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Love on wheels

Love on wheels

Autor: : Morgan Mikaelson
Género: Romance
Jenny es una chica libre, que disfruta de las aventuras y la vida. Prefiere el sexo casual y no las ataduras; hasta que la vida pone a Dany en su camino, un chico sexy, atrevido y como diría el subconsciente de Jenny (jodidamente riquísimo). Este chico causa nuevas emociones en ella y termina revolucionando toda su vida. Llevándola al límite una y otra vez, enseñándole que el mejor sexo viene con emociones. ¿Surgirá algo más que deseo entre ambos? Acompáñame a ver qué sucede con esta apasionada pareja.

Capítulo 1 Prólogo

El sonido de mi móvil me despierta anunciando la entrada de una llamada, abro mis ojos paulatinamente y me tomo unos minutos para orientarme donde me encuentro, la habitación es un caos, hay ropa regada por todas partes y botellas de ron, el tono de llamada de mi móvil interrumpe mi inspección del lugar recordándome que hay algún miserable ser de este planeta urgido por localizarme, intento levantarme en busca del teléfono del demonio, pero siento que algo me lo impide, levanto la sábana que me cubre y veo un brazo que me rodea por la cintura y es ahí cuando me doy cuenta que no estoy sola en

la cama, hay un hombre a mí lado, sin delicadeza le aparto el brazo que me tiene prisionera y me separo del desconocido tan rápido como si tuviera lepra.

Muy desconocido no debe ser cuando amaneciste en su cama desnuda.

-Perfecto, lo que me faltaba, hoy mi subconsciente amaneció chistoso -murmuro intentando buscar mi ropa.

-Hola bebé. ¿Ya te vas? ¿Por qué no vuelves otro rato a la cama y nos seguimos divirtiendo - habla con voz ronca el chico en la cama?

- A ver -Suspiré girando hacia él mientras me vestía -en primer lugar, no me llames bebé que me dan ganas de vomitar -terminé de ponerme las bragas y el sujetador y busqué con la mirada el vestido - En segundo lugar, no me interesa repetir, así que puedes ir olvidándome y seguir con tu vida. -Terminé de vestirme y fruncí un poco el ceño al no ver mi teléfono-Y en tercer lugar donde Carajos esta mi móvil.

El chico se paraba de la cama para decir algo, pero es interrumpido por la puerta de la habitación mientras se abría permitiendo que entrara una morena con muy mala leche que me miraba como si quisiera estrangularme.

-No puedo creerlo Tobías una semana para la boda y ya te estás acostando con todas las perras de la cuidad. -Lo señala con lágrimas en los ojos, el supuesto Tobías se separa de la cama e intenta acercarse a ella.

-Perdóname Bebe, sabes que te amo solo fue un pequeño desliz, te juro que no vuelve a pasar. -chasqueo la legua y niego con la cabeza al escuchar como la llama.

-Perdonen que interrumpa su dramático momento -me acerco al chico -¿Has visto mi móvil?

La chica dirige su mirada hacia mí como si tuviera una segunda cabeza y comienza a gritar.

-En serio crees que a mí me importa tu maldito móvil, te has acostado con mi novio 1 semana antes de la boda, as destruido nuestra relación y eres tan cínica de preguntar por tu móvil.

Suspiro cansada antes tanto drama de verdad odio todo esto.

- A ver querida creo que te estas equivocando de culpable, yo -me señalo con el dedo - No he destruido ninguna relación, fue él -señaló al chico con el dedo -quien la destruyo, él te traicionó, no yo, a él le tienes que gritar no a mí y en todo caso la culpa de todo esto la tienes tú, por confiar en un hombre y creer en el amor, el amor no existe, es todo un cuento que se inventan los hombres para controlarnos y tenernos a su antojo, deja de soñar con el príncipe azul y la boda de blanco porque no tendrá final feliz.

-No sé cómo puedes tener la conciencia tan tranquila -dice mientras espesas corren por sus mejillas- espero que te enamores como una estúpida, que alguien caliente ese corazón de hielo y luego te destruya para que pagues el daño que causas.

-Lo siento querida - le respondo cuando por fin cuando encuentro mi teléfono y me dirijo a la salida-pero yo no me enamoro mi corazón no se hizo para eso, yo soy Jennifer Rodríguez y no existe el hombre capaz de destruirme.

