nos abrió las esposas, nos dijo.
-Hay un auto afuera, váyanse a Lino una vez allí el Rey no podrá tocarlos, su hija ya está en el auto esperándolos, apresúrense, Albert y yo nos miramos y no dijimos mucho agradecimos y salimos de allí, el sol brillante nos golpeó, pronto vimos el auto, y la bebe estaba en una silla de auto en la parte de atrás, la mire y llore, pero no había tiempo, subimos y andamos, vimos a la mujer alejando su silueta a la distancia, le rogué a dios para que pudiéramos huir.
Pero dios no me escuchó
El humo espeso se extiende por todas partes, Alexia tosió fuertemente y eso la despertó, se sentía ahogada y adolorida, su garganta raspaba ardiente, su cabeza dolía y retumbaba y al intentar abrir sus ojos lo que ve a primera vista son llamas cubriéndolo todo, desesperada intenta levantarse pero no puede.
Estaba atrapada.
En un auto con un trozo de metal atravesado en su pierna, la sangre caliente brotaba de su herida. Ahora al ser consciente de lo que le pasaba empezó a gritar desesperada, con furia intentó quitarse la barra metálica pero resultó excesivamente doloroso y sus manos perdieron fuerza del dolor, De repente fuera del auto atisbo el cuerpo de un hombre en el suelo con heridas en todas partes, en seguida memorias recientes empezaron a bombardear su mente mareando la, intentaba huir del país, con su hija y Ex-cuñado Albert. Estaban siendo perseguidos por el actual Rey del país, Conrad Vas Edevane...y vio algo extraño en el asiento de atrás mientras conducía, una mujer eso la asustó y la hizo perder el control del auto y terminaron saliendo de la carretera y entrando en el bosque a las afueras de la ciudad.
Alexia seguía sin entender que era la extraña figura que vio en el auto, aunque no distinguió a nadie o nada, si atisbo que era una mujer pero solo eso.
En esos instantes no podía preocuparse por ello, necesitaba encontrar a su hija, Buscó a su a la bebe en la parte de atrás del coche pero su silla estaba vacía, Rosalyn no estaba, "No es Rosalind" escuchó un eco distante y eso la perturbó, no entendió bien lo que escuchó pero ese eco le dio escalofríos, trato de concentrarse en buscar a su hija que no estaba en el auto e intentó llamar al hombre que estaba en el suelo mientras el calor y las llamas cada vez se hacían más fuertes y sofocantes. Alexia escuchó un llanto repentino, en eso también se escucharon unos pasos firmes que se acercaban a ella hasta que se detuvieron justo en la puerta del auto, Era un hombre, éste se agachó y la miró.
-Así que sigues viva...-Dijo una voz masculina con decepción y ligero alivio, una extraña combinación de emociones pero palpable en el rostro del hombre. Ella quedó estupefacta cuando vio quien era la persona que la miraba, era el Rey Conrad y tenía a su bebé en brazos, los ojos fríos de él la miraba penetrantemente mientras sostenía a la bebe en brazos.
-¡¡Suelta a mi hija!!-Lanzó con furia Alexia hacia el hombre, que aún mantenía su mirada inexpresiva con aquellos ojos azules brillantes, el espero a que ella terminará de gritar e insultar, cuando ella se callo del agotamiento, los ojos del hombre se tornaron vivos pero de una furia contenida, como si todo ese tiempo hubiese estado intentando contenerse y no explotar como un volcán.
-¿Quieres que deje ir a tu bebé? ¡¡¡¿Eres consciente de lo que dices?!!!-El hombre seguía de pie frente a ella, apretando a la bebe en brazos, y con una sonrisa deformada en su rostro- Alexia no debiste dejarme, ¡pudiste tenerlo todo nuevamente! Solo tenías que quedarte a mi lado, Pero preferiste seguir al bastardo de Albert.
La garganta de Alexia estaba ardiendo por el humo, sus pulmones estaban llenos de fuego ardiente y hablar era como desgarrarse por dentro. Pero eso no le importó cuando vio a ese hombre con su hija en brazos.
