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Los Angeles se encuentran en extraños lugares

Los Angeles se encuentran en extraños lugares

Autor: : Helen AG
Género: Romance
Sharon carga con una racha de episodios traumaticos en su vida. Sin poder ver ni un halo de esperanza, decide saltar de la azotea de un edificio. Derek cambia el giro de la historia. Derek es luz. Derek son las alas que la salvan.

Capítulo 1 Piloto

Las personas llegan a nuestra vida por una razón, por una estación o para toda la vida.

Cuando una persona llega a tu vida por una RAZÓN, es para cumplir con algún deseo o necesidad que tu tengas o hayas expresado.

Llega para ayudarte a atravesar una dificultad, para hacer de guía y soporte, ya sea tanto físico como mental o espiritual.

Pareciera ser alguien que envio Dios...¡y lo es!.

Es por esa razón que tú los necesitas y ellos llegan.

Después, sin que nada malo suceda o sin que ocurra ningún inconveniente específico, esta persona hace o dice algo para que la relación no continúe y se rompa.

A veces mueren. A veces se alejan.

Y a veces hacen algo para que tú te alejes.

Lo que debemos entender es que nuestra necesidad fue satisfecha, nuestro deseo se cumnplio, su trabajo esta hecho.

La súplica que pediste, fue escuchada y cumplida, y ahora es tiempo de seguir adelante.

Cuando una persona llega a nuestra vida por una ESTACIÓN, es para compartir, crecer y aprender.

Esa persona puede traernos un periodo de paz, o simplemente, hacernos divertir.

Esas personas deben enseñarnos algo que nunca hemos aprendido ni hecho.

Generalmente nos dan un tiempo de gran diversión.

¡Créelo!, ¡Es verdad!.

Pero es solo por una temporada.

Las relaciones de POR VIDA, enseñan lecciones de vida.

Cosas que debemos establecer para crecer con una sólida base emocional.

Tu trabajo es aceptar la lección, querer a esa persona, y usar eso que aprendiste en todas las amistades y ámbitos de la vida.

Se dice que el amor es ciego, pero la amistad nos hace ver.

"Supongo que tú llegaste a mi vida por una razón, o, quizás haya sido una estación. Me enseñaste muchisimas cosas, y luego te fuiste sin más. Quizás a ayudar a alguien más. No se donde estaras ahora, pero sea donde sea que estés, quiero darte las gracias por todo y quiero que sepas que me gustaría verte una vez más y...solo abrazarte, para volver a sentir tu calidez.

¿Sabes qué? No me arrepiento de haberte dicho que te amaba, aún lo sigo haciendo, pero tú tienes una misión en la vida. Eres un ángel, fuiste mi ángel y creo que ahora seras el de alguien más.

Siempre tuya y en la espera por un reencuentro.

Sharon"

Cerré el anotador y di un largo suspiro. ¿Como se supone que le daría eso?. Ni siquiera sabía a donde se había ido. Solo se marchó sin más.

¿Qué de quién hablo?

Verán es una historia larga. Claro que se las contaré, y quizás ustedes desde allí puedan verlo de otra forma. Siempre se dice que cada uno de nosotros por más parecidos que seamos tenemos una perspectiva única y cien por ciento diferente de la de los demás.

Pero dejaré de dar vueltas de tuerca y comenzare. Mi historia es como cualquier otra, de esas que pasan todos los días; con una sola diferencia: Me crucé un ángel en mi camino. No. No de esos con alas y poderes. Él es un angel de corazon. Me pondré cómoda y les relatare todo desde el comienzo. Puedo empezar un tanto aburrida pero déjenme seguir hasta el final y luego pueden pensar lo que quieran.

Afuera llueve así que tendré la tarde libre.

Mi nombre es Sharon, tengo 24 años y hace un mes me recibí de Pediatra. Sí, para atender a los niños enfermos. Exacto. Mañana tendré guardia y regalaré muchas paletas de nuevo. Sonrío de solo pensarlo. Mañana también iré al cine con algunas compañeras y luego haré la cena. Pasado mañana comenzaré a alistar las maletas para ir de viaje a un Congreso de Capacitación en Francia, y conoceré París.

