Capítulo 01:
Cada paso que daba sobre la fría tierra se cubría de escarcha.
Su largo vestido rojo, hecho trizas, apenas cubría su pálida piel; la sangre que había salpicado la tela se entrelazaba con el color de su atuendo.
Sus ojos celestes se pintaron de un intenso rojo, brillando como dos rubíes que revelaban la presencia de su loba interna, alerta.
Su cuerpo, lleno de arañazos, raspones y moretones, evidencia de una tragedia que la marcaría para siempre.
Todo estaba...
¡DESTRUIDO!
Caminaba entre ruinas, su larga cabellera negra por debajo de su trasero meciéndose lentamente con la helada brisa.
A su alrededor, solo había caos: el pueblo de su manada, hecho añicos.
Su corazón latía con fuerza, cada golpe era un recordatorio del dolor aplastante que la asfixiaba, mientras los cadáveres de lobos de pelaje rojizo yacían a su alrededor.
¡¿Qué carajos había pasado?!
La pregunta resonaba en su mente.
-¡¡¡LOS MATASTE!!! ¡ESTÁN MUERTOS!
Los ojos de la mujer-loba se abrieron de par en par al escuchar el grito desgarrador de un macho de su manada.
Se volvió rápidamente hacia la izquierda, donde el sonido había surgido.
-¡MIRA TODO LO QUE HAS HECHO, REINA ALFA! -gritó ese hombre-lobo pelirrojo, su cuerpo cubierto de heridas, mientras en sus brazos cargaba el cadáver de una hembra.
Entonces, recuerdos la comenzaron a sacudir de golpe.
Él era su Beta, Gedeón, y la mujer que yacía muerta en sus brazos... su esposa.
Ella... la Reina Alfa de la manada "Noche Carmesí".
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, mientras negaba lentamente con la cabeza.
¡¿Ella había causado todo este caos?!
¡NO! ¡¡¡IMPOSIBLE!!!
¡NO PODÍA ACEPTARLO!
La hembra comenzó a correr, desesperada, sin detenerse, hasta salir del pueblo.
Entre el frondoso bosque, ella continuó corriendo hacia el territorio de la manada más cercana, la de su hermano, un poderoso Alfa.
Sus pies sangraban, y el terror se reflejaba en su rostro mientras avanzaba, hasta que...
BUM~
¡Sintió una punzada en el pecho!
Una sensación que le causó un escalofríos de pies a cabeza.
-Esa aroma... -susurró la hembra de veintitrés años-. Me huele algo... Algo familiar... ¿Pero por qué?
Sin pensarlo, comenzó a correr en esa dirección, la desesperación apoderándose de ella.
Los minutos se convirtieron en horas, y el día se tornó en una tarde gris.
La hembra híbrida, aterrorizada, notó cómo una aura blanca la rodeaba, mientras la escarcha fría provocaba una nevada a su paso.
Se detuvo en la colina frente al gran valle, donde divisó la manada de su hermano, pero...
¡¡ARDÍA EN LLAMAS!!
Grandes columnas de humo se alzaban, y las llamas devoraban los edificios destruidos.
-No, no, no... ¡¡¡NOOOO!!! -gritó, su corazón rompiéndose en mil pedazos.
¡¿Qué estaba sucediendo?!
¡¿Su hermano estaba siendo atacado?!
-¡¡CONNOR!! ¡HERMANO! -clamaba la hembra, desesperada.
Finalmente, llegó al centro de las ruinas de la manada "Luna Plateada". Allí, dos enormes lobos machos luchaban, imponentes y feroces. Uno de ellos, con pelaje tan oscuro como la noche.
-¡¡¡CONNOR!!! -lo reconoció ella de inmediato.
Pero el otro lobo... ese extraño enemigo de pelaje grisáceo, cuya aroma le resultaba familiar...
¡TENÍA QUE MORIR!
La hembra tomó su forma lobuna, una majestuosa loba de pelaje rojo carmesí, y corrió con furia hacia el enemigo.
¡BUUM!
Con una embestida feroz, lo apartó de su hermano, el Alfa Connor.
-¡CONNIE! -aulló Sirius, el lobo de su hermano Connor.
