LOS SECRETOS DE LOLA.
Capítulo 1.
Mi virginidad.
Mi nombre es Lola, en la actualidad tengo 18 años, soy alta, rubia, ojos verdes, caderas pronunciadas, la menor de tres hermanas, pero vamos atrás. A los 15 años mis amigas ya tenían sus experiencias sexuales, pero yo aún no.
Tenía que buscar, el chico perfecto qué tuviera más experiencia. Así lo hice. Un sábado llegaron a casa de mis padres mis tíos con sus tres hijos, mis primos.
Manuel; el mayor 20 años.
Felipe; de 18 años.
Martín; 16 años.
Todos estaban lindos, pero para mí el más guapo de todos obvio era Manuel. Alto, cuerpo marcado, cabello negro y ojos miel, era perfecto. Solo tenía un pequeño detalle, tenía novia, parecía muy enamorado, pero mejor para mí. Un gran reto.
Ya lo había elegido, él será el que me enseñe lo prohibido. Tenía tres días para lograrlo, ese era el tiempo que pasarían en casa. Me puse un vestido muy corto, me queda debajo de mis nalgas, con escote en el pecho. Solté mi cabello y me puse un poco de maquillaje. Cuando llegaron todos se quedaron embobados conmigo, menos Manuel, ese ni me miró. ¡Pero qué rayos! ¿Ahora cómo llamo su atención? Nos reunimos todos, empezamos a charlar, decidí acercarme a Manuel.
-¿Por qué tan callado? -lo miré.
-Para nada nena, aquí escuchando música - ni me miró.
-¡Qué bien! ¿ puedo escuchar? -me acerqué con una sonrisa coqueta. Levantó la mirada por un momento se fijó en mi pecho.
-¡Por supuesto! Es mi música favorita, el reggaetón.
-¡Oh si! Te gusta el perreo -Sonreí.
-¿Perreo? - sonrió tan hermoso, quedé derretida- ¡tú eres una niña! ¡Que vas a saber de eso!
-¿Niña? Eso crees tú -lo miré malvadamente, por un momento lo puse nervioso, eso me gustó.
-¡No me hagas reír! ve mejor a jugar con Martín, que es casi de tu edad.
-No pues tan chistoso -sonreí- a mí me gusta jugar con los grandes, así como tú.
-¡Vaya que eres una niña mala!
-Mala dices, ¿seguro? - Lo dije con doble sentido, él se quedó mirándome de pies a cabezas y sonrió.
-¡Digamos que traviesa! porque guapa si estás.
-Que bien que lo reconoces -se levantó y se fue, al menos fue un logro, se fijó en mí.
El que no me quitaba la mirada era Martín, pero no, nada que ver, yo quiero a Manuel en mi cama, lo lograré. Ese día nos fuimos todos para una piscina. Aproveché y me puse el traje de baño más pequeño que tenía. Todos disfrutaban en el agua, pero Manuel no estaba.
-¡Con que aquí estás! No seas amargado, vamos al agua.
-Estaba checando unos mensajes, al rato voy -Comentó.
-¿Qué? Este sol divino y tú pegado a ese teléfono, ¡no! -se lo arrebaté de las manos y salí corriendo, él tras de mí tratando de quitármelo, me rodeó por la cintura, eso me gustó, por un segundo nuestras miradas se encontraron.
-¡Qué inquieta eres! ¡Traviesa!
-¿Quieres ver que tan traviesa soy? - Bajé mi mano suavemente por su pecho hasta su abdomen. Sonreí.
-Eres un demonio con cara de ángel -Tomó mis manos-, insitas a pecar.
-¿Eso es malo? Ya sé, tu novia no te deja despegar de ese celular, y eres un amargado.
-¿Quieres ver que no soy un amargado? -me tomó en sus brazos.
Saltó a la piscina conmigo, nadé bajo el agua salí lentamente frente a él, mordí mi labio inferior. Es más que claro, él sabía que era lo que yo quería.
-¡Eh vamos a jugar! -Gritó Felipe-, lancen el balón y atrapen.
-¡Vale! -me giré rozando su sexo con mi trasero-, tíralo que yo lo atrapo ¿Manuel, me levantas? -le guiñé un ojo.
Él se quedó mirándome, me tomó por la cintura y me levantó. Sentí como su respiración aumentaba, como sus manos temblaban, como mi piel se electrizaba. Cuando me bajó, lo hizo pegándome a su cuerpo, sentí un gran bulto en mis nalgas, le sonreí.
-¡Felipe es tuyo! -lancé el balón.
-¿Esto qué fue? - bajé mi mano hasta su sexo, dejé un pequeño apretón.
-¡Eres mala! No juegues conmigo.
-¡Eso es lo que yo quiero -lo aprieto, sentí como tensó su cuerpo -, ¡quémate con este demonio!
Nuestras miradas hablaban por si solas, seguí nadando, él se quedó mirándome. Estaba más que satisfecha, porque no me alejó, sé que logré tener su atención. A los minutos todos fuimos almorzar, él trataba de ignorarme, por eso puse mi plan en marcha, empecé acercarme a Felipe.
-¿Felipe, me acompañas al súper? - hice un gesto de puchero.
-¡Obvio que sí! -Respondió.
Ese sí, que se moría por mí, pero yo solo quería usarlo como carnada, le sonreía ignorando por completo a Manuel. Seguí mi conversación con Felipe entre risas, aunque Manuel lo disimulaba, noté su molestia.
-¡Familia nos vemos en la casa! -Comenté-Iré con Felipe al súper a comprar lo que falta para la comida.
-¡Manuel, ve tú! -comentó mi tío-,toma las llaves de mi auto, así les quedará más fácil.
-No te molestes tío -Añadí-, además Manuel anda ocupado.
-Lo siento Felipe, iré yo, ya que yo sí puedo conducir-Respondió.
Disimulé al ver la cara de tristeza de Felipe, pero en el fondo estaba feliz. Salimos camino al súper, me subí al coche, Manuel me tomó de la mano.
-¿A qué juegas? ¡Ahora mi hermano! Estabas muy sonriente con él.
