"1201, 1202, 1203...".
Por la noche, las luces en el pasillo del hotel eran muy tenues, por ello, una mujer con tacones tropezaba y se balanceaba de izquierda a derecha, al tiempo que apuntaba a cada señal entrecerrando los ojos.
Se tambaleó hacia la puerta de la habitación 1203, colocó la llave magnética en la cerradura y, enseguida, la puerta se abrió. Una vez dentro, se arrojó sobre la cama. "¡Lucas, te extraño tanto!", masculló la chica.
'¿Con quién habla ella?', pensó el que estaba en la habitación.
Chason Jiang estaba acostado con un fuerte dolor de cabeza, cuando vio a la visitante indeseada, la que repentinamente se abalanzó sobre él.
La boca del joven estaba seca y la garganta irritada. Él la miró, colérico, y quiso alejarla, pero no tenía fuerzas para hacerlo, ya que aún estaba medio dormido.
Mientras tanto, la mujer forcejeó y se quejó: "¿Está encendido el aire acondicionado? ¡Hace tanto calor!".
El muchacho entrecerró los ojos y se giró para apretarla.
"Ahora que estás aquí, haré lo que quieras".
Durante toda la noche, tuvieron relaciones sexuales.
¡Rin! ¡Rin! ¡Rin!
Cuando Claire Lin escuchó el despertador, no logró abrir los ojos; probablemente debido a la larga noche que tuvo.
De repente, sintió que un dolor agudo recorría el cuerpo, así que se tuvo que dar la vuelta.
Sin embargo, cuando la muchacha sintió que el brazo rozaba algo fuera de lo común, inmediatamente se echó hacia atrás. ¿Qué diablos había puesto en la cama?
¡Ah, claro! Solo podría ser su novio, Lucas Xu.
La señorita Lin recordó que había ido a buscar a su novio quien recién regresaba del extranjero, pero, para su sorpresa, la habitación estaba completamente oscura y no pudo ver nada. Trató de encender las luces, pero no consiguió encontrar el interruptor; no obstante, después de unos minutos, logró ver con más claridad.
Cuando se dio la vuelta, sus ojos se abrieron como platos y soltó un chillido de espanto.
El hombre que dormía a su lado no era su novio, sino un completo extraño.
El súbito grito despertó a Chason Jiang, quien entrecerró los ojos y refunfuñó: "¡Cállate!".
"¿Quién... quién eres y por qué estás en mi habitación?", gritó Claire mientras tiraba del edredón para cubrirse.
El joven finalmente recuperó la cordura. Sus ojos se abrieron de par en par mientras observaba a la mujer que estaba a su lado.
¿Qué pasó anoche? Se preguntó el joven y frunció el ceño, un poco confundido.
No había tocado a una mujer durante mucho tiempo. ¿Sería por eso que la dejó quedarse con él toda la noche?
La mente de la muchacha era un desastre total, ya que no podía recordar en absoluto lo sucedido. Sin embargo, al ver las manchas de sangre en la sábana, palideció.
Había hecho el amor con el hombre con el que compartía la cama. ¡Había perdido su virginidad esa noche! Ella había idealizado ese momento como un preciado tesoro, pero ahora se había esfumado.
Mientras tanto, el joven intentó rememorar lo que había sucedido, pero solo recordó que se sentía bien durante la conversación que tuvo con el H Group la noche anterior.
Cuando entró a la habitación, sintió que le dolía todo el cuerpo y pensó que era a causa de la bebida.
Más tarde en la noche, una mujer se metió en la cama.
En definitiva, no tenía control sobre sus actos porque estaba ebrio.
Al levantar la cabeza y vio la mancha de sangre en la sábana, el joven pensó que le habían tendido una trampa.
La mirada del chico se apagó ante esta espantosa idea. ¡Alguien se atrevió a engañarlo!
"¿Qué es lo que quieres?", dijo Chason con frialdad.
La chica, totalmente confundida, frunció las cejas e inquirió: "¿Qué dijiste? No entiendo".
'Sabía que ella es una persona manipuladora', se dijo el hombre. En J City, había innumerables mujeres que querían acostarse con él, por lo que no sería la primera vez que alguna trataba de lanzarse encima del mozo.
Sin embargo, no era tan fácil llevarlo a la cama.
Con una sonrisa irónica, el chico se levantó rápidamente y se puso la ropa.
