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Los Secretos del CEO

Los Secretos del CEO

Autor: : Angelics
Género: Romance
Mary es una modela joven proxima a casarse con su prometido, pero a poco antes de que se celebre la boda y mientras lidia con el estres, encuentra un diario que escrito con la letra de su prometido, el cual le estara revelando cosas que ella no se esperaba del pasado de ambos. ¿Podra Mary seguir con la boda a pesar de las cosas que hizo su prometido en el pasado con todos incluyendola a ella?

Capítulo 1 El diario

-Despierta de una vez, cariño -dijo un hombre, que estaba sentado en una cama, al lado de una mujer.

-Cinco minutos más -dijo la mujer, quien todavía estaba acostada en la cama.

-Debemos irnos para encontrarnos con los organizadores de la boda, levántate de una vez y vístete -dijo el hombre, mientras se levantaba y caminaba para ir al baño de la habitación.

Poco después de que el hombre se fuera, la mujer se levantó lentamente, mientras bostezaba ligeramente, y colocaba su mano en su boca.

La mujer, parecía tener una edad entre veinte y treinta años, debido a la juventud en su rostro, pero que al mismo tiempo tenia cierto aire de madurez, tenía una piel blanca, cabello y ojos de color castaño oscuro, su pecho era bastante amplio, y su cuerpo curvilíneo.

Cualquiera que viera a esta mujer de piel blanca, diría que es muy hermosa, y debía serlo, teniendo en cuenta sus antecedentes.

- ¡Ya te levantaste, Mary! -grito una voz, desde el baño en la habitación.

- ¡Si, si! Ya lo hice -dijo la mujer de piel blanca.

La mujer llamada Mary, se levantó lentamente de su cama, y camino poco después hacia el baño, y cuando entro, vio a un hombre en pijama, que se estaba lavando los dientes cuando ella llego.

El hombre, era de piel blanca, de cabello castaño muy oscuro, al igual que sus ojos, media aproximadamente entre un metro setenta y un metro setentaicinco de altura, su constitución era esbelta y atlética, y se notaba que tenía algunos músculos algo visibles en su cuerpo.

Cuando la mujer vio a este hombre, lo abrazo desde atrás, y le dio un beso en la mejilla, el cual poco después fue respondido con un beso en sus labios por parte del hombre.

-Ya se acerca el día Donald -dijo Mary, poco después de ser besada.

-Sí, pronto tendré a una miss universo como esposa -dijo el hombre, llamado Donald.

-Deja de llamarme así, yo no gane ese concurso, a penas y si pude llegar al top cinco -dijo Mary, mientras miraba a Donald.

-Para mí, tú ganaste ese concurso -dijo Donald, mientras terminaba de cepillarse los dientes.

Cuando Mary, escucho estas últimas palabras de Donald, suspiro involuntariamente mientras recordaba el pasado.

Hace poco menos de una década atrás, hace más o menos siete años, había participado en el concurso de belleza de miss universo, celebrado en estados unidos, representando a su país natal, España.

Lo había hecho bien en el concurso, logrando avanzar entre las concursantes, pero al final lo más lejos que pudo llegar fue el top cinco, no estando cerca de ganar.

Sinceramente, ella tenía un cierto remordimiento por eso, ya que quería ganar, e incluso mientras participaba, la llamaron una de las favoritas a ganar el concurso, pero por desgracia no fue así, pero lentamente lo había olvidado con el tiempo.

Pero Donald, se lo recordaba algunas veces, y eso la molestaba y la complacía al mismo tiempo, ya que siempre la llamaba su número uno.

-Ve a arreglarte mientras me baño, hoy va a ser un día ajetreado -dijo Mary, mientras besaba a Donald.

- ¿Nos bañamos juntos? -dijo Donald, con una sonrisa.

-No... si entramos los dos, nunca saldremos, vete mientras me baño.

-Bien -dijo Donald, el cual poco después salió por la puerta del baño, cerrándola después de salir.

-Cielos, ya han sido cinco años... no puedo creer que ya me vaya a casar -pensó Mary, mientras se veía en el espejo.

Ella y Donald, tenían una relación desde hace casi cinco años, pasando varios altibajos, hasta que por fin decidieron casarse los dos juntos.

A pesar de que debería sentirse feliz por su boda, Mary no podía quitarse de encima cierta presión en su cabeza, así como tampoco podía quitarse los nervios que la invadían.

Antes de empezar a salir con Donald, había estado comprometida, con un hombre diferente, pero al final esa relación termino junto con su compromiso, a pocas semanas de su boda.