Capítulo 2 El desconocido

Jenny

El Sol entra por la ventana del taxi alumbrando mi rostro provocando que se intensifique mi dolor de cabeza.

-Joder, no debí beber tanto anoche.

Ni que alguna vez en tú vida hicieras algo bien. -Se mofa mi subconsciente.

Pago y salgo del taxi antes de llegar a mi casa, entro por el patio del vecino y escalo la pared de mi casa hasta llegar a mi habitación como tantas otras veces, me siento un minuto en el pequeño balcón de mi habitación para descansar un momento, pero la puerta se abre arruinando mis planes.

Interrumpiendo mi momento de tranquilidad siento la voz irritante de mi hermana que me dice.

-Valla, valla, valla, que tenemos aquí, la rebelde llegando a estas horas de la mañana.

-Dime que quieres y lárgate, Érica, que hoy no estoy para tus estupideces, me duele mucho la cabeza.

-Deberías tener un poco de cuidado como me hablas hermanita si no quieres que le cuente a mamá que sales por la noche escondida y no regresas hasta la mañana.

-Di lo que quieres de una vez y vete Érica.

-Jennifer Rodríguez crees de verdad que me importa la hora a la que llegas o lo que haces, a mi tu vida me vale madres, solo quiero ir acumulando puntos en tu contra para cuando los pueda necesitar y amenazante, a y es hora de que te arregles ese pelo, parece que hace meses no te peinas, me da vergüenza ser tu hermana - lanza un suspiro al ver que no me muevo -me pregunto si algún día vas a estar mínimamente presentable, por dios mírate das asco.

-Prefiero dar asco por fuera una o dos horas que ser un asco de persona como tú toda una vida.

La veo de pie junto a mí en el balcón, arreglada y perfecta como siempre

joder parece un maldito maniquí

Lleva el pelo suelto y estirado le llega hasta la cintura, trae puesto un vestido rosa ajustado al cuerpo de escote bastante bajo que no deja nada a la imaginación.

Me lanza una mirada de superioridad coma aquellas de Cersei Lannister en Game off Thrones y me dice:

-Levanta tu culo de ahí vete a preparar, que ya vas tarde y no me conviene que mamá te descubra después no tengo con que amenazante y el desayuno ya está listo.

Diciendo esto da media vuelta y se dirige a salir de mi habitación rodeando la ropa sucia y otras cosas que hay esparcidas por el suelo.

Me quedo sentada observando la bella mañana mientras fumo un cigarro. El móvil vuelve a sonar, pero esta vez sí me da tiempo de contestar.

-Se puede saber dónde Carajos te habías metidos - grita mi amiga Isy en cuanto contesto.

- Buenos días, Isabel yo también me encuentro bien, gracias por preguntar.

-Mira Jennifer Rodríguez deja la estupidez, no sabes lo preocupada que estábamos, anoche te perdiste y nos dejaste sola en la discoteca, Elizabeth y Joselyn se volvieron locas buscándote, yo me canse de llamarte y hasta ahora es que contestas.

-Lo siento por preocuparlas, pero estoy bien, no paso nada.

- Espero no vuelvas a hacer una cosa así, casi me muero de un infarto.

- Ya, ya entendí no pelees más que te pones vieja.

- As el favor de llamar a Eli y a Jossy para que sepan que estas bien.

- Si señora.

- Bueno vas a ir hoy a la escuela, esta semana a penas as entrado y ya falta poco para que acabe el año, deberías dejar de faltar, al final este es nuestro último curso.

- Está bien, nos vemos en la entrada avísales a las chicas, voy a darme un baño y a prepararme. Nos vemos en una hora.

- Hasta horita.

Entro a la habitación , pongo el móvil a cargar me dirijo al baño, me quito el vestido y la ropa interior la lanzo al cesto de ropa sucia y entro en la ducha , siento como el agua caliente carga mis baterías y renueva mi energía, me doy un baño rápido porque ya estoy corta de tiempo , al salir del baño ya me encuentro como nueva , me paro frente a mi guardarropa tomo el uniforme ya planchado que mi madre me ha preparado – lo miro con odio y pienso – tranquila Jenny esté es el último año, dentro de poco ya no tendrás que usar este horrible uniforme .

