Abrí mis ojos de golpe al escuchar un fuerte ruido, fue en ese momento que noté que estaba lloviendo y el sonido de un trueno había sido quien me despertó.
Miré a mi alrededor para saber donde me encontraba ya que no recordaba nada, al mirar vi que estaba en mi pieza, al reconocer el lugar me di cuenta que antes de todo estaba estudiando para las pruebas del final de semestre, ni siquiera sabía cuando me dio tanto sueño como para quedarme dormida.
El sonido de la fuerte lluvia era relajante. Me desperecé y salí hacia la habitación de mi hermano. Durante el día había estado con fiebre, y quería corroborar como seguía ahora.
Al entrar a su habitación vi que él estaba profundamente dormido. Toqué su frente y por suerte no tenía temperatura, di un suspiro de alivio. Me sorprendió ver que sus cosas seguían del mismo modo en que lo deje cuando lo vine a ver temprano, pensé que mi madre cambiaría todo después de venir a darle sus medicamentos.
Baje al primer piso y un trueno iluminó toda la casa que se encontraba a oscuras. Miré la hora y vi que ya eran las 22:13. Ellos no solían salir hasta tan tarde. Mi teléfono comenzó a sonar dándome un susto, el número era desconocido y no quise contestar. Sonó demasiado tiempo y al terminar vi que ya tenía tres llamadas perdidas de ese número. Intenté imaginar quién podría llamarme a esas horas y sólo se me ocurrió una, Ian. Probablemente había cambiado el número para que no supiera que era él. El teléfono volvió a sonar y lo ignoré nuevamente.
Subí a mi habitación para continuar con mi estudio. Las pruebas de final de semestre estaban a la vuelta de la esquina y debía prepararme bien. Ya no quedaba mucho para poder pasar al último año de estudios. Y no quería que mis notas bajaran por la ansiedad.
Estaba totalmente concentrada leyendo cuando algo frío rodeó mis pies. Di un respingo por el susto y un trueno volvió a iluminar todo. Y consigo también el sonido del timbre. Sentí un extraño temor y una presión en el pecho, pero no entendía porque. Después de todo sólo fue el timbre. Quizás mis padres estaban volviendo y no salieron con las llaves. El timbre volvió a sonar con insistencia y me levanté para bajar, conforme iba bajando las escaleras una oscuridad comenzó a inundar todo el lugar. Ignore eso y me dispuse a abrir la puerta.
Al abrirla dos oficiales de policía estaban en la puerta, uno de ellos era Cris, hermano de Ian.
"Se les ofrece algo oficiales. En qué los puedo ayudar." Dije con formalidad.
"Buenas noches Mera, crees que podamos pasar."
"Tenemos que conversar algunas cosas Señorita Trikru."
"Claro... Pasen." Dije haciéndome a un lado para que entraran. El oficial acompañante de Cris, miraba todo el lugar.
"Se encuentra sola Señorita."
"Estoy con mi hermano, amaneció enfermo así que está en su habitación y yo... Estaba estudiando." Dije con frialdad al ver que el oficial seguía mirando alrededor.
"Cree poder llamar a su hermano."
"Disculpen mis modales pero en verdad estoy ocupada, mis padres no están y mi hermano descansa, agradecería pudiesen ir al grano ya que tengo muchas cosas por estudiar."
"Señorita, sabe usted que es ilegal..."
"Carlos." Dijo Cris callando al oficial que me retaba.
"Bien, lo siento, podemos tomar asiento."
Asentí con la cabeza y fui a la cocina en busca de dos vasos de agua, no iba a ofrecerles nada más, pensé en poner sal en el agua del oficial pesado pero me contuve por completo.
"Gracias." Dijeron ambos, pero podía notar a Cris levemente incómodo.
"Y bien que sucede, en verdad tengo que estudiar demasiado." Dije de pie cruzandome de brazos.
"Mera... Toma asiento... Nosotros..."
"Lo que sea, díganlo ya, no es necesario que me siente." Dije mirando a ambos, la oscuridad comenzó a rodearlos... Comenzó a rodear todo pero no podía distraerme con eso. Mi pecho me estaba ahogando... Así que debía mantenerme firme y tranquila.
