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Las páginas de Nuestro Amor

Las páginas de Nuestro Amor

Autor: : marymeneses813
Género: Romance
Angélica, una linda chica con un sueño añorado, ya que su vida es de reglas y restricciones... Sus padres son demasiado protectores por qué no quieren perder ningún segundo del latido de su corazón. En el momento menos inesperado se le presenta un chico arrogante y detestable que no tiene lástima y consideración hacía ella. Para ella es un reto desafiarlo y a la vez es el único camino del que ella debe tomar para conocer más allá del mundo y del único amor. ¡Del odio al amor hay un paso!

Capítulo 1 ¡El choque del odio al destino!

(Angélica)

¡Santo Dios! Ya es tarde, corro lo que más puedo. Veo mi reloj de mano y me sorprendo, son las diez y media. ¡Cielos! Media hora después de lo acordado, le había prometido a Fabiana que me reuniría con ella a las diez en punto, y eso que nuestra casa está a tan solo veinte minutos en auto y a pies, obviamente me llevaría aproximadamente más de una hora.

Estoy en la entrada del aeropuerto, ya que había acordado con mi amiga Fabiana que nos encontraríamos aquí para darle la bienvenida a su dulce hermano mayor. Sinceramente no lo conozco y ni me gustaría conocerlo, pero cómo se trata de mi amiga no le puedo decir que no porque soy su única amiga, y como su mamá la mandó a darle la bienvenida a su consentido, entonces no hay de otra que acompañarle, aparte mi madre se ha quedado esperando en el estacionamiento del aeropuerto, ya que ella no me deja salir ni a la esquina o solamente que ande con alguien que me cuide. ¡Qué me cuide!

¿Si me cae bien el hermano de Fabiana? No lo conozco y con solo que lo alaben a cada segundo, y que digan que es el chico más popular, el más inteligente, el más guapo, y el chico que está terminando la universidad... Con todo eso ni ganas me dan de decirle un... ¡Hola! Porque estoy segura de que es un estúpido creído.

-Aaaayyy... -un, dos, tres, y caigo al suelo-¡Maldito estúpido!-fui chocada y hasta tirada en el suelo por un despistado o un imbécil.

-¿Por qué eres tan odiosa? -masculla con voz ronca-, ven, te ayudaré-ofrece su mano, mientras que yo me pierdo por unos segundos en el color de esos ojos verdes, que lo único que hace es trasladarme a la bella primavera, oh, por Dios, ese cuerpazo...

¡Santísimo Dios! Sacudo mi cabeza y alejo todo pensamiento perturbador para mi inocente cabecita para volver a mi realidad.

¿Qué? ¡Odiosa! Y todavía me dice, «Ven, te ayudaré» Sí que es un total imbécil. ¡Mierda! Hasta ahora tuve que reaccionar, ahora el idiota pensará que yo me he enganchado en él.

Me levanto sin aceptar su estúpida mano y peor su ayuda. Él fue quien me chocó, él fue quien tiene que disculparse, pero hace todo lo contrario de lo que tiene que hacer.

-No necesito ayuda de un cretino como tú -bramó con ímpetu.

Doy la vuelta sin decirle ni una sola palabra más, no necesito más de sus sarcasmos pestilentes, no quiero tener una rabieta por culpa de un imbécil sexi. ¡Cristo! Ni sé lo que estoy diciendo, al parecer mi boca hoy amaneció sucia y deliciosa.

Ooooh.... ¡Qué gran comienzo!

Me llamo Angélica Tatiana Gehry, para mis padres soy «Ángel» porque dicen que soy un ángel caído del cielo, pero para mi amiga soy «Tati». Tengo veintitrés años, nací en esta hermosa ciudad de Lethbridge, Canadá. Vivo en la residencia de 113 Kings Bay S, Lethbridge, AB T1K 5E9, Canadá. Vivo con mis padres, soy única hija, terminé la secundaria, pero en línea, y lo de la universidad ni se diga, no hay tema de conversación para que asista a la universidad, así que mi pasatiempo es mi torre, que es mi casa, la música, escribir novelas de en sueños; sueños que quiero realizar, y mi amistad con mi amiga Fabiana.

