-Respira... respira con calma... ¡No puedo!
Grito exasperada porque nuevamente he metido la pata con mi jefe, ¡dios, ahora que voy a hacer!, me va a matar si se entera de esto. Una de las empleadas entra al baño, disimulo enjuagarme la cara para que no se diera cuenta de mis nervios.
"Que voy a hacer, me va a despedir"
Restriego mis ojos mientras pienso en la forma de enfrentarlo, pero...
-¡¡Ahhh!!...
Metí la pata y ahora tengo jabón en los ojos.
Comienzo a gritar pidiendo ayuda, pero la chica que estaba conmigo en el baño solo salió huyendo, llamándome loca. Si, soy tan torpe que, al solo pensar en la cara colérica de mi jefe me da tanto terror, mucho más que la película del exorcista y por eso no mi di cuenta que tenía jabón en las manos.
Al lavar mi cara, suspiro y me seco el rostro con mi con mi jersey, sacudo mis manos y entrecierro mis ojos para aclarar mi vista. La puerta se abre y las secretarias de la entrada principal me miran con desdén, me miro en el espejo y me doy cuenta de que no solo había lavado mi cara. mi jersey de lana es un desastre.
Pero, a quien no le va a dar miedo la cara terrorífica de un jefe que te quitaría todo con solo una palabra "despedida".
"Como lo odio"
-¡Señorita Villanueva! -me llevo un susto del diablo al escuchar que recursos humanos me estaba llamando -Presentar a la...
La voz fue interrumpida por otra voz diciéndole "quítate" a la de recursos.
"¿No sería capaz?"
-Villanueva.
Me hizo palidecer de terror.
"¡Rayos es él!".
-Villanueva -aclara su voz carraspeando -Le informo que no estoy molesto
"¿Habla enserio?"
-Hablo enserio -"¿acaba de leer mi mente?" -Por eso, le voy a pedir que me haga el favor de presentarse a mi oficina en este instante.
La reacción de mi jefe no era la que esperaba, era importante para él y aun así no se encontraba enfadado conmigo. No quería que se enfadara conmigo por eso corrí como alma que lleva el diablo hasta la puerta de su oficina, pero cuando estaba a punto de abrir sentí esa sensación que me hacía rechinar los dientes, se me erizó la piel porque es la misma que me indica que nada bueno iba a pasar.
"No seas tonta, es solo miedo"
Me motivo a mí misma para abrir la puerta. Lo hago con los ojos cerrados, al dar dos pasos dentro de su oficina, abro mi ojo izquierdo con miedo de verlo a la cara.
-Pasa -al escuchar la tranquilidad de mi jefe en su voz me hace sentirme aliviada porque no estaba molesto conmigo -Lira, ¿Qué esperas?
Me di cuenta de que su tono de voz estaba cambiando al ver que sigo sin moverme de mi lugar. Trago grueso antes de cerrar la puerta detrás de mí. Me acerco y jalo hacia atrás una de las sillas que se encuentra frente a su escritorio, apenas iba a sentarme cuando escucho como susurra mi nombre cabreado.
-Solo te pide una sola cosa, una sola cosa pero ni siquiera eso pudiste hacerlo bien, ¿enserio eres lerda o qué?
-S–Soy... Lea...
-¡Y encima me estas contradiciendo! -me grita golpeando su escritorio de golpe -¡Lo único que tenías que hacer era pasar todo a una sola carpeta para la presentación! -se acerca a mi silla -¡Como mierdas es posible que no puedas hacer nada!
-Juro que lo hice perfecto... señor Vlarios
-¿Enserio? -su tono sarcástico me molesta, pero me contengo -¿Por favor, mejor dime en qué eres buena? -me mira de pies a cabeza -Ni siquiera para pasar el rato sirves, dios que aspecto tan horrible tienes y encima apestas.
Me sentía denigrada enserio que sí. Sé que no soy bonita y que no me visto como las otras secretarias, pero he dado lo mejor de mí en estos años que he trabajado para él.
-Señor... no he descansado y yo...