-¡¡Estás demente!!...¡¡¡tú abusaste de mí y encerraste a Albert y lo diste por muerto!!! no hay manera alguna de que me quedará al lado de un psicópata como tu,-Alexia bajo la mirada y cambió su tono, él no merecía que le tuteara, no eran cercanos ni nada,- el respeto y afecto que tenía por usted murió ese día, por eso bajo ninguna circunstancia me hubiese quedado a su lado, primero muerta que condenarme a esa vida infernal.
-Así que eso es lo que piensas,-Las manos de Conrad temblaban y un repentino dolor se reflejó en sus ojos con una sádica furia, el hombre estaba por completo loco-¡Pues adivina qué va a pasar! Tu egoísmo te traerá la muerte que tanto deseas...-Una vez más una tristeza profunda se reflejo en él y este murmuro en voz baja- como pudiste abandonarme.
Alexia sonrió con cinismo-¿Abandonarlo? Yo no le abandone Majestad ¡Jamás fui suya para empezar!-Pero su risa se desmoronó rápido al recordar lo que le fue arrebatado-destrozaste a mi familia, Me arrebataste mi posición en el país ¿que más quieres de mi? su obsesión Majestad me destruyo... y también traerá la destrucción del país ¡¿Acaso no te importa lo que va a pasar!? le dejará vía libre a la emperatriz para que se apoderé de todo, ¿es eso lo que quiere? para eso derrumbó a cualquiera que se le impusiera, ¿solo para destruir a Edevane?
Un corto silencio se hizo después de que Alexia dijera aquellas palabras. el sudor recorría todo su cuerpo y un sentimiento helado poco a poco la penetró y la llenó de terror, al cruzar directamente su mirada con la de aquel hombre. Esos ojos fríos son como una tormenta en medio del mar, tan violenta y mortífera que no tiene compasión por aquellos que entran en ella.
Los ojos de ese hombre le dieron la terrible respuesta.
«¿Así terminará todo? perdimos, El rey perdió la cabeza y el país se perderá...no es justo»
Este pensamiento terrorífico apuñalaron su corazón y sus ojos se llenaron de lágrimas, Su respiración se empezó a cortar y la desesperación la empezó a engullir, ya no sentía dolor por la enorme herida que tenía, la horrible realidad la golpeó fuertemente.
-Alexia, ya no debes preocuparte por lo que le pase a este país, este es el adiós.
-Mi bebé Conrad, ella no tiene la culpa de nada, no le hagas daño...te lo imploro.
Las lágrimas salían sin detenerse de sus ojos, ardía su cabeza de la impotencia que sentía sus manos temblaban, Su garganta raspaba con ardor mientras su cuerpo ardiente temblaba mientras la sacudía una sensación de derrota y frustración.
-Es tu hija, mi sobrina...No podría hacerle daño...pero no significa que nadie más no vaya a quererla dañar, sin ti, ella estará vulnerable.
Conrad sonríe amargamente sosteniendo con fuerza a la bebé. Lo que causó que ella empezara a llorar fuertemente.
Desvió su mirada hacia el hombre que estaba en el suelo. Y su sonrisa se desvaneció.
-Pero si habláramos sobre mi familia... Nunca he sido muy apegado a ella pero trataré de hacerlo por tí.
Se giró caminando hacia aquel hombre, sus pasos avanzaron con avidez y rápidamente clavó su pierna en el costado del hombre que aun estaba con vida, el hombre en el suelo lanzó un alarido de dolor. Alexia apretó el puño y sin pensarlo gritó fuertemente.
-¡¡Detente!!, no le hagas daño, ¡¿está herido que no lo ve?!-Grita Alexia consternada pero el Rey la ignoro
-Albert, mi querido primo, Solo haz sido una piedra en mi camino al igual que el maldito de Gregor, pero tú no mueres tan fácil.
-Tu-tu a Gregor...¡¡¡fuiste tú quien lo mató!!!¡¡¡Eres un monstruo!!! como pudiste...-Alexia gritó enloquecida
-Callate, no sabes de lo que hablas y ahora jamás lo sabrás.-Enfurecido arremete verbalmente contra Alexia, la cual desesperada y con un dolor punzante en el pecho empezaba a tener problemas para respirar.