A mis padres no les gusta que salga, pero de ruegos a ruegos me dejaron salir porque evidentemente es por mi amiga Fabiana. Sé que soy mayor, pero hay cosas en la vida que hacen que tenga muchas barreras, barreras que solo la muerte puede derrumbar, con el fin de llevarme más allá del sol.

Mis padres y todos los que me rodean, son personas de corazón, personas amorosas, personas que solo quieren cuidarme, cuidarme de lo que me llegue a pasar, fuera de mi casa hay un mundo que deseo conocer, un mundo que se me ha cohibido por muchas razones. Mi vida es extremadamente aburrida y difícil de explicar, cómo las cosas sencillas y simples. ¡Culpable! «La rutina». El tiempo es lo único valioso en esta vida.

Mi amiga Fabiana de los Ángeles Dwan, vive a pocas cuadras donde vivo yo, ella tiene dieciocho años, sé que soy vieja para caminar y convivir con una chiquilla, pero esa chiquilla es mi única amiga y confidente. La conocí por mi mamá, ya que la mamá de Fabiana es su compañera de trabajo y amiga de la universidad. Tenemos cinco años de amistad, y esa amistad es la más valiosa para mí y para Fabiana también, y no pienso dejarlo porque sea menor que yo. Ambas familias nos han nombrado los ángeles de Lethbridge porque por pura coincidencia ambas llevamos «Ángel». En nuestros nombres, y como es una coincidencia, ya que yo no creo en las coincidencias, pienso que es un llamado del universo y que ambas siempre estábamos destinadas al inicio y el final de nuestras vidas... Bla... Bla... Bla... Fuera todo pensamiento de tristeza. En este año Fabiana estará terminando su secundaria para ir a la universidad, y eso cada día me enorgullece.

Capítulo 2 ¿Él es el hermano de mi mejor amiga

-Tati -gritan a todo pulmón.

Doy media vuelta y ahí está mi amiga, la única que me dice Tati es Fabiana, y eso no es todo porque yo le digo Fabi... ¿Por qué no decir su nombre completo? Esa pregunta es inevitable, ya que todos los que nos conocen nos preguntan una y otra vez, y lo que nosotras le contestamos es que nos da mucha pereza decir el nombre completo, aparte que nos convertiremos en las amigas únicas, las únicas que sellamos nuestros nombres con cuatro letras.

-Fabi -sin pensarlo voy corriendo a sus brazos.

-Llegaste tarde -me reprende-, pero te perdono.

-Gracias, mi bella y dulce Fabi -le doy un fuerte abrazo y un beso en la mejilla-, ¿Y tu hermano? -enfatizo la última pregunta.

-¡Aquí estoy! -exclama detrás de mi oído.

Me quedo paralizada por un momento. Esa voz la conozco, ¡esa voz la reconozco! Giro lentamente mi cabeza, como si estuviera exorcizada.

¡Mierda! Cierro mis ojos con fuerza al ver que el hermano de mi amiga es el estúpido e ingerido que me choco.

Ahora que le voy a decir a mi amiga, «Amiga, tu hermano es un completo imbécil». Obviamente que no puedo decirle eso, porque destruiría su corazón. Me he quedado como una estúpida, no puedo moverme, mis pestañas no parpadean, mis piernas tambalean, mi corazón se acelera, y mi respiración desciende, hasta el nivel de faltarme el aire.

No, por Dios, no me digas que el estúpido es hermano de mi mejor amiga. ¡Santo cielo! Quiero darme un balazo en la cabeza, sí, aquí mismo, esto es únicamente el Karma, ya que he venido siendo una hipócrita, ya que no tengo la mínima intención de hablarle al hermano de Fabiana, no quiero, no quiero, no quiero y no quiero. No quiero simpatizar con él.