-¡Pero nada! -me hace callar de golpe
-Yo... si lo hice, -justifico lo que pasó -Yo anoche señor, verifiqué que todo estuviera en orden y bueno... fue usted quien se...
Ni siquiera lo vi venir, todo pasó en un segundo. El me había empujado al punto que me hizo caer de la silla. Pateó la silla rabioso mientras mi mente se puso en blanco por la colera que tenía, jamás nadie me había tratado de esta forma, ni siquiera mis padres y esto no lo dejaría pasar.
-Quiero que te largues de aquí y como compensación por la estupidez que hiciste no te daré ni un centavo.
-Eso no. -estaba harta de él -No puede echarme sin ni un centavo.
Todo este tiempo había sido sumisa por no perder este empleo y todo por mi hija, pero el acaba de echarme y encima quiere quitarme mis derechos por lamerle el culo durante todos estos años, no, eso no lo toleraré.
Él quiso sobrepasarse conmigo, pero le di una patada en sus testículos.
"¡Dios,si!, que bien se sintió".
Tomé la silla en donde estaba sentada y el me vio con sorpresa y me llamó loca comenzando a gritar por ayuda como una niña.
-¡Señor!...
Al voltear hacia la puerta los de seguridad se me vinieron encima al verme me tumbaron contra el suelo como si fuera un ladrón.
-¡Llamen a la policía! -gritó mi jefe mientras le ayudan a ponerse de pie -Sáquenla de aquí, y asegúrense de que se vaya a prisión.
-¡Usted no puede hacerme esto!
Él sonrió de forma perversa y me dijo en la cara que había pruebas suficientes en mi contra para enviarme a prisión pon una larga temporada y oír eso me desconcertó,
"No. Si eso pasa no ver a mi hija".
Con lágrimas en mis ojos le suplico que no lo hiciera.
-¿Qué cosa? -Acerca su oído a mi rostro -No lo oí bien.
Hace una seña con sus dedos y sus guardias me arrodillaron frente a él.
-Yo tuve... la culpa... -mis lagrimas brotaron un par de veces por esta humillación -Fue mi culpa.
-Mmm... está bien. -acepta -Déjenla ir, con esto aprenderá la lección. ¿no es así, Lira?
Rechino mis dientes colérica porque dice mi nombre erróneamente para fastdiarme.
-Si.
-Porque tienes que hacer todo tan difícil.. -susurra en mi oído -Nadie puede conmigo y mucho menos alguien como tú.
-¿Por qué... porque me hace esto?
-¿Por qué?, bueno es porque puedo, porque quiero y porque se me da la maldita gana. -ladea una sonrisa cruel -Sáquenla de aquí y que busquen una nueva secretaria para mí. -lo miro por última vez con todo mi odio -Bye, lerda .
-¡Maldito!
No puedo evitar gritárselo en la cara y más porque sé que está disfrutando de esta humillación
"ama humillar a los demás"
-Para que no haya rencores, te daré un obsequio.
-¡Que!..
Toma mis mejillas con su mano derecha de forma ruda, posee esa sonrisa torcida que odio con todos mis demonios que me gritan por dejarlos salir y matarlo a golpes- La presión me desconcertó, no puedo reaccionar al estar en shock por lo que estaba pasando, sus labios estaban contra los míos.
Tuve que tragarme mi orgullo para suplicar de rodillas, ellos son poderosos al contrario de nosotros. Mi mente lo recuerda y como yo que soy una inmigrante que tuvo la suerte de estar en el momento y el lugar indicado terminé trabajando para esa familia. Muerdo mis uñas mientras recuerdo ese día, yo salvé a su abuela "que en paz descanse" de morir atropellada y por eso me dio un puesto como secretaria junto a su nieto y según oí, su padre estaba de acuerdo con el anciano, no conozco a ninguno pero agradecía lo que hicieron por mí.
Él solo quería deshacerse de mi desde que su padre me puso a su lado y por eso, hizo mi vida un infierno miserable, para quitarme de encima y poner a una cara bonita como secretaria.
-¡¡Es un maldito bastardo!!
Los guardias me sacaron de su oficina y el disfruta del espectáculo. Tenía tanto coraje por su maldita sonrisa que como pude logré zafarme de los de seguridad y tomé lo primero que había en mi escritorio, la Tablet presidencial y se la arrojé en la cara.
