Adam Luthor llegó temprano al edificio en el cual trabaja. Su secretaria estaba acomodando sus cosas en su escritorio y él le saludó con un gesto de la mano, le advirtió que tendría un invitado Germán Fisher, le advirtió que en cuanto el señor Fisher entrase a su oficina y se pusiera cómodo era imperativo que no les interrumpiera.
Él se puso cómodo y se acomodó el traje mientras esperaba con ansias que el detective ingresara a su oficina. La joven secretaria anunció unos minutos más tarde que Germán estaba ingresando al edificio, por lo que él salió a recibirle en el elevador. Los dos hombres estrecharon manos e hicieron una breve evaluación del otro; Germán se dio cuenta de que Adam era un hombre con mucha presencia y carisma: el señor Luthor pensó que era imposible que ese hombre pasara inadvertido en su trabajo. Adam Luthor saludó al detective con un fuerte estrechón de mano. Sus amigos le habían recomendado contratar a Germán después de que su esposa desapareciera en medio de una reunión en su casa.
Jane tenía razones para dejarle, él sabía que era un esposo difícil, sus cuatro esposas anteriores se los habían dicho, él era difíciles todos los aspectos.
-Señor Luthor, ¿es usted un hombre agresivo?
-Para nada.
-¿Es usted un esposo abusivo?
-No-respondió Adam. -Tengo otra clase de problemas como marido.
-¿El paquete? -los dos rieron.
-No, mi mujer me dejó porque no soy un esposo del todo fiel, miento, bueno oculto información más de lo que debería y no la engañé solo omití información que claro, es determinante.
-¿Qué clase de información?
-Lo usual, exparejas, dinero y divorcios.
-¿Por qué una mujer de veintisiete años, abandonaría a su esposo millonario y a sus seis hijastros?
Adam se apoyó control el respaldo de su asiento y puso las manos en la mesa. El detective le vio buscar una respuesta coherente o una verdad a medias, pero él no era Jane; antes de ir a visitarle le había investigado. Germán Fisher sabía suficiente de la vida de Adam Luthor. Él sí sabía cuántas veces había estado casado el señor Luthor, también cómo y dónde falleció su primer esposa, a la cuyo cuerpo no pudo velar apropiadamente porque cuando llegó de su viaje su suegra le había incinerado. También era consiente de lo fuerte y compasivo que fue con su segunda esposa durante la lucha contra el cáncer segunda y que el amor y el apoyo ni el hijo en común su hijo fueron suficientes para retenerla. El señor Luthor intentó una tercera vez encontrar el amor en una mujer que había estado siempre a su lado, con la que pensó podría ser el amor de su vida. La mujer que más le había acompañado en todo momento, su mejor amiga y la mamá de sus gemelos, por último Kendra, ella era la clase de mujer con la que ningún hombre quería meterse, aun así, Adam había caído por completo en su juego ¿por qué se enredó con ella? Germán no lo sabía, pero Kendra lo había logrado era la madre de su último hijo, Zack.
Eso nos deja con la pregunta principal, ¿por qué huyó su quinta esposa?
Adam Luthor había conocido al amor, la decepción, la soledad de ser viudo, el divorcio tres veces y si fuese mujer dirían que también ha conocido la putería, pero como es hombre simplemente dicen que está en busca del amor y con Jane sentía que lo había encontrado. Su esposa era mucho más joven que él, veinte años para ser exactos y la mayor parte del tiempo sentía que no estaba a la altura de las necesidades de su alegre y aventurera esposa. Para sus amigos y quienes veían el matrimonio desde afuera; Adam había encontrado una hermanita mayor para sus hijos o la mujer que iba a cuidarlos cuando él falleciera, para Adam Jane es el amor de su vida y ya.
La mujer que había estado buscando y a la que dejó ir por tonto.
-Puede que el problema como matrimonio es la falta de comunicación. -El hombre de ojos azules penetrantes miró al detective a los ojos -¿Va a ayudarme o tengo que contratar a alguien más?
¡Hola!, muchas gracias por añadir a sus bibliotecas: Las pelotas de mi esposa, espero disfruten demasiado con Aman, sus seis hijos, sus tres expensas y su esposa por ahora desaparecida.