Ahora que le diré, oh, espera. «Mira Fabi, tu hermano es un completo imbécil y de a primeras a primera me cae mal, y lo único que deseo es dar la vuelta». ¡No puedo decirle eso! Si le digo eso, sería como un dolor emocional para ella, ya que él es su héroe, y sinceramente no quiero ser yo la que lo baje de ese pedestal en el que el imbécil se encuentra.

-¡Hermano! -chilla llena de emoción.

Fabi me hace a un lado y se va directo a los brazos del hermano. Pongo mis ojos en blanco al notar que el estúpido no deja de mirarme.

¡Ya sé que los ojos son para ver! Pero yo no quiero que me vea... No quiero que me vea porque me hace sentir más estúpida de lo que ya lo estoy. ¿Será que se está burlando de mí? Porque he venido junto con su hermana a darle la gran bienvenida.

-Te he extrañado mi princesa -susurra tras darle un fuerte abrazo.

-Mis papás te están esperando -dice en un hilo de voz.

-No llores, ya estoy aquí -él empieza a llenarla de besos-, ahora no hagamos esperar a nuestros padres.

-Sí -musita-. Ah... Lo siento, te presento a mi amiga Tati-¡trágame tierra!

-Tu amiga -se le dibuja una sonrisa al darse cuenta quien soy y que es él para mi amiga.

-Sí, es la misma que te hablo todos los días.

¡No puede ser! Le ha hablado de mí... ¡Oh, por Dios! Espero que no le haya dicho lo de mi problema, puesto que no quiero ser lástima de nadie, y menos de ese engreído.

-Ya nos conocemos -dije de golpe-, y lo mejor será irnos Fabi.

-¿Cómo? ¿Dónde? -fabi pregunta irónicamente, y si no le contesto estoy segura de que explotara.

-Lo acabo de conocer porque vi que chocó a una chica, y ni se dignó en disculparse -enarqué una ceja tras mandar una directa.

-¡Logan! Hermano te encuentras bien -exclama desesperada, hasta empieza a revisar todo su cuerpo.

-¡Fabi...! -le reprendo-, él tuvo la culpa-me quejo.

-Gracias, hermanita linda, gracias por preocuparte por mí -dice el tarado con un tono gracioso.

Maldito, como deseo quitarte esa maldita sonrisa que tienes.

-Vámonos antes que aparezca la lunática que te choco -¿Qué? Mis ojos salen de órbita.

Mis oídos escucharon lo que mi amiga acaba de decir, ¡Lunática! Yo...

Pero si él tuvo la culpa, yo solo caminaba y el muy perro fue quien se posó en mi camino.

-Con su permiso, que esta lunática va a pasar -vociferó, dejando en claro que yo soy la lunática.

Paso en medio de los dos, acelero mis pasos, ya que no quiero morir de una rabieta, aunque me haga mucho daño. Sinceramente ese imbécil no se merece que ni lo nombre, que no lo piense y menos que lo determine. Necesito salir de aquí, no quiero verlo, aunque es imposible porque es hermano de mi amiga, y para mi mala suerte vive cerca de mi casa.

¿Estoy celosa? Sí... estoy celosa porque él me puede quitar el amor de mi dulce y bella amiga, aaahh... Como deseo gritar y gritar.

Capítulo 3 Sentimiento mutuo

-¡Tati...! Tatiana, espérame por favor, ¡espérame! -escucho los gritos desesperados de mi amiga detrás de mí.

Ah, espero que no me pida que me disculpe con su hermano del alma o de que me obligue a pedirle disculpa.

-¿Qué? -me detengo.

-Lo siento, no sabía que eras tú -se inclina hacías sus rodillas, recuperando el aliento-, pensé...

-Olvídalo -la interrumpo-, pero no me obligues a determinar a tu hermano.

-No es una mala persona... -suplica.

-Ssshhh... Es tu hermano y solo tu hermano, y tú eres mi amiga, y mi única amiga -aclaro.

-Eso lo sé Tati, pero tú sabes cuánto amo y admiro a mi hermano -hace pucheros y yo pongo mis ojos en blanco.

-Nena, olvídalo y hagamos borrón y cuenta nueva -jadeo.

-Gracias, y olvida lo que dije -dice apenada-, tú no eres ninguna lunática.