Se tocó la nariz sin creerlo.
-¡C-Carajo!...
Me paralicé cuando abrió sus ojos al ver la sangre en sus dedos. Me vio con rabia mientras la sangre se escurre de su nariz y fue cuando tomé mis cosas y salí despavorida y tomé el primer taxi que vi.
Cierro mis ojos y maldigo por dentro. Me arrepiento de lo que hice, pero ya es tarde para eso. Seguramente se encargará de que no consiga empleo jamás. Todo empleo se mueve por influencias de eso no hay duda, si no tienes a alguien adentro que te ayude, nunca conseguirás un empleo como el que tuve yo porque así fue como yo conseguí el mío.
Como un perro Callejero me echaron de la empresa y lo peor es que fue sin ni un centavo. Si, no tengo ni un solo centavo en mi bolsa y lo peor es que ya no podré pagar la guardería de mi pequeña hija Violeta quien ya entrará de nuevo a clases.
"Para que no haya rencores, te daré un obsequio."
-¡Pero que diablos le pasa a ese tipo!
"Odio a esa gente, ¡pero a el"
Mi corazón quiere explotar del coraje al solo pensar en su maldita cara, su estúpida y odiosa sonrisa burlona por haberse deshecho de mí de esa forma.
-Mamá... estas llorando otra vez.
Limpio mis lágrimas y le sonrío.
-No cariño... solo...
-Mamá, tengo 9 años y no puedes engañarme. Fue otra vez ese jefe tuyo verdad. Ya verás, cuando lo vea, le daré una paliza. -me rio sin querer al ver que truena sus dedos. -Le dejaré un ojo morado por hacerte llorar.
-Estoy bien. -la abrazó y dejo un beso sobre su cabello -Lo juro.
El timbre sonó. Me levanto para abrir la puerta y al ver a la casera del edificio supe lo que vendría después.
-Yo le juro que...
-Lo siento mucho Lea, pero ya no puedo darte más tiempo. El nuevo dueño quiere que desalojemos todos el edificio, en especial los que llevan más de tres meses de atraso en la renta.
-¿Nuevo dueño? -dije confundida ya que no sabía que habían comprado el edificio. -¿Cuándo...
-Tienes hasta mañana.
-Mañana...
La casera me deja hablando sola en el pasillo. Violeta me toma de la mano preguntándome que quería la casera.
-Nada hija, solo vino a decir que mañana no podrá llevarte a la guardería.
-Ay...¿por qué?
-Oye... qué tal si tú y yo vamos de campamento. Mm... ¿Qué dices?
-¡Si que bien!
No se me ocurrió otra cosa que decir que eso.
No quería que ella se enterara de que no tengo empleo y en la naturaleza puedo pensar con mas calma las opciones que tengo para sobrevivir con lo poco que tengo mientras encuentro otro empleo.
"Pero ahora nadie quiere emplear a una mujer como yo de padres inmigrantes".
A la a orilla del rio acomodamos la tienda de campaña, deje que mi hija se fuera a explorar por el sendero y eso me haría despejar mi mente.
-Un nuevo currículo.
Jamás pensé que me encontraría pensando en un empleo nuevo otra vez después de años trabajando en aquella empresa. No puedo poner que trabajé en industrias Vlarios, eso podría perjudicar mis posibilidades de encontrar un empleo que hasta ahora son del 70%.
-¡¡Mamá!!
El grito de mi hija me sacó de mis pensamientos de inmediato me hizo ponerme de pie y salir corriendo hasta donde se oía sus gritos. Al llegar a ella vi que estaba bien, pero alguien más estaba en una poza profunda.
-¡¡Mierda!!
Me lancé al agua sin pensarlo al ver que dejó de moverse. Nadando hasta lo profundo vi al niño. Al salir del agua con él tuve que darle primeros auxilios y por suerte comenzó a sacar toda el agua al toser.
Cuando me ve se asusta, pero violeta le dice que soy su madre.
-¡Pero que hacen aquí, acaso no saben que es peligroso estar aquí!
