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Los hijos de la BESTIA

Los hijos de la BESTIA

Autor: : CapricornioBLACK
Género: Fantasía
Hace diecisiete años una familia fue separada por el retorcido destino, fueron obligados a vivir diferentes vidas y a sobrevivir de diferentes maneras. Lo único que mantuvo a Aukan con ganas de vivir es la esperanza de volver a tener a su hermosa, delicada, inteligente y tierna Lyssca entre sus brazos, y ser una familia junto a su hija de ahora diecisiete años. Mientras que Lyssca, la única manera que encontró para sobrevivir en su mundo fue cambiar y olvidar para proteger...

Capítulo 1 Los finales felices no existen.

Todos pensaron que la hermosa hija menor de los Wales terminaría muerta cuando se fue con la Bestia del imperio del norte. Sin embargo, fue todo lo contrario, ella se sintió mucho más fuerte físicamente, ya que no se cansaba por dar tres pasos. Además, aprendió a ser alguien independiente, se empezó a sentir útil e importante.

Con el paso del tiempo también empezó a desarrollar sentimientos por aquel macho que todos denominaban como una Bestia, un apodo que ella no lograba comprender, puesto que su hermano mayor, al igual que Aukan era un soldado, pero él era conocido como un héroe de guerra y no como una Bestia.

Eso no le importo en lo absoluto, al igual que los rumores que lo rodeaban, simplemente se enamoró de él, ya que le dio cosas que nadie le había dado.

Él la trataba como una igual a pesar de ser tan diferentes, siempre la trato bien y con respeto. Le enseño que era la libertad, como pescar, cabalgar, manejar una espada e incluso cocinar, cosas que una señorita de alta sociedad no puede hacer a menos que sea un soldado o tenga habilidades especiales con el maná. También, fue capaz de mostrarle que era sentirse querida y apoyada... Ella no necesitaba más que eso, por eso, del fruto del amor que se tenían él la marco como suyo y tuvieron una hija a la cual nombraron Kelira.

Una hermosa niña muy parecida a su padre, pero que a los ojos de Aukan era una copia exacta de su único amor, y eso provoco amarla aún más.

Todo era un cuento de fantasía para ambos, aun cuando las cosas a su alrededor se estaban derrumbando. Lo único que ambos necesitaban era tenerse el uno al otro... Sin embargo, las cosas no duraron mucho tiempo de esa manera.

En un abrir y cerrar de ojos Aukan termino encarcelado junto a su hija y su mejor amigo por el padre de la hembra que ama, mientras que no sabía nada de su amada.

Aukan en esos momentos sentía que se estaba volviendo loco.

Le daba miedo no saber nada de Lyssca, ya que ella se volvió su única razón de vivir.

Pasaron varios días encarcelados, él siendo torturado, su hija muriendo de hambre y su mejor amigo estando más muerto que vivo. Sin embargo, seguía pensando que Lyssca iría a verlo y asi fue.

Era igual que ver a un ángel...

Se besaron entre lágrimas, sangre y suciedad, se dijeron cuanto se amaban y ella se terminó yendo después de haberle dicho que lo sacaría de ese lugar. Verla irse fue como si le estuvieran arrancando el corazón.

Noches después sintió que toda la energía de su cuerpo se recuperaba, era hora de escapar. Tomo a su hija y termino escapando, corrió como nunca antes con la esperanza de poder encontrarse con su amada en donde ella le había dicho. Aunque, cuando llego ella no estaba esperándolo, pensó que podría llegar después, pero Tahiel, un pequeño experimento de la familia Wales que se encontró en una pequeña expedición ya se encontraba con ellos.

No quiso creerlo, ella no lo dejaría por nada, pero su marca empezó a arder y a desaparecer... Según las leyendas, la marca solo duele cuando le has sido infiel a tu pareja, pero la otra persona no sufre las consecuencias. Sin embargo, la de él dolía más que ser atravesado por una espada y termino dejándole una cicatriz, eso era señal de que estaba muerta.

Ya no tenía motivos para seguir viviendo, lo único que deseaba en su vida había dejado de respirar.

Aukan nunca había codiciado algo.

Le daba igual si tenía el amor de sus padres.

Le empezó a dar igual si no era inteligente.

No le importaba ser emperador.

No le importo terminar con la vida de muchos.