Mi vida parece color de rosa. No lo negaré, soy feliz, pero no todo fue así siempre. Yo era una persona solitaria, amargada, fría y sin ganas de vivir. Es más, intenté suicidarme dos veces. La primera termine en el hospital con una sobredosis. La segunda,en el departamento de un extraño. Sé lo que están pensando y quiero aclarar que no sucedió nada de lo que se imaginan.

Terminé allí de una forma curiosa. Pero creo que las cosas suceden por algo. Y mi historia comienza allí. En la azotea del Union Square. En mi segundo intento de suicidio

Capítulo 2 Encuentro

Eran las dos de la tarde. Ese dia sali de mi departamento decidida a ponerle fin a todo lo que me atormentaba y eso era, yo misma. Alquilé una habitación. Espere a que todos estuvieran ocupados en otras cosas y subí a la azotea, cuidando que las cámaras de seguridad no me enfocasen. Y cuando estuve allí, me paré sobre el límite del tejado. Mire abajo y vi todos los autos pasar por la Av. O' Farrell. Se veían diminutos desde el vigésimo tercer piso.

Me alejé un poco y luego volví a avanzar convenciéndome a mí misma de que debía hacerlo, pero no era fácil, porque por instinto los seres humanos queremos vivir. Sabía que cuanto más me demorara, mas me costaria hacerlo asi que tome aire, y salté.

Salté, pero no cai. Estaba segura de que había saltado. De pronto me percaté de un gemido...encima mio y senti un ligero dolor en la zona de las axilas. Miré hacia arriba y un muchacho me sostenía firmemente. Creí que estaba soñando y que ya había muerto, hasta que oí su voz.

-¿Eres tonta o qué?¿Qué se supone que querías hacer?

Lanzó un gemido de dolor y me subió nuevamente. Me depositó en el suelo, muy lejos del borde debo decir y mirando fijamente mis ojos me volvió a interrogar esperando una respuesta.

Yo estaba shockeada. cuando reaccione, me di cuenta que sus manos aún sostenían mis hombros. Le respondí nerviosa:

-¿Q-Q- Quién eres tú?

-¿Qué intentabas hacer?

Ahora lo miré enojada y lo empuje para que me soltase. Me acerque al borde y quise lanzarme pero cuando lo iba a hacer fui sujetada firmemente por la cintura y llevada hacia atrás.

Patalee y grite, pero fue en vano, era impedida por sus fuertes brazos que me rodeaban.

Él me llevó hasta la puerta y allí me cargo como llevan los novios a las recién casadas. Sí, así de esa forma que para mi no era nada tierna.

Llamo al ascensor, subió y salió en la planta baja, siempre conmigo a cuestas. Yo volví a gritar y trate de liberarme, pensando que con todo ese barullo alguien me ayudaría. Un conserje se acercó, y le preguntó al chico que me llevaba, que sucedía. Yo le grité que me estaba secuestrando pero antes de que lograra terminar la frase, él me tapó la boca y contestó con una sonrisa:

-No se preocupe, ella es mi novia, la chica de la que le hable. Tuvimos una discusión y ahora está rebelde. A veces se hace rogar -guiño un ojo y agregó- veré si puedo reconciliarme con ella en mi apartamento.

El conserje contestó con una sonrisa de complicidad y una mirada libidinosa.

-¡Ah, ya entiendo!. Les conseguiré un taxi entonces.

Yo volví a gritar y el chico volvió a taparme la boca. Salimos del hotel, me subió al taxi. Trabó las dos puertas y me abrazó contra su cuerpo.

El chofer solo miró con curiosidad y él le contestó:

-No se preocupe, es una pelea de pareja. Conduzca hasta el Belden Place.

Este sonrió y puso el auto en marcha. A esas alturas ya estaba resignada. ¿Qué más podría pasarme en la vida?

Llegamos hasta un lujoso edificio. El muchacho pagó y luego bajó, y me bajó, del auto. Me cargó nuevamente e ingresó al lugar.

