Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Linda.
Linda.

Linda.

Autor: : Liliana Situ
Género: Romance
Mi patética, absurda y miserable vida cambio cuando acepte el maléfico trato que me ofrecía... Ahora estoy maldita, corrompida, torturada y en sus garras! No puedo abandonarlo aunque quiera! Y no creo que quiera irme de su lado aunque sea tóxico para mí!

Capítulo 1 La explosión.

Recargada en mi destartalado auto, lucho por abrir la puerta del conductor para refugiarme de este frío viento que me despeina y me moja al mismo tiempo.

Había llovido tanto hace apenas unas horas por lo que cuando sali del edifcio de oficinas donde trabajo el aire frío me golpeó tan fuerte que se me entumieron los dedos.

Tanto se me entumieron que no puedo evitar que las llaves se me caigan en un charco de agua sucia que hay bajo mis pies.

Los dientes me castañean y me reprocho haber sido tan tonta por solo haberme traído por la mañana un sueter tan delgado.

No creí que lloviera por la tarde, aunque lo hubieran dicho en el reporte Meteorológico.

"Maldición!"

Digo cuando me tengo que agachar y mi pantalón negro se rompe un poco de la entrepierna.

Me pongo de pie tan rápido con las llaves en mis temblorosas, mojadas y sucias manos que también me mojo la cara y los lentes en el proceso con agua negra.

Las chicas populares de la oficina pasan justo en ese mismo momento para reírse de mi desgracia.

Me señalan abiertamente mientras caminan tomadas de la mano bajo un paraguas grande negro con corazones rosas.

Un auto deportivo negro se detiene al lado de ellas y ambas se suben al auto ayudadas por un hombre guapísimo que les quita de la mano el paraguas.

Me quedo como la tonta que soy mirando la galante escena hasta que dentro del auto se escuchan risas, música alta y el auto acelera alejándose de mi vista.

Suspiro saliendo de mis locas imaginaciones y me forzo a hacer que la llave entre en la maldita cerradura del auto y refugiarme de este tiempo inclemente.

Cuando por fin lo logro después de varios tirones en la puerta, aviento mi horrible y gastado bolso asiento del pasajero y cierro la puerta para que el frío no me siga golpeando.

Froto mis manos para poder ponerme en marcha hacia mi departamentito.

Pero debido a mi retraso con las tontas llaves y mis torpes dedos el tráfico a esta hora es imposible.

Miro el reloj que tengo pegado en el tablero y me indica que son las nueve en punto de la noche y sigo estancada a varias cuadras del complejo de departamentos donde estoy rentando.

Estacionando mi viejo auto después de un buen rato tomo mis cosas y me apresuro a entrar a mi minúsculo lugar privado.

Cuando enciendo la luz puedo ver mi lugar y es deprimente...

A veces me pregunto porque sigo viviendo en este cuchitril...

Pero luego recuerdo que no puedo pagar nada más que esto con el miserable sueldo que obtengo después de pasar encerrada tantas horas en esa oficina.

"Al menos tengo un techo sobre mi cabeza y no estoy en la calle durmiendo con este frío o en el asiento trasero de mi auto."

Me animo un poco con esos pensamientos y arrastrando los pies me dirijo a la mini ducha para darme un merecido baño caliente.

Con pijama cálida en mi cuerpo, una taza de té humeante en mi mano, me acomodo en mi sillón para leer uno o dos capítulos de este nuevo libro que encontré en la oficina y que nadie reclamó como suyo.

"Amor, siempre amor, todo es amor desmedido del protagonista por la protagonista..."

"Ojala yo fuera la obsesión de alguien como en esta novela."

Me digo a mi misma porque no hay nadie más conmigo en este instante.

Cuando siento que ya se me están cerrando los parpados y estoy casi tirando al suelo el libro abierto en la página que supuestamente estoy leyendo, una música estruendosa me despierta.