Alexia ya no podía más, estaba muy débil y con el corazón destrozado, no podía creer que el Rey hubiese matado a su esposo pero Conrad no la escuchaba solo seguía explotando sus retorcidas emociones, lastimando a Albert que estaba cubierto de heridas.
-Alejando de mí lo que me pertenece pero hoy me aseguraré de que jamás lo intentes de nuevo.
El hombre en el suelo empezó a reaccionar y vio a Conrad golpeándolo, Automáticamente empezó a sentir dolor en todo su cuerpo, a pesar del ligero entumecimiento por el estado adormilado de su cuerpo, sí que sintió que su brazo estaba roto y su pierna no le respondía.
-Con-Conrad...maldita sea, es injusto atacar a alguien que no puede defenderse.
Dice con voz débil y dolorida pero sin dejar su atrayente humor con el.
-Despertaste, que bueno pensé que ya no podría ver tu cara mientras te mueres, si...eso me gusta llena de ira y desesperación pero en cambio sonríes estúpidamente.
-Mi sonrisa es un regalo de los dioses, solo me tienes envidia.-Dijo mientras esbozaba una gran y dolorosa sonrisa pero este gesto solo enfureció más a Conrad que arremetió sin dudar contra Albert, encestando una patada en el rostro, rompiéndole la nariz de inmediato, Albert aturdido no pudo ni siquiera gritar, pero se tapó la cara por reflejo, sangre le empezaba a salir por borbotones.
-¡Ya déjalo en paz!
Conrad mira a Alexia, y una punzada dolorosa puñalada su pecho.
-Casi lo olvido,-Sonríe dolorosamente, como si fuese Alexia la que le rompiera el corazón a él. -Tu amor incondicional con él, Tu querido cuñado Albert, el hermano menor de tu difunto esposo, lo cuidas mucho... ¿verdad? Velas mucho por él,-La última frase sonó como un gruñido de ira y Alexia se aterrorizo- A pesar de que yo fui quien estuvo a tu lado todo este tiempo. ¡¡Lo preferiste a él!! Al imbécil del príncipe Albert.
Una carcajada ahogada llena de cólera y vestigios de tristeza empezó a resonar, Luego se detuvo hasta quedar completamente en silencio, La bebé seguía llorando y Empezó a toser por el humo.
-¡Conrad! Detente, saca a mi bebé de aquí por favor...no la lastimes más, ella sufre...
Alexia ruega con voz apagada pero Conrad solo muestra una mirada vacía, y sin vacilar le dice.
-Ya no soporto verlos, oírlos o escucharlos, No puedo más con esto si me ves como un monstruo, eso seré, Ya que ambos planearon huir juntos ¿por qué no mueren juntos también?.
Un brillo plateado se vislumbra de la chaqueta de Conrad, y Alexia ve cómo va sacando algo, Alexia parpadeo dos veces y observó con claridad que era, Una pistola, Sus ojos se abrieron de la impresión y Conrad se giró rápidamente y sin dudarlo disparó con precisión al hombro de Albert.
-¡¡AHAHAHAHA!! -Albert gritó de dolor agarrando su hombro al instante pero la sangre salía sin control, imposible de detenerla, Alexia lanza un grito ahogado de desesperación.
-Noooo, Albert, por favor, no.
-¡Maldición!-Exclamó Albert sosteniendo con su otra mano la herida del hombro, el cual ya estaba soportando el dolor del brazo roto.
«Si existe un Dios en este mundo, por favor... salva a mi bebé no importa que me pase, yo ya no quiero nada más que no sea su seguridad y...a Albert él no merece morir por mi culpa, que Conrad subiera al poder y me arrebatará todo es mi culpa, por eso dios no los hagas pagar por mi incompetencia, yo no debí ser Reina»
Luego Conrad miró a Alexia y se acercó, murmuró unas cosas y luego le dijo que la ama con lágrimas en los ojos pero al instante que sus miradas se encontraron se escuchó un estruendo, él le había disparado, Alexia aturdida bajo la mirada y un un charco de sangre empezó a brotar de su estómago.
«Conrad me disparó...¿yo-yo voy a morir?...es así como acabará todo...tan doloroso y solitario, con tal que mi hija viva, yo...podría aceptar morir así.