En ese entonces, las cosas habían sido similares a como lo eran ahora, y ella estaba feliz por su casamiento, pero al final su compromiso y su relación con su primer prometido, terminaron por desaparecer.

Y ahora, las cosas parecían similares a como lo eran anteriormente durante su primer compromiso, ella, estando comprometida con un hombre del cual estaba enamorada, y es por eso que sentía miedo de que la misma situación que ocurrió durante su primer compromiso se repitiera.

-No es momento de pensar en eso... debo ir con los organizadores de la boda -pensó Mary, antes de desnudarse e ir a bañarse.

Mientras ella se bañaba, no se dio cuenta de que la puerta del baño, se abrió lentamente, y alguien empezó a caminar de forma sigilosa hacia ella.

Mary, quien todavía se estaba bañando, no se dio cuenta, o al menos así fue, hasta que sintió que alguien la abrazaba desde atrás, y le apretaba los senos con una par de manos.

- ¡¿Qué?! -exclamo Mary, involuntariamente, antes de girarse hacia atrás.

Y fue en ese momento, que vio a Donald, sonriéndole desde atrás.

- ¡Sorpresa! -dijo Donald, mientras sonreía.

- ¡Tu! -exclamo Mary, algo enojada de ser asustada por Donald de esa forma, aunque no pudo seguir quejándose ya que pronto fue silenciada por uno de los besos de Donald.

Y ella, al sentir sus labios, pronto le respondió.

Ya eran las diez de la mañana, cuando Donald y Mary, por fin salieron de su casa, exponiéndose al frio de España, que estaba golpeando a la capital, donde ellos vivían.

Debido al frio, ambos llevaban ropas abrigadas, caminando hacia su auto, poco después de salir, y una vez que se subieron, los dos por fin se pusieron en marcha.

-Vamos tarde... te dije que no podías entrar al baño conmigo -dijo Mary, enojada debido al retraso ocasionado por Donald.

-Tranquila, no pasara nada.

- ¿No pasara nada? Debíamos vernos con los organizadores a las nueve, y ya son las diez.

-Sabes, en mi país natal, cuando una persona dice una hora en específico, en realidad quiere decir una hora más tarde, allí cuando alguien decía a las diez en realidad quería decir a las once... así que estamos a tiempo.

- ¡Pero no estamos en tú país! ¡Ni siquiera estamos en tu continente! No sé cómo hacen las cosas allá, pero aquí en España somos puntuales -dijo Mary, mientras miraba a Donald.

Donald, era un extranjero, que provenía del continente americano, y que se había ido a vivir aquí en España, pero a pesar de vivir en otro país, e incluso en otro continente, Donald no había olvidado las costumbres de su país y continente natal.

Una de esas costumbres, que a veces molestaba a Mary, era con respecto al horario, al parecer en el país natal de Donald, la gente solía ser impuntual, además de imprecisa, cuando una persona, decía que iba a ir a una hora específica a algún lugar, al parecer en realidad se refería a que llegaría media hora o incluso una hora más tarde... a veces puede que dos horas incluso.

En varias y distintas ocasiones, Mary, al principio de su relación con Donald, en varias oportunidades pensó que había sido plantada por este, debido a que siempre llegaba media hora o una hora más tarde de la hora acordada, haciendo alarde de sus orígenes extranjeros.

Y esa costumbre, a pesar de vivir durante años en España, todavía no se le había quitado.

Cuando por fin llegaron con los organizadores, ya eran casi las diez y media, ya que Donald, compro comida en el camino, ignorando ya sea de forma deliberada o a propósito, las quejas de Mary.

Cuando por fin llegaron al establecimiento donde sería su boda, Mary, camino de forma rápida, rezando que los dueños no hubieran cancelado su cita, y Donald, caminaba detrás de ella, a ritmo normal mientras comía una hamburguesa que compro en el camino.

Cuando por fin llegaron, la recepcionista del lugar, Mary sintió cierta vergüenza por lo que iba a preguntar, al principio quiso pasarle la responsabilidad a Donald, pero cuando lo vio con su boca llena de salsa debido a la hamburguesa que estaba comiendo, decidió no hacerlo.

Así que fue a preguntar ella misma.

-Disculpe -dijo Mary, con un tono bajo.

- ¿Si? -dijo la recepcionista, mientras miraba a Mary.

-Tenemos una cita para reunirnos con los dueños del lugar... sé que llegamos... más de una hora tarde... pero... esperaba que todavía hubiera tiempo para reunirme con ellos -dijo Mary, mientras la vergüenza la invadía.