"Mera lo que sucede..." Las palabras de Cris salieron de sus labios pero no escuché ninguna palabra. Aún así leí sus labios... Sentí como el mundo se me caía de golpe y la oscuridad amenazaba con abrazarme. No me di cuenta que me desvanecí hasta que Cris me sostuvo poco antes de tocar el suelo.
La oscuridad comenzó a ir hacia las escaleras y al mirar, mi hermano yacia ahí, con mirada preocupada y sin comprender. En ese momento el otro oficial se acercó a él para hablar pero no logré ver la reacción de mi hermano, ya que en ese momento la oscuridad inundó todo el lugar, no dejó ningún rincón sin cubrir y luego fue hacia a mi, se acercó con delicadeza y me tendió un abrazo, y con el dolor que sentía en mi pecho, permití sumirme en ella.
Después de esa noche sentí que mi mundo se había perdido. Ya había pasado una semana desde que despedimos y enterramos a mis padres. Mis abuelos estaban con nosotros, y de a cuerdo a lo que había escuchado nos iríamos a vivir con ellos por ser aún menores de edad. Hacía solo dos semanas habíamos cumplido 16 años. En la escuela nos cerraron el semestre para poder hacer el traslado a la escuela del pueblo de mis abuelos. Como teníamos notas buenas, nuestro resumen fue excelente. Pero nada de eso me importaba en ese instante, solo tenía en mente la causa de muerte de mis padres y en porque mis padres habrían salido de noche de casa y como habían terminado en un bosque con el auto volcado. Ellos odiaban el bosque, siempre nos impidieron acercamos a estos, entonces como es que estaban ellos ahí.
La gente murmuraba y se nos acercaba con lástima mirándonos como los pobres huérfanos. Mi hermano había empeorado en su salud y susurraban que quizás pronto me quedaría sola.
Odiaba a esas personas que hablaban de ese modo. No sabían nada de mi y mi hermano y hablaban como si nos conocieran de toda la vida. Incluso los vecinos con los cuales apenas compartíamos se creían dueños de poder hablar como si nos conocieran demasiado bien. No sabían nada, solo hablaban y se iban a hacer presentes para figurar.
"Mera, cariño... Debes comer algo." Dijo mi abuela ofreciéndome un pedazo de pie de limón, pero negué con la cabeza. Estaba absorta en mis pensamientos por lo que no me percaté de que mi abuela me tendió una de sus preparaciones. Pero aún así no tenía ganas de comer, no tenía ganas de nada en esos momentos.
"Hija, no has comido nada... Acepta eso, te ayudará y dará azúcar. La necesitas." Dijo mi abuelo motivándome. Miré a mi hermano y este con ojos suplicante me incitaba a aceptar por lo que no me quedó más opción que aceptarlo.
No podía negar que estaba delicioso, pero aún así no podía disfrutarlo como antes. Mi cabeza no dejaba de dar vueltas y la oscuridad tampoco me daba la oportunidad de poder despejar mis ideas.
Llegada la tarde, el cielo se oscureció y comenzó a llover nuevamente. Adoraba cómo habían estado esos días, ya que parecían expresar lo que yo no podía hacer.
Después de que me desmayé el día de la noticia no había derramado ninguna lágrima, ni siquiera a solas. Simplemente no era capaz de expresar nada similar.
"Abuela... Cuando nos iremos al pueblo." Preguntó mi hermano, sacándome de mis pensamientos. Ya había pasado una semana desde el accidente y ellos no habían dado algún indicio de irnos pronto.
"Dentro de poco, aún tenemos que realizar algunos trámites aquí por lo de sus padres. Pero apenas terminemos nos iremos."
El timbre de la puerta sonó y me puse de pie para ver que persona hipócrita vendría ahora a dar las condolencias. Pero grande fue mi sorpresa al ver a Cris, vestido de civil del otro lado.
"Mera... Yo... Como estás..."
"Bien, dentro de lo que se puede, que haces aquí. Mira si vienes por tu hermano yo..."
"No, no vengo de parte de él... Yo, vengo por ti, es decir vine a verte a ti, por mi propia cuenta."
"¿Porqué? Pasó algo..."
