Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Lo que llaman un amor prohibido [Libro I]
Lo que llaman un amor prohibido [Libro I]

Lo que llaman un amor prohibido [Libro I]

Autor: : AshleyLanCaster
Género: Romance
¿Un error? Así lo llamaron muchos. ¿Un amor? Así lo llamábamos nosotras. ¿La sociedad? Nos tachó de enfermas. ¿Lo que llaman un amor prohibido? ¡Ja, absurdo! Todos los amores son libres de expresarse si son sinceros. ¿Todo cambió? Sí, exactamente ese día donde mi vida pasó de ser tranquila a convertirse en un problema donde todo se fue al barranco más profundo. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Con quién? Muchas preguntas que a la larga tendrán una respuesta, pero ahora solo quiero que sepan que me enamoré de... lo que llaman un amor prohibido.

Capítulo 1 Prólogo

P R Ó L O G O

Dos gruesas lágrimas bajan por mis mejillas al recibir el fuerte impacto de la cachetada que me ha dado mi madre. El dolor y la decepción es tan claro en sus ojos por lo que acaba de ver. Yo no tuve culpa de enamorarme de mi mejor amiga, yo nunca quise que todo cambiara desde el primer beso que nos dimos y desde aquella vez donde...

-¡Otra vez no! -Betsy le grita a mamá, deteniendo el golpe que me dará-. ¡Está loca! Todo esto porque nos enamoramos.

-¡No me toques! -Mamá la empuja con fuerza haciéndola caer, y cuando estoy por levantarla me toma del brazo alejándome-. ¡No tienes que sentir lástima por esta tipa! ¡Por Dios, te pervirtió! Tienes que alejarte de ella, hija. No te hace bien tenerla cerca.

Paso la mirada por mi hermana, por mi papá que se mantiene callado y por último miro a Betsy. No podría dejarla sabiendo que me enamoré de ella. La amo y sería una locura dejarla ir en este punto donde siento que será la única que me cuidará.

-¿O ella o nosotros? -La fuerte voz de papá me hace levantar la mirada. Tiene sus ojos enrojecidos-. Decide. Si te vas con ella pierdes todo, no quiero una hija que nos ha llenado de vergüenza.

-¿Vergüenza por qué, papá? -Me acerco sin miedo a que me pegue-. ¿Por no formar una familia con el estúpido que querías para mi esposo, o por enamorarme de una chica?

-¡Por ser una puta lesbiana! -Me grita con enojo-. ¡Eras mi hija perfecta! ¡Pensé que tú no me fallarías!

-No, papá, la vida es así y yo me enamoré de Betsy. ¿Quieren que escoja con quién me quedo? Pues lo hago -tomo la mano de Betsy-. Esta chica ha hecho por mí lo que ustedes no, ella me apoyó en todo cuando ustedes se encargaban de buscarme un esposo perfecto, que a la final, terminó siendo una basura como todos.

-Te largas de la casa -mamá habla en un susurro-. Desde hoy quedas excluida de la familia, nadie aquí quiere tener a su lado un par de enfermas como ustedes.

-Te equivocas, mamá -mi hermana toma mi mano libre, dedicándome una sutil sonrisa-. Lía no me ha dejado sola, y yo no lo haré ahora. Su condición sexual no tiene nada porque sigue siendo lo más hermoso que hay en mi vida, y si ustedes quieren pueden sacarla de sus vidas, pero yo no. Es mi hermana.

-¡No puede ser tu hermana cuando frotó sus partes con esa chica que solo la tiene engañada! ¡Tú misma viste las cochinadas que estaban haciendo!

-¡Me vale un rábano, mamá! Es mi hermana y cuando me enteré de todo la apoyé, no soy como ustedes que viven de una sociedad de mierda que nos destruye a todos con sus estupideces. ¿Sabes por qué no les doy mi apoyo a ustedes y a ella sí? Porque soy bisexual y nadie aquí cambiará eso.

-No tienes que hacer esto, Berni -me acerco y le doy una sonrisa-. Podemos vernos cuando quieras, no tienes que discutir con ellos, son nuestros papás.

-Pero...

-Pero nada -la corto para seguir-. Te quedas, prometo llamarte cuando me instale.

Mis papás apartan la mirada cuando me voy a despedir. Me duele que nuestra despedida sea de esta manera porque nunca pensé que esto terminaría tan mal. Solo me enamoré. Apenas ponemos un pie fuera de mi casa me suelto a llorar en el hombro de Betsy quien me susurra que me calme.

