Todo lo que es duradero es lento de crear
-Louis de Bonald
Mientras más miraba el reflejo de la mujer parecida a mí, vestida de novia sobre un banco mientras la modista le tomaba las últimas medidas al vestido más rabia sentía. En definitivas cuentas yo no solo era la burla de Dios sino toda su rutina de comedia. Y mi abuelo seguramente mientras está cómodamente en su nube o desde el mismo infierno debe estar retorciéndose de risa porque su última voluntad será acatada. ¡Agg! que rabia sentía.
Que lo que tenía ganas era de quitarme el voluminoso y pesado vestido. Quitarle a la costurera sus tijeras y hacerlo pedazo, picadillo aquí mismo sin importarme un comino que el vestido haya sido de mi difunta abuela que en paz descanse y que Vivienne Westwood, lo estuviera modernizando para mí, exclusivamente.
¡Si, si, si! Era precioso y podría hacerle a cualquier mujer derramar una lágrima de boda. Una lágrima de anhelo. Pero para mí no pasaba de ser un mugroso trapo el cual quería quitarme desesperadamente porque me daba comezón y me dificulta respirar. ¡Me falta el aire!
―Ya cambia esa cara, Val.―sale del vestidor Giselle con su vestido de dama de honor largo color rosa blush con escote asimétrico anudado a un hombro.―Tu solita te buscaste este problema.―me saca en cara con su semblante de reproche y yo ruedo los ojos.
―Giselle.―masculló apretando los puños a mi lados.―deja de recordarme lo que yo ya se.―comienzo a rascarme el cuello pues tengo comezón.―Y mejor ayudarme a quitarme esta cosa que no puedo respirar.
El aire no parece ser capaz de llegar a mis pulmones y siento mucha comezón. Siento palpitaciones, un golpeteo fuerte en el corazón que me retumba en los oídos. Me sudan las manos, me tiemblan las piernas a medida que pasó el tiempo contemplando mi reflejo usando este vestido de novia.
―Yo te lo advertí.―me regaña nuevamente mi amiga.―Te dije que si seguía llevando ese mismo tren de vida tu abuelo te iba a desheredar. Y eso fue lo que hizo, bien dice mi madre: en guerra avisado se prevén muertes.―me apunta con el dedo y luego cruza los brazos sobre su pecho.
15 de mayo de 2018
Mónaco, Francia
Levantó la vista para mirar a través de las rendijas de la sombrilla de brezo y admiro el cielo azul veraniego del mediterráneo. Suspiró con satisfacción. Estoy haraganeando bajo sol de la tarde en la playa del Hotel de París de Monte Carlo en Mónaco.
Me acomodo en la tumbona y me pongo a escuchar la selección de musica que tengo en el ipod, el problema es que tengo 1,497 canciones en este y como me harte de escuchar You Found Me de The Fray, la cambio y sale la canción I Just Wanna'Be Free, Man de The Hadcuffs. Sonrió al escuchar el golpeteo de la batería al inicio de la canción. Esa mi canción, me describe perfectamente. ¡Yo, solo quiero ser libre!
―Te vas a quemar.―me susurra Daniel quitándome el audífono del oído.
El sol vespertino se ha desplazado y ahora estoy totalmente expuesta a sus rayos. Yo miro al guapo fortachón de cabello castaño que está sin camisa y puedo admirar su tonificado fuerte tórax. Resoplo y me quito uno de los largos mechones de mi oscuro cabello, se pegaban en mi frente. El me responde con una sonrisita y tira de mi tumbona con un movimiento rápido para ponerme bajo la sombrilla.
―Me vas a arruinar el bronceado.―me siento y le doy un manotazo en el brazo.―idiota.
―Ya deja, de refunfuñar.―me reprende sin borrar sus sonrisa de su cara.―no puedes estar tanto tiempo bajo este sol tan cegador. Sin aplicarte algo de protección solar
―Okey. Okey.―dije me acuesto boca abajo sobre la tumbona y me desabrocho la parte superior del traje de baño.―pues ponme bloqueador solar, sirve para algo más además de regañarme.
Le lanzó el pote de sunblock, hace lo que le pido y con movimientos lentos y meticuloso de sus dedo fuertes y flexibles me cubre la espalda de sunblock dándome un masaje de paso en los hombros. Definitivamente Daniel era el mejor amigo de todo apesar de que se la vive regañandome como si fuera mi padre.
―Pero que lindos se ven los tortolitos.―dice una irritante voz masculina levantó la cabeza pero lo suficientemente para que quedara al aire libre mis senos.
Veo al chico alto parado delante de mí sin camisa, todo mojado incluso su largo cabello está el cuello chorreaba gotas de agua. Mire su abdomen bien marcado debido su dedicación los deporte. Kyle tenía un cuerpo espectacular digno de admirar y que seguramente le habrá causado más de una torcedura de cuello a más de una en la playa.
―calle, Kyle.―le digo volviendo a recostandome en la tumbona.―Daniel solo me esta aplicando sunblock en la espalda.
―Claro.―responde en tono burlón muy molesto y propio de Kyle.―mientras te devora el culo con la mirada. Y tiene buen ojo ese tus mejores lados Val.
―No sea pendejo, Kyle.―se sobresalta Daniel dejando de darme el masaje y empuja muy bravucón a Kyle.―Valerie es mi amiga y yo la respecto.
―Daniel, deja el drama.―digo molesta por su exabrupto, siempre lo mismo con el.―Kyle solo está siendo Kyle.―le recuerdo de lo más tranquila.