Cuando lo tengo ya en el cuerpo dejo de odiarlo un poco al observar al espejo como la saya resalta mis caderas, queda tan corta que gran parte de mis piernas quedan al descubierto y la camisa apenas me permite abrochar los botones lo cual deja ver mis grandes pechos.

-No está nada mal – pienso mientras trato de dar una vuelta frente al espejo para verme mejor.

Luego noto mi pelo negro y veo que mi hermana tenía algo de razón en cuanto a él, pero como no estoy de humor para lucir perfecta simplemente cojo un poco de crema de peinar en mis manos y la paso por el pelo, lo recojo en una coleta y me rizo las puntas, cojo mi bolso, mi móvil y bajo las escaleras.

Saliendo de mi habitación siento un aroma que agrada y alegra mis sentidos lo sigo hasta la cocina y veo a madre sirviendo una taza de café (está en su pijama con el pelo recogido y cara de cansada, se ve que no ha dormido bien, desde que papá murió nunca duerme bien), se el retiro de las manos antes que pueda siquiera probarlo, le doy un beso en la mejilla y le digo:

-Buenos días mamita, gracias por el café.

Pone los ojos en blanco y se sirve otra taza luego me mira y se queja:

-Tarde otra vez Jenny, ya no sé qué voy a hacer contigo. Este es tú último año podrías hacer un esfuerzo y asistir a clases como una estudiante normal.

-No se para que te esfuerzas intentando corregirla, si ya ella no tiene arreglo, lo mejor que nos puede pasar es que la arreste la policía en una de esas carreras ilegales a ver si nos libramos de ella. - grita mi hermana desde la sala mirándose en un pequeño espejo mientras termina de ponerse el lápiz labial.

-Érica deja tú hermana en paz y no digas esas cosas es muy temprano para que comiencen a discutir y Jenny por favor deja de ir a ese lugar, puedes tener un accidente – nos regaña mi madre.

-Si mamá prometo dejar de ir y Érica porque no terminas de poner tus diez capaz de maquillaje a ver si luces un poquito más humana maldito sapo– le digo mientras sale en mi rostro mi mejor sonrisa irónica.

Finge no escuchar lo que le digo y regresa a su sección de maquillaje y luego de unos segundos de silencio argumenta.

-Jenny mi dulce hermanita necesito que hoy llegues temprano y te hagas cargo de la panadería, invité un amigo muy importante a cenar, el cual preciso para cumplir mis aspiraciones y salir de esta miserable vida en la que tú padre nos dejó y espero que mi mamá nos preparare algo delicioso.

Quiero ignorarla, pasar por el alto el tono con el que se refiere a mi padre cada vez que habla de él, ese desdén con el que alude al hombre que la crío y la quiso como suya, que dedicó su vida a que no le faltara nada a esta familia. Lucho contra cada impulso de mi cuerpo que me hace querer partirle la cara por ser tan malagradecida, alzo la vista y veo a mi madre, con los ojos rojos, puedo comprender que muerde su labio para evitar romper en llanto y por fin logro controlar a mis demonios. Suelto los puños y el aire que tengo dentro y no sé en qué momento fue en el que empecé a contener la respiración. Finjo una sonrisa e intento que mi voz salga lo más relajada posible.

- ¿Qué te hace pensar que a mí me importa una mierda tus planes o tus amigos?

Termino de comer mi último bocado del desayuno y me preparo para irme.

Ella me lanza una de sus miraditas tan características y antes que pudiera decirme nada mi madre la interrumpe:

-Érica no te preocupes yo puedo cerrar la panadería temprano y preparar tu cena.

Al ver que cojo las llaves de mi moto me mira:

-Ten cuidado no vallas demasiado rápido, no faltes a clases y trata de no llegar tan tarde a casa.

- Si mamá – deposito un suave beso en su mejilla.

Monto en mi vieja moto y dejo atrás velozmente mi hogar.

Cuando llegó a la escuela ya es tarde como imaginaba termino dando más de dos vueltas hasta poder encontrar donde estacionar la moto, al fin veo un lugar libre y cuándo estoy a punto de aparcar una Ducati Panigale se me adelanta y coge el lugar que tenía pensado usar. Freno de pronto para no chocar y luego del susto me dedico a contemplar la belleza que tengo delante, solo la había visto en revistas, era negra, de motor de V4 90⁰ de 998 cc y 221 CV (mi gran amor platónico) después de un segundo reaccioné, baje de mi moto (que al lado de aquella mi Suzuki GSX- R600 de 2da mano deba vergüenza mirar) me acerque a la persona que se estaba bajando de la moto y comienzo a gritarle.

