La manada Vanagandr, tenía su nombre bien merecido, de todas las existentes, era la única donde sus ALPHAS doblaban su tamaño y poder al ascender a su puesto, siempre y cuando