Pero justo en ese momento, el lobo grisáceo enemigo la mordió con ferocidad.
-¡¡AAAAHH!! -gritó la loba de Connie, ante el dolor.
¡En segundos, el enemigo la lanzó a la distancia!
El cuerpo de la loba roja voló por los aires hasta estrellarse contra un tronco con tal violencia que el árbol comenzó a colapsar, emitiendo un escalofriante sonido.
¡¡CRAANK!!
Connie volvió a su forma humana, quedando inconsciente, sobre la húmeda tierra, totalmente desnuda, mientras el gigantesco árbol se precipitaba hacia ella.
¡CRAAAAANK!
El estruendo del árbol resonó con una violencia aterradora.
Sirius, el lobo de Alfa Connor, lanzó una mirada llena de pánico hacia esa hembra.
-¡¡NOOOO!! ¡CONNIEEE! -aulló con total desesperación corriendo a gran velocidad hacia ella, pero en ese momento...
¡PUUUUM!
Un feroz rugido rompió el aire, cuando Alfa Connor se distrajo, fue atacado violentamente por el lobo Alfa enemigo, que se lanzó sobre él con ferocidad implacable.
-¡¡¡CONNIEEE!!! -aulló el lobo de pelaje negro.
¡El gigantesco árbol se desplomó sobre la hembra!
¡¡¡BUUUUM!!!
El impacto sacudió la tierra bajo las patas de esos Alfas.
¡Sirius quedó en shock!, volviendo a su forma humana, Connor comenzó a ser atacado por ese enemigo lobo grisáceo.
-¡AAAAHG! ¡MALDITOOO!
Gritó Connor, la rabia y el dolor desgarrando su ronca voz, mientras las afiladas garras del adversario se incrustaban con brutalidad en el hombro izquierdo de él.
La sangre de Alfa Connor brotó, manchando la fría tierra... Un charco carmesí bajo su musculoso cuerpo.
Ese lobo grisáceo continuaba atacando, sin piedad a Alfa Connor.
De repente...
¡BOOOM!
Una explosión violenta sacudió el lugar donde Connie yacía "aplastada" bajo el árbol.
Ambos Alfas, Connor y el enemigo, desviaron su atención hacia el caos.
Un torbellino de magia blanca estalló, destrozando en cientos de fragmentos el tronco que la aprisionaba.
-¡¿Qué demonios...?! -el lobo grisáceo rugió con sorpresa, sintiendo pulsaciones en su extraña pata roja y escamosa frontal derecha, que reaccionaba ante el poder de la magia de esa loba híbrida-. ¡AAAHH! -el enemigo aulló, confundido y herido.
«¡Esto es malo! La magia que posee, ¡conocemos ese poder! ¡Debemos irnos de aquí!», advirtió internamente Alfa Hazram, a su lobo Axel.
-¿Irnos? ¡Estamos ganando! ¡Destruyendo la alianza de las tres manadas hermanas!
La oposición de Axel resonó, pero Hazram continuó, su voz cargada de alerta.
«¡No sabíamos que contaban con una híbrida ligada a esa bestia! ¡Si tienen una alianza con él, estamos perdidos! ¡Vámonos!»
El poderoso aullido del lobo resonó kilómetros a la redonda.
¡RETIRADA!
En la mente del Alfa de Luna Plateada, solo había espacio para Connie, que estaba como una muñeca sin razonamiento, rodeada por una magia implacable que no podía controlar.
-¡HERMANA! ¡TE AYUDARÉ! -luchaba Connor por levantarse, su musculoso cuerpo manchado del rojo carmesí de su sangre y sus heridas abiertas.
Capítulo 02.
Tras lentos parpadeos, la hembra Alfa abrió sus ojos con dificultad. Su mirada celeste se encontró de inmediato con...
¡UNA PRISIÓN!
-¿Qué...? -susurró, moviéndose con agitación, pero se dio cuenta de que sus muñecas y tobillos estaban encadenados.
Cadenas rojas, grabadas con símbolos extraños, la mantenían cautiva.
La celda estaba cubierta de inscripciones de sangre seca, en las paredes, en el suelo, incluso en la silla de madera donde se encontraba atada.
