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Las tres caras del deseo

Las tres caras del deseo

Autor: : Elizabeth v
Género: Romance
En esta historia se reflejan los deseos desmedidos y excesos, con dos personajes muy malacostumbrados. El camino de Alan y Tessa se une cuando ella vuelve de su maestría a la casa de su padre, como toda princesa nunca se mide a la hora de excederse en cada celebración llevándola a una doble vida enredada y tóxica, Alan mueve lentamente sus hilos a merced de la vida de Tessa con sumo cuidado de no entorpecer su carrera como cuidador. Un hombre fiel y honrado que jamás saca a la luz sus otras dos caras, pero con Milla a su lado le es difícil ocultar sus verdaderos talentos oscuros, fiel solo a su señor nunca hacia una mujer. Unión, muerte y lujuria encaminada entre dos vidas que van hacia el límite.

Capítulo 1 Zafiro

Capítulo 1 "Zafiro"

Alan POV.

En un mundo donde yace el amor y la maldad muchas veces existen pequeños puntos medios que nos hacen dudar de quiénes somos y de que hacemos aquí, con suerte las almas que se mantienen fuertes en este fatídico mundo son capaces de sacar la cabeza a flote, pero así ninguna puedo sobrellevar ni la perdida ni el dolor, lo que puede vivir en ellas es el oscuro miedo de un alma verdaderamente retorcida y amarga, colores negro y blanco conforman la cordura de algunas de ellas que desesperadamente buscan la verdad y son diferentes. Aunque muchos no lo comprenden así es, así es mi mundo que con aplomo puedo combatir entre tantos demonios.

Son las dos mil horas y mi equipo y yo estamos entre los árboles esperando la señal de mi infiltrada, la mujer que me convierte en uno de sus demonios todas sus malditas noches en soledad. Tenemos frío y solo el apoyo de nuestras armas son mantiene con los pies en la tierra, tenemos visión nocturna, pero visualizo perfectamente el zafiro de Carly con un solo ojo.

-Señor Carly está en la guarida en el tercer piso de la mansión -menciona mi subordinado que no se ha movido por 12 horas.

-No tengas prisa apenas estamos comenzando -pongo de lado mi arma y me enfoco en el zafiro.

-Señor tengo el blanco a la vista -susurra mi mano derecha, pero esta vez la misión no es matar sino extraer.

-Aguarden -digo cuando por fin veo el dedo índice de Carly tocar su zafiro, es la señal para proceder.

Hago una seña para que todos se pongan en marcha detrás de mí entonces con cuidado saltamos la pequeña barda que rodea la mansión de uno de los narcotraficantes más importantes de México. Ingresamos por la cocina y hago la señal para que solo entremos mi mano derecha y yo. Disparamos con silenciador y los cuerpos caen sin cesar sobre nuestro camino, sumos los escalones y la seguridad es cada vez menor, entramos en la habitación y el pequeño narco se encuentra de espaldas a Carly que le quita su camisa lentamente, me mira y le inyecta un somnífero, él apenas reacciona, pero cuando va a caer en la alfombra lo sujeto.

-Justo a tiempo jefe -Carly me sonríe, pero cuando tengo el cuerpo del narco en los brazos una bala le da en el brazo a Carly, haciéndome perder el control de la situación.

-Mierda corre apresúrate -le exclamo a mi mano derecha entregándole al narcotraficante, a punto hacia la puerta, pero no veo a ninguno de sus guardias.

-Señor no pienso dejarlo.

-Déjate de idioteces y largarte -golpea con fuerza en la baranda del balcón amarrándose al narco en el cuerpo para bajar tres pisos con una cuerda.

-¡Vete! -grita Carly, pero la tomo del brazo para salir, pero cuando voy a bajar los hombres secundarios del narco nos toman. Observo como mi equipo huye con el narcotraficante mientras Carly y yo somos arrastrados hacia abajo, de pronto me golpean tan fuerte que pierdo el conocimiento.

Helado así se siente este maldito aire que respiro lentamente abro mis ojos y veo los zapatos costosos del imbécil del jefe de seguridad, estoy atado de pies a cabeza a un ancla oxidada a la orilla de un viejo muelle.

-Bienvenido Alan, tengo que decir que me has sorprendido porque cuando me dijeron que tu mismo vendrías para atacarnos lo vi como una broma de mal gusto, pero ahora que te tengo enfrente veo que me reí demás -me dice con su sonrisa sínica ese imbécil de piel clara y pantalones ajustados.

-Tenía que ver con mis propios ojos que tu jefe no estaba muerto -se pone en frente.