―Dejalo, Val―responde Kyle mirando a Daniel con burla.―este nunca va aceptar que se hace una todas las noches a tu nombre. Apuesto lo que sea que lo hace con una foto tuya.
Daniel suelta una seca risa, le da un fuerte puñetazo en la mandíbula a Kyle que si no hubiese caído dentro de la piscina fuera caído al suelo como un mismo saco de arena. Las personas a nuestro alrededor comienza prestar atención a la discusión y más ahora que hay pleito. Ruedo los ojos y con calma me amarro la parte superior del traje de baño lo menos que necesito a Daniel armando un drama porque todo el mundo va a ver mis tetas.
―Eres un soberano pendejo, Kyle.―le grita Daniel furioso.
Kyle aún está en la piscina y se masajea la mandíbula golpeada por Daniel. Yo ruedo los ojos adoro a Kyle pero a veces se le pasa la mano con sus comentarios fueras de lugar. Y Daniel es un "macho troglodita" de eso que necesita demostrar todo el tiempo que él es "el hombre". El es uno de eso "macho, macho, men" absurdo sí, así es él. Omitiendo el hecho de que esta enamorado de mí prácticamente desde el kinder
―Vuelve a decir una estupides como esa y te parto la cara en dos.―lo amenaza Daniel.
―Daniel deja el drama.―le digo poniéndome de pie y cruzando mis brazos sobre mi pecho.―y tú.―miró en dirección a la piscina para contemplar al idiota de mi mejor amigo.―deja de decir estupideces. Porque si Daniel te parte la cara yo no pienso mover ni un solo dedo para impedirlo.
Paso de largo en dirección al bar que está afuera de la piscina para pedir un trago. Necesito beber algo que me baje el coraje que ese par de idiotas me provocan. ¡Uff! pero esto me pasa por traerme a eso dos imbéciles de conmigo. Me acerco al bar y rápidamente el bartender me sonríe.
Yo le devuelvo la sonrisa. El chico está medio guapo. Sus ojos son de color verde, su cabello castaño claro puede pasar por rubio oscuro además es rizado y tiene un bronceado perfecto. Lleva puesta una camisa de hilo blanco de botones y unos pantalones cortos está la rodillas de color negros.
―Qu'est-ce qui est offert, mademoiselle?―me pregunta con una sonrisa galante y me recorre el cuerpo con la mirada. Sus ojos se detiene momentáneamente en mis senos. Sonrió orgullosa de mi "super poder" como dice Giselle que son mis senos.
―donne-moi un martini aux myrtilles.―le pido con una sonrisa coqueta.
El bartender comienza a confeccionar mi trago. Estoy algo malhumorada y no solo por el mal rato que me han hecho pasar ese par de idiotas. Sin siento algo raro, en la mañana me levanté muy temprano con el corazón agitado y sudando. No sabia porque no había tenido pesadillas ni había pasado mala noche. No se que sea pero es una mezcla rara de emociones que no logro comprender porque las siento. Es un mezcla de tristeza, rabia, enojo e indignación. ¿Porque? No lo se.
―un martini aux myrtilles pour la jeune femme.―me entrega el guapo bartender la copa de martini.
―merci.―le digo dándole un sorbo y saborear el delicioso sabor a vodka Smirnoff arándanos―Laissez le compte aller à la pièce 2810.―me muerdo el labio y me giro sobre mis talones.
Miró en dirección hacia la piscina al parecer Kyle y Daniel ya han hecho las paces. ¡Par de idiotas! pienso y camino en dirección al interior de la habitación. Será mejor que vaya a buscar a Giselle para que levante su flojo trasero de la cama. Seguramente aun está pasando la cruda de la noche anterior. Sin molestarme en buscar algo para cubrirme, me siento muy bien con mi cuerpo.
Al entrar noto las miradas de lo deseo de los hombres y también de algunas mujeres. Sonrió orgullosa de mi belleza. Belleza que heredé de mis padres. Mi madre tenía ascendencia egipcia y mi padre canadiense. Camino hacia el ascensor y esperó tranquila a que las puertas de este se abran para mi. Al abrirse aparecen delante de mí un grupo de chicos que seguramente van para la piscina y al verme se quedan boquiabiertos.
Muchas veces me han dicho que parezco una princesa del desierto semi-exótica por mi gran atractivo sexual. Se lo que despierto en los hombres y eso se que me da cierto poder. Pero no por eso soy una promiscua. Si alguien supiera que a esta altura de mi vida aun soy virgen perdería mi reputación de "It girl" y eso obviamente nunca iba a pasar yo, cuido mucho mi reputación
―Est-ce qu'ils vont vers le bas ou vers le haut?―les pregunto sonriendoles y ellos todos se quedan viendo embobados. Como ninguno de ellos me responde yo tomo yo la decisión por ellos. ―d'accord.―entró al ascensor y botón de mi piso.
Si, Giselle me viera ahora diría que parezco la diosa Afrodita encarnada peor estar rodeada de tanta testosterona. ¡Las desgracias de ser yo! Todos los hombre en el reducido espacio del ascensor todos entre las edades de veinticinco en adelante. El hombre parece más mayor parece estar a finales de sus veinte como máximo de cuerpo delgado y bien fornido. Sus cabellos corto está algo despeinado color negro como la noche, sus ojos son de color azul frío, es de rasgo varoniles y bien definidos nariz larga y recta, mentón recto y ángulos que termina con un hoyuelo en el centro del mismo.
