Cuando tenía siete años, mi hermano Andrés y yo estábamos jugando a las escondidas detrás de la casa, corrí tanto y me escondí también que fue difícil para el encontrarme, mis padres no notaron mi ausencia y la Nana preocupada llamo a la policía dos días después me encontraron, en el mismo lugar.
Ese día aprendí que nuestros padres ignoran por completo nuestra existencia, que ni notan cuando no estamos.
Andrés decidió irse de casa y mamá solo se enteró a los cinco meses, porque la llamaron de la policía para decir que mi hermano estaba preso.
La ironía de la vida es que por alguna u otra razón no abandonamos a nuestros padres en este frío hogar.
No tenemos la mejor relación y solo a veces deseamos ser escuchados por ellos.
He visto familias, ser unidad y amorosas y solo puedo sentir envidia, mi cabeza está llena de muchos pensamientos todas las mañanas y quisiera haber nacido en otro hogar y con otra familia.
El sol que entraba por la ventana creaba una pesadez en mis ojos, que hacía que fuera un poco difícil abrirlos, estaba segura de que por la noche había cerrado las cortinas, pero mamá siempre entraba en mi habitación, hacia lo que se le daba su gana y entraba a su antojo un leve suspira salió de mis labios y escondí mi rostro debajo de la suave almohada.
Permanecí quieta mientras me dejaba abrazar por el sueño nuevamente, hasta que oí voces y gritos viniendo de la habitación junto a la mía y un horrible sonido de una puerta cerrando de golpe y los gritos de mi madre me hace perder los minutos de paz, era el momento más hermoso de mi vida y lo perdí por las peleas de Andrés y mi madre.
Cosa que siempre suceden y últimamente con más frecuencia.
-Eres un mal hijo, no quieres ni a tu padre ni a mí, que lo damos todo por ti y por tu hermana, no pierdo mi tiempo más contigo y ve a que te maten en esos barrios de mala muerte, porque eso es lo va a pasar si no vuelves en razón Andrés - Mama grita muy fuerte y me preparó para ir a ver qué pasaba, puedo sentir el sentimiento en las palabras de mi madre finge que no le importa, pero sé que en el fondo nos ama. Eso quiero creer.
¿¡Porque todas las madres deben de amar a sus hijos!?
Andrés es un rebelde sin causa, sus malas juntas con los chicos de otra comunidad hacen que sus problemas de conductas aumente y con ellos tres detenciones en la comisaria donde mi padre le ha dejado pasar más de una semana detenido y no es que a papá o al mismo eso le importe mucho, pero creo que a veces él intenta llamar su atención, pero de la peor manera y la cual no funciona porque a ellos no les importa, la verdad creo Andrés no va a cambiar y ellos no van a ser mejores padres.
Vivir en la alta sociedad como le llaman, nuestros padres nos ha alejado del mundo real, de la pobreza, de la escasez, del hambre, del dolor que pueden padecer muchas personas en lo que llama mamá, el mundo real de los pobres y mi hermano prefiere estar en ese mundo, el mundo donde todos trabajan para sobrevivir, Andrés ama ese mundo prefiere vivir con ellos dice que hay más amor y confianza que son gente de bien.
Nunca me he ido a las comunidades en las cuales el convive, pero la verdad me gustaría sentir un poco de eso que mi hermano llama hogar y donde prácticamente vive, sé que la única razón de su forma ser, es que allá hay algo que no tenemos en casa. Amor...
El amor de las personas que aun sabiendo que recién te conocen quiere dar los mejor de sí, para ti en las buenas y en las malas.
Giro con pesadez y me siento en la cama, bajo pies para encontrar mis pantuflas, me levanto y me arrastró hasta la puerta de la habitación aún con los ojos aún cerrados asomo mi cabeza por la puerta abriendo los ojos pero no encuentro a nadie en el pasillo, así que cierro la puerta y me encaminó al baño.