-Por desgracia... los dueños todavía no han llegado, tendrán que esperan sentados mientras llegan, disculpe la tardanza -dijo la recepcionista.

Cuando Mary, escucho estas palabras, su mente se quedó en blanco por un momento, y sola la sonrisa sarcástica de Donald, la despertó de su shock.

-Perdón... ¿Acaso no dijiste que "ustedes" los de España era puntuales? -dijo Donald, con un tono sarcástico.

- ¡Tú! ¡Cállate, solo cállate! -dijo Mary, mientras caminaba enojada a sentarse.

-No sería un buen esposo si no dijera que "te lo dije"... porque de verdad lo hice -dijo Donald, mientras perseguía a Mary.

-Cállate -dijo Mary, siendo esta la única palabra que podía decir, ya que no tenía otra con la cual refutar a Donald.

-De haberlo sabido, hubiera comprado otra hamburguesa... pero "alguien" dijo que íbamos muy tarde a nuestra cita -dijo Donald.

- ¡Quieres callarte de una vez! -dijo Mary, antes de sentarse, y darse cuenta de que alzo mucho la voz con su último grito.

Y cuando giro su vista a los alrededores, se dio cuenta... de que varias personas la estaban mirando, incluyendo la recepcionista.

Cuando Mary, vio esto, se avergonzó mucho, y empezó a desear que la tierra se la tragara, mientras trataba de ocultarse en el pecho de Donald, poco después de que este último se sentara.

El tiempo paso, y al final los encargados del lugar donde iba a ser la boda de Donald y Mary, terminaron por llegar, después del mediodía, justo cuando Donald y Mary estaban hambrientos... en especial Mary.

No había comido nada desde la mañana, ya que a diferencia de Donald, quien siempre estuvo relajado, ella estuvo estresada debido a la tardanza, y no había comida nada de lo que compro Donald en el camino, a pesar de las insistencias de este último.

Cuando Mary, vio a los encargados, se primer pensamiento fue gritarles debido a la tardanza, habían programado una cita para la mañana, pero los sinvergüenzas llegaron después del mediodía.

Obviamente estaba muy enojada, olvidándose en el proceso de que ella misma había llegado más de una hora tarde.

Pero al final no lo hizo, y Donald fue a encontrarse con los encargados del lugar, y hablo pacientemente con ellos, mientras Mary escuchaba cerca de ellos.

La fecha fue programada rápidamente, Donald arreglo todo, programando la boda dentro de un mes a partir de este momento, tiempo más que suficiente para preparar todo lo que se tenía que hacer.

Mientras conversaban, los dos encargados del lugar, intercambiaron varias miradas entre sí, alternando su mirada entre Donald y Mary, una y otra vez, y en medio de la conversación, de algún modo, uno de los encargados del lugar, termino por preguntar cómo alguien como Donald, había logrado comprometerse con alguien como Mary.

Cuando hizo esta pregunta, Mary se enojó con el hombre que la hizo, ya que la tomo como una burla hacia Donald, ya que este último... no era muy atractivo en realidad.

Francamente, Donald, no tenía nada resaltante, su altura era relativamente promedio, no era musculoso, a pesar de que estaba en forma y tenía una constitución atlética, y su rostro no era atractivo en ningún aspecto, mientras que Mary...

Para alguien que se convirtió en la representante de su país, en un concurso de belleza, y logro llegar al top cinco, era obvio que su apariencia estaba muy por encima del promedio.

Todas las personas, quienes los conocían a ambos, resaltaban este hecho, pero había algunas personas que lo resaltaban simplemente por malicia o de forma sarcástica, y Mary pensó que los encargados habían dicho esas palabras con malas intenciones.

Pero antes de que lograra decir algo, Donald respondió al hombre que hizo esa pregunta, aparentemente sin ofenderse, como si fuesen amigos y esas palabras solo hubieran sido dichas en broma.

Después de arreglar todo, ambos se fueron del lugar, aunque Mary, todavía estaba algo enojada, y no pudo evitar preguntarle a Donald, porque no se ofendió, mientras ambos estaban en el auto.

- ¿Por qué me ofendería? -pregunto Donald.

-Claramente ese hombre hizo esa pregunta con mala intención, o al menos así lo entendí yo -dijo Mary.

-Incluso si fuera así, ¿Por qué me importaría lo que él diga o piense? Yo voy a ser el que se a casar con una miss universo, mientras que él solo podría soñar con eso -dijo Donald, mientras sonreía.

-Tienes que dejar de llamarme así -dijo Mary.