-¿De qué hablas? -puse los ojos en blanco-Normal, no juego a nada, son... - Me interrumpió con un beso apasionado, oww exquisito, pero si besa como los dioses, mantenía mis ojos fijos a los suyos.
-¿Eres una perversa? -Comentó.
-¿Te gustaría probar este infierno? -inquirí.
-¡Eres una niñita!
-Hazme mujer entonces o te d...
Me volvió a interrumpir. Sentí sus labios insistentes sobre los míos, su lengua recorría cada parte de mi boca. Un beso insistente y continuo, un beso que me quemaba por dentro. Bajó su mano por mi cuello hasta llegar a la mitad de mis pechos. Me acariciaba suavemente, mientras me besaba. Bajó su mano y la metió en mi short. -¡Ah g! -un gemido se escapó de mi boca. Sentía que ardía fuego entre mis piernas. Estaba completamente húmeda. Empezó a acariciar mi sexo con sus dedos, haciendo círculos suaves.
Susurró en mi oído.
-Que mojada estás, bien, te llevaré al paraíso.
Se bajó la cremallera de su pantalón, dejando libre su gran longitud ¡Oh, por Dios! ¿qué es todo eso? Tenía muy buen tamaño y un buen grosor.
-¿De verdad es tu primera vez? -Inquirió.
Estaba tan excitada que no podía ni hablar, solo asentí.
»Bien señorita, te quemarás en mi infierno, ¿lista para tu clase? -Indagó con una sonrisa sucia y malvada.
Me haló del cabello, guiaba su sexo hacia mi boca. Lo tomé con la mano apretándolo con fuerza, guiaba mi cabeza, succioné con fuerza y un rico gemido se escapó de su boca. Sostuvo mi cabeza, trato de llevarlo a lo más profundo de mi boca, pero no puedo, enrollo mi lengua a su alrededor, siento como flexiona sus caderas para meterse más en mi boca. Me siento ahogada, soltó una risita.
-¿Qué pasó?¿Te falta el aire? Yo te lo devuelvo.
Dejó otro beso apasionado, de esos que sientes en todo el cuerpo, hasta que fuimos interrumpidos por el timbre del teléfono.
-¡Shhh! Silencio, hola, ok, bueno.
-¿Quién? -Indagué con curiosidad.
-Era papá, que le llevara unas cervezas. Es mejor que nos apuremos, se nos hará tarde, van a sospechar.
-Vale, ¿Tú y yo qué? ¿No me dejarás a mitad de la clase? -Mordí mi labio inferior.
-¡Tranquila mamacita! -soltó una risita - ¿Me quieres condenar?
-¡No solo yo lo quiero!
Sonrío, salimos camino al súper, compramos todo lo que nos encargaron, incluso condones.
-¿Eso para qué? -inquirió él.
-¡Mujer prevenida vale por dos! -Respondí.
-Hoy no pasará nada. Es imposible, en casa están todos, ¡no! Confórmate con lo que te enseñé.
-¡No, lo quiero todo! Tú serás mi maestro, tú también lo deseas. Lo sé, niégalo -ahí estaba otra vez, esa sonrisa que me derrite.
-Eres un demonio en un hermoso cuerpo de mujer. Ya te dije que estás muy niña para mí.
-¡Eso crees tú! Déjame mostrarte lo que esta niña puede hacer - Mientras él conducía, puse mi mano en su entre pierna y empecé a masajearlo.
-¿Pero qué haces? ¡Estoy manejando!
-Tú sigue en lo tuyo, déjame a mí, en lo mío.
Seguí acariciándolo, lo miraba perversamente. ¡Ay si! Ese bulto empezaba a crecer, le bajé la cremallera, tomé su sexo erecto en mi mano. Lo apreté con fuerza tirando mi mano hacia atrás, soltó un gruñido.
- ¡Agh!
Lo llevé a mi boca, lo rodeo y succiono con fuerza, por sus gemidos, sé que lo disfruta.
-¡Ah! Lola... despacio -Masculló.
Que ricos gemidos. Su respiración aumentaba. Sentía como tensionaba su pelvis, enrollé mi lengua en su gran longitud llevándolo hasta el fondo de mi garganta. Por la expresión de su rostro, sé que le encanta.
-¡Joder! - masculló extasiado flexionando su cadera para metérmela más adentro.
Detuvo el auto en el semáforo, seguía succionando con fuerza mirándolo a los ojos. Aumenté los movimientos, la expresión de su cara era excitante. No paro de chupar. Por su expresión siento que esta a punto de llegar. Doy vueltas con mi lengua en la punta, suelta un gruñido. Me la trago hasta el fondo una vez más. Aprieta sus dientes y siento como llena toda mi boca de sus fluidos. Me lo trago todo, paso mi lengua por mis labios limpiado todos los residuos.
Es la primera vez que pruebo el semen de un hombre, me encantó. Pero yo de Manuel quería más. Solo sentía el calor quemando mis entrañas y mi intimidad mojada.
-¿Qué tal lo hice? ¿Crees que saqué buena nota? -Sonreí.
-Me encantó. Creo que ya me condené contigo.
Llegamos a mi casa como si nada. Cenamos, compartimos unos minutos juntos. De vez en cuando nuestros ojos se encontraban. Esa noche tenía que ser suya. ¿Cómo? No lo sé. No podría ir a su cuarto, porque ahí también se quedaban sus hermanos. Mis papás y mis tíos tomaron mucho. Eso era mucho mejor para mí.
Me puse de pie y me despedí. Dije que estaba cansada y me iría a dormir. Le dí un beso de buenas noches a todos. Cuando llegué a Manuel le susurré al oído.
-Te espero en mi cuarto, tenemos algo pendiente.
-¡Estás loca! - soltó una risita-, ¡Ni lo sueñes!
Sonreí, le guiñé un ojo, ¿Y si Manuel no va? ¡Ay no! Estoy segura de que lo hará. Subí a mi cuarto, me di un baño, me puse unas pequeñas bragas rojas, mi pijama un vestido muy corto y sexy. Eran como las 11: 00, cuando sentí que mis tíos y mis padres se acostaron. Luego pasaron mis primos. Entré al WhatsApp, vi que Manuel estaba en línea. ¡Ay no! No vendrá.
