Eran las 7am. El apenas levantado Romeo escuchaba algunas risas y golpeteos en el pasillo, pronto la voz de su hermana sonó al otro lado de su puerta
- !Teo! !Tomas! !Dejen de correr!- las risas de dos infantes sonaban tan alto que era fácil darse cuenta que estaban haciendo alguna treta a la desesperada hermana, éste era un día normal para Romeo, el mayor de 5 hermanos.
-Bueno, bueno, basta, dejen de liar a Sam- dijo Romeo tomando a , los gemelos, Teo de un lado y Tomás del otro. - Déjamelos a mí, Sam, arreglate y arregla las mochilas de estos dos- Samantha era 4 años menor que él, las circunstancias habían hecho de ella la cuidadora de los más pequeños. Dejando a los gemelos al cuidado de Romeo, corrió a su habitación a cambiarse sin perder más tiempo.
Romeo entro con los pequeños, aún en risas, colgados de sus brazos, para bañarlos.
-!Romeo! Mi mochila está rota, ¿puedo tomar la tuya?- pregunto Charly, minutos después entrando al baño.
-¿Cómo ha sucedido eso?-
-Lo de siempre- contestó encogiendo los hombros mientras se cepillaba los dientes.
-Esta tarde pasaré por la escuela, más te vale que no estés metido en algo Charly, está vez no te dejaré pasar ninguna falta- contestó Romeo mientras salía con los pequeños envueltos en sus respectivas toallas. Charly hizo un pequeño gesto de disgusto pero no refutó.
Sam entró al cuarto de los pequeños y tomó la ropa de las manos de Romeo -Me haré cargo, ve a cambiarte, mamá llegó, está haciendo el desayuno-
- ¿La dejaste hacerlo?- preguntó confundido Romeo
-¿ Y que puedo hacer para detenerla? Mamá cree que estás sobrecargandote, solo quiere sentirse útil-
Luego de unos minutos Romeo bajó las escaleras para encontraste con que su madre había preparado el desayuno y el lonche de los 5.
-Mamá deberías descansar, tus dobles turnos ya son demasiado agobiantes- Dijo con cierta preocupación mientras tomaba los trastes de las manos de su madre y los terminaba de enjuagar
-No soy una vieja, aún puedo hacer ciertas cosas por mis hijos, además tengo que reunirme con la tutora de Charly- el pesar se oía claramente en la voz de Sara. Era viuda, su trabajo como enfermera apenas alcazaba para mantenerlos, la casa era lo único que le había dejado su difunto esposo, los gemelos eran traviesos y Charly estaba dando demasiados problemas, no podía dejar que Romeo se hiciera cargo siempre de sus responsabilidades.
-!No he hecho nada!- Gritó Charly enojado mientras bajaba las escaleras seguido de los dos gemelos y Sam.
- Hablaremos de eso luego, desayunemos- Romeo jaló una silla, haciéndole un gesto a su madre para que se sentará, ella sonrió, le dio una palmadita en el hombro y se sentó, después del cálido desayuno los despidió en la puerta.
Sam llevó a los pequeños a su entrada, mientras que Romeo acompañó a Charly al otro lado del instituto.
- Charly, espera - Dijo Romeo cuadras antes de llegar - aún faltan 20 minutos, deberías esperar a Sam-
-¿Es eso o quieres decirme algo- volteó Charly con un tono desafiante.
Esta vez Romeo toma una posición de autoridad y mirando a los ojos a su hermano advirtió -No puedes pasar sobre mi, si lastimas a Mamá no seré considerado contigo, todo tiene un límite, has estado en pleitos, si crees que el estudio no es para ti sé hombre y habla de frente, quizás puedas ayudar a Mamá a conseguir algo del dinero que gasta en tus mochilas-
-Eres tan Molesto- susurró Charly acercándose a Romeo, pero este solo dió un paso hacia su hermano. Charly no camino más, se percató que Romeo hablaba enserio.