-¡Ezequiel! -un hombre mayor salió de los arbustos y al ver al niño se asustó. -¡Acaso usted...
-Papá... -el chico de al parecer de once años habla interrumpiéndolo -Ella me salvo de ahogarme. Gracias, señora.
La madurez del niño me desconcertó.
-Como puedo pagarle por esto.
-No se preocupe, fue una fortuna que mi hija estuviera al lado de su hijo de lo contrario...
-Por favor, no lo diga.
"Eso fue incómodo".
-Oye vamos allá.
Violet tomó de la mano al chico que acabo de salvar y lo arrastró adentro del sendero. Le grité que volviera, pero me ignoró.
-Lo siento si la hice sentirse incomoda, solo.... Ezequiel es lo único que me quedan. No disfruté de la etapa de mis otros hijos mayoresl, por eso quiero vivir lo suficiente y poder disfrutar cada una de las etapas de Ezequiel.
"Ahora entiendo porque me calló de golpe"
Al verlo me hizo pensar en papá. Lo invité a una taza de chocolate y pensé que lo rechazaría, pero no fue así.
-Supongo que aún es joven. -lo miro y sonrío porque es la primera persona que lo nota -Aunque me sorprende que tenga una hija tan grande.
-En mi pueblo la adolescencia es diferente. En especial las chicas como yo que creen en el primer te amo de alguien que solo quiere llevarte a la cama.
-¿Cuántos años tiene?
-24, señor.
-Al menos tienes un hijo, en cambio yo, tengo un hijo de 33, 30, 29, 27 que tienen vidas desastrosas, pero el que más me preocupa es el mayor porque quiere hacerse la vasectomía para no tener hijos.
-Señor, si no fuera por aquel error, yo jamás habría tenido un hijo. -me mira con sorpresa -No me malentienda. Amo a mi hija, pero en este mundo lleno de basura humana es mejor que las personas como yo no tengan hijos o las personas que se creen mejor que nosotros como el idiota de mi ex jefe.
El silencio es monótono. Continúo jugando con las hojas en blanco, hago mi firma mientras continúo pensando.
-Creo que tienes razón. A veces traemos al mundo hijos, sin saber que podemos dañar sus vidas sin que nos demos cuenta.
-Así es.
-En fin. Fue un placer conocerla señorita... -le di mi nombre -Espero volver a verla señorita Lea Villanueva.
Pude ver como se fue con su hijo en el auto.
"sabía que era de familia rica."
Al siguiente día volví corriendo porque mi amiga me había conseguido un puesto como camarera en un restaurante, no era lo que esperaba pero al menos me serviría para regresar a mi departamento y pagar una parte del alquiler.
Dejé a mi hija con la señora Martha, solo hasta terminar mi labor aquí y ganar algo de dinero por el trabajo. Me dieron las indicaciones de todo lo que consistía, era fácil asi que no tendría problema alguno.
"Será pan comido"
Atendí a todos los clientes, reconocí uno que otro por ser clientes de mi ex jefe pero como es de esperar, ellos ni siquiera se dieron cuenta de quien era y es porque no les importa ni un poco sus empleados y menos los empleados de otros.
-Excelente trabajo -dijo mi jefe temporal -Kenia tuvo razón al recomendarte, eres eficiente casi en todo.
-¿Casi?
-Te falta un cliente más. -Señala con su pluma hacia la entrada del restaurante y veo un auto estacionarse. -Recibiremos un cliente exclusivo, siempre hay problemas con él porque no sabemos lo que quiere. Si logras atenderlo y dejarlo contento, te conseguiré un empleo temporal -Le sonrío y aseguro que cambiaré ese casi en todo -Ya veremos.
Con más razón estaba dispuesta a hacerlo.
-Bienvenidos al restaurante Royal. -como lo hice con todos, les di mi mejor sonrisa -Aquí tienen las cartas del menú.
-Aun no pediremos. -dijo el hombre haciéndolas a un lado -Puedes retirarte.
Mantengo mi sonrisa intacta, pero tragándome mi rabia porque fue muy engreído y soberbio. Me di la vuelta y cuando mi jefe me ve nota mi disgusto así que forma una sonrisa con sus dedos índices.