"No sólo... Te gustaría salir un momento, así podemos conversar un poco." Lo mire extrañada, a Cris le cargaba la lluvia y que me pidiera salir con lluvia afuera era extraño, más que el hecho que viniera por su cuenta y no por pedido de su hermano. Pero aún así sentía que sería bueno salir a despejarme un momento.
"Está bien, dame un momento." Dejé la puerta abierta y me volví donde estaban mi hermano, y abuelos. "Voy a salir un momento, ya vuelvo."
Mis abuelos asintieron y mi hermano me dio una sonrisa en modo de asentimiento. Les hice un gesto con la mano y camine en dirección a la puerta donde Cris me esperaba.
"Vámonos."
Caminamos en silencio por un momento, si él me invitó para sólo estar en silencio fue en verdad tiempo perdido.
"Cómo has estado en general." Preguntó él mirándome Fijo.
"Bien, supongo."
"Supe... Supe lo que pasó con mi hermano, no puedo creer que en verdad hubiese hecho eso."
"Creí escuchar que no viniste por tu hermano."
"Sí tienes razón, pero aún así..."
"Bien, hasta aquí llego, me voy a casa." Dije en tono serio, de todas las cosas este tema no era de mi total agrado.
"Mera, espera..." Dijo Cris sujetándome del brazo, atrayéndome un poco hacia él.
Lo observé asombrada por su acto, él no solía ser así, además nosotros nunca habíamos sido tan cercanos. Sus ojos demostraban duda, su manos sobre mí temblaban.
"Que te pasa..." Dije sin saber que decirle.
"Dentro de poco te vas a ir... Y ahora que no estás con mi hermano, no puedo seguir ocultando esto."
"De qué hablas..."
"Estoy enamorado de ti Mera, desde que te vi por primera vez, me enamoré de ti. Pero mi hermano se te acercó antes... Tenemos cuatro años de diferencia por lo que creí que nunca me verías, pero en verdad... Te Amo."
Las palabras de Cris me tomaban por sorpresa, de todas las cosas que pude esperar que me podría haber dicho eso no estaba en mis pensamientos.
Me quedé inmóvil sin saber que decir y en un segundo Cris me besó. No logré reaccionar de inmediato y luego lo empujé alejándolo.
"Cris... Perdón pero yo... Soy la ex novia de tu hermano, además yo..."
"Lo siento, no podía dejarte ir sin expresarte lo que siento. No te pido que respondas a mis sentimientos pero necesitaba decírtelo."
Cris me dio la espalda y se fue dejándome sola, sin poder asumir lo que acababa de suceder.
Me sentía una total idiota, siempre había sido firme y reaccionaba rápido pero ahora me sentía una tonta que no supo actuar inmediatamente.
Pero mis ideas y remordimientos no pudieron seguir, la oscuridad comenzó a rodearme en el camino. Y comprendí que sucedía.
"Por lo visto no se van a rendir." Susurre y me di la vuelta en dirección a casa.
Los trámites finalmente habían terminado y había llegado el momento de irnos al pueblo de mis abuelos, fueron tres semanas agotadoras y extenuantes para mi y para ellos.
Cris fue a visitarnos en dos ocasiones después de lo sucedido, aunque intente evitarlo me fue imposible y volvió a declarar sus sentimientos dejándome con una nube de pensamientos en la cabeza. No podía concebir la idea de que en verdad él guardara sentimientos por mí, y peor aún que le haya dicho a Ian la verdad. Si Cris me lo hubiera dicho no le habría creído, pero fue el mismísimo Ian quien fue a casa a reclamarme por las palabras de su hermano, lo cual no terminó bien ya que exploté en ira y lo golpeé, el solo hecho de que insinuara que era una cualquiera y que esto lo hacía por venganza me colapsó.
Siempre dicen que uno no termina de conocer a las personas y tenían razón, no fue hasta ese momento que en verdad conocí a Ian, ni si quiera lo conocí por completo ante su engaño con la que era mi supuesta mejor amiga.
Mi teléfono vibró y al verlo tenía un mensaje de Cris. En el cual me decía que apenas tuviese un día libre iría al pueblo a verme, que le enviara la dirección.
En verdad estaba loco, yo ni siquiera había correspondido a sus sentimientos pero aún así este seguía insistiendo en estar cerca de mí.
"Pasa algo Mera." Preguntó mi hermano un poco somnoliento.