A pesar de que mi cerebro dice que no todo está bien como mis padres lo pintan, mi corazón tiene la esperanza que esa dichosa sorpresas de la que papa tanto hablo en la cena de ayer no sea de verdad una muy mala sorpresa porque ellos nunca preparan nada que sea bueno para sus hijos.
Porque con mis padres nunca se sabe cuándo vas a reír o llorar.
Andrés y yo sabemos muy bien, que estos sucesos son muy seguidos.
Mi Padre envío un mensaje de texto por la mañana decía claramente que no podía llegar tarde a la cena, la cual sería realizada en mi restaurante favorito y está intriga me estaba volviendo loca, mama salió de casa muy temprano y papa se pasó toda la mañana en la empresa mandando ordenes por mensajes de textos cada segundo que si el maquillaje y la ropa debían se perfectos.
Papá nunca fue un padre que note estos detalles. Solo podía existir un motivo y eran los nuevos socios.
Había estado toda la semana hablando de sus nuevos socios y lo bien que nos vamos a llevar con ellos, cosa que es nueva porque nunca nos han invitado a conocer ningún socio.
Al bajar al comedor encontré a Andrés, por la forma de comer su comida con el tenedor pinchando fuertemente en plato mientras mantenía sus ojos fijos en él, sé que tiene algo muy en el fondo de sus pensamientos dando vueltas y sé que tiene a alguien especial por eso se niega abandonar las comunidades a las que asiste.
Mi hermano siempre fue alguien reservado hasta conmigo y es algo que más molesta a mamá porque a ella parece odiarla haciendo todo lo que no debe, en cambio yo, soy la estúpida que debo seguir a mis padres.
Y antes de que pensará que quiero méteme en sus vidas u opinar de ella decido abandonar el comedor, voy por mi bolsa para salir de casa, Encontrándome a Rafa el chofer de la familia este como siempre amable y con una leve sonrisa me abrió la puerta del coche para dejarme entrar, tanto el como la tía son personas muy amables dado que fuimos criados por ellos a falta de nuestros ausentes padres.
Al llegar al centro comercial me dispuse hacer lo que mejor que se hacer.
Gastar el dinero de mis padres y porque no hacerlo, ellos hacen con nuestra vida los que les vienen en gana y muchas veces no podíamos opinar.
Al llegar al restaurante y saludar a los empleados que eran muy conocidos de Andrés, me fijé que en la mesa de mis padre se encontraba un hombre joven y guapo y dos señores que supongo son sus padres.
Así que fingí mi mejor sonrisa como estaba acostumbrada y me dispuse a comportarme como esperaban mis padres.
-Disculpa la tardanza saben cómo son las mujeres siempre quieren salir bellas de casa y se toman más tiempo de lo normal -Dijo mi padre y mi sonrisa se borró poco a poco, el mismo me pidió llegar un poco tarde - Les presento a mi hija Ana Maldonado.
-Es un gusto conocerlos -Dije tendiendo mi mano con amabilidad la cual fue ignorada por el guapo hombre y me pareció un poco grosero de su parte.
Sus padres lo presentaron como Gabriel Smith.
Y solo por un segundo sus ojos y los míos conectaron, para dejar un rastro de miedo en mi corazón su mirada era tan penétrate que mi cuerpo se erizo pero así mismo el centro su atención en otro cosa.
Era como si todos en las mesas no existieran, me dio tanta intriga su comportamiento que solo puede verle un poco más.
Y entonces me perdí cuando escuché al señor Smith decir.
-Entonces podemos hablar de la boda.
El miedo creció en mí, busque la mirada de mamá rápidamente, pero la suya estaba perdida en el plato frente a ella y papá, este ser humano llamado padre solo tenía una asquerosa sonrisa de victoria en su rostro.
Oh dios mío
Que me estás haciendo papá.
¿Cuál boda?
-Ana estamos aquí hoy en esta cena para informarles que ustedes se casan, en dos semanas se realizará una boda que los unirá en matrimonio - Mire fijamente a mi padre y estalle en una carcajada muy ruidosa llamando la atención de las demás personas en las otras mesas que se giraron a vernos, un temblor en mis manos no se hizo esperar y sentía que no podría respirar.