-Sonríe
-Si -fuerzo una sonrisa
Esperamos cinco minutos y comenzamos a aburrirnos porque seguían sin pedir y ya se acercaba mi hora de largarme. Todos los meseros estaban en descanso menos yo.
"Porque lo tomé su orden... soy una tonta porque me estoy quejando por algo que me puede dar un empleo por días más"
Pataleo mientras me apoyo contra la pared.
-Lea -mi jefe me toca con su dedo índice el brazo -Ya llegó.
Me arreglo el cabello y mi vestimenta negra antes de salir. me acerco a ellos acomodando el boton que se me habia destrabado.
-Bienve...-las palabras se me atascan en la garganta al verlo otra vez.
"¡Que demonios es esto!"
Es el imbécil de mi ex jefe quien ni se ha dado cuenta de mi presencia. Volteo a ver a mi jefe y él me indica que sonría y siga rápido.
Inhalo profundo y digo mi línea corta.
-La especialidad de la casa. -Habla antes de que lo haga yo. Mantiene su vista en su cliente -Retirate.
Ni siquiera vio las cartas del menú y como siempre es una mierda con los empleados, mantengo mi sonrisa y me alejo de ellos pero me detuve empuñando mis manos. La sangre me hierve haciendo que quiera lanzarle las cartes en la cabeza.
-¡Lea!...
Mi jefe me hace reaccionar al llamarme sigilisamente. Me indica que me acerque y lo hago, me pregunta lo que pidió.
-La especialidad de la casa.
El gerente suelta un suspiro frustrado porque dice que siempre dice lo mismo y termina echándole la comida a los meseros que lo atienden.
-¿Cuál es la especialidad de la casa?
El gerente me explica con detalle el menú especial pero omite los ingredientes y me di cuenta de que entre los ingredientes seguramente se encontraba la nuez y pimienta. El las odia por alguna razón. Le dije que no agregaran la nuez y pimiento, se sorprende y lo piensa, pero le digo que la probará si lo hace.
Al estar lista, la serví, solo que la de Abel no tenia nuez y pimienta, estos fueron reemplazados con otros ingredientes que claramente no pueden saber los empleados, si supe lo de la nuez y pimienta es porque antes era mi trabajo saber que sus comidas no lo tuvieran.
-La especialidad de la casa, señores.
El la prueba y puedo ver que frunce el ceño con disgusto.
-Esto es sabe extraño.
-Eso es porque retiramos la nuez y pimienta de los ingredientes, señor Vlarios.
Su boca deja de moverse, levanta su cabeza y sus ojos se abren en grande cuando me ven.
"¡Mierda, lo llame como antes!"
Tira el tenedor a un lado del plato.
-No lo quiero.
-No se preocupe señor, no esta envenenado si es lo que piensa, ambos platillos fueron preparados por los mejores chef de la ciudad.
-Dije que no lo quiero. -ahí estaba ese loco engreído que odio con las patas -Llévatelo y desaparece de mi vista.
-Es una pena que tal platillo sea despreciado por la basura.
-¿Qué?...
-¿Qué?...
Ambos nos vemos las caras sin creer que había dicho eso.
"¡Carajo, creí que lo había dicho en mi cabeza!"
-Me retiro.
Al darles la espalda, cierro mis ojos y muerdo mi labio inferior alterada e intento huir, pero me grita que me detenga. Cierro mis ojos y maldigo por dentro.
"Enserio que no puedes controlarte la lengua Lea, ¡Bravo, bien hecho!"
Giro sobre mis talones y le muestro mi falsa sonrisa.
-Si, señor.
-Repite lo que dijiste. -me reta.
-Señor...
Levanta su mano para que guarde silencio.
-La única basura que hace asqueroso este lugar, es tu falsa sonrisa -parpadeo a punto de borrar mi sonrisa -No. me equivoco, es tu presencia.
Entre cierro mis ojos mientras mi sonrisa se agranda. Suelto un enorme suspiro y me rio conmigo misma. No lo toleré. Me acerqué a él, enarca una ceja por ello. Levanté mis manos dejando caer el platillo en su cabeza.