-Si, así es y seguirá vivo porque tú me dirás a donde lo enviaste, fuiste muy astuto, pero yo lo soy más.

-Veremos.

-Sí, porque si no serás testigo de mi último invento con la amiguita del jefe -señala su auto y dos hombres sacan a Carly esposada de manos y pies -sé que ella te importa porque si no, no hubieras vuelto por ella a quien le disparamos para que se desangrara lentamente.

- ¡Maldito! -intento irme contra él, pero me lo impiden las cadenas.

-Qué pena que esa sea tu respuesta, láncenla -veo los ojos de Carly y está asustada con cinta de plomo cubriendo su boca, estoy lleno de impotencia y me mata verla desangrarse.

- ¡Espera! -la lanzan con una bola de hierro y cae en el agua hundiéndose por completo.

-Ya es tarde, mi invento es algo sofisticado verás lo metí en su boca y le va robando el aire de los pulmones lentamente al punto de una muerte rápida o tal vez lenta... que lo disfrutes láncenlo -me lanzan y lo único que quiero es rescatar a Carly que está sacudiéndose en la oscura tratando de zafarse.

Suelto mis manos y me doy cuenta de que estaba a penas atadas al ancla liberó mis pies y tomo su rostro para sacarle el artefacto que pusieron en su boca, pero con cada arcada Carly hace movimientos bruscos, al fin le quito la cinto de plomo poniendo mis labios en los suyos para darle el poco aire que llevo. Cuando veo su rostro está ahogándose al punto limite la sangre la rodea y veo que se tragó el artefacto haciendo imposible que pueda respirar, intento librarla de la bola de hierro, pero esta no fue atada como la mía.

La veo por última vez y pone una mano en mi corazón haciendo su última arcada quedándose sin vida, subo enseguida para tomar aire y estoy completamente solo, bajo durante cuatro minutos para tratar de liberarla, pero todos mis intentos son en vano. Subo al muelle y me quedo allí estático con mucha impotencia, ese infeliz quería que ella sufriera y más aún deseaba que yo la viera morir

Capítulo 2 Mirada azulada

Capítulo 2 "Mirada azulada"

Alan POV.

Abro los ojos y estoy cada vez más débil, subo mi camisa y tengo una herida leve así que me la vuelvo a cubrir, me incorporo y regreso al agua. Me sumerjo hasta el cuerpo de Carly y hago mis emociones a un lado, palpo su cuello y siento el extraño artefacto atorado en su tráquea con cuidado tomo mi cuchillo del tobillo y un pequeño espacio en su cuello. El artefacto que le quito la vida a una de mi equipo es sumamente extraño entonces lo guardo y cierro los ojos de Carly con mucho pesar.

Tengo poco tiempo para salir del país así que me apresuro a ser invisible y a avanzar hasta la pequeña ciudad que sigue al pueblo. Después de una media hora estoy en la ciudad e ingreso a un bar de mala muerte.

-Con Vladímir -le digo al sujeto de la barra y este al mirarme le hace señas a sus guardias para despacharme.

-Aquí no conocemos a nadie con ese nombre -responde con un cigarro entre los dientes, lo miro con desdén mientras volteo para ver a dos idiotas musculosos a punto de golpearme.

- ¿Así será? Bien -el primer tipo me lanza su mejor golpe y el otro intenta tirarme al suelo.

Después de esquivarlos los presentes nos dan lugar para pelear, de nuevo me lanzan golpes y tomo su enorme puño para doblarlo con fuerza seguida de darle un golpe en el estómago, esquivo el brazo del otro guardia y le doy un puñetazo en las bolas que lo hace ceder. Me pongo de pie y en posición veo a la izquierda a Vladímir asustado detrás de la barra de pronto le dice al tarado del cigarrillo que los detenga.

- ¡Basta! -chasquea los dedos y los sujetos se apaciguan

-Alan, no te esperaba tan pronto tu equipo paso por aquí -exclama y me acerco para cubrir su boca.

-Cállate Vlad, todo se logró, pero con bajas -quito mi mano de su rostro y este se calma.

-De acuerdo, perdóname Alan solo sígueme -me lleva a la parte trasera de su bar y destapa una avioneta.

-Bien, dame lo que acordamos ayer -extiendo la mano y tomo una bolsa llena de carpetas con información delicada.

-Despeje la zona aérea por un rato ya en Guatemala te espera otro trasporte -me da un papel doblado y me subo a la avioneta.

-Adiós Vlad asegúrate de darme un nombre -enciendo los motores.