―jolie lune―dice mirando seguramente mirando unica perfeccion en mi cuerpo. La mancha color mostaza con forma de "R" torcida en la parte baja de mi espalda.
―merci.―respondo de lo más tranquila pues no me afecta para nada las miradas de deseo que les provoca mi cuerpo.
―Parlez-vous seulement français, beauté?―pregunta con un acento francés muy primitivo y básico. Lo miro y me sonríe, y sé exactamente que pasa a través de su mente, considerando que me doy cuenta como disimuladamente desliza la mano izquierda en su bolsillo.
¡La mano con el anillo de bodas en ella!
―Je ne parle pas aux hommes mariés.―le digo y él frunce el ceño porque seguramente no a comprendido lo que he dicho, el ascensor se detiene en la planta de mi piso.―adieu―me despido y salgo hacia el pasillo.
Camino por los pasillo hasta llegar a la puerta de la suite en la que mis amigos y yo nos estamos quedando. Abro la puerta camino por el salón de esta esta llegar a la habitación donde se encuentra seguramente roncando Giselle. Y efectivamente encuentro a mi amiga entre un reguero de sábanas, su largo cabello dorado alborotado y la boca abierta poco le falta para roncar. Ruedo los ojos y voy hacia el baño, tomo un vaso abro el grifo del lavamano para llenarlo está la mitad de agua. Salgo del baño y derramó todo el líquido del vaso dentro de boca abierta de rubia semi-comotosa.
Giselle se levanta sobresaltada tosiendo porque casi se ahoga. Cuando se le pasa el ataque de tos me fulmina con la mirada y me arroja una almohada. Sonrió y cruzo mis brazos sobre mi pecho
―¿Acaso pretendes matarme?―me pregunta con la mano en el pecho y los ojos ligeramente enrojecidos, ruedo los ojos al escuchar su respuesta.
―Tan dramática.―le digo sonriéndole de medio lado.―vamos, levanta tu flojo trasero de la cama hace un día precioso y Kyle me dijo ayer que sería bueno ir hacer wakeboard. ¡Así que levanta tu trasero de la cama!
***** ***** *****
Me estaba terminando de vestir iríamos a Jimmy'Z la discoteca más exclusiva de Monte Carlo. Giselle como siempre parecía una modelo de Vogue vestida. Llevaba puesto unos pantalones azules, una blusa blanca que hace que los pantalones resalte, una chaqueta dorado. Lleva el cabello recogido en una trenza de medio lado media suelta y una alto tacones de Manolo Blahnik.
―Ese vestido es descaradamente sexy.―me reprende Giselle frunciendo los labios.
El vestido que llevo puesto es corto vestido strapless en forma de corazón color negro que si me dobla se me vería todo. Era de eso vestidos que por obligación impedían usar pantis y seguramente Daniel le daría uno de sus ataques de histeria y Kyle se burlaría de él. Mi maquillaje es oscuro, y llevo el pelo recogido en una alta cola de caballo. Llevo un collar de diamante y zafiros negros junto con unos aretes a juego.
―Daniel te va arma un show tremendo por esa ropa.―dice y yo ruedo los ojos.
―Daniel tendrá que morderse la lengua.―respondo de lo más tranquila.―el no es mi padre, no es mi hermano, no es mi pariente ni mi novio.―enfatizó.―así que tendrá que tragarse su histeria.
Continuó arreglando frente al espejo cuando escucho el sonido de una llamada entrado a mi celular. Pongo los ojos enblanco e ignoró la llamada ya me puedo imaginar quien puede ser y no tengo ganas de discutir con el ahora.
―¿No piensa contestar?―me pregunta Giselle mientras se pone rubor en las mejillas.
―Nop.―dije tomando el fijador de cabello y rociando un poco sobre mi cabello para que no se me mueva un solo pelo.―Mi imagino quien y la verdad no tengo ganas de discutir.
―¿Crees que es tu abuelo?―me pregunta y yo me paralizo.
No, no creo que sea mi abuelo el que me esté llamando. Hace casi seis meses que no hablamos desde la última vez que estuve en la mansión. Desde que me amenazo diciendome que sí, seguía con el mismo ritmo de vida habría consecuencias graves.
****Flash Black****
Entramos al despacho de la casa estoy algo mareada por la cantidad de alcohol. Llevaba tres copas de vino blanco durante la cena y cuatro de champán, después de un daiquiri de fresa y cinco de Frascati en el almuerzo, varios margarita y estaba algo mareada pero aun tengo fuerza para enfrentarme al George Remington.
Me dejo caer sobre la silla que queda delante de su escritorio mientras observo al hombre de mayor de sesenta y nueve años de edad. Cuyo cabellera que alguna vez debió ser rubia ahora era blanca, abundante, barballa del mismo color blanco y cuyos ojos azul frío me observan con un gesto que ya conocía ¡Decepción!
―No puede seguir viviendo así.―me reprende con gesto de dureza y reproche.―con una sucesión interminable de fiestas alocadas y romances intrascendentes. Que te denigran y denigran nuestro apellido.
―Ay, por favor no sea ridículo.―le respondo a la defensiva.―Nadie le importa lo que haga.
―Me importa a mi, Valerie.―me grita a la vez que golpea su escritorio con el puño cerrado―no puedes continuar siendo tan voluble, frívola y materialista. ¡No es correcto!
―Y desde cuando te importa lo que yo haga.―me levanto del asiento y me pongo de pie para enfrentarlo.