-Más te vale -la sentencio.

-Nos vamos -se aparece el innombrable y mi humor se esfuma volviendo la rabia.

-Sí, además mi madre nos está esperando -dije entre dientes.

Me adelanto dejando a mi amiga con su hermano. De reojo veo como Fabiana le ayuda a su hermano con las maletas, no me había percatado que trae más de siete maletas en un carrito. ¿Será que piensa quedarse mucho tiempo?

Mi problema no es con mi amiga Fabiana, puesto que es mi única amiga, pero lamentablemente es hermana de ese engreído. Sinceramente debería ignorar y olvidar de su existencia, ya que no quiero tener días amargos, más de los que tengo día a día. Aunque mi cardiólogo dice que tome todo con calma y que lo único que debería hacer es disfrutar mis días aquí en la tierra, y que no les ponga importancia a cosas insignificantes. Lo que no comprendo es porque me aconseja eso sí no puedo salir a la calle y menos a disfrutar todo lo que deseo tener y recorrer... ¡Ni modo!, así es

la vida.

En pocos minutos logré llegar al auto, donde mi mamá nos esperaba.

Inhalo... Exhalo... Inhalo... Exhalo... Necesito ocultar mi rabieta estúpida, puesto que no quiero que mi madre me llene de sus preguntas y de sus preocupaciones.

-¿Dónde está Fabiana y su hermano? -me adentro en el auto y lo primero que veo es la mirada preocupante de mi madre-, Angélica...-chilla insistiendo.

-Madre, mira por el retrovisor y verás -digo cerrando la puerta tras acomodándome en el asiento a la par del copiloto.

-Hablaremos en la casa -dice con un tono frío.

Mi madre sale del auto para ayudarle al príncipe del cuento, me importa un pepino si esto es una rabieta exagerada o es que simplemente un capricho, pero es que ese estúpido no me agrada y si no me agrada, no tiene por qué agradarme a la fuerza.

De golpe abro mis ojos al sentir una mano que se posa en mi hombro, me relajo al pensar que debe ser Fabi.

-No te desquites con mi hermana, lo que tú y yo sentimos -¡mierda! Mis ojos se van al retrovisor y más ni menos es el hermano de Fabi.

-¿Lo que nosotros sentimos? -dije con nerviosismo.

-¡Sí! El sentimiento que ambos tenemos es odio y desaprobación, pero no veo la lógica que te desquites con mi hermana -vocifera entre dientes-, ¿es tu amiga o no?

-No te creas importante, y no negaré que desde que te vi me caes de la patada -chillo por lo bajo.

-No soy monedita de oro para caerle bien a todo el mundo -declara-, y menos a una mocosa como tú-¿qué es lo que dijo?

-Imbécil...

-Sshhh... -me calla-, aquí no-se aleja sigilosamente antes que mi madre o Fabiana nos mirara.

-¡Listos mis muchachos! Ahora a celebrar el regreso de Logan Alexander Dwan -mi madre exclama con mucha emoción.

-No hay de que Sra. Marcela -susurra amablemente, acompañada con una sonrisa estúpida-, verá que todos la pasaremos bien.

Mi madre pone en marcha el auto, y antes de seguir escuchando la vocecilla del estúpido del hermano de mi amiga, agarro mi iPod, lo enciendo y me coloco los audífonos y la primera música que pasa es I'll never love again de Lady Gaga... ¡Cómo amo esa música! Mi madre la detesta porque le hice prometer que esa sería la música que quiero que me cante, quiero que cada letra plasmada en esa canción sea para recordarme, pero un recuerdo de momentos felices.

Cierro mis ojos y me dejo llevar por la sintonía, permitiendo y deseando que sea ella la que posea mi cuerpo completo, permitiendo ser yo cante esta linda balada, me dirán loca, pero la letra me encanta, me hace sacar el sufrimiento que tengo por dentro, me hace ser vulnerable; me hace sentir libre ante todo este encierro, me hace ser libre como el colibrí, me hace disfrutar lo que hay en mi alrededor.

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