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Los Dulces 40

Los Dulces 40

Autor: : Charló Blus
Género: Romance
A sus treinta y nueve años, la vida de Nadia Meyer transcurre entre su pequeña pastelería, los vaivenes familiares, las quejas de su madre, su padre y un nuevo amor. Soltera irremediable, siente que el tren de la vida ha pasado de largo, dejando atrás sus sueños de maternidad. Sin embargo, esto no la angustia; no está desesperada en búsqueda de una aventura, pero anhela algo más. Nadia desea escapar de las cuatro paredes de su pastelería y embarcarse en una búsqueda de cambios y nuevas oportunidades. Enfrentará dramas familiares, secretos ocultos, herencias que dividen, lazos rotos y conflictos entre el corazón y la razón. Está dispuesta a no abandonar este camino hacia lo desconocido. Todo cambia cuando conoce a Sergio en una noche de copas. Entre atrevidas confesiones, risas desbordantes y secretos revelados, la vida les brinda la oportunidad de explorar un romance inesperado. Sergio es un atractivo hombre que se acerca a los cuarenta, lidiando con una madre sobreprotectora, un padre aquejado por mil dolencias y una hermana soltera que se aferra a su estilo de vida. Además, su profesión es vista por sus padres como poco prometedora. Tanto Nadia como Sergio necesitan cambios en sus vidas: amor, poesía, risas y aventuras. A través de esta travesía, Nadia descubrirá que los dulces 40 pueden ser un tiempo de giros inesperados. Aprenderá que no debe vivir para los demás, sino para sí misma. Acompáñame en esta encantadora historia llena de emociones y sentimientos. Un relato que invita a reír, reflexionar y atreverse a sentir que los dulces 40 no vienen solos; traen consigo gratas y amplias sorpresas. LA AUTORA Charló Blus

Capítulo 1 Me Niego A Despertar

La cobija azul colgaba del borde la cama de Nadia, mientras ella con su cabello revuelto, sueño profundo y respiración casi incierta dormía plácidamente. De repente los toques en su puerta le despertaron abruptamente.

-Necesito que hagas café antes de irte a la pastelería, unos huevos con jamón, queso crema y jugo d e naranja, tu papá vendrá a tomar también el desayuno, ya sabes que los domingos se hace un tiempo para venir a darnos unos minutos, desde que tu padre se fue con esa mujer, se ha olvidado que tiene familia. Tu hermana llegó tarde anoche, pobrecita...te imaginas lo que es estar sirviendo mesas y atendiendo a ricos caprichosos, pero parece que le dieron buenas propinas-. Nadia estaba profunda, era como si Alice hablara sola. -! Nadia! Levántate, necesito desayunar-.

-Mamá...por favor, déjame dormir, estoy rendida, ayer tuve un día pesado, acosador, es domingo y me niego a despertar -. Se cubría por completo.

- ¿Y piensas pasarte todo el día en cama hoy? Tu padre llegará en unas dos horas, así que muévete, péinate Nadia y acomoda un poco la casa, te daría una mano, pero tengo esta mascarilla en el cabello-. De golpe quitaba la cobija mientras le halaba del brazo.

Los ojos de Nadia miraban perdidamente, suspiraba con lentitud.

-Bien me levantaré, pero...mira la hora que es...seis de la mañana madre, pensaba dormir hasta las siete, abro a las ocho y media, y tu deberías considerarme un poco-.

-Bueno yo también tengo que ir a trabajar-.

-Tu solo te limitas a cobrar acomodada en tu silla ejecutiva. Yo tengo que hornear y hacer mil cosas-.

-Para eso tienes a ese tonto de Octavio, insistes en darle trabajo, hace rato lo habría despedido, es un bueno para nada, quizás es porque es tu club-.

- ¿Mi club? -. Nadia se colocaba la bata atándola a su cintura.

-Es solterón igual que tú, nada que se casan, no traes un nieto a casa, y estas a poco de cumplir cuarenta, estas colocándote vieja-.