Las lágrimas tibias salían de sus ojos y los gritos cada vez se volvían más secos, Conrad solo la miró, con sus ojos vidriosos y con cara de dolor pero rápidamente se apartó como si no pudiera seguir viendo, como si no pudiera vivir con lo que acababa de hacer. Sostuvo con fuerza a la bebé y se fue con ella, No dudo más ni retrocedió más, ya no los miro, mientras el corazón de Alexia se volvió añicos, Iba a morir en ese lugar sin poder hacer nada y su bebé estaría en las manos de Conrad, sin saber cómo iba a hacer la vida de ella.
Albert ahogado de dolor solo pudo gritar golpeado el suelo.
-Fallamos... Fallé. Vamos a morir y no te pude proteger, ahora Rosalyn está en sus manos. Lo siento tanto Alexia.-Pero cuando Albert dijo eso, Alexia volvió a escuchar la voz pero esta vez más fuerte y esta dijo "No es Rosalind" Alexia escuchó mejor pero se preguntaba el por qué seguía escuchando esa voz molesta.
«Perdóname Gregor, no protegí a nuestra hija ni a tu hermano, soy un fracaso de Reina»
-Fuimos confiados y hemos perdido. Nuestra vida terminará aquí el día de hoy por nuestras faltas, le falle a mi hija, a mi país, a Gregor y a tí...la Emperatriz vendrá y arrasará con todo, y todo será mi culpa ...seguramente me odias.
-No seas tonta, nunca podría odiarte.
Albert se sentó contra la puerta del auto mientras sus heridas seguían sangrando abundantemente, Él sabía que era el final pero afortunadamente, ya no sentía dolor.
-Si tuviera otra oportunidad, cambiaría todo, nunca volvería a confiar en él, yo iría a buscarte y evitaría que se apoderará del país...dios, esto es solo una excusa culpar de todo a Conrad, todo esto paso porque me convertí en una Reina incopetente, lo mejor es que si hay otra vida después de esta, jamas vuelva a ser la Reina y así ya no me pisotearan de nuevo...tendría una vida normal nuevamente.
Alexia hablaba con voz tenue la cual poco a poco se fue apagando hasta ser un mero susurro, mientras su visión se empieza a nublar, paulatinamente va perdiendo el conocimiento, pérdida de sangre fue apagando su organismo y Antes de cerrar los ojos vio a lo lejos una figura femenina, era igual a la que vio en el auto y esta le gritaba "No es Rosalind, no te dejes engañar, Rosalind no terminará como Rosalyn"
Nuevamente eso
"No es Rosalind" "¿Por que no lo ves?" "Definitivamente no es Rosalind"
El nombre de su hija era Rosalyn...-Sus ojos se abrieron y de repente sintió como si su entorno se tornará realmente claro por primera vez y la cordura llegará a su mente-¡No! ¡¡¡No lo es!!!
Es parecido pero es diferente incluso sus significados son contrarios, Rosalind no es Rosalyn, la princesa Rosalind Madeline Edevane, es el nombre de ella...esa es tu hija, no Rosalyn, Rosalyn es la Princesa Genevieve Rosalyn Edevane tía abuela de tu hija, relacionadas entre sí y con muchas similitudes pero completamente opuestas entre ambas, por eso no las debes confundir ya que sus finales diferentes son -Dijo la voz, la cual le era extremadamente familiar pero sus palabras eran incoherentes para Alexia.
Albert cerró sus ojos mientras las llamas lo terminaban de rodear, Un fuerte estallido se escuchó y una luz cegadora envolvió a la oscura noche y luego nada, Solo una inmensa oscuridad, tal vez no fue la luz que lo que se apagó sino que lo que se extinguió fue la vida de Albert.
"Esto es un sueño así que debes despertar" -Dijo de nuevo la voz, esta vez más firme y clara.
Alexia susurró algo pero Albert no alcanzó a escuchar nada, ya era tarde y finalmente Alexia murió con una pregunta en su mente "¿Es un sueño?.
***
Una lluvia torrencial golpeaba fuertemente su ventana, el sonido era tal que la despertó de inmediato, Alexia abrió lentamente los ojos y sin darse cuenta lágrimas salían de sus ojos y cubrían su rostro, su cuerpo estaba cubierto por sudor, su cara estaba caliente y un dolor inexplicable atacó su pecho, Como si un sentimiento de desesperanza y angustia la invadieran, no entendía el porque se sentía así pero era como si la tristeza más grande del mundo la aplastara sin compasión.