"No, nada. Te sientes bien, te noto un poco pálido."
"Debe ser por el extenso trayecto del viaje."
A pesar de sus palabras aún así decidí tomar su temperatura y estaba levemente alta. Comencé a hurgar entre mis cosas para darle sus medicamentos pero este me detuvo.
"Podemos descansar juntos como cuando éramos más pequeños, olvidándonos de los medicamentos y todo..." Dijo él con mirada suplicante.
Di un leve suspiro y me acerqué a él. Este sonrió y me abrazó de inmediato, no me había dado cuenta de lo mucho que necesitaba uno de esos momentos con mi hermano.
Mi abuela se volteó a vernos y sonrió, pero la sonrisa no llegó a sus ojos, es decir, como podía, perdió a su hija y al esposo de esta. La ley de la vida debería ser que los hijos sepulten a sus padres no al revés.
Conforme ya estábamos llegando algo en mi pecho comenzó a molestarme, era un sentimiento diferente al que usualmente tenía cuando veníamos. La oscuridad intentó rodear los bosques pero algo se lo impedía. Por primera vez sonreí al ver que esta perdía su fuerza.
Desde que tenía memoria podía ver una oscuridad rondando y cubriendo todo. Además de esa oscuridad estaban también las sombras que en ocasiones se acercaban a tocarme y me lastimaban, mis padres siempre negaron mis palabras y decían que esas cosas no existían y me hacían dudar incluso de que fuera real, que solo eran idea mías y que lo inventaba. El único que me creía era mi hermano ya que él igual lo veía pero con menor intensidad que yo.
La oscuridad y las sombras se habían vuelto parte de mi cotidianidad, aunque ahora último estaban mucho más insistente que antes.
Recordé como me abrazó al momento de saber la noticia del accidente de mis padres. Desde mucho antes ya andaban rondando, casi como si quisieran prepararme. Pero nada podía llegar a prepararme para esa noticia.
El pueblo de mis abuelos siempre lo sentí... Mágico. Era donde se veían las sombras y la oscuridad con mayor plenitud. Era el lugar donde tenían más fuerza y donde siempre me parecía ver magia cuando pequeña. Pero cuando lo insinuaba mis padres me regañaban, no entendía porque se ponían tan tensos y serios ante esas cosas. Era ese uno de los principales motivos por los cuales a mis padres no les agradaba demasiado venir aquí.
Pero ahora aquí estábamos, tendríamos que vivir con mis abuelos como mínimo dos años, hasta que cumpliesemos la mayoría de edad.
Por lo menos ya sólo nos quedaba un año de estudios y en estos momentos estábamos de vacaciones.
Mire por la ventana del auto y vi que estábamos próximos a llegar, podía notarlo por los enormes álamos que nos indicaban la entrada al pueblo. Miré a mi costado y mi hermano ya estaba dormido, di un suspiro y sonreí. Mi hermano lo era todo para mí, sin él no podría haber seguido adelante. Ahora sólo éramos los dos y con mayor razón lo iba a proteger de todo y todos.
"Cuando entremos al pueblo, iremos primero a comprar lo necesario para ustedes."
"Pero ya traemos todo, no necesitamos nada más abuela."
"Me refiero a que pasaremos a comprar alimento que ustedes quieran, además tu hermano es intolerante a la lactosa y en casa no tenemos productos sin eso. Debemos abastecernos bien."
"Tú también eres intolerante no te hagas la que no." Dijo mi abuelo mirándome por el espejo retrovisor.
"Está bien, no puedo negarme si ustedes se ponen de ese modo, pero Alex está con un poco de temperatura, podría quedarme con él mientras ustedes compran."
"Cariño, la idea es que tú escojas las cosas, ve tú con tu abuelo y yo me quedo con tu hermano."
Aunque no quería irme del auto, accedí de todos modos, prefería llevar a mi abuela con cuidado proque si le decía que no una vez más, esta se volvería una furia.
Pocos minutos después de la charla llegamos al supermercado del pueblo. Mi hermano se quedó con mi abuela en el auto y yo baje con el abuelo, tal como habíamos mencionado antes.
Al entrar al local la mayoría de la gente se quedó mirandonos. El pueblo era pequeño y ya todos sabían lo sucedido, lo que me enfadaba demasiado porque no quería sus miradas de lástima. No quería ninguna pisca de lástima.