-Oh... que descubrimiento madre, soy una mujer madura, no una vieja-. Entraba en el baño y cerraba la puerta de golpe, abría los grifos para no escuchar más tonterías, entre ellas que se estaba pareciendo cada día más a la tía Merlina. El motivo del porque su madre insistía en llamarla vieja, no lo entendía. -Mi club de solterones...jajaja es un chiste-. Y un chiste de muy mal gusto, siempre recordándole que el tren se le pasaba.

Sergio se movía de un lado a otro pues en sus pesadillas iba corriendo a prisa, una momia viviente lo perseguía. De pronto se veía de pie frente a una gran pirámide, en la cúspide...y de allí se lanzaba al vacío.

Despertaba sobresaltado. Era solo un sueño. Su mano tomaba la jarra de agua para llevar el vaso hasta el borde, la bebía despacio.

Había viajado a Turquía con el equipo del doctor Palestro.

Dos días en Ankara fueron suficientes para colocarse al día con varios colegas, y de allí tomaron ruta a Konya, la hermosa ciudad situada en la región de Anatolia Central, importante por sus centros históricos y culturales de Turquía.

De pronto recordó que debía llamar a sus padres. Mientras esperaba al teléfono tomaba una manzana jugosa, se miraba al espejo su rostro que lucía algo bronceado, se miró de cuerpo entero al espejo, el ejercicio realizado los últimos meses se veía, sonreía satisfecho.

-Hola...si madre, soy yo...lo siento se me olvidan las horas de diferencia, dormía aun, es domingo y hoy no iré a la excavación, bajaré al restaurant y seguiré durmiendo, estos últimos días he estado algo sofocado con muchas tareas que hacer-.

-Hijo esa profesión no es para ti, eres un excelente escritor, tu última novela de hace años fue exitosa, ahora solo quieres vivir comiendo tierra-.

-Mamá, me encanta comer tierra como dices-. Daba dos mordiscos más.

-Pienso que eso que estudiaste es perder el tiempo, ya todo está descubierto-.

-Me gustaría traerlos para que conozcan, se enamorarían de este bello lugar-.

-Esos lugares están llenos de gente loca, nunca faltan los atentados, las hambrunas, y los cohetes esos que lanzan-.

-Uh......cohetes...mamá, no he visto cohetes por aquí, creo que estas confundiendo un poco los términos-.

-Ja...tu podrás ser muy histórico, arqueológico y demás, pero no vengas a enseñarle a tu madre-.

-Historiador mamá, historiador-.

-Eso mismo, he sido florista hace años, de generación en generación, se historia también, no subestimes a una madre florista-.

Sergio reía con soltura. Se ataba una toalla a la cintura.

-Mamá... ¿Y papá? -. Tania le extendía el teléfono a Clement

-Hijo que alegría que llames, te olvidas de estos viejos enfermos y solos-.

-Que dramático eres, ayer te llamé, me dijiste que tenías algo en el estómago...-.

-Oh si, ya recuerdo, creo que tengo una enfermedad y azota mi estómago... era un pequeño dolor, pero iré al médico, la pregunta obligada hijo ¿Cuándo regresas a casa? Tu madre ha estado mirando entre las hijas de sus amigas, hay una chica que es un caramelo, linda, estudiosa, elegante, con clase, sabe mucho de arte, podría ser una buena esposa para ti, imagina los dos excavando mientras tu lees poemas de amor a tu amada, así conquisté a tu madre-.

-Es una bella historia de amor, mamá entonces cayó rendida y todos los días pasabas por su floristería a comprar una rosa, así que mamá terminó profundamente enamorada de ti-.

-Bien, has aprendido algo, busca una historia de amor como la nuestra, anímate ahora que vengas y ten una cita, eres un codiciado soltero con 39 años, estas por perder el tren...atiende a lo que dice papá-.