―Claro que me importa, eres mi nieta.―dice y yo ruedo los ojos.―Me importa mucho que arruines tu vida.―al escucharlo suelto una risita irónica.
―¿Porque? ¿Porque?―le pregunto y él solo me observa con ese gesto inexpresivo de siempre.―¿Porque a lo mejor se enteran tus glamourum y patéticas amistades esnob que nacieron una cuchara de plata metida en el culo igual que tu? Teme acaso que se den cuenta como es tu mundo en realidad, que se den cuenta que no es perfecto que tu única descendiente es una zorra certifica.―me mofo de él con una amarga sonrisa en mi rostro.
―Esta muy mal.―se exaspera.―¿En que te has convertido? ¿donde esta la niña dulce que yo adoraba y le compraba caramelos?―me pregunta tengo ganas de salir corriendo.
―Para qué lo preguntas y lo sabes muy bien.―aprieto los puños esta clavar mis uñas en las palmas de mi manos esta hacerme daño. Miró con desprecio a ese hombre que alguna vez quise mucho pero luego comencé a odiar.
―Escúchame muy bien.―me levanta el dedo índice haciendo una señal de advertencia.―Si no cambias tu forma de vivir, te prometo que habrá consecuencias.
****Flash Present****
Después de eso tomé el avión y me vine a Europa quería poner no era sino un océano de distancia entre George Remington y yo. Nunca le perdonaría que por su culpa mi madre me hubiera hecho la vida miserable durante casi siete años. Él tenía la culpa de todo lo malo que me ha pasado. El tiene la culpa de que nadie me ame por mi sono por su asqueroso dinero.
¡Por eso soy, como soy!
Por eso estoy decida a poner por los suelos el preciado apellido Remington. Porque es lo menos que el señor Remington se merece por todo el daño que me hizo al separarme de mi madre.
―Val yo creo que deberías hacer las paces con tu abuelo.―me dice Giselle como siempre de mediadora. Al escucharla la fulmino con la mirada.―Yo lo digo porque vaya hacer que en un arranque de desesperación y deseo de darte una elección haga algo.
―¿Algo como que?―le pregunto cruzando mis brazos sobre mi pecho.―¿Que podría hacerme George Remington que no haya ello ya?―le pregunto si poder ocultar el escepticismo que sentía.
―Puede desheredar.―dice sin más
Al escucharla abro los ojos grandemente por la impresión. Y siento una pequeña punzada en el corazón. ¿Desheredada? ¿Yo, desheredad? No podía imaginar algo más absurdo que eso. El no podía desheredarme, no a mi. ¡Yo, soy su nieta! ¡Su única nieta! ¿A quién podía dejarle toda su fortuna?
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―No, va desheredarme.―respondo pero trato de convencerme a mí misma de eso.―¿A quien le dejaría toda su fortuna a Martha?―hago una mueca tratando de hacer una sonrisa.―Por favor, Giselle nadie paga tanto por una tubada...―se me escapa una risita.―ha menos que la que se quiera tumbar sea la reina de Inglaterra.
―Martha a sido una empleada fiel de tu abuelo.―me recuerda.
―Si, claro.―me mofo.―Le lava, cocina, también se puede atenderlo en la cama. Siempre y cuando tenga viagra.-sonrio.-junto un resucitador a la mano.
―No sea así, Val―me reprende Giselle.―Tu abuelo lleva años de viudo y si se interesó por Martha no tendría porque cuestionarlo. Pero ellos parece mas hermanos que otra cosa. Son muy buenos amigos y confidentes.
Sabía que tenía razón y la verdad era que si George Remington y Martha se revolcaban a mi eso no me importaba en lo más mínimo.¡A mi que me interesaba era mi herencia! El pago por todo el daño que me hizo al separarme de mi madre de aquella forma tan cruel y mezquina. Así que no, él no podía desheredarme yo no podía valer menos parar el que una puta empleada.
¡Él es la razón por la que yo soy asi!
Lo único que yo alguna vez quise de el fue alguien me cuidara y el nunca lo hizo. Por su culpa, casi me pasa lo mas horrible que le pudo hacerle un niña. ¡Solo me había dado migajas para mantener callada! George Remington se ha pasado la mayor parte de su vida ignorandonos; primero a mi abuela, luego a mi pobre padres y a mi, mientras se enriquecia. Por eso no permitiría que me quitara eso también
―A mi no me importa si se revuelca con Martha o con todas las viejas de un asilo de ancianos.―exprese molesta ya.―Yo, lo unico que quiero es lo que me corresponde. ¡Y ya!―levantó la mano en alto sabiendo que venía una nueva argumentación.―Dejemos el tema porque me pongo de malhumor y hoy quiero disfrutar.
Sabiendo que no podría convencerme que saldríamos discutiendo Giselle se mantuvo calla. Salimos de la habitación y yo deje que el teléfono continuará sonando. Sabia que mas temprano que tarde tendría que regresar a la mansión Remington para asegurame que la preocupación de Giselle no pasará de ser eso. Una mera preocupación sin sentido.
Porque si por alguna jugarreta de ese viejo zorro yo quedaba deshereda lo primero que haría antes de romper ese testamento sería declararlo mentalmente inestable y refundirlo en un manicomio. ¡Esta el dia de su muerte!
Jimmy'Z es la discoteca más exclusiva de Monte Carlo. No tuvimos que hacer fila gracias a una buena propina. Miro el reloj: las doce y media de la noche y ya estoy un poco achispada. Tengo a Daniel pegado a mi como un chicle con su brazo rodeándome la cintura, cualquiera pensaría que somos novios.
