En una casa en el centro de la ciudad, una mujer esperaba a su marido, hoy era su segundo aniversario además tenía noticias importantes que darle.
Ring... Ring...
Llamó y llamo a su marido, después de 5 llamadas le contestaron.
"¿Que necesitas?"
"Albert, ¿Vendrás hoy?"
"Ahora que quieres, ¿Acaso no sabes que no tengo tiempo para ti? Ya deberías saber tu posición, en esa casa, no eres más que una ocupante ocasional"
Fátima no contestó, su corazón se sentía débil y cansado ante las palabras del hombre, ella apesar de todo terminó amándolo, sabía que su ex novia había vuelto, pero quería hacer una última jugada para traerlo de vuelta, él nunca la busco, en esos dos años, apesar de vivir en la misma casa, no convivían, nunca la busco en la intimidad, bueno solo una vez y eso había sido hace al rededor de 2 meses, cuando una noche llegó tomado y ella lo ayudo a llegar a la habitación, el olor de recién bañada lo éxito y la tomo a la fuerza, no le importaron sus gritos de piedad, cuando se sintió satisfecho simplemente la boto de la habitación y cerró la puerta, después de ese día no volvió a la casa.
Semanas después Fátima se sintió con sueño, con náuseas y fue al doctor ahí comprobaron sus sospechas, ella tenía 8 semanas de embarazo, había preparado para el día de su aniversario darle la noticia, ella pensaba que el cambiaría con ella con el embarazo, si el caso fuera contrario ella abandonaría al hombre, ya estaba cansada de la vida que ahí tenía, así que ese día era su última oportunidad.
"¿Entonces no vendrás , yo... Tengo algo que decirte?"
"Fátima mientras no sea que has firmado los documentos de divorcio que lleve la última vez, no me interesa nada de lo que tengas que decirme"
Fátima se quedó en silencio por un momento y después habló.
"Ya los firmé"
Hubo un silencio del otro lado de la línea, Albert al escucharla se sintió un poco raro, pero después sonrió fríamente, el creía que la mujer solo lo engañaba, era una estrategia más para que él volviera a casa y llorarle para que la mirara un poco.
"Muy bien hablaremos de esto cuando regrese de mi viaje"
"¿Tienes un viaje de negocios?"
" No"
"¿Tardarás mucho?"
"Lo que tarde no es tu problema, a si que no preguntes"
Albert colgó el teléfono, Fátima se quedó un momento en silencio, después miro la mesa, llena de platos y velas, junto a una botella de vino.
Agachó su cabeza y camino hacia las escaleras, subió lentamente.
" Señora ¿se encuentra bien?"
Pregunto Ágata la ama de llaves quien siempre la trato con amor y era su única compañía en esa gran mansión.
"Estoy bien" dijo Fátima volteo a verla.
"Ágata, debo agradecerte todo lo que has hecho por mi en este tiempo, te voy a extrañar"
"Pero..."
"No te preocupes estaré bien" subió y entro a su habitación saco sus maletas, que ya tenía preparadas, en la cuales solo llevaba la ropa, que se había comprado con el dinero de su trabajo, ella era secretaria en una pequeña compañía, era muy buena en ello pero su jefe la explotaba, ella solo seguía ahí para poder ganar algo de dinero, en el tiempo que vivio en la casa ella pago todos los gastos, como solo era Ágata y ella no gastaban mucho.
Miro por última vez el lugar, en el tocador estaba la cajita de música que había comprado con su sueldo La cuál estaba llena de las pocas joyas que Albert le había comprado a petición de su madre, los cajones y el armario estaban llenos de los vestidos que se habían mandado comprar fríamente solo para que la gente no pensara mal del marido.
Todo lo dejo en su lugar de todos modos nunca los ocupo, todo estaba nuevo.
Salió de ahí y bajo las escaleras, la mesa aún contenía todo lo que ella le había preparado.
"Fátima... Por favor"
"Adiós Ágata, algún día nos volveremos a encontrar y te llevaré conmigo, por favor entregas estos documentos a Albert cuando venga" el acuerdo de divorcio ya estába firmado por él, dos días atras fatima se presentó en los juzgados, con la ayuda de Jhon un amigo el proceso fue rápido.
"Es una promesa señora, cuídese mucho"
Se despidieron entre el llanto, Fátima salió a la calle tomo el taxi que ya había pedido y se fue.