-Dime que estás bromeando papa - Solté aun riendo - ¿dime que es mentira?-dije con la voz entre cortada y subiendo el tono de voz.
-Lo siento Ana, pero tu madre y yo hemos estado hablando de ustedes, los dos están en la edad de casarse y creo que lo mejor será... Además, tú estás soltera, él también y los dos pueden llevarse bien.
La sonrisa de papá es la más fea que he visto en mi vida, sabía acaso el dolor que me estaba causando. Porque lo dudaba.
-No, aquí lo único que pasa es que ustedes me están vendiendo a una familia rica, papa estás loco, soy tu hija, puedes vender las acciones en la bolsa, puedes tener más ofertas para la empresa, yo... La verdad no creo que esta sea la solución - mis lágrimas amenazaron con salir y las contuve - Estás loco padre... como vendes a tu hija para salvar una empresa porque no vendes a Andrés.
-Ana deja de ser grosera, eres una señorita que se le enseñó educación y respeto, me estás dejando mal frente a mis socios, esta es una decisión tomada, harás lo que yo diga - dijo mi padre - Disculpen su mala educación, ella no es de comportarse de esta manera.
Se habían vuelto locos, muy locos, la verdad.
-Madre di algo - Un ahogado sollozo escapo de mi garganta - Madre no deje que haga esto - Me aferre a su mano con fuerza.
-Lo siento, Ana solo haz lo que dice tu padre - No, esto era mentira, mi padre no me vendería o ¿sí?
Pero, porque entonces mamá no me mira a la cara.
-Mama...
Las madres protegen a sus hijos, pero la mía no lo estaba haciendo, mi madre siempre apoyo todo lo que papá hiciera o digiera, era como una marioneta sin sentido de pertenencia que solo podía seguir los pasos de su adorado esposo.
No podía seguir viendo cómo vendían mi vida a otra empresa porque no era un secreto para nadie en este país que la Constructora Maldonado estaba en quiebra cuando muchos de los inversores se retiraron porque papá compro materias de segunda mano y muchas personas murieron al desplomarse un edificio en el medio de la ciudad.
Ellos estaban buscando una salida a sus problemas financieros usando a sus hijos como monedas de cambio.
Me puse de pie apartándose de la mesa porque sentía que mi vida iba a derrumbarse en medio de mi restaurante favorito y frente a muchas personas.
Todo ellos estaban tan serenos, en calma, era como si ya estuvieran preparados para ver cómo reaccionaba, era obvio que esto tenía tiempo planeando y yo como una boba ni enterada.
Bien, decía Andrés, que era nuestro momento de huir porque luego íbamos a arrepentirnos de quedarnos.
Yo me estoy arrepintiendo.
No puedo... No quiero casarme. Yo... yo lo siento - Salgo lo más rápido que puedo del restaurante, sin saber qué hacer, a donde ir, camine lo más lejos que pude hasta llegar un pequeño parque dejando caer mi cuerpo en una banca mientras lloraba.
Una boda en dos semanas era una locura total.
¿Estaba yo soñando?
Tenía que ser mentira, ellos estaban jugando conmigo, porque no le hacían esto a Andrés, el ser que solo sabía humillar a la familia, metiéndose que sabe dios, qué mierda con esa gente con la que se la pasaba en los barrios más sucios de la ciudad.
- ¿Me puedo sentar? - una ronca voz me saco de mis pensamientos y al ver de quién se trataba me puse de alerta -Ana, no voy a hacerte daño, solo quiero que hablemos, quiero que sepas que para mí también es una sorpresa, papá hace unos días llegó a la empresa con esta loca idea y no soy quien para llevarle la contraria - Gabriel habla de forma serena y pausada que me hacía pensar, no lo vais para nada preocupado por lo que estaba pasando.
Me habla el de aceptar un matrimonio sin amor, en año creen nuestros padres que estamos, esas cosas solo ocurren en los países asiáticos y hoy en día estás cosas ya no pasan.
