Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Hombre Lobo > Las amantes del Señor Garret
Las amantes del Señor Garret

Las amantes del Señor Garret

Autor: : patris23
Género: Hombre Lobo
Ian Garret es un importante hombre de negocios adicto a las mujeres. Solteras, casadas o separadas, le da igual. Cada día una distinta pasa por su cama. Un día seduce a su secretaria Emma Connor que vive una vida monótona con su novio al que conoce desde el instituto. La culpabilidad por los encuentros clandestinos con su jefe hará que Emma le confiese a su pareja la infidelidad haciendo que salga a la luz como es su novio en realidad. Ian se involucrará ayudandola mientra sigue en su círculo de sexo descontrolado ¿Cambiará por ella?¿ Soportará Emma estar cerca de él sabiendo que no es la única?

Capítulo 1 Prólogo

Posa una de sus manos en mi trasero, apretándome contra él. La otra la introduce por debajo de mi blusa ascendiendo de forma irrefrenable hasta mis pechos.

El deseo envuelve el despacho y a nosotros. Nuestra lenguas juegan en un baile erótico, compulsivo y de necesidad.

Desabrocha los botones de mi camisa y yo, lucho contra su cinturón tirando de la hebilla para terminar bajándoselos impacientemente.

Me coge a peso y aprovecho para rodear su cadera entre mis piernas, llamándolo, invitándolo, necesitándolo.

***************

Camino hasta casa con la chaqueta colgando del brazo. Tengo la esperanza de que el aire fresco se lleve el pecado de mi cara.

Me acabo de acostar con mi jefe y mi novio de toda la vida me espera en casa. Bien por ti Emma, solo eres una guarra, podría ser peor...

Se que lo que he hecho está mal pero también estoy convencidad de que volvería a hacerlo. Mi relación está muerta desde hace tiempo y creo que lo único que nos une a Toni y a mi es la hipoteca que hoy en día une a las parejas más que el matrimonio.

- Ya estoy en casa- vocifero al abrir la puerta

- Llegas tarde ¿ Por qué no has avisado?- inquiere molesto

-Lo siento cariño, hemos tenido mucho trabajo. Vengo agotada

Con estas últimas palabras tengo que desviar la mirada, no puedo mentirle y mirarle a los ojos a la vez.

Lo dejo en el salón para entrar directamente en la ducha, quiero quitarme cuanto antes el olor de su perfume, de su cuerpo... y solo con pensar en él, se que si me volviera a llamar volveria a encerrarme en su despacho.

El único problema es que conozco perfectamente la trayectoria amorosa de Ian, mi jefe, o para ser más exactos, la NO trayectoria amorosa.

Siempre despampanantes mujeres pasan a su despacho o tengo que reservar en restaurantes caros para él y sus mujeres. Rara vez le he visto repetir cita con el mismo nombre.

¡¿Qué vamos a cenar?!- grita Toni aporreando la puerta del baño

-No lo se... ya salgo

Rebusco en la nevera algo para comer que se haga rápido y no necesite mucho esfuerzo.

-¿Una tortilla?- pregunto sosteniendo un par de huevos

-Uff paso

-¿Perrito caliente?

-No tenemos de nada. Si hubieras venido antes podrías haber hecho la compra- me culpa Toni

- Lo se pero no he podido. Me voy a la cama, tu puedes cenar lo que te apetezca

Lo dejo plantado en la cocina y me meto en la cama con la ilusión de soñar con Ian y olvidarme de mi vida durante unas horas.

Despierto temprano cuando el despertador ya ha sonado dos veces y sin darme cuenta lo he apagado

-Apaga eso por dios- susurra todavía dormido

- Ya está, sigue durmiendo

Me ducho, me visto y salgo de casa para ir a trabajar. Hoy me enfrentaré a mi jefe después de haberme acostado con él. Tierra trágame y no me escupas hasta que haya pasado la vergüenza.

Me voy a comportar normal, lo saludaré con mi ya habitual "Buenos días señor Garret" y me dedicaré a trabajar. Si hoy me pide que reserve en algún sitio para dos se que volveré a casa echa polvo.

Soy enamoradiza por naturaleza. Lo que para una mujer es un simple polvo de una noche, en mi hace que piense en niños y en una casita en el campo junto con dos enormes perros...

Me siento en mi mesa. Le echo un vistazo rápido a la agenda del señor Garret, pongo en orden las reuniones del día y entra por la puerta

-Buenos días Emma- saluda con cara seria. Como siempre.

- Buenos días señor Garret -parafraseo lo que ya tenía pensado sin levantar la vista de la agenda.

Anoche nos tocábamos como si nos conociéramos desde siempre, con complicidad e intimidad y hoy nos saludamos tan formal que parece una broma.