-No quiero.

-Cambiando de tema... ¿Cómo vas con tú nuevo libro? -pregunto Mary, mientras miraba a Donald.

-Ya está listo, mañana me reuniré con mi editor para que lo publique -dijo Donald.

Donald, a la profesión a la cual se dedicaba, era la de ser un empresario muy exitoso, pero también era un escritor, y un novelista, y uno bastante famoso y exitoso, sin mencionar que era un empresario muy renombrado.

Mary, había intentado convertirse en novelista y en escritora profesional, pero los libros que escribió, no estuvieron ni cerca de ser tan exitosos como los de Donald, además de eso, su carrera profesional, estaba muy lejos de ser tan exitosa como la de Donald, quien era un escritor y empresario sumamente exitoso.

Esta situación, hacía que Mary se sintiera celosa, aunque aun así estaba feliz por el éxito de Donald.

Después de llegar a su casa, Mary empezó a hacer llamadas para poder preparar todo para la boda, tiendo un mes de tiempo para hacer todo lo que se debía para cuando llegara la tan esperada fecha.

A pesar de que Donald la ayudo donde pudo, él francamente no era muy bueno en organizar una boda, sin mencionar que muchas de sus decisiones, no eran del agrado de Mary.

Y como era natural en una boda, la decisión de la novia, se imponía a la del novio, por lo que Donald siempre tuvo que ceder cuando a Mary no le gustaba algo que él propusiera.

Y al final, tuvo que desentenderse de la boda, dejando que Mary organizara todo según su gusto, al parecer el único papel de Donald, era simplemente estar presente el día de la boda.

Del resto, Mary se haría cargo.

Mary, al final, después de pasar todo el día, pegada al teléfono y planeando todo lo necesario para la boda, termino por dormirse casi a medianoche, agotada por todo el trabajo.

A la mañana siguiente, Donald tuvo que irse temprano para asistir a una reunión de trabajo con los accionistas de su empresa, los cuales habían venido únicamente para poder reunirse con él en persona.

Mary, estando por fin sola en la casa, decidió limpiar, ya que en un par de días sus amigas le harían una despedida de soltera, y no quería que la casa estuviera sucia.

De esa manera, Mary, empezó a limpiar todo el lugar, pero su casa era bastante grande, con tres pisos de altura, así que tuvo que llamar a una trabajadora para que la ayudara.

Y cuando la trabajadora llego, ambas empezaron a arreglar todo, Mary, tomo el segundo piso, mientras que la trabajadora empezó a limpiar el primero, mientras que el tercero lo limpiarían juntas cuando terminaran.

Después de varias horas de limpieza, las dos habían terminado, y por fin fueron a limpiar el último piso de su casa, el cual era donde se encontraba la habitación de Donald y Mary.

El último lugar que limpiaron, fue la donde Mary y Donald dormían, y cuando limpiaron allí, Mary paso vergüenza, en varias ocasiones.

La trabajadora que limpiaba junto con ella... había encontrado en varias ocasiones... revistas de distintos tamaños, pero todas ellas con el mismo contenido... todas esas revistas eran del tipo "excitante" que los hombres siempre usaban para "relajarse".

Cuando la trabajadora encontraba estas revistas, al principio se sorprendió, pero después empezó a ignorarlas y simplemente se las entregaba a Mary para que dispusiera de ellas.

A pesar de que la trabajadora, aparentemente no le importaba, a Mary si... que su esposo tuviera este tipo de revistas, y en las cantidades que encontraron... era ciertamente preocupante.

Capítulo 2 El diario II

En especial, teniendo una prometida junto con él... era inevitable que si las personas vieran esto, se preguntaran por que un hombre teniendo una mujer viviendo con él, tendría un número tan grande de estas revistas guardadas en su habitación.

Muchos llegarían a pensar cualquier cosa al ver esto, incluso podrían pensar que no encontraba a su prometida atractiva o deseable, y muchas otras cosas más, y Mary empezó a imaginar que la trabajadora estaba pensando eso de ella.

-Cuando llegue, lo voy a matar -pensó Mary, mientras apilaba las revistas "candentes" de su prometido.

Ella, ya había decidido, que quemaría estas revistas mientras Donald observaba, una forma de retribución por la vergüenza que le hizo pasar actualmente.

-Señora, disculpe, pero aquí tiene algo mas -dijo la trabajadora, sacando a Mary de sus pensamientos.

-Por favor que no sea otra revista -pensó Mary, mientras se giraba para ver.