-No dejaré que Mamá venga con la tutora, pero a cambio debes dejar tus actitudes de idiota, te disculparas con los directores, y protegeras a Sam, como yo te protegí y te protegeré de quienes quieran lastimarte, hasta que te hagas hombre- Romeo habló con voz decida, fuerte y autoritaria, Charly no tuvo más opción que bajar la cabeza y relajar su cuerpo, no podía ir más allá, Romeo siempre estuvo para ellos, sin importar su propia condición.
-!Chicos! - gritó Sam haciendo que ambos hermanos se voltearan hacia ella -Gracias por esperarme, Romeo no olvides la junta con tutores por la tarde- suplicó Sam.
-Bueno entren ya, nos veremos más tarde, Charly es mi mochila favorita- concluyó Romeo alborotando el cabello de su hermano, luego ambos entraron.
El instituto era muy grande y era conocido como el más prestigiado colegio de la ciudad T , pues su nivel educativo iba desde guardería hasta preparatoria, y tenía varias asociaciónes con universidades más prestigiadas de está y otras ciudades; cada nivel educativo tenía su propia entrada, incluso tenía dormitorios para aquellos que lo desearan, y cafetería para cada nivel.
Los 5 hermanos estudiaban ahí, sus calificaciones los hacían acreedores de una beca casi completa, Charly era el único que estaba en la cuerda floja, si la escuela lo expulsaba su madre tendría que trabajar otro turno para poder pagar otra escuela.
Romeo caminaba con esto en la mente cuando alguien lo abrazó bruscamente por detrás -!Hey hermano! Anímate! - exclamó riendo el mejor amigo de Romeo, Armando Hou. - ¿problemas con Robinhood? - preguntó mientras le ofrecía una manzana.
- Lo han estado molestando eso lo entiendo, pero no sabe cómo defenderse adecuadamente, solo hace el ridiculo- explicó Romeo con un suspiro largo
-Ajá, ahí está, por fin el inquebrantable Romeo, se ha quejado de su impertinente hermano- río triunfante.
-Debí saberlo, jamás das un buen consejo Armando- rió Romeo tomando a Armando del cuello y despeinado su cabello, sin embargo pronto lo dejo por la paz. Armando miró a su alrededor tratando de descubrir por qué Romeo lo había soltado tan pronto, entonces a unos metros pudo descubrir la razón.
- Hermano ¿Cuándo serás capaz de hablarle? - se quejó - llevas bastante tiempo suspirando por ella-
- Tal vez lo haga hoy- sonrió Romeo burlándose de su amigo
-Ajá si - pensó Armando.
El resto del camino, fueron callados detrás de ese grupo de chicas, donde estaba la chica de la cual Romeo estaba enamorado.
Ella era Alice Roselvelth, la más inteligente de la clase B, era la perfecta combinación entre inteligencia, belleza y posición social, sus padres tenían suficiente dinero que no necesitaba la beca, pero eso no era lo que le gustaba a Romeo de ella, apesar de ser linda e inteligente, era amable, responsable y respetuosa, llevaban dos años compitiendo por el puesto número uno de la escuela, esto mismo motivo a las demás clases a superar sus calificaciones, sin embargo también había generado cierta hostilidad entre ellas. Si alguien más supiera que el Inteligente y atractivo Romeo de la clase A estaba enamorado de Alice de la clase B seguramente iniciaría una gran guerra entre las clases. Pero este era el último año de preparatoria, pronto tomarían caminos separados, si sus caminos no eran los mismos al menos podría intentar declarar sus sentimientos antes de no volverse a ver.
Romeo y Armando entraron a sus clases, mientras que Alice se detuvo un segundo antes de entrar a su aula, tal vez, ella también miró por un segundo a Romeo antes de desaparecer por la puerta.
Había transcurrido la primera mitad de las asignaturas cuando sonó el timbre de la hora de descanso, los alumnos tenían la oportunidad de ir a la cafetería o disfrutar de las mesas al aire libre para aquellos que llevaban la comida de casa.
-!Hey hermano!, iré a la cafetería por algo ¿Vienes?- preguntó Armando. Éste era un chico alto, un poco delgado, sus ojos azules destacaban de su piel blanca y su cabello castaño claro lo hacían el prototipo de chico soñado. Aunque sus calificaciones decepcionaban completamente a su futuro, Armando no tenía de qué preocuparse su familia tenía una posición alta y estable, no tan destacada pero lo suficiente para darle un futuro complaciente.