-Bien, cuando regrese preséntame alguien-.

-Xenia te gustará, quizás doblen las campanas-.

-No te adelantes, ni siquiera la conozco aun, en unas semanas estaré un mes por casa, así que podrás presentármela...mañana los llamaré para saludarlos, iré a comer algo, cuídate papá, dale un abrazo a mamá-.

-Tu madre quiere contarte sobre la...-.

Colgaba deseando que estuvieran bien.

-Oh...hijo espera ¿Recuerdas mi amiga Anabel? Tiene una preciosa sobrina, yo creo que tu deberías darte también el espacio ahora que vengas de conocerla, es profesora, imagina una chica profesora para tus hijos, ya que te la pasas viajando sin estabilidad, ella seria perfecta, aunque Tita la chica del piso dos, una rubia linda, ojos cafés claros, cabellos dorados como el sol, la piel es una porcelana, creo que es de esos países de los ojos rasgados, su hermano es un chico hermoso, hasta pensé que tu hermana debería salir a tomar un café....hijo....Sergio....Oh Clement, me colgó de nuevo-.

-Jajaja...mujer, siempre te cuelga cuando se trata de temas de chicas-.

- ¿Crees que no le gustan las chicas? Y si fuera lo contrario, Oh por Dios, me desplomo-. Se dejaba caer en la silla.

-No seas dramática, ha tenido novias, nunca trajo algún chico a casa, pero es muy complicado, quiere una reina de belleza a lo mejor-.

- ¿Reina de belleza? Oh que bien, no me molestaría, le alejaría un poco de ese trabajo, nunca he entendido que encuentra de agradable al vivir rodeado de trastos viejos, arena, y cacharros -.

Salía con rumbo a la cocina, el café estaba en su punto.

Alice bebía su taza de café, era la tercera que tomaba, Nadia se despedía mientras revisaba su reloj, las ocho en punto, aunque la pastelería estaba a solo tres manzanas de casa, prefería irse antes que iniciara la batalla campal entre sus padres.

-Hija quería pedirte un favor para mañana en la noche, quiero visitar unos amigos que hace tiempo no frecuento ¿Puedes hacerme un pastel de zarzamoras? -.

-Si papá, te lo tendré listo en la tarde...ahora me despido, disfruten su desayuno-.

-Por favor Nadia, tu padre apenas llega y tú vas de salida...espera unos minutos-.

-Déjala, no hay problema-.

-Imagino que tu querida noviecita te daría permiso al menos para que almuerces con tu familia-.

-Iré a comprar algo de fruta, y almorzaré con ustedes-. Bill se colocaba de pie, agradeciendo el café, realmente estaba exquisito. No tardaría solo iría por algo de fruta, de hecho, les cocinaría.

-Deberías venir a comer con nosotros, una deliciosa pasta podría esperarte, albahaca, aceite de oliva, crema...piénsalo cariño-.

-Bien papá, ya me convenciste-. Nadia y Bill iban rumbo a las escaleras que conducían a la puerta principal.

Alice no perdió oportunidad para dejar salir su sentido de ironía.

-Y trae unas dos o tres botellas de vino, si es que la amante te permite tomar con tu familia-. Alice los miraba ahora desde el balcón de su habitación. Bill hizo señas que las traería.

-Papá... no sé cómo la soportas, perdona que tenga que opinar, a duras penas puedo soportar la mofa con sus amigas sobre mi vida, estoy harta, quisiera vivir sola y al menos más de cien veces lo he pensado...imagina el día que quiera salir con alguien, tener sexo o asomarme desnuda a media noche al balcón-.

- Uff... Creo que querías desahogarte...puedes tomar tus decisiones, tu madre te ama, se preocupa quizás en exceso-.

Capítulo 2 Copas De Más

Nadia hizo un gesto de asombro, eso siempre le llevaba a levantar sus cejas.