- ¿No vas a negarte a esta locura estás de acuerdo con un matrimonio sin amor? -No finjo sonreír y mucho menos que me alegra verle peor aún me molesta su serenidad para enfrentar está situación en la que sus padres y los míos nos atraparon - No sé qué traman nuestros padres, pero todo está saliendo como ellos quieren y tú tienes que ayudarme a encontrar una manera de que entren en razón – Limpió de mi rostro todo rastro de lágrimas porque no quiero demostrar mi debilidad al enemigo y en este momento este tipo es mi peor enemigo.
Como si el destino me jugara una mala pasada, mi teléfono comenzó a sonar con una llamada entraste de la última persona que quiero ver en este momento.
Porque no sé con qué cara, voy a enfrentar a Lían.
Que iba a decirle.
Lían, mi hermoso novio, estaba llamando y yo no sabía que hacer o decir, porque decir la verdad era lo último, qué haría.
Decidí ignorar la llamada, el teléfono en mis manos comenzó a temblar hasta caer al suelo y Gabriel lo tomo a un con la llamada activa
El teléfono dejó de sonar, pero antes de que pudiera tomarlo de las manos de Gabriel el nombre de Lían que tenía como contacto más la foto de nosotros juntos abrazados se puedo ver claramente.
Sin saber por qué quise explicarle quién era Lían, pero recordé con quién estaba y quién era él, así que preferí observar de igual manera y aparentar una calma y tranquilidad que en realidad no tenía
-Si es un novio o un amigo especial, lo que sea que tengas con este chico que te pone tan nerviosa con solo llamarte, no está bien, sabes que eso nos puede traer muchos problemas - Su rostro estaba en una total serenidad - tanto con tu padre, como con mi padre.
La forma de actuar de Gabriel me hacía creer que todo esto para él era tan normal, es más, creo que él ya estaba al tanto, porque cuando en la mesa dijeron sobre realizar la boda él estaba tan tranquilo, la única estúpida sin saber lo que estaba pasando fui yo misma.
Por eso, papá me dijo que llegara un poco tarde y se inventó esa patética excusa sobre mí, siendo una chica que le gusta salir siempre bien arreglada y llegar tarde por perder el tiempo.
Ellos todo este tiempo en el restaurante mientras yo llegaba estaban ideando la manera de como joder mi vida en un matrimonio sin amor.
Valla, papá y mamá se ha ganado el premio gordo como los mejores padres del mundo.
-Ana, el matrimonio no se basa en el amor, es una negocio donde las dos partes ganan, y tus padres la verdad están ganando mucho, digas lo que digas y lo que yo diga o haga mis padres ellos nos van a casar igualmente, no estoy en condiciones de oponerme a la boda porque voy a perder mucho Ana, sé que va a ser difícil para los dos, pero entonces tenemos que llevarnos bien, convivir - Gabriel lo decía y lo hacía ver tan fácil- Ana con el tiempo podremos ser amigo y sé que podrás sobrellevar lo que de ahora en adelante será nuestra nueva vida - Una de sus manos se posó sobre las mías y dejando caer el teléfono - Ana no te oponga a esto porque si no soy yo será otro hombre con quién te casen tus padres.
-¿Amigo? - Lo dije en un tono burlón - Gabriel, yo no quiero casarme con un hombre para ser solo su amiga, siempre pensé que me casaría con el hombre que amaría y me amaría por igual y viviría feliz y tranquila así como en los cuentos de princesas, tú y yo sabemos si nos casamos lo más seguro es que en menos de cinco meses quiera separarme de ti porque vamos a estar claro que vamos a odiar estar uno junto al otro lo sé porque somos desconocidos.
-Solo tenemos que prepararnos Ana, esto es algo de lo que no vamos a escapar y lo sabe muy bien, tus padres son como los mío y nadie los vas a detener, quiero que tomes esto con calma, no te preocupes, solo debemos soportarlo por dos años y entonces tú podrás ser libre.
Cómo podría estar segura de que serían dos años, cómo podría asegurarme que luego no se iba a echar para atrás, porque esperar tanto tiempo, mi cabeza se llenó de tantas preguntas sin respuesta que comenzó a doler.