Observó la fuerte lluvia afuera de su ventana, una tormenta caía afuera del palacio, pronto entró en sí, el ver la fría lluvia caer y golpear el vidrio del enorme marco de madera la hizo recordar un poco del porque se encontraba en ese estado de agitación, y recordó "Rosalyn" ese nombre familiar pero ausente la despabilo, Rosalyn era el segundo nombre de la tía de Gregor y Albert por eso en su sueño debió confundirlo con el nombre de su hija el cual era Rosalind, su marido fue bastante firme con ponerle el nombre de su tía pero Alexia intervino un poco y termino siendo algo diferente, no le gustaba usar nombres de familiares muertos, sentía que traía mala suerte y Genevieve Rosalyn Edevane no tuvo una buena vida y no quería sentir que su hija sería igual de infeliz.
Lo que podía recordar del sueño no eran cosas agradables ni mucho menos, esa sensación desagradable no se iba, el que soñara que le pasaban cosas tan atroces era demasiado para un simple sueño, era algo que la perturbaba más de lo que le gustaría admitir
«¿Qué tan desesperada estoy por mi situación?»
Alexia lamentablemente no había estado teniendo muy buenas noticias de su irregular situación en el palacio, le revocaron su puesto como Reina y sobre todo el derecho a sucesión de su hija, no han sido meses fáciles para ella, y ese sueño solo hizo envejecerla aún más, aunque solo tuviera veintiséis años, Alexia se limpió las lágrimas y se recostó un momento para calmar sus nervios, apretó las sábanas y se las llevó hasta su rostro y se cubrió, Un susurro vino a mi mente.
-¡¿Qué me pasa?! No recuerdo haber soñado nada como esto antes... ¿qué fue lo soñé...? todo parecía tan real pero al mismo tiempo tan imposible...
«¿Por qué se sentía tan doloroso y desolador? Un sueño no debería lastimarte pero sentí cada cosa vivida»-Se abrazó fuertemente y un ligero temblor cobijo su cuerpo, no quería recordar.
Lanza un fuerte suspiro y un pensamiento cruzó su mente
«Ya son seis meses desde que Gregor murió, pronto me podre que ir, será extraño después de tanto tiempo aquí pero creo que es lo mejor»
Volviendo a sus sentidos, se da cuenta que tiene que salir de la cama, aún tiene muchas cosas que hacer, debe mudarse de habitación o irse del palacio, no tiene dinero así que posiblemente se irá a otro lado del palacio, uno donde no estorbe, La noche anterior se sentía tan mal por no poder calmar a su hija, Tuvo que pedirle ayuda a la niñera, Alexia se sentía muy frustrada porque pensó que cuando fuera madre estaría preparada, estaba muy equivocada.
«Nada ha salido como esperaba...estos meses creo que envejecí 20 años más»
-Tengo que pararme, debería buscar a la princesa-- Alexia se levantó de la cama algo falta de energía pero en el momento que se dirigía al baño, se anunció una doncella y entró a la habitación, esta le hace una reverencia a Alexia y dice --Su Majestad... digo Duquesa Caro, yo la asistiré hoy, su Alteza real el Rey solicitó que estuviese presente en el desayuno, ya que hará un anuncio.
«¿Anuncio?...es solo una coincidencia"
Alexia se congeló por un segundo pero rápidamente volvió en sí, Últimamente había estado teniendo sensaciones extrañas en torno a Conrad, el nuevo Rey pero nada realmente preocupante, Alexia aún se sentía incómoda a su alrededor pero Conrad la había ayudado mucho después de todo.
Pero una extraña sensación la golpeó, como si la reunión de ese día fuese a ser diferente, quería sacarse de la mente aquel sueño pero cada segundo que pasaba se le metía más en la mente, indagando y rasgando las grietas del pensamiento diciéndole "¿que tal si?"
-Hannah...prepárame el baño, y dile a la niñera que cuide a la princesa, pasaré más tarde por ella puede que me tarde un poco en ir a verla, no puedo hacer que su Majestad el Rey espere.