Mi abuelo notó mi reacción y coloco su mano en mi hombro. Al verlo, este me sonrió y asentí.
Caminamos y recorrimos los pasillos con el carrito yendo a las cosas puntuales que se iban a necesitar para los primeros días, después ya veríamos todo junto y en cantidades exactas.
Pagamos y salimos. Me sentí totalmente aliviada y cómoda al subir al auto, como no me sentí en todo el trayecto del viaje. Ahora solo quedaba ir a casa... Y llegar a nuestro nuevo hogar.
La casa de mis abuelos se mantenía tal como recordaba desde la última vez que estuvimos aquí, hacía ya mucho tiempo.
"Sus habitaciones están ya ordenadas." Dijo la abuela con cariño en su tono de voz.
"Nuestras habitaciones..."
"Bueno cariño, hace poco tu tío Jonatan se casó y se fue de casa, aunque vive bastante cerca."
"Y los gemelos..."
"Ellos salieron a un paseo con amigos, volverán pronto. Mientras seremos los cuatro solamente."
"Aún así eso no explica porqué habitaciones en plural. Siempre dormimos en la misma habitación cuando veníamos aquí." Dijo mi hermano aún con sorpresa.
"La habitación en la que dormían mis padres..."
"No ha sido tocada, y no lo será tampoco."
Asentí con la cabeza, probablemente uno de los dos se quedarían en la habitación de Jon. Me tomó por sorpresa saber que él se hubiera casado, mamá nunca dijo nada, y tampoco hubo invitación, pero no quise pensar en eso en ese momento.
Mi hermano tomó sus medicamentos y la oscuridad comenzó a rodear la casa. Intentó entrar pero algo se lo impedía. Comenzó a tornarse más oscura, parecía como si mucha más oscuridad se estuviera concentrando en entrar.
Me quedé mirando como se agrupaba la oscuridad, y como también las sombras eran detenidas. Nunca antes había visto algo así. Tampoco recordaba que eso hubiese pasado antes en casa de la abuela, ya que siempre era el lugar donde más habían.
Una extraña sensación en mi pecho comenzó a inundarme, era similar a la angustia pero a la vez también algo de calma. Como si mi pecho me intentara llevar a algún lugar. Como si hubiese algo que necesitaba encontrar.
Mi hermano y abuelo subieron a las habitaciones, mientras que mi abuela se dispuso a ir a la cocina. Yo por mi parte comencé a seguir esa extraña llamada que sentía en mi interior.
Conforme más avanzaba, más fuerte se sentía esa energía en mi ser. Y el sentimiento en mi pecho parecía querer salir de ahí.
"Que haces cariño." Dijo mi abuela apareciendo de la nada. Al verme su rostro se tornó pálido, como si hubiera visto un fantasma.
Iba a decirle algo, cuando un golpe en la ventana me sobresaltó. Una sombra enorme había golpeado el vidrio intentando atravesarlo, el sentimiento que tenía antes cambió radicalmente a uno de miedo total.
"Tú lo ves..." Dijo mi abuela con tono preocupado. Y me tomó por sorpresa su pregunta, como era eso de que podía verlo, a que se refería con que podía verlo. Ella entonces también podía... La sombra volvió a intentar entrar pero lo que sea que la mantenía fuera se lo impidió.
"Cómo es que puedes verlos. Cómo es que nunca me..."
"Desde cuando los ves." Preguntó ella temerosa.
"Desde siempre, siempre los he visto, siempre me han acosado, en verdad no lo sabías... en verdad nunca..."
"Tu madre dijo que nunca experimentaste algo así. Ella y tu padre siempre negaron..."
"¿Ellos sabían de esto?" Pregunté sin poder creer que ellos en verdad sabían de esto y aún así me trataban de loca cuando pequeña y hasta hace no mucho.
"Cariño..."
"Me dijeron que eran ideas mías, me dijeron que sólo era mi imaginación. Ahora me estás diciendo que ellos siempre lo supieron y que tu siempre lo viste..."
"Lena, que sucede." Preguntó el abuelo.