Nunca le importo que su rostro estuviera lleno de cicatrices.

Tampoco le importaba si despertaba vivo o si tenía familia o no.

Cuando conoció a Lyssca quiso tener algo bonito por una vez en su vida, aunque no lo mereciera.

Él no era digno de tocar ese cabello o ese rostro con sus grandes, ásperas y callosas manos. Él no era merecedor de nada, pero con solo verla sentía que sus días eran mejores, pero quería más.

Le dio todo lo que creyó que ella necesita, incluso era capaz de darle las grandes riquezas que había ganado por una sola mirada de amor.

Él era feliz, después de tantos años, podía decir que era feliz.

Ahora le habían arrebatado toda esa felicidad.

Su hembra estaba muerta.

Quiso terminar con su vida, hasta que vio el dulce rostro de su hija.

"Tengo que protegerte..." -Se dijo secándose las lágrimas y sintiéndose muerto por dentro empezó a caminar hacia un futuro incierto sin saber que Lyssca, su amada, no había muerto.

Capítulo 2 Fers

La mansión Stewart es un sueño hecho realidad para cualquiera, ya que es la "casa" más hermosa que se ha construido hasta el momento en el ahora conocido imperio de Fers. Jardines perfectamente cuidados con una gran variedad de fauna y flora, ventanales perfectamente limpios, pinturas de gran valor; habitaciones con una decoración armoniosa. Incluso, la estructura pasa por encima de cualquier mansión de aquel imperio.

Y como es natural le pertenece a la menor de los Wales, quien ahora se encuentra mirando por la ventana de la oficina de su marido con una profunda tristeza en su corazón, esperando a que le den buenas noticias sobre su hijo quien lleva dos meses desaparecido y nadie sabe en donde podría encontrarse.

Siente que en cualquier momento podría perder todo tipo de fuerza si no sabe nada sobre su pequeño, quien acaba de cumplir dieciséis años. Se siente culpable, y no deja de repetirse que es una mala madre por no haberlo protegido lo suficiente. "-Pude haber hecho "-Se dice así misma mientras intenta no llorar a mares como ha estado haciendo estos últimos días.

Las puertas de la oficina se abren bruscamente provocando que la hermosa mujer se asuste, pero poco le importa cuando se da cuenta de que es su esposo quien ha entrado al lugar con la respiración agitado y una sonrisa en su rostro.

-¿Hay buenas noticias? -Pregunta temblorosa y a nada de desfallecer, no se cree capaz de soportar una mala noticia y no quiere hacerse ilusiones.

-Querida, te juré que encontraría a Richkan y he cumplido con mi palabra. Sé en donde está Richkan, se encuentra vivo y sano.

Lyssca de manera inconsciente sonríe y se abalanza sobre los brazos de su esposo, como siempre él cumplió con su palabra.

Empieza a llorar descontroladamente mientras le agradece que lo haya encontrado, este la consuela con palabras bonitas, las cuales ella cree.

-¿En dónde está? -Le pregunta a su esposo una vez tranquila.

-Se enlistó en el ejército con un nombre falso, paso desapercibida al no tener los rasgos característicos de un Wales. Lo enviaron a una misión por sus habilidades, así que esta noche iré a buscarlo y lo traeré.

-Muchas gracias...

-Ahora podrás dormir tranquila. -El macho acaricia el cabello de la mujer con delicadeza, toma un mechón y le da un suave beso. -Ahora será mejor que vayas a descansar mi hermosa dama, puesto que mañana tendrás a tu hijo entre tus brazos.

-¿Descansar? ¿Cómo podría hacerlo? Iré a ver a los niños, he sido muy mala madre con ellos. Les debo una disculpa. ¡Vayamos a darle la noticia juntos!

-Si es lo que mi esposa desea.

El matrimonio Stewart se dirige hacia donde sus dos pequeños hijos tiene sus clases, en el camino hablaron sobre que ambos pequeños podrían tomarse unas pequeñas vacaciones de sus estudios para disfrutar a su hermano mayor. Además, de esa manera también podrían pasar más tiempo de calidad con Lyssca, quien se siente muy culpable por haberlos descuidado según ella, puesto que para su esposo ella es la mejor madre.

