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Lazos de nuestro destino

Lazos de nuestro destino

Autor: : anly
Género: Romance
Cklear Gu es una mujer de 27 años, cuyo matrimonio está roto, ella ha perdido la fe, las ilusiones y el amor propio. Su esposo Charles Vans, el mejor abogado de ciudad H, le ha metido la idea de que ya no es la bella mujer de antes. León Heart, es un hombre exitoso y en su corazón sigue amando a esa mujer Los lazos del destino no pueden evitarse, tarde o temprano llegarás al lugar que ha sido planeado para ti. Esta historia ella tiene que superar sus bloqueos mentales y luchar contra los prejuicios de su familia y la sociedad, descubriendo que puede existir una vida después del matrimonio fallido.

Capítulo 1 !Hoy saldré casa!

El sol entró por la ventana de la casa de los Vans, el viento travieso se coló por la habitación llegando a una mujer que dormía profundamente entre las sabanas.

Como un aliento de vida, llegó el aire fresco a ella haciéndola suspirar, y sintiendo el calor en su cara, se estiró y abrió los ojos, el despertador marcaba las 8:55am. El ruido de la regadera del cuarto provocó que se levantará rápidamente de la cama, sin siquiera ponerse pantuflas y sacó la ropa planchada, acomodándola del otro lado de la cama.

-Saco, pantalón, camisa, chaleco, corbata, calcetines, zapatos, la gabardina- enumeró, cuidando de que todo estuviese listo, Luego corrió a la cocina a preparar el desayuno y un apetecible lonche para el hombre en la ducha.

Esa mujer en la cocina, preparando todo con una sonrisa, es Cklear Gu: 1.62 de alto, de piel blanca, ojos cafés claros, cabello castaño claro, había subido un poco de peso pero su cintura aún mantenía su forma, era una agente de comercio y relaciones externas y abogada. Se había retirado hace 5 años, cuando su carrera comenzaba al igual que su popularidad, el medio la extrañó pero ella no sintió pena cuando tomó la decisión. Quería dedicarse completamente al hombre que amaba.

Aunque en estos años de matrimonio aquel amor se había desvanecido, al igual que la energía y la sonrisa de Cklear al ver que el hombre salía del cuarto con otro traje diferente al que ella eligió.

-¿Qué sucede? ¿No te gustó el color?- preguntó preocupada, mientras ponía las tazas de café recién hechas en la mesa.

-¿Qué hiciste tan tarde que apenas te levantas? Si te hubieses levantado más temprano no se me habría hecho tarde...- El hombre era Charles Vans, de 1.73 de alto, cabello café obscuro de lado corte moderno, piel blanca, de buen cuerpo pero algo delgado, ojos cafés obscuros y un abogado exitoso en ciudad H, El mejor de todos. Trabajaba para una empresa grande que abarcaba distintas ramas dentro del comercio. Él pertenecía al departamento legal en la ciudad H.

-Lo lamento, anoche fue la primera que pude dormir mejor- se excusó Cklear con timidez -Ven aquí, desayunemos juntos- agregó empujando una silla.

-¡Dios santo Cklear! ¿No es mi culpa que no puedas dormir, cierto?... ¿Lo olvidaste, no es así?... Hoy llegará el señor Thomas Thousen, desayunaremos con él... debo darle una mejor impresión- Charles tomó su maletín y caminó a la puerta.

Cklear miró el desayuno en la mesa, y se percató del lonche que preparo, corrió a dárselo en la puerta pero en cuanto Charles lo vio dijo -No Cklear, ¿Quieres que todos se burlen de mi?... Ve adentro y comete tu eso. Ya voy tarde... no me esperes a comer... te llamaré en la noche cuando me desocupe-

Cklear paró la boca para darle un beso a Charles pero el hombre se estiro solo a recoger las llaves y se marchó.

La pequeña mujercilla miro por la ventana como su esposo se marchaba a prisa en su auto. Una vez más, la soledad inundaba su casa tan temprano en la mañana, el silencio era abrumador, sus ojos de nuevo formaban las lágrimas matutinas dispuestas a salir como cada mañana desde hace 3 años.

Una ráfaga de viento volvió a colarse, esta vez por la ventana de la cocina, la cortina se meció, algunas plantitas también y el aroma del café llegó hasta Cklear impidiendo que las lágrimas brotaran.

Cklear respiró profundamente, se acercó al desayunador y tiró la comida y el café al fregadero. –"Tal vez... hoy deba salir de casa"- pensó para si misma, se asomó por la ventana y se percató de que el día estaba despejado y agradable.

-¡Hoy saldré de casa! – gritó entusiasmada, puso un poco de música y bailando descalza fue hasta su habitación, sin perder el ritmo se metió a la ducha mientras cantaba alegremente.

Algunos minutos mas tarde salió con una toalla envolviendo su cabeza y otra más en su cuerpo, se paró frente a su ropero que tenia dos puertas, una de ellas con espejo.

-"¿Esa soy yo?"- pensó mientras se veía al espejo -A quién quiero engañar... ¿Por qué debería salir?- Murmuró dejándose caer en la cama recién tendida.