-Me asfixia, supongo que es lo que querías decir en realidad, creo que eso te llevó a irte con señorita piernas largas-. Reía con sutileza, era mejor que sentir pena por su padre, él se notaba sereno, parecía que las críticas de su madre no le afectaban ya.

Se aferraba al brazo de papá para cruzar la calle, los dos se miraron por segundos, para romper en una sonora risa. Papá sí que entendía su caótico mundo.

-Corine... Y no es una señorita...suena como si tu padre asaltara cunas, es una dama dentro de los treinta y cinco años, tu madre es hermosa, esos ojos azules, su piel perfecta, sus cabellos negros de ensueño, pero a veces eso no lo es todo Nadia...nuestro matrimonio comenzó a derrumbarse, sé que tuve mis defectos, al final ella quería que me fuera de casa-.

-Piernas largas tuvo algo que ver ¿Es verdad que era tu amante? -.

-Creo que, por respeto a tu madre, dejaré que ella quiera contar esa historia, Corine y yo hemos sido compañeros de trabajo en el laboratorio, hace varios años, jamás le fui infiel a tu madre-.

-Entonces las cosas estaban realmente caídas, sé que mamá es difícil, complicada, creo que está haciendo lo que quiere, sale con amigas, va a salones de baile, cine, creo que se siente una adolescente-.

-Quiero que sea feliz, los cincuenta no llegan solos, a veces llegan con crisis de identidad-.

-Vaya crisis que tiene, espero que encuentre un amor y se olvide de mis treinta y nueve, casi cuarenta-.

-Alice quería vivir su vida, sentía que yo le frenaba en muchos sentidos, por eso nos separamos en realidad, no es porque la cambié por Corine, siempre dirá que ella dañó el matrimonio, después de tantos años juntos, tu madre quiso que cada uno tomara su rumbo-.

-Vaya, mamá es toda una artista que se merece un Oscar-.

-Pobre de ti que la ves todos los días- La serena risa de Bill era un poema, era su padre, lo amaba y desde ese punto de verdad, no existía reproche alguno.

Sus padres eran adultos, no necesitaban a sus hijas de consejeras.

Sergio servía su copa a rebosar, aunque no era la etiqueta a seguir. ¿Pero quién diablos le estaba mirando para decírselo? Nadie, absolutamente nadie. En aquel instante el profesor Michael

ingresaba al salón acompañado de una extraña dama.

-Mi querido Sergio es un placer verle...se ve apetecible el vino, No puedo negarme a la invitación-. Esbozaba una sonrisa pícara.

-Entonces está invitado, no puede dejar pasar este momento, por favor.... es un honor-. La mirada rápida y ágil de Sergio le indicaba que tomara lugar en el cómodo sillón.

-Le presento a Miss Loane Laurent-.

-Un gusto señorita Laurent-.

-El gusto es mío, el profesor Michael no para de elogiarlo-.

-Creo que es un poco exagerado-.

-No creo, leí sobre varios datos interesantes, tiene una licenciatura en historia, y un master en arqueología, además es un experto en lenguas antiguas-.

-Creo que exagera un poco, domino algunas lenguas de la antigüedad, es algo que siempre me fascinó, no pude evitar sentir el misterio que ejercía en mí-. Bebía de su copa mientras sus profundos ojos verdes miraban a Michael.

-Oh siempre tan modesto nuestro Sergio, es una pieza clave en el equipo de investigación, iremos pasado mañana a Bursa, primera capital del imperio Otomano, ya podrá imaginar la riqueza cultural e histórica, Miss Laurent nos acompañará en este viaje-.

-Que grata noticia-. Terminaba su copa. Tomaría otra más. El profesor Michael se excusaba para atender una llamada de larga distancia.

Loane se acercó a Sergio para brindar.

-Tiene unos ojos hermosos, podría decir que siempre parecen estar hablando, es expresivo sin necesidad de palabras -. Loane miraba sus ojos hermosos.

-Oh, es usted muy perspicaz-.