El sitio era espléndido. El Belden Place era famosísimo por ser uno de los restaurant-café más caros de San Francisco. Saludó a los recepcionistas y uno de ellos le pasó una llave. Él me llevó hasta el ascensor. Pulsó el piso 8 y espero. Luego caminó por un largo pasillo y abrió una puerta. Conmigo todavía en brazos, cerró la puerta con llave y se la guardó en el bolsillo. Recién allí me dejó en el piso. Mis piernas estaban acalambradas así que me desequilibre y caí sentada. Él se inclinó para ayudarme pero yo le quité las manos de mis brazos y le di un golpe en el estómago.

Él hizo un gesto de dolor y me dijo un improperio.

Me crucé de brazos, hice un puchero y lo miré:

-Bien. ¿Ahora que me harás? ¿Vas a violarme, descuartizarme y tirar mi cuerpo en un descampado?

-Maldita psicótica. Me encantaria saber que mas pasa por esa cabecita enferma.

-¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Qué planeas hacerme?

-Sólo quiero ayudarte.

-¿A qué eh? ¿En qué estabas pensando? Lo único que lograste es arruinarme la vida.

-Ibas a terminar con tu vida, y no sé por qué.

-¿Entonces por qué carajo te metes en los asuntos que no te importan?

-Porque no voy a permitir que acabes con algo tan valioso como tu vida. Eres joven y tienes que vivirla.

-¿Acaso sabes por qué tomé esa decisión?

-No, pero me gustaría saber.

Me levante y puso mi dedo índice sobre su pecho, con pose acusatoria.

-Eres un idiota, un metiche, una persona horrible, un estúpido, un patán, un mentiroso...

Pero no me di cuenta que mientras le decía eso, hacía presión sobre su pecho y avanzaba a la vez que él retrocedía. Para cuando dije "mentiroso", él cayó en el sofá conmigo encima. Me miró, sonrió , y me abrazó. Yo deshice el abrazo y me levanté diciendo todas las cosas más desagradables que alguien puede escuchar

-¡Aisssh, te odio!

-Qué lastima, porque yo no-contestó divertido cruzando ambas manos detrás de su nuca.

Era obvio que mi enojo lo entretenía. Y yo estaba cada vez más enfurecida.

-¡Dame las malditas llaves!-grité.

-No lo haré-respondió moviendo su dedo índice derecho frente a mis ojos.

-Entonces romperé todas tus cosas.

-Y luego tendrás que trabajar y pagarlas.

-No puedes obligarme.

-¿Ah no? ¿Y qué harás cuando tengas hambre, o quieras asearte, como ahora por ejemplo, con todo ese maquillaje corrido? Porque de aquí no saldrás hasta que hablemos.

Camine hacia una mesita de luz, donde había un jarrón egipcio, que imaginé muy caro, lo levanté, lo observé, lo tomé y cuando estuve frente a frente con él, lo arroje al suelo...y este se hizo añicos.

Él me miró consternado y su cara fue cambiando de expresión, de una de sorpresa a otra de enfado total.

-¡¿Qué crees que hiciste?! ¿Sabes cuánto valia ese jarrón?

-No, y no me importa.

-Pues a mi no me va a importar cuando tengas hambre- y dicho esto se marchó hacia otra habitación.

Por supuesto, como toda mujer y más una llena de problemas como yo, mi orgullo era inmenso y no pensaba disculparme aunque eso implicase morir de hambre. Después de todo iba a morir ¿o no?.

En eso pensaba, cuando mi estomago gruño. Quise hacer caso omiso pero al cabo de media hora sentí que una revolución se había formado entre mis intestinos.

Una fugaz y ridicula idea cruzó mi mente. Hay tantos chicos que mueren de hambre, pero no lo sé, supongo que una persona que está acostumbrada a satisfacer su apetito ni bien éste surge, no podría aguantar mucho.

Y entonces camine hasta donde había visto que él entró y lo vi allí. Sentado en un sofá, haciendo zapping en la televisión y con el ceño fruncido.

Carraspeé levemente. Él no escuchó, o quizás sólo me ignoró.