Una rubia atractiva con largas piernas, unos pantaloncitos de satén negros muy sexis, una blusa sin mangas color roja y una pequeña pajarita color negra. Muestra una amplia sonrisa que revela unos dientes perfectos entre sus labios de color escarlata, a juego con la su blusa. Que se a comido con la mirada a Kyle y Daniel, este último que ni una flor le ha echado.
―Maxi prendra soin de vos vestes, mesdames.―dice la rubia refiriéndose a Giselle y a mi.
Un hombre joven vestido todo de negro de satén. Me sonríe a la vez que se ofrece a llevarse mi chaqueta. Sus ojos oscuros son amables y atractivos. Giselle le entrega su chaqueta y yo le entrego la chaqueta que por insistencia de Daniel me había puesto según él (para taparme el culo) porque se me veía todo. Maxi solo tiene que ocuparse de mi muy sonriente.
A mi lado Daniel se pone tenso atraviesa a Maxi con una mirada que dice a gritos: <
―Viens avec moi, je t'emmènerai à ta table.―dice la señorita mini-short de saten a la vez que pestañea al mirar a mis amigos y mueve su larga melena rubia. Después se dirige a la entrada andando seductoramente.
Las luces son tenues, las paredes negras y los muebles rojos oscuro. Vamos a unos de los reservados en dos de las paredes negras y una gran barra con forma de triángulo en el centro. El suelo y las paredes vibran por la música que llega desde la pista de baile que hay detrás de la luces giran y parpadean, el dj es Jacob Plant y la tonada es Fire. La señorita mini-short de saten nos conduce hasta un reservado situado en una esquina que está cerrado con un cordón. Está cerca de la barra y tiene acceso a la pista de baile. Sin duda es el mejor sitio del local.
―Maintenant, quelqu'un vient prendre des notes.―nos dedica una sonrisa llena de megavatios y con una última sacudida de pestañas en dirección a mi acompañante, se va pavoneándose por donde vino.
―Tu, si que eres un pendejo.―dice Kyle poniéndose de pie.―esa mujer moría por lanzarse en tus brazos y tu pendien a culo de Val.
―Ay, ya.―me pongo de pie.―vamos a bailar.
Le cojo la mano a Giselle y literalmente la arrastró hacia la pista de baile. La música retumba por todas partes, un ritmo tecno con el sonido repetitivo de un bajo. La pista de baile no esta muy llena, así que tenemos un poco de espacio. Hay una mezcla ecléctica de gente, mayores y jóvenes por igual, bailando para consumir la noche. ¡Yo adoro bailar, la música nos envuelve!
El ritmo es muy pegadizo. Cierro los ojos y me rindo a el. Abro los ojos y veo que la pista se está llenando. Giselle, Kyle y yo nos vemos obligadas a juntarnos un poco más. Empiezo a moverme un poco más, valientemente.
Giselle está bailando con un rubio guapo. Ky por su parte está bailando con una pelirroja de senos grandes que baila muy pegadita a él... Sonrío y niego con la cabeza y un guapo que casi no puedo ver me pide bailar. Comencé a bailar de forma provocativa con la que siempre lograba que varias cabezas masculinas girase en mi dirección. Todo estaba bien hasta que sentí que el tipo comenzaba a meter su mano debajo de mi vestido, para tratar de tocarme.
¡Carajo! Me doy la vuelta y me encuentro a un gigante de pelo rubio con dientes de más y una sonrisa lasciva que muestra lo que quieres.
―¡Quítame las manos de encima!―gritó por encima de la musica altisima, a punto de sufrir un infarto por la rabia.―¿Quien carajo se cree este pendejo para tocarme a mi?
―Vamos, cielo solo nos lo estamos pasando bien.―vuelve a sonreír, levanta sus manos peluda como las de un mono y sus azules brillan por las luces ultravioleta que no dejan de parpadear. Y me agarra nuevamente por la cintura y me pega a su cuerpo.―sigamos bailando.
―¡Suéltame, pendejo!―le grité golpeándolo en el pecho para intentar separarme de él.―¡Que me sueltes!
Cuando logro que me suelte le doy no una sino dos fuerte bofetadas. ¡Ay! Carajo, mi mano...ahora se me escuece la mano por culpa de este pendejo.
―¡No me vuelvas a tocar, pendejo!―le gritó. Me mira cubriéndose la mejilla enrojecida con la mano.―Tu no sabes quien soy yo, te vas arrepentir.
―¿Porque tanta agresividad, preciosa?―me pregunta él encogiéndose de hombros de una forma bastante arrogante y me mira con una sonrisa.―solo quiero pasarla bien contigo―dice volviendo acercarse a mi
El feocio intenta aproximarse nuevamente a mi, pero hombre grande y alto se interpone entre nosotros. ¡Daniel! Esto malo, muy malo. Daniel seguramente vio le va a romper la cara a feo grande.
―Aparta tus jodidas manos de mi amiga.―dice. No gritando, pero no se como se le ha oído por encima de la música.
¡Oh, carajo...! ¡Esto esta mal, mal, mal muy muy mal!
―Oye, ella se sabe cuidar solita.―grita el gigante feo mientras se tocaba la otra mejilla que le he abofeteado.―Y para estar tan chiquita, tiene la mano pesadita la niña.