Pero lo que vio, no fue una revista, en vez de eso fue un libro, tenía una portada negra, y no tenía ningún adorno de ningún tipo.

- ¿Qué es eso? -pensó Mary.

-Lo encontré mientras limpiaba el closet, estaba detrás de las... revistas de su prometido -dijo la trabajadora, diciendo en susurros estas últimas palabras.

Cuando Mary, escucho las últimas palabras de la trabajadora, se avergonzó nuevamente, y tomo el libro rápidamente para pudieran proseguir limpiando la habitación.

Después de una hora, ambas por fin habían terminado, y Mary, pudo formar una pequeña torre de un metro y medio de altura, al apilar todas las revistas que su prometido había estado ocultándole en su habitación.

La trabajadora no comento nada acerca de eso, y Mary tampoco quería decir nada, por lo que ambas ignoraron el tema del por qué un hombre que esta por casarse acumularía tantas revistas "candentes" en la misma habitación donde duerme con su futura esposa.

Cuando la trabajadora por fin se fue, Mary por fin pudo sentarse a descansar, mientras observaba el libro negro que la trabajadora le había dado.

En realidad, tenía miedo de abrirlo, ya que pensaba que era alguna clase de novela "candente" igual que las revistas que había encontrado anteriormente, pero al final decidió abrirlo.

-Si es alguna tipo de libro... de esa "clase" voy a tener que llevarlo a un psiquiatra para que lo examine... no es normal que alguien tenga tantas cosas como esta... incluso si es un hombre, y en especial uno que se va a casar -pensó Mary, mientras abría el libro.

La primera página del libro, estaba en blanco, así que la paso rápidamente a la segunda, y fue allí donde pudo ver que empezaba el texto, era la letra de Donald, y relataba ciertos eventos de cuando él era más joven.

-Ya va a empezar -dijo Donald, mientras encendía, el televisor en su casa.

El concurso de belleza más famoso del mundo está a punto de comenzar, y Donald, al igual que muchos hombres, únicamente deseaba verlo para poder ver a las mujeres que aparecían allí.

Donald, observo con mucha atención, a todas las mujeres que iban apareciendo, habían dividido a las representantes de cada país, en diferentes grupos y e iban seleccionando a las concursantes que pasarían a la siguiente ronda, según el grupo que iba apareciendo.

Y cuando el grupo correspondiente al continente europeo apareció, Donald, se fijó en cierta chica de piel blanca de una tez algo oscura, esa chica era la representante de España, un país algo pequeño en la escena global, pero cuando Donald la vio, no pudo despegar sus ojos de ella.

El concurso siguió avanzando, y cuando la representante del país de España, logro pasar al top veinte, Donald se alegró por ella, y se alegró aún más cuando pudo entrar en el top diez.

Cuando llego la hora del desfile en los trajes de baño, Donald, presto una atención aun mayor al concurso, observando a cada concursante con sumo detalle... en especial a la representante de España.

Cuando llego la hora de seleccionar al top tres, Donald espero impaciente mientras los nombres de las concursantes seleccionadas eran anunciados, primero fue una, luego fue otra, y así sucesivamente.

Pero cuando los tres nombres fueron por fin anunciados, y cuando Donald pudo ver que el nombre de la representante de España, no estaba entre las tres finalistas, un arranque de rabia lo invadió, en especial porque pensó que una de las tres finalistas no debía estar allí, ya que no la consideraba lo suficientemente bonita como para estar entre las tres.

Y en especial, también sintió enojo, por la representante de España, a pesar de ser más bonita que una de las tres finalistas, no había sido elegida, pero una mujer más fea que ella, si había logrado ser escogida.

Esto hizo que Donald, criticara a los jueces fuertemente, preguntándose qué diablos estaban pensando cuando hicieron la selección, y el hecho de que la mujer, a la cual él, consideraba como la más fea del grupo, y que le había arrebatado el último lugar disponible en el top tres a la representante de España, ganara el concurso de miss universo, ganándole a mujeres más hermosas que ella, no ayudo a mejorar la impresión que Donald, tenia de los jueces, y en su lugar hizo que Donald, los insultara fuertemente en su cabeza.

-Esa mujer... debo encontrarla -dijo Donald, mientras veía la última aparición, de la representante de España, en el miss universo.

Cuando Mary, leyó lo que estaba escrito en las primeras páginas del libro, en especial lo que Donald, pensaba sobre la representante del país de España, y la especial atención que le dedico durante el concurso, su primer pensamiento, fue que esto no debía ser real, y después fue el shock.