Connie, vestida únicamente con una larga bata negra, sintió que la oscuridad la envolvía.
Los recuerdos la golpearon como una tormenta.
-No... Yo... Soy un monstruo...
Sollozó la hembra, sus lágrimas deslizándose por sus pálidas mejillas, mientras su corazón se desgarraba en mil pedazos.
En su memoria, los cadáveres de los lobos rojos de su manada.
-Lo que hice no tiene perdón de la diosa... Merezco esto, no... Merezco la muerte...
............
En el imponente trono del castillo de "Luna Plateada", Alfa Connor se sentaba con un porte majestuoso, su brazo izquierdo vendado y su vestimenta oscura como la noche.
Su mirada gris clara, fría y penetrante, se clavaba en el Beta que tenía frente a él, un hombre que ardía de furia.
-¡¡RENUNCIO!! ¡Prefiero morir antes que seguir siendo el Beta de esa loba desquiciada! Alfa Connie mató a mi esposa, ella fue una de las muchas víctimas de su poder -rugió, temblando de rabia, Beta Gedeón.
La furia de ese hombre lobo pelirrojo era comprensible. Su esposa, aunque no su mate, era la loba que había amado con cada fibra de su ser... y ahora estaba muerta.
-No te cité para escuchar tu lamentable historia, Beta Gedeón. Quiero un reporte detallado de todo lo que ocurrió en los territorios de "Noche Carmesí" durante la guerra.
-¡Alfa Connie se volvió loca! -gritó, su voz resonando en las paredes del castillo-. ¡El collar que sellaba su misteriosa magia estalló de la nada, y desató una tormenta helada que arrasó todo el territorio de la manada!
El corazón de Connor se endureció ante las palabras de Gedeón.
-Así que fue eso, entiendo -respondió con un suspiro -. Pero aún así, no puedes renunciar.
-¡ENTONCES MÁTAME! -retó Gedeón, mostrando los colmillos con desprecio-. ¡No tiene sentido dejarme vivir, porque ahora que no tengo nada mas que me importe perder, puedo intentar acabar con esa loba híbrida!
-¡SUFICIENTE! No continuaré escuchando tu parloteo melancólico.
Los guardianes de Connor se movieron rápidamente, rodeando a Gedeón, alertas.
¡CLANK!
Las puertas del salón se abrieron de par en par, y el Beta de Luna Plateada ingresó apresurado e irrumpió en la sala.
-¡ALFA! ¡HAY NUEVAS NOTICIAS! -exclamó Beta Arlen, primo de Connor, su voz temblando de urgencia.
Connor dirigió su mirada gris hacia sus guardianes.
-Saquen a Beta Gedeón de aquí y enciérrenlo en una celda -ordenó, su tono helado.
-¡NO! ¡YA DIJE QUE ME MATEN! ¡QUIERO MORIR! -gritaba Gedeón mientras lo arrastraban fuera.
Cuando las puertas se cerraron, el Alfa se quedó a solas con su fiel Beta.
-¡Alfa! Connie ha despertado, nuestra hechicera la tiene cautiva, y no sabemos cuándo se romperán nuevamente los sellos. Ella... puede ser un peligro para todas las manadas del mundo lobo.
-¿Qué insinuas con eso, mi Beta? También es tu prima, ¡no le daré la espalda a mi hermana! -gruñó ese Alfa, con indignación.
-Destierro, muerte o... ¿qué otra opción tenemos? -susurró Beta Arlen, cabizbajo- La alianza cayó. Estamos al borde de la extinción, cientos de bajas en las tres manadas hermanas.
Connor masajeó su nuca, un gesto de estrés, mientras cerraba los ojos por un momento, sumido en pensamientos.
Su hermana al borde de la muerte.
Su hermano más pequeño, Alfa de la tercera manada en la alianza... ¡Desaparecido!, y de sus lobos, solo sobrevivieron algunos refugiados.
Sus padres... Probablemente, muertos.
De los tres Alfas hermanos, era el único que quedaba capaz de dirigir.
Al abrir sus ojos, su mirada gris se posó fríamente en su Beta.
-Un contenedor.