-Ups -finjo sorpresa -Perdón, lo confundí con la basura. -sus ojos se inyectan de ira -Uy señor... como usted consideró el platillo una basura no tuve más opción que arrojarla sobre la basura.
Estaba cubierto de comida y al escuchar a mi jefe llamarme molesto fui hacia a él y le dije que no necesitaba pagarme con el dinero de basuras como esas y me largué.
-¡Dios, que estúpida soy, lo único que debías hacer era controlarte y claro, no pudiste hacerlo inepta!.
Desde que salí del restaurante no hice mas que reprenderme a mi misma, estaba como en la mañana, si ni un centavo. Fui por mi hija y con lo único que tenia la llevé al parque y disfrutar de un lado, estaba en quiebra a punto de ser una mendiga y todo por mi maldita lengua de serpiente.
-Que haré...
No era satisfactorio mi helado, y menos con el disgusto que hace amargo su sabor, observo a mi hija mientras ella alimentaba los patos en el atardecer. Bajo mi vista y observo mis manos sostener el herlado. todo el dia me maté para nada. Observo todo a mi alrededor y me percato que alguien me señaló. Venia bien vestido y mi mente gritó el nombre de mi exjefe.
El helado quema mis neuronas, cierro mis ojos y me tomo la cabeza, al abrirlos veo que venia hacia nosotras.
"¿La cárcel? ¿Acaso ese bastardo me denuncio después de todo?"
Tomé a mi hija de la mano y apresuré mis pasos al recordar la amenaza de él. Mi hija es lo más importante en mi vida y jamás dejaría que me alejaran de ella.
-¡Señora deténgase!
-¡¡Ni muerta!!
Corro para salir del parque y me aseguro de que no me puedan alcanzar. "¡Si!" al volver mi vista al frente me tropiezo cayendo sobre el pecho de alguien más.
-Al fin te encontré.
-¿Usted, es enserio? -me alejo rápido de él, pero me toma de la mano para impedirme huir -¡Suélteme!
-¡Oye idiota suelta a mi mama!
La mira molesta por entrometerse. Mi hija lo mordió haciéndolo gritar y maldecirla. Llena de coraje le di una patada en sus testículos.
-¡Esto es por lo de antes imbécil!
-¡¡Ahí está!!
Volteo a ver por donde venia corriendo y vi a los mismos sujetos de hace un rato en el parque.
-¡Carajo!
Salí corriendo despavorida junto con mi hija hasta que pude huir de ellos. "qué diablos fue eso" me detuve cerca de mi casa y tomo bocanadas de aire porque siento que me muero por tanto correr
"si lo sé, no soy atlética"
-Mami, ¿estas bien?
Le sonrío porque gracias a ella pude huir, la abrazo y la beso sin parar. Pero ella me llama nuevamente señalando hacia el edificio.
-Ahí no!!...
Mis cosas... vi como estaban sacando todas nuestras cosas a la calle. Empuño mis manos conteniendo mi rabia. Sentí tanta impotencia al ver cómo sacaban mis cosas del edificio que me impidió moverme de mi lugar.
"si tan solo me hubieran pagado mi liquidación... habría podido paga un mes"
-¡No la dejen ir!
Esa voz me hace reaccionar de inmediato para escapar otra vez, pero era demasiado tarde.
-¡No!...
-No lo haga más difícil señora Villanueva. -dijo el tipo molesto -súbanlas al auto rápido.
Por la fuerza nos arrastraron hasta el auto y nos metieron al auto, me encuentro nuevamente con la cara de mi exjefe. La cara de pocos amigos de Abel Vlarios y era peor que antes, me quería matar con solo verme y creo saber porque razón.
-¡Tú, déjanos ir! -gritó mi hija en la cara de mi exjefe. -¡Esto es un secuestro!
-Ya deja de gritar niña que nadie te está secuestrando.
-Es un secuestro y no voy a dejar de gritarlo a los cuatro vientos. ¡Ayuda, nos están secuestrando!
-¡Ya basta mocosa! -dijo exasperado -Nadie te va a creer que estás siendo secuestrada.