Sin querer miró hacia el buró con la lámpara de noche junto a su cama, ahí estaban... sus compañeras desde hace tres años cuando su martirio comenzó, se estiró para tomar el frasco de somníferos pero este cayó al suelo, rodando hasta el armario.

-¡Dios!- gritó molesta -¿Esto es una señal? No quiero salir de casa, no es una buena idea... ¡quiero quedarme!- pataleo aún en la cama -¿Realmente... quiero quedarme?- se cuestionó.

-¡Bien! Desayunamos algo y nos regresamos- se dijo con ánimos, sin embargo al abrir el armario se topó nuevamente con sus inseguridades -¿Pero que me pongo? ¿Soy una señora, debo lucir como tal? ... No tengo que ponerme... no me gusta... es muy escotado... demasiado deportivo... ni siquiera sé cuál es la moda ahora- Cklear volvió a tirarse en la cama frustrada -he engordado bastante, nada de eso me queda- se dijo.

El reloj sonó indicando las 9:30 –¿En verdad ha pasado poco tiempo?"- pensó, su estómago rugió por el hambre -Si tan sólo no ubiera actuado precipitadamente, ya estaría desayunando ahora- se quejó.

La puerta del armario sonó por el viento que se colaba, Cklear suspiró nuevamente -Puedo hacerlo- se dijo una vez más.

Finalmente escogió un conjunto azul rey, bastante formal, la falda llegaba arriba de las rodillas, mientras que la blusa era de gasa, manga larga con aberturas en los brazos y un cuello coqueto de holanes lo combinó con accesorios dorados y blancos, y unas hermosas zapatillas color negro, con detalles dorados.

Se hizo un chongo y se dejo un flequillo largo que onduló con ayuda de una plancha de cabello. Abrió el cajón de su tocador, la verdad es que se le dificultó bastante abrirlo, hacia tanto que no se maquillaba y optó por un maquillaje ligero, dado que mucho de aquellos productos hacía tiempo que habían caducado. Por último se puso un poco de fragancia floral, su favorita.

Cogió un saco por si hacía frio, una cartera y hecho un brillo, un espejo, sus llaves y sus tarjetas. Tarjetas que contenían el dinero que le había dejado de herencia su difunto padre.

Finalmente la bella mujer caminó con pasos seguros a la puerta, hoy había decidido salir y desayunar fuera de casa... si los muebles fueran personas habrían aplaudido la actitud de Cklear, pero que bueno que no lo eran, pues se habrían decepcionado de la misma forma cuando la mujer se detuvo centímetros antes de tocar la perilla de la puerta, sus pies quedaron clavados al suelo incapaces de dar un paso más.

-¿Qué estoy haciendo?... Parezco un payaso... mi ropa es anticuada y soy gorda y fea... se burlaran de mí... ¡No!, No debo salir de casa...- los ojos de Cklear comenzaron a formar lágrimas dispuestas a salir, aunque sea en un horario diferente al normalmente acostumbrado.

El teléfono de Cklear sonó en ese instante, emocionada lo sacó de su cartera, pero sólo era un mensaje del pronóstico del clima. "Día parcialmente nublado, con posible lluvia tenue" – leyó... esos eran ¡Los días favoritos de Cklear!.

-¡Bien! ¡Puedo hacerlo!...- se dio ánimos otra vez, aunque dudo de nuevo antes de tomar la perilla de la puerta -Si no lo hago ahora... viviré encerrada para siempre- se dijo, y tomó una decisión, aún con temor abrió la puerta y salió.

El viento de otoño sobre su cara, y el mecer de los arboles frente a su casa la hicieron sonreír, la nube pasajera dejo que los rayos de sol tocarán la suave y blanca piel de Cklear.

Convencida, cerró la puerta y caminó unos metros, a pesar de vivir en una zona residencial, no era de primera clase y ella no tenía problema con eso, esa casa se la regaló su papá el día que se graduó con honores de sus tres carreras.

Cklear estiró la mano y paró un taxi.

-¿A dónde la llevo?- preguntó el conductor.

Cklear dudó en su respuesta, pero finalmente recordó un restaurante donde solía ir a desayunar con Charles, así que pidió ir a esa dirección.

Al llegar y bajarse del auto se dio cuenta que ya no había ningún restaurante, ahora era una tienda de ropa y accesorios para caballero.

-"!Qué lástima!"- pensó, afortunadamente el parque seguía en su lugar, decidió caminar por el parque con la esperanza de encontrar un policía que le ayudase a encontrar un restaurante para desayunar.

Apenas cruzó la calle, miró los enormes árboles del parque, eran mas grandes y frondosos, el otoño apenas llegaba a las hojas pintándolas de naranja. Cklear caminaba sin darse cuenta y chocó con una muchachita.

-¡Oh! Lo siento, disculpa... ha sido mi culpa, por favor perdóname- se disculpó Cklear, rápidamente.

-Descuida- sonrió la chica, quien llevaba un mandil rojo y una gorra roja.