-Lía, amor -atrapa mis mejillas en sus manos-. ¿Segura que te quieres ir conmigo? Ellos son tus papás.

-Pero tú eres mi novia. Te amo, Betsy, y no pretendas que me quede con ellos cuando quiero estar contigo. Tú empezaste con todo y yo me enamoré, ¿me dejarás ahora?

-No podría hacerlo, no cuando ya eres mía.

Sus labios se pegan a los míos con delicadeza, calmando mi dolor. No me arrepiento de nada. Ahora entiendo que amo a Betsy y fuera de todo lo que hemos vivido yo sí me enamoré, y no me importa lo que se venga porque estaremos juntas.

Capítulo 2 ¡Qué mierda, Brian!

«Hay verdades que nos sorprenden, pero mentiras que queman».

[....]

C A P I T U LO 1.

-Lía Sellers-

¿Has sentido caerte de la cama en medio de tu sueño? Se siente horrible, y por esa razón me encuentro con la mano en el pecho mirando a todos los puntos de mi habitación, pensé que de verdad me estaba cayendo. Me levanto con cuidado de no despertar a mi hermana, Berni me aniquilaría si la despierto un fin de semana donde no tiene que ir a la universidad.

«Es jodidamente estresante».

Me siento frente al espejo y dejo salir una risita. Estoy del asco. Ayer me acosté tardísimo por estar en una estúpida cena familiar donde mis tíos solo hacían preguntas tontas: ¿Ya tienes novio? ¿Para cuándo la boda? ¿Qué esperas para tener hijos? Deberías tener tus hijos ya o te dejará el tren. -Estúpidos-. No todas las mujeres debemos seguir ese estúpido patrón de nacer, crecer, estudiar y casarse para tener hijos. ¡Por Dios, son otros tiempos!

Me voy al baño y después de media hora ya estoy lista para salir a correr con mi mejor amiga Betsy. Es lo que hacemos todos los fines de semana.

-¡Buenos días, mamá! -Le grito, bajando las escaleras mientras me coloco los audífonos.

-¡Lía, desayuna antes de irte!

-¡Te amo, mamá!

Termino por salir porque si me quedo más tiempo mamá me hará desayunar y ya voy tarde. Mi amiga odia esperar. La mayoría de los fines de semana salimos a correr, es algo que nos relaja a las dos y nos hace olvidar todo el estrés que tenemos en la universidad. Estudiar psicología no es fácil y todo es un reto para nosotras.

-¡Blair!

Me le tiro encima a mi amiga que reposa en una de las gradas del parque y es alérgica a que la llame por su apellido. Su cabello negro está una coleta alta dejando ver sus facciones. Nunca me cansaré de decir que es hermosa. Tiene ojos negros con pestañas que hacen ver su mirada sexy, su nariz es larga y queda tan perfecta con sus labios delgados y su piel canela. Es hermosa.

-¡Quince minutos de retraso, Sellers! -Me grita, llamándome por mi apellido-. ¡¿Cuándo serás puntual?!

-Cuando a tu trasero le salgan raíces, amiga -me siento a su lado sin borrar mi sonrisa-. Bueno, también podría ser cuando aceptes que te has tirado gases en mi presencia.

Bromeo, con una risita.

-¿Por qué no aceptas tú que te gustó lo que pasó aquella vez? -Hace que la mire y creo que no fue bueno bromear-. No puedes negar que te gustó lo que hicimos ese día.

-Quedamos en no hablar de ello, Betsy -me levanto. Es incómodo recordar lo que pasó entre nosotras.

-Ok, ok -levanta sus manos en señal de paz-. ¿Vamos a correr o nos quedaremos viéndonos la cara?

-¡Alcánzame si puedes!

Salgo corriendo y ella hace lo mismo mientras se ríe. Ser amiga de Betsy ha sido divertido, la pasamos bien con nuestros amigos y tenemos muchas cosas en común. No me gusta que recuerde lo que pasó aquella vez en mi cumpleaños número diecinueve. He tratado de olvidar todo, pero mi mente parece no borrar ese cassette. Recuerdo con claridad cómo estaban todos mis amigos jugando a cinco minutos en el paraíso, no se valían excusas y en una ocasión me tocó con Betsy. Me negué de todas las maneras posibles, pero el que era mi novio en ese entonces me animó y acepté.