Nos vemos en el próximo capítulo y no tengan vergüenza de dejar sus comentarios en este y cada capítulo.
Jane estaba sentada junto a su abuela. Las dos estaban concentradas bebiendo vino como si no hubiese un mañana y observando el mar. La mayor rio ante el bailoteo de su nieta y la joven se acercó a ella y le ofreció su mano para que bailaran juntas.
La mamá de su padre era maravillosa. No importaba el problema en el que Jane estuviese metida o lo molestos que estuviesen sus padres con ella, Grace era la mujer más llena de amor por sus nietas y su hijo. Vio a los ojos a Jane a los ojos.
-¿Me vas a contar qué te preocupa?
-No.
-Dice tu papá que te casaste y no me invitaste a la boda. Con un señor muy viejo.
-Abuela tú eres vieja -La mujer le cubrió la boca y su nieta no pudo dejar de reír.
-¿Qué falta de respeto y de vergüenza la tuya Jane?
-Perdón, me disculpo.
Grace tomó aire y se puso en pose de artista, su nieta rio y le escuchó canturrear:
-Háblame de él, cuéntame de su vida.
Adam era un hombre que tenía una presentación impresionante.
Era el dueño de toda la zona vinícola de Mainvillage, era papá de seis pequeños, cuatro exesposas y una vez viudo. Es un hombre atractivo de casi dos metros, cabello rubio, ojos azules impresionantes, fornido de trabajar en campo, sexi y millonario.
-¿Entonces qué? ¿La tiene pequeña, no se le levanta? ¿Cuál es el problema?
-Abuela, el problema no soy solamente yo, pero no sé si pueda ser la madrastra de seis niños que tienen malas mamás, no estoy lista.
-No estás lista para qué, Jane. ¿Para el amor?
-Abuela, necesito que entiendas que Adam no es un pelado, es un empresario reconocido, respetado y admirado, es un papá loco y amoroso, es guapísimo y no es que te importa, pero el sexo es buenísimo.
-Cuéntame desde el inicio como se conocieron. La mujer le llevó de vuelta a la arena y le sirvió una copa de vino rebosante. Jane sabía que su abuela tenía como política disfrutar de la vida y chismorrear porque lleva unos cuarenta años jubilada y el chisme para Gracia es vida.
Jane estaba orgullosísima de cómo se conocieron ella y Adam porque fue sin buscarlo y muy clásico, no tuvieron nada de besos o relaciones al instante. Ella había asistido a una gala benéfica en lugar de sus papás, chocaron, le manchó la camisa con vino e intentó descifrar si estaba casado, mientras él se la comía discretamente con la mirada. Todo del aspecto físico de Adam le había gustado, así como el tono de voz y la seguridad que emanaba.
Estuvo pensando en él durante días, pensaba si era el destino, si era casualidad incluso si podía ser algo casual, su primer instinto al conocerlo no fue quiero casarme o es el amor de su vida, pero entre más compartían el amor era la única opción para mantenerse juntos.
La vida les acercó, Adama insistiría en que era casualidad, ella en que su esposo había tenido las pelotas de investigarle e ir a verle a su restaurante, intercambiaron números y todo fluyó con tanta facilidad, en nada estaban comprometidos y ella no quiso esperar para ser su esposa.
-Ay, qué románticos-se burló su abuela y ella le hizo una seña parta que recogieran.
-Mi amor, qué nos puede pasar por quedarnos aquí.
-Abuela, que está oscuro.
-Qué pendeja, lo más que puede pasar es que aparezcan dos hombres guapos y nos roben -la mujer le dio un guiño de ojo a Jane la cual le aseguró que ella.
-Seguro vas a gritar hazme tuya.
-Sí, te voy a quitar a los dos.
Jane le ayudó a levantarse y juntas tomaron sus cosas y fueron hacia la casa. Adam en su lugar ingresó a la mansión Luthor, la casa que había construido junto a su primer esposa y que había compartido con cada una de sus nuevas mujeres. Él estaba decidido a cambiar eso por Jane, estaba casado con ella, enamorado de ella y tenía que darle su lugar.
Una nueva casa era un buen inicio.
