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Los Besos de Bella.

Los Besos de Bella.

Autor: : Exaly
Género: Romance
No llegue a imaginar que la vida sería tan difícil de sobre llevar, sin embargo, veo que a muchas personas la va bien y a mí me va como si no era mi destino pertenecer en la tierra de los humanos. Primero debo soportar la mirada lasciva de los hombres, segundo batallar con lo que me acompleja a diario y tercero soportar estar junto a esa mujer del cual debo estar agradecida a pesar de la vida tan miserable que llevo viviendo junto a ella. Pero no todo es tan malo no después de a ver conocido a ese Hombre que, a pesar de parecer malo, odioso y cretino, es un ángel que necesitaba para lograr sentir que por lo menos puedo sonreír con sinceridad y agradecer a Dios por mandarme a la tierra a pesar de haber sido abandonada como un pobre cachorro sin hogar. Mi nombre es Bella. Puedo calificarme como una persona sencilla, y humilde. He pasado por circunstancias muy duras en la vida, pero sigo aquí intentando sobrevivir y ganar la batalla de la dura vida que llevo desde que tengo memoria.

Capítulo 1 Ódio

Mónica.

Tenía un profundo odio por katalina, porque el hombre que yo quería para mí se enamoró de ella, hasta la embarazo y por desgracia de ella, ese maldito la abandono en su peor momento o eso es lo que ella piensa, mejor que piense eso, mientras esta en agonía, verla llorando me hace reír por dentro sin embargo debo disimular que me da tristeza lo que le sucede, en fin muy su problema, me pide llorosa que cuide a su criatura, al parecer sus padres se la querían quitar y dejarla a su suerte, le diré que sí, le hare creer que cuidare de su bastarda y que buscare a ese imbécil para que reconozca a su hijita.

-Gracias Mónica, sé que mi bebe estará bien contigo, busca a Mauricio y dile que mi Bella es su hija, que la cuide y proteja de mi padre, por favor...

-Está bien Katalina, no te preocupes prometo que tu hija estará bien a mi lado, hare lo posible por cuidar de ella.-Katalina llora amargamente, besa la cabecita de su bebe, coloca una cadenita de oro sobre su cuello, le dices cosas cursis mientras sigue llorando como una magdalena.

Que aguafiestas debería de morir de una vez, ya me tiene aburrida.

-Mónica, en esa maleta están todos los papeles y una fuerte cantidad de dinero en tu nombre para que no le haga falta nada a mi Bella por lo menos hasta que tenga sus 12 años, seguramente ya estará junto a su padre, moriré en paz ya que la dejo contigo, amiga perdóname por darte esta carga, pero eres la única a la cual confió, te pido que ames a mi niña y que seas una segunda madre para ella por favor...

Derramo unas cuantas lagrimas falsas a verla tan segura de mí, no se imagina que en cuanto consiga ese dinero disimulare unos años, luego pateare el trasero de su hijita. Esta niña nunca sabrá de sus padres, nunca... la dejare en la calle cuando ya no me sirva tenerla, Bella será la que pague todo lo que Katalina y Mauricio me han hecho. Yo tenía que ser la mujer, la que tenía que darle un bebe, sin embargo, el prefiero elegirla a ella, se la presente como mi amiga y el muy tonto fijo sus ojos en ella, la muy estúpida hija de Papi se le metió por los ojos, yo quede en ser la estúpida cupido que lanzaría la flecha para unirlos, ahora su adorada hija sufrirá las consecuencias, por culpa de sus Padres.

Katalina falleció horas más tarde, en el hospital tenía un amigo confidencial el cual me entrego la niña a como ella lo decidió, llore disimulada mientras él me explicaba lo que ella pidió como último deseo. Salí de ahí al ver que sus padres habían llegado, al parecer el médico les notificaría a ellos que la niña murió en el parto pero que fue cremada en mismo día al ser Petición de katalina, mi amiga la cancerosa tenía todo planeado, la pobre ya sabía que iba morir al parir a su hijita, la estúpida sabía que quedar embarazada la dejaría peor que nunca ya que el cáncer estaba más que avanzado, sin embargo, su amor materno era más fuerte que querer salvarse.