-¿Eh...? -Arlen hizo un gesto de confusión, incapaz de entender la dirección del pensamiento de su Alfa.
-Que engendre una cría con la que compartir su magia. Si transmite su poder, podría ayudarla a estabilizarse. Podemos intentarlo.
-¡Pero Alfa! Connie no ha encontrado a su mate. Desde que despertó su loba a los dieciséis, han pasado siete años y...
-Se casará con un lobo lo suficientemente fuerte de su manada, no importa si no es el destinado -interrumpió Connor, levantándose de su trono y comenzando a caminar hacia la salida.
-¿Habla en serio, Alfa? Su manada ha quedado hecha ruinas cubiertas de hielo. Muchos lobos rojos han muerto. ¿Quién podría ser su esposo?
-Su Beta lo hará, Connie no volverá a ser la líder. Él tomará el cargo del Alfa de Noche Carmesí.
-¿Él?, pero Alfa... Ese tipo acaba de irse gritando que quiere morir -continuaba ese Beta en rechazo.
Connor se detuvo, volviéndose hacia Arlen, y dijo con su gruesa voz imponente:
-Es el candidato más adecuado. Que él la preñe; lo único que me importa es salvar la vida de mi hermana. NADA más.
..........
✧✧✧ Tres meses más tarde. ✧✧✧
La manada de Noche Carmesí tiene hermosos rituales tradicionales, uno de ellos, es la celebración de bodas.
En el anillo, al momento de sellar tu amor con tu pareja o destinado bajo la luz de la luna, aparecen perlas rojas...
Pueden aparecer hasta un máximo de cinco perlas, es la manera de saber cuánta conexión hay en la pareja.
-Ya pasaron dos meses desde la boda -susurró la mujer-loba, Connie. Sus ojos celestes viendo el glamuroso anillo de plata en su dedo anular izquierdo- Y fue la primera vez en toda la historia de la manada, que en el anillo... No se mostró ni una sola perla.
Clack~
La puerta de su habitación resonó esa noche, al abrirse, el nuevo Alfa de Noche Carmesí, Gedeón, ingresó.
-¡Habla rápido y no me hagas perder el tiempo! ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme? -le preguntó ese Alfa pelirrojo de mala manera.
Connie, sentada en el borde de la cama, vestía una bata roja de mangas largas, su rostro pálido, era evidente que había perdido peso, lucía cansada y demacrada.
-Estoy embarazada... -susurró ella.
La sorpresa invadió el rostro de ese Alfa, hasta que...
¡Alfa Gedeón estalló de ira!
¡En cuestión de segundos acercándose a Connie y tumbándola sobre la cama!
POF~
El macho pelirrojo rodeó el cuello de esa hembra con sus grandes manos.
-¡QUE CONVENIENTE PARA TI! ¡SE HA CUMPLIDO EL COMETIDO! ¡VIVIRÁS AL COMPARTIR TU PODER CON ESE MONSTRUO EN TU VIENTRE!
¡Connie colocó sus manos en los antebrazos de ese Alfa, insertando sus garras!
-¡UUGH! -hizo ella un sonido de asfixia.
¡Él sangraba, pero no la soltaba!
¡Ella lo empujó con sus piernas!
PUUUUM~
¡Ese Alfa fue a dar contra la pared!
CRAANK~
Un abrupto sonido de los muebles rompiéndose alrededor.
-¡Sabes que yo tampoco quería esto, Gedeón! -gruñó ella, levantándose de la cama a la vez que mostraba sus colmillos con furia-. ¡No quería un cachorro tuyo! ¡Quería encontrar a mi mate! ¡Quería un matrimonio feliz como el que tú gozaste con tu esposa!
-¡¡UNA QUE TÚ MATASTE CUANDO TE VOLVISTE LOCA!! -gruñó ese macho, levantándose de entre los muebles rotos-. ¡Como sea! ¡No quiero saber más de ti, o la cosa en tu vientre! -habló él, saliendo enfurecido de la habitación.
La hembra se dirigió a la cama, donde se dejó caer acostada boca arriba, su mano sobre su vientre, sus lágrimas deslizándose lentamente por sus mejillas.