-Soy una dulce y angelical niña que pedirá auxilio a la primera persona que pase por aquí. ¡Ayuda!...
Le cubre la boca a mi hija con sus manos para que se calle. Cabreada lo pateo otra vez, pero en el pecho para que se aleje de ella. Me mira colérico y sacude su ropa.
-¿Acaso eres una yegua o qué?
-Por mi hija soy hasta el mismo diablo.
Rueda sus ojos.
-Mejor siéntate mocosa -suelta con ese deje de desprecio que les da a todos. -Y tú, -Me mira fijamente -Mantenla callada si no quieres que todo se haga peor, para ti claro.
-¡A quien le dice mocosa!
Violet (Vayolet) le da una patada en la tibia derecha haciéndolo maldecir.
-¡Qué demonios pasa con ustedes par de yeguas!...
-Ni siquiera lo piense. -advertí al verlo venir hacia nosotras. -Por mi hija soy capaz de convertirme en asesina y con usted, me sobra las ganas de hacerlo.
Me mira con sorpresa, esquiva mi mirada y vuelve a su lugar molesto. El chofer le pregunta a donde nos llevaría y le dice que a la residencia de su padre. Abrazo a mi hija mientras que ella le lanza miradas asesinas a mi exjefe
Observo la entrada con un gran portón enorme con la inicial V que se parte en dos al abrirse los portones de hierro; admiro la enorme mansión de la familia más rica de este país. La arquitectura es clásica, con múltiples balcones, grandes ventanas y una extensa escalinata que conduce a la entrada principal. La iluminación resalta las características del edificio y crea un ambiente acogedor.
"¡Woow...El edificio parece un palacio!"
El auto se detuvo y el sale primero con mucha elegancia y porte nosotras lo seguimos detrás todas desabridas y sin ninguna pizca de gracia. Le exijo que me dijera lo que estaba pasando, pero no me responde y me dice que me quede callada y que controle a mi hija.
-¿Por qué haría eso?
-Si te quieres largar de aquí, lo harás, pero a mi modo, loca..
Si, lo había olvidado, el siempre me llamo de esa forma que odio.
-Lo haré porque no quiero que me pase la amargura que se carga. Debería de cuidarse porque dicen que de tanta amargura salen canas y yo a usted le veo varias.
-Eso no es cierto -replica molesto.
-Mi mami tiene razón. -mi hija señala su cabeza -Mire ahí tiene una, ah, también arrugas en la frente. Ay no, que horrible.
-Uy que suerte que las locas como yo, no envejecemos. -murmuro en su cara acariciando la mía -Nos mantenemos jóvenes y bellas naturalmente, no como los amargados y obsesionados por la avaricia.
Levanta su mano en puño, cierra sus ojos y nos da la espalda.
Cuando nos alejamos de él nos reímos porque su cara era de disgusto y miedo. Volteamos a verlo y estaba viéndose en el retrovisor del auto. Nos burlamos ya que parece ser que si le tiene miedo a envejecer.
Escuchamos como lo llaman, observo a una mujer hermosa, castaña clara color de ojos ámbar como uno de los ojos de mi hija, me quedé sorprendida al ver su cuerpo, era perfecto a los estándares de belleza social, la ropa deportiva en su cuerpo se veía lindo por no decir espectacular.
-Trajiste a la mujer hermano.
-¿Her...mano? -repito confundida -Es...
Nunca la había visto, los hermanos o padres de Abel Vlarios, nunca iban a la empresa, nunca. Ella se acercó a él y conversaron, y si, ellos me miraron a mi fijamente haciendo que me incomodara porque seguramente están comiendo viva por la forma en que estoy vestido yo y mi hija.
"¿Enserio todos en esta familia poseen esa soberbia y arrogancia en la mirada?"
Evito mirarlos porque de alguna forma, son intimidantes. El tipo que nos atrapó nos llevó hasta una habitación, nos pide no salir porque no sería bueno para nosotros. Al salir él, escucho que cierra con seguro la puerta.
-¿Qué hacemos aquí mami?
-Lo mismo me pregunto yo hija.