Daniel suelta una carcajada seca y sin gana. De repente, sin previo aviso, Daniel le da un puñetazo. Es como si lo estuviera viendo todo a cámara lenta. Un puñetazo perfectamente dirigido a la barbilla y a tal velocidad digna de "The Matrix"el feocio ni siquiera lo ve venir. Aterriza en el suelo como un saco de arena.
―¡Daniel, no!―digo poniéndome delante de él para frenarlo. Mierda, es capaz de matarlo.―¡Ya le he golpeado yo!―le gritó por encima de la música.―yo me defiendo sola.
Daniel ni siquiera me mira; la vista clavada en el hombre grande con una maldad que nunca antes había visto en su mirada. Las otras personas de la pista de baile se apartan como las ondas de un estanque, abriendo un espacio a nuestro alrededor y manteniéndose a una distancia prudencial. El gigante de pelo negro se pone de pie en el mismo momento en que llega Kyle para reunirse con nosotros.
―¿Que paso?―me pregunta Giselle pasándome un brazo por los hombros.
―Nada.―le digo dándole una media sonrisa pero ella frunce el ceño.
―¿Nada?―dice Daniel mirándome como si estuviera loca.―Te parece que no sucede nada cuando un pendejo quiere propasarse contigo.―me observa con esa expresión de reclamo de novio celoso que me acaba de terminar de sacar la rabia que siento.
―Yo me se defender sola.―le gritó furiosa.―Yo no necesito que nadie me ayude.
―Mira las cosas que te pasa, por salir vestida así.―dice señalando con gesto de mano.―parece una escort de clase alta.
―¡Y a ti que carajo te importa!―le gritó.―Yo hago lo que me dé la gana y nadie le tiene que importa una mierda mi vida.
―Ya basta.―interviene Giselle interponiéndose entre nosotros.―mejor nos vamos. Estamos llamando mucho la atención, Val.
―No yo no me voy a ningún lado.―respondo determinada.―Yo vine a divertirme y a pasarla bien.
Intento pasar de largo para ir hacia la barra a pedir un trago pero alguien me sujeta fuertemente por el antebrazo jalandome de regreso. Miro a quien me ha sujetado y ejerce con tal fuerza el brazo. Aunque realmente no lo necesito mirarlo para saber de quién se trata, estoy apunto de gritar del coraje. Daniel me esta fusilan con la mirada y me mantiene cerca suyo.
―¿Tu para donde crees que vas?―se inclina para preguntarme al oído pues seguro cree que no lo escuchare por la alta música.
―Yo por un trago, tú en cambio te puedes ir al carajo.―me suelto de su agarre pero no por mucho tiempo porque vuelve a sujetarme.―¡Carajo! Daniel suéltame.―le gritó.
―Nada de eso nos vamos.―determinar y sujetándome por el brazos me obliga a seguirlo contra mi voluntad a pesar de que me estoy intentando frenar pero los malditos tacones me lo impiden.
―¡Sueltamen! ¡Suéltame!―declaró obstinada una vez estamos de regreso en la entrada de la discoteca para recoger mi abrigo.―No tiene ningún derecho a comportarte así.
―Nos vamos y ya.―declara de forma tajante me le quedo viendo y solo una pregunta me pasa por la cabeza ¿cuán estúpido puede ser?
―Yo no voy a ninguna parte.―declaró obstinadamente. Tengo que ponerle un está aquí pero para ayer. Daniel se a vuelto demasiado asfixiante y está molesto.―Yo no tengo que hacer nada que yo no quiera o que me manden.―le pico el pecho con el dedo índice.―Yo hago lo que se me viene en gana.
―Val, mejor vámonos.―aparece de la nada como siempre Giselle salida de "nowhere" colocándose su chaqueta color oro y pasándome la mía.―esta a sido una noche terrible, vamonos.
―No.―le respondo aún más obstinada y decidida a quedarme.―No, quiero irme.
―¿Qué sucede?―aparece Kyle de la nada con un trago en la mano.
―Que nos vamos.―declara con convicción Daniel. Yo suelto una risita seca, me cruzo de brazos y lo miro.
―Te iras tu.―le digo.―Yo me quedo.
―Sabes que Valerie.―me pone una mano sobre el hombro y me mira fijamente.―Puedes caminar de forma libre y voluntaria o puedo cargarte. No me importa, de cualquier forma, nos vamos a ir todos.
―Ja.―me mofo de el.―No te atreverías.―masculló apretando los dientes. No, no, no él no me sometería a tal humillación.
Daniel me da una media sonrisa, pero la sonrisa no llega a sus ojos. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Nos miramos el uno al otro. Y abruptamente me barre desde abajo, abrazándome las piernas y levantandome. Antes de darme cuenta, estoy sobre su brazos y estamos saliendo de la discoteca.
―¡Bájame!―gritó a todo pulmón mientras golpeo con los puños cerrados su dura espalda que al parecer no le afectan en nada.
Empieza a caminar a grandes zancadas a para salir de la discoteca y esta cuando estamos en la calle camina un largo tramo ignorandome e ignorando las burlas y comentarios de Kyle y los argumento lógicos y sensatos de Giselle. Por mas puños que golpeó su espalda esta no se inmuta ni un solo segundo. Sus brazos firmemente se mantiene alrededor de mis piernas, y siento como trata de estirar la tela de mi vestido seguramente para que no me vean el culo o el lunar que tengo que tengo en la nalga.
―¡Daniel Edward Cleaver Morgan!―grito. La gente nos mira. ¿Podría ser esto más humillante.―¡Bájame! ¡Bájame! ¡Bájame!―le gritó furiosa y humillada sabiendo que tendría que complacerlo.―Está bien. ¡Caminaré!, caminaré.