Tenía poco dinero, se fue al aeropuerto y tomo un vuelo hacia Nueva York, quería una nueva vida, junto a su hijo.
Cuando llegó el vuelo, tomo su maleta y salió, se registraría en un hotel económico mientras buscaba un departamento y un trabajo.
De repente un mareo hizo que se tambaleara, y casi cae al suelo, un brazo detuvo su caída pero ella se desmayo.
Cuando abrió los ojos, se encontró en una habitación con paredes blancas, tenía un gotero intravenoso, inconcientemente tocó su vientre.
"Todo esta bien" dijo una voz Fátima volteo a ver de quién era, un hombre de unos 40 años, alto, poco canoso, ojos verdes y mirada tierna, con la cual la miraba.
"Buenas noches señorita mi nombre es Ernest Meyer"
"Mucho gusto... soy Fátima Brawn"
"Me dio un gran susto"
"Lo siento, yo le pagaré por este favor señor"
"No se preocupe por eso señorita"
La puerta se abrió y entro el doctor un hombre de unos 28 años quien saludo a Ernest y después a Fátima.
"¿Como se siente señorita?"
"Un poco mareada, ¿Como está mi bebé?"
"Es un bebé sano, está muy bien, su desmayo se debio a qué posiblemente no haya usted comido, ya que salió un poco baja en su glucosa, también el vuelo, y las horas que duró este se le juntaron, afortunadamente el señor Meyer la pudo ayudar"
"Gracias... Ambos"
La puerta se volvió abrir y por ella entro una chica en silla de ruedas que era empujada por una enfermera.
"¡Papá!, aquí estás te he estado buscando por todo el hospital"
"Ada no seas exagerada, por favor" dijo el hombre sonriendo a su hija.
"¿Aquien visitamos pa?"
"Te presentó ella es la señorita Fátima Brawn, ella es..."
"¿Tu eres la chica que ayudo mi papá? ¡Hola me llamo Ada Meyer!"
Con una gran sonrisa, estiró su mano para saludarla.
"Hola" le dijo Fátima.
"Bueno, señorita Fátima, ¿necesita que le avisemos a alguien que está usted aquí?"
"No" dijo Fátima agitando su cabeza de lado a lado
"No tengo a nadie"
"Oh... ¿En serio?" Dijo Ada.
"Pero su hijo..."
"Me acabo de divorciar y no tengo a nadie mas, solo somos mi hijo y yo, ¿Cuando podré salir de aquí doctor? Necesito trabajar y buscar un lugar para poder vivir"
Dijo Fátima, un poco triste.
"¿Papá?"
"Lo sé hija, no se preocupe por nada, señorita Brawn, por ahora lo que importa es que se recupere, ya mandé pedir la cena, necesita cuidados y descansar por lo demás no se preocupe" dijo Ernest con una tierna sonrisa. Después salió junto con el doctor y dejo a las chicas en la habitación.
"Me agradas" dijo Ada.
"Tu también a mí"
"Se que es difícil tu situación, estás sola y con un bebé... ¿Te gustaría vivir con nosotros?"
Fátima levantó su mirada, observaba a la chica frente a ella, la cuál tenía una gran sonrisa.
"Solo somos mi papá y yo, bueno y mi abuela, mamá murió cuando yo tenía 6 años desde entonces solo hemos sido nosotros tres"
"Bueno mis padres murieron hace 2 años y medio, en un accidente de auto, mi madre era maestra y mi papá era un gran contador"
"Y... Tu marido?"
"Bueno, eso..." Fátima sintió una gran confianza con Ada, así que comenzó a platicarle su historia, el asistente de Ernest, Hugo les llevo la cena, Ada lloraba ante el relato de Fátima.
"¿Por qué demoraste tanto en dejarlo?"
"Yo... Lo amaba"
"Ese hombre no se merece tu amor, bueno ni siquiera es un hombre"
"Lo sé, por eso decidí dejarlo, el ya había firmado el acuerdo de divorcio, a si que le di gusto, yo sabía que su antigua novia había regresado, solo quería hacer el último intento"
"Hablaré con papá, no puedes estar sola, tú y tu bebé serán parte de nuestra familia y nadie te volverá a lastimar"
Fátima sintió calor en su corazón, nadie aparte de Ágata había sido amable con ella, la familia Smith era prepotente, Nora la madre de Albert era una mujer grosera, y altanera, siempre la trato como sirvienta, ella solo la habia obligado a casarse con su hijo para poder recibir la herencia de su suegro, a si que abuso de la amabilidad de Fátima y le puso una trampa, la culpo de haber robado una pulsera de oro y acambio de no mandarla a la cárcel su salida era un matrimonio sin amor.