La muchacha lo miró fijamente: debía admitir que el hombre tenía una excelente figura, incluso mejor que la de los supermodelos que había visto en las revistas. Pero como era demasiado vergonzoso verlo vestirse delante de ella, rápidamente desvió la mirada.
Chason gruñó al ver la reacción de la chica.
Al parecer, ella era una excelente actriz.
"Deja de fingir; no eras así mientras estábamos en la cama anoche", dijo con rudeza, entre tanto, terminó de ponerse el traje y se ajustó la corbata.
Las palabras de aquel hombre hicieron que Claire se estremeciera. "¡Cállate! ¿Qué sucedió anoche?".
"¿No te acuerdas? ¿Qué tal si lo repasamos?". El joven colocó una mano detrás de la espalda de la chica y le pellizcó la barbilla con la otra.
¡Qué mujer tan tonta! Al pensar en ello, la cara del joven se ensombreció.
Él la tenía fuertemente asida, pero la muchacha logró liberarse y gritó: "¡Déjame ir!".
El hombre que estaba frente a ella sacó un pañuelo del bolsillo y se limpió las manos. "No quiero perder mi tiempo contigo, así que te daré tres minutos para que te pongas la ropa y salgas de aquí".
'¿Quién diablos se cree este señor que es?', pensó la chica. Después de todo lo que había hecho, ¿la estaba echando?
Aunque finalmente estaba calmada, todavía no podía entender quién era aquel sujeto ni por qué ella estaba allí. ¡Había venido a ver a su novio! ¿Dónde diablos estaba Lucas?
Al rato, recuperó el juicio y comenzó a recordar con más claridad.
La noche anterior, Claire cumplía veinticuatro años y se suponía que debía celebrarlo con su prometido, por ello, su hermana menor le dijo sonriendo: "¡Querida, tengo buenas noticias! ¡Tu novio ha vuelto! No te lo dijo porque quería darte la sorpresa y te está esperando en el hotel ahora. Aquí está la llave de la habitación. ¡Ve a buscarlo!".
En ese momento, la joven estaba tan emocionada con la noticia que entró a la habitación sin preocuparse, pero no recordaba lo que había sucedido después.
'¿Dónde está Lucas y por qué no está aquí?', caviló la joven. Rápidamente se puso el vestido y saltó de la cama, asustada.
'¿Lucas?', gritó para sí. Chason frunció el ceño.
Al ver que no respondió, ella lo agarró por la muñeca con ansiedad. "¿Sabes dónde está mi novio?".
El joven la miró con disgusto y la sacudió. "¿Qué diablos estás haciendo?".
La joven perdió el equilibrio y cayó al suelo.
"¡Por favor, dime dónde está!", exclamó apretando los puños. ¡No era posible! ¡Anoche, ella había venido a encontrarse con su prometido, a quien no había visto en un año y a quien siempre quiso entregarse después de la boda. Un sueño que tenía incluso antes de que Lucas se fuera al extranjero.
¡No esperaba acostarse con otro hombre el mismo día en que su novio había regresado!
¿Qué demonios está sucediendo?
El hombre no podía soportar más aquella escena y mucho menos complicarse con la tragedia de aquella chica; por eso sacó el talonario de cheques del abrigo y firmó uno por una cuantía considerable.
Luego arrojó el papel a la joven con desdén y le preguntó: "¿Es suficiente?".
'¡Qué imbécil!', pensó la chica mientras apretaba los puños con rabia. '¿Por quién demonios me está tomando este joven? ¿Acaso piensa que soy una prostituta?', caviló.
"¡Claro que no es suficiente!", gritó la muchacha al levantarse de forma súbita y le arrojó el cheque al hombre.
Chason estaba cada vez más seguro de que la chica era ambiciosa, por lo que gruñó: "Entonces dime cuánto quieres".
"Solo permito que me toque el hombre a quien amo, así pues, no me importa cuán rico seas, no puedes comprarme", aclaró ella y se cruzó de brazos.
El joven contrariado la fulminó con la mirada, pues no esperaba que la mujer le hablara de esa forma. "¿Acaso crees que quiero tocarte?", resopló.
"Tú... entonces, ¿qué diantres significa lo que pasó aquí anoche?", preguntó la chica apretando aún más los puños.
'Olvídalo. No tengo tiempo para discutir con él; mejor averiguo qué pasó', pensó la chica.
En ese instante, Claire marcó el número de teléfono de su hermana a toda prisa, pues no se atrevía a contarle lo ocurrido a su novio.
Además, como decía el dicho: "Las hermanas siempre dan los mejores consejos".