"Que son esas cosas, que es todo eso. Porque lo veo, como es que ustedes lo mantienen alejado... ¡Quiero que me digan algo!" Grité furiosa y colapsada por lo que estaba pasando. Siempre me dijeron que esas cosas no eran nada más que mi imaginación y ahora resultaba que mis padres sabían la verdad y que además mis abuelos podían mantenerlos alejados.
"Hija, esto... Yo..."
"Mer, que sucede." Dijo mi hermano bajando por las escaleras, debió haberme oído gritar por lo que se preocupó y vino a ver que sucedía.
"Vete a tu habitación Alex." Dije con seriedad, sin quitar mi mirada de mis abuelos.
"No me iré, soy tu hermano mayor. Y veo que algo sucede aquí por tus gritos, dime... qué es lo que pasa."
"Lena... ellos... "
"No hay otra opción..."
"De que hablan, nosotros que cosa." Dije molesta.
"Mis niños, puede que esto no les parezca verdad. Pero quiero que en verdad se abran a escuchar lo que tenemos que contarles..."
La abuela estaba seria y con una mirada dolida. El abuelo se veía preocupado. En mi mente sólo habían pensamientos de negación y de que habíamos sido engañados. Que yo había sido engañada, que mis padres... quienes en verdad eran mis padres.
"En nuestra familia, hay una leyenda, hay... chicos, lo sobrenatural existe en este mundo. Las sombras y la oscuridad que has visto es parte de ese mundo. Nosotros, provenimos de una especie de ese mundo sobrenatural. Pero no siempre, ese gen despierta, de hecho, hace mucho tiempo que ese gen no despertaba, incluso llegamos a pensar que eso había acabado."
"Este gen, cuenta con clanes, éramos al menos 30 familias, pero conforme el tiempo pasaba estas fueron extinguiéndose, en la actualidad existimos cuatro familias. En estas cuatro el gen no ha despertado desde hace al menos 120 años. Hasta hace unos pocos años."
"Cómo saben, después de su madre, nos costó volver a tener un hijo. Pero después de quince años, Jonatan llegó a nuestra vida, y tres años después llegaron los gemelos. Pero ninguno de los cuatro experimentó algún cambio, hasta Jonatan."
Los abuelos se complementaban contando la historia pero aún nada de lo que decían tenía sentido ni explicaba el porqué de todo lo que estaba pasando ni porque veía esas cosas.
"Y eso que tiene que ver con lo que está pasando ahora." Preguntó mi hermano casi leyendo mis pensamientos.
"Desde Jonatan en adelante, todos comenzaron a despertar ese gen, pero... no sabíamos que ustedes también lo habían, que lo estaban despertando. Como dije tus padres nunca..."
"Que es ese supuesto gen del que hablan, que despierta, que hace."
"Somos vampiros cariño, hace muchos años existimos entre las sombras. Por eso ves sombras que te acechan, oscuridad, nosotros provenimos de ellas. Nosotros somos parte de ellas. Y que lo vean ustedes implica que ustedes también portan ese gen y que lo están despertando."
"Cómo que lo estamos despertando. De que hablas. Esto no es reciente, siempre lo he visto, desde que soy pequeña y tengo uso de razón. Mis padres siempre lo supieron y me trataron de mentirosa, nos prohibieron muchas cosas, incluso estar cerca del bosque, y ahora me dices que lo estamos despertando, es enserio." Dije colapsada. "Y no creo en eso de ser vampiro, es decir, son mitos, son leyendas... esas cosas no existen."
"No estamos mintiendo Mera, no sabemos por que tus padres lo ocultaron, tanto a ustedes como a nosotros. Pero aún así, es la verdad, esa es la verdad."
Miré a mis abuelos con desconfianza. Cómo podía yo ser un ser sobrenatural, cuando era lo más normal del mundo, además de ser ese el caso, porque mi hermano habría nacido tan débil como lo era. Porque pasaría enfermo como ha pasado por estos 16 años. No podía ser cierto... Pero mis abuelos tampoco se caracterizaban por mentir.
"Los gemelos no están en un paseo, están en una misión de reconocimiento. Hace poco recibimos noticias que otra especie a intentando infiltrarse en los otros clanes y solicitaron apoyo. Al ser el segundo clan atacado, decidimos ponernos manos a la obra ya que somos los primeros en años en tener vampiros activos."