"Hoy no, es entre semana malditos escuincles de mierda!"

Maldigo a los vecinos adolescentes de unos cuantos departamentos adelante del mío.

Debido a que todas las paredes son como de papel, más el hecho de que casi son las doce de la noche y todo está más tranquilo afuera, puedo escuchar hasta las risas de los universitarios.

Estos chiquillos de mierda me tienen mas que harta con sus fiestecitas de fraternidad y depravación.

Las han hecho siempre todos los fines de semana desde que se mudaron hace unos cuantos meses atrás.

Aunque he ido varias veces a pedirles por las buenas que bajen el sonido de su estruendosa y espantosa música, nunca lo han hecho.

Bueno, la verdad es que solo una vez les pedí amablemente que bajaran la música.

Las demás veces los amenacé con llamar a la policía para que bajaran el volumen, pero se rieron de mi en mi cara como si les hubiera contado un chiste muy gracioso.

Pero ahora, porque tienen que hacer tanto escandalo entre semana!

"Malditos bastardos hijos de papi!"

Grito a todo pulmón tendida en mi cama tapándome los oídos con las almohadas.

Ni siquiera así puedo dejar de escuchar los cláxones de los autos en las calles, las risotadas de hombres y mujeres, botellas rompiéndose contra el piso y todo el escandalo de su música altisonante y misógina.

Groserías gritadas a todo pulmón en la calle, vitores, cánticos que no entiendo pero cada vez mas encienden mi furia me hacen desear que paren ya.

Necesito dormir!

Mañana entro temprano a la oficina y quiero dormir en paz!

Pateo y manoteo en el colchón tratando de sacar algo de mi rabia pero me detengo cuando se escucha y se siente una fuerte explosión cercana silenciando todo.

Una luz naranja fuerte ilumina todo después del horrible estruendo de la misma.

Afuera de mi ventana la luz se apagó y por suerte no se rompió en mil pedacitos cuando pequeños objetos golpearon con fuerza contra ella.

Me pongo unas pantuflas y me asomo por la ventana para intentar ver que es lo que paso.

La vista afuera simplemente es...apocalíptica por decir lo menos.

Flamas que alcanzan una altura indescriptible, calor, humo, restos de casa ardiendo.

Autos en la calle que se detienen a ver el tétrico espectáculo, chicas llorando del otro lado de la acera...todo un siniestro.

El departamento donde se estaba llevando a cabo la ruidosa fiestecita ahora es solo un hoyo negro entre los demás departamentos.

n hoyo negro que ruge con las llamas que se elevan hacia el oscuro cielo nocturno.

"Dios bendito!"

Dicen unas mujeres debajo de mi ventana y creo que son unas vecinas porque también están vestidas con pijama y bata para dormir y miran atentamente hacia el lugar en flamas.

Yo también miro en esa dirección maravillándome de la belleza mortal de las flamas que parecen que danzan y se persiguen incesantemente.

Las luces de los autos de la policía, la de los bomberos nos hacen girar la cabeza para que podamos ver su llegada al lugar para que controlen el caos del incendio.

Los bomberos saltan rapidos del camión con hachas en mano y gritan fuertemente ordenes a los vecinos de que se alejen del lugar.

Apresuran a sus compañeros para que suelten las mangueras y sofocar el fuego.

"Al parecer fue una explosión de gas lo que ocasionó que el departamento explotara."

"Es tan terrible lo que les sucedió a esos buenos chicos, eran tan jóvenes!"

Le dice la vecina a la otra cuando regresa de preguntarle algo a los policías, por lo que la otra vecina se apresura a decir también.

"Pobres chicos, ninguno de ellos se merecía eso!"

Si como no, malditos hijos de papi que nos mantenían a todos despiertos con sus parrandas, gritos, música fuerte y sus groserías gritadas a todo pulmón...

Y ahora dicen que no le merecían...