- ¡Espera que nombre! -le ignoro y me pongo en marcha mientras él corre sosteniendo su vieja gorra.

-Estaremos en contacto.

Me marcho y en el camino no permito que mis emociones salgan a la luz, ni en mi presencia me permito romperme por una baja. Después de un rato en el cielo al pasar la frontera hacia Guatemala volteo y observo a lo lejos unos aviones que intentaron alcanzarme, pero para su mala suerte llegan tarde. Me oculto esperando el amanecer, abandono la avioneta y me pongo una camiseta que me dio Vlad.

-Busca a Darío y dale estas coordenadas, espero que con esto estemos a mano por lo de África -término de leer la nota y sonrió de medio lado, me encaja el sentido del humor del viejo Vlad.

Estoy en un viejo pueblo y la gente transita por la calle es una zona llena de mercaderes entonces me acerco para tomar una manzana de una de las cestas. La muerdo y me tropiezo con una joven que tiene una bata puesta, los papeles que lleva en las manos se esparcen por el suelo, tiene cabello castaño y piel como la nieve cuando levanta el rostro me ve con una profunda ira que se ve a kilómetros.

- ¿Por qué no se fija por donde va? -exclama esa hermosa mujer con ojos de agua clara.

-Si usted se fijara no hubiera sucedido, déjeme ayudarla -pero enseguida tres chicos ayudan a la mujer que a mi parecer es una doctora.

-No tengo tiempo para discutir, cálmate -le dice la hermosa mujer de rasgos delicados a una de los chicos que quiere dar un paso hacia mí.

El rostro de esta mujer me hipnotiza y no es por su evidente belleza ni abundantes curvas sino porque irradia una imponente personalidad y temple. Nos quedamos parados frente al otro y me pasa por un lado junto a sus muchachos. Volteo para ver hacia dónde va, pero alguien jala mi bolsa.

-Lárgate -le digo a un pequeño niño que intenta tomar mi bolsa.

Tessa POV.

Volteo y observo a aquel sujeto bajar la cabeza y apartar a un niño con su mano, me parece un hombre desalmado a simple vista por como tropezó y ni disculpas pidió, como aparto a ese niño y se robó aquella manzana aunque no debo preocuparme, ya que es un simple vago sin rumbo. Caminamos hacia el edificio central y ya en la sala de espera una asistente vestida de marrón me hace pasar a la oficina del alcalde.

-Señor alcalde muchas gracias por recibirme.

-Señorita Teresa pasé siéntese, es una agradable sorpresa considerando que recibió una negativa la semana pasada.

-Lo sé señor, pero le traigo una nueva propuesta verá con menos presupuesto podemos construir un nuevo centro asistencial y... -pero cuando estoy de pie intentándole mostrar los papeles estos están manchados de lado y el alcalde levanta la mano para hacerme callar.

-Mire señorita le tengo cierto respeto y mi oficina le encantaría cubrir sus demandas, pero por el momento no tenemos suficiente presupuesto así que vuelva cuando traiga mejoras para la siembra y la exportación -me mira con descaro y no tengo palabras.

-Sabe algo traeré algo mejor deme unos días, gracias por recibirme señor alcalde -salgo con una inmensa impotencia y veo a mis muchachos sentados en el suelo, no sé qué decirles.

-Señorita Teresa algo sucedió.

-Santiago por favor ahora no.

-Es urgente, su padre intento ubicarla de nuevo -mi sangre se hace de hielo, mi padre no puede encontrarme sino sería el fin de mi vida.

Capítulo 3 La fortaleza

Capítulo 3 "La fortaleza"

Alan POV.

Todo lo que ha pasado en estas últimas 12 horas han sido pérdidas y más aún cuando tengo que tomar el plan secundario para volver hacia el reino unido con una bolsa llena de secretos delicados de uno de los cabecillas más grandes del cartel. Estoy en un jet privado junto a un asistente del tal Darío, detallo todo con cuidado desde el piloto hasta los movimientos de Juan la persona encargada de regresarme con mi jefe a quien le he fallado.

-Bienvenido señor Alan -me dice un insulso mayordomo cuando ingreso a la mansión de mi jefe, estoy con heridas menores pero bastante agotado.

-Dirígeme hacia el equipo -ingreso a través de las enormes puertas y todo está lleno de guardias, simples anillos de seguridad que no cuentan sino para limpiarme la sangre de las manos.

En una de las habitaciones de arriba mi equipo conformado por mi mano derecha una mujer de 22 con cabello platinado Sueca, mi francotirador idiota de 30 de origen Francés, mis ojos en el campo Andrew de 19 hijo de una de las sirvientas y la Rusa Sacha mi hacker con cabello corto y lentes, todos parados en espera de alguna otra tarea con ropa militar puesta.