"Si eso es verdad porque ustedes no son vampiros, porque yo los veo como simples humanos." Dije con desconfianza.
"Ya te lo he explicado cariño, nosotros no despertamos el gen, pero aún así las sombras nos reconocen. Por ese motivo podemos verlos."
"Y si somos parte de eso, porque lo alejan, porque me atacaban cuando pequeña."
"Bueno eso es porque..."
"Jonatan se enamoró de una chica de otra especie. De la especie con la que peor nos llevamos, los brujos. Su unión fue complicada, ninguna de las dos especies lo aceptaba, pero ellos afrontaron todo y siguieron con eso. Se casaron a escondidas, por ese motivo ustedes no sabían de lo ocurrido, fue sólo hace dos semanas. Fue una enorme sorpresa para nosotros saber que nuestro hijo, se hubiese casado con una bruja y no sólo eso, que además hayan consumado su amor y ahora ella esté embarazada. No sabemos como será eso, pero nunca había nacido un niño de dos especies enemigas."
Las palabras de mi abuela sonaban muy seguras y verdaderas, pero brujos, vampiros... cómo eso podía ser real. Miré a la ventana y vi la oscuridad y las sombras.
"Entonces por eso los mantienen afuera. Porque la oscuridad rechaza que a pesar de todo hubiesen aceptado su matrimonio, verdad." Dijo mi hermano casi como si armara un rompecabezas. "Pero si nosotros tenemos el gen, y si vemos esto, significa que desde siempre lo hemos tenido despierto, pero hemos seguido..."
"Probablemente sus padres, recurrieron a magia para sellar su otra naturaleza, pero las sombras y la oscuridad no se fueron nunca. Y por ese mismo motivo no querían que se acercaran al bosque, el bosque potencia tu ser. Esa es la única razón que encuentro a que fueran tan tajantes con ese tema."
El abuelo parecía demasiado pensativo. Mi cabeza aún no daba para tanto, como era posible que...
"Llamaremos a Karen y a Jonatan, si ellos tienen un sello, ella lo sabrá." Dijo la abuela corriendo a buscar su teléfono.
Mi hermano se acercó a mi y me tomó la mano. En sus ojos podía ver que él en verdad creía en esa historia extraña. Y en el fondo yo también la creía pero no quería admitirlo. No quería aceptar que en verdad... ellos....
"Cómo se despierta el gen." Preguntó mi hermano.
"Ustedes ya tienen la edad suficiente para sufrir el cambio, el cambio es diferente según la persona. Jonatan lo despertó rápido. Lorena lo despertó quedando inconsciente por dos días, Luis, lo despertó sintiendo demasiada hambre pero nada lo saciaba, hasta que Jonatan le dio a probar un poco de sangre y este sufrió el cambio."
"Espera, que pasará con mi hermano si sufre el cambio, él es débil de salud, ese cambio podría ponerlo en riesgo..."
"Ellos ya vienen en camino, deben llegar pronto, ya que Jonatán vendrá a pie."
"No lo sabemos cariño, esperemos que Karen nos ayude con una respuesta. Esto parece ser tan nuevo para nosotros como para ustedes, es casi muy similar a lo de Jonatan." Dijo el abuelo y en ese momento la puerta fue golpeada. La abuela corrió y abrió la puerta con rapidez. Al abrirlo, Jon fue el primero que vimos. Cuando nuestras miradas se encontraron un nudo se formó en mi garganta. Jon, era muy parecido a mi madre y verlo me causó un dolor enorme por la falta de esta que no me había permitido tener. En sus ojos vi casi el mismo sentimiento que yo experimenté. Soltó la mano de la chica que lo acompañaba y se abalanzó sobre nosotros, dándonos un abrazo demasiado fuerte y apretado.
Las lágrimas rodaron por mis mejillas como no había sucedido en todo ese tiempo, y por primera vez me sentí débil emocionalmente. Pero no solía expresar mis emociones por lo que con rapidez contuve esos sentimientos y me alejé de su abrazo. Tanto él como mi hermano se sorprendieron y en sólo un segundo hice que todos exclamaran de sorpresa al darle un golpe en la mejilla a Jon.
"Mer, que haces..." Dijo mi hermano reaccionando de los primeros.