-Me juras que me darás el divorcio en dos años.
-Lo prometo Ana, por ahora ve y termina con quien sea que tengas una relación y yo tengo cosas que hacer, porque te entiendo, no solo tú estás paralizando tu vida con esto -su mano dio un leve apretón en mi hombro y luego se levantó alejándose del parque como si contara los pasos.
Llegué a pensar que estaba perdido igual que yo o solo es mi imaginación.
Pasear por la ciudad no me ayudo en nada a distraerme, menos después de la tarde que tuve escondiéndome de Lían sin responder sus llamadas y mensajes, porque no tenía caso evitar la tragedia, daba lo mismo si le dejaba hoy o mañana, mi mente constantemente me recordaba una y otra vez lo que papa y mamá me había hecho y es que no podía entender cómo dos personas que dicen amar a sus hijos los dejaban en mano de cualquiera y todo por dinero.
Quería pensar que mamá no estaba de acuerdo con esto, que quizás el miedo de llevarle la contraria a papá la tenía sumisa y de que en cualquier momento mamá iba a reaccionar y suplicar a papá que no hiciera esta monstruosidad conmigo.
Decidí volver a casa por mi propia cuenta sin usar el chofer, por lo que tomé un taxi a casa. Al verme en la puerta de entrada, mi madre, que estaba sentada en el sofá, levantó rápidamente y se acercó a mí con una leve sonrisa que escondía horas de preocupación porque sé que ella a pesar de todo nos quiere, estoy segura de que lo hace, nuestra mirada conecto por unos segundo cuando alargó su brazo y me rodeo con ellos mientras acariciaba mi cabello.
No quería odiarla a ella porque no tenía la culpa de nada. Quería irme lejos, muy lejos a los brazos de una sola persona.
Lían.
Él me odiará para toda la vida.
Mi amor bonito
El único refugio que al igual que mi hermano encontré el amor y el cariño que nos hizo falta.
-Ana – la voz de mi padre llegó desde el interior del salón, me separe de mamá y limpie mis lágrimas las cuales deje fluir al pensar en todo este estrés, pero para mí, sorpresa junto a papá, se encontraba Gabriel.
Qué carajos hace en mi casa.
-Mmm – alce mi mirada hacia ambos hombres.
-Qué bueno que has llegado hija, Gabriel, vino con nosotros, sus padres estaban preocupados por su futura yerna y le pidieron que viniera con nosotros a casa – Suspire pesadamente este hombre sería mi sombra y sé que no es su culpa ni mía solo de nuestros padres - ¿Dónde estabas?
-Fui a caminar y me distraje - Con una forzada sonrisa posé mis ojos en mi futuro marido.
Papá me observó con sus penetrantes ojos y sé que no me cree nada.
-Fui a casa de Natalia, quería mirar unas cosas con ella y darle la noticia de la boda – fingí sonreír
Sé que no me cree papá sabe fingir muy bien cuando le conviene y no va a crear un escándalo frente a Gabriel porque no le conviene quedar mal frente a su nuevo socio.
-Debería llamarla para que nos ayude con la boda, segura estaría encantada – dijo mamá emocionada como si lleváramos años planeando esta bendita boda.
-No – rápidamente negué, si le había dicho que me casaba, pero no cuando y mucho menos las razones.
-¿Por qué no Ana? – dijo papá – no creo que sea malo, que Natalia ayude a tu mamá y a ti, esa chica ama, las fiestas sean grandes o pequeñas, además tu madre solo invitara a tu amiga y unos cuantos conocidos, los demás invitado son de parte de Gabriel, no hay tiempo para hacer muchas cosas en 2 semanas y sería de ayuda para tu madre.
-Tienes razón padre, pero Natalia va a hacer preguntas de este matrimonio tan sorpresivo y yo no sabré que decirle mucho, hice con decirle que me casaba, pero no le dije cuando– dije por qué tenía esperanza de llegar hoy a casa y que todo esto no fuera verdad.