- ¡Jefe! Aquí estas, te creíamos muerto -exclama Sacha cerrando su laptop.

-No encontramos la señal de tu localizador y pensamos lo peor -se levanta Lia mi mano derecha para entregarme un informe.

-En situaciones así solo encárguense de salvarse y de sacar al objetivo, yo me cuido solo -les digo con firmeza mirando a cada uno y entonces me miran con devoción.

- ¡Si señor! -dicen todos al mismo tiempo.

Salgo de la habitación en camino al estudio de mi señor leyendo el informe con Sacha que está a mi lado analizando el artefacto que le quite a Carly debajo del agua. Se desvía para dejarme hablar con el jefe a solas.

-Identifíquese -me dice uno de los guardias en las puertas, claro tenía que ser uno nuevo de la agencia.

-Disculpe señor Alan este subordinado es nuevo -menciona uno de los tantos rostros conocidos de esta fortaleza al mismo tiempo que releva al sujeto y le doy la bolsa con los papeles.

Se abren las puertas y contemplo al paquete por el que Carly esta muerta ser atado a una silla metálica y en una esquina al jefe el señor Brown con guantes de cuero y un cuchillo.

-Señor Alan el jefe agradece su determinación y le manda esto -me dice una chica de traje ajustado y oscuro dándome una caja de madera, la tomo y con mi cabeza le hago una reverencia al señor Brown me doy vuelta y me retiro.

Después de pasar a los guardias tomo la caja y subo al ascensor hasta la terraza me quito la chaqueta y desabotono mi corbata, alboroto un poco mi cabello y me apoyo en una de las sillas a la orilla de uno de los hidromasajes. Destapo la caja para encontrar un collar de oro y diamantes incrustados, recuerdo que le pertenece a mi hermana Milla a quien veré muy pronto gracias a este encargo. Mi mirada oscura se centra a lo lejos de los verdes campos que se ven en lo más alto de esta inmensa propiedad una verdadera fortaleza con mucho que ocultar y quien más que al más alto jefe de la mafia Británica Connor Brown.

Tessa POV.

Estoy con la adrenalina a mil por la incertidumbre que siento en este instante caminando de lado a lado en mi pequeña y humilde habitación, escucho pasos, pero sé que es uno de mis muchachos. En efecto vienen a traerme un teléfono satelital con expresión asustada.

-Señorita doctora aquí tiene lo que pidió -me entrega el teléfono y deja el maletín al que está conectado en el suelo, me siento y marco el número no sin antes cifrar mi ubicación.

-Aló quien habla.

-Sabe quién habla, solo comuníqueme con el señor Brown -enseguida escucho como intentan correr para que atienda mi llamado.

-Tessa ¿eres tú?

-Sí, solo te diré que no pienso volver así que deja de buscarme porque asustas a todos a los que estoy cuidando.

-Tú y yo sabemos que no puedes andar en ese país sin protección y más con tus conocimientos, vuelve y hablemos podemos llegar a un acuerdo si así lo quieres.

-No...

-Bien, pero no digas más adelante que no te advertí.

Recuerdo levemente en este instante el rostro inocente de mis niñas Claudie, Margo y Ágata, estamos bailando entre las flores de girasol junto a un sol abrazador a penas vestidas, con rosas en el cabello caemos en el campo enorme de la propiedad. Sangre eso es lo que me quito del rostro cuando la explosión ensordece y todo es más lento, estamos en shock, pero aun así me levanto para proteger a mis hermanas de ese pequeño enfrentamiento, corremos sin parar lo hacemos por tanto tiempo que siento que me muero mis rodillas flaquean y volteo al lugar de Margo, al ver que apenas esta consiente trato de reanimarla, pero es inútil, mis malditos esfuerzos son en vano.

Uno de las sirvientas nos toma de la mano y la otra criada lleva en brazos a Margo que tiene el vestido lleno de sangre y todo se vuelve oscuro tan oscuro que ya no puedo escuchar, no puedo oler ni sentir las manos que tratan de levantarme, soy una simple muñeca de trapo a quien intentan salvar de una guerra que mi generación provoco por sus insulsas ambiciones y retorcida locura.

Abro mis ojos y estoy estática sosteniendo el teléfono, toco mi mejilla y una lágrima sale de mí como si pudiera tocar aquel momento tan solo con escuchar la voz de este ser al quien detesto tanto.

-No me amenazas me encuentres o no recuerda mis palabras no te tengo miedo padre.

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