"Cómo es posible que te cases y ni siquiera nos digas nada. No importa la situación en la que estabas, pensé que nos teníamos la confianza suficiente como para que nos dieras una noticia de ese modo. Si mis padres no hubiesen fallecido y no hubiesemos tenido que venir con los abuelos a vivir aquí, acaso nos habrías dicho, y ni siquiera nos dijiste tú, fueron ellos los que nos contaron la noticia." Exclamé furiosa. Jon llevó su mano a la mejilla y sonrió.
"Perdón enana, pero creo que ahora tenemos otras cosas más importante que el que me haya casado." Dijo acercando su mano para revolver mi pelo pero lo evité. "Bueno, chicos, les presento a Karen, mi esposa." Dijo él invitando a una hermosa chica de ojos azules. La cual cambió su mirada y expresión del rostro al mirarme. Me veía casi como si hubiese visto un fantasma.
"Karen... pasa algo." Preguntó mi abuelo al ver que ella no reaccionaba.
"No, lo siento... mucho gusto soy Karen, esposa de su tío. Es un placer...conocerlos." Dijo ella sonriendo de manera extraña, sin quitar la mirada de mi.
"Karen, perdón por molestarlos, pero... acabamos de descubrir la condición de mis nietos. Mi hija y yerno lo ocultaron por algún motivo, creemos que hay algún tipo de hechizo de bloqueo en ellos... puedes ayudarnos a corroborarlo." Dijo la abuela.
Ella nos miró y se detuvo unos segundos en mi hermano y luego volvió a mirarme. Se veía nerviosa cuando intentó hablar. Sería ella tan genial que en verdad notó algo cuando nos vio.
"Yo... bueno, sí. Ellos... tienen un sello que oculta su naturaleza vampírica. Es algo que se puede sentir, pero no sabría como retirarlo yo sola. Es decir... sea quien sea que creó el sello... no quería que ellos lo liberaran." Dijo Karen un poco nerviosa.
"Si tú no puedes sola... crees que quizás si llamamos a tus hermanos ellos..."
"¡No!" Gritó ella de inmediato. Su rápida reacción causo sorpresa en todos los presentes. "Quiero decir... puedo llamar a sólo uno, no es necesario que vengan todos..." Dijo intentando suavizar la situación.
"Pero con más apoyo..."
"Jon, ellos aún no asumen del todo nuestra unión, no los forcemos. Me comunicaré con Víctor y le pediré ayuda, él es más sereno, de seguro accederá a ayudarnos."
Karen parecía esconder algo, por el tipo de reacción que tuvo, por su forma de mirarme, había algo más que ella no estaba diciendo y buscaría el modo de poder saberlo."
Después de conversar por bastante tiempo, Jon y su esposa se retiraron. Mi hermano se fue a dormir y mis abuelos se despidieron también, pero a pesar de la hora yo no podía dormirme así como así. Tenía demasiadas cosas en mi mente como para dormirme.
Primero que todo estaba el hecho de que proveníamos de un linaje especial y sobrenatural. Lo segundo era el porqué mis padres lo ocultarían, si ellos sabían de todo esto, porque razón ocultarlo. Acaso querrían que tuviésemos una vida lo más normal posible, pero si en verdad esto es por linaje, aunque lo intentaran todo de un modo u otro este se haría presente. De hecho se hizo presente desde siempre. Aunque no entendía porque hacerme parecer una niña loca y mentirosa antes de por último inventar cualquier historia. Y lo principal. Que hacían mis padres esa noche en el bosque, porque salieron a esas horas primero que nada y porque ir a un lugar que estaba prohibido y que ellos siempre demostraron temer.
Mi cabeza estaba trabajando a mil por hora, pero en vez de calmarme sólo me aceleraba aún más. No lograba encontrar ninguna sola respuesta a esos hechos.
Miré la luna a través de la ventana, esta iluminaba todo el verde lugar. Había luna llena en todo su esplendor. Siempre mirar la luna me calmaba y me ayudaba a reflexionar, pero ahora... sólo me hacía cuestionar más cosas.
Mis padres, que otros secretos más nos habrían ocultado. Habría algo tan grave que los llevara no sólo a ocultarnos la verdad a nosotros, si no que también a mis abuelos.
Que secretos más iba a descubrir estando aquí...