- ¿Cualidad o defecto? -.

-Puede ser una cualidad, quizás a veces se trate de un pequeño pero leve defecto-. Sergio jugaba con su copa.

-Y ¿Dónde estaría ese punto leve? -. Loane se acercaba a pocos centímetros de su rostro. Sergio no apartó su rostro, no le intimidaba en lo absoluto. Era hermosa y lo tenía muy claro, seductora, y segura de sí misma.

-Estaría en confiarse en su agudeza al detectar o reconocer algunas cosas, es parte de su personalidad. Los halcones poseen una vista muy perspicaz ¿Brindamos? -. Sergio acercaba su copa a la copa de Loane que ahora estaba suspendida, algo sorprendida.

-Claro, brindemos por nuestra sagacidad-.

- ¿Es casado? -. Sergio se había dirigido hacia el cómodo sillón en aquel momento.

-Por santa fortuna no, espero continuar soltero un poco más de tiempo, aunque no niego que tengo una madre que se esmera en que suceda-.

-Yo también carezco de ataduras, soy libre totalmente-.

-Y de mente abierta...será lo siguiente que piensa decirme-.

-Jajaja es rápido con sus pensamientos-.

-Creo que sí, a veces puedo fallar, recuerde no somos perfectos-.

-Si totalmente de acuerdo-. Loane se dirigía al bar por una copa, Sergio la seguía.

-Debo retirarme, es un placer conocerla, espero que disfrute su estadía en el lugar, mañana estaremos seis de la mañana saliendo hacia nuestro punto de encuentro. Espero que tenga feliz descanso, el calor puede resultar algo agobiante, por eso en la habitación tendrá siempre una jarra de agua a la mano, si necesita algo por favor no dude en comunicárnoslo...buenas noches Miss Laurent-. En aquel momento y en acto rápido, ella le depositaba un beso en sus labios, dejando a Sergio sorprendido.

-Si quiere compañía llámeme, habitación tres, cero, cinco -.

-Buenas noches que tenga un buen descanso -.

Sergio subía las escaleras hacia la habitación, por suerte el tercer piso no era su destino y tampoco pensaba en una compañía femenina, lo único que quería era cerrar los ojos y dormir, aunque no dudaba que soñaría de nuevo con aquella pirámide.

Una y otra vez acudía a sus sueños ¿Un mensaje acaso? Mejor no pensar tanto.

Ingresaba a su habitación, la camarera le colocaba agua, fruta y le preguntaba si requería algo más. A lo que respondió que todo estaba perfecto. Se daría un baño, leería un poco y el sueño llegaría a sus ojos, para perderse en las arenas de su imaginación.

Alice colocaba la tetera para preparar un té de menta, Bill se estaba preparando para irse, se había lucido con aquella pasta, y las chicas se deleitaron con la visita que si bien duró varias horas.

La tía Merlina no había desaprovechado para tomar dos buenas raciones de pasta con pan de ajo, finalizando con un delicioso postre, por suerte Nadia estuvo algo risueña, sin prestar atención a los pequeños indirectos comentarios de su madre y la tía Merlina, como a veces solía pasar.

-Me despido, tomaré una taza de té, debo revisar varios documentos mañana inicia la semana con varias pruebas pendientes que tengo por hacer-.

-Uh...yo también, mañana iré con las chicas al cine, me divierto los lunes a más no poder, es la manera de recargar energías-.

-Es una forma de hacer terapia madre, yo creo que saldré después del trabajo con un chico que conocí, es alto, elegante, guapo, sensual-. Grace sonreía con aquella aptitud coqueta.

-Grace te quiero temprano en casa-. Alice le apuntaba con sus dedos.

-Chicas nos vemos en la semana, vendré el miércoles o jueves, las invito un café-.

-Papá, creo que es algo anticuado, deberías invitarnos a un bar-.