-A ver capullo por si no te habías dado cuenta yo iba a utilizar esa plaza. ¿Eres gillipollas o qué? – antes de que pudiera seguir hablando su prepotente figura se detiene ante mí; tan alto como si tocará el cielo, blanco con un brazo lleno de tatuajes, cabellos tan negros como una noche sin luna y unos gélidos luceros azules adornaban su rostro, las palabras se deslizaban de sus carnosos labios y entonaban la más dulce de las melodías, pero dejando un agrio sabor insolente.

-Joder es una maldita obra de arte -suelta de pronto la vocecita en mi interior.

-Perdona pequeña, no sabía que ibas a utilizar este sitio, pensé que te marchabas. Deberías ser más rápida la próxima vez, en este mundo no hay lugar para las tortugas- esboza una sonrisa pícara, guiña un ojo - aunque sea una pequeña y linda tortuga

Aquellas palabras fueron la gota que lleno el vaso, todo lo que había aguantado en casa para no incomodar a mi madre y ahora esto; ya no podía más y acabe explotando. Sin percatarme si quiera de lo que estaba haciendo, como si mis demonios interiores se apoderaran de mí, en cuestión de un segundo mi mano había golpeado su bello rostro y antes de que un segundo golpe le impactara mis manos terminaron siendo prisioneras suyas y con un ágil movimiento acercó mi cuerpo al suyo y nuestras caras estaba frente a frete, cerca, demasiado cerca, podía sentir su respiración calmada y el rítmico latido de su corazón.

-Suéltame estúpido. - grite furiosa.

-Solo si la enana malcriada promete no volver a pegarme. - respondió con una amplia sonrisa permitiéndome deleitarme con su blanca y perfecta dentadura.

Joder. Yo a ti te prometo todo lo quieras, hasta el altar papacito. - se burla otra vez mi subconsciente.

-No soy ninguna niña y suéltame de una maldita vez

En ese momento suena mi móvil siento como me libera de sus estructurales brazos. Le doy la espalda y contesto sin siquiera mirar quien es.

-Joder Jenny donde estás metida llevamos 1 hora esperándote. - grita altera mi amiga Eli provocando que separa el móvil unos centímetros de mi oído. -Lo siento chicas me quedé dormida y luego no encontré donde aparcar. - Respondo bajando un poco el tono de mi voz.

-Donde estás – escucho a Josy gritar al fondo.

-En el parqueo -Vamos para allá no te vayas – me dice Eli y cuelga.

Me doy la vuelta para continuar mi discusión, pero ya no estaba.

Unos minutos después llegan con sus uniformes perfectos, su cabello arreglado y maquillaje ligero.

-Lo siento chicas - me adelanto a decir antes que empiecen con los reproches - me desperté tarde y luego tuve un problemita con un estúpido que se cree Barry Allen (el de la serie de the flas) más rápido que nadie.

- Ja-ja-ja-ja-ja – me interrumpe una risa intensa detrás de mí - La verdad no me considero Barry, pero bastante rápido si soy – dice al tiempo que se acerca a su moto y se pone el casco - aquí te dejo tu sitio libre bebecita, recuerda mi consejo para la próxima vez, conducen como mi abuela - arranca su moto y se va sin darme tiempo de decirle nada dejándome completamente furiosa y con mil preguntas o simplemente completamente embobada.

Capítulo 3 Nuevo Piloto

Jenny

Jenny Mientras se alejaba la moto mi mente se llenaba de preguntas y una combinación de sentimientos recorrían mi piel al pensar en aquel chico. La voz de Jossy me saca de mis pensamientos.

-Jenny, hola, la Tierra llamando a Jenny – me dice entre risas poniendo un mechón de su rizo pelo negro detrás de una oreja - al fin reaccionas cariño llevamos 5 minutos hablándote y tú ni te enteras.

-Quién era ese pedazo de bombón – pregunta Isy y sus ojos celestes se llenaban de curiosidad.

-El estúpido del que les hablaba - contesto restándole importancia y caminando hacia la moto para poder aparcar.

Cuando termino me acerco nuevamente a mis amigas que aún están conversando con respecto al chico sexi y antipático.