Estúpida ilusa, ni loca daría mi vida por un hijo. Pero bueno ya todo acabo ahora toca aguantar unos años a esta mocosa que parece más muerta que viva ya que en todo el camino no ha llorado, quizás ya sabe el destino más vil que le tocara, es mejor que ni yo llore porque no estoy para aguantar su llanto, le quito la mantita y la veo, la jodidita es Rubia y seguramente tendrá los ojos azules de Mauricio. Le quito la cadenita de oro y lo guardo en mi bolso, seguramente vale mucho dinero. Katalina era afortuna por ser hija única, sus padres son adinerados encima tenía todo lo que yo nunca tuve incluso al hombre que yo queria para mi. Mauricio fue el único hombre del cual me enamore desde que entramos a la universidad hace años, Katalina era mi amiga desde hace mucho, ya que mi difunta madre trabajo con sus padres, siempre la envidie por tener todo lo que yo nunca pude tener. Pero esta vez saldré triunfando con su hijita, ella decidió morir joven con tan solo 20 años, hubiera interrumpido el embarazo y aun siguiera vivita y coleando junto a su tratamiento, pero bueno, sonriendo por este acontecimiento me pongo en marcha a una nueva vida...

Doce años después.

Tenía la paciencia al límite, ya estaba cansada de esta niña verla a ella me recordaba a esa estúpida de Katalina, era idéntica lo único que tenía diferente era sus ojos azules y su cabello rubio como el color del sol, sonreía a pesar de la mala vida que tenía, siempre me pedía que le ayudara a entrar a una escuela a lo que me negaba y le mentía, le decía que la recogí de las calles por esa razón que sin papeles sería peligroso incluso la llevarían a un orfelinato y quizás otro lado, siempre le quemaba la cabeza para que trabajara en el club y de esa manera se ganara sus tres tiempos . A veces la dejaba dormir en las calles por insolente o por que se ponía algo rebelde, Bella cree que la recogi de un basurero, ella piensa que fue botada, abandonada como un animalito indefenso, tonta ilusa, si supiera que con la fortuna que le dejo su madre me compre este club nudista, el cual más adelante ella trabajara para mí, mas con ese cuerpo que seguramente será una buena escultura llamativa para los hombre, si a esta edad de 12 ya los tipos la ven con otros ojos, que espero cuando tenga 15 o 18 años me sirva para generar muchos dólares. Dejo de lado mis pensamientos al verla entrar a sala de juegos, su ropa sucia y rota me hace querer reír, pero me contengo.

-Señora Mónica ya le he dejado todos los baños limpios, me podría regalar comida tengo demasiada hambre. -Pide nerviosa, La observo fijamente y está más delgada, ya se le está resaltando las caderas y los pechos.

-Ve a la cocina y prepárate un platillo.

-Muchas gracias-Agradece sonriendo, a lo que la veo con seriedad, ella baja la cabeza y antes que se vaya le pregunto una curiosidad que ronda mi cabeza.

-Bella dime, ya se te ha bajado el periodo-Nerviosa me mira, muerde su labio y asiente, lo sabía por esa razón su cuerpo esta cambiando. -Bien ve a la cocina prepárate lo que tú quieras.

Dicho eso sale de la sala de juegos a toda prisa. Pronto la pondré en venta, pronto trabajara para mí.

-No tienes idea como estoy esperando la hora en que esa niña crezca de una vez. Deseo tanto tener encima de mí, hasta me la imagino ya sabes cómo.

-Marcus eres un pedófilo, ella aun es una niña, eso no se permite, debes esperar unos 3 años mas, así que ve ahorrando porque pienso subastarla.

-No estas hablando en serio Mónica.-Sonrió con malicia, seria genial, pero solo lo digo para que él consiga más dinero, Bella me hará crecer más, así que ella trabajara para mí.

-Ve ahorrando a ver qué sucederá en unos años más-Rio a carcajadas al verlo asintiendo como baboso.

-Será más que perfecta, ya sabes que pagare mucho por ser el primero, ella es una diosa en persona hasta su nombre la distingue.

Bella, desde que naciste te guarde rencor por ser la hija de esos malditos, pero ahora te odio por ser tan bella y llamativa con tan solo 12 años.