Me llegó un mensaje. Era suyo.
-Las niñas buenas a esta hora duermen
-Y las malas, ¿qué hacen? 😈
-Castigarlas para que se duerman 🍆
-Necesito quien me arrullé -le envié una foto del cuello hasta el ombligo. Ahí se marcaban mis pezones.
-Que mala eres. 😈
-¿Me la quitas? 😈
-No, no me harás pecar más 🙈
-¿Seguro? ¡Te lo pierdes! 😈, Ya encontraré quien me enseñe a ser mujer 😈
-😯😯😯😶
-Que sueñes conmigo. Por si acaso quisieras probar el néctar de una niña pura y quieres enseñarme el paraíso, la puerta de mi habitación quedará ajustada. Adiós.
No sabía que tan convencido estaría. Sé que él se muere por mí, al igual que yo por él. Las 12:00 AM. Dejé la puerta sin seguro.
Después de tanto esperar me dormí... Sentí unas manos que acariciaban mis piernas suavemente. Me desperté de inmediato, alguien tapó mi boca.
-¡Shhh!! No quieres que se despierten, ¿O sí?
Oww, era Manuel que no traía camiseta, solo una pantaloneta muy corta, que dejaba ver su hermoso cuerpo.
-¡Pero que sueño más lindo!
-¡Sueños los que te haré! Seguiré con mi clase -Susurró-, "mamacita"
Empezó a besarme dejándome sin aire. Sentí el fuego recorrer mi piel. Bajó besando mi cuello, besa uno de mis pechos, hace lo mismo con el otro. Mete un pezón a su boca luego el otro, al instante responden a su estimulo, se endurecen en sus dientes. Tira de él con fuerza, me retuerzo bajo él. Baja por mi vientre, se detiene en mi ombligo dibujando el contorno con su lengua. Siento su respiración en mi sexo, arqueo mi espalda. Siento su lengua moverse con agonizante lentitud de arriba a bajo. Desliza un dedo en mi interior, luego otro y los mueve con agonizante lentitud, dentro y fuera. Sin duda alguna ese hombre sabe lo que hace. Acaricia rítmicamente la pared frontal de mi vagina, mientras continúa lentamente lamiendo y chupando.
-¡Por favor! -Ruego.
-¡Calma chula! Todo a su tiempo, tú solo déjate llevar, yo me encargo de lo demás.
Siguió moviendo su lengua tan delicioso. Estallo inesperadamente en un alucinante orgasmo que aturde todos mis sentidos. Acabo de tener mi primer orgasmo, mientras me retuerzo y gimo. Fue maravilloso.
-Que mojadita estás. Así no te dolerá tanto -su voz suena ronca, por la excitación. Sonrió.
Gatea sobre la cama, separa mis piernas con sus rodillas, rozando su sexo con el mío.
Continuará...
LOS SECRETOS DE LOLA.
Mi virginidad.
Capítulo 2.
Deslizándolo suavemente arriba y abajo.
-¡Agh! -Gimo-, No seas malo mira como estoy de mojada, quiero sentirte, hmm.
-Que impaciente eres, las reglas las pongo yo.
Siguió deslizándolo, empieza a hundirse poco a poco, pero se detiene.
-¿Por qué te detienes? -Inquirí con la respiración agitada.
-¿Los condones?
-¡Qué! -Susurré.
-¡Sí, los condones! ¿Recuerdas? mujer prevenida vale por dos, lo dijiste tú.
-Sí, sé lo que dije, pero es mi primera vez. Quiero sentirte piel a piel, así es más rico, ¿no?
-Es más rico, pero....
-¡¡Shhh!! -lo interrumpí-. Pero mañana me tomo la pastilla del día siguiente, solucionado, relájate, sin compromiso ok. Solo quiero ser mujer en tus brazos, porque me encanta tu cuerpo y todo de ti.
Me pegué a sus labios, él sonrió.
-Tus deseos son órdenes.
Sin apartar sus ojos de los míos, se hunde en mí a un ritmo deliciosamente lento, solo lleva la mitad de su miembro erecto y duele mucho, cierro los ojos disfrutando de la plenitud. Se mueve lentamente, hasta que entra todo. Un pequeño grito se escapa de mis labios, él lo ahoga con sus labios. Se mueve lentamente dentro de mí, me aferró a las sabanas y trato de ahogar mis gemidos. Algo se rompe dentro de mí, clavé mis uñas en su espalda, él se detiene, esperando que mi cuerpo se acostumbre a su tamaño y el dolor pase. Sale lentamente y me llena otra vez, ya no duele tanto, un pequeño gemido se me escapa. Sale de mí, su sexo está manchado de sangre, su respiración es agitada.
-Ahora todo será más fácil - susurró -¡Más rico!
Entra nuevamente en mí, instintivamente levanto mi pelvis para encontrarlo, me llena nuevamente gimiendo en voz alta. Mis dedos encuentran camino en su cabello sedoso. Se mueve lentamente, aumentando sus embestidas y su ritmo.
-Más rápido Manuel, más rápido, ¡por favor!
-¡Oh sí! -gruñó.
Como si escucharlo gemir no fuera lo suficientemente excitante, me mira fijamente con triunfo y me besa con fuerza. Entonces realmente empieza a moverse, ¡oh por Dios! Establece un ritmo constante, mis piernas se tensan, está dentro de mí, fuerte y rápido, ¡Oh si! Gruñe mientras choca contra mí, es realmente delicioso. Me transporta a otro mundo, siento su desespero, pero no quiero que termine aún, lo alejo de mí. Con su respiración vuelta nada me mira desconcertado, lo tumbo en la cama poniéndome ahorcajadas sobre él.
-Ahora yo tendré el control.