" No me has dicho ¿Porque estás tú aquí?"
"Bueno, yo también encontre a mi novio con otra salí, me subí a mi auto y por la distracción no me fijé y choque con un auto y aquí estoy, ¡gracias a Dios mi papá ya se encargo de ese bastardo!"
Fátima sintió, ante los gestos que tenía la chica.
Después de unas horas el señor Meyer regreso a la habitación, Ada ya había pedido, que se le instalará una cama en la misma habitación de Fátima, así estarían juntas.
"¿Cómo están?"
"Papá, ¿ya tienes arreglado eso?"
"Ya mi amor, todo está listo, en cuanto se les dé alta nos iremos a casa"
"¿Nos iremos?"
"¡Si Fáty te vas con nosotros a Alemania!"
"¿Pero?"
"Nada de peros, ahora somos familia... ¿verdad papá?"
Ernest sonrió y asintió con la cabeza.
"No te preocupes Fátima, desde ahora estas bajo la protección de la familia Meyer"
"¡Siempre quise tener una hermana! La abuela te va a adorar, ya verás"
"Solo quiero pedirles un favor..."
Fátima se sienta extraña, nerviosa pero a la vez feliz, una de las enfermeras le había dicho que Ernest Meyer era un hombre muy importante, era dueño del hospital en el que estaban, y era inmensamente rico. Aunque eso a ella no el importaba, lo único que quería era estar lo más lejos posible de Albert Smith solo eso quería dejar su pasado atrás y empezar una nueva vida.
Ya habían pasado, una semana y Albert regreso a la mansión, no iba solo, aparco el coche salió y camino hacia la otra puerta, del auto bajo una mujer hermosa, piel blanca no era otra que Tania Saenz la ex novia de Albert, ese día Albert la llevo con el solo para restregarselo en la cara a su esposa, la tomo de la mano y entraron a la casa.
"¡Ágata!"
"Señor, buenas tardes, no sabía que venían, pero en este momento les preparó algo"
"Dile a Fátima que baje"
"Señor la señora...."
"Yo lo haré, espera aquí cariño"
"Si" dijo Tania a quien le brillaron los ojos, en cuento entro a la mansión.
"Tráeme agua, rápido"
Ágata hizo una reverencia y se fue a la cocina, para traerle el agua y tomar los papeles que días antes Fátima le había dejado.
Mientras tanto Albert subió las escaleras, entro en la habitación, al abrir la puerta encontró solo el silencio.
"¡Fátima! ¡Sal! No tengo tu tiempo" nadie le contesto.
Camino hacia el baño y estaba solo, de repente algo se le vino a la mente, camino hacia el tocador la cajita de musica tenía aun las pocas joyas que el le había dado, camino hacia el armario, y también estaba la ropa que el había mandado comprar.
Lo que no estaba eran las dos maletas, negras en donde ella había traído su ropa, reviso los cajones y no había nada, ni la ropa interior, ni la ropa que ella siempre usaba. Observo la habitación y no estaban sus libros, el juego de cepillos dorados que ella usaba, su cosmetiquera, apesar de no ir muy amenudo, Fátima era una mujer que no le gustaba gastar, ella nunca pidio nada, el sabia lo que había de más y lo que ahora faltaba. Camino hacia el cajón del buró, Fátima siempre tenía ahí un pequeño espejo, y no estaba.
Ágata, tocó a la puerta.
"Adelante"
"Señor..."
"¿Dónde está?"
"La señora se fue hace unos días señor ella... ella dejo esto para usted"
Ágata estiró los brazos y le entrego el sobre, en cuanto lo tomo Albert salió y lo dejo solo.
Albert miró el contenido del sobre, era el acuerdo de divorcio, firmado por ella.
Los ojos de Albert se volvieron negros, el estaba aturdido, no pensó que fuera verdad lo que le dijo esa mujer, el lo había tomando como un juego, como una amenaza para que él volviera, pero en realidad ella lo había hecho, se sentó en la cama mirando a la nada.