Capítulo 2 Baila Para el publico

Bella

Vivir cada día para mí era como sufrir una eternidad, a veces me preguntaba que hice mal para merecer este tipo de sufrimiento. Si la desgracia de haber nacido seguramente del vientre de una desalmada mujer que no se tenía ni amor a ella misma, seguramente ya que me dejo en un basurero seguramente lleno de gusanos por estar ahí a saber cuánto tiempo, quizás lo mejor que hubiera echo era abortarme o matarme, pero no a la muy maldita se le ocurrió dejarme como un animal dentro de un cajón lleno de basuras y quien saber sabe con qué intención, espero que sea una desgraciada toda su vida. No tengo idea de quien será esa mujer que me dio la vida para haberme botado. Pero, en fin, dejando de lado ese acontecimiento me pongo a pensar en este día en la que me toca mostrar mi cuerpo ante el público como si yo fuera el mejor trofeo para ser ganado como en un juego de ajedrez. Todo lo que quiero es huir y no volver nunca a éste infierno. Debo mostrar mi cuerpo a estos malditos, a veces no sé cómo actuar. Debo hacerlo para darle gusto a esa arpía. Es esto o terminar en la calle. Según ella, cuidó de mí cuando me abandonaron y debo pagarle cada centavo que ha gastado por mí, vaya como si hubiera sido fácil, y todo lo que trabaje para ella, no cuenta.

Conozco a Mónica Rosales desde que tengo uso de razón años, luego me dejo vivir en las calles según porque fui muy rebelde, pero ella me recogió cuando andaba merodeando por la calle en busca de comida y un hogar. Siempre viví en casas de acogida y nunca conocí a mi familia. Todo cambió cuando la bruja de Mónica decidió darme alojamiento de nuevo en su club, Aunque nada fue gratis. Siempre fui su sirvienta, accedí a todos sus caprichos. Me trata peor que a un animal, debo cerrar la boca por miedo a que me eche en la calle de nuevo. Hace unos años ella me echo porque no quise cumplir su capricho de bailar, pero solo tenía 15 años como podía hacer eso, sin embargo, sufrí mucho en las calles, los hombres quisieron abusar de mí, robarme, ultrajarme, un tiempo iba a las casas de las monjas a limpiar por comida, pero ellas se tenían que ir del país, nuevamente volví a vender cigarros y chicles en los bares hasta que un día un maldito me llevo a la fuerza a una calle oscura para abusar de mí, me defendí como pude, me golpeo y hasta llego al punto de sacar una navaja y ponerla en mi cuello, sin embargo lo apuñale defendiéndome a lo que corrí y el logro volver atraparme, cuando pensé que era el fin, esa mujer apareció, ella me protegió de ese desalmado hombre llamo a la policía y pidió que escapara, nunca supe que paso con él, lo que si es que tiene una marca en la cara y en su estomago del cual lo herí para protegerme, espero nunca lo vea y si está en la cárcel que se pudra por mi parte. Dejo de lado mis pensamientos del pasado, me concentro en mi presente.

En estos instantes me encuentro en el vestuario arreglándome para dar mi mejor espectáculo. La rabia me carcome cuando recuerdo sus palabras de hace una hora, no pienso acceder a sus caprichos, no esta vez.

-Me dijeron que querías hablar conmigo, dime para que soy buena-digo fingiendo una sonrisa. Ella me llama con un ademán me acerco como una niña obediente, todo con tal de estar protegida en este lugar - ¿Qué necesitas, Mónica?

Su rostro lleno de tanto maquillaje me mira con nada más que disgusto, se nota sus arrugas no entiendo del porque los esconde si ya esta vieja.

- A partir de hoy necesito que trabajes no solo como stripper si no como prostituta, si quieres seguir viviendo en el club - me informa y mi cuerpo se tensa. -Bailarás en el tubo para los clientes y ofrecerás el mejor espectáculo, luego te iras con el que mejor pague tu cuerpo.

Esta mujer está loca, si piensa que me prostituiré tan fácilmente.

-Pero, eso no fue el acuerdo de hace dos años...

Levanta una mano interrumpiéndome.

-Los clientes te darán mucho dinero - mira mi cuerpo. -Eres bonita, Bella. Debes aprovechar esta gran oportunidad que te estoy ofreciendo ¿O prefieres volver a la calle, en donde posiblemente te esté esperando ese hombre? -Niego horrorizada, un horrible nudo se forma en mi garganta.

-No -susurro agobiado, a lo que ella sonríe ampliamente, piensa que triunfo, pero se equivocó.

-Empezarás ésta misma noche, serás el deseo de todos, pero solo uno te llevara a la cama.

-No soy tonta, Mónica, me quieres subastar con uno de tus mejores clientes, te conozco - le respondo enojada -Sé muy bien lo que hacen algunas de tus chicas con los clientes, aceptan todo lo que ellos desean hasta drogarlas y después de follar, incluso deben hacer de todo, lo siento Yo sólo bailaré. Mi cuerpo no está en venta.

Mira sus uñas, mientras alza sus cejas.