Asintió. Me guía y dudosa me deslizo sobre él. Cierra sus ojos y flexiona sus caderas para encontrarme, llenándome, extendiéndose. Su boca forma una perfecta O cuando exhala, pongo mis manos en su pecho para sostener mi equilibrio. Empiezo a moverme, subo y bajo, a un ritmo constante, ¡oh, esto se siente tan bien! Poseyéndolo, poseyéndome, toma mis manos para ayudarme a estabilizar. Subía y bajaba con más facilidad, mientras él jugaba con mis pechos, dejando escapar gruñidos excitantes.
Me pego a su boca, apretando con mis dientes su labio inferior sin lastimarlo, suelta un delicioso gruñido. Bajo por su cuello dejando besos succionantes. Paso mi lengua por cada línea marcada de su abdomen, tomé su gran longitud en mi mano apretando suavemente. Siento como tensa su pelvis, como aprieta sus dientes para ahogar sus gemidos, lo llevo a mi boca presionando mis labios. Los juntos lo más apretado que puedo pasando mis dientes y succionando fuertemente,-Agh, sisea, que sexy sonido, así que lo hago de nuevo, empujando su longitud más profundamente girando mi lengua alrededor, hasta el fin. Hmm, esto es el paraíso. Veo como su cuerpo se tensa y susurra entre dientes.
-¡Lola es suficiente! -Lo hago otra vez, me encanta como ruega para que me detenga, gruñe a través de sus dientes -,no quiero venirme en tu boca.
Lo hago una vez más, se inclina, me agarra de los hombros poniéndome de pie. Lo llevo hasta el mueble y lo empujo. Ahora tengo más seguridad y sé cómo volverlo loco. Me pongo ahorcajadas sobre él, me deslizó apoyándome en sus hombros para mantener mi equilibrio. Empiezo a subir y bajar a un ritmo constante, siento su desesperación, me besa con fuerza. Sostiene mis caderas con sus manos guiando mis movimientos. Gruñe a través de sus dientes con la voz entrecortada.
-Pa-pa... Para, ¡Ya no aguanto más! Lola... Para...
-Repite mi nombre, ¡me encantas! Solo relájate y disfruta.
Aunque él trataba de quitarme no pudo, o no quiso. Me cargó en sus brazos sin salirse de mí, dándome embestidas fuertes y salvajes. Entraba y salía a un ritmo continuo. Sus ojos ardían, abre los labios mientras toma respiraciones rápidas. ¡Oh nena! Suspira y me besa detrás de mi oreja. Me lleva con fuerza hasta la pared. Entra y sale de mí rápidamente, siento mi cuerpo colapsar. Un pequeño gruñido se escapa de mis labios cuando siento un embriagador orgasmo que me deja sin fuerzas. Hunde su cabeza en mi cuello mientras gime a través de sus dientes terminando los dos al tiempo. Nos dejamos caer al suelo, exhaustos y juro que es lo mejor que he sentido en mi vida. Estoy más que satisfecha.
-¡Qué ardiente me saliste! - susurró aún con la respiración agitada.
-Ves, lo que te querías perder ¿Qué tal estuve? ¿Aprobé tu clase?
-¡Exquisito! Te ganaste un 100 - Suspiró-, Que rica sensación, de niña a mujer- sonrió.
-¡Gracias al mejor maestro!
-¿Ahora qué hacemos? ¡No podemos quedarnos así! Estamos empapados.
-¿Nos duchamos? -Murmuré.
Así lo hicimos, me dolía todo el cuerpo, pero como dicen por ahí, si te duele, es porque el trabajo quedó bien hecho. Al parecer a Manuel le excitaba ver correr el agua por mi cuerpo. No lo decía él, lo delataba su erección tan firme como antes. ¡Oww! Que deleite era tener ese hombre desnudo en mi baño. Me acerqué a él con una mirada malvada. Por un momento sus ojos se encontraron con los míos, acarició mi cabello y me besó tan dulcemente. Bajé mi mano tomé su erección cada vez más firme y tirante.
-¿Esto qué fue? Que rico ¿Eso provoco en ti?
-Como no, todo buen caballero se para, para que una dama se siente - ahí estaba esa sonrisa que me derrite, me guiñó un ojo-,más teniendo una panorámica hermosa -me tomo de la cintura pegándome a él-. Una niña con un cuerpo espectacular a la que hice mujer.
Comenzó a besarme con una dulzura que confunde a cualquiera, pero nada de ilusionarme es solo sexo, luego se irá y seguirá con su novia.
-Tú no te quedas atrás, tienes un cuerpo perfecto. Estás hecho un bombón, tus ojos, tu boca, todo tú, -me calló con un beso apasionado y salvaje.
-Cuidado como hablas -soltó en mis labios-, no olvides la diferencia de edad que te llevo. Además somos primos y yo tengo...
Lo interrumpí con otro beso.
-¡shhh! No digas nada, solo disfrutemos esto.
Me besó, recorriendo cada parte de mí con sus manos y sus labios. Me besó hasta la sombra por así decirlo. Me hizo suya una vez más. Me enseñó nuevas posiciones y cosas nuevas para mí, hasta que terminó dentro de mí. ¡Que rica sensación!
Terminamos de ducharnos , nos acostamos en mi cama en silencio. Nuestras miradas se encontraron durante algunos segundo, no sé porqué nadie hablaba. Recosté mi cabeza en su pecho, dejó un beso cálido en mi frente, me abrazó, luego me dormí.
A la mañana siguiente cuando desperté, él ya no estaba. Seguro se regresó al cuarto después de que me dormí. Me quedé un momento pensando en todo. Fue mejor de lo que imaginé que sería mi primera vez. Tenía una sensación algo extraña que no entendía.
Bajé a desayunar, Manuel estaba en la sala con mi papá y mi tío. No hay duda que los ojos hablan cuando las palabras sobran. No podía sostener la mirada, me delataría. Saludé, le sonreí, él respondió y sonrió malvadamente. Desayuné, salí al jardín.
- ¿Cómo amaneció la bella durmiente? -preguntó Felipe.
-Tan chistoso - Sonreí-, Súper, dormí delicioso, ¿y tú?
-También, veo que amaneciste súper, porque estás radiante. Tienes un brillo en tus ojos que antes no tenías, mucho más guapa.