-Por cierto Emma, necesitaría que hoy te quedaras otra vez si puedes...

¿Quiere repetir?¿Conmigo? Al momento me siento culpable. No por acostarme con mi jefe ni por engañar a mi novio, sino por no dudar ni un segundo.

-Claro

Capítulo 2 Pillados

Ocho horas detrás de mi mesa pensando en sus manos paseándose por mi cuerpo libremente es un suplicio.

Tengo que centrarme o si no, el día habrá sido totalmente improductivo. Organizar todas las reuniones que tiene el señor Garret.

A lo largo de la tarde distintos hombres de negocios van pasando por el despacho para cerrar tratos u ofrecerlos.

Suena mi móvil y miro la pantalla. Es mi amiga Helena

-Dime

-Esta noche a las 21:00. No te olvides que nos conocemos

Por supuesto que nos conocemos porque ya me había olvidado. Es su cumpleaños y habíamos quedado un grupo de amigas para ir a cenar y celebrarlo pero esta noche había quedado con mi jefe... joder que mala suerte

-Si, lo se. No me había olvidado -miento descaradamente

-Seguro... nos vemos en diamont's Beberly

Suena a puticlub barato pero la verdad es que es un sitio exclusivo que ha abierto hace una semana. Helena llamó para reservar hace meses porque todo el mundo quería ir allí.

Ahora tengo que enfrentarme a mi jefe. Seguro que después de darle plantón hoy no vuelve a buscarme.

Espero hasta el último momento así en cuanto le suelte que tengo otro plan mejor que hacer el amor locamente podré irme y no sentirme tan estúpida pero las amigas son las amigas.

-¿Puedo pasar señor Garret?- pregunto tras tocar tímidamente la puerta

- Adelante

Camino hasta quedar frente a la mesa y a él. Que espera expectante el motivo por el que le he interrumpido con su cara impasible de siempre

-Solo quería decirle que no puedo quedarme, lo siento - por algún extraño motivo siento la necesidad de explicarme- una amiga reservó hace meses en Diamont's Beberly por su cumpleaños

-Vale. Que lo pase bien señorita Connor

Ya es más de lo que esperaba como contestación. Por lo menos me he llevado un sensual " que lo pase bien señorita Connor"

Literalmente corro hasta casa para que me de tiempo arreglarme.

-...¿Y por qué yo no puedo ir?- pregunta Tony molesto

-Por que es una cena de chicas ¿Qué pintas tu?

Y porque las otras veces que has venido has soltado alguna bordería o algún comentario que ha sentado mal a más de uno. Así que por el bien de mis relaciones sociales, te quiero lejos de mis amigos. Evidentemente esta contestación me la he callado pero a veces me dan ganas de soltarle todo lo que pienso.

-¿Dónde vais a estar?

-En Diamont's Beberly - contesto sin dejar de maquillarme.

Voy por la habitación buscando los tacones con Tony detrás de mi con cara de mosqueo. Una cara que pienso ignorar e irme.

Cojo del perchero el bolso y le doy un beso en los labios

-Descansa - digo cerrando la puerta

Como lo más seguro es que bebamos, me monto en un taxi y me ahorro el buscar aparcamiento. Desde lejos las veo a todas en la puerta.

-¡Siempre tarde!- grita Helena dándome un cariñoso abrazo

Doy besos y abrazos al resto de amigas. En total somos seis pero seguro que la lían como quince tíos el día de un derbi.

La comida no está mal, en realidad está riquísima pero no pagaría jamás cincuenta dólares por un plato que en realidad cuesta diez pero la cumpleañera manda y paga, que es más importante.

Cada una va contando nuevas noticias. Un nuevo empleo, un nuevo novio, una mudanza pero yo no puedo contar que me tiro a mi jefe.

Seguro que mis amigas se alegraban pero mientras menos gente lo sepa, muchísimo mejor.

A mitad de comida se me para el corazón. Por la puerta aparece Tony. Mira que le dije que era noche de chicas pero él siempre hace lo que quiere.

-¿Qué. Hace aquí?- susurra en mi oído Helena

- No lo se. Le dije que no viniera

Me levanto de la mesa de un salto para caminar a su encuentro mientras lo miro con cara de te voy a matar pero parece que le da igual ya que continua con la misma sonrisa de suficiencia de siempre que tanto odio.

-Se puede saber que haces aquí. Te dije que solo era para chicas- regaño apuntándole con un dedo el pecho

- Emma, solo estáis cenando. Es una gilipollez que me tenga que quedar en casa mientras tu te diviertes

Me deja plantada y se va directamente hacia la mesa. Este hombre consigue ponerme de los nervios.