-Está bien, dejémoslo por hoy -se burla mirándome. -Cambia esa cara. Ganarás mucho dinero y tendrás medicamentos para esa enfermedad que tienes. Ahora ve a ponerte algo bonita para que seas el espectáculo de esta noche, como siempre.

Le sonrió falsamente mientras obedezco sin dudar, trato de mantener mi ira bajo control. ¿Por mierda la vida es tan injusta? Me tocó lo peor, una enfermedad que posiblemente me consume por dentro día a día y lo peor es que ella desea que sea carnada de los tigres hambrientos... pero está equivocada, yo decidiré a quien venderle mi cuerpo cuando sea necesario hacerlo, Mónica no decidirá por mí, eso jamás.

***

Capítulo 3 Caminatas

Bella

Continúo mirando mi reflejo y pensado cada cosa que sucede en mi vida aplico mi labial roja en mis labios. No voy a negarlo. Ésta noche me veo bonita con mi cabello rubio suelto, ojos azules cubiertos con una capa de rímel. Mi rostro no parece demacrado y me encanta el olor de mi perfume, me lo compre hace unos días con lo que gane bailando, por otro lado, no puedo estar mal gastando porque tengo otros gastos más serios.

Según Mónica, cualquier hombre pagaría una fortuna por tenerme incluso mataría. Bueno, decía eso cada vez que intentaba convencerme para prostituirme. Jamás lo hice, eso nunca sucederá. Puede que esté muy necesitada económicamente, pero mi cuerpo no será tocado por cualquier hombre. ¡No señor! Eso sucederá cuando yo lo decida, quizás algún día conozca el amor de un hombre y me entregue, aunque dudo eso suceda, no tengo idea si pasare este año. Negando dejo de lado esos pensamientos.

Lo único que haré por desgracia es mostrar mi cuerpo con bailes exóticos, nada más. La necesidad te obliga a cometer hasta los actos más vergonzosos. Necesito estar bien oculta, Sobre todo después de ese acontecimiento tan trágico, tengo miedo de vivir en las calles de nuevo o no estar en un lugar protegido. Yo estuve a punto de matar a un infeliz que quiso abusar de mí. Las ganas de vomitar me abruman cuando recuerdo sus manos sobre mi cuerpo, sus ojos brillando por la lujuria. Nunca he podido borrar esas imágenes de mi cabeza son recuerdos que me persiguen día a día, es como un maldito recuerdo que no me permite vivir libremente.

-Quiero probarte y hacerte mía hasta que supliques que me detenga, te traigo unas ganas que no me dejan en paz, te vengo vigilando desde hace meses y creo que es momento de realizar mis sueños, eres una diosa y un delicioso manjar que no deseo desperdiciar, solo déjame darte unos cuantos dólares para que no andes mendigando -decía ese asqueroso hombre que jamás sacare de mi mente.

Sus asquerosos labios resecos estaban en mi cuello, sus manos tocaban mis pechos. Las náuseas se intensificaron ante la cercanía de éste malnacido. Le supliqué que me dejara en paz, pero él no quiso. No tuve más opción que apuñalarlo con mi vieja navaja que guardaba en mi bolsillo. Al ver la sangre en su pecho lo empujé de mi cuerpo y corrí intentando escapar, pero me atrapo de nuevo y fue en ese momento en el que apareció Mónica en mi ayuda.

Tan sólo pensar en ese desgraciado se me estremece el cuerpo. Sé que la herida fue profunda y el jamás me lo dejará pasar, buscará venganza. Conocí a ese enfermo en ese momento y sólo espero que éste muerto o en la cárcel pudriéndose como debe ser.

Al terminar de vestirme con poca ropa para la presentación, salgo con mucha vergüenza a bailar en la tarima donde se encuentra un tubo. El bullicio y los aplausos retumban en mis oídos. La música no tarda en reproducirse y cierro con fuerza mis ojos mientras pienso en porque lo estoy haciendo y sé que puedo hacer esto.

Empiezo a mover mis caderas de manera sensual, frotándome contra el tubo. Ignoro las palabras obscenas de hombres y sigo bailando. Alguien intenta tocarme, pero el mesero lo aparta diciéndole que eso está prohibido, muchos de ellos se acercan y dejan muchos dólares encima de mis pies, mientras me muevo al compás de la música rap.

En todo momento me concentro en la música, y me digo a mí misma que esto es mejor que permanecer sola e insegura en la calle. Pronto terminará, lo sé. Éste trabajo tiene ventajas. Si la paga es muy buena como ha dicho Mónica, ahorraré dinero y luego me iré a un lugar lejano donde nadie me conozca, empezare una nueva vida, con diferente nombre, hare mi tratamiento para poder seguir adelante y un día no muy lejano conocer el amor de un hombre, no pierdo las esperanzas.