"¿Cariño estás bien? ¿Pasa algo?"
"Sal"
"Pero ¿Dónde está esa mujer? Se está haciendo la difícil para no firmarte el divorcio cariño ella..."
"¡Dije fuera!" Tania se quedó en shock, camino hacia la salida, antes de salir miro los papeles que llevaba Albert en la mano, claramente leyó la palabra divorcio, y vio la firma en ambos lados junto con un sello, sonrió de lado y termino de salir de la habitación.
Albert sentía un vacío, no sabía por qué pero los papeles que tenía en sus manos los sentía tan pesados le quemaban, los arrojó, se levantó y tiró todo lo que había el el tocador, saco lo poco que quedó en los cajones cuando toda su rabia había cedido un poco un documento en el suelo llamó su atención, lo tomo y lo empezó a leer.
Sus ojos se abrieron "positivo"
"¿Está embarazada?" Su furia iba a comenzar a crecer cuando vio el tiempo de gestación, 8 semanas, recordo el día que la tomo a la fuerza, ese día ella lloraba que la soltara, pero el no lo hizo hasta que sintió satisfecho, cuando termino con ella, la botó de la habitación por qué se sintió raro, con ninguna mujer sintió lo mismo que sintió con ella, se asusto y lo único que se le ocurrió fue sacarla, su corazón latía muy rápido.
Recordó sus últimas palabras, ella le había pedido ir a cenar, días antes, ya bien había dicho que tenía algo que decirle. ¿Le diría que serían padres? Su mente jugaba con él, no sabía porque sentía ese vacío, ese enojo, tomo su celular y llamo a su asistente.
"Investiga a dónde se fue Fátima"
"Si señor" Joel su asistente se quedó en shock no sabía por qué tenía que investigar a su esposa, ¿Que habrá pasado ahora? Se pregunto.
Comenzó a hacer lo que se le pidió en pocos minutos tenía el registro del vuelo que ella había tomado.
De ahí llamó a su jefe.
"Señor, la señora tomo un vuelo, a Nueva York, ya le he pedido que preparen el avión para su vuelo en cuanto usted lo ordene nos vamos"
Albert salió de la habitación tomo su saco y salió de la casa dejando a una Tania muy confundida.
Cuando llegó a Nueva York miro las cámaras de vigilancia del aeropuerto quería saber a dónde se había ido su mujer.
Después de unos minutos miro cuando ella salió junto con sus dos maletas, en cuanto llego a la puerta a pedir un taxi, se agarró su cabeza y se desplomó, vio como un hombre de traje gris la alcanzó a tomar después de unos minutos de tratar de despertarla el hombre la tomo en brazos subió a un auto y se fue, el rostro del hombre nunca se vio ni las placas del auto, a si que Joel comenzo a investigar en los hospitales más cercanos para saber a cual la habían ingresado, pronto supieron que ella había sido llevada al hospital oriente, era uno de los mejores de Nueva York, se dirigieron a el cuando llegaron pidieron hablar con el director.
Este los recibió amablemente.
"Dígame ¿En qué puedo ayudarlos?"
"Necesito informes, un hombre trajo a mi esposa después de que se desmayo en el aeropuerto, ella se llama Fátima Brawn"
"¿Fátima Brawn? Hablaré con el sub director permitame"
El director llamo a Hernán el médico que había atendido a Fátima.
"Buenas tardes, me dice que usted pregunta por la señora que trajeron del aeropuerto"
"Si así es ¿Dónde está?"
"¿Puedo saber el parentesco?"
"Ella es mi esposa"
"Oh entiendo, señor no se cómo decirle esto, pero la señora murió, cuando la trajeron tenía una hemorragia, ella y el bebé murieron, a la señora se le subió la presión, al parecer su estado era inestable, después de los estudios supimos que el embarazo era de alto riesgo, eso hizo que su presión se elevará, tuvo un aborto espontáneo, pero no pudimos hacer nada por ellos, ella llegó muy grave, lo siento"
Albert quedó en shock, no podía creer lo que escuchaba ¿ella muerta? Su mundo se desmoronó, su corazón comenzó a doler, no sabía por qué, pero sentía un nudo en la garganta.
"¿Dónde está el hombre que la trajo? ¿Quién es?"