Ante los ojos del pelinegro su esposa no dejo de cumplir con sus obligaciones aun cuando su hijo desapareció y termino en cama de la preocupación. Todas las tardes tomo la merienda junto a los pequeños, dieron paseos por los jardines, les contó cuentos antes de dormir e incluso más de una vez les llevo el desayuno a la cama. ¿Qué metamorfo podría decir que es mal padre cuando hace?, incluso él seria quien le debe una disculpa a sus hijos, ya que estuvo muy poco tiempo con ellos por salir a buscar a Richkan.

-Antes de irte podríamos tomar el té juntos.

-Me encantaría, pero debo ir en busca de Richkan.

-No me has dicho que clase de misión tiene, ¿puedo saber o es secreta?

-Aunque fuera secreta de igual manera te lo diría esposa. Él junto a otros novatos lo enviaron a la frontera, detectaron movimientos extraños y creen que puede ser un fugitivo.

-¿Te encargarás de traer a Richkan y capturar al fugitivo?

-Por esta vez seré negligente, así que solo me concentraré en Richkan. -Lyssca no puede evitar sonreír al escucharlo. -¿Eso te hace feliz esposa mía?

-Te meterás en problemas por mí.

-Nada de lo que haga por ti es un problema. Además, deberé regañar a los que dejaron entrar a un niño de dieciséis años con documentación falsa y no haber reportado.

-¿Quieres que me encargue de eso? -Dice la mujer poniendo una sonrisa tierna para convencer a su esposo.

-Conozco tus trucos mujer, y caeré gustosamente en ellos. No seas muy cruel, de seguro será un novato que sobornaron.

-No te preocupes esposo. -Le dice dándole un beso sobre los labios, al macho poco le importa lo que haga su esposa con quien fue descuidado en su trabajo.

Ambos entran a la "habitacion" en donde sus dos hijos menores se encuentran estudiando, pero al sentirlos estos dos pequeños sonríen y miran a su profesara, quien hace una reverencia para darle la bienvenida.

-Las clases por hoy se cancelan, queremos hablar con los niños.

-Como usted diga señora. -La maestra de los dos pequeños hace una reverencia, toma sus cosas y se va con una sonrisa en su rostro. -Querido, ¿prefieres hablar aquí o ir pedimos unos bocadillos?

-Tengo que irme en una hora, así que hay que decirle la noticia ahora. ¿Quieres hacer los honores?

La mujer se sienta en uno de los sofás que hay en la habitación y llama a sus hijos para que se sienten a su lado. La menor, Lyra de apenas cinco años corre hasta su madre y se sienta a su derecha, esperando la noticia con una sonrisa que muestra sus dos dientes faltantes, mientras que Rigel de nueve años camina sin ninguna prisa.

-¿Qué pasa mami? -Pregunta la pequeña niña rubia de ojos azules y con un poco de dificultad para hablar por su falta de dientes.

-¿Hay noticias de Richkan? -Pregunta el niño de nueve años, cabello negro y ojos azules. Una perfecta combinación entre Lyssca y Orion.

-Asi es, vuestro padre sabe en donde se encuentra en estos momentos e ira lo traerá de vuelta con nosotros.

Lyra al escuchar las palabras de su madre empieza a saltar y gritar de alegría diciendo lo mucho que extrañaba a su hermano mayor, mientras que Rigel le sonríe a su padre orgulloso.

Ambos niños se encuentran bastante satisfechos con la noticia, puesto que se sintieron muy tristes cuando su hermano se fue sin despedirse de ellos y no pudieron evitar pensar que no los quería.

-¡Papá! ¿Puedo acompañarte? Ya puedo manejar una espada.

-Aún eres muy joven para venir conmigo, así que mientras no estoy protege a tu hermana y a tu madre. -Rigel dirige hacia donde se encuentra su madre, esta le da una sonrisa y después vuelve a mirar a su padre. -¿Puedes hacerlo?

-Puedo hacerlo, será fácil.

Pasaron los minutos y la familia Stewart fue a despedir a la cabeza de la familia para desearle un buen viaje y pedirle que llegue a salvo junto a Richkan. Lyssca al verlo irse le trae varios recuerdos del pasado, tanto buenos como malos y odia seguir recordando los malos cuando sé prometió que olvidaría todo ese tiempo, pero al menos tendría a su hijo de vuelta que es lo importante.