Cklear leyó las palabras en la gorra –"Café & restaurant"-

--Acabamos de abrir- dijo sonriente la chica -Toma, con éste volante te dan gratis un bizcocho relleno de zarzamora, pero debes apresurarte se agotan muy rápido y los de canela no son tan ricos, si no alcanzas pide mejor el de cajeta con nuez-

Cklear sonrió -Gracias, pero... no sé- dudó.

-De todas formas llévatelo, la promoción durará una semana más, puedes visitarnos cualquier día- agregó y siguió su camino -¡No choques!- bromeo mientras se alejaba.

Cklear miró el papel en sus manos, incluso había un croquis –"¿Qué esta extraña sensación?, Es cómo si... si esto fuera un sueño... como si algo malo me fuera a suceder. Es tan extraño"- pensó.

Su estomago volvió a hacer ruido –"Bueno, probemos el bizcocho de zarzamoras"- Cklear caminó siguiendo las indicaciones del papel.

Efectivamente el café estaba a unas cuadras del parque, sus cristales estaban muy limpios y trasparentes, había una fila esperando el café para llevar, la mayoría de ellos eran ejecutivos.

Cklear vislumbró una mesa en una esquina cerca de un ventanal, así que entró directo a ella y se sentó. Enseguida llegó un mesero.

-Buenos días, nos complace su visita el día de hoy... esté es el menú... ¿desea ordenar algún café en especial? Para que se lo traiga en lo que decide su comida- dijo amablemente el joven.

-Yo...- Cklear volvió a dudar -Yo...me gustaría un capuchino late... ha y me dijeron que había promoción- dijo entregando el papel.

El chico sonrió -Enseguida se lo traigo. Tenemos bizcochos de ...-

--zarzamora- interrumpió Cklear rápidamente.

-Esta bien, se lo traeré- el chico se alejó.

La indecisa mujer miró el menú una y otra vez, como no se decidía, creyó que era mejor esperar al mesero para que le recomendará algo, así que de mientras miró a la ventana.

Una mujer joven de 20 años pasó con un vestido café de holanes con bordes dorados, sus piernas largas la hacían lucir hermosa, luego paso otra chica de estilo más roquero, su cabello negro la hacia lucir ruda pero delicada... observó a otras dos más y luego miró su reflejó a través del cristal del ventanal.

-"No, soy anticuada... ¿Qué hago aquí?, Mi ropa es un hazme reír... las mujeres como yo, no deben salir de casa" – Cklear sintió un cosquilleo en el pecho, comenzó a sentirse nerviosa.

El chico llegó con el café y el pan -aquí tiene- dijo poniendo la charola en la mesa.

-Lo siento no me gusta nada del menú, ¿Puedes poner eso para llevar?- dijo nerviosa mientras se levantaba de la mesa.

El chico se sorprendió pero asintió con la cabeza. Cklear se acerco a la caja para pagar, la mujer frente a ella volteó y la miró de arriba abajo, pagó y se fue; pero a Cklear le provocó mas ansiedad y nerviosismo, sacó su tarjeta y la entregó al chico en la caja.

-Disculpa. ¿Ya tendrás mi pedido?-dijo una mujer de cabello rubio, que portaba el uniforme de la primera chica, sin querer miró a Cklear, haciéndola sentir como si la estuviera juzgando.

Cklear comenzó a respirar rápidamente, tomo la tarjeta del cajero y caminó rápidamente hacia la puerta antes de llegar a ella la puerta se abrió de golpe, rozando la nariz de Cklear.

Todos los presentes murmuraron, pues Cklear casi es golpeada por la puerta, aunque ella estaba bastante desconcertada, todo era gris y borroso.

-"Soy una tonta, ¿Porqué vine?.. debo ir a casa... me veo mal. Me veo mal"- pensaba la pobre mujer, en shock.

-... ¿Cklear?.... ¿Cklear Gu?... Oye... ¿Cklear?...-

El murmuro de alguien llamándola la trajo de vuelta de sus pensamientos, Cklear levantó la mirada, se halló en los brazos de un hombre que la veía como sí hubiese encontrando un tesoro.

-¡Realmente eres tu.... Cklear!- dijo el hombre con gran felicidad, sus profundos ojos negros la hicieron parpadear varias veces. -¿Puedes pararte?-

La voz gruesa y varonil del hombre la trajo a la realidad.

Ella se puso de pie y se soltó rápidamente de los brazos del hombre que aún la miraba.

-¿Estas bien?- insistió preocupado

Las miradas de todos los clientes sobre ella la pusieron más nerviosa y salió rápidamente buscando dónde esconderse.

-¿La conoce?- Preguntó el camarero

-Pagaré por ella- dijo el misterioso hombre.

-No es eso, ella dejó su almuerzo-

-Gracias- el misterioso hombre tomó la bolsa y salió en busca de Cklear.

No fue difícil encontrarla pues aún estaba de pie frente al café, no sabía si ir a la derecha o a la izquierda.

Capítulo 2 Realmente te extrañe

Cklear estaba asustada y perdida, su corazón aún estaba agitado y su respiración parecía agitarse nuevamente, las personas pasaban junto a ella y la miraban de forma extraña, se sentía atacada, juzgada.