Pensé que solo hablaríamos y luego diríamos una mentirilla para tapar todo. No fue así. Mi amiga ese día me besó y aunque tardé en corresponder, lo hice, y me gustó la manera en que sus manos me tocaban y cómo sus labios me besaban. Nunca había experimentado deseos tan fuera de mí. Quise detener el momento, pero no pude y terminamos haciendo cosas que no quiero recordar. Mis papás me matarían si saben de esto.

Después de una hora de ejercicio en el parque nos tiramos en el césped a descansar. Estamos completamente sudadas. Tomo del termo de mi amiga. Por salir corriendo se me olvidó tomar el mío de la nevera. Estoy exhausta.

-Muero de cansancio -se queja mi amiga secando su sudor-. ¿Qué harás esta noche, Lía?

-Iré a teatro con mis papás, ¡lo sé! Es aburridor -resoplo, con aburrimiento-. Es lo más aburrido que pudieron crear.

-Iremos a la discoteca de siempre, si te decides puedes llegar. Estará Briandy, Brian y Zhair. Tal vez el resto de nuestros amigos vengan.

-Como que alguien se hará la enferma esta noche.

Levanto la trompa y ambas reímos.

-¡Amo tu inteligencia!

Nos reímos.

Me dejo de llamar Lía Sellers Dallas, si no voy con mis amigos a mover el bote como tiene que ser.

-¿Sigue Brian con su novio? Irene me contó que sus papás se enteraron que es gay.

-Sus papás son unos estúpidos, Brian es increíble. No tiene nada de malo que le gusten los chicos, todos somos libres de enamorarnos del que nos dé la gana -empuña sus labios, enojada-. Mejor vámonos.

-¿Te gusta Brian? -Inquiero, al ver lo enojada que se ha puesto-. Mira cómo te pones cuando hablas de él. No sé si te gusta o solo es por lo que está pasando él con sus papás.

-¡¿Por qué todos piensan que me gusta Brian cuando lo defiendo?! -Se pone en pie-. Mejor me voy, y no me gusta Brian por si tienes esa tonta duda. Mis ojos están en la persona que no deben, en alguien que nunca se fijará en mí.

Empieza a caminar y cuando reacciono voy detrás de ella, pero no logro alcanzarla porque se sube en su auto y se va dejándome tirada. ¿Por qué reaccionó de esa manera? Solo fue una pregunta. Brian y ella andan para todos lados y mis amigos también piensan que le gusta, aún sabiendo que él es gay.

(.....)

-¡No y no! -Berni se niega a ayudarme con lo que le he pedido-. Si papá se entera que le mentimos, literalmente nos acaba.

-Bueno, no me ayudes, me tocará llamar a Zhair para decirle que...

-¿Zhair irá a la discoteca? -Me interrumpe con una sonrisa y sonrío triunfante porque a mi hermana le gusta mi amigo y es obvio que de esta manera me ayudaría-. Bien, le diré a papá que te sientes mal y que me quedaré a cuidarte.

-¡Cómo te amo! -La estrujo en mis brazos-. Ándale, vez con papá. Es tarde.

-Juro que si se dan cuenta te corto las tetas y se las doy de comer al cocodrilo que tiene mi tía en su patio.

Solo me queda sonreír cuando sale directo a la habitación de mis papás. Espero que le crea porque no es bobo y nos conoce a ambas. Doy vueltas de un lado a otro esperando la respuesta de mi hermana, y cuando escucho pasos que vienen hacia mi habitación me tiro en mi cama y me hago la dormida.

-¿Ves que no te estaba mintiendo? Lía tiene tos y temperatura -escucho la voz de mi hermana y suena tan convencida-. En serio, nunca crees en uno.

-Lo siento, hija, pero sabes que Lía y tú me han mentido muchas veces -se disculpa papá-. Iré al teatro con tu mamá, por favor cuídala bien.

-Sabes que la cuidaré como si fuera mi propia vida.

-Tú no te cuidas ni tú misma, Barni.

-¡Es Berni, papá!

Espero que se vaya y suelto una carcajada porque papá siempre la ha llamado así y mi hermana parece que le tiran alcohol en una herida. Es gracioso.