Está bien, yo misma le contaré lo de la boda, pero... puedes decirle la verdad, ella es tu amiga Ana, esa chica nos cae bien - Dijo mamá - ella es una buena chica y no dirá nada malo ni creará rumores que perjudique a Gabriel.
Es que solo importa este tipo y yo qué mamá, no te preocupa que la gente hablé mal de mí o de este matrimonio tan apresurado, pueden hasta pensar que estoy embarazada, dios porque todo esto tiene que pasar así.
-Tu madre se encargará – dijo padre finalmente - además la organizadora de boda vendrá mañana para la prueba del vestido de novia.
Ellos estaban tomando las decisiones de mi vida, estaban haciendo de mis opiniones una mierda y era como él quería.
Papa
Te estaba comenzando a odiar.
Por una media hora escuché a papá y Gabriel hablar de negocio y de finanzas, cosas aburridas que no entendía para nada, muchas veces me hacía la interesada en el tema y otra mamá cambiaba de tema.
Nana entró al comedor con una mirada preocupada que activaron mis alarmas que más podría pasar esta noche.
-Lo siento... Pero hay un joven afuera que busca a la señorita Ana – la mirada que me dedico lo dijo todo.
Porque si alguien sabía muchas cosas de mí y de Andrés era esta mujer
-¿Quién es ese joven, Ana?– dijo mi madre
-Manda a Rafa a que le diga que venga en otro momento - dijo mi padre
-No – me puse de pie y hablé rápidamente - Yo... hablaré solo un momento.
-Entonces miremos quien es el hombre que te busca - papá se levantó para salir del salón tan rápido que no pude seguirlo a tiempo.
Nos acercamos los cuatro hasta la puerta y cuando salimos de casa estaba Lían.
Y para más de mis males y del odioso destino, él estaba tomado y gritando mi nombre junto a otras cosas que no logré entender.
Papá estaba enojado y mamá nerviosa.
-Ana... amor hablemos – dijo Lían.
Arrastro las palabras y se tambaleó.
-Quién es este hombre y porque te llama ¿amor?, Ana – grito papá buscando una respuesta en mi mirada.
Me alejé de la puerta y me acerqué a Lían tomando la botella vacía que tenía en sus manos.
-Padre entra en casa - supliqué a papá - Es uno de los ex de Natalia de seguro se confundió.
Porque viene a mi casa que vaya donde ella, Ana sácalo
Y sé que no me cree, pero fingió hacerlo.
-Si – Empuje a Lían por el pecho y poco a poco me lo lleve hasta la puerta de mi auto, lo abrí acomodándose en el asiento del copiloto y escuchando sus estúpidas súplicas.
Cuando iba a cerrar la puerta, Gabriel me tomó de mi brazo.
-Te dije que lo dejaras, que nos iba a traer problemas – dijo en un tono frío, lleno de ira
Lo siento, traté de hacerlo, pero Gabriel no es fácil.
-Sube al auto, yo manejo – dijo Gabriel ante de subir en el lugar del chofer
Tras pensarlo un momento, tomé a Lían y lo bajé del auto poniéndolo en el asiento trasero y me subí con él.
Lista para hablar con él.
-Qué carajos crees que haces yendo a casa, es que quieres que papá me mate – grite furiosa mientras le tomaba del rostro para que viera mis ojos.
-No puedes dejarme Ana... yo te amo – la voz de Lían sonaba entrecortada.
¿Cómo te enteraste?– dije conteniendo un sollozo.
Iba a ir al infierno por hacerle daño
-Ana, trabajo en la empresa de tus padres se corrió el rumor por todos los pasillos, mucha gente fue invitada a la boda crees que no me iba a enterar por dios Ana, no me creo ese cuento de la boda perfecta y los novios que se aman, te hice el amor hace 3 noches, joder, te hacía gritar mi maldito nombre y lo mucho que me amabas y me entero de que me estabas engañando que mierda es está - Me quede callada porque recordaba muy bien esas noches - Ven conmigo a Brasil, te daré todo lo que me pidas sabes que me pagan bien Ana, te dije que la nueva oferta de trabajo iba a ayudarme mucho si de dinero se trata.