En verdad que esto es lo mejor que me ha pasado en muchos meses, porque la verdad es que odiaba que esos juniors hicieran sus fiestecitas ruidosas y sin sentido casi cada fin de semana.

Debido a mis horarios tan extendidos no le hablo a nadie de este vecindario.

He visto a muchas personas cuando llego por la noche o salgo temprano en la mañana al trabajo, pero nunca, ni por equivocación alguno de mis vecinos o vecinas me ha dado un saludo, ni una vez.

"No puedo creer que hace unas horas atrás nos estaban pidiendo permiso para que organizaran una fiesta relámpago por la victoria que obtuvieron en el campeonato estatal y ahora esto!"

"Si, el chico que toco a mi casa pidiendo permiso me recordó tanto a mi hijo que no tuve corazón para decirle que no."

"Era tan lindo en verdad!"

Lindos, esa no sería la descripción que yo les daría a esos monstruos ruidosos cuando de repente otra explosión hace que volteemos la cabeza hacia la casa en llamas.

Los policías hacen retroceder a todos los curiosos que se habían acercado demasiado a la escena.

Yo debería de sentirme algo triste por el fallecimiento de los chicos pero la verdad es que me siento por dentro feliz.

No debería sentirme asi pero no puedo evitarlo, me siento extrañamente feliz de que se haya terminado de una vez por todas los excesos de esos bastardos.

*******************By Liliana Situ****************

Capítulo 2 El Sueño.

"Oh dios mío, las llamas son incontrolables!"

"Que terrible tragedia en verdad, tan jóvenes, tan buenos chicos!"

La vecina de la bata morada parece ser la más afectada con todo lo que esta pasando a solo unos cuantos departamentos de donde estamos.

El calor del fuego todavía se percibe en el ambiente.

La camioneta del forense hace su aparición para recoger lo que queda de los cuerpos calcinados de los jóvenes.

Uno a uno, los forenses uniformados y con cubrebocas descienden del vehículo que transporta a la muerte y se adentran a las ruinas negras.

Aun humea el lugar a pesar de que ya no hay fuego.

No tardan mucho en salir del quemado inmueble transportando las bolsas negras semi abultadas y puedo ver que las vecinas se tapan la boca.

Algunos vecinos que han llegado después sollozan en silencio y el ambiente afuera es deprimente.

Como ya no hay nada que me interese, cierro mi ventana y me estiro feliz.

Afuera todavía se escuchan murmullos de personas y las luces de las torretas se filtran por mi ventana.

Pero pronto habra paz, paz para dormir tranquila todas las noches.

Me cepillo el cabello frente al espejo y mi buen animo se escapa cuando observo con detenimiento mi ojeroso y desmejorado semblante.

Ni parece que tengo 30 años...

Más bien parece que tengo 40 bien entrados en los 50.

Como no quiero seguirme deprimiendo mirando mi simple y poco atractiva figura me recuesto en mi cama.

Me cercioro de que mi alarma este a la hora correcta para después apagar la luz de mi minúscula y fría habitación.

Pero justo cuando ya estoy conciliado el sueño escucho entre sueños que alguien toca la puerta.

Decido ignorar el sonido pensando que tal vez se trata de alguien tocando la puerta del departamento de al lado.

Pero el sonido de los toquidos de intensidad.

Enojada y somnolienta me levanto de mala gana de mi calientita cama y descalza me dirijo a abrir la puerta dispuesta a despellejar vivo a quien este detrás de ella.

Pero me detengo de ejecutar esa idea asesina porque un policía esta parado justo frente a mi puerta cuando la abro y grito enfadada.

"QUE?"

El policía me escanea con desprecio de arriba a abajo e intento disculparme, pero el joven policía es el primero en hablar.

"Señora, disculpe la interrupción a su descanso, pero es nuestro deber preguntarles a todos los vecinos de este complejo de departamentos acerca de la explosión ocurrida esta noche."