Hace casi diecisiete años el imperio del norte y del sur se volvió uno solo después de la derrota y degollación de Briccio Borja, emperador del imperio del norte. Este nuevo imperio se terminó llamando, "Fers" en honor al príncipe heredero del imperio del sur.

La vida siguió para todos, para uno mejor que otros. Sin embargo, gracias a la familia Wales quienes se encontraban en deshonra después de saber del bastardo que tendría Lyssca decidieron ayudar al emperador estabilizando la economía de aquel imperio caído para que sus habitantes no siguieran en una pobreza extrema. Y como todos esperaban, en tan solo tres años lo lograron, pudieron estabilizar y aprovechar aquel lugar y como el emperador prometió concedió que el bastardo de Lyssca adoptara el apellido Wales, dejando así de ser un plebeyo.

Para Lyssca eso era suficiente, que su hijo Richkan, su pequeño tesoro pudiera heredar su apellido para que nadie pudiera lastimarlo. Su apellido lo protegería de cualquier cosa, puesto que hablar mal de un Wales es casi tan malo como hablar mal del emperador.

Y Lyssca se prometió que protegería a su hijo de cualquiera que intentara hacerle daño, por esa razón cuando su Richkan se escapó de casa sintió que moriría.

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Recuerden que tengo Instagram en donde subo cosas de los personajes, como el como se ven físicamente. (capricornioblack_wtp)

Capítulo 3 — Richkan —

AVISO: Tengo Instagram en donde subo dibujos de los personajes. (capricornioblack_wtp)

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Desde que tengo memoria siempre he recibido todo tipo de comentarios crueles por mis raíces, todos parasen saber de donde vengo, pero ninguno se atreve a contarme la historia completa, incluyendo a mi madre quien lo único que me ha contado de mi progenitor es que es alguien que se ve duro por fuera, pero que amaba como nadie.

De pequeño siempre quise saber mucho más que eso, ¿a qué olía? ¿Cómo era su rostro?, ¿me parezco a él? ¿Era bueno con la espada? ¿Cómo se enamoraron?, ¿estaban enamorados? ¿Cómo se conocieron? ¿Cómo se llama? ¿Qué está haciendo ahora? ¿Por qué nos abandonó?

Con el paso del tiempo varias de estas preguntas se fueron respondiendo solas gracias a los comentarios crueles de mis familiares. Según ellos, mi padre es alguien sin educación ni modales básicos, una bestia que no sirve para nada y un asesino que secuestro a mi madre, que la violo sin una pizca de remordimiento y que cuando lo capturaron escapo junto a otro metamorfo que era su seguidor.

Al principio creía estas palabras, puesto que era la única versión que conocía de los hechos. ¿Qué más debía hacer cuando mi madre no quería hablarme de mi padre? Recuerdo que cada vez que preguntaba por él ella me miraba de manera extraña, asustada, sin saber qué decir o hacia donde mirar y me respondía; "-Nadie lo entendía..." después de eso se encerraba en su habitación por el resto del día y con el paso del tiempo deje de preguntar para no revivir los hechos.

Aunque me parezca extraño que varias cosas no concuerden no quise seguir preguntando y preferí investigar por mi cuenta, pero nunca encontraba las respuestas que yo quería escuchar para sentirme satisfecho por esa razón escape de casa.

¿Fue una mala decisión? La verdad es que no lo sé, lo más probable es que así sea. Sin embargo, no quiero volver hasta conocer cuál es mi lugar y cuáles son mis raíces, lo necesito para sentirme pleno, y solo hay un ser que posiblemente responda a mis preguntas sin pensarlo... Mi padre, pueda que si hablara con él unos segundos pueda entenderme a mi mismo y quitar mis inseguridades.

No es muy bonito que te digan que eres el producto de una violación, aunque mi madre siempre lo niegue.

-¡Soldado Archival! -Mi superior me grita con ferocidad, me pongo recto y miro hacia el frente. -Tú al tener control de un elemento y poder curar con maná tienes prohibido luchar hasta que debemos una señal.

-¡Si señor!

-Si ya quedo todo claro... ¡Vayan a cumplir con su deber! ¡POR EL SOL DEL IMPERIO DE FERS!

-POR EL SOL DEL IMPERIO DE FERS. -Gritamos todos.

Todos empezamos a montar a caballo para dirigirnos hacia la frontera que es en donde se percibió movimientos extraños y un fuerte flujo de maná, pero según los superiores posiblemente sea un mago que deberemos enviar al monasterio.