Sin embargo, aunque lo intentó varias veces, no pudo comunicarse con ella.
Miró a Chason sin comprender y vio que el rostro de este estaba descompuesto por una mueca de burla. ¿Realmente se había equivocado de lugar? Para demostrarlo, echó un vistazo a la entrada.
La habitación era la número 1203. La muchacha comprobó la llave que le había dado su hermana y vio que los números coincidían. Sin dudas, había abierto la puerta correcta.
'¡Qué mujer tan rara!', dijo él para sus adentros. "Mira, solo coge el cheque y vete. Tres millones no es una mala paga".
¿Tres millones?
Al verla tomar el dinero, el joven sonrió con ironía, ya que sin importar si la mujer había entrado a la habitación por accidente, estaba demostrando que era una mujer muy codiciosa.
El dinero podía resolver casi todo en el mundo.
No obstante, en un segundo, la chica rompió el papel en pedazos. A su vez, sacó doscientos yuanes del bolso y los colocó en la mesa que estaba junto a ella. "Puede que tenga mala suerte, pero nunca me aprovecho de los demás; esto es por tu servicio". Al ver el rostro del joven palidecer, ella puso los ojos en blanco. "Yo no tengo precio, en cambio tú, esto es todo lo que vales".
Sin decir nada más, recogió sus pertenencias y salió; no quería estar cerca de este hombre ni un minuto más, y lo único que necesitaba era encontrar a su prometido.
Solo de pensar en Lucas sentía un dolor profundo en el corazón. ¿Cómo demonios le explicaría lo ocurrido?
¿Cómo le diría que lo había engañado?
"¡Detente!", rugió Chason, golpeando con la mano el escritorio y sintiéndose humillado.
Sin embargo, ella ni siquiera se dio la vuelta.
"¡Ya entiendo!". Chason arrugó los dos billetes y los tiró al suelo. Había encontrado, en toda la ciudad, a muchísimas mujeres capaces de hacer todo lo posible por meterse en su cama, pero esta no solo había logrado acostarse con él, sino que también había tenido el descaro de humillarlo.
Al pensar en esto, el joven apretó los dientes.
"¡Averigua todo lo que puedas sobre la mujer que vino a mi habitación anoche!", le ordenó por teléfono a su secretario, Larry Lin.
El joven se acababa de despertar cuando recibió la llamada de su jefe y al escuchar sus palabras, quedó en estado de shock.
'¿Una mujer?', pensó. Larry Lin no tardó un segundo en correr hacia la habitación del joven con un puñado de archivos en las manos. Había hecho algunas llamadas en el camino para conocer en detalle los acontecimientos de la noche anterior.
Cuando el empleado llegó, su jefe todavía estaba furioso.
"Señor, investigué quién era la mujer que vino aquí anoche. Alguien sobornó al personal del hotel y consiguió una llave de la habitación", dijo con cautela. "Según lo que descubrí, parece que también manipularon el vino".
Chason hizo un gesto de burla para tratar de contener la ira. "¿Acaso crees que la haya enviado el H Group?".
Este grupo era la compañía con la que el señor Jiang había hecho algunos negocios. ¿Qué pasaría si quisieran ganar la oferta tendiéndole una trampa?
"Bueno, no podemos descartar esa idea; Ellos fueron quienes escogieron este lugar", reflexionó el secretario.
Los ojos del empresario se iluminaron. "¿Acaso son realmente tan estúpidos para hacer una cosa así?", dijo.
En los últimos años, cuando regresó para hacerse cargo de la empresa, muchos de la competencia y los socios comerciales trataron de enviar, cientos de veces, a hermosas mujeres para que se acostaran con él.
Todos su contrincantes habían llegado a los más sórdidos extremos, pero después de incontables intentos, nadie se atrevió a tenderle trampas semejantes.
La situación era complicada.
"Investígalo; sabes lo que quiero hacer". El empresario se pasó la mano por la frente; los efectos del vino aún no habían desaparecido por completo.
Si realmente le habían tendido una trampa, no los dejaría salirse con la suya.
El secretario tragó en seco y dijo: "No he descubierto aún la identidad de la mujer. Traté de revisar el video de seguridad, pero lo habían alterado y no se podía ver con claridad el rostro de la chica".
"Olvídalo. No hay necesidad de investigarla", dijo Chason y cruzó de brazos.
El hecho de que la chica no tomara el dinero significaba que quería algo más de este encuentro, por lo que pronto volverían a encontrarse.