-Ve tú, tengo que arreglar unos asuntos de los gemelos- Explicó Romeo mientras sacaba unas cajas de comida de su mochila -Esos diablillos seguro quieren algo más que atención- concluyó con una gran sonrisa.
-Tenemos suficiente tiempo, te acompañaré, hace tiempo que esos niños me deben una explicación- bromeó Armando, la última vez que vió a los gemelos, estos le jugaron una broma demasiado fuerte, en la cuál terminó besando a Sam, por supuesto Romeo no sabía nada de esto, aunque no tenía nada en contra de Armando, ningún hermano podría asimilar tan rápido que su mejor amigo haya besado a su hermana. Por eso decidieron guardar el secreto, Armando dejó de visitar la casa de Romeo por temor a no ser lo suficientemente fuerte y terminar contándoselo.
Mientras caminaban al área de los niños de primaria, el par de amigos atraían miradas de las jovencitas, Armando por su atractivo físico y su coquetería, mientras que Romeo tenía fama de ser educado, caballeroso, su inteligencia era igual de excelente que su condición física, el uniforme no le hacía justicia, pero aún se podía notar su buen cuerpo.
Romeo era alto, tenía la piel bronceada, sus ojos color miel, su cabello negro y una hermosa sonrisa, su caminar tenía cierto porte que todos tenían la idea de que su familia tenía el estatus suficiente como para codearse con las más adineradas de la ciudad. Algo ciertamente equivocado, pero a Romeo esos rumores le daban igual, siempre procuraba ser recto, valiente, humilde y honesto, esos eran sus más preciados principios.
Cuando llegaron al área un guardia les pidió sus credenciales y los anotó en una libreta, esto era por protocolo, pues el guardia conocía muy bien a Romeo, el chico y sus 4 hermanos eran conocidos por la mayoría del personal de la institución.
-!Romeo! -Gritaron los pequeños gemelos al ver a su hermano acercándose.
Los gemelos, gozaban de piel blanca, cabello castaño y ojos verdes.-!muero de hambre!- -!haz tardado en llegar!- se quejaron.
- Diablillos, si no hubieran cambiado las cajas de comida, estaríamos en cafetería conquistando damicelas reduciendo el estrés de su pobre hermano- se quejó Armando, exagerando su tono lastimero.
- Tal vez debas ir a casa más seguido- guiño el ojo Teo - Seguro tus calificaciones han bajado desde la última vez- saco la lengua Tomas. Esta vez Armando supo que los chicos lo estaban amenazando con aquel día, por lo que decidió quedarse callado.
-Bueno estoy aquí, ¿Dónde está mi caja?- preguntó Romeo, pero antes de que pudieran contestar la voz de la maestra los interrumpió.
-Joven Arzú, me da gusto verlo, espero que esté aquí para hablar de los gemelos- dijo con voz preocupante.
Romeo miró a los gemelos, luego a su amigo, quien entendió la indirecta -Bueno gemelos más les vale que me compartan de su comida- susurró mientras los tomaba de la mano para ir al área de juegos.
Mientras tanto Romeo entro al salón con la maestra -Joven Arzú entiendo que estés muy ocupado y te hagas responsable de tus hermanos, pero los gemelos últimamente no siguen instrucciones, he pedido hablar contigo durante las últimas semanas pero al ver tu cara me parece que los recados no han llegado- explicó.
-Entiendo, ahora que estoy aquí, podemos hablar de ello- aceptó Romeo. La forma en que habló le dió un alivio a la profesora.
-Joven Arzú, los gemelos no pueden estar más en mi clase...- dijo con pesar la profesora.
- Asumiré la responsabilidad de sus actos profesora, como hermano mayor no he enseñado bien a mis hermanos, le suplicó un poco de tiempo para hacer los cambios necesarios- Se disculpo rápidamente Romeo. Mientras hacia una reverencia de disculpa, a lo lejos Armando miraba aquella escena, luego observó a los gemelos quienes tenían la cabeza agachada, claramente preocupados.