Quería huir de ahí, no podía decidir si caminar a la derecha o izquierda así que dio un paso para cruzar la carretera, la bocina de un auto sonó y Cklear sólo cerró los ojos.

De nuevo unos brazos la envolvían, ese aroma le era bastante familiar y hasta cierto punto tranquilizante para ella.

-Cklear... ¿Estas bien?- de nuevo esa voz

-"Es un sueño?" "¿Tan mal estoy que empiezo a alucinar?" – alzó la vista y se topó de nuevo con aquellos ojos negros y aquel cabello ondulado en la frente.

Rápidamente se separó de él.

-¿Cómo?... Tú... ¿qué haces aquí?- dijo ella. Con la cabeza agachada temiendo que alguien los viera juntos.

-Es mi primer día en la ciudad... no esperaba que nos encontráramos... ha pasado mucho tiempo, Cklear-

-Si, yo... Espero que todo vaya bien- Cklear se dio la vuelta dispuesta a desaparecer de la vista de aquel hombre -."No debí salir de casa, sabía que era mala idea"- se reprochó.

-Espera...- el hombre la detuvo poniéndose frente a ella -¿Qué hay de tu desayuno?- señaló la bolsa.

-Puedes comértelo si deseas- Cklear intento caminar para evitarlo pero él de nuevo se puso frente a ella.

-Espera, no puedes irte sin desayunar... te enfermaras-

-Sólo déjame ir- suplicó.

El hombre miró el reloj caro en su muñeca -Tengo 45 minutos aún, te invito a desayunar- la sonrisa bajo esos labios carnosos la puso nerviosa.

-"No es buena idea, no debí salir de casa" "¿Por qué me tenia que topar con él?" – Cklear tomo un poco de aire -lo siento, soy una mujer casa... no debería estar a solas con otro hombre- dijo con decisión.

El hombre no sabía si reír o llorar ¿Aún lo consideraba un hombre? ¿Podía haber algún tipo de...? Bueno, lo mejor ahora era no hacerse ideas extrañas...- Pero Cklear... ¿Aún somos amigos no?... Vayamos a desayunar por los viejos tiempos- insistió.

Las personas a su alrededor seguían pasando y los miraban murmurando. Cklear comenzó a sentirse atacada de nuevo, y el hombre frente a ella no tenía intenciones de dejarla ir.

-Bien... creo- aceptó en voz baja, aunque en su mente se decía - "No es buena idea" –

El hombre rodeo los hombros de Cklear para hacerla girar hacia el otro lado y comenzaron a caminar. Realmente se le podía ver feliz.

-No he estado en esta ciudad en mucho tiempo, es increíble cuánto ha cambiado, ¿No te parece una extraña coincidencia que nos encontremos justo en mi primer día?-

Cklear no respondió.

El teléfono del hombre comenzó a sonar, buscó en la bolsa de su larga gabardina y contestó.

-Te quedaste dormido... si, sí... iré al restaurant de siempre, quiero presentarte a Alguien, Estoy seguro de que te agradará- el hombre miró a Cklear y sonrió.

Ella sólo negó con la cabeza, conocía perfectamente el significado de aquella expresión en el hombre.

- "¿Realmente ha pasado mucho tiempo? No se ve cambiado ¿O si?"- con esto en la mente Cklear por fin, observó al hombre junto a ella, mientras él seguía hablando por teléfono.

El hombre era de aproximadamente 1.85 de alto, piel no tan blanca, cabello negro y un poco ondulado, perfectamente despeinado; sus ojos negros aunque a veces parecían grises por el sol, su espalda ancha, sus brazos se veían mas ejercitados, su mandíbula perfecta, sus manos anchas y largas. Su gabardina larga y gris le impedían ver su dorso. Así que su mirada regresó a la cara.

"Solo creció un poco más" pensó. Aunque en realidad el porte y elegancia con la que el hombre vestía y caminaba daban una clara impresión de superioridad y encanto.

La mirada del apuesto hombre coincidió con la de ella, esos profundos ojos y la forma en que sus labios se movía la estaban hechizando.

"Esto esta mal, debo ir a casa... ¿Qué pasaría si me ven con él?, No debería sentir nada, estoy casada... ¿Esto es infidelidad?... No debí salir de casa"- a pesar de recriminarse mentalmente, Cklear no dejo de ver al hombre.

Pronto su gran mano la sostuvo de la frente haciéndola detenerse y salir de sus pensamientos.

-...Adiós- colgó la llamada y trató de poner seriedad, aunque la risa le estaba ganando -... ¿Acaso tienes 3 años? Fíjate por donde caminas... ¿O a caso, soy más interesante de ver?-

Cklear miró al frente y se dio cuenta que casi se golpea con un semáforo.

-Es tu culpa León... - dijo molesta y quitó la mano de su frente -...Ya he caminado mucho y estoy hambrienta-

El hombre soltó una carcajada que ruborizo las mejillas de Cklear. Ambos sintieron una extraña conexión, como si fueran los mismos jóvenes de 17 años.

-Vamos es aquí-

León y Cklear entraron al restaurante, la chica de servicio reconoció rápidamente a León.