Me baja, y antes de que incluso se levante, me alejo pisando fuerte en dirección hacia Kyle para mantener una distancia prudente de Daniel. EStoy hirviendo de coraje por esa humillación. Tomamos un taxi y regresamos al hotel. Por supuesto, esta a mi lado pero yo lo ignoro como solo se ignora la mierda. ¡Estoy tan enojada y ofendida, pero ni siquiera estoy segura de por que estoy más enojada. Mientras estamos en el asesor hago una lista mental
La pelea estupida de Kyle y Daniel en la piscina
Giselle con sus comentarios sobre el desgastado de George Remington
El idiota que se quiso propasar conmigo en la discoteca
Daniel comportándose como un carnero en celo y tratandome como si yo fuese una muñequita frágil solo porque está enamorado de mi ¿Puedo enojarme por eso? Estoy tan furiosa que si me cortan no sangro; sí, sí puedo.
Daniel cargando sobre su hombro por todos lados humillandome... bueno ¿cuán estúpido puede ser?
Miró a Daniel y en definitiva tiene más músculo que cerebro y sentido común. El silencio en ascensor es incomodo y solo cuando llegamos a la habitación, me quito los tacones de mala gana y los tiró contra la pared enojada. Fulmino a Daniel con la mirada él no parecía inmutarse por la furia que destilaban mis ojos.
―Bueno Giselle...―dice Kyle aplaudiendo y dedicándole una sonrisa forsada a mi amiga.―mejor vamos acostarnos―le lanza una mirada lasciva a mi amiga recorriendo su cuerpo con la mirada.―me gustaría dormir con tu cuerpo pegadito al mio.
Giselle da un paso atrás y frunciendo el ceño cruza los brazos sobre su pecho.
―Kyle el dia que tu.―lo señala con el dedo índice.―duermas pegado a mi cuerpo sera el dia que yo este camino a la morgue. ¡Osea nunca!―camina de largo hacia la habitación y Kyle se va con ella siguiendo sus pasos.
Unas vez solo Daniel suelta un respiro de cansancio y se quita la chaqueta de cuero que lleva con mucho calma. Y camina en dirección al bar de la habitación y comienza servirse un trago.
―¿Con qué derecho te metes en mi vida?―gritó furiosa―¿Quién demonios te crees para humillarme de aquella manera?―mi ira toma a Daniel por sorpresa.
―Con el derecho que me da quererte.―dice tranquilamente y yo pongo los ojos en blanco.―Sí, sí.―me apunta con el dedo.―aunque no me creas y no le des importancia a lo que siento pero yo te quiero.
―Pues es muy tu problema, no el mío.―le respondo harta.
―¡Carajo!.―gritó exasperado y golpea la pared con puño.
El fuerte golpe me hace dar un brinco de la impresión y más cuando veo que hay una ligera y casi inexistente grieta hecha por Daniel. Nunca lo había visto tan alterado pero no me dejo intimidar por su exabrupto, el no me va a intimidar. Me observa con un gesto de dolor que me duele y mas por que se a que se debe. ¡No quiero herirlo! ¡No, quiero! Pero lo haré si me continua axfisiando.
―Todo lo que hago es por ti, Vale.―me dice.―Y tengo el derecho que me da el estar enamorado de ti.―me confiesa con un gesto de derrota que me hiere pero me controlo no voy a dejar que me manipule.―te cuido porque te amo.
―Tal vez ese sea el problema.―le digo y abre mucho los ojos y yo también ¿como pude decirle eso?―¡Agg!―en el momento que las palabras salieron de mi boca quise que volviera a entrar pero ya era tarde.―Daniel no quise decir eso solo...
―Esta bien, Valerie.―responde muy serio―lo entiendo me preocupo demasiado y por lo visto es una molestia quererte.
Dejándome con la palabra en la boca camina hacia la puerta de la suite que compartimos los cuatro y se marcha cerrando esta de un portazo. Suelto un grito ahogado y me dejo caer sobre uno de los sofá, mantengo la cara presionada en las palmas de mis manos. Me duele la cabeza, los pies, las uñas de los pies ¡me duele! Tengo ganas de irme a la cama y dormir por lo menos una semana entera.
―¿Quieres un trago, preciosa?―me pregunta la voz de Kyle, levantó la cabeza y observo a mi mejor amigo (prácticamente mi hermano) la mirada de Kyle es de incomodidad y está de compasión.
Kyle lleva puesto unos pantalones de pijama casidos color vino no lleva camisa. (De hecho me sorprende que use algo de ropa) ya que normalmente duerme en ropa interior o en el peor de los casos desnudo como un moderno Tarzan.
―Un whisky doble me vendría bien.―me esfuerzo por sonreírle pero en lugar de eso solo consigo hace una mueca.
―Enseguida.―dice y camina hacia el bar de la habitación. Toma dos copas y comienza a preparar los tragos.
―Soy la peor persona sobre la faz de la tierra.―digo y Kyle se encoge de hombro y me ofrece la copa.
―No la peor, pero si puedes llegar a ser bastante cruel a veces.―me regala una sonrisa y se sienta a mi lado.―vamos....―me empuja levemente con el hombro.―quita esa carita de chiquilla malcriada enfurruñada.―suelto un resoplido de cansancio.