Volví a hacerlo esta vez mas fuerte y recien entonces él giró su cabeza y clavó su mirada en mi. Me tensé de pies a cabeza.

-¿Qué sucede?-preguntó.

-Yo...emmm...quiero-planeaba decir que no quería nada y retirarme en silencio pero un nuevo gruñido de parte de mi estómago, me delató.

-¿La princesa tiene hambre?- ironizó

-Yo...¡No, claro que no!.

-Mmm...¿estás segura? Tu cuerpo dice otra cosa.

-Esta bien. ¡Sí, tengo hambre! ¿Y qué?

-Absolutamente nada. En realidad no me interesa. Pero si quieres podría prepararte un delicioso sandwich de pollo, tomate, lechuga, jamón, queso suizo, pepinillos, cebolla, y un poco de mostaza. ¡Oh! Cierto que no puedo hacerlo hasta que no limpies el desastre que hiciste en el living. Lo siento.

A mí, que mientras él describia ese sandwich se me hacia agua la boca, me cayó un balde de agua en la cabeza. Sabía que tenía que desechar mi orgullo y limpiar.

Así que fui hasta el living, barrí los restos del jarrón, acomode el sofá y reemplace el lugar del jarrón con un florero que encontré en una bolsa.

Llegué a la cocina con la intención de comerme ese sandwich por el que tanto había luchado y vi una pila de platos sucios en el fregadero, así que, primero los lavé y luego recién pude disfrutar de ese bendito sandwich. Esta frase está repleta de la palabra "sandwich". ¿No les da hambre? Yo se los cuento y me da hambre otra vez.

Por supuesto que al terminar estaba agotada. Ese dia habia ordenado todo mi departamento para que al menos cuando lo vendieran estuviese en condiciones.

Así que me acosté en el sofá...y me desperté en la cama. Sí en la cama. Ahora se los cuento tranquila, pero en ese momento mi desesperación era indescriptible. Yo estaba segura que me había acostado en el sofa. Entonces, ¿por qué diablos estaba en la cama?

Me levanté lo más rápido que pude y salí de la habitación. El chico no estaba.

Primero me observé de pies a cabeza. Luego de comprobar que mi ropa estaba intacta, me quedé más tranquila.

Busqué el baño, entré en él y revise el botiquín. Y afortunadamente encontré lo que buscaba: Un cepillo de dientes nuevo, así que lo usé. Luego cogí un algodón y me quite los restos de maquillaje que tenía en el rostro.

Tomé un peine y me desenrede el cabello enmarañado que para colmo estaba bastante largo.

Al menos más de lo habitual.

Salí del baño y me puse a recorrer la casa. Había dos habitaciones, el baño, la cocina-comedor separados por un bar flotante, el living, y después de un largo pasillo, el patio, compuesto por un bello jardín y una piscina no muy grande.

No recuerdo cómo llegué hasta debajo de una enredadera llena de flores y vi debajo de ella una pequeña tortuga. Era muy linda, o lindo, porque en ese momento desconocía su género.

Estaba concentrada mirando al animal, cuando oí un carraspeo.

Giré rápidamente ,y vi al chico extraño mirándome con una sonrisa casi invisible.

-¿Te gustan las tortugas?

-Supongo. Tenía una de niña.

-Yo tenía tres cuando pequeño. Ella es la hija de una de esas.

-¿No deberías decir "la cría"?

-No. Para mí es parte de la familia.

-Es un animal. No importa, ¿cómo la llamaste?

-Wendy.

-Lindo nombre para una tortuga.

-Y supongo que todavía no conociste a Arthur.

-¿Arthur?

Él me señalo un poco después de la piscina, una jaula escondida en la hierba. Yo me acerqué y miré. Pude ver un adorable conejo blanco, disfrutando de su zanahoria.

-¿Quieres tocarlo?

-¿Puedo? ¿No me hará daño?

-Sí. Es un conejo asesino que te chupara toda la sangre- contestó él haciendo gestos extraños y riendo luego.

Lo miré con cara de póker para que se detuviera. así que él se agachó, abrió la jaula y tomó a "Arthur", mientras lo acariciaba suavemente. Me lo pasó, y yo repetí la acción. Era tierno y se veía tan indefenso.