-Joven Arzú, no creo que lo entiendas...- dijo con todo preocupado - Mira esto- añadió entregándole a Romeo los exámenes de hace 3 semanas, después de observarlos con detenimiento miró confundido a la profesora.-¿Lo ves?- preguntó
-No entiendo, sus respuestas están correctas, ¿Es su actitud la inadecuada?- pregunto Romeo aún más confundido.
La profesora sonrió y negó con la cabeza - Bueno es cierto que los gemelos son inquietos y este último mes lo han sido más, han ido aumentando sus travesuras pero al cuestionar sus conocimientos siempre eran acertados...- Romeo seguía mirándola confundida-... Estos exámenes les fueron aplicados sólo a ellos, y todas sus respuestas fueron acertadas. Ellos están inquietos por qué los conocimientos de su clase ya no son suficientes para ellos. Estoy segura de que si los adelantamos de curso su mente tendrá en qué ocuparse, por lo tanto ellos ya no pueden estar más en mi clase- finalizó con gran emoción la profesora, había tenido un chico así antes y al igual que antes había creído que había hecho algo mal, los gemelos le recordaban tanto a ese niño y claro ahora estaba segura de que se debía a sus genes.- Ellos son como tú, Romeo Arzú- volvió a decir para sacar de ese trance al hermano mayor.
Romeo seguía mirando los exámenes, miró por la ventana a sus hermanos quienes también lo veían con una mirada preocupada, luego volvió a la profesora -Mis hermanos solo tienen 6 años, moverlos a una aula con niños 3 años mayores que ellos podría causarles problemas...-
-!Romeo!- interrumpió la profesora- Ellos pueden hacerlo, pueden lidiar con eso, los he observado, son inteligentes y rudos, no los dejes seguir tu sombra, dales una oportunidad, si no funciona yo misma veré qué regresen a mi clase-
-Profesora, temo que después de ser movidos no puedan volver a su vida normal- explicó Romeo
-Bueno, tu tenías miedo antes, deje que te quedarás esperando que algún día, alguien te llevará más lejos de lo que tú crees, pero aquí estás, estancado, si no dejas de lo intenten por ellos mismos, siempre estarán atados a ti y tu a ellos, Charly incluso ahora tiene problemas.- expuso preocupada
Romeo miró nuevamente los exámenes, el 100% eran aciertos, un 100 perfecto, 3 años adelantados, ¿No era esté un logro? ¿No era esto para lo que los preparaba todos los días, para destacar? -Puedo .... ¿Puedo hablarlo con mi madre?- titubeó -Yo cuido de ellos, trato de hacer lo correcto, pero mi madre es la que debe decidir, hablaré con ellos después de solucionar el problema de Charly- aceptó Romeo
-Bien- dijo aliviada -Llevate los exámenes, esperare tu respuesta -
-Su hermano ya viene, cambien esas caras- advirtió Armando -¿ Todo está bien?- preguntó bajito a su amigo.
-Tal vez- contestó Romeo, llamó a su a sus hermanos -siempre digan la verdad, confíen en mí, no importa qué lo resolveremos- les dijo.
-No queríamos que te enojaras- explicó Tomas.
-Tomaremos el castigo hermano- agregó Teo.
-Bien, me alegra que sepan que han hecho algo mal, como hombres que son deben mejorar sus actitudes, así que espero que se comporten - Les regañó Armando mientras frotaba su cabello despeinadolos. Armando siempre conseguía aligerar el ambiente, se preocupaba por la carga emocional de su mejor amigo.
Las risas pronto fueron apagadas por el llanto de una pequeña que se había caído, Teo y Tomas corrieron para ayudarla, pero ninguno consiguió que dejara de llorar, Romero se acercó a ella y con voz dulce le preguntó -¿Estás bien? ¿Te has perdido?- La pequeña que nisiquiera había volteado a ver a los gemelos, miró sorprendida al jovén, sin darle oportunidad de reaccionar se aferró a su cuello -Hermano mayor, llévame a mi salón- dijo llorando.
-¿Pero qué broma?- se quejó Tomas -le hemos ofrecido ayuda y nos ignoró- -Oye niña, ese es nuestro hermano- advirtió Teo.