-Tu padre seria ahorcado si su novia se entera que llevo sus hijas a un bar, y ella no estuvo invitada, es un horror Bill, tu novia es más joven que nuestra hija mayor, querida Nadia, debes buscar un novio, amante, o amigo especial, a tu edad las formalidades pasaron de moda-. Alice movía sus manos en señal de que el tiempo volaba.

Nadia le miraba fijamente.

-Madre eres siempre tan elocuente...gracias por los apuntes, ahora que recuerdo...quisiera saber que diantres pensaban cuando me colocaron Nadia, es como si "Nadie" me viera-.

Alice se colocaba en pie soltando una risa estrepita.

-Que exagerada eres, Nadia es un hermoso nombre, me gustó por aquella hermosa gimnasta olímpica, de hecho, creo que vive aquí en

nuestra ciudad de Norman, dirige una academia para gimnastas olímpicos, deberías sentirte orgullosa de tu nombre-.

Bill terminaba el té para tomar su abrigo y las llaves del auto. Se despedía de las chicas, al cruzarse con Alice, ella le evadía con total indiferencia.

-Gracias por tu visita, saludos a la zorra de tu novia-.

Todas las miradas se posaban sobre ella.

-Ay no puedo disimular el gusto de insultar mi reemplazo-.

-Adiós papá, te amo-. Nadia y Grace le abrazaban mientras el depositaba algunos besos en sus frentes.

Alice se quedó mirando la escena con un toque de celos, Bill estaba mucho más guapo, atractivo, sus ojos profundos lucían a la perfección con su sonrisa. Pero ella tenía una belleza intacta. Y varios ojos que le admiraban con coquetería.

Capítulo 3 Propuestas

Clement tomaba los trozos de fruta para llevarlos a su boca, mientras elogiaba el sabor de aquellos duraznos en almíbar ante la visita que ese día los acompañaba, era nada menos y nada más que la hermosa Xenia y su madre.

-Ay pero que mujer tan hermosa tu hija querida-.

-Ella es una belleza, eso no tiene lugar a dudas, espero que Sergio y ella logren hacer clip, me encantaría tanto-.

-Nuestro hijo es un todo un caballero-.

Xenia miraba las fotos en la repisa cerca de la chimenea.

-Sergio es encantador, me imagino la cantidad de admiradoras que le deben enviar cartas, regalos, y miles de cosas, en cada viaje y lugar donde va, captura miradas, eso he leído sobre él, pero...dicen que es muy reservado, ya me muero por verlo-.

-Estará en unas semanas de regreso, está tan absorto en su trabajo, la verdad es que me gustaría que se quedara en la compañía, nuestra floristería ahora está en manos de Liza, aunque está estudiando algo para expandir sus conocimientos empresariales, quería estudiar teatro, pero vaya oficio al que quería dedicarse, por suerte...le gusta la administración, se recibió hace tres años-.

-Si, hemos abierto dos sucursales más, Liza adora la floristería, ha realizado cambios para bien, pero.... No faltan los peros a veces-.

Clement abría otra lata de duraznos.

-Es una delicia, aunque estoy algo delicado de la diabetes-.

-Debe cuidarse-. La señora Zaida miraba a Clement mientras le señalaba la lata de duraznos.

-No le preste atención, su azúcar está en optimo estado-.

-Mamá el señor Clement está en perfecto estado de salud, no es para preocuparse-.

-Ni crean, hace unos días mi hígado estuvo muy delicado, la verdad es que ahora que esté Sergio iré al internista, ni quiero pensar que tengo algo terrible y no me han querido decir la verdad-.

-Cariño, asustarás a Xenia-.

-Solo digo la verdad-. Clement se paladeaba en aquel momento.

-Entonces no se diga más, están invitadas a almorzar, mi rollo de carne relleno es el mejor de esta zona, pasen a la cocina, desde aquí pueden observar mi hermoso jardín-. Las mujeres tomaron lugar en el hermoso comedor tipo vintage, un café y seguirían con la animada platica, y las fotos de los álbumes donde Sergio era el centro de atención.