-Chicas podrían cambiar el tema, no quiero seguir pensando en ese imbécil, en todo caso aprovechen que estoy hoy aquí, esto es algo que no se ve todos los días - les explico mientras nos acercamos a las salas de clase.

-Tienes toda la razón, mejor pensemos en que vamos a hacer hoy para divertirnos - me apoya Ely mientras entramos a la clase.

Al entrar al salón de clase una sensación de paz invade mi cuerpo, me siento como en casa, todo me resulta tan familiar que olvidó todo el estrés. Una voz exasperante me hace girar la cabeza al final de la sala donde se encuentra la chica más popular de la escuela, "la más bella "y la más estúpida" también, ahí estaba de pie al lado de la última mesa con su uniforme impecable, su pelo perfecto y su cara de zorra, rodeada de sus 2 cómplices Alice y Mari que la igualan o superar en sandez

-Miren quién se decidió a venir la perra y sus crías.

Un calor que reconozco invade mi cuerpo y los demonios que llevó dentro me desgarran el interior por salir.

-Muy buenos días, querida Sally - saludo con la sonrisa más falsa que puede existir mientras camino hacia ella - Creí que después de nuestro último encuentro volverías más dócil.

Todos en el salón empiezan a reír recordando lo que le sucedió la última vez que se enfrentó a mí. Ella me mira casi como si quisiera matarme, pero antes que reaccionará entra el profesor de turno a impartir su asignatura, todos tomamos asiento y luego de un cordial saludo y preguntar por nuestro descanso empieza a impartir la materia.

La mañana trascurre sin problema, clase tras clase, en el almuerzo nos sentamos en el comedor un rato y luego salimos al patio a fumar detrás del local de la biblioteca (ese es mi lugar favorito de toda la escuela) me siento en un banco y saco mi móvil para revisar los mensajes

-Cuando salgas de la escuela puedes continuar tú vida de pandillera y de marimachos, tengo visita hoy en casa y no quiero tener que soportar tú presencia.

Bello mensaje de mi hermana – pensé- cada día trasmite más amor y cariño. Continúe leyendo

Jenny está tarde hay una carrera llegó un nuevo corredor, creo que va a estar interesante, si tienes tiempo ven, las apuestas son prometedoras.

Una sonrisa de satisfacción se dibujó en mi rostro e inmediatamente mis amigas sabían por qué.

-Déjame adivinar - comenta Josy al ver mi sonrisa- Hoy hay carrera de nuevo.

-Lo que significa- continua Eli - que te vas a saltar las clases de la tarde.

-Lo siento chicas, pero no me voy a quedar esta tarde, alguna me acompaña o se prefieren quedarse. -Yo voy contigo- sonríe pícara Isy- aquí estoy aburrida y no hay nada mejor que ver chicos guapos y sexis compitiendo por ser el mejor.

- Bueno nosotras mejor nos quedamos y así cubrimos su ausencia el primer día-me hace una seña con el ojo Josy mientras me da un beso y se despide.

Termino de fumar mi cigarro y comenzamos a caminar hacia el estacionamiento a buscar mi moto.

En el camino tenemos que ocultarnos un par de veces para que nadie nos vea. En cuánto llegamos enciendo mi moto, Isy sube y salimos de la escuela, luego de unos 20 minutos llegamos a una pista clandestina cercana a la playa. Al apagar la moto y bajar todos comienzan a saludarme (la verdad todos me conocen a pesar de ser mujer me he ganado un lugar y respeto aquí) Me acercó a la taquilla para saludar a Katty y darle las gracias por avisarme de la carrera, allí estaba ella sentada en su banco llena de dinero de las apuestas y tomando nota, es una mujer de unos 27 años, no muy delgada rayando lo rellenita muy alegre y de actitud extrovertida.

Al verme se dibuja en su rostro una sonrisa sincera y me recibe con gran cariño, hablamos durante algunos minutos en los cuales me informa de los corredores, de las apuestas y del chico nuevo del que todos hablan.

Aparentemente nadie sabe nada de él excepto Dylan el dueño de la pista y no quiere dar información al respecto. Me despido de Katty y vuelvo con Isy que está en una esquina sentada conversando alegremente con un moreno. Me acercó saludo al chico con una sonrisa y le digo a Isy en el odio:

-Parece que ya encontraste compañía y me dejas sola, cualquier cosa me llamas voy a estar donde siempre viendo la carrera.