Dios como detenía esta locura
Y por un segundo consideré decirle la verdad.
Pero no podía.
Observó a Gabriel, pero él no apartaba su mirada de la carretera.
-¿Lo amas Ana? – la pregunta de Lían me tomó por sorpresa –lo amas más que a mí.
- Es mi vida y quiero casarme con él, si no te lo dije es porque no sabía cómo decirte que ya no te amaba.
Cada una de esas mentiras duelen.
-¿Y él? ¿Te ama como yo?
-Sí, me ama con locura, tanta que vamos a casarnos y ser felices y lo siento, pero no se habla más del tema – dije con un nudo en la garganta tratando de no ver hacia delante y que mi vergonzosa le dijera a Gabriel lo gran mentirosa que soy.
- Me estás matando Ana, no son 3 días de novio, amor llevamos más de 2 años junto, ¿por qué nunca supe que había otro hombre?– por su tono de voz, me quedaba muy claro sus sentimientos hacia mí en este momento, Lían podría llenarse de odio. No podíamos seguir en esa discusión sin sentido y menos con él estando borracho.
Por lo que decidí ignorar sus palabras por completo, tomando la decisión de no llevarlo hasta su casa y subirlo en un taxi en su lugar, sabía que de una forma se enteraría y también sabía que papá iba a ser que esa noticia corriera por toda la empresa.
Papá se hacía el tonto al fingir que no conocía mi relación con Lían, pero siempre estuvo al tanto de todo, odiaba que saliera con un simple empleado sin futuro a ser rico en los próximos meses, para mamá y papá el partido de novio perfecto debe haber nacido en cuna de oro.
- ¿Puedes parar aquí? – Él asintió
Gabriel acerca el carro a la acera y cuando el auto se detiene me bajo, mire a los lados en busca de un taxi y saque mi mano deteniendo uno.
Le ayudé a bajar del auto y sin ayuda de Gabriel que solo me observaba le subí en el taxi indicando su dirección al chofer.
El taxi se alejó de mí y entonces me derrumbé dejando salir el llanto contenido, la ira, la rabia, el amor hacia el hombre que se alejaba por esa calle pensando que era una perra sin corazón.
No sé, ni quiero saber en qué momento Gabriel se bajó del auto y me tomó en sus brazos, que me llenó de calor y una sensación de consuelo me abrazó y me sorprendió un poco la intensidad de la sensación de estar entre sus brazos eran tan cálido que encajaba perfectamente escondí mi rostro en su cuello, no sé cuando deje de llorar, pero por un momento me quería quedar así, abrazada él.
Eso... Eso era tan malo.
-Sé que te dije que este sería un matrimonio de negocio, Ana – dijo Gabriel buscando mi mirada, con una de sus manos acarició mi mejilla borrando mis lágrimas– Voy a tratar de hacerte feliz, que te sienta bien al estar junto a mí y que no sufras Ana, voy a hacer tu amigo.
Su cercanía me paralizó y sentí la roce de sus labios en mi frente que de cierta manera paralizó mi corazón.
-Lo prometes? - busqué algo en su mirada que me dijera que no confiara en él, pero la verdad todo me decía lo contrario.
- Lo prometo, porque cuando seas mi esposa pasaras muchas noches y días a mi lado y dormiremos juntos Ana, seremos como todos los esposos.
La noche termino con Gabriel llevándome a casa, una que se me hacía totalmente extraña, mientras se acercaba el auto más no quería volver a pisar esa casa, quizás soy egoísta por hacerle daño a Lían, quizás acepte este matrimonio muy rápido, si tantos quizás que no sé qué pensar en realidad.
Andrés al saber de esto odiará más nuestros padres y quiero demostrarle que hago esto por voluntad y no porque me obligan porque lo último que quiero es que mi hermano sufra más.
Solo sé que cuando salga de esa casa vestida de blanco no volveré más, haré que mis padres se arrepientan de todo el daño que me han hecho a sus hijos