El horno era su lugar favorito, el olor en aquel día impregnaba todo el lugar, los panes ya estaban por salir. La gente se aglomeraba para sus pedidos, por suerte Octavio estaba ya al frente despachando, su madre no tuvo más remedio que ayudarle a entregar pedidos, de repente se percató que su madre y alguien a quien no pudo ver sonreían animadamente, no le parecía extraño, mamá últimamente tomaba unas aptitudes algo extrañas, una libertad que por momentos le parecía de una adolescente.

Sacando las bandejas las colocaba a reposar, para acercarse al mostrador y ayudar atender.

-Bien cariño, aquí está tu cambio, cuando gustes puedes hacer tus pedidos, si deseas algo especial-.

-Gracias, lo tendré en cuenta...tus ojos son para tener en cuenta-. El hombre salía del lugar, girando su mirada a Alice, quien se despedía con una amplia sonrisa.

-Mamá cierra la boca-. Nadia le daba dos toques en su mentón.

-No seas envidiosa, que culpa tengo que en este tiempo los pretendientes me sigan por doquier...tú no puedes entender muy bien lo que digo, no hago nada para que me sigan-.

-No, para nada, solo coquetear un poco, reír y reír y dar tu número telefónico a desconocidos. Ay madre...ya no sé qué pensar-.

-No pienses nada, busca un amigo, ve a cine, ve tomate unas copas, o sal algún bar de solos y solas...he ido algunos con las chicas, son fenomenales, hay solitarios, solté ...rones-. Alice levantaba sus cejas dándole a entender que era un sitio ideal.

Llegaba la chica que traía el periódico y la revista de la semana.

-Ahora iré a mi lectura del día, los sociales siempre tienen noticias de gente de la farándula, solteros codiciados, hombres guapos y estrellas en ascenso-.

-Mamá, como te encanta perder el tiempo-.

-Esto para la mesa siete, esto es para llevar y por favor seis ordenes de pan francés, dos pasteles de chocolate grandes-. Octavio dejaba sus pedidos en manos de Nadia.

-Te propongo que amplíes, el local siguiente estaría bien, la dueña te lo vendería

con gusto, y además que otra persona venga medio tiempo, piénsalo

Nadia, ya no damos abasto-.

En aquel instante varias personas más ingresaban al lugar. Nadia les recibía y buscaba lugar para que disfrutaran del lugar, era un sitio acogedor, con una vitrina de productos tentadores, la decoración vintage, la música, y el ambiente, era lo ideal para un buen café.

-Es una buena propuesta ampliarnos-. Mirando a Octavio le daba la total razón.

Bill revisaba los reportes con atención, parecía que todo estaba en orden, firmaba y entregaba a su asistente en aquel momento, varios documentos.

-Por cierto, aquí está el listado de algunas cosas que solicito, revisa bien que no falte nada.... Agitador Vortex. ... Bagueta o Varilla de Agitación. Balanza Analítica. Balón de Destilación o Matraz de Destilación. Bureta. Crisol de Porcelana. Microscopio. Soporte Universal. Estufa de Laboratorio. Termómetro-.

-Si, perfecto Profesor, lo tendrá mañana en la mañana, aunque algunas cosas llegaran hoy mismo-.

-Gracias-. En aquel instante Corine le llamaba.

-Es hora de ir por algo, me gustaría que pudiera darse un café querido profesor-.

-Tengo justo una hora para comer algo, así que ese café se puede dar-.

-Entonces voy por ti-.

Bill se colocaba en pie para despojarse de su bata.

-Creo que también iré por ti-.

Y dicho estos los dos al mismo tiempo, desde sus lugares caminaban para encontrarse con el otro. Al llegar a las escaleras se miraron, Bill le hizo ademan de venir de su mano.

Bajaron por el ascensor hasta el parqueadero para el personal interno.