Mientras cabalgo se me es imposible no pensar en mi madre, en realidad, siempre está en mi mente y me desanima no haberme despedido de ella. Al menos tengo que collar que me regalo, el cual si le das un poco de maná te muestra una fotografía que fue grabada, yo la tengo a ella junto a mis hermanos menores.

Madre, solo espero que te encuentres bien sin mí, el señor Orion te cuidara bien en mi ausencia.

[...]

He estado escondido entre las sombras desde hace un buen rato, aún no hay ninguna señal de algún metamorfo este utilizando su maná para fines de magia sin ser parte del monasterio y eso me tranquiliza. Sin embargo, hay algo que me parece extraño, aunque no sé el que.

-¡Archival! -Siento algo estrellando con la parte detrás de mi cabeza.

-¿Qué pasa? -Me toco aquella zona para verificar que no me haya dejado algún rasguño.

-Te he estado hablando, pero no respondes.

-Lo siento, estaba pensando en algo. -En realidad aún no me termino de acostumbrar al nombre que he escogido para colarme en este lugar. -¿Qué sucede?

-El superior dijo que ya nos podíamos ir, no hay pelig...

Un fuerte estruendo se escucha y empiezo a sentir una fuerte presencia de maná, miro a mi compañero para saber si no soy el único que lo está sintiendo. Este no se mueve, solo tiene los ojos muy abiertos y traga su saliva con dificultad.

-¿Eso es fuego? -Pregunta mi compañera apuntando hacia unos árboles.

-Eso parece... -Le respondo sin saber que más hacer, ¿debería ir a saber qué está pasando?

-¿Será un niño? -Yo niego nervioso.

-Es imposible... -Recuerdo que mi madre me había explicado que los niños que nacen con una gran cantidad de control y de maná, manifiestan de manera involuntaria sus habilidades y al no saber controlarlos aún pueden resultar heridos o hasta muertos. Sin embargo, al ver el fuego este no se esparce por los demás árboles e incluso se está transformando en una bola de fuego que está envolviendo una pequeña parte del bosque. -Ve por ayuda, intentaré desviar el fuego.

-¡¿Estás loco?! Aún no sabes controlar lo suficientemente bien tu maná.

-Al menos lo intentaré, si hay compañeros nuestros encerrados morirán allí dentro. Solo desviaré el fuego para que escapen.

-Estás mal de la cabeza... -Susurra sin poder creérselo.

-Por esta vez confía en mí. -Nos quedamos mirando a los ojos y este termina rindiéndose. -Espero que sepas lo que estás a punto de hacer.

-Lo sé, confía en mí...

Mi compañero se terminó yendo inseguro y lo entiendo perfectamente, ya que en estos dos meses que he estado entrenando he demostrado que no tengo el suficiente conocimiento como para controlar mi maná. Sin embargo, aun así puede hacer cosas "fáciles" como desviar aquella bola de fuego que no deja de crecer.

Me acerco lentamente y bastante nervioso, no escucho gritos de ayuda o alguna señal de que mis compañeros de equipo se encuentren dentro o alrededores, y eso me parece bastante extraño. Me posiciono mejor en la copa de un árbol, él más cerca que tengo al fuego, cierro los ojos para concentrarme y empiezo a juntar maná en ambas manos para después pasarlo a mi espada y así poder crear una fuerte ráfaga de aire.

Cuando siento un picor en mis manos hago un movimiento brusco con mi espada, provocando que varios árboles se muevan y logro que la bola de fuego se haya esparcido por el bosque, eso es algo malo, pero al menos ya no hay una bola de fuego.

Me apresuro en moverme de lugar para que el posible bandido no me vea.

Busco rápidamente a mis compañeros, pero al ver todos los cuerpos tirados en el suelo me quedo atónito. ¿Qué más puedo hacer? Podría enfrentarme a los dos encapuchados que se encuentran mirando a su alrededor buscándome, pero uno de ellos tiene control de los elementos y al ver lo que puede hacer sé que no soy un rival para él.

Sería un suicidio.

Podría esperar a que se vayan, esa seria una buena opción si pudiera saber quienes se encuentran con vida y si sobrevivirán. Tampoco puedo quedarme sentado viendo, terminaría siendo un testigo y lo más probable es que me interrogue mi padrastro, y pelear para morir no es algo que llame mi atención en estos momentos.