-Más tarde en la discoteca-

Han pasado ya dos horas desde que mis papás se fueron, mi hermana y yo nos arreglamos muy sensuales. Ella con un vestido turquesa hasta sus rodillas y tacones. Yo con una blusa negra de mangas caídas que deja ver mis hombros, un jeans azul tiro alto con unos tenis de plantilla alta y mi cabello castaño suelto. ¿Por qué voy vestida así? Simple. Me visto como mejor me siento, y si voy a tomar alcohol no quiero que un tipo me vea el trasero si me caigo borracha y menos que vean las curvas que me gasto. «Le tiraría una botella justo en su frente».

-¡Lía, Berni! -Briandy una de mis amigas se nos tira encima cuando nos ve llegar a la discoteca. Luce radiante como de costumbre-. ¡Los chicos están en la barra!

Seguimos entre la gente hasta la barra donde están mis amigos, y cuando nos ven nos saludan con una gran sonrisa. Mi hermana saluda a Zhair con un beso en la mejilla, y él muy coqueto la toma de la cara dándole un efusivo beso que casi me toca apartarlo.

-Te comerás a mi hermana -Zhair suelta una carcajada y me saca el dedo-. Bájale a tus hormonas desenfrenadas.

-Déjalos chupar piña, Lía -Brian me abraza por la cintura-. ¿Y don perfecto?

-Ni lo menciones, si aparece me daña la noche -ruedo los ojos con molestia. Así le llaman a uno de mis pretendientes y el cual no me deja en paz un segundo. Es un puto chicle.

-Es tan intenso, pero vamos a bailar, no pasaré la noche aquí sentada, y menos si hablamos de alguien tan desagradable.

Briandy nos anima a bailar y vamos detrás de ella. Busco con la mirada a Betsy mientras bailo con Brian y Briandy porque mi hermana está con Zhair. Mi amiga parece enojada, lo más seguro es que siga así por lo que pasó en el parque esta mañana. No me gusta estar alejada de ella. La quiero y es abrumador saber que me quiere lejos.

-Está así desde que llegamos -al parecer, Brian se da cuenta que la estaba mirando-. ¿Se pelearon?

-Solo le pregunté si tú le gustabas, es que estaba enojada por lo que pasó con tus papás -le explico, y suelta una sonara risotada que me deja perdida-. ¿De qué te ríes?

-Yo también me enojaría si mi mejor amiga no ha notado que no me voy por el lado de los chicos, sino de las chicas.

-¡Qué mierda, Brian!

Sus ojos se abren cuando ve mi reacción y es donde comprende que no sabía nada de lo que acaba de decir. Esto debe ser una broma. Mi amiga ha estado con chicos y nunca he notado nada raro en su comportamiento. Debo saber si esto es cierto. Cuando la duda entra a un cuerpo ya no sale hasta averiguar qué cojones pasa.

Capítulo 3 Una amiga que te gusta

«Tapar la verdad suele ser nuestra peor defensa»

[....]

C A P I T U L O 2.

-Lía Sellers-

«Yo también me enojaría si mi mejor amiga no ha notado que no me voy por el lado de los chicos, sino de las chicas». Son las palabras que se han repetido en mi cabeza durante toda la noche y parte de la madrugada, todavía no me cabe en la cabeza que a Betsy le gusten las chicas cuando en este tiempo siendo amigas no me ha dicho nada. Quise enfrentarla y preguntarle si era cierto lo que me dijo Brian anoche en la discoteca, pero no pude, simplemente, se me hizo más fácil hacer como si nada.

Betsy y yo somos amigas hace años y justo por eso no creo que sea lesbiana, me ha visto desnuda cuando me arreglo frente a ella y nunca me ha hecho un comentario fuera de lo normal. Decir que no tengo dudas sería mentirme, no he podido dormir y no sé por qué en el fondo siento que es cierto, ¿por qué? Porque justo cuando mis papás nos festejaron el cumpleaños a mi hermana melliza Berni y a mí que nos tocó un reto, ella me besó, y parecía disfrutarlo, parecía disfrutar cómo me tocaba sobre mi ropa, incluso, más que yo.

-¡Lía, el desayuno! -El grito de Berni me hace reaccionar y bajo corriendo antes que se enojen mis papás. Suelen ser muy puntuales con la hora de estar en la mesa.

-Buenos días -hablo, mientras ruedo una silla para sentarme.

-Cinco minutos tarde, Lía Sellers, a la próxima no te esperamos para desayunar. Sabes que odio la impuntualidad -mamá centra su mirada en mí, haciendo un gesto de desagrado-. Tienes unas ojeras terribles, estás desastrosa.

-Mujer, solo fueron cinco minutos -Papá trata de calmarla.