"No lo sabemos, el simplemente la entrego aquí y se fue"
"Hay cámaras quiero ver quién es para darle las gracias"
"Claro puede mirarlas"
Lo llevaron a la oficina y ahí miró los videos de hecho si el hombre solo dejo a Fátima y se fue, pero no por que el la dejara abandonada, si no que Cuando se encontró con Fátima el iba a recoger a un accionista al cuál le llamo después de haber entrado al auto, le explicó la situación que quedaron de verse tres horas después a si que en cuanto dejo a la chica salió para cambiarse y luego se fue a su cita.
Albert salió de ahí completamente aturdido, su esposa e hijo muertos, camino en silencio, hacia el auto, Joel no sabía que decir nunca había visto a su jefe así.
"Señor ¿Adónde quiere ir?"
"Vamos al hotel"
"Si señor"
Albert entro al auto, cuando llegaron a la habitación Joel lo dejo solo, Albert camino hacia el pequeño bar, y abrió una botella, tomo directamente de ella, había un dolor, h una voz que quería callar, sin el sentirlo, lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, se sentó en el sofá, y siguió bebiendo, recordó que deacuerdo al director como nadie había reclamado el cuerpo de la mujer la habían enterrado en una fosa común, asi que no tenía ni siquiera un lugar a dónde llevarle flores o a dónde llorarle, miro el documento que le habían entregado, el acta de defunción donde decía que Fátima Brawn había muerto, comenzó a llorar como un niño, un gran remordimiento llegó a él al recordar el día que se casó con ella.
DOS AÑOS ANTES:
"¡Albert tienes que casarte!"
"Madre ya te dije que esperaré a que Tania regresé ella volverá en 1 año, ¿Por qué no puedes esperarte?"
"Por qué tú abuelo dijo que si no te estabas casado a final de mes te olvidarás de todo, la empresa, las acciones TODO!"
Albert hizo una mueca él había trabajado tanto por la empresa, esta era su vida, la había hecho crecer después de dos años era una de las mejores, estaba a la altura de las empresas Wolf y la empresa Meyer estas empresas eran las mejores después estaba él, la empresa Smith, el había trabajado mucho para estar al nivel, no podía permitir que su abuelo le quitará por lo que había trabajado.
"Llamaré a Tania para que regrese realizaremos la boda y..."
"Tu abuelo no quiere que la boda sea con esa mujer esa es otra de la condiciones, déjame yo buscaré una mujer para ti y te casarás con ella"
Albert salió enojado azotando, la puerta.
Nora había salido a pasear junto a sus amigas, llegaron a una joyería y vio a una chica tímida, la observo, está estaba limpiando una de las vitrinas, en ese tiempo Fátima ayudaba a su amiga, había ido por ella para salir a tomar un café, y como había llegado gente le tocó esperarla.
Nora se le acercó se paró a su lado un rato, después cuando Fátima iba saliendo, Nora gritó.
"¡Me robaron!"
La gente que estaba en la joyería, miro hacia Nora que estaba histérica.
Nora señalo a Fátima"ella fue la única que estuvo a mi lado, revísenla"
"¡Señora yo no he hecho nada!"
La gerente salió y tomo a Fátima del brazo, Emma quién era está mujer era muy amiga de Nora, qué ya sabía lo que pasaba.
"Vamos a mi oficina por favor no hagamos un alboroto aquí, señorita si no fue usted no tiene nada que temer"
Fátima camino con miedo, hacia la oficina de Emma, en cuento entro, Nora cerro la puerta.
"Así están las cosas señorita, le propongo algo, usted se casa con mi hijo a cambio de que yo no la mandé a la cárcel por rob"
"¡Pero yo no me robe nada!"
Nadia sonrió.
"¿Aquien crees tú qué la policía le creera a ti, una muerta de hambre o a mi a Nora Smith?"
Fátima se puso nerviosa.
"Te voy a dar 3 días para que lo pienses si no aceptas diré que tú me robaste y ni siquiera pedirán pruebas simplemente te encarcelaran y ya, no pienses huir tengo toda tu información, tus padres murieron hace poco más de 5 meses, se que trabajas en la editorial Santa Fé, se tus horarios, vives en el edificio F, del fraccionamiento universal puerta número 6, asi que no pienses engañarme.