"Usted conocía a los jóvenes del departamento que explotó?"

"Sabía si tenían enemigos o alguien que quisiera hacerles daño?"

Bueno pues aquí esta la primera sospechosa parada frente a usted oficial, pero por más que haya querido asesinarlos antes no pude hacerlo.

Pienso para mis adentros pero digo en voz alta.

"No, no los conozco y no los conocía, por mi trabajo, la verdad no conozco a ninguno de mis vecinos."

Le digo al oficial y me abrazo con ambas manos mi cuerpo porque afuera se siente frío húmedo debido a que el fuego ya esta extinto.

"De acuerdo señora, discúlpeme por haberla molestado a estas horas de la noche, pero es nuestro deber."

"Descanse."

Le cierro la puerta en su cara antes de que diga otra palabras mas porque en verdad odio que me digan siempre "Señora."

No estoy casada, no tengo hijos, pero todo el mundo me trata como si fuera una señora mayor de edad...

Bueno no es que sea una jovencita tampoco, pero en verdad odio que me digan Señora en el supermercado y en otros lados.

Ese pensamiento me deprime cuando me recuesto otra vez en mi cama.

No he tenido novio ni amante en mucho, mucho tiempo.

De jovencita tampoco los tuve, siempre fui pesima en el amor.

Tal vez es que no había nadie que me apreciara lo suficiente para fijarse en mi y quererme.

Ademas no ayudaba mucho a mi autoestima que no tuviera amigas en la preparatoria ni en la universidad.

Todo el mundo me tildaba de nerd y se alejaban de mi.

Con lágrimas en los ojos por estos pensamientos, miro al techo de mi departamento.

Puedo observar como las luces de las patrullas y las del camión de bomberos danzan juntas.

De pronto algo negro pasa rápidamente encima de ellas.

"Eso fue raro."

Me digo a mi misma y me seco las lágrimas que habían caído por mis mejillas.

Vuelvo a fijar la mirada en el techo, pero esta vez puedo ver que algo negro se desliza rápidamente por una pared de mi departamento, justo la que tiene la única ventana hacia la calle.

Me levanto algo intrigada para revisar la ventana y la pared, pero no hay nada.

Tal vez ya estoy viendo visiones por las lágrimas y mi sueño.

Decido que es suficiente de especulaciones y recostándome en mi cama el sueño me invade por completo.

Un sueño tan lúcido y real se desarrolla en mi mente.

Enn el puedo ver claramente a una bella chica de cabello rojo bermellón, ojos verdes y esbelta figura que camina hacia mi con una confianza envidiable.

Cuando ella está justo a centímetros de mi puedo observar que se parece un poco a mi.

Su tez es más pálida y sonrosada que la mía, se ve absolutamente mas joven y hermosa que yo.

Como si fuera una versión mía joven, hermosa y escultural.

"Puedo hacer que lo que ves frente a ti sea real."

"Puedo hacer que todo lo que tanto sueñas en secreto, lo que tanto anhelas desesperadamente se vuelva realidad."

Una cavernosa y masculina voz se escucha por todos lados.

Por más que intento buscar al poseedor de tal voz, no veo a nadie.

Solo estamos la joven, yo y esta oscuridad absoluta.

"Puedo darte fortuna, fama, viajes, placeres, belleza absoluta, reconocimiento..."

"Todo lo que se te ha negado en tu vida puede ser tuyo si aceptas el trato que te ofrezco."

La voz sigue hablando a la lejanía, debería de sentirme preocupada, pero como solo es un sueño, sigo la corriente del mismo.

"Pude notar tu soledad que se parece tanto a la mía, también tu profunda tristeza y dolor."

"Podemos acompañarnos y dejar de estar tan desesperadamente solos..."

La voz se quiebra un poco y más que una frase me parece un ruego.

"En que consiste el trato que me propones?"

Pregunto con curiosidad, digo, este es mi sueño y yo estoy inventando todo esto.