-Si Duquesa, ahora mismo lo hago.
La doncella se dispuso a ir al baño y preparar las cosas para el baño, Alexia suspiro profundamente y se sentó en una silla de la habitación, estaba nerviosa no sabía que le deparaba, estaba completamente sola y se sintió un poco incómoda, ya que las personas en el palacio no sabían cómo tratarla.
«Duquesa... es tan extraño escucharlo, tengo 10 años que no tenía nada que ver con el Ducado Caro, desde que asumí el el rol como Reina, me aleje de mi familia y tome un rol diferente, Ser duquesa era algo que jamás pensé que sería, La vida sí que es irónica»
***
Alexia se apresuró a terminar de arreglarse para la ocasión, El Rey Conrad no le gustaba que lo hicieran esperar, así que Alexia estaba un poco agitada, Rápidamente salió de su habitación y se trasladó al lugar que la doncella le indico.
«¿El comedor Real?...¿Es tan importante el anuncio?»-Últimamente Alexia se preguntaba muchas cosas, como si fuera un bebe que desconociera el mundo.
No solía comer en el comedor Real del palacio principal tan cotidianamente, solo para ocasiones especiales de la familia.
Las sensaciones incómodas seguían persistentemente como si algo le dijera que algo malo iba a suceder, Ya frente al comedor real, Alexia se anuncia y un guardia le hace una reverencia y la anuncia y la deja pasar.
-La Duquesa Caro se presenta al comedor real al aceptar humildemente la invitación de su majestad, el rey Conrad Vas Edevane.
Un camarero le indica su puesto y Alexia se sienta y da una ligera sonrisa. Alexia mira a su alrededor y se da cuenta que no hay nadie más aparte de ella y el Rey.
«¿Por qué no hay nadie más a parte del Rey?»
-Me alegro que vinieras Alexia, en un honor tenerte aquí conmigo-- dice Conrad sonriendo alegremente
«Sola con el Rey, esto no es raro ya ha pasado pero por qué me siento tan inquieta en esta ocasión...Esto no es nada bueno, tranquilízate Alexia»
Alexia se sentía ofuscada, tenía un mal presentimiento. No es solo por estar sola con el Nuevo Rey. La sensación que tenía esta mañana después de despertar de aquel sueño no la dejaba en paz y solo empeoró una vez que vio a Conrad.
«Esto no tiene sentido ¿por qué me siento así con Conrad...?»
Alexia estaba en la otra esquina del comedor. El comedor era grande, usado solo para la familia real. La sencillez no es una palabra que describa a este comedor, es muy lujoso y elegante, tenía hermosos grabados en toda la madera la cual estaba hecha de un raro y antiguo roble blanco, también tenía ornamentación en oro y plata entrelazados con hermosas joyas cada una más exótica que la otra «digno de un Rey...» susurra en su mente Alexia. Ella comió muchas veces con su anterior esposo en ese lugar cuando hablaban de sus planes y las comidas con los lores, como se dice Almuerzos laborales. ahora ese recuerdo era distante para ella.
Conrad Christopher Vas Edevane el actual Rey del país de Edevane, al sur del continente Ostriano. Un país rico y grande y sobre todo un país poderoso, Conrad subió al trono después que el Rey Gregor, el esposo de Alexia el anterior rey muriera y Albert, el hermano menor del difunto Rey desapareciera poco después de la muerte de Gregor, así que el trono cayó en manos de Conrad el Duque de Vas, el primo del anterior Rey Gregor y el Príncipe Albert.
En el momento que Conrad llegó a reclamar el trono, Alexia ya había dado a Luz a su hija Rosalind, la princesa real, desafortunadamente el mundo se confabuló contra Alexia y su hija, Rosalind perdió la sucesión y Alexia su lugar en el país.
Un ridículo rumor empezó a circular después del nacimiento de la princesa, los chismes recorrían todo el país, al principio Alexia los ignoró, pero cuando llegó una carta de juicio a su mano, la vida se le desmoronó, Cincuenta y dos funcionarios de gobierno y treinta y cinco nobles firmaron una petición para que fuera destituida por infidelidad, alegando que la princesa Rosalind no era hija del anterior Rey.