Llegado este momento, la dejaría aprovechar salirse con la suya.
"Señor, encontré un teléfono aquí", el secretario lo recogió y se lo entregó al jefe.
El chico miró la pantalla y vio una foto íntima de Claire con otro hombre. ¿Acaso ese era el "Lucas" al que ella había estado llamando?
Frunciendo la boca, se volvió hacia el empleado y le devolvió el teléfono. "Entrégalo en la recepción. Si regresa a recogerlo, sabremos quién es", le dijo.
Sin embargo, la joven no sabía nada.
Cuando salió del hotel, todavía estaba aturdida. Era como si viviera en una pesadilla de la que quería despertar.
La chica llegó con prisa a la recepción e indicó: "Por favor, ayúdenme a verificar en qué habitación está Lucas".
Cuando estaba en el hotel, no pudo comunicarse con su hermana. Sin embargo, ahora necesitaba encontrarse a solas con él. Aunque no sabía cómo explicarle la situación a su novio, él era la única persona a la que más quería ver.
"No podemos revelar información sobre nuestros huéspedes", le contestó la recepcionista, inclinando la cabeza.
"¡Soy su prometida! Por favor, ¿no podría hacer una excepción?".
No obstante, la recepcionista se rehusó con firmeza y le pidió que llamara ella misma al novio.
Había pensado en hacerlo, pero después de los eventos de la noche anterior, obviamente no era tan simple decirle que había entrado a la habitación equivocada o que tenía la llave incorrecta. Algo no estaba bien, le estaban tendiendo una trampa y la joven frunció el ceño. ¿Acaso su hermana había tenido algo que ver con esto?
La chica negó rápidamente la cabeza y olvidó esa idea. Después de todo, eran hermanas y Fiona no sería capaz de hacer eso en su contra.
Por el momento, lo más importante que tenía que hacer era confirmar si Lucas había estado realmente en este hotel. No quería llamarlo porque eso supondría exponerse.
No era que quisiera ocultárselo, simplemente no sabía cómo decírselo. Después de todo, había perdido la virginidad, la cual le había guardado a su novio en una promesa.
La chica suspiró, frustrada por la situación en la que se había acabado de meter.
Estuvo un rato tratando de convencer a la recepcionista, pero fue en vano. Al no tener otra opción, decidió llamar a su prometido y preguntarle ella misma.
Sin embargo, cuando tomó el bolso, quedó aturdida al darse cuenta de que no estaba el teléfono.
¿Dónde lo había metido?
¿Lo había dejado acaso en la habitación de la que había escapado?
Algo le decía que tenía que subir a buscarlo, pero de solo imaginar la mirada de Chason cuando ella entrara por la puerta, le fue suficiente para salir del hotel de inmediato.
Ahora que era inútil hablar con la recepcionista, la joven decidió no pedirle ayuda al personal del hotel y, sin más palabras, se marchó abatida.
La chica no sabía cuánto tiempo había estado caminando sin rumbo por las calles. Sentía como si aún necesitara unos minutos para "despertarse" de esa pesadilla cuando los recuerdos comenzaron a inundar su mente.
Ayer había sido su cumpleaños y, aunque su padre no había podido estar con ella por motivos de trabajo, su madrastra le había preparado una mesa repleta de comida con la excusa de que tenía que celebrar.
Su media hermana le avisó de la llegada de Lucas e incluso ella brindó por su cumpleaños.
Al pensar en la llegada de su novio, Claire no le dio muchas vueltas al asunto y bebió el contenido en su copa de un trago.
Es cierto que no estaba acostumbrada a beber, pero solo se trataba de una copa de vino tinto. No podía haberse emborrachada con una copa, y mucho menos para perder los estribos y acostarse con el chico equivocado.
Había algo sospechoso en esa copa de vino.
Fue recordando poco a poco los sucesos de la noche. Después de beber una copa, corrió a la habitación del hotel, y fue entonces cuando entró a la habitación.
Se sentía muy mal al despertar; era algo que nunca antes había experimentado, hasta el punto de renunciar a su virginidad a manos de un hombre que ni siquiera conocía.
'¿Fiona?', pensó la chica.
Claire apretó los puños. ¿Realmente su hermana estaba detrás de todo esto? ¿Pero por qué le haría eso? Aunque solo eran media hermanas, mantenían una buena relación.
¿Ahora cómo rayos enfrentaría a su novio?