No sé qué demonios está pasando y porque él me perseguía como loco para que no me escapara. Lo único que sé es que estábamos encarceladas y permanecimos aquí por varias horas hasta que escuché que gritaban que abrieran la puerta o de lo contrario la tumbaría.
-Ay, pero qué vieja más histérica
Mi hija estaba dormida así que rápidamente la escondi en la otra habitación que se unía a esta. La cerré rápidamente cuando escuché que abrieron la puerta principal de golpe.
-¡Donde esta esa perra!
Una mujer mayor me busca desesperadamente con la vista y cuando me ubica prácticamente se me tiró encima con las bofetadas en mi cara. Los demás no hacían nada para quitármela de encima, no quería defenderme porque es una mujer mayor y estas personas han demostrado ser problemáticas y podrían enviarme a prisión si la golpeo.
-¡Ya basta madre!.
Alguien me defendió, cuando vi a mi defensor me quedé (jeta abierta) como decimos en mi país. Era él, mi exjefe, Abel.
-¡Como defiendes a esa mujer! ¡Como es posible que le hagas esto a tu madre!
-Necesito que todos salgan ahora mismo. -dijo con calma en su voz.
-Jamás voy a permitirlo Abel. -exclama ella furiosa -Escúchame bien...
-Madre. -dice con enfado -Sal... de aquí.
"¡Que demonios, pasa porque no se dicen lo que pasa y porque rayos estoy envuelta en esto!"
-¡Abel Maximiliano Vlarios!...
-Es mi decisión, madre, puedes patalear, relinchar o lo que quieras, así que te voy a pedir que la respetes, porque ya no puedes hacer nada.
-Sabes muy bien que no tienes voz en esta familia.
Me di cuenta de el enojo de mi ex jefe por lo que le acaba de decir así que me aleje de él.
-Claro que la tengo, madre. -sentía que sus miradas eran como si fuera un desafío mortal -Porque ella y yo, estamos casados.
"¿Eh?..."
-¿Quiénes están casados? -pregunto de inmediato consternada.
-Nosotros.
-Ah!...
Es lo único que sale de mi boca, hasta que el veinte me cae en la cara dejándome petrificada.
"¡Qué diablos dijo! ¡Casados nosotros! ¡Está loco!"
Mi yo interno me grita en la cabeza que tomara a mi hija y saliera corriendo de esta casa de locos, pero mi razón me golpeaba en la cara al hacerme ver que no llegaría ni la entrada principal porque me volverían a golpear posiblemente y me encierren en prisión por cualquier estupidez que uno de ellos se invente y claro que ahora no me conviene eso, no por mi hija.
-Esto no se quedará así, eso te lo juro. -dijo la señora señalándome con el dedo -Zorra.
Mi expresión de pánico y miedo no cambia, estoy segura que mi cara está tan blanca como la hoja de un papel. Estoy que me muero de terror porque esta mierda apesta, enserio porque esa vieja me atacó por algo del que no tenía ni idea y ahora me amenaza.
"Diosito, sé que no soy de tus hijas favoritas, pero esto ya es demasiado castigo para mí horrible y desdichada vida"
Todos abandonaron la habitación, menos él. Se quedo de pie frente a mí, podía ver su espalda ancha, su cabello muy bien ordenado hacia atrás, "para mi parece que su cabello lo lambió una vaca", pero no negaré que le queda bien después de todo se vería horrible si estuviera desordenado.
-O–Oiga que hace... -dije nerviosa al ver que estaba poniendo el seguro en la puerta. -Mire... no sé qué es lo que está pasando...
-Cállate y escucha. -habla Molesto -Iré al grano.
-Como siempre -ruedo mis ojos y él bufa como si fuera una bomba de tiempo a punto de explotar así que lo dejo continuar.
-Todos creen que la hija que tienes, es mía.
Parpadeo y luego me burlo, "ay por favor quien va creer esa mentira, nadie sería tan estúpido para creerlo" muevo mi mano exageradamente y me río sin contenerme pero su mirada neutra me hace ver que no está jugando.
-M-Mi hija... ¡¿Qué mi hija que?