Me siento a su lado. Se que la noche no va a terminar muy bien con él aquí. En algún momento ca a soltar algún comentario con el que solo se reirá él mientras mis amigas mee piden que por favor que no lo lleve más.

- Buenas noches

Escucho a mi espalda. Reconozco esa voz. Instintivamente miro a Tony. Es la voz de Ian, mi jefe, con el que me he acostado y he engañado a mi novio.

-Buenas noches- contesto sin levantarme y apenas sin mirarlo

- Es tu jefe ¿ Verdad?- pregunta Tony mirándolo descaradamente mientras coloca una mano sobre mi hombro.

Como un auténtico macho alfa, solo le ha faltado mearme encima para reclamarme suya. Ian ha seguido su camino sin pararse a charlar y sin cambiar la expresión de su cara.

¿Qué hace aquí? ¿Ha venido por que le dije que iba a estar?No lo creo. Él jamás iría detrás de ninguna mujer.

Mis amigas me miran con cara de ¿Qué está pasando? Pero saben que no deben preguntar, me conozco bastante bien como para saber que algo ocurre y que no es el momento de hablar nada.

- Voy al baño

Voy hasta el baño. Me apoyo en el lavabo para destensarme un poco. Menuda situación tan violenta. Creo que Tony no se ha dado cuenta de nada aunque tampoco ha ocurrido nada especial como para que sospeche.

Se abre la puerta del baño y ahí. Entero en su esplendor está mi jefe. Mirándome con el brillo del deseo pintado en los ojos.

En dos grandes zancadas llega hasta donde me encuentro. Coloca sus manos en mis muslos y me levanta a peso desesperadamente. No es tierno ni delicado sino que aprieta mi cuerpo contra el suyo y camina hasta el baño para encerrarnos allí.

Estampa mi espalda contra la pared y yo no opongo ningún tipo de resistencia. Le busco como él a mi. Clavo mis uñas en su espalda deseándolo más que nunca.

Siento el bulto de sus pantalones a través de mi vestido. Las manos de Ian desaparecen de mi culo y para contrarrestar que no me caiga, me aprisiona más contra la pared, sintiendo un calambre de placer por todo el cuerpo.

Levanta el vestido hasta las caderas y sin miramiento aparta las bragas. No me importa que no sea suave. Lo quiero ahora mismo todo de él.

En unos segundos siento unas embestidas que me teletransportan al cielo. El placer me rodea por completo con cada empuje.

Siento que aumenta el ritmo y no puedo más. Me agarro a sus hombros disfrutando de la sensación de extremo placer que hacía tanto tiempo que no sentí.

Terminamos con unos espasmos con los que volvemos a la realidad. Espero unos segundos a que la respiración vuelva a su normalidad, después, Ian me suelta y mis pies tocan el suelo.

Quiero eliminar las pruebas de la infidelidad que acabo de cometer. Paso las manos por mi pelo intentando peinarlo.

Salgo para volver a maquillarme pero al abrir la puerta del minúsculo baño me encuentro con Tony.

No he escuchado que entrara nadie pero ahora eso ya da igual. Me ha pillado.

-Nos vamos- me agarra por el brazo apretando más de la cuenta y tira de mi.

Capítulo 3 Amigas

Tira de mi brazo violentamente. Camino dando zancadas para poder seguir su ritmo mientras salimos del local.

Giro la cabeza para ver como Ian no hace nada. Me mira durante una fracción de segundo y después vuelve a su mesa con la más absoluta cara de poker. Ni una sola mueca o signo de disculpa, solo una parsimonia y un pasotismo ya típico en él. No se de que me sorprendo.

Tenía la esperanza de que me defendiera, de que me proclamara suya como si fuera el perfecto príncipe azul, y no el mujeriego que en realidad es.

Toni abre la puerta del copiloto, me sujeta por los dos brazos y me empuja dentro. Entiendo que esté así, me acaba de pillar con otro... así que simplemente dejo que descargue su ira.

-Menuda guarra eres.- escupe arrancando el coche.

No le contesto. En el fondo pienso que tiene razón. No importa si nuestra relación funcionaba o no, debería haberlo dejado si no sentía nada por él, pero Ian... hasta su nombre me suena sexy... Ian.

-¿En que coño piensas que ni contestas?.- pregunta cada vez más enfadado.

Quiero sentirme mal, quiero sentir la vergüenza que debo sentir, pero mi mente divaga por otro camino que nada tiene que ver con los de Toni. Recuerdo sus manos, sus labios sobre los míos, la dura pared sobre mi espalda aguantando sus embestidas.

Llegamos a casa. Me empuja contra la pared, puedo ver la ira en su cara y por encima de esta, asco.