-Por aquí- dijo

-Yen, Doble T vendrá en unos minutos, podrías cambiar la mesa para tres-

-Por supuesto señor León- contestó

León jaló una silla e hizo un ademán para que Cklear se sentará, y un poco incómoda acepto.

-Dijiste... que no habías venido a la ciudad... y resulta que aquí te conocen muy bien- reclamó Cklear.

-Es el único lugar al que vengo cuando se trata de atender los negocios... no me gusta quedarme mucho tiempo, esta vez será mi estancia más larga, regresaré en dos días al extranjero....- "la ciudad perdió su encanto desde que te perdí"-añadió en sus pensamientos.

-Es muy lujoso...- observó Cklear, el restaurant tenía bastante clase y buen gusto.

--Me ha costado mucho levantar la empresa familiar, puedo darme un gusto de vez en cuando- Bromeó León.

Un chico trajo café y un poco de pan y entregó el menú.

-Jhon me da gusto que te hayas quedado- le dijo León.

-Es gracias a usted señor Heart, me dio una buena oportunidad no podía dejarla pasar- contestó avergonzado el chico.

-Dime León y te dejaré una buena propina- bromeó – ¿Podrías traer un moka late para la señorita? El café expreso no le gusta - interrumpió antes de que el chico sirviera la taza de Cklear.

--oh, por supuesto, señor- El chico los dejó solos nuevamente.

Cklear se asombró un poco de que aún recordara eso, y algo en su pecho comenzó a extenderse.

-¿Te parece si pedimos unas tostadas con huevos, algo de fruta con yogurt, unos chilaquiles verdes y una tarta?- la forma en que León sostenía el menú con sus manos y miraba el menú eran de retrato.

-Ya estoy gorda Gracias- respondió Cklear sarcásticamente -"Debo salir de aquí, no quiero que Charles se moleste"-

León sonrió divertido, está era su Cklear tan enérgica y berrinchuda.

Jhon llegó con el late de Cklear y tomó la orden, justo cuando se iba , León vio llegar a las mesas de la zona común, situadas debajo de la zona vip, al famoso abogado Charles Vans acompañado de una mujer, actuando muy cariñosos.

-León, yo... te agradezco esto... pero debo irme- Cklear no se sentía cómoda. De nuevo sus inseguridades le estaban atacando la mente. No quería que nadie la malinterpretara.

Él la detuvo sosteniendo su mano con un poco de pánico –Aún no traen la comida... me... sentiré mal si te vas sin probar el late aunque sea-

-Yo... no lo sé, esto es muy raro- "No me siento bien, esto se puede mal interpretar"

León necesitaba saber si el matrimonio de Cklear aún seguía en pie después de lo que había visto así que lanzó una pregunta sin pensar mucho -¿Charles sigue prohibiéndote salir con tus amigos?-

Cklear inmediatamente se molestó, apartó la mano de León y dijo -Charles no me prohíbe nada, no hables así de mi esposo... es mejor que me vaya-

-Discúlpame Cklear, es sólo que tu nerviosismo no es normal... - León se culpó por actuar tan desesperado.

Cklear se puso de pie dispuesta a irse -Estos años han sido difíciles para mi, me da mucho gusto verte León, se ve que te va bien-

León pudo sentir la soledad en sus palabras – Quédate a desayunar, por favor, te contaré todo lo que he hecho estos años... aún quiero que conozcas a mi amigo- Él no se rindió, no quería perder la oportunidad de conversar con ella.

Los profundos ojos negros brillaban con gran pasión, Jhon entró con el carrito de comida y comenzó a poner los platos sobre la mesa.

--Cklear... por favor- suplicó de nuevo - "Te extrañé" – pensó él.

La chica se sentó de nuevo - "¿Qué estoy haciendo? Debo ir a casa, con mi esposo... ese es mi lugar, no debí salir de casa." -

Comenzaron a comer en silencio, ninguno sabía como romper la incomodidad.

León observó que había panqueques y jalea de fresa, así que sirvió un poco en un plato, lo decoró con fruta y finalizó con la jalea.

-Toma... necesitas nutrientes- dijo y espero la reacción de Cklear que tomo el plato sin ver a su acompañante.

Un hermoso conejo hecho con comida y palabra "Lo siento" escrita con jalea la hicieron sonreír, levanto la vista y se encontró nuevamente con la sonrisa coqueta de León. Su rostro era perfecto y bastante varonil.

-No deberías jugar con la comida- lo regañó a modo de juego.

-Siempre quise ser chef, si no hubiera tenido que hacerme cargo del negocio familiar-

-Mentiroso, querías una banda de rock-

León se rio bajito y comenzaron a platicar más sueltos.

Cklear le contó de la muerte de su padre, la venta del bufette jurídico y de su hermano en el extranjero. León le contó sobre su trabajo de asesor en una empresa, su relación cercana con su jefe y de vez en cuando recordaban algunos momentos graciosos del pasado.

Cklear se olvidó por un momento de todas sus inseguridades, incluso se atrevió a reírse con las anécdotas que León contaba, no se había sentido de esta forma en mucho, mucho tiempo. Incluso parecía como si nunca se hubieran alejado.