Mary, se había dado cuenta, de que el concurso de miss universo, del cual Donald, escribió en el libro, era el concurso en el cual ella participo, y la representante de España, de la cual Donald escribió... era ella.

-Ya llegue -dijo Donald, mientras abría la puerta de la casa, sacando a Mary de su aturdimiento.

-Bien... bienvenido -dijo Mary, de forma nerviosa, esperando que Donald, no notara nada raro en ella.

- ¿Qué estás haciendo? -pregunto Donald.

-Nada... solo descansaba después de haber terminado de limpiar, fue muy agotador de verdad -dijo Mary.

-Te dije que contrataras a empleadas que lo hicieran por ti, no había necesidad de que tú participaras en la limpieza -dijo Donald.

-Hay... hay algunas cosas que prefiero hacer por mí misma -dijo Mary.

-Si tú lo dices, aunque creo que fue innecesario.

-No importa... hay muchas cosas interesantes que puedes encontrar mientras limpias, por eso me gusta participar en la limpieza -dijo Mary.

- ¿Cómo qué? -pregunto Donald.

-Muchas cosas -dijo Mary, mientras pensaba en la enorme pila de revistas que Donald, había estado ocultando en el cuarto donde dormían.

Y también, mientras apretaba de forma inconsciente, el libro negro, el cual había ocultado detrás de su espalda para que Donald, no lo viera.

Capítulo 3 Empieza la búsqueda

A la mañana siguiente, Mary, continuo organizando los detalles de su boda, mientras relegaba a Donald, al papel de un mero observador, sin mucho que decir u opinar en los planes de su propia boda.

Pero a pesar del ajetreo de tener que organizar su boda, Mary todavía no podía sacarse de su mente, lo que había leído en el libro que fue aparentemente escrito por Donald.

En las primeras páginas de ese libro, Donald, escribió sobre la primera vez que la vio, y las últimas líneas que llego a leer, hablaban sobre que Donald, quería encontrarla, algo que la dejo muy perpleja.

Ella, quería seguir leyendo, pero no quería hacerlo frente a Donald, por obvias razones, necesitaba hacerlo mientras él, no estuviese cerca, aunque era algo difícil, ya que pasaban gran parte de su tiempo, juntos, exceptuando cuando trabajan.

Y además, el tiempo libre que Mary tenía, lo gastaba organizando los detalles de su boda, ya que por obvias razones, no podía ignorar los planes de su boda, solo para leer un libro, en especial cuando había poco tiempo.

Y de esa manera, pasaron varios días, antes de que Mary, por fin encontrara tiempo libre para poder leer el libro, sin que Donald estuviese cerca.

Estaba algo nerviosa, ya que no sabía que es lo que leería, pero después de un par de minutos de vacilación, decidió leer una vez más, desde donde se quedó anteriormente.

Cuando empezó a leer, pudo ver que los eventos que estaban escritos en el libro, se habían saltado más de un año entero, desde que Donald la vio en la televisión.

En esa fecha, Donald, gracias a las ventas de los libros que escribió, ya tenía una gran cantidad de dinero, y estaba tratando de empezar su propia empresa, estando aún en proceso de desarrollo en ese entonces.

Pero según parece, a pesar de tener un millar de cosas por las cuales tenía que estar preocupado, tales como el establecimiento de su propia empresa, Donald, no se había olvidado de Mary... en lo más mínimo.

Todo lo contrario, el recuerdo de Mary, aún estaba vivo en su cabeza.

-Gracias por recibirme -dijo Donald, mientras se sentaba en una silla, frente a un escritorio, con un hombre sentado detrás de dicho escritorio.

-No tiene que agradecer... más importante, hablemos de negocios -dijo el hombre.

-Bien... quiero que... busque a cierta chica, en la cual estoy interesado -dijo Donald.

- ¿Una chica? ¿Quiere que acose a alguna de sus ex-novias?

-No, no... a esta chica... ¿Puedo ser totalmente honesto con usted?

-Sería mejor que lo hiciera para que pueda hacer mejor mi trabajo.

- ¿Puede prometerme que nada de lo que diga aquí, va a salir a la luz?

-Sí, aunque si quiere estar más seguro podemos firmar un acuerdo de confidencialidad ¿Le parece?

-Si... hagámoslo entonces, sería mejor de esa manera -dijo Donald.

-Bien, por suerte tengo varios acuerdos aquí, así que podemos firmar de una vez.

Cuando el hombre detrás del escritorio, dijo estas palabras, abrió un cajón de su escritorio, y saco varios papeles que puso frente a Donald.