"Este trato que te propongo es ganar-ganar para los dos, nadie pierde conmigo."

"Pero primero déjame mostrarte algo antes de que respondas si aceptas o no..."

Una débil luz por encima de mi cabeza nos ilumina y se va extendiendo por todo el lugar.

"No lo puedo creer!"

Exclamo cuando observo que estoy dentro de la amplia y lujosa sala de una mansión espectacular.

En ella los muebles, pisos, ventanas y las puertas me parecen sumamente caras y finas.

Extiendo mis dedos para tocar el hermoso sillón de color café que esta cerca de mi.

Una luz afuera ilumina una enorme piscina que está justo en el hermoso patio.

"Una piscina!"

Digo maravillada y me acerco a la ventana donde no solo se aprecia la piscina.

También puedo ver una cancha de tenis y un hermoso e inmenso jardín bien cuidado.

En medio del jardín una fuente con la figura de una escultural mujer se aprecia en todo su esplendor.

En la parte más alejada se puede apreciar un kiosco que está decorado con enredaderas que tienen flores y rosas rojas a sus costados.

Sin duda esta es una mansión deslumbrante maravillosa, la persona que vive en esta mansión debe de ser muy rica y afortunada.

Camino hacia la puerta para poder salir al patio, pues quiero oler las rosas de mi sueño.

Quiero comprobar si tengo la imaginación suficiente para poder crear el fragante olor pero alguien a mis espaldas me detiene.

"Joven Maestra si va a salir, permítame ofrecerle sus pantuflas y una frazada."

"Los jardineros recién regaron el césped y puede estar un poco fresco afuera."

"Por favor Joven Maestra, acéptelas antes de que salga y se resfrie."

El hombre de mediana edad se me acerca con una sonrisa afable en su rostro y me extiende ambas cosas.

Me coloca las pantuflas en los pies diligentemente y la frazada en mis hombros.

"Gracias."

Susurro y salgo de la casa apenada para poder maravillarme con las vistas de afuera.

Mis ojos también pueden observar a dos todoterrenos de lujo rojo bermellón estacionados en el amplio garage abierto.

Junto a ellos dos camionetas negras enormes y lujosas lucen flamantes y relucientes.

"Espero que le guste su jardín Joven Maestra."

"Digame, usted es mi mayordomo?"

"Es correcto Joven Maestra y me alegra trabajar para usted."

"Así como también se alegra la chef, su chofer, el ama de llaves..."

"Su entrenador personal, los jardineros y las doncellas del staff del ama de llaves."

"Todos estamos felices de poder servirla siempre."

Este sueño es el más hermoso que jamas tuve!

********************By Liliana Situ************

Capítulo 3 El benéfico trato.

"Solo debe aceptar el trato que le propone al amo y todo esto será suyo joven Maestra."

"Estaremos esperándola pacientemente hasta que ese glorioso día llegue y podamos servirla."

El mayordomo me dice con voz clara y limpia.

"Oh el amo acaba de llegar a la casa."

Volteó a mirar cuando la enorme puerta del garage se abre lentamente.

Un auto de lujo negro como la noche con las luces encendidas entra haciendo rugir su motor cuando se detiene.

Del auto baja un hombre guapísimo como todos los hombres que siempre he soñado cuando leo novelas en mi celular.

Alto, tal vez 1.90 cms como mínimo, cuerpo delicioso, brazos y bíceps marcados, cabello café claro con el típico mechon rebelde que le cae en la frente.

Cara de ángel, pero con un rastro de barba que lo hace ver más masculino.

Vestido de negro completamente, manos grandes, labios carnosos y rojos que me dan tentación de besarlos y morderlos.

Porte distinguido y aire frío cautivante.

Huuumm... mis sueños eróticos varoniles hechos realidad.

Sube la escalera con gracia y me quedo como una tonta embelesada como su playera negra se pega a su pecho duro y su marcado abdomen.