Lucas siempre quiso tener relaciones con ella cuando estaba en China, pero después de ver su resistencia al acto e insistencia en esperar hasta el matrimonio, nunca la había forzado de nuevo, e incluso mientras la besaba, siempre lo había hecho con mucho cuidado y respeto.
"¿No te importa?", era algo que ella solía preguntarle.
Él siempre la miraba cariñosamente antes de responder: "Niña tonta, estoy dispuesto a esperarte toda una eternidad".
Él la respetaba tanto... ¡y ahora ella lo había arruinado todo!
Claire había estado sentada en el banco del parque durante más o menos una hora mientras intentaba reconstruir todo y no regresó a casa hasta la tarde. Pesando en que escapar no resolvería nada, decidió averiguar quién estaba detrás de todo esto.
Cuando Claire abrió la puerta, vio que Fiona y su madrastra, Mia Fu, eran las únicas presentes, ocupadas haciendo albóndigas para la sopa. Aunque la habían visto entrar a la casa, continuaron en su labor como si nada.
"Fiona, ¿qué pasó anoche?". Claire no se molestó en andarse por las ramas y enfrentó a su hermana.
La mirada de Fiona destilaba fiereza y cólera. Siempre había sido la hermana más atractiva. De hecho, siempre había asumido ese papel. Desde que era niña, la gente elogiaba todo lo que hacía o decía. En cambio, Claire era sencilla a la hora de vestir desde pequeña; aunque era guapa a su manera, siempre estuvo a la sombra de la belleza de su hermana.
Fiona siempre estuvo de acuerdo con eso hasta que su hermana salió con un chico de una familia rica y, aunque hubo muchos hombres que intentaron ganarse a Fiona, ninguno era tan rico como Lucas.
Desde que ambos comenzaron la relación, su media hermana nunca fue capaz de tragarse la ira y amargura, pero después de cinco años, la oportunidad finalmente había llegado.
Fiona se rio entre dientes. "¿Cómo te sentiste anoche con ese hombre, hermana? Como todavía no he tenido mi primera vez, ¿te importaría contarme más?".
A Claire le palpitaba la cabeza con tantos pensamientos, pues sabía a qué se refería su hermana. De camino a casa había tenido dudas de que fuera ella quien estaba detrás de lo sucedido ayer, pero ahora estaba segura de que su media hermana lo había preparado todo.
'¡Esta desgraciada!', caviló Claire y levantó la cabeza. Estaba a punto de decir algo cuando su madrastra la abofeteó.
"¿Cómo te atreves a regresar a esta casa?", gruñó Mia Fu.
El golpe la impactó con tanta fuerza que dejó una marca en la mejilla de la chica, quien miró a su madrastra con incredulidad. "¿Qué hice? ¿Por qué no podía volver?".
"¿Qué hiciste? ¿Tienes el descaro de preguntármelo? Después de revolcarte con otros hombres, ¿crees que puedes volver a esta casa? ¡No importa cuánto te enseñe, todavía no aprendes! Sigues siendo una desvergonzada". Los ojos de la señora Fu estaban cargados de desdén. Había fingido ser una madre amable y afable durante tantos años, pero era hora de develar sus verdaderos sentimientos.
Claire parpadeó impactada ante todo lo que descubrió.
"Entonces resulta que nunca me has tratado como una hija, ¿eh? Todos esos años... ¡todas esas veces que me dijiste que me amabas era mentira!". Claire siempre la había visto como una figura materna, pero ahora sabía que todo era mentira.
Mia Fu resopló y dijo: "Solo tengo una hija y esa es Fiona. Tú... solo eres una bastarda. Después de estar en la familia Lin durante tantos años, ¡es hora de que te largues!".
"¡Mia Fu!", gritó Claire el nombre de su madrastra y, después de todo lo que había sucedido, finalmente perdió la compostura. "La descarada es tu hija; ella fue la que me incriminó. Si ella no me hubiera dicho que Lucas quería celebrar mi cumpleaños, ¿por qué habría ido a ese hotel? Además, mi madre es una esposa legítima ante la ley; no soy una bastarda. ¿Crees que puedes deshacerte de mí tan fácilmente?
"¿De verdad?", Fiona se burló, limpiándose la harina de las manos. "Nuestro padre es un hombre muy tradicional y si se enterara de que anoche te acostaste con alguien, ¿qué crees que haría? ¿Adorarte para siempre? ¿Qué tal si se lo contamos?". Los ojos de Fiona brillaron llenos de arrogancia porque esta vez ella sabía que había ganado.