León no le quitó la vista de encima ni un minuto, deseaba guardar cada instante en su corazón, junto a los otros recuerdos, los ojos cafés claros de Cklear brillaban por momentos con un toque dorado por el sol, sus movimientos delicados y su risa tan alegre, incluso la forma en que comía y sorbía el café le hacían inmensamente feliz.

-Entonces... ¿No estas trabajando ahora?-

-Lo dejé, soy una simple ama de casa- respondió con cierta frustración.

--¿No te interesa un empleo?-

-No lo sé, mi esposo tiene un empleo bueno y no me falta nada-

León miro inconscientemente a Charles en la mesa de abajo, seguía abrazando a la chica con él y de vez en cuando se besaban.

-Tienes una gran capacidad intelectual que esta desperdiciada- León tomó un poco de café. "ese maldito hombre... menos mal que estoy aquí" pensó.

-¿Tardará mucho tu amigo?, Realmente tengo que ir a casa-

León revisó su reloj -Llegara pronto... te agradará, aprendí mucho de él-

-No lo entiendo ¿Tienes una empresa y trabajas de su asesor?-

-Si... es una larga historia... pero en resumen hicimos una apuesta, seguiremos así hasta que uno de los dos venda su empresa al otro y trabajé para él-

-Siempre has sido extraño León- Cklear sonrió sinceramente.

Los ojos negros brillaron una vez más, León deseaba poder volver a acercarse a ella y besarla como antes de que sus destinos se separaran ... su cuerpo, sus instintos, su piel rogaban por cualquier contacto físico con ella. Se había estado controlando todo este tiempo debido a que ella lucía diferente, triste y apagada pero ahora esa sonrisa y esos ojos lo hechizaban...

"Realmente te extrañe Cklear" -Pensó León y tomo otro sorbo de café para controlarse.

Capítulo 3 Mi esposa...

El tiempo era algo que simplemente no podía ser medido cuando dos corazones latían al mismo ritmo. Cklear no se había dado cuenta pero sus mejillas estaban rosadas, haciendo notar su piel blanca un poco más aterciopelada y resaltando sus ojos cafés.

León estaba extasiado, agradecido con los dioses por éste casual encuentro que logró reunirlos.

Desafortunadamente, mientras reía de la ridícula anécdota de León, Cklear miró hacia las mesas de abajo y se percató de que Charles Vans, su esposo, tomó la mano de la chica junto a él y le dio un beso en los dedos... junto a un brillante anillo de delfín.

"No...no es verdad..- pensó- " no mi Charles..." la felicidad de hace unos instantes se esfumó, Cklear se puso nerviosa y accidentalmente derramó su late.

León la miró confundido -¿Estas bien?- se acercó a ella y comenzó a ayudarla a limpiarse. Debido al ángulo en el que estaban Charles y su acompañante solo pudieron ver la espalda de León

-Tengo que irme- dijo Cklear con prisa.

-Entonces si es Charles...- Murmuró León

Cklear bajó la cabeza conteniendo las lágrimas -Quiero irme, esto está mal... no debí salir de casa... no debí salir...-

León suspiró, si no hubiera tomado años de terapia ahora mismo habría bajado y golpeado a ese engreído abogado, pero en cambio se acercó a ella y trató de consolarla -No llores Cklear, tal vez solo sea un mal momento, un mal entendido, tranquilízate-

Cklear alzó la vista, la expresión en el rostro de León le trajo un poco tranquilidad.

-... A veces los matrimonios pasan por momentos difíciles-

Cklear observó de reojo a su esposo, pero él estaba tan alegre con aquella joven mujer. -Quiero irme... - volvió a decir.

-Esta bien, te llevaré a tu casa- León notó inmediatamente la incomodidad y desesperación que Cklear tenía por salir del lugar, incluso su respiración se agitó y su cuerpo parecía temblar.

-¡No!... solo quiero irme...- Cklear se levantó rápidamente pero apenas bajó dos escalones y se topó con Charles y su acompañante que también dejaban el restaurante.

Charles soltó rápidamente la mano de la mujer y trató de mantener la compostura -¿Qué estás haciendo aquí?- la cuestionó- ¿Por qué no me dijiste que saldrías?-dijo con voz molesta.

Cklear miró rápidamente a la mujer junto a él, era más joven de unos 20 años, delgada y de piernas largas, su cabello rojizo y sus ojos verdes resaltaban en aquel traje formal compuesto de una falda corta negra y una blusa blanca, llevaba un juego de aretes y gargantilla iguales a los de ella, además de aquel anillo brillante de delfín.

-¿No me oíste? ¿Te hice unas preguntas? Contesta- Charles la tomó del brazo y la apretó ligeramente.

--Yo... solo... tenía ganas de salir- contestó bajando la mirada

-¿Enserio? ¿Estas espiándome cierto? ¿Otra vez tus paranoias de que tengo una aventura? Cklear basta... eres tan asfixiante...- habló con repugnancia.

-¡Basta!- León no quería meterse para no crearle más problemas a Cklear, pero podía soportar la forma en que Charles le hablaba. No era un trato de esposos si no de agresor- victima.