-!Ahí estás! - la voz de una joven se escuchó a lo lejos. Pero antes de que Romeo pudiera asimilar de dónde provenía su amigo Armando le golpeó varias veces en el hombro.
Cuando Romeo alzó la vista solo pudo ver a la hermosa Alice Roselvelth agachada frente a él, sobándole la espalda a la pequeña niña que aún se aferraba a sus cuello.
Los segundos frente a Alice Roselvelth parecían eternos, Romeo bajó la mirada antes de hacer contacto visual, el nerviosismo empezó a notarse. Armando y los gemelos miraban el extraño comportamiento de Romeo. Armando sabía que la causante de eso era Alice Roselvelth pero los gemelos recién se estaban descubriendo esa faceta de su hermano.
-De todos los lugares, también nos teníamos que encontrar aquí- dijo finalmente Alice, Romeo no contesto, en cambio la pequeña niña dijo -Quiero que el hermano mayor me lleve a mi salón- declaró sin soltarse del cuello de Romeo.
-¿Así que tendremos que competir hasta por el amor de mi hermana?- cuestionó Alice a Romeo.
Romeo observó a Alice, su tono tenía cierta hostilidad de la cuál era consiente debido a la competencia constante, Alice también lo observó, tenía una sonrisa gentil. Con aquel contacto visual, Romeo notó que los ojos café claro, en la piel blanca de Alice, relucían con un brillo excepcional, sus labios rosados en aquella sonrisa eran tan delicados, su cabello color cobrizo se notaba más por el sol que suavemente acariciaba su cabello, su hermosa figura tan delicada contrastaba con el fuerte carácter que demostraba. Romeo sonrió al pensar que esta chica tenía un misterio tan adictivo para él. Alice no se quedó atrás, tener a Romeo frente a ella, mirándola con esos ojos color miel la dejó sin aliento y nublo su razón por unos segundos.
-Oye, niña, ese es nuestro Hermano- volvió a decir Tomas -Tu hermana ya ha venido, por qué sigues aferrándote a él- agregó Teo
-Oigan diablillos, es una niña de guardería por qué son tan pesados- se quejó Armando intentando darles señales de que no interrumpieran. Pero ambos chicos ya habían salido de sus pensamientos.
Romeo miró a sus hermanos y se levantó con la niña en brazos -Chicos, llevemos a la pequeña hermana- dijo
Alice se levantó también con una elegancia que dejaría impresionado a cualquiera -Erika, estás dando muchos problemas, déjame llevarte- intentó persuadir a la niña tratando de sacarla de los brazos del joven apuesto. La niña solo lloró más fuerte.
Romeo sonrió nuevamente y la tranquilizó -Esta bien, te llevaremos, estás segura ahora, quizás puedas contarme lo que sucedió en el camino- al ver la actitud de Romeo para con su hermana Alice sonrió avergonzada -No tienes que hacerlo, ella apenas se está acostumbrando-
-La hemos visto antes, ella llora todo el día- dijo Teo
-Es verdad, incluso después de comerse nuestra comida siguió llorando- dijo Tomas
-Ahora también quiere a nuestro hermano- agregó Teo aferrándose a una pierna de Romeo. -No dejaremos que te lo lleves- Tomas se aferró a la otra pierna de Romeo impidiéndole que caminara.
Con aquella escena, Alice trató de contener la risa, los ojos confundidos de Romeo y su ceja levantada la regresó a su postura sería, luego se agacho a los gemelos y dijo -¿Él es su hermano?- preguntó, la diferencia de apariencias entre ellos era notoria -bueno, ya que su hermano ha sido secuestrado, que les parece si yo me quedo con ustedes-
Los gemelos se miraron confundidos. Tomas dijo -ya tenemos una hermana- -solo tenemos un Romeo- concluyó Teo.
-Bien vayamos todos, así pueden asegurarse de que no adopte una nueva hermana- Bromeó Romeo, aunque su mirada tenía una advertencia hacia los gemelos, quienes se bajaron inmediatamente.