-Déjala, papá, mamá siempre ve lo malo.

Nos quedamos en silencio mientras desayunamos. A veces quisiera que mi familia fuera diferente, mis papás son buenos padres, pero querer controlar todo les quita méritos. Desde que Berni y yo empezamos a crecer ambos nos inculcaron modales que para mí suelen ser aburridos. Todo está en silencio hasta que mamá habla logrando que el hambre que tenía se esfumara.

-En la tarde viene Harry, ese joven me gusta para ti. Por favor, no seas grosera con él -dice sin mirarme-. La última vez le clavaste un tenedor en la mano, fue a tener a un hospital el pobre.

-¿Pobre? Por favor, mamá, me agarró una nalga. Y dile a ese chico que no venga porque capaz el niño de papis termine en cuidados intensivos -hago a un lado el plato para levantarme.

-Lo recibirás porque así queremos nosotros -papá me detiene-. Entiendo que fue grosero de su parte tocarte, pero fue sin querer. Él nos contó todo.

-A su conveniencia -musita Berni, ganándose la mirada de mis papás-. ¿Qué pasó? Solo soy sincera, y aquí mi hermana hermosa saldrá conmigo adonde Betsy. Que pesar que no pueda ver a Harry.

-No me gusta la amistad que tienen con esa chica. Parece de todo menos nada bueno, y más de una vez ya la he visto muy cerca de Lía. No me gusta verla cerca de ustedes, en especial de Lía.

-¿Insinúas que le gusto, mamá? -Inquiero-. Betsy no me meterá malos pensamientos si eso piensas, mamá, y no, no es lesbiana porque eso es lo que estás pensando. Y mira, dile a don perfecto que se quede en su casa, no lo soporto, el hecho de verlo me revuelve el estómago.

No me gusta que mamá esté hablando mal de Betsy constantemente porque a ella no le cae bien, mamá piensa que no me ve como su mejor amiga y que esconde muchas cosas.

(.....)

Todos sabemos que en las tardes después almuerzo provoca dormir por muchas horas, en mi caso, no puedo hacerlo. Para mi desgracia, estudio de tarde y no puedo perder días porque mis papás hacen su mayor esfuerzo para que estemos en una buena universidad como lo es King'sOxf

Miro a mi hermana arreglándose y es muy guapa, su cabello muy parecido al mío le hace fuego con su miel clara como la mía y sus ojos miel. Las dos somos hermanas mellizas, pero en este caso mi cabello es castaño oscuro y el de mi hermana negro porque se lo tinturó hace unos meses, nuestros ojos son color miel, los míos son mucho más claros y en ocasiones se ven verdes.

Llegamos a la universidad diez minutos más tarde y siento que quiero partirle la madre a Loraine cuando me mete el pie y por poco me hace caer. Es mi compañera en la carrera de psicología y por alguna razón me ha detestado desde que me conoció. Nunca está sola, su perrita faldera Zaira anda con ella, igual que Carper y Dayton. Los cuatro son unos descerebrados.

-Pero mira quienes llegaron, las mellizas Sellers Dallas -como siempre, Loraine nos llama por nuestros apellidos-. Las hermanitas raras.

-Rara tu madrina -responde Berni-. Ya supera nuestra existencia, en serio que, sabes más de nosotras que nuestros padres.

-Para nosotras, ustedes no existen -se ríen con lo que dice Zaira.

-Se sienten intimidadas por nuestra belleza -aseguro -. Zaira es una hueca que está aquí porque se acuesta con el director, Loraine porque sus papis pagan por sus cagadas, y ustedes dos, chicos, están aquí para seguir viendo culos. Por ejemplo, tú, Carper, te follas a la profesora porque ella haría que te saquen a patadas de aquí. Y tú, Dayton, solo estás por estar.

-¡Cállate la maldita boca! -Carper se me acerca con su rostro totalmente rojo-. No busques que te haga la vida imposible -me susurra.

-Y tú no hagas que le cuente a la universidad que el niño que juzga a todos y que presume tener mil chicas, tiene sexo con mi amigo Brian. No me tientes, cariño -hablo de la misma manera que él y sonrío para tirarle un beso y dejarlos solos.

Sabía que la cara de ese chico iba a cambiar con lo que le dije, y no pienso decir nada de lo que sé, pero debía ponerle un punto a sus amenazas. No sé qué estaba pensando cuando acepté andar con él en la secundaria. ¿Saben qué es lo peor? Fue el primer chico con el que estuve y no me gustó para nada. Solo se encargó de saciar sus ganas sin pensar que me estaba lastimando.