-Felipe, son ideas tuyas, solo soñé bonito.
Me quedé unos minutos platicando con él entre risas. Manuel pasó enfrente de nosotros, nos miró algo extraño.
-¿Ahora qué, ese qué? -Inquirió Felipe.
-¿Por qué? -bajé la mirada.
-Viste como nos miró, ¿fue a ti, o a mí?
-¡Ni idea! -me encogí de hombros-, son ideas tuyas.
-No, ese amargado, seguro está así por la novia.
-¿Cómo es ella? - tenía curiosidad.
-Se llama Alana, es alta, plana - sonrió-,tiene buen trasero pero nada de pecho, cabello rojo, algo guapa, pero no como tú.
-Se ve que es guapa ¿ Qué tal se llevan?
-Llevan un año, creo que todo va bien, Manuel es muy reservado con sus cosas, ¿Por qué tu interés por Manuel?
-No, para nada, solo curiosidad.
Hablamos de todo un poco, no podía alejar la mirada del frente, ahí estaba Manuel, que a veces nos observaba.
-Iré con papá y mi tío a ver jugar ¿Vamos?
-No gracias, ve tú.
Me dio un beso en la mejilla y se fue. Solo quedaron en casa mi tía y mamá, aunque ellas estaban en lo suyo, chismeando, por supuesto Manuel y yo, él no quiso acompañarlos.
-¿Por qué tan solo? -Me acerqué.
-Normal, escuchando música.
Es mi imaginación o estaba tan seco conmigo.
-¿Me dejas escuchar contigo? - me senté a su lado.
-¿Por qué no le dices a Felipe? - lo dijo con sarcasmo-, estaban muy sonrientes.
-¿Qué? ¿Estás celoso?, Tú eres mi favorito.
-No digas bobadas -sonrió, ahí estaba otra vez, esa mirada.
-¿Pasa algo? -Pregunté.
-¿Por qué? -Respondió con otra pregunta.
-Es que te quedas viéndome así.
-¿Cómo?
-No juegues conmigo, tú sabes como.
-¿Por qué no? A ti te gusta jugar -sigue hablando sin apartar los ojos de los míos.
-Estás siendo muy sarcástico conmigo - desvío la mirada, se quedó en silencio.
Imagino está así porque como dijo, solo pasaría eso y borrón cada quien con su vida. No sé porque carajos sentía esa sensación. Él siguió ignorándome, me puse de pie, pero él me tomó de la mano pegándome a él, besando mis labios con una fuerza salvaje que me quitó el aliento. No dije nada, quedé en shock, solo correspondí a su beso, este juego es peligroso.
-¿Eso qué fue? -inquirí.
-Nada, solo me quiero llevar un beso tuyo, no ves que ahora nos vamos, quién sabe cuándo volveremos.
No vivimos en la misma ciudad, ellos viven a dos horas.
-¿Solo eso te quieres llevar? - mordí mi labio inferior.
-Me llevó algo muy valioso y rico, tu virtud -Sonrió con orgullo.
-Yo quiero quedarme con algo más.
Lo tomé de la mano y lo llevé tras los arbustos, ahí es muy cerrado y nadie nos verá.
-¿Qué haces?
-Ya te dije, quiero quedarme con algo tuyo, quiero sentirte una vez más.
Nuestros labios se encontraron en un beso profundo y salvaje, mis manos acariciando su hermoso cuerpo, igual que él acariciaba el mío. Me puso de espaldas contra un gran tronco, entrando en mí con una fuerza salvaje que me enloquece, luego me puse ahorcadas sintiendo fuerte y profundo, solté un gemido.
-¡Shhh! -Murmuró sin aliento.
Era una sensación de placer y dolor excitante, clavé mis uñas en su espalda, dejé marcas en su cuerpo, eso le gustó, lo sé por su expresión. Terminamos a la misma vez, fue maravilloso. Me encanta estar en sus brazos, nos tendimos en el pasto unos minutos. Luego cada quien a su cuarto, nos duchamos y salimos.
-¡Lola! -habló.
-Sí, dime.
-Te invito un helado, ¿vamos?
-Ok, vamos.
Salimos, minutos después estábamos comiendo un helado de chispitas mi favorito, a él también le gusta ese.
-Fue lindo lo que pasó, me llevo momentos únicos contigo.
-¡Fue maravilloso! - mis ojos brillaron tanto que él me miró confuso.
-Eso será un momento único e inolvidable, nada más, recuerda, el que se enamora pierde -, A estás alturas no sé porqué lo dijo.
-Vale, ya sé, tú eres mayor que yo, tienes novia, la amas, llevan mucho -puse los ojos en blanco-, Ya sé todo ese cuento ok. Soy una niña, tranquilo, si eso es lo que te tiene así, relájate, no voy a salirte con cuentos de amor ni nada de eso. Puedes quedarte tranquilo, yo sé mi lugar.
En ese momento ni sabía porque tenía tanta rabia, tenía una confusión que ni yo entendía.
-Tampoco es para que te pongas así, solo teníamos que dejarlo claro, cálmate.
-Ya, vale, no te preocupes, si nacieron mariposas las mato y ya.
Me levanté y salí de la heladería, él tras de mí.
-Lola, espérame -Exclamó-.Ves estás comportándote como una niñita- gruñó con impotencia.
-¡Me vale! - me encogí de hombros -. Vete para donde tu gran señora Alana, esa si se comporta como una mujer.
Seguí mi camino hasta la farmacia, compré la pastilla y me la tomé.
-Ahora sí puedes estar tranquilo, no seré un problema para ti.
-¡Para, ya! - me levantó la voz -, ¿qué tiene que ver Alana? ¿Cómo sabes su nombre?
Seguí caminando, la verdad tenía muchos sentimientos encontrados que no entendía. Lo ignoré, llegué a mi casa, subí al cuarto me puse a llorar, ¿Por qué? No lo sé, ni yo lo sabía, tenía una sensación en el pecho, ganas de llorar, sentí que tocaron mi puerta, pero no respondí.