El adonis no deja de mirarme y sus ojos son de color verde, los aprecio justo cuando llega frente a mi.

Sin mediar palabra alguna hace lo que siempre he soñado tanto que un hombre haga por mi.

Rodea mi nuca fuertemente con su enorme, cálida y suave mano.

Me atrae de está forma para darme un beso que me roba el aliento y hace que se me olvide hasta mi nombre.

Su loción varonil me rodea inmediatamente y este maravilloso espécimen de hombre con su otra mano me rodea por la cintura para pegarme por completo a su duro cuerpo.

Besa tan delicioso y su lengua persigue a la mía a tal punto que ahora la tiene sometida y está haciéndole el amor de forma devastadora.

Estoy más que excitada y gimo en su boca mientras que lo rodeo con mis manos su cuello y me pierdo en su caricias.

Él hombre termina el beso de forma abrupta y pega su frente a la mía como siempre he querido que lo haga un hombre.

Con su me acaricia las mejillas tiernamente.

"Te extrañé tanto hoy muñeca, no me gusta sepárame de ti mucho tiempo."

"Te estaré esperando en nuestra cama, me daré una ducha rápida."

"Eres bienvenida si quieres bañarte conmigo."

Su sonrisa termina de derretirme.

Si este hombre me tocara solo por un momento en mi entrepierna, tengo por seguro que tendría un orgasmo húmedo y gratificante.

Pero el guapísimo portento de hombre me da un golpe en mi trasero de forma juguetona y sube las escaleras mientras que me recreo la vista en su duro y redondo trasero.

"Te gusta como podría ser tu vida amiga mía?"

La oscura y misteriosa voz de nuevo retumba entre las paredes de la casa y el mayordomo sigue impasible sonriéndome amigablemente.

"Si, es demasiado bueno para ser verdad..."

"Si acepto el trato, cual es la trampa, siempre hay una trampa."

"Debe de hacer una trampa, no es así?"

"Me ofendes amiga, en verdad me ofendes."

"Sé que apenas nos conocemos, pero créeme cuando te digo que no tengo malas intenciones contigo."

"Como te dije antes los dos estamos completamente solos y tu haz sido la única que ha hablado conmigo en mucho tiempo."

"El trato que te ofrezco nos beneficia a ambos, ninguno pierde."

Yo aún no creo ni confío del todo en lo que la voz me dice.

Y menos porque no puedo verlo, eso solo me hace desconfiar más.

"Dime amigo, tengo que venderte mi alma como es lo usual o mi cuerpo."

" O seré tu esclava de algún modo?"

Una risa tétrica se deja escuchar y luego se vuelve más grave.

Me pone los finos vellos de mis brazos de punta por el escalofriante sonido.

"No amiga, no me interesan ni tu alma ni usar tu cuerpo, como tampoco me interesa tener esclavos."

"Solo quiero ser tu amigo y que no me alejes de tu lado."

"Lo que quiero estar acompañado de alguien para no sentir esta soledad que me tortura."

"Me permitirías eso solamente?"

En serio, solo eso?

De verdad?

"Que dices amiga, aceptas mi trato?"

Como si todo estuviera hecho de humo, la casa, el mayordomo, los autos, el bello jardín con la fuente y todo lo demás comienza a desvanecerse en mi sueño.

La voz me repite una vez más.

"Si no quieres mi trato me iré amiga y no te molestaré más..."

"Espera! acepto el trato, lo acepto!"

"No quiero estar sola más, no quiero que tú estés solo!"

"Por favor, quédate conmigo, acepto el trato!"

Grito apresuradamente para que no se desvanezca todo lo que siempre he soñado pero es inútil.

Todo se vuelve borroso y me despierto sobresaltada en mi cama.

Cuando ajusto mi mirada me encuentro de nuevo en mi estúpida cama...

En mi estúpido departamento de cuarta...