-Diosa... ¿Esto es parte de mi castigo por la muertes que causé?... Duele... Esto duele mucho... -sollozó ella, cubriendo su rostro con sus manos.
Capítulo 03:
✧✧✧ La noche del día siguiente. ✧✧✧
Connie había llegado al territorio de la manada Luna Plateada. Buscando a Alfa Connor, su hermano.
-¡¿Qué has dicho?!-arqueó una ceja ese Alfa, viéndola con incredulidad, a la vez que en su mano sostenía una copa de vino, sentado tras la mesa.
-¡Me voy! He decidido hacerte las cosas más fáciles, no tienes que seguir cuidando de mí porque me iré. Soy solo un estorbo, tú lo sabes Connor, soy peligrosa para todos... -confesó esa hembra cabizbaja.
-¡NO, CONNIE! ¡No digas esto de nuevo! -alzó la voz ese Alfa, dejando la copa sobre la mesa y acercándose a su hermana, posó sus manos en los hombros de ella- ¿Esto es porque ya no eres la Reina Alfa de Noche Carmesí? ¡ES SOLO MOMENTÁNEO!
-¿Eh? ¿Momentáneo? ¿De qué hablas Connor? -le preguntó ella con expresión confundida.
-¡Cuando nazca ese cachorro, lo usaremos como un contenedor, transferirás tanta magia como te sea posible!, no importa si él muere. Te volveremos a sellar a ti, podrás vivir nuevamente en paz y...
¡PLAF!
Una bofetada resonó en la habitación, cuando esa loba golpeó a su hermano.
-¡¿Te estás escuchando?! ¿Cómo puedes decir algo tan despiadado? ¡Ni tú, ni Gedeón, nadie quiere a este bebé! -posó Connie sus manos sobre su vientre-. ¡ME IRÉ, Y ASÍ NO TENDRÁN QUE LIDIAR CONMIGO O CON MI HIJO!
-¡Por supuesto que no me importa ese cachorro, Connie! ¡Desde el inicio fue un plan para salvar tu vida! -gritó ese Alfa de cabellera pelirroja.
Justo en ese momento...
-¿Ah...? -la hembra tuvo una extraña sensación. Su hermano, Connor abrió sus ojos de par en par sorprendido.
Una aura blanca comenzó a rodear a Connie. Destellos escarchados de su magia que...
¡Nuevamente se salía de control!
-¡AAAAHH! -gritó Connie, apoyando sus manos sobre su vientre- ¡DUELEEE! ¡DUELE MUCHO, CONNOR! -gritaba ella, de sus muslos se comenzaron a deslizar hilos de sangre.
¡Alfa Connor quedó en shock! ¡Sin saber qué hacer!, hasta que...
¡BOOOOOM!
Fuertes sonidos de bombardeos, sacudieron el piso del castillo, provocando un temblor.
¡Connor olfateó el aroma de los enemigos!
Él reaccionó, tomando a su hermana entre sus brazos, se dirigió al balcón más cercano, abriendo la puerta de una fuerte patada, Connor saltó desde las alturas.
"¡No la puedo dejar sola! ¡Nadie más la querrá defender!"
Connie se aferró a él, apretando los dientes ante el dolor que la hacía temblar.
Puf~
Una vez ese Alfa tocó tierra, sin hacerse daño... ¡VIO FRENTE A ÉL, A ESE LOBO GRISÁCEO!
-¡MALDITO! ¡Sabía que eras tú! -gruñó Alfa Connor, furioso. Él bajó a su hermana de inmediato- ¡Connie, huye, vete de aquí lo más lejos que puedas y ocultate!
La hembra pálida y temblorosa ante del dolor asintió, comenzando a avanzar, corriendo aúnque sentía sus muslos pegajosos por su sangre.
"¿Es por mi bebé? ¿Perderé a mi cachorro?"
Pensaba ella en su desesperación, adentrándose en las profundidades del bosque, pero antes de continuar avanzando, escuchó a lo lejos unas fuertes y rápidas pisadas que se acercaban a ella.
¡Connie volvió a ver hacia atrás!, pero volver al territorio de Luna Plateada no era opción, todo ardía en llamas.