Cuando levanté la mirada, casi se me salió el corazón del susto, di varios pasos hacia atrás y caí en la piscina.

Grité enojada y, saliendo de la piscina con el agua chorreando por mis ropas, dije:

-¡Quita ese horrible monstruo de aquí!.

Capítulo 3 Reacción

Resulta que el chico, sostenía un gran lagarto cuando lo mire, y yo odiaba cualquier reptil, excepto las tortugas; les tenía pánico.

Él sólo reía sin parar y acariciando la cabeza del animal, respondió:

-Vamos Kraft, dile que no le harás daño. Y se acercó a mí.

Yo retrocedí mientras le gritaba que se alejara. Entonces él soltó al lagarto y se aproximó, mirándome de una extraña manera.

Entró a la casa y rápidamente me pasó una toalla, pero antes de hacerlo, me echó una mirada fugaz.

-Creo que le di en el blanco con la talla.

Al principio no entendí, pero luego me percaté de que al caer al agua, la remera blanca que llevaba se había adherido a mi cuerpo, revelando el brasier que llevaba.

Entré en pánico y una guerra campal empezó.

-¡Maldito pervertido! Eres detestable. Primero me despierto en la cama sin saber qué me has hecho y ahora descubro que estuviste mirando mis pechos.

-¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Espera!. En primer lugar ayer te llevé a la cama porque te noté muy incomoda en el sofá, pero ahora sé que no debo preocuparme más por ti, y en segundo lugar, no te miré los pechos como tú dices. Bueno sí, pero no de la manera que imaginas. Los miré para poder traerte algo de ropa y así pudieses cambiarte. Y además es imposible no mirarlos si traes un soutien rosa debajo de una remera blanca. ¿A qué mujer decente se le ocurre hacer eso?

¡Diablos, eres demasiado paranoica!

Dio media vuelta dejándome estupefacta en el jardín, con la toalla en las manos.

No sé si me quedé allí quince minutos o media hora, pero él vino a buscarme, me tomó de la mano y me arrastró dentro.

Me dejó frente al baño, me puso una toalla en la mano, quitándome antes la que yo llevaba y luego me dio una bolsa y se marchó. Pero primero se giró, y conteniendo la risa, me miró y dijo:

-Además, no me gustan las chicas con pechos pequeños.

Recién en ese momento reaccioné.

-¡Aisshh! ¡Te odio!- y estampé la bolsa en el suelo.

Él se volvió y se acercó peligrosamente a mi rostro:

-¿Me odias? Si aún no me conoces, ¿Cómo puedes odiarme?

Yo, primero me ruboricé, y luego respondí como siempre lo hacía; de manera violenta.

Lo empujé y cerré la puerta con un fuerte golpe, asegurándome de trabarla.

Una vez a salvo,abrí la bolsa e inspeccione lo que había dentro.

Un conjunto muy lindo, blanco, de algodón, de mi talla exacta debo decir. Todavía me avergüenzo al recordarlo. También había un vestido celeste con flores blancas, que me daba un poco más arriba de las rodillas. Usualmente no usaba esa clase de pijamas. Me gustaba andar en mi departamento ,y dormir, con boxers y musculosa, pero no tenía opción y tampoco iba a despreciar la amabilidad de ese perfecto desconocido.

Salí del baño ya vestida y con mi ropa sucia en la bolsa. Lo vi sentado en la mesa del comedor con su computadora portátil. Él levantó la vista y me invitó a desayunar.

El típico desayuno continental: café, tostadas y jugo de naranja.

Comimos en silencio y luego me guió hasta su habitación.

Sobre la cama había una muy linda bolsa de shopping. Él la abrió y me paso un conjunto deportivo, un par de zapatillas, calcetines y una sudadera.

-¿Compraste todo esto?- cuestioné sorprendida.

Si. ¿No te gusta?. Porque sino te gusta...

-Me encanta. Pero...¿por qué haces todo esto por mí?.

-Cambiate rápido. Quiero llevarte a un lugar.

Y simplemente se fue.

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