-¿No piensas decir nada?.-gruñe apretando la mandíbula.

-Siento mucho lo que ha ocurrido, no lo tenía planeado.-cuando no hay defensa, no la hay. Solo queda disculparse.

-No estaba planeado. ¡entonces no pasa nada!

Se acerca hasta pegar su cara a la mía. Cierra los puños sobre mi camisa y me tira al suelo. Rápidamente apoyo las manos para no chocar con la cara. Nunca lo había visto en este estado, realmente está irreconocible, aunque doy por sentado que es por el shock de encontrarme en el baño poniéndole los cuernos.

Intento ponerme en su lugar pero es imposible, la única imagen que viene a mi cabeza es la de Ian, en la mesa de su despacho con alguna mujer que no soy yo... en el baño con otra o cenando, pero siempre con alguna que no soy yo ¿Qué me está pasando?

-No estaba planeado, pero ha servido para darme cuenta de que lo nuestro no funciona. Es mejor que te vayas.- digo desde el suelo sin atreverme a mirarlo.

-¿Qué?¿qué me vaya?¿me engañas y encima me dejas?.-cada vez ha ido levantando más el tono hasta terminar gritando.

No me importa que grite o que golpee alguna puerta si al final busca su maleta y se va, pero lo que hace no lo habría pensado de él ni en un millón de años. Levanta la pierna para estrellarla contra mi tripa con tal brutalidad que consigue levantarme del suelo. Las rodillas y las manos se despegan totalmente y caigo de lado.

Me hago un ovillo sobre mi misma tumbada en el suelo. Que termine pronto y se vaya, por favor. Está irreconocible, él jamás ha sido una persona violenta ¿lo he convertido yo en esto?

- Diez años juntos y los terminas así.

Tiene una extraña expresión que consigue asustarme. Su cara es una mueca cambiante, colorada y trastornada por la ira.

-Vete ¡lárgate!.-grito

-Muy bien.

Me levanta del suelo como si fuera un peluche, sin ningún esfuerzo y me estrella contra la puerta del comedor. Ese movimiento no me lo esperaba, todo el golpe lo he recibido en el lado izquierdo de la cara.

Se da media vuelta y sale por la puerta dando un portazo que han tenido que escuchar todos los vecinos. Ignoro el dolor, camino rápido hacia la puerta y pongo el pestillo y la llave sobre la cerradura, aunque se que no volverá.

Aunque me duele todo el cuerpo, me siento feliz por haber terminado con Toni. Solo era un peso sobre mi espalda y mi cartera desde que se quedó en el paro hace año y medio.

Voy al baño y me miro en el espejo. Todo el lado izquierdo de la cara está colorado igual que la parte del estómago donde impactó su pierna. Dos hematomas a cambio de la libertad.

Me desvisto, me meto en la ducha y disfruto del agua caliente sumida en mis pensamientos.

¿Estará pensando en mi?¿Volverá a llamarme? Salgo de la ducha enrollada en la toalla, abro el armario para buscar el pijama y sin darme cuenta comienzo a mirar los vestidos y la ropa arreglada que tengo por si Ian me llama...

Emma, céntrate. Una noche es lógico. Dos, suele hacerlo raras veces, pero tres jamás ha ocurrido ¿Qué te hace pensar que eres especial?

Por la mañana llamo a Carmen de recursos humanos, no puedo ir a trabajar. Lo que anoche eran rojeces hoy se han convertido en grandes morados. Cuando la adrenalina se fue de mi cuerpo y se enfrió, comenzó a dolerme todo así que hoy es día de reposo e ibuprofeno.

Llamo a Helena para que venga a casa y contárselo todo. Necesito una confidente a la que contarle todas las perversidades que he cometido y quiero cometer.

-Entonces... anoche te tiraste a tu jefe y Toni os pilló.- resume Helena.

-Exacto.

-¡Qué culebrón!.-ríe.- ¿y esos golpes te los hizo él?

Llega la parte espinosa. Se que es grave y todo eso, que no debo dejar que me pegue pero, para él fue un momento muy duro y creo que no supo afrontarlo de otra forma. No es un maltratador, jamás me había pegado antes de lo ocurrido ayer.

-Si, pero no tiene importancia.- digo moviendo una mano.

-¿Qué no tiene importancia? Mira, si no quieres denunciarlo vale, pero no vuelvas a estar con él a solas.

- Te lo prometo.

Pasamos la tarde con una botella de vino tinto, explicándole toda la aventura de mi jefe. Se que Ian no quiere nada con nadie, se que para él solo es sexo pero creo que me estoy colando hasta los huesos y soy incapaz de alejarme o decirle que no.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022