Adam ingresó a su casa y fue al comedor por unas frutas. Después se dirigió al otro lado de la casa en busca de sus hijos, los cuales estaban acostados en el sofá. Adrian su hijo mayor y Drake su hijo del medio estaban obsesionados con la serie que pasaban en el televisor, Zack el menor corrió a saludarle porque seguía siendo un héroe para su hijo. Patrick estaba leyendo lo cual le parecía increíble tratándose de su segundo hijo y por último los gemelos, Kyle y Karl, estaban riéndose con un libro de imágenes de animales.
-Estoy en casa.
Adam se acercó a sus hijos y les dio un beso en la frente, tomó asiento con Zack en su regazo. Patrick bajó el libro y le dio una mirada que hizo a Adam entender cuán decepcionado estaba su hijo de él, justo cuando sis hijos estaban comenzando a conectar con él y sentirse como una familia lo había arruinado con Jane.
Patrick finalmente dijo: -Papá llamó el abogado de Kendra, quiere confirmar tu asistencia a reunión de la conciliación por custodia.
-Ya confirmé a través de mi secretaria.-reconoció.-Gracias.
-Papá, cuándo viene Jane a casa.
-Jane... está tomando unos días lejos de mí.
-¿Cómo separada o divorciada de ti? -preguntó Kyle.
-Como unas vacaciones -Sugerí.
Patrick se puso en pie y rodó los ojos hacia mí.
-Chicos...-empecé a decir.
-Chicos, que papá le pintó el cuerno. Que es un mentiroso, que no se tomó la molestia de decir que ustedes existían, además el abuelo cometió una indiscreción sobre el matrimonio de los papás de Jane y ahora nadie sabe dónde está, pero ustedes tranquilos. Solo esperen a la próxima madrastra.
-Patrick, no es justo pensar que todo es mi culpa, además todo el mundo tiene problemas maritales y en cuanto Jane regrese lo resolveremos.
-Ahh, sí, como con las otras cuatro.
-¿Estás drogado?
-El problema en tu matrimonio soy yo.
-En efecto, tú y todos ustedes constantemente asustando a Jane, poniendo alacranes, el otro acosándola como si pudieras ser su novio y ustedes dos también-señaló a los mayores.
-¡¡Tú eres el del problema!! A ti fue a quien te dejó no a nosotros. Recuerda eso-recalcó Patrick. -Ocúpate de encontrarla y ver si puedes salvar tu matrimonio.
Jane le preparó la cena a su abuela y se sentó a su lado a ver un programa de competencias en el televisor. Su nieta seguía viendo distraída el programa cuando Graciela le intentó dar una lección:
-Cuando yo era esposa no dormíamos enojados.
-Abuela.
-Que sí, ¡que sí! Yo a tu abuelo lo agarraba a besos y él a mí me agarraba otras cosas hasta que se nos pasara.
-De verdad que no puedo contigo.
-Mi amor Jane, ya te enamoraste, te casaste con el hombre, eres mamá de sus hijos-Se quedó quieta. -Estás embarazada, voy a ser abuelísima-gritó y las dos rieron mientras su abuela le abrazaba.
-Abuela, ya eres abuelísima y no, no estoy esperando. Estábamos intentando, es solo que no funciona.
-Estás usando drogas de nuevo.
-No, solo esa copa excesivamente llena de vino que me serviste. ¿Estás tú usando drogas?
-Jane no me cambies el tema.
-No estoy evadiendo, estoy limpia.
-Tu mamá llamó hace un mes y dijo algo de ti acostándote con Dereck DE NUEVO y DROGÁNDOTE.
-Solo dormí con él porque Adam estaba acostándose con una zorra vieja y voy a aclarar algo abuela, necesito que dejen de llamar a darte quejas de mí.
-Pobrecita, tú-se burló mientras su nieta se alejaba con los platos.
Jane no culpaba a Adam por mentir, entendía por completo esa sensación de ser un fracaso y sentirse insuficiente para la otra persona. Adam la quería con todos y sus defectos sin embargo, odiaba ser la persona que tendría que aclararle a ese hombre que era una exdrogadicta. Que tuvo la cara de pedirle a Patrick que no le dijera nada al respecto y como si fuese poco se había escapado durante casi una semana con su exnovio el cual es la definición de perdición.