Fátima se quedó en shock, la mujer sabía todo de ella estaba atrapada.
Fátima asintió aceptando el acuerdo de Nora, quedando deacuerdo que en 15 días se realizaría la boda.
Fátima no conoció a Albert hasta el día de la boda, cuando lo vio por primera vez, quedó asombrada, el hombre era muy guapo, alto, rubio, con unos ojos color azul. Su mirada nunca se dirigió a ella.
Ella simplemente agachó su cabeza y continuaron con el evento.
Después de que terminó la boda, Fátima llegó a la habitación después de ahí no vio a su marido.
Los días pasaban y ella seguía sola, ahí en esa mansión, a si que decidió, contratar a una persona para que le ayudará y le hiciera compañía.
Fue cuando llego la Ágata, quien desde que puso un pie en la mansión le demostró cariño y atención a Fátima.
Los días seguían pasando, Fátima se dedico al jardín en sus ratos libres se dedicaba a plantar muchas flores, hizo un bello jardín en una de las esquinas de la casa, se dedico a cuidarlo. Mientras seguia trabajando en la editorial, era secretaria y su jefe un explotador, era la primera en llegar y la última en irse, no le importaba mucho a Fátima ganaba más o menos bien, con sus otras extras.
Después de dos meses de casados Albert llegó a la casa.
Cuando Fátima llegó del trabajo ya pasaban de las 9 ese día habían trabajado horas extras.
Al entrar a la sala vio al hombre sentado en el sofá leyendo un libro, este levantó su mirada había ella.
"¿Tú aquí?"
" Es mi casa ¿A caso no puedo venir?"
"Oh no, no lo siento yo... Disculpame"
"No me tutees, no somos iguales"
"Si lo siento"
"¿Estas son horas de llegar para una mujer casada, te advierto que aunque yo lo esté a qui debes respetarme"
"Acabo de salir de trabajar hoy hicimos horas..." Albert la interrumpió antes de que siguiera hablando.
"Veo que contrataste a alguien te lo advierto que yo no le pagaré ni un centavo, tu la contrataste tu le pagas"
"Si, está bien"
"He visto que ocupaste la habitación de visitas al menos no eres tan idiota, tú y yo nunca compartiremos una habitación, cuando yo esté aquí no te quiero cerca, ni siquiera quiero ver tu cara, ¿Entiendes?"
"S...si"
"Solo me case contigo por conveniencia, no sé cuánto te pago mi madre ni me interesa, mujeres de tu clase siempre están dispuestas a venderse, en cuanto regrese la mujer que amo tu te largas"
Dijo caminando hacia las escaleras y subiendo lentamente como todo un rey dejando a sus súbditos detrás de él.
Fátima, lo miraba desde donde estaba, ella todo esté tiempo se había dedicado a mejorar, Ágata le había ayudado, por si algún día él llegaba y pedía que lo acompañará a alguna cena o fiesta, ella trabajo duro para aprender modales, estudiaba en línea, su padre era contador, así que ella estudiaba administración de empresas, quería que su marido algún día estuviera orgulloso.
Pero ahora al verlo llegar a si supo que todo lo que había hecho no valía nada, lentamente bajo su cabeza y las lagrimas comenzaron a salir.
Ágata la consoló, y la acompaño a su habitación.
Después de dejarla ahí bajo y apaga todas la luces ya era tarde, a si que se iban todos a descansar.
A la mañana siguiente Fátima desayuno en la cocina junto a Ágata siempre era así, era la compañía de la otra, por el contrario de Albert quien desayuno solo en el comedor, cuando termino de desayunar Fátima salió por la puerta de atrás y atravesó el jardín, salió de la casa para ir hacia la parada del micro ella ,no tenia auto, aunque había varios estacionados en la casa nunca tomo uno, mientras esperaba el transporte Albert, venia en su Audi, manejado por Joel su asistente. Al levantar la mirada vio a Fátima quien subía al transporte, sonrió de lado, pensando 'seguramente ahora que vio que regrese, quiso dar lástima, Albert se fue hacia la oficina y comenzó a trabajar había estado en un viaje de negocios donde había convivido con Tania, el amor de su vida, según él, en lugar se pasar su luna de miel con su esposa, la paso con ella.
Después del trabajo, llego a la mansión Ágata ya tenía la cena lista, a si que en cuanto, se sentó en el comedor le sirvió.