-Sé que estás ahí, entraré así no quieras.
Así lo hizo, me cubrí con la cobija, no quería que me viera llorar, sentí que se acercaba, me quedé inmóvil.
-Sé que estás despierta -se sentó a mi lado-,no quiero irme así, ¡hablemos!
-Vete, no pasa nada, estoy cansada.
Hala la cobija y se da cuenta que estaba llorando, acarició mi rostro limpiando mis lágrimas, no sé porque carajos me solté, me puse a llorar como una niña, me abrazó tan fuerte contra su pecho que podía sentir los latidos de su corazón.
-¿Qué pasa, mi niña? Perdón si fui grosero contigo, no quise hacerte daño.
-No pasa nada -tenía un nudo en la garganta que no me dejaba hablar -. Soy solo una niña berrinchuda, olvídalo.
-No, no digas eso, yo sé que no eres una niña, anoche me demostraste que eres una mujer completa, no llores y menos por mí.
-No seas convencido, no es por ti, me duele la cabeza.
-Ahora juegas a que no te importa ok, solo sé que me llevo lo mejor de ti, pero esto se debe arrancar de raíz por el bien de todos -no sé a que se refería con eso, salió del cuarto.
Luego más tarde, llego la hora de decirles adiós, nos reunimos todos para despedir la visita, el último fue Manuel, sus ojos se cristalizaron, él no pudo hablar menos yo, dejó un beso en mi frente y se fueron. Me quedé con una confusión horrible, no sabía ni que me pasaba. Tenía una mezcla de emociones, pero no puedo dejar que mi corazón me gane, la vida sigue. Ahora que ya sé los placeres de la vida seguiré mi camino.
Continuará...
Los secretos de Lola.
Capítulo
En estos días no he podido sacar a Manuel de mi cabeza. Lo tengo muy presente, lo sueño, no sé que rayos me pasa. No sé si es amor, nunca me he enamorado. Han pasado dos semanas, él no me escribe ni yo a él, solo sé que mira mis estados. Trato de poner fotos muy sensuales o solo de mis ojos verdes, pero nada, no me responde nada. Detesto esta maldita sensación que siento cuando veo los estados con la tal Alana esa, pero bueno, tengo que sacarlo de mi cabeza como sea. Llegué al colegio como era habitual, le conté mi aventura a mi amiga Ilse.
-¡Oww, pero que aventada! ¡En tu cuarto! Con tu primo.
-¡Cómo ves! -Sonreí.
-¡Pero qué hombre por Dios! ¡Está guapísimo!
-¡Ni me lo recuerdes! -puse los ojos en blanco.
-¡Ay Lola! No me digas que le metiste corazón ¿Te gusta o te enamoraste?
-No. No digas tonterías -me da miedo saber esa respuesta.
-Pero ¿cuéntame cómo fue? -le conté todo lo que pasó, también lo que él me dijo.
-Súper todo lo que me cuentas, pero es mejor que no te enamores, mira que él tiene novia. Además él te lo dijo, eres muy chica para él.
-Ya sé ¡Pero qué hombre!
-¡Ay amiga! Perdón por lo que te diré, según tú no te gusta, pero tus ojos brillan cuando hablas de él, así que mejor sácalo. Dicen que un clavo saca otro. Sabes llegó el nuevo profesor de español y está guapísimo.
Ilse tenía toda la razón. Tenía que olvidarme de Manuel. Que mejor manera que buscando nuevas opciones, un pene borra otro o cómo es.
-En serio, no sabía ¿está interesante?
-Está chulísimo, ya lo verás. Vamos a su clase.
Entramos a clase de español, llegó nuestro nuevo profesor de literatura. Vaya que estaba guapísimo. Alto, cabello castaño, ojos cafés, buen cuerpo, no tanto como el de Manuel, un trasero divino, tenía unos 25 años. Ese sería mi próximo objetivo, no me importa lo que tenga qué hacer, ese hombre estará conmigo. Así podré olvidarlo a él.
-¡Hola, chicos un gusto! -saludó el profesor.
-¡Profe, bienvenido! -respondí.
Empezó la clase, no era muy amante al español, pero a partir de ahora lo seré.
-¿Qué tal? -inquirió Ilse.
-¡Está lindo! -desde ahora me gustará el español.
-No será tarea fácil -soltó una risita-,es un profesor, no caerá tan fácil.
-Lo sé, no será fácil, tengo mucho trabajo por hacer.
Tal como lo dije empezaré con mi plan. Me quedé después de clases, pasé al salón, inventaría cualquier excusa. Me subí la falda del uniforme más arriba de la rodilla, me desabroché un poco la blusa.
-¡Permiso! -Comenté.
-Adelanté ¿Tu nombre es? -respondió él.
-Me llamo Lola, un gusto - Sonreí malvadamente.
-Igual ¿Puedo ayudarte? - permanecía muy serio.
-Es que no entendí mucho este libro, ¿me explicas?
-¡Claro que sí! -Me explicó todo, paso a paso.
-Muchas gracias profe -sonreí.
-Cuando necesites ayuda, no dudes en preguntar.
Al menos mi primer acercamiento ya fue un paso. Llegué a mi casa, me cambié, entré a mis redes sociales. Había una foto etiquetada de Manuel con su novia, sentía que me ardía la sangre como algo que me oprime el pecho.
Dos semanas después.
Tenía la excusa perfecta para acercarme al profe. Resulta que en el colegio estaba la biblioteca, el profesor pidió voluntarios para que le ayuden después de clases a organizar los libros, obvio me ofrecí. Ese día salí de clase y pasé hasta mi casa, me cambié me puse una minifalda fucsia, una blusa y un sport Bra. Regresé al colegio, ya no quedaba nadie solo nosotros dos.
-Hola, profe -Saludé-. Perdón por la tardanza, aquí estoy.
Sí, me miró por un segundo de pies a cabeza, mirando mi escote y mis piernas. Ya era un logro.
-Gracias Lola por ofrecerte a ayudar, tenemos mucho por hacer.
-Profe con mucho gusto, además me gustan muchos los libros -Sabía por donde entrarle, él era un amante de los libros.