Sí, muchas cosas no estaban bien en su matrimonio y no todas tenían que ver con el hombre de cuarenta años al que eligió como esposo. Su abuela le dio un abrazo y le recordó:
-No hay vergüenza en ser imperfecto mi amor. Lo importante es superar cada etapa. Ahora, los matrimonios son difíciles, requieren de amor, compromiso, resistencia y entendimiento el uno hacia el otro. Solo tú y Adam pueden decidir si van a funcionar o no, lo que pasa es que estás ocultándote en casa de tu memaw.
-Te amo, sabelotodo.
-Yo a ti princesita.
La abuela de Jane se fue a la habitación y vio una fotografía con los Luthor, sus seis hijastros sonriendo, guapísimos, vestidos como galanes de telenovela. No se podía imaginar como les estaba afectando no tenerla en casa y menos saber cómo estaba.
Adam se bajó de su Roll Royce y le pidió al chofer que no apagara el auto porque para gritarle a alguien no necesitaba demasiado tiempo. Fue a las instalaciones en las cuales tenía las oficinas Germán y le exigió a su secretaria verlo. El hombre salió y le vio de pies a cabeza mientras adama exigía que le dijera donde puñeteros estaba su esposa porque desaparecida de la faz de la tierra no estaba.
-Necesita tener paciencia.
-Por lo mismo le contraté a usted, ahora dígame qué sabe.
-Tengo sospechas, pero su vida me resulta mucho más interesante que la vida de su esposa.
-Mi vida no es el problema.
-Por ahora no-respondió el detective. -Tengo a unos hombres siguiéndola para saber qué hace y que no. Está descansando de usted señor Luthor.
-Quiero la dirección.
-Está en casa de su abuela. Graciela White.
-La conseguiré con o sin su ayuda.
-Señor Luthor, porque no pasa y hablamos de otra de sus esposas -Preguntó y le mostró una fotografía.
Adam salió de la oficina de Germán casi una hora más tarde con un nuevo problema que afectaría sin duda a sus hijos, sin embargo, se centró en el matrimonio que podía arreglar y en ala persona de la que estaba enamorado.
Adam pidió a su conductor que fuese a casa de sus suegros para que le dieran la dirección exacta de la casa de Graciela White, la abuela de su esposa.
Adam tocó insistentemente el timbre.
Su suegra se asomó por la puerta y rodó los ojos antes de salir de casa ya advertirle que no le querían ni ver.
-Solo quiero verla y saber que está bien.
-Adam, estás siendo injusto. Si la amas déjala ir.
-¿Cómo hiciste con mi papá?-Jade, la madrastra de Jane le empujó lejos de la puerta y le advirtió cuidar el tono de voz y las acusaciones. -Mejor dígame si ya le comentó a Cindy que somos hermanos.
-Adam, tu papá es un borracho y sí le quise, pero no soy una zorra como para no saber quién es el padre de mi hija.
-Mi papá es un borracho, pero también es muy convincente y después de sentarme a ver fotografías de Cindy y mis hermanas la duda queda ahí. No vine a hablar de su pasado deme la dirección de la casa de su suegra que según el detective que contraté tiene tres casas de playa y no voy a perder más el tiempo, quiero ver a mi esposa.
Jane estaba recogiendo unas compras del supermercado cuando vio a un hombre con la atención muy puesta en ella. No dijo nada, solo se quedó en silencio y aceleró su proceso de compra para volver a su casa.
La mujer corrió hacia el interior y su abuela le vio asustada.
-Ehh, princesa ¿qué pasa?
-Alguien me está siguiendo-aseguró Jane y señaló el auto por la ventana. -Voy a llamar a la policía.
La mujer fue por un palo y salió de la casa ante el rostro asombrado de su nieta menor. Jane salió detrás de ella porque si les iba a atacar no sería a una sino a las dos.
-¿Qué es lo que quiere? ¿Quién le mandó?-gritó su abuela mientras golpeaba el auto. El hombre bajó y le pidió que se tranquilizara.
-El señor Luthor está preocupado señora Jane. ¿Por qué no regresa a casa?
-¡Cuál es el plan, secuestrarme si no regreso!-gritó Jane y le quitó el palo a su abuela y le dio un golpe al auto.-Dígale que le pague el arreglo del auto y que le ponga huevos a su matrimonio, que venga si quiere hablar conmigo.
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