Algo dentro de el quería preguntar por Fátima pero no lo hizo y Ágata tampoco le dio ninguna explicación, a ella no le gustaba el comportamiento que tenía con la chica, si no era él era su madre quien la molestaba y le hacían daño, la primer semana de casados vino Nadia y se enojo por qué su hijo no estaba en casa debido a esto aventó a Fátima muy fuerte que la hizo caer de los pocos escalones que faltaban para bajar, ni siquiera se inmutó en ayudarla, camino hacia la puerta y se fue.
Ágata corrió hacia ella y la ayudó, mando llamar a la ambulancia y de la llevaron a urgencias, termino con un tobillo lastimado y 3 semanas de incapacidad. Ahora llegaba su disque esposo y la trataba peor que aún perro.
Ese día Fátima había llegado temprano como no quería encontrarse con Albert, se la paso cuidando su jardín, hasta que Ágata le informará que podía entrar a comer, en cuanto termino, Albert subió a su habitación, al asomarme por la ventana, miro a la mujer quien estaba arrodillada plantando un rosal. Traía un pantalón ajustado, con una playera azul pegada al cuerpo, no era fea pensó, pero no era su tipo, una mujer como ella, no era digna ni siquiera para que él volteara a verla. Se quitó se la ventana cuando vio a Ágata ir por ella.
Por una rendija vio que ella se lavaba las manos con la manguera, mientras mojaba a la criada, ambas sonreían, Fátima corrió tras Ágata pero su pie se atoró en la manguera y Fátima fue a dar al suelo, en medio de un gran charco le lodo. Albert al ver qué se cayó una a correr a su encuentro cuando escucho las carcajada de ambas mujeres, la caída fue fea, el pensó que Fátima estaría llorando para tener atención, así era Tania, siempre ya delicada.
Al levantarse Fátima Ágata la reviso sus pantalones estaban rotos de las rodillas por las cuales se veía que salía sangre, su codo también tenía raspones al igual que una de sus mejillas. Aún así ella seguía riendo. Tratando de calmar a la mujer mayor.
Entraron a la casa, Fátima había encontrado unas escaleras de caracol que estaban en la cocina las cuales conectaban con la planta de arriba si tener que pasar por la habitación de Albert, subió por ella para así tomar un baño, curar sus heridas y bajar a cenar, ya su comida se había vuelto vena.
Albert espero parado de tras de su puerta, esperaba escuchar los pasos de Fátima pero estos nunca llegaron.
Después de media hora de esperar bajo por agua y ahí estaba ya Fátima, con un shot blanco una blusa de tirantes, la ropa era para que no tocará sus heridas que ella mísma había curado y vendado, tenía hinchado y un rasguño en la mejilla derecha pero ni aún así dejaba de hablar con alegría, cuando lo vieron entrar a la cocina ambas se quedaron en silencio, Fátima se levantó y salió hacia el patio, esperando que el hombre saliera de ahí. Albert frunció el seño, no entendía por qué está mujer actuaba así.
Ágata lo vio y le recordó.
"No se preocupe, ella entrara en un momento, solo está haciendo lo que usted le pido, no estar en su presencia"
Albert asintió y salió de la cocina, se paró aún lado de la puerta y después de unos segundos Fátima entro a la cocina.
"Come, niña se va a enfriar"
"¿Cómo te fue en el trabajo?"
"Muy bien, en tres días habrá un cambio de administración, al parecer se hará cargo la hermana del señor Brice"
"Mmm y eso es bueno o malo" Fátima solto una carcajada, la cual hizo brincar el corazón de Albert.
"Si es bueno, por qué si aún me quedo horas extras me sentiré más cómoda"
"¿Te ha seguido molestando, tu compañero?"
"No ya no, el día que llegó la señorita Amanda a ver la editorial se dio cuenta de lo que estaba pasando, llego justo en el momento en que ese idiota me quiso besar a la fuerza, ella lo corrió en ese momento"
"Me alegro"
"Yo también" ambas siguieron cenado sin darse cuenta de la mirada de Albert, estaba enojado tenía sus puños cerrados fuertemente.
Camino hacia su habitación, después de desnudarse y bañarse se calmó.
¿Por qué tengo que enojarme, es su vida, lo que le pase no me interesa? Ese no era su problema pensó.