Cuando finalizo mi baile, bajo de la tarima, Mónica aparece toma todo el dinero mientras da su discurso de siempre, entro al camerino, bebo un sorbo de agua, mientras resoplo varias veces por el cansancio de hacer esto todos los días, como una rutina del nunca acabar. Limpio todo el maquillaje de mi rostro, me quito el vestuario para ponerme mi ropa, al momento que lo hago, entra el amigo de Mónica, me observa de cabeza a pies, me siento incomoda, coloco mi mano en la secadora y lo sostengo en mi mano, si él se acerca le hare pedazos su cabezota, ni que crea que me dejare por él, varias veces me espía, me acosa incluso me ofrece prendas y lujos del cual no aceptó, no seré su puta, eso jamás.

-Puedo saber que te trae por aquí- replico mostrándole la secadora, el sonrió negando, abrió la puerta y salió, pero antes me apunto con el dedo índice. Solté el aire que estaba estancado en mi pulmón, cierro la puerta con llave, rápidamente me pongo mi ropa y mi sandalia, antes de salir del camerino me recrimino del porque no me alejo de este lugar, sinceramente no tengo seguridad mientras ese malnacido del amigo de Mónica me esté acosando todo el tiempo, su cercanía me causa repugnancia, asco y ganas de matarlo por cerdo, como es posible que a él le interese una jovencita del cual le duplica o triplica la edad.

Al salir del club, Salí para tomar aire, observé a uno de los chicos que hace los mandados por las noches, le sonrió acercándome a él.

-Hermosa Belle, en que puedo ayudarte. -reí golpeando al escucharlo llamarme como lo hacen los franceses.

-Digamos que me vengas a llevar por la mañana a la Plaza, espero no me cobres tanto-susurre apenada.

-Lo que tu pidas Madeimoselle Belle.

Sonreí asintiendo por su forma de hablarme.

Me quede una hora sonriendo como casi no suelo, al escuchar a los chicos del mandado contar un poco de las locuras que cometen al hacer las compras de sus clientes, luego entre a mi cuarto, claro con miedo e inseguridad como siempre, ya que no puedo confiar en esa mujer tampoco. Ore y me quede dormida con un profundo cansancio.

Al día siguiente desperté temprano, me duche, cepille mis dientes, luego me vestí como un relámpago antes que despertara Mónica, ya que sabía que me pondría hacer algo ella sabiendo que era mi día libre, al salir del club, Gerardo el chico del mandado ya estaba esperándome, me subí en la motocicleta y sonreí al sentir el viento soplar en mi dirección. Después de una hora llegue a la Plaza, Gerardo esta vez no me cobro el mandado, pero me notifico que lo esperara para que otro mandado no me cobrara más de la cuenta a lo que asentí, le dije la hora en que viniera por mí y que lo esperaría en este mismo punto.

Camine por todo el lugar observando y admirando todo, compre un collar con dije de diamantes falsos color fosforescente, luego pase por el gran jardín, si tuviera un móvil les tomaría fotos a todas las flores sin embargo no tengo uno, dándome por vencida decido ir por el parque mientras camino alguien pasa empujándome a lo que caigo sentada, junto a mí una chica de cabello negro con rules, al levantar su cabeza sus ojos verdes estaban rojitos de seguro de tanto llorar.

-Kristel, estas bien-Replico un hombre acercándose a la chica, la ayuda a levantarse, ella me observa, extiende sus delicadas manos y me ayuda a levantarme, el tipo me observa por un breve segundo, sus ojos son verdes y su piel es clara al igual que el de la chica.

-Alex, estoy bien, disculpa chica, estas bien-inquiere la chica observándome con una bella sonrisa, asentí para luego dirigir la mirada al tipo que ahora está en una llamada.

-Kristel, debemos irnos. -La chica asintió, el hombre tomo su mano y se la llevo, pero ella no dejo de verme, me sonrió sincera.

La vida es tan insólita, vemos cosas de las cuales a veces el mundo está bien y mal, esa chica se veía de una clase social alta, pero era cosa que es difícil de ver en las niñas adineradas y el tipo que de seguro es algún familiar ni siquiera sonrió, se notaba engreído con un porte formal que hasta daba miedo dirigirle la mirada, dudo que sea humilde, debe ser tosco y prepotente. Negando decido seguir mi caminata por toda la plaza.

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