-Puede leerlos si quiere.

-Eso hare.

Donald, empezó a leer, todas y cada una de las hojas que el hombre le había dado, frunciendo el ceño en varias ocasiones, aunque después de un rato, termino de leer por fin el documento.

- ¿Qué piensa? -pregunto el hombre.

-El acuerdo parece bien, al menos según mi entendimiento.

-Bien... ¿Lo firmamos?

-Hagámoslo.

Donald, y el hombre detrás del escritorio, firmaron ambos, todas las hojas del documento que era un acuerdo de confidencialidad, que el hombre detrás del escritorio le había dado a Donald, el cual después de firmar, mostro una expresión relajada.

-Bien... ahora ¿Puede decirme todos los detalles de lo que quiere que haga? -pregunto el hombre.

-Bien... la chica de la cual estoy interesado, la verdad no la conozco.

- ¿No la conoce?

-Sí, pero aun así... quiero que la investigue.

- ¿Con que fin?

-Quiero que averigüe donde vive, cuáles son sus gustos, sus preferencias, lo que hace, que lugares frecuenta, quienes son sus amigos, que les gusta a sus amigos.

-Básicamente... todo acerca de ella.

-Así es... todo, quiero saberlo todo, y quiero que me de esa información.

- ¿Hay algo más, especifico?

-Si... quiero saber explícitamente, que le gusta y que no, que le agrada y que no, que conductas le agrada y cuáles no... enfóquese sobre todo en eso.

-Ya veo... bien, puedo hacerlo, solo necesito el nombre de la chica, y una foto de ella.

-Se la daré, aunque de hecho puede ver todo eso en internet.

- ¿En internet?

-Fue una de las participantes en el miss universo del año pasado, así que hay mucha información con respecto a ella en el internet.

-Ya veo... Así que pretende acosar una chica de ese concurso que le gusto ¿Verdad?

-No lo llame así... solo dígale...

- ¿Cómo quiere que le diga?

-No lo sé... quizás amor a primera vista u algo parecido.

-Si usted así lo desea... en cuanto a mis tarifas.

-Creo que sabe que puedo cubrir cualquier gasto.

-Sí, supongo que sí.

-Pero no se emocione... no pienso pagar de más en ningún sentido, quiero un informe detallado de sus tarifas y lo que cobra, no pienso pagar nada irrazonable.

-Está bien, descuide, no soy un estafador.

-Eso espero, lo contacte debido a su reputación como uno de los mejores.

-Bien, tranquilícese, encontrare a su futura... novia, y le daré todo lo que me pidió.

-Bien... esperare entonces -dijo Donald, antes de pararse, y caminar fuera de la oficina donde estaba.

Cuando Mary, leyó el contenido en el libro, se sintió aturdida, durante un buen tiempo, antes de que por fin, saliera del shock en el cual había entrado.

-Donald... ¿De verdad hiciste eso? -murmuro Mary, mientras procesaba lo que había leído anteriormente.

Su prometido, le había pagado al parecer, aun detective privado, para que la buscara, y no solo eso, sino que también para que le proveyera de toda la información que pudiese encontrar con respecto a ella.

No podía creer que fuese verdad, no podía creerlo, era demasiado impactante como para ser verdad, ella quería pensar que era mentira, pero el libro estaba escrito con la letra de Donald, una letra muy difícil de poder copiar, debido a su "particularidad".

- ¿Qué más hay aquí? -dijo Mary, mientras observaba el libro, y pensaba si debía seguir leyendo o no.

Ella, tenía miedo de seguir descubriendo las acciones de Donald, pero después de un breve tiempo, continuo leyendo, y los eventos que pasaron a continuación, tenían que ver con su primer encuentro con Donald, más de un año después de que perdiera el concurso de miss universo.

Cuando Mary, leyó esto, empezó a recordar involuntariamente su primer encuentro con Donald, el cual parecía ser tan casual que nunca sospecharía de lo contrario, ya que de hecho, fue ella quien se acercó a él.

- ¡Cariño, ya me voy! -grito Mary, mientras veía a un hombre, de piel blanca, y cabello negro, sentado en el sofá de la sala de estar, el cual veía la televisión.

-Adiós, que desfrutes tu día -dijo el hombre, mientras apartaba su vista brevemente del televisor.

Poco después de que el hombre de cabello negro, dijera estas palabras, Mary, salió lentamente de su casa, mientras caminaba hasta su automóvil, para ir a su ejercicio diario.