-En verdad me sorprende una jovencita que le guste leer. La mayoría solo andan pegados al celular, no cogen un libro para nada.
-Para que vea, soy una caja de sorpresas.
Tomé varios libros para acomodarlos, fingí tropezarme y caí encima de él. Sus ojos se encontraron con los míos.
-Ven te ayudo, ¿te lastimaste?
-¡Ay, me duele la rodilla! -chillé.
-¡Permiso te reviso!
Me quejaba como si me doliera, me cargó hasta la mesa, empezó a revisar mi rodilla. Sus manos estaban heladas, no sé si era frío o lo puse nervioso. Seguía quejándome, él me hacia masajes suaves. Abrí las piernas con toda la intención de que viera mi ropa interior unas pequeñas bragas blancas, pasó saliva se puso de pie.
-¿Te duele mucho, estás bien? - estaba nervioso.
-Solo un poco, pero que torpe soy.
-Cualquiera tiene un accidente ¡Tranquila! -Seguimos organizando, puse muy nervioso al profesor.
-¿Profe usted es de aquí? -interrogué.
-No, me trasladaron.
-¿Está casado, separado? Pues si se puede saber -sonreí con malicia.
-Estoy solo, tenía una relación, pero no funciono ¿ y tú Lola tienes novio?
-¡No, estoy soltera!
-¡Parece mentira, una niña tan hermosa y sola!
-¿En serio, le parezco guapa? -sonreí con malicia.
-Sí, eres una chica muy hermosa, tus ojos verdes son muy lindos.
-Gracias profe -mordí mi labio inferior, él solo bajó la mirada.
Ya era tarde, regresé a casa feliz porque di un gran paso, me acosté, pero no podía dormir. No sé porque después de tantos días aún lo pensaba tanto. La verdad sentía un vacío en el pecho por no saber de él, ¿será que me enamoré de Manuel? No, eso no puede pasar.
Entré a WhatsApp, él estaba conectado, me tomé una foto muy sexy con pijama, la misma que él me quitó. La puse en mi estado con algo que decía:
"Si mi cama pudiera hablar"
Al instante, que él vio el estado, puso un estado acostado en la cama sin camisa, divino, decía:
"De las tentaciones es mejor alejarse "
Pero ¿Por qué puso eso? No me aguante las ganas y le escribí.
Chat , WhatsApp
-¡Hola! ¿qué tal! 😏
-¡Hola! Bien, ¿y tú?
-Bien, estudiando mucho.
-Que bien.
Estaba tan frío, tan seco, el error era mío si me fijaba en él.
-😥😑😶
- ¿Por qué la caritas? 🤔
-¡Por nada olvídalo! 🙄
-¿Pasa algo? 🤔
-Nada, dejemos así 😏
-¡Vale!
Era tan frío, eso me dolió, no sé porqué demonios me afecta. El hecho es que tengo que sacarlo de mi cabeza, seguiré con mi plan Edison, él me ayudará.
Dos semanas después.
Todas las tardes pasaba ayudándole al profesor, hablando con él. Ya tenía más confianza, él a veces me miraba. Llegó el día, el día que caería a mis pies. Ese día asistí a clases como siempre, salí y me fui directo a mi casa, me duché y me puse unas bragas blancas, un vestido blanco que me llegaba a los muslos. Salí para el colegio, pero antes pasé a la farmacia por los condones, no dejaría que me penetrara piel a piel. Si fuese Manuel sí.
Ya no había nadie, solo los dos. Llegué y lo saludé, noté que me miró. Cuando no estaba mirándolo, él me miraba, lo sé.
-Lola, ¿Me podrías hacer un favor? -Le guiñé un ojo, sonreí, pasó saliva, ya cayó en mis redes.
-Sí profe, dígame.
-Ve a las duchas y traes agua para limpiar el polvo del piso y los estantes.
-Claro que sí.
Llevé un balde con agua, empecé a limpiar los estantes, me devolví a cambiar el agua y se me ocurrió una gran idea. Sonreí malvadamente, abrí la llave, me derramé agua encima. Quedé totalmente empapada, el vestido es blanco, se me marcaba todo. Mis pechos se ven claritos, porque no traigo nada por debajo. Regresé y el profesor me miró fijamente.
-¡Oh por Dios! ¿Qué te pasó lola? Estás toda empapada.
-Profe, ni se imagina lo que me pasó. Se zafó la llave del agua y mire como quedé.
Al parecer logré tener su atención. Lo digo porque algo empezó a notársele en su entre pierna, él trataba de disimular.
-Vas a tener que irte a casa para que no te de un resfriado -Mis pezones se marcaban claramente.
-¿Usted cree que me enferme? -inquirí-. La verdad sí tengo frio.
-Sí, eso veo -Bajó la mirada -. Digo me imagino.
Pero que nervioso estaba, me acerqué lentamente mientras él retrocedía. Me senté en una mesa que había ahí, abrí las piernas lentamente para dejar a la vista mis bragas que son transparentes.
-¿Por qué mejor no me das una clase oral?
Sonreí malvadamente, deslicé mi mano hasta mi intimidad. Con la otra dejé un pequeño apretón en uno de mis pechos, un gemido se escapó de mi boca.
-¡Baja de ahí! -frunció el ceño- . ¿Qué dices? Estás loca.
Me bajé de la mesa, me acerqué a él.
-¿Cuál es el miedo? ¿No te gusto? Solo quiero jugar.
-¡Eres mi alumna! ¿Qué tienes en la cabeza? -seguía muy serio.
Puse mi mano en su miembro dejando un pequeño apretón. Él solo pasó saliva.
-¿Esto qué fue? ¿por qué se está poniendo tan duro? ¡Dígame!
Lo miraba fijamente con una mirada llena de lujuria, su respiración aumentó.
»¡Solo quedará aquí!
Alejó mi mano, pero fui mas rápida y tomé su sexo que cada vez estaba más firme. Dejé una leve caricia, sentí su firmeza tirante contra mí, me acerqué y dejé un pequeño beso en sus labios, pero él se alejó al instante.