Romeo comenzó a caminar hacia el área de guardería, seguido de cerca de Alice. Al no escuchar pasos ambos voltearon, sólo para darse cuenta que Armando tenía a los dos gemelos tomados de la parte trasera de sus playeras.
"¿Enserio?"- Cuestionó Romeo con la mirada a su amigo, quien al ser descubierto soltó rápidamente a los gemelos.
-Yo... no puedo ir. Me quedan 35 minutos de descanso, la cafetería se quedará sin comida- se explicó rápidamente -Te veré allá- Los gemelos miraron confundidos al joven y luego a su hermano, antes de que pudieran caminar de nuevo Armando los volvió a detener -Yo... veré qué ellos entren a su salón, después de todo aún tienen una condena que cumplir- añadió.
Los gemelos rápidamente recordaron su castigo, dándole una lastimosa mirada a su hermano desistieron de seguirlo. -Si claro como si tú no fueras castigado jamás- dijeron los gemelos al mismo tiempo.
Romeo y Alice continuaron su camino juntos hacia el área de guardería.
-Si esa niña se lleva a Romeo será tu culpa- dijo Teo soltándose del agarre de Armando
– Tiene apenas 3 años- explicó Armando
-No hablamos de ella- contesto Tomas soltándose también.
Armando miró nuevamente las espaldas de los dos mejores estudiantes. -"Son una buena pareja, si las clases, las sociales, no fueran tan grandes"- pensó.
En el camino el silencio fue interrumpido por Romeo quien con el coraje adecuado logró pronunciar algunas palabras coherentes -así que tú nombre es Erika- dijo, aunque no a quien deseaba realmente.
-Si- contestó la pequeña
-¿Conoces a los gemelos?¿Son gentiles contigo? – preguntó Romeo
-Si, me dan sus dulces- la mirada en Erika era tan similar a la Alice.
- Si te sientes sola o no sabes a dónde ir puedes buscarlos, me encargaré de que te ayuden.- afirmó el joven. La niña aflojó un poco su agarre del cuello de Romeo y se relajó.
-Es su segunda semana aquí, es difícil para ella acostumbrarse- explicó Alice aún avergonzada – parece que tu amigo se siente intimidado por otra clase- afirmó finalmente debido a la tonta excusa de Armando.
Romeo sonrió despreocupado – Una mujer inteligente intimida a cualquier hombre- Soltó sin pensarlo, solo dos segundos después se dió cuenta de sus palabras. Alice lo miró sorprendida.
Romeo desvío la mirada hacia un pasillo, sin embargo lo que vio hizo que se detuviera. Alice siguió la mirada de Romeo, 4 chicos intimidaban a uno, lo tenían acorralado, su mochila y cosas estaban esparcidas en el suelo. Romeo puso a Erika en los brazos de Alice -Lo siento Erika...- se disculpó-... otro día prometo que vendré a verte- luego miró a Alice -Lo siento tendrás que hacerte cargo- antes de que diera un paso hacía donde estaban los bravucones Alice lo tomó del brazo.
-El líder es el sobrino del director, su familia tiene una cadena de restaurantes en varias ciudades- advirtió Alice tratando de evitar que se involucrará, Romeo tomó su mano delicadamente y la quitó de su brazo, sin temor le contestó -Lo sé, pero él es mi hermano. Estaré bien, ve con Erika a un lugar seguro- finalizó besando el dorso de la mano de Alice. Este último gesto la dejó en shock, solo pudo observar la espalda ancha de Romeo caminando con elegancia y seguridad hacia los matones, su mano aún tenía el cosquilleo del beso de Romeo.
-¿Qué sucede Einstein?¿ Tu hermano te dijo que no reprobaras?- se burló el líder los 5, un joven de la misma estatura que Romeo. De piel blanca y cabello negro, aunque tenía un cuerpo más desarrollado que Charly no se veía ventaja alguna, ni de sus compañeros, además de su altura. -¿Por qué no les dices a todos de dónde vienes he? ¿Basura?- añadió mientras lanzaba un golpe a Charly.
-¡Oigan! ¡Ustedes! ¿Qué hacen?- interrumpió Romeo. Mirando sutilmente a su hermano.