Veía a mis amigas hablar de sus primeras veces con tanta emoción que acepté hacerlo con él, y ahora me arrepiento porque fue lo peor que hice. Carper solo es un machista que nunca me dejó saber cómo es verdaderamente. Terminó por estar con Brian y todo en secreto porque sabe que su teatro de mero macho se le puede ir al suelo.

Entro al salón ignorando por completo al pesado de Harry y voy donde están mis amigos para saludarlos. Aprovechando que el profesor no ha entrado me acerco a Betsy para hablar y con mis uñas toco su frente. Es lo que hago la mayoría de veces cuando está enojada.

-¿Podemos hablar? -Aparta la mirada para evitarme-. Ok, no quieres hablar, pero lo vamos hacer porque no sé estar mal contigo. Eres mi mejor amiga -me doy cuenta que tiene su cuaderno favorito donde escribe y nunca me ha dejado leerlo, así que se lo quito y salgo corriendo del salón para que venga detrás de mí.

Miro hacia atrás y la veo venir corriendo, pero todo sabemos que tiene mejor condición que yo y logra alcanzarme. En su intento me hace caer quedando encima de mí. Su rostro es muy lindo. Sus ojos se quedan fijos en los míos y cuando la veo acercarse vuelvo hablar:

-Sabía que ibas a seguirme para quitarme este cuaderno que nunca dejas que lea -se hace a un lado quedando sentada en el césped-. No sabía que decirte que te gustaba Brian te iba a enojar tanto. Siento haberte hecho sentir mal.

-Ya no importa, solo no quiero estar lejos de ti, me duele no hablarte -sonríe, dejando ver su dentadura blanca-. Mi comportamiento no fue el mejor, ¿cierto?

-Fue del asco -me le tiro encima para abrazarla y dejo un beso en su mejilla-. Eres mi mejor amiga, Berni Blair.

-Y tú la mía -nos apartamos

Dudo en soltar la pregunta, pero lo hago.

-¿Por qué no me dijiste que te gusta alguien que no quiere nada contigo? Ayer dijiste que nunca se fijaría en ti.

-Nunca vas a entender si te cuento, es un amor de esos que debes ocultar por el bien de todos, o puedes formar una bola de nieve tan grande que podría joderte hasta el último hueso. Es un amor que nadie ve con buenos ojos -no dejo de verla. Sus ojos se han nublado de lágrimas y la manera en la que lo dice me hace pensar tantas cosas que siento miedo de que sean así.

-¿Lo que llaman un amor prohibido?

-Eso mismo, Lía Sellers.

-¿Betsy?

-¿Qué?

-¿Ese amor prohibido soy yo, cierto? -Nos miramos por segundos y aparta su mirada. Tomo su barbilla y hago que me mire-. ¿Ese amor del que nunca hablas soy yo?

-¿Quieres la verdad maquillada o la verdad?

-Ninguna de las dos, solo quiero que saques lo que sientes sin rodeos.

-Efectivamente, mi amor prohibido eres tú -intento hablar y pone uno de sus dedos en mis labios. Sigue hablando-. Quita esa cara porque solo es una broma -suelta una risita y algo me dice que me está mintiendo-. No eres esa chica, no podrías ser tú cuando te he visto llorar por amores que no valen la pena, ¡por Dios, Lía, eres mi mejor amiga!

-Una amiga que te gusta. No eres sincera conmigo, Betsy.

Solo fue decir lo que pensaba para que mi amiga dejara de sonreír, y sin saber qué decir me levanté para alejarme de ella. Jamás he visto una chica con otros ojos y menos a Betsy, pero algo dentro de mí me dice que ella no está siendo sincera conmigo y sería una tontería seguir haciéndome preguntas de algo que nunca pasará, porque sí, nunca tendría una relación con Betsy ni con otra chica. Estoy segura que no es lo que quiero.

Acepto que algo pasa con mi amiga, pero puede que esté pensando lo que no es y desde ahora olvidaré esa tontería. No sería bueno pensar en ella como algo más, no cuando el mundo me podría tachar de enferma y sería una decepción para mis padres. Esto quedará así y olvidaré esa estúpida conversación sin sentido. Betsy Blair solo es mi mejor amiga, solo eso y nada va a cambiar.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022