Ella asiente con la cabeza y me brinda una sonrisa de despedida mientras coqueteando con el chico acomodando su cabello rubio detrás de la oreja. Le devuelvo la sonrisa y me alejó, luego de saludar a mucha gente y avanzar con dificultad por la multitud de personas llegó a la zona privada, el portero al verme se asombra (es un mulato de casi 2 metros y fuerte) con voz grave me dice.

-No te esperábamos hoy Jenny, adelante pasa ya están todos dentro.

Le doy las gracias y caminó dentro es una sala bastante grande, llena de butacas muy elegantes las paredes son de Cristal exceptuando 1 que es un gran televisor pantalla plana que abarca casi toda la pared y trasmite en vivo la carrera, gracias a unos drones que vuelan encima de la pista. Al percibir mi llegada muchos me saludan y otros siguen con su conversación con respecto a la carrera y a quien creen que va a ganar, de pronto siento un brazo que me rodea la cintura y otro que me tapa los ojos y puedo notar un aroma conocido.

-Mike deja los juegos de niños – le digo en tono amenazador -Ok lo que digas mi cielo- me contesta con esa gran sonrisa -Te he dicho que no me llames así- le reclamo -Por Dios Jenny que mal humor traes hoy, yo que quería repetir lo bien que lo pasamos el otro día.

-No me interesa Mike, y si no te molesta me encantaría que me dejaras sola – le comentó mientras me alejó de él (odio los hombres que no saben entender cuando una mujer no quiere ataduras ni ningún tipo de relación. Solo sexo) Él me da la espalda y se aleja maldiciéndome entre dientes Me paseó unos minutos por la sala impaciente por que comience la carrera y al fin se escucha el altavoz.

-Corredores a sus puestos – la tensión comienza a subir.

-Preparados – todos los presentes clavan las miradas en la pista -Listos – el silencio reina en los alrededores, no se escucha nada fuera del sonido de las motos encendidas acelerando (ese sonido es música para mis oídos) Y entonces en medio de aquel silencio se siente el disparo que da la señal de salida. Todas las motos salen a gran velocidad, la adrenalina me corre por las venas, en la quita vuelta al circuito ya no puedo estar sentada en primer lugar va el chico nuevo del que nadie sabe nada, (verdaderamente es un gran piloto le lleva casi medio circuito al resto) definitivamente ya se sabe quién será el ganador.

Mientras tanto veo una figura que se para a mi derecha es alto de unos 40 y pelo medio blanco por las canas, pero con una figura atlética y muy bien parecido.

-Buenas tardes, Jenny – me saluda con voz tierna - ¿viniste a ver la carrera?

-Buenas tardes, señor Dylan – le respondo con mucha educación- si quería conocer al nuevo piloto del que todos hablan, quería ver con mis propios ojos si era tan bueno como dicen y por lo que puedo apreciar en esta carrera es realmente bueno, más de lo que imagine.

-Me alegró que te causará tan buena impresión, es un amigo muy cercano, en cuanto terminé la carrera te lo voy a presentar para que puedas conocerlo. - me dice muy orgulloso de su amigo.

-No hace falta señor Dylan, pero le agradezco el gesto tan amable.

En lo que transcurre nuestra conversación la carrera llega a su final y los presentes se ponen a compartir sus opiniones al respecto, tras transcurrir algunos minutos me dispongo a irme, pero escucho la voz del señor Dylan que dice muy alto.

-Y aquí llega el hombre del momento, nuestro campeón - a través de todas las personas veo una silueta alta quitándose un casco mientras camina.

Espera un momento - me dice mi subconsciente- esa forma de caminar, esa manera de quitarse el casco yo la he visto antes -no puede ser - digo al recordar -no jodas.

Al darme cuenta de lo que sucede intento escapar de un nuevo encuentro con el sexi desconocido. Pero termino fallando porque Dylan al notar que me iba me llama para cumplir con su palabra.

-Jenny no te vayas aún ven, permíteme presentarte al nuevo competidor del que hablábamos hace un rato.

Mientras yo me acercaba tratando de bajar el rostro para que no me recociera él tenía la vista al piso tratando de acomodarse el pelo.

Al alzar la mirada una expresión de asombro se dibujó en su rostro al mismo tiempo que unas palabras salían de su boca observándome con incredulidad.

-Enana malcriada...

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