-¡Lola, basta! - levantó su voz -, esto no está permitido. Eres menor de edad, ¡Una niña! No quiero problemas.
-¿Una niña? - Tomé sus manos las llevé hasta mi pechos, abrió sus ojos como platos -. ¿Qué siente? Sé que te excita, pero como quieras.
Me alejé.
» Aquí no pasó nada.
Me incliné lo más sensual que pude, recogí mi mochila y me giré. Di un paso para salir cuando sentí unos brazos rodearme por la cintura. Me levantó llevándome hasta la mesa, sonreí llena de orgullo, al fin cayó en mis redes.
Pegó sus labios a los míos, en un beso insistente lleno de lujuria. Besaba tan bien, aunque no como él. Sus besos eran insistentes, su lengua jugaba con la mía. Con una de sus manos acariciaba uno de mis pechos, sus labios viajan tranquilamente a través de mi clavícula y luego hacia abajo, hasta mi pecho. Atormenta primero un pezón con sus dientes y labios, luego el otro. Hmm, gimo, es excitante. Baja su otra mano hasta mi sexo húmedo, empieza a masajear con sus dedos mi clítoris, quita mi vestido con gran facilidad. Deja besos suaves y succionantes en mi vientre hasta llegar a mi sexo, mi cuerpo se encorva cuando su boca me encuentra. Mueve lentamente su lengua gira una y otra vez, mientras introduce dos de sus dedos. Gemía en voz alta, cerré los ojos disfrutando del momento. No entiendo porqué llegan a mi mente recuerdos de aquel día que estuve con Manuel ¿Pero qué rayos me pasa? ¡Tengo que olvidarlo!
Gemía en voz alta, sé que le encanta, lo alejé sin quitar mis ojos de los suyos, lo empujé. Quedó sentado en el borde de la mesa, me echó hacía atrás abruptamente y caigo en mis rodillas, tiro con fuerza de sus pantalón y bóxers. Se libera, jadea, lo meto a mi boca succionando con fuerza, disfrutando de su erección. Tenía un buen tamaño, cierro los dientes y succionó con fuerza. Baja la mirada a mí, sus ojos oscuros llenos de placer carnal.
Busco en mi mochila y saco un paquete de aluminio. Rasgo el paquete con avidez, lentamente deslizo el condón en él. Me tomó de los hombros llevándome hasta la pared, separa mis piernas empujándolas con sus rodillas. Se hunde lentamente dentro de mí. Al principio dolió un poco, luego todo era más placentero. Salé y entra en mí con rapidez, estableciendo un ritmo constante, embestidas salvajes. Mis gemidos retumban en las paredes de esa biblioteca, gruñe a través de sus dientes, luego me pone ahorcajadas, ahora tengo el control. Subo y bajo con rapidez. Por la expresión de su cara sé que lo disfruta. En un último movimiento terminó, ambos lo disfrutamos, estuvo muy rico, pero por más excitada que estaba, no llegué a un orgasmo.
Acomodé mi ropa, tomé mi mochila y dejé un pequeño beso en sus labios, regresé a mi casa.
Llegué a mi casa y me di un baño, por más que quiero no podía sacarlo de mis pensamientos. Revisé mis redes, vi una foto de él acostado en su cama de medio lado, su rostro hermoso, sus ojos ¡Ay Dios, me encanta! Pero yo sé que él no se fijará en mí. Tenía unas ganas enormes de escribirle, pero no, tengo que ser fuerte.
Lo que pasó con el profe estuvo delicioso, pero no pudo borrar las huellas que Manuel dejó en mí. Tenía miedo a pensar que me enamoré ¡No! Solo es un capricho que tengo con él, por ser el primero, es solo eso.
Puso un video de estado, algo que decía más o menos así:
"Lo de nosotros es un secreto que nadie se entere. Que yo me vengo contigo cuando tú te vienes"
¡Oww! ¿Por qué pondría eso? No me aguanté, respondí su estado. Cualquier excusa es buena para escribirle.
Chat WhatsApp
-¿Me regalas ese video? 😋
-¿Por qué? 🤔
-¡Me gusta! ☺
-😶 ¡Es mi canción favorita!
-¡Es muy linda, me sale! 😁
-¿Por qué?
-Por mi amigo del cole 🙊 -no sé porque le dije eso.
-¿Tienes novio? 😯😲
-No, es un amigo con derecho a todo 🙈
- 😳😵 😲
-¿Por qué las caras? 🤔
-¡Por nada! ¿es un compañero tuyo? 🤔
-Sí, pero va más adelante que yo 😁😊😍
-¿Es mayor que tú? 🙄
-Sí, un poco, pero el que en verdad me gusta es mi profesor de español 😍
-¡Qué! 😲😱 Estás demente ¿qué te pasa? 😡😠
-😂😂 ¿Por qué? Normal, es muy guapo 😜
Me envió un audio, se escuchaba molesto. Pero no entiendo por qué. Será porque me ve como su primita menor.
Audio...
-¡Estás loca! Debe ser mucho mayor que tú. No sabes sus intenciones, ¿qué se va fijar en ti? eres una niña -lo mismo de siempre.
Respondí con un audio 🎙
-Ni tan mayor, le pongo unos 25 años. ¿Me crees tan poca cosa para que no se fije en mí? Dale tú con lo mismo, ¡no soy una niña! A ti te consta, ¿o es que ya se te olvidó?
-¡Como olvidarlo! Pero no estamos hablando de eso, es un profesor mayor, te puede lastimar.
-¡Pero está como quiere! 😋😋😍😍 😋
-😤😤😡😡 contigo no se puede, me tengo que ir. Adiós.
¿Por que reaccionaba así? Para que imaginar cosas que no son, como lo dijo, solo trata de protegerme porque me ve como una niñita. Como sea debo olvidarme de él, sacarme este maldito capricho que tengo. Esto no era solo un capricho, era más fuerte aunque yo no quería aceptarlo.
Regresé a clases normal, como si nada, aunque el profe me mira de vez en cuando, pero hasta ahí.
Continuará...