Mary, tenía que mantenerse en forma, teniendo en cuenta su profesión y pasatiempos, por lo que la forma más fácil de hacerlo era ir al gimnasio local, para realizar las diferentes actividades allí.

Después de un rato de conducir, Mary por fin llego hasta el gimnasio, llegando algo tarde a las clases de ejercicios especiales, en la cual estaba inscrita.

-Llegas tarde Mary -dijo una mujer, de cabello castaño, mientras veía a Mary, llegar toda apurada.

-Lo sé Sarah, pero el tráfico estaba terrible -dijo Mary, mientras saluda a la mujer llamada Sarah.

-Por suerte para ti, todavía llegaste justo a tiempo -dijo una mujer, de cabello rubio mientras tocaba el hombre de Mary, desde atrás.

-Lo sé, lo sé, no volverá a pasar María -dijo Mary, mientras se daba la vuelta, para saludar a la mujer de cabello rubio, llamada María.

-Silencio las dos, el instructor, ya llego -dijo Sarah, mientras se volteaba junto con Mary, María, y muchos otros hombres y mujeres para ver al instructor.

El instructor, era un hombre blanco, de cabello negro, con una considerable cantidad de músculos en su cuerpo, lo cual lo hacía tener un físico atractivo.

-Siempre me da gusto ver al instructor -dijo María, mientras miraba al hombre de cabello negro.

-Cierra la boca, se te está saliendo la baba -dijo Mary, en tono sarcástico.

-Cállate... mi reacción no es tan exagerada, además... quiero tener un novio, me dio rabia tener que pasar el día de los enamorados sola -dijo María.

-No estuviste sola... estuviste conmigo -dijo Mary.

-Sí, estuve junto contigo, mientras te divertías dándole besos a Miguel, no sabes lo horrible que es ser mal tercio -dijo María.

-Tranquila, no estarás soltera mucho tiempo -dijo Mary.

-Silencio, la clase ya va a comenzar -dijo Sarah.

-Bien -dijeron Mary y María, al mismo tiempo.

Poco después de que ambas, dijeran esto, el instructor pronto empezó las clases, realizando diferentes rutinas de ejercicios para que sus alumnos le siguieran a su ritmo.

Mary, no sabía porque, pero se sintió especialmente agotada por los ejercicios de hoy, y en muchas ocasiones sintió que el aire le faltaba, y no era la única al parecer, ya que Sarah y María, parecían estar iguales que ella.

Cuando los ejercicios por fin terminaron, las tres parecían estar al borde del colapso, nunca antes se habían cansado tanto como hoy.

Y mientras las tres descansaban, lograron ver como el instructor, se acercaba a paso lento hacia ellas, y Mary pudo observar como María, se ponía nerviosa al ver a instructor acercarse.

-Señoritas -saludo el instructor, cuando estuvo lo suficientemente cerca.

Las tres, al ver al instructor, lo saludaron cortésmente, aunque María tartamudeo en varias ocasiones, mientras miraba al instructor fijamente.

-Pude notar, que ustedes no lograron llevar el ritmo de mis ejercicios hoy -dijo el instructor.

-Si... es porque... porque... -tartamudeo María, sin saber que decir.

-Creo que no estamos muy en forma -dijo Mary.

- ¡No digas eso! -dijo María, mientras miraba a Mary.

- ¿Por qué? Si es la verdad -dijo Mary.

-Si tienen tiempo libre, porque no van con algunos instructores para hacer ejercicios que fortalezcan el cuerpo, de esa manera podrán llevar el ritmo cuando regrese -dijo el instructor.

- ¿Cuándo regrese? -pregunto Mary.

-Sí, mi esposa y yo, nos vamos a ir de vacaciones durante cinco semanas, mientras tanto, las clases se suspenderán -dijo el instructor.

Cuando María, escucho la palabra "esposa" pareció que un balde de agua fría, le cayó en la cabeza, y agacho la cabeza poco después, pareciendo deprimida.

-Santo Dios -pensó Mary, al ver a su amiga en ese estado.

-Muy bien, cuando regrese, espero que ustedes tres puedan llevar el ritmo, nos veremos en cinco semanas -dijo el instructor, antes de caminar para irse.

-No sabía que era casado -dijo María, en un tono deprimido.

-Yo tampoco -dijo Sarah.

-Como sea, vamos a buscar algún instructor para ejercitarnos mientras tanto -dijo Mary, mientras se colocaba de pie y empezaba a caminar.

-Vamos detrás de ti.

Mary, y sus amigas, pronto encontraron instructores, quienes muy felizmente, aceptaron entrenar personalmente al grupo de Mary.

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