-Creo que esta noche me quedaré contigo, mi abuela está mucho mejor, de todas maneras, le pedí flores, le encantan-.

-Es un bello detalle, hablando de flores, creo que enviaré unas a casa, Nadia es fanática de las rosas, por eso las continúo comprando, me gustan sobre el comedor en un jarrón de cristal, creo que le da ese toque al lugar muy acogedor-.

-Eres un empedernido romántico, pronto será mi cumpleaños, me gustaría invitar tus hijas, pero no sé, si sea prudente hacerlo, no quisiera ser la manzana de discordia entre ellas y su madre-.

-No te preocupes, estoy separado hace años, legalmente soy parte de la larga lista de divorciados oficialmente, y eso no tiene nada que ver contigo Corine...-.

-De todas formas, es lo que Alice piensa-.

-No podemos vivir con las conjeturas que arman las personas en sus mentes, cierto es que jamás intentes convencer a un detractor-. Bill tomaba su mentón entre sus manos.

-No sea que te bajes a su mismo nivel de...-. Los dos se miraron al tiempo, parecían estar sincronizados -Exactamente, y diré la palabra faltante, estupidez-. Bill le daba un tierno beso.

-No gastemos energías en esas cosas, siento respeto hacia Alice, es la madre de mis hijas, quien fue mi compañera, pero las cosas están más que claras...nuestra separación no fue por alguna falta, decisiones que decidimos tomar, pero siempre le tendré un profundo cariño, pero no quiero que te sientas mal por lo que pasó...las adversidades todas suman para madurar aún mucho más...te amo-.

-Te amo mi querido Bill-.

El auto salía del lugar, Bill cantaba mientras conducía, su rostro se iluminaba.

Sergio revisaba varias piezas importantes que ese día habían salido a luz, un campamento seria colocado en la zona, se quedarían tres días allí, debía clasificar varias piezas encontradas.

El profesor Michael le daba dos palmadas en su espalda.

-Me siento feliz por este hallazgo, pero me sentiré triste muy pronto-.

- ¿Y cuál sería el motivo? -.

-Miss Laurent, nuestro chico nos abandona por unas semanas, viajara a Norteamérica, sé que estarás en tu merecido descanso, pero como te conozco no cesarás de seguir trabajando y enviando reportes, aun así, disfruta.... te lo mereces, todos han ido a sus cortas vacaciones menos Sergio, esta vez casi que tengo que obligarle a que se marche, sus padres son adorables, tuve la oportunidad de conocerlos el año pasado, Sergio ha estado los últimos diez meses sin parar-.

-Sentiremos un vacío, su trabajo es impecable-. Loane encendía su cigarro. Mientras sus ojos miraban a Sergio con aquella fijación.

-Lamento tener que marcharme por unas semanas, pero estaré al tanto de todo, igualmente pueden contar conmigo-.

-No te preocupes, Madison estará con nosotros mientras estás por fuera-. El profesor Michael era requerido en las excavaciones.

Loane se acercaba a Sergio que, en aquel momento, miraba con una lupa unas inscripciones en las vasijas.

-Podemos cenar esta noche... Hay un lugar a media hora, tranquilo, afable, al aire libre en medio de una terraza bastante colorida-.

- ¿Me estas invitando a cenar? -.

-Te estoy invitando a una cita, luego si quieres puedes ir a mi cama, sería una bonita despedida-. Los dedos de Loane le acariciaron su mejilla. Sergio le daba una sonrisa traviesa.

-La cena será una buena fuente de inspiración para terminar mis últimos reportes, de hecho, en unos pocos días estaré en un vuelo a casa-.

Salía de la tienda de campamento.

-Que difícil eres Sergio Fontaine, pero también tengo lo mío-. Fumaba su cigarro, mientras con disimulo miraba los documentos que estaban en su escritorio. Sergio y el profesor ingresaban, y por mala fortuna para ella, tomaba el portafolio y cerrándolo, salían del lugar a prisa.

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