-Creo que se ha ido... -Escucho a uno de los encapuchados, es una voz femenina, aunque su tono es agresivo.

-Aún no lo hace, puedo sentirlo. -Responde ahora una voz masculina, su tono es más tranquilo e incluso desinteresado. -Es mejor que volvamos a casa antes de que tu padre sea quien venga a buscarte.

-Creo que llegarían primero los militares antes que mi padre. -Se mofa la voz femenina.

-Puede que sea cierto, es tu padre quien da más miedo cuando se enfada. Vámonos. Ahora.

-No quiero irme, tengo que estar aquí en Fers al menos una semana. Solo te pido una. Por favor.

-No me hagas ojitos conmigo eso no funciona. Y es estúpido que quieras ir, no hay nada en Fers que te esté esperando e incluso, ni siquiera tienes papeles cuando te los pidas ¿qué harás?.

¿No tienen papeles? Eso es algo extraño, posiblemente sean demasiados pobres como para tener algún tipo de registro o podrían ser fugitivos. Sin embargo, nunca he escuchado de algún fugitivo con las habilidades de ellos.

-Solo quiero conocer a mi madre, verla aunque sea de lejos. ¿Qué tiene eso de malo?

Tenemos algo en común querida extraña, pero al menos tú sabes en donde se encuentra. ¿En dónde estará mi padre? Sé que no está en este imperio, pero es un fugitivo y es uno de los más peligrosos.

-Lo malo es que te pueden atrapar. Esto no es un juego, y no vas a ver a una familia cualquiera.

¿Familia cualquiera? Debe ser un aristócrata, lo más probable de bajo nivel como un barón.

-Solo será de lejos, lo prometo... Es solo que, siempre he querido verla.

-Kel...

-Tú tampoco has visto a tu madre, ni a tu padre. ¿No tienes curiosidad por ellos?

-No. Ahora vámonos.

El encapuchado más alto agarra al más bajo para después empezar a arrastrarlo por la fuerza, fácilmente podría atacarlos para aprovechar el hecho de que se encuentran desconcentrados discutiendo y no prestan atención a su alrededor. Sin embargo, no sé cuál de los dos es quien tiene las habilidades con el maná.

Lógicamente, tendría que ser el más alto, puede que este haya querido detener a la chica de que entrara y de paso protegerla de nosotros, pero puede que sea que la joven haya provocado el fuego para protegerse.

¡Por el amor de la diosa! ¿Qué mierda hago?

Escapar es lo más sensato, soy realista y no puedo enfrentarme a ellos teniendo en cuenta que mi nivel de experiencia no es mucha.

Me levanto de donde estoy con bastante cuidado para no llamar la atención o podría salir muy mal, pero al dar un paso siento que algo choca contra mí haciéndome caer con brusquedad. Miro hacia el frente y veo al metamorfo macho acercándose a mí con tranquilidad, no quiero estar cerca de ese tipo.

Rápidamente, me levanto para empezar a correr, pero siento algo extraño en el ambiente... ¿En qué momento desapareció la chica? ¿En dónde mierda se metió? No puedo verla por ningún lado.

-No me gustan los espías. -Dice el metamorfo macho. Empezando a juntar maná en sus manos, estas se envuelven en una llama de color azul.

-A mí los intrusos. -Le contesto en posición para pelear, ya no puedo escapar y la chica posiblemente se haya ido para estar a salvo, asi que no creo que deba preocuparme por ella.

El desconocido dispersa el fuego de sus manos, aquello me deja confundido y sin saber qué hacer, no puedo bajar la guardia. Siento movimientos rápidos detrás de mí, pero no soy capaz de darme vuelta por miedo a que el tipo me ataque. Sin embargo, empiezo a escuchar unos pasos corriendo hacia mí y me obligo a darme vuelta.

No me da tiempo a reaccionar de manera rápida, solo termino sintiendo un fuerte golpe que me hace estrellar hasta unos árboles.

-Mierda... -Siento como si me hubiera molido la espalda.

Enojado por mi estúpido descuido me levanto como puedo y provoco una fuerte ráfaga de aire, logro mandarla a volar hacia unos árboles para que se estrelle, pero para mi mala suerte eso no sucede del todo.