-¿Qué?... ¿Tú?... ¿Qué haces aquí?- Charles comenzó a alzar la voz, luego miro a Cklear y sonrió asintiendo como si entendiera algo -¿Estas viéndote con él? -¡Responde!- la sacudió.

Cklear agacho un más la cabeza sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas "Quiero irme... quiero irme... no debí haber salido de casa... no debí... Salir de casa" Cklear soportó las sacudidas y palabras de Charles, las lágrimas estaban a punto de salir cuando León empujó a Charles logrando que soltará a Cklear.

-¡Te dije que te detuvieras Charles!- León se puso frente a Cklear. -¡No es lugar para que te comportes de éste modo!-

-¿Qué? ¿Van a revivir el pasado? ¿Estan acostándose?... No olvides que como hombre puedo ver tus intenciones con ella- Replicó.

-¿El famoso abogado de Ciudad H está ensuciando el propio nombre de su esposa?- se burló León –... además también puedo ver tus Intenciones...- añadió mirando a la mujer detrás de él-

Charles entrecerró los ojos y apretó la mandíbula, es cierto su posición se estaba viendo afectada por esta inusual escena. -¿Entonces, cuál es la razón por la que ambos están aquí?- preguntó entre dientes.

--Amor yo...-

-Abogado Charles..- la interrumpió -... ya te lo he dicho.- de un tiempo para acá a Charles no le gustaba que Cklear lo llamara de otras formas en público. La mujer detrás de él sonrió en forma de burla disimuladamente.

- Cklear está solicitando un trabajo...- Contestó León poniéndose casi frente a Cklear en forma de protección.

--Tengo suficiente dinero para mantenerla, ella no necesita de nadie y menos de un huérfano como tú...- encaró Charles sin miedo. Esa era su esposa... suya ¿Cómo se atrevía León Heart a aparecer con la estúpida escusa de un empleo?.

-El dinero no compra la felicidad "Abogado Vans", además la señorita Gu tiene un gran potencial...-

-¡Es mi esposa!... Y yo decido si trabaja o no... vamos Cklear, te llevaré a casa- Charles extendió su mano hacia ella, en su mirada estaba explícita la molestia y la autoridad que él podía ejercer en ella.

León volteo a verla preocupado, su expresión era serena pero su corazón estaba angustiado. ¿Qué cosas estaba ocultado Cklear? ¿Porqué Chales la trataba de esta forma?

Cklear titubeó, Charles era su esposo, el hombre que amaba... Pero por otro lado León la estaba defendiendo, y la mujer detrás de Charles parecía burlarse de ella - Yo... yo envié la solicitud de empleo... no esperaba que...-

--Dije que no necesitas trabajar ¿Entiendes?... Si necesitas algo dímelo, pero no pagaré para que te veas con otros hombres... ¿Dónde estás dejando mi honor?- volvió a culpar.

-Yo traje mis tarjetas...- Cklear explicó rápidamente sacando la tarjeta del banco.

Charles se la quitó inmediatamente -¿Acaso quieres que todos se enteren? ¿Quieres que hablen de que el abogado Vans no le da dinero a su esposa? ... Es por eso que no debes salir sin avisarme Cklear y menos vestida asi, este lugar es de etiqueta.... Vamos te enviaré a casa-

Para sorpresa de León, Cklear asintió sin levantar la cabeza. León cerro los ojos y apretó los puños con frustración ¿Era está la Cklear Gu de hace 8 años? ¿No iba a decir nada? ¿Simplemente aceptaría este trato? Cklear iba a dar un paso hacia Charles cuándo la voz de otro hombre trajo la atención de todos.

-¡Charles! ¡León! ¿Qué coincidencia?...-

-¡Señor Thousen!- -¡Doble T!- dijeron al mismo tiempo y luego ambos fruncieron la frente y se miraron desafiantemente, de nuevo.

El hombre sonrió a los dos, era un hombre mayor, a pesar de tener 65 años lucía bastante bien cuidado, su cabello negro con algunas canas, de piel blanca y ojos azules. Alto 1.75 aproximadamente. Su traje caro exaltaban su posición económica.

-Mis dos mejores hombres...- dijo con una sonrisa mientras ponía una mano en cada hombro respectivamente -... esperaba que se conocieran en la junta... ¿Pero ya se conocen?- el señor se percató de la hostilidad entre ellos.

-Es probable- contestó Charles con una cara de pocos amigos.

León no estaba diferente -Es una larga historia...- contestó relajándose un poco.

-¡oh!...¿Señora de Vans?...- el señor Thousen se acercó a ella y tomó sus mano-...No le veo desde el baile de navidad hace 4 años.. Charles me dijo que no le gusta salir mucho, luce mucho mas hermosa...-

Cklear se asombró de que aún la recordara, pues en aquella ocasión sólo conversaron durante unos minutos. Pero ahora Charles era el mejor abogado y formaba parte de los ejecutivos de élite que trataban los asuntos con el jefe de todas las cadenas "Thousen comercial company"

-Así era hasta hoy...- recriminó Charles con la mirada y con un ligero tono de sarcasmo

-Hola señor Thousen..- Cklear saludó amablemente, él era el jefe de su esposo, no podía hacer un papel frente a él, mucho menos dejar salir esas lágrimas.