―No te burles, Kyle.―le pido cabizbaja.―me siento la peor persona del mundo por lo que le dije.―doy un sorbo al whisky.―Pero es que el tambien se lo busca.―argumento tratando justificarme y más que nada de aplastar el sentimiento de culpa.―Tu lo viste, Kyle.
―Si.―responde sin mucho interés.
―Tu viste como me humillo.―me pongo de pie y comienzo a caminar de un lado para otro por la sala.―Me puso en ridiculo en plena, calle ¿qué le pasa?
―Está enamorado ti.―responde sin ma y recostando la espalda sobre espaldar del sofá.
―Pues es muy su problema no el mío.―me señaló con la mano.―Yo nunca le he mentido, nunca le dicho que siento algo mas por el que amistad.―enfatizó muy seria.―Y si quiere continuar sufriendo por esa actitud de novio celoso que no viene alcanzó. ¡Es su derecho y su gusto!―me recuesto sobre el marco de la pared y cruzo mis brazos sobre el pecho.―¡A mi que no me joda más!
―Val, no sea mala.―me dice Kyle y iba a decir algo pero antes de que pudiese abrir la boca el me lo impidió.―¡Cállate y escucha!―señala con gesto de mano.―Tienes razón en todo lo que has dicho.
―Lo sé y es que...
―Sigo hablando, cierra la boca.―me ordena a regañadientes hago lo que me pide aguantando las ganas de tirarle la copa de whisky en la cabeza.―Aunque tienes razon tambien tienes mucha culpa preciosa.―dice y yo al escucharlo frunzo el ceño.―Porque siempre lo alentando. Sabiendo que el pendejo de Daniel se babea por ti.
Se pone de pie y se bebe de un solo golpe todo el contenido de su copa de whisky. Camina con su paso de dios griego hacia mi y toma la copa de whisky se ve el contenido de mi copa. Me regala un sonrisa que ocuparía a cualquier actor de hollywood se encamina hacia su habitación o más bien a la mía seguro a molestar a Giselle. Con eso de que mi amiga es la única mujer que se ha resistido a sus encanto Kyle se siente frustrado pues él está convencido que es capaz de llevarse a la cama a la misma reina de España si se lo propone.
Y como no tengo sueño y no me quiero ir a la enojada y de paso con el estómago vacío, tome el teléfono y marcó el doble cero para pedir a la recepción para pedir que me traigan algo de comer. Suena el timbre y al cuarto timbrazo responde.
―Réception, comment puis-je vous aider?―responde la voz de un hombre que me da la impresión de algún de edad madura por el grueso tono en su voz.
―Je veux un service de chambre, est-ce que la cuisine est encore ouverte?―le pregunto si me dice que la cocina está cerrada soy capaz de irme en taxi a Mcdonald o un Burger King a comer.
Y es algo que quiero evitar. Eso fastfood solo ofrecen carnes de animales cortados, despedazados y congelados. Yo soy vegetariana no como carne y la única comida que podrían ofrecerme eso fastfood sería una ensalada dañada y de mala calidad poco condimentada. ¡De solo pensarlo siento náuseas!
―Oui, madame.―me dice y suspiro de alivio por su respuesta afirmativa.―que voulez-vous?―me pregunta que me apetece y pienso en algo ligero, rápido pero que me llene lo suficiente.
―Je veux une ratatouille et apporte-moi une bouteille de Chardonnay dès 1980 le plus tôt possible. J'ai besoin de manger quelque chose!―le digo mi orden y casi puedo escuchar los golpes sobre el teclado.―imputation au compte de la chambre 2810.―pido y cuelgo el teléfono.
Suelto un suspiro y miro hacia el techo cierro ojos un momento. Mi cuerpo comienza relajarse y la sensación del sueño comienza a envolverme. Casi estoy arruñada por los brazos de morfeo cuando escucho un grito de espanto que me hace abrir los ojos y me corazón martillea con fuerza contra mis costillas. Escucho el sonido de algo de cristal romperse, me pongo de pie asustada es la voz de Giselle y parece enojada
―¡Eres un desgraciado!―grita furiosa.―¡Collino!―grito y lo próximo que vi fue a Kyle saliendo a tropezones de la habitación y luego vi un zapato volar por los aires.―¡Idiota, sin vergüenza!
Giselle salió con su pijama si es que se podía llamar pijama al camisón de abuelita que llevaba. La bata es blanca y casi trasparente pero le llega casi a los tobillos y es de manga larga. Parece de la época victoriana, la expresión en rostros de mi amiga es de pura rabia (es más no le había visto la cara tan roja desde séptimo grado cuando al cantar el himno nacional del país se quedó sin voz y parecía un pato graznando)
―¡Esta loca!―le Kyle que noto que tiene algo de sangre en la nariz.―¡maldición! Me rompiste la nariz
―Dale gracias a Dios, que no te corte esa parte de la que tanto orgullo sintes.―le grita furiosa.―Escucha. Escúchame muy bien Kyle Edwards Beckett.―levanta el dedo índice en señal de advertencia.―Tu me vuelves a poner un dedo encima y yo te juro que te dejó impotente. Que ni bebiendo un frasco entero de viagra se te vuelve a levantar.
Sin molestarse en explicar qué fue exactamente lo que sucedió en los dos minutos que cerre los ojos Giselle se encerro en la habitacion de un solo portazo. Puse los puños en jarras sobre mis caderas y miró a Kyle que solo se encogió de hombro con el dorso de la mano se limpió la sangre que le salía de la nariz.
―Giselle, está loca―resopla―¿quien le rompe la nariz a alguien por un abrazo?.