-Yo los traicioné, yo traje a Alfa Hazram -rugió la poderosa voz de Alfa Gedeón, ese lobo rojo que se apareció frente a Connie-. Hoy tu hermano morirá y tú junto a ese cachorro en tu vientre lo acompañarán al más allá. Hoy la alianza completa, terminará de caer.
-¡¡Cierra tu asqueroso hocico!! -gruñó esa hembra. Sus ojos celestes tornándose del rojo de la sangre, señal de su loba enfurecida-. ¡TÚ MALDITO TRAIDOR, MORIRÁS AQUÍ! ¡¡YO TE MATARÉ!!
Ante el reto, mostrando sus grandes colmillos, ese Alfa se abalanzó con sed de venganza sobre Connie, dispuesto a...
¡MATARLA!
-¡¡AAAHH!!
Un grito agónico resonó en las profundidades del oscuro bosque.
El enorme lobo rojo, con su pelaje como fuego y colmillos afilados, embistió a esa hembra con una ferocidad inhumana.
Sus garras se hundieron en la carne de Connie, desgarrando su piel con gran facilidad, sacudiendo su cuerpo herido con una brutalidad que la dejó sin aliento. En un instante, la lanzó a la distancia como si no pesara nada...
PUM~
Connie fue arrojada violentamente contra un árbol, el impacto golpeando su cuerpo mientras caía en la tierra, entre ramas, raíces y rocas, como un juguete destrozado.
-¡AAY! -exclamó, el dolor atravesando su ser.
Su cuerpo tembloroso, su ropa hecha un desastre, desgarrada y manchada de lodo y sangre.
Sin embargo, el instinto de supervivencia la impulsó a levantarse de nuevo, su respiración entrecortada, mientras lágrimas se deslizaban por sus pálidas mejillas, mezclándose con la suciedad que la rodeaba.
-¡¡¡MORIRÁS!!! ¡TÚ Y ESE CACHORRO MORIRÁN! -rugió el lobo Alfa, su voz resonando con un odio profundo, corriendo hacia ella a gran velocidad, dispuesto a darle el golpe final.
La brisa fría de la noche acarició su cuerpo adolorido. Con determinación, extendió su mano derecha, y un brillo blanco comenzó a emerger de su interior, mientras sus garras surgían, listas para la batalla.
Connie se mantuvo firme, inmóvil, sintiendo cómo el tiempo se ralentizaba.
El lobo se abalanzó como un rayo, y el momento del impacto, llegó.
-¡¡AAAAHH!! -gritó la hembra, el dolor desgarrador la atravesó cuando el enorme lobo la tumbó con facilidad, dejándola boca arriba en el suelo helado.
Su visión se volvió borrosa, y en un instante de agonía, las garras del lobo penetraron su vientre.
-¡¡¡AAAAYYY!!! ¡DUELEEE! ¡AAAAH! -gritó esa hembra, de sus ojos, lágrimas emergiendo.
El dolor era indescriptible, pero en medio del sufrimiento, sintió el impulso de luchar.
En un acto de desesperación, sus propias garras se hundieron en el pecho del lobo, atravesándolo.
-¡¡M@LDITA LOBA!! -aulló de dolor ese Alfa.
Ese lobo rojo comenzaba a temblar, una aura blanca y escarchada lo rodeó, y comenzó a congelarse.
-Eres un monstruo... -gruñó con odio el hombre lobo, habiendo tomado su forma humana, desangrándose mientras se congelaba en los brazos de Connie.
-Lo siento, Gedeón... -susurró ella, su voz temblorosa, mientras retiraba su mano del cuerpo de ese Alfa.
Pof~
El cuerpo del lobo cayó a un lado, el silencio reinando en las profundidades del bosque, solo la luna como testigo.
Connie, entre llantos desgarradores, se sentó en la tierra empapada de sangre, mirando cómo la suya emergía de su vientre.
Con manos temblorosas, las posó sobre la herida, sintiéndose impotente, perdida en un abismo.
"¿Murió?, mi cachorro... ¿No está? Yo... ¿Moriré...?, sí... Debería morir con él..."
Cruzó un fugaz pensamiento, y una punzada de terror la atravesó.