-Parece que hay una junta extraoficial- bromeó Thousen.

-El abogado Vans, la señorita Gu y yo nos conocemos de hace algún tiempo atrás... - explicó León. Su tono informal tomó por sorpresa a los presentes.

El hombre asintió -Ya veo, Charles ¿Quieres unos momentos para despedir a tu esposa?-

-Gracias señor Thousen- Charles hizo de nuevo el gesto para que Cklear tomara su mano, aunque ahora era gentil Cklear sabía que estaba muy enfadado.

-En realidad Doble T, es ella de quién te hablé-..- interrumpió León

-¿Ella es la aspirante al puesto?- Thousen se sorprendió, no sabía que la esposa de Vans tuviera estudios. Según Charles su esposa era bastante común y hogareña.

-Mi esposa no necesita nada, la llevaré a casa, Gracias...-

-Señorita Estela... discúlpeme por no saludarla- Thousen saludó a la mujer que estaba atrás de Charles, impidiendo que se acercara a Cklear. Un gesto inoportuno pero adecuado.

-Descuide señor Thousen... -Sonrió la mujer con gracia y educación, luego se volteó a charles y con la misma sonrisa añadió -...me adelanto a la oficina para arreglar las carpetas- la mujer le dio una mirada de burla a Cklear y se marchó.

El enojo de Charles se hizo evidente y casi gritando volvió a decir -Vámonos Cklear-

-Espera Charles... - Thousen miró a León quién aún estaba un poco confundido y frustrado-... León aunque se conocen déjame presentarte oficialmente, él es Charles Vans, nuestro abogado en jefe de ciudad H...- luego miró a Charles -Él es León Heart mi asesor... cuando lo veas a él recuerda que tiene la misma autoridad que yo-

Charles ocultó la sorpresa, habían escuchado varios rumores del heredero en las sombras, otros decían que era un brujo, mientras que otros un posible amante del señor T.

De cualquier forma en los últimos 4 años, el señor Thomas Thousen nunca tomaba una decisión sin consultarle a ese misterioso sujeto. Y mas misterioso aún era que esas decisiones beneficiaban enormemente a la empresa.

Ambos hombres volvieron las miradas hostiles, León estiró la mano y Charles correspondió, ambos podían sentir la irá del otro.

-Cklear Gu es la hija del famoso abogado Jacobo Gu, sus tres títulos con honores la hacen más que calificada para formar parte de nuestro equipo... - se adelantó a decir León empujado ligeramente a Cklear de la espalda para que Thomas Thousen pudiera verla mejor.

-Mi esposa no sabía que su "exnovio" sería quien la entrevistaría... – arremetió Charles.

Cklear rápidamente perdió la confianza que había ganado segundos antes con la presentación de León, y como consecuencia se incómodo

-...Me disculpó por mi esposa, la llevaré a casa y regresaré rápidamente para la junta- añadió

Thousen le dio unas palmaditas al hombro de Charles y éste nuevamente se quedó a medio camino de tocar a Cklear -En realidad, me gustaría charlar con tu esposa... si es que no te molesta, claro. Yo le pedí a León buscar a alguien adecuado para el puesto y sí él dice que tu esposa es la adecuada le creo-

Charles apretó la mandíbula.

-Yo, lo siento no sabia que...-Cklear de nuevo no quería poner en mal a Charles, después de todo había sido su culpa por salir de la casa sin avisarle y peor aun haber aceptado aquel desayuno con León.

--Señora de Vans- Interrumpió Thomas- ...no se sienta intimidada sólo por que soy el jefe de su esposo... hagamos la entrevista y veamos qué tan capaz es. – Luego miró a Charles –...Por favor avísales que la junta se retrasará media hora más, nos vemos mas tarde...- Thousen caminó hacia la mesa donde estaban antes, seguido de León.

Charles jaló a Cklear hacía él cuando los otros dos hombres estaban de espaldas -Mas te vale rechazar ese puesto lo más educadamente posible, cuando nos veamos en casa me vas a oír... - advirtió Charles en voz baja.

-Charles, espera...-

--No Cklear, sólo me estas dando problemas- Charles se marchó.

Cklear lo siguió con la mirada, ¿Porqué estaba tan molesto? ¡Fue ella quien lo vio cariñoso con otra mujer! ... Incluso ella tenía las mismas alhajas que la mujer, incluyendo el anillo de delfín.

Gracias a los cristales transparentes notó como la mujer lo esperaba del otro lado de la calle, Charles la abrazó delicadamente y comenzaron a caminar como si nada hubiese pasado.

-¿Cklear?- León notó de perfil que Cklear comenzó a llorar, buscó con la mirada y halló la razón del otro lado. Bajó los escalones, la giró hacia él y la abrazó fuertemente. Sabía que en estos momentos estaba en shock, confusa y con el corazón roto... nada de lo que alguien pudiera decirle la haría encontrar paz.

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