- ¡Miren! – Exclamó el líder entre risas – un entrometido, tenemos dos por uno chicos-
-Soy 5 grados mayor que tú, por lo tanto debes dar algo de respeto- Retó Romeo.
Los 4 chicos se burlaron èl, pero Romeo se agacho a recoger las cosas de su hermano, mientras los otros lo miraban con molestia, antes de que pudiera tomar la mochila el líder la pateó y estalló en risas -Eres patético- dijo agachándose a Romeo, esté se levantó sin expresión alguna -Nos divertiremos mucho- añadió golpeando las cosas en las manos de Romeo tirandolas de nuevo el suelo.
Los otros chicos intentaron golpear a Romeo, en un segundo todos fueron derribados, el líder de ellos dio unos pasos atrás asombrado de la rapidez de Romeo para terminar con sus amigos. Romeo dio un paso hacia él y este cayó aterrorizado. Cuando Romeo se agachó, el cobarde líder se cubrió con sus manos, Romeo solo tomó la mochila y volvió a recoger las cosas de su hermano, Charly le ayudo rápidamente, cuando terminaron Romeo le entregó la mochila y le acompaño a su clase dejando detrás a los adoloridos y asustados adolescentes.
-Te dije que era mi mochila favorita- regañó Romeo.
--Lo siento- aceptó Charly
Romeo se detuvo -Charly, ésto no es lo de siempre, lo de siempre sería que dejaras la mochila en la cancha de basquetbol- su hermano no contesto – creí que eran tus amigos-
-Yo también lo creía, pero es sobrino del director, además se enteró de mi beca y...-
-Charly- interrumpió Romeo tomando a su hermano por los hombros – nadie, ni con todo el dinero del mundo ni con todo el poder, puede humillarte de esa forma, ser humilde no es lo mismo que ser débil, tu dignidad debe ser defendida, ¿Lo entiendes? Vales más que todo ese dinero-
Charly asintió con admiración a su hermano -lamento meterte en esto- se disculpó
-En realidad estaba de paso- admitió Romeo
-¿Pasa algo con los gemelos?- intuyó Charly, esto le recordó algo a Romeo
-Charly, dejaré que tomes el exámen para adelantar curso, podrías estar con Sam, quizás sea motivante para ella tenerte cerca, lo hablaré con tu tutor- estas palabras asombraron a Charly, apenas estaba asimilando la destreza en defensa personal de su hermano, su apertura al diálogo y ahora la libertad para avanzar en sus estudios -Si alguien te pregunta sólo diles que iba hacia la guardería y deja que me llamen- concluyó dándose vuelta para ir a la cafetería con Armando, Charly se quedó desconcertado.
De camino a la cafetería Romeo sacó su celular y envío en mensaje de texto -Todo está bien, descansa en casa. Me haré cargo de los tutores- no tardó mucho tiempo en recibir la respuesta -Gracias, eres un buen hijo, su comida favorita los esperará en casa-
Romeo por fin pudo sentarse junto a su amigo, quien disfrutaba un jugo, se dejó caer y suspiró encontrado un poco de paz.
-¿Y? ¿Lograste confesarte?- Preguntó Armando
-Vi al sobrino del director molestando a Charly, lo juzgué mal- dijo con pesar.
-Bueno al menos caminaste junto a ella, la próxima vez quizás puedas hablarle- bromeó Armando
Romeo se disponía a abrir un jugo que Armando había puesto para él cuando el asistente del directo llegó -Joven Arzú ¿ podría acompañarme?
Romeo devolvió el jugo a su amigo y se levantó siguiendo al asistente.
Estando en la oficina, se dio cuenta que su tutora personal, Alice Roselvelth y su tutor se hallaban en la oficina
-Romeo adelante siéntate- invitó el director y esté obedeció -Bueno ya que todos están aquí, podemos hablar... este es su último año y me atrevo a decir que toda la escuela está apostando por alguno de ustedes... -
-Es obvio que Romeo se ha mantenido por un buen tiempo en el primer lugar- interrumpió la tutora de Romeo
-Si, pero Alice ha tenido un desempeño espectacular, tal vez otros no se esfuercen si no hubiera alguien más capaz- alegó el tutor de Alice.