Con mi estúpida e insulsa pijama.

Me dejo caer de nuevo en mi almohada y me pongo el brazo sobre mi cara porque en verdad quería que ese sueño una realidad absoluta.

"Acepto el trato amigo, acepto el trato..."

Susurro adormilada todavía y la alarma de mi celular suena en ese momento.

Maldigo que ya sea hora de levantarme y refunfuñando me levanto para comenzar de nuevo un día más de mi patética, monótona y solitaria vida.

Me doy una ducha demasiado rápida y corta.

Una ducha que me deja más adormilada que despierta porque usé más agua caliente al recordar al galan que me invitó a ducharme con Él en mi sueño.

Como aún es de madrugada y no tengo ganas de encender la luz, busco a tientas mi ropa y automáticamente me la pongo.

Me paro frente al espejo y reviso que no este torcido mi traje sastre azul marino de tres piezas, falda, saco y chaleco que combina con mi blusa blanca simple.

Zapatos negros con poco tacón y solo me desenredo el cabello, no tengo tiempo ni ganas de maquillarme.

Para que me maquillaria?

Nadie de todos me nota y no tengo mucho conocimiento en maquillaje.

Sin duda una desventaja más de no haber tenido ni una sola amiga en el pasado.

Mientras cierro la puerta de mi departamento y me abrigo hasta las orejas con mi gabardina, mi mente sigue repitiendo una y otra vez mi sueño.

Simplemente fue hermoso y me gustaría poder soñarlo todos los días.

En especial la parte del beso con el delicioso hombre.

Camino rápidamente sin mirar a nadie y subo rápidamente a mi chatarra de auto para manejar hasta el trabajo.

Cuando paso por el departamento que explotó ayer no puedo resistirme a ir más lento y mirar con detenimiento al lugar.

Es un hoyo oscuro, rodeado de cintas amarillas de la policía.

Una sonrisa malévola aparece en la esquina de mi boca.

No debería, se que está mal, pero me complace saber que esos malditos chiquillos no me volverán a molestar con sus fiestecitas insufribles.

No tuve ni tiempo para comer y en este mismo momento, mientras me incorporo a la gran vía que me lleva al edifico de oficinas donde trabajo mi estómago protesta.

Me cercioro de la hora y creo que si me doy prisa podría pasar corriendo por una dona y un café capuchino a la cafetería que está a solo unas cuadras de mi oficina.

Para mi buena suerte encuentro un lugar para estacionarme frente a la cafetería, cosa muy rara en este lugar.

Cuando entro a la cafetería para ordenar mi pedido varias cabezas voltean a verme.

Cómo estoy acostumbrada a que me miren raro sus miradas no me afectan.

"Quieres pasar primero?"

Me dice el hombre que está justo adelante de mi y me sorprende que esté hablando conmigo.

"Me estás hablando a mi?"

"Si, quisieras pasar tu primero?"

"Hum... si está bien por ti, si, muchas gracias."

No se que demonios le picó a este hombre.

Tal vez sea que no soporta que esté en el mismo lugar que Él y por eso quiere que salga lo antes posible.

En más de una vez hombres groseros me dijeron que perdían el apetito cuando estaba presente.

Como si fuera una especie de basura repugnante con dos piernas.

Ordeno lo más rápido posible y el chico de la cafetería no me cobra el café ni la dona.

De hecho me regala dos donas más y discretamente me indica que su teléfono está escrito en el vaso de café.

Anonadada solo atino a darle las gracias y salir para entrar a mi auto y dirigirme al trabajo.

Con mi café en la mano, camino distraídamente hasta que siento que me estrello contra algo o alguien.

El café se derrama por completo entre la espalda de un hombre y mi ropa limpia.

Perfecto, adiós a mi racha de buena suerte.

Me preparo mentalmente para la terrible discusión y reproches que se me avecinan por este accidente.

********************By Liliana Situ***************

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022