Fue capaz de apaciguar el golpe de manera elegante, pero no salió del todo ilesa.

-Tahiel... No te metas en esto. -Dice al levantarse y posicionarse para pelear.

[...]

Me duele la cabeza, lo último que recuerdo es que estaba peleando con la chica y que íbamos casi igualados, aunque hubo un momento en que logre tener la ventaja. Sin embargo, de la nada sentí un fuerte golpe en la nunca y caí desmayado.

Ahora mismo me sigo sintiendo mareado y desorientado.

-¿Iremos al imperio Fers? -Es la voz de la chica. Levanto un poco mi mirada hacia donde se encuentran, no tengo mucha fuerza, pero aquellas personas que me han derrotado están hablando de mi hogar, sería peligroso para mi madre y para todos.

-Ya hemos hablado sobre ese lugar... -Le responde una voz que no reconozco, debe ser el que me dio el golpe.

-¡Pero tú también quieres ir! -Se queja la joven.

-Siempre es la misma discusión contigo, ya sabes la respuesta.

-¿Nunca has pensado que nos estará esperando?

Me gustaría bastante bajar el volumen de sus voces para seguir pensando en mi miseria, tengo suficiente con mis problemas para escuchar las de unos fugitivos... ¿Fugitivos? ¿Ellos conocerán a mi padre? Siempre he escuchado de mi padrastro que entre delincuentes se conocen, aunque no puedo decirles muchos detalles, puesto que nunca lo he visto. Sin embargo, según mi madre es un hombre tosco y a la vez amable, tiene ojos marrones y una voz dominante.

-Kel, ya basta. Debemos irnos. -Habla esta vez una voz que si puedo reconocer.

Si pudiera mover un poco mis manos podría escapar, pero me ataron bastante bien y no tengo la experiencia suficiente para utilizar el maná sin moverme. También podría convertirme en lobo, pero mi resistencia no es la mejor en esa forma y me terminarán matando muy fácilmente.

-Entonces mátalos para poder irme de una buena vez. ¿Y tú qué me ves? -La joven metamorfa se acerca hasta a mí y me da una patada en la cara, por suerte no caigo al suelo, ya que me encuentro amarrado a un árbol. -Eso fue por haberme golpeado.

-Tú me golpeaste antes... -Le respondo escupiendo sangre sobre su zapato, eso no parece importarle o puede que no se haya dado cuenta.

-No recuerdo haberte preguntado, así que cierra la boca o te rebano el cuello.

-Kelira... -El macho se posiciona al lado de la joven, subo mi mirada de manera temerosa, ya que tiene un aura extraña y un aroma a sangre. -Solo quítenle las cosas y vayámonos, aún es un niño, posiblemente ni sea mayor de edad.

Su manera de hablar es bastante fría, directa y no muestra ningún sentimiento.

-Qué aburrido eres... -Le dice ¿enojada?

La metamorfa de nombre Kelira me empieza a revisar los bolsillos, pero al no encontrar nada de valor en ellos chasquea su lengua y me mira de manera intensa. Sus ojos son de color marrón, y hay algo en su mirada que hace que sienta pena por ella.

-No tienes nada, ¿acaso vienes de una familia pobre?

No le contesto nada, puesto que no tengo ni idea de que debería de responder y tampoco soy tan idiota para admitir que mi familia es una de las más importantes de este imperio, pero que no tengo nada porque me escape.

-¿Acaso eres ciega? Tiene algo en el cuello. -Le dice el metamorfo joven.

Mierda, se me había olvidado por completo sacarme el collar que mi madre me ha dado.

-¡Ya lo sabía! Déjame en paz, ustedes dos tienen algo contra mí. Veamos que tienes para nosotros... -Me muevo bruscamente para evitar que me lo quite e incluso le doy un cabezazo para que no sea capaz ni de tocarlo. -¡Bastardo! -Dice enojada tocándose la nariz, ya que comenzó a sangrar gracias al golpe. -Al parecer si tienes algo de valor...

Noto como junta con dificultad maná en su puño, eso no significa nada bueno para mí.

Esta pone una sonrisa en su rostro y su puño se estrella contra mi mandíbula con bastante potencia... Hace bastante tiempo que no sentía un dolor de este nivel, no me sorprendería que me lo haya rompido.

-Ahora sí. -Esta hija de puta agarra la cadena de mi collar y la arranca de manera brusca, provocando que esta se rompa. -Mierda... ¿Hmn? Se ve bastante caro. Apa, ¿es caro?

-Déjame ver... -El metamorfo agarra mi collar, no puedo evitar mirarlo con odio y con ganas de patearle hasta la existencia aunque pueda acabar muerto antes de poder tocarle un pelo. -Hmn... Niño, ¿de qué familia vienes? -Subo mi mirada perdida y llena de dolor por el golpe, por primera vez puedo verle un poco la cara.

Es de piel morena, varias cicatrices por el rostro, pero tiene una bastante grande y notoria en el lado derecho. Sus ojos son de color café, y para mi sorpresa también son bastante expresivos, ya que puede sentir que están llenos de melancolía.

-Stewark... -Le respondo en un intento de no trabarme con mis palabras.

-¿Son muy ricos, Apa?

-He escuchado que sí... -El metamorfo se me queda viendo por varios segundos de manera extraña, como si estuviera buscando algo en mí. -No sabía que eran tan buenos con el control de maná... -Susurra extrañado. -¿Cuál es tu segunda familia? -No le respondo nada. -¿Un miembro de tu familia se casó con un metamorfo del norte? Ningún noble del sur tiene piel morena, eso era característico del norte y por lo que sé todos los títulos nobles que existían fueron despojados de sus títulos. ¿No estás mintiendo?

-¿Qué importa si lo hace o no? Al final, lo importante es... ¿Podremos comer por varios meses con ese collar, verdad? -Pregunta la joven emocionada, pero el metamorfo me sigue mirando con desconfianza.

-Podríamos, aunque dudo que podamos venderlo rápidamente... ¿Cómo te llamas niñito?

-Archival... -Le miento, dudo que un fugitivo este tan al tanto de los hijos de los nobles.

-Qué nombre tan feo, se nota que es un noble.

-Es irónico que seas tú quien lo diga. -Le dice el macho más joven.

-Cierra la boca. ¿Entonces qué haremos?

-Volver a casa. -Habla una voz que no reconozco, debe ser el macho que se encontraba en la cima del árbol. -Hay movimiento, para ser exactos vienen como veinte metamorfos de alto rango con cinco monjes.

Mierda, no puedo dejar que solo se vayan, podría hacer algo de tiempo para que sean capturados, aunque no se ven muy preocupados y eso no me tranquiliza en lo absoluto.

-Vámonos y no quiero peros. -Empiezan a caminar hacia la frontera, pero el macho que tiene mi collar lo lanza hacia mí y sigue su camino. Hubiera preferido que me dejaran inconsciente, al menos de esa manera no tendré vergüenza de ver a mis superiores.

-¡La chica! ¿Te llamas Kel, verdad? -Grito en un intento de que se detengan, funciona bastante bien, puesto que consigo la atención de todos. -Puedo ayudarte... -Le digo respirando con dificultad, puesto que puedo sentir la mirada asesina de los tres machos. -Dijiste que querías ver a tu madre, ¿verdad? Puedo ayudarte con eso. -En realidad podría, pero si mi madre me llega a encontrar estaré castigado por el resto de mi vida. -Soy un aristócrata, uno bastante importante, puedo darte una vida para que nadie sospeche...

-Niño será mejor que cierres tu boca. -Dice el macho que antes me había tirado mi collar.

-Tú no ganarías nada con eso. Idiota.

-Sí que lo haría, yo estoy buscando a alguien y tú podrías ayudarme.

-Estarán aquí en 10 minutos.

-Kelira vámonos... -Dice ya enojado el padre de la joven o al menos tengo entendido que es su padre por la manera en que lo llamo.

-¿A quién buscas? -Bien, ya tengo su atención...

-A mi padre... Soy un bastardo, y él era del norte... Ahora los del norte que pertenecían al ejército son fugitivos o están muertos, él sigue vivo y quiero encontrarlo.

-5 minutos...

-Mierda... -El macho más alto agarra a Kelira quien tiene toda su atención sobre mí, al parecer se encuentra pensando en mi propuesta, pero despierta de aquellos pensamientos por el movimiento brusco que hace su padre para que preste atención a su alrededor. -Debemos correr.

Todos empiezan a correr, pero es demasiado tarde...

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