-si, si, pero... está rivalidad ha ido demasiado lejos, las clases han empezado a rivalizar por todo, la convivencia sana es importante para el desarrollo sano de los estudiantes. Debemos resolver esto de la mejor manera- expresó el director.
- Bueno, Romeo llegó aquí desde 4to grado y se ha mantenido siempre en los primero lugares, ganó 4 premios nacionales y 7 estatales- dijo con orgullo la tutora.
Romeo miró a Alice quien bajo la cabeza, su tutor intento decir algo pero Romeo se adelantó – Agradezco su aliento profesora, pero no me gustaría tener un triunfo solo por mis acciones pasadas después de todo este es el presente y es el mejor reto que puedo aceptar-
-Si, si, no se puede juzgar a una persona por su pasado, si es realmente bueno debe mostrarlo de nuevo- Retó el tutor.
- No, no, no más competencia- declaró el director confundiendo a los presentes – ya hicimos pruebas de conocimiento, físicas, conocimientos en equipo, físicas en equipo, experimentos, experimentos en equipos. Proyectos , proyectos en equipos y solo han separado más a las clases, unas de otras...- se quejo el director nuevamente.
-Pareciera que lo único que no hemos hecho es artes- dijo sonriendo Alice, obviamente era una broma pero el director parecía tener una idea.
-¡Artes! Eso es- dijo asombrado el profesor, dejando aún más sorprendidos a sus acompañantes.
-no- se rehusó Romeo.
-¿Qué pasa? ¿Te da miedo perder?- Bromeó Alice dando un paso hacia él. Su mirada traviesa y su sonrisa retadora encendió algo dentro de Romeo.
-¿Quieres cantar frente a todos?¿Recitar poemas durante media hora? ¿Ver quién pinta más rápido? O tal vez ¿un concurso grupal de baile? ¿En cuál quieres perder?- desafío Romeo sonriendo y dando un paso hacia ella.
Los profesores veían una clara competencia entre los estudiantes, mientras que el director vio cierta complicidad en sus ojos.
-¡Una Obra de teatro!- gritó el profesor atrayendo las miradas de todos. – presentaremos una obra de teatro a mediados del curso, junto con la feria de proyectos finales, ahí mismo revelaremos las posiciones finales de aprovechamiento- concluyó decidido.
-¿Qué?- se quejó la tutora de Romeo
-¿Cómo les asignará una calificación con eso?- cuestionó el tutor de Alice.
-Ellos serán los personajes principales- declaró el director
-No actuaré.. ya que usted decidió el tema de la competencia puedo decidir en qué aspecto desenvolverme- declaró Romeo dispuesto a no aparecer en público. Mantener un perfil bajo era su prioridad, aunque no parecía resultar muy bien hasta ahora si lo pensaba con detenimiento.
-Bien, bien- aceptó rápidamente el director – pero las tres clases deberán trabajar en conjunto, decidir el guión, escenografía, etc. Ustedes cómo líder deberán unirlas, y esa capacidad de liderazgo será la que evaluaremos- sentenció el director -Pueden irse, en una semana espero el guión en mi escritorio. –
Todos salieron de la oficina, los tutores se miraron hostilmente y cada uno tomo su camino, Alice y Romeo se quedaron unos segundo frente al otro.
-No se qué planeas Alice Roselvelth, pero espero con ansias ver tu plan- dijo Romeo sonriente.
-Compartiremos escenario Romeo Arzú, Lo sé- dijo Alice sacudiendo el hombro de Romeo, aunque lo hizo con delicadeza Romeo sabía que era un acto hostil.
La forma en que Alice se dio vuelta para dirigirse a su aula lo dejo aún más aturdido, se quedó inmóvil hasta que Alice estuvo en la entrada de su aula. Alice giró la cabeza, lo miro de arriba abajo , sonrió burlonamente y entró.
-"Algo trama, ella no es arrogante, pero por alguna razón quiero seguir su juego"- pensó Romeo caminando hacia su aula. Cuando paso por el salón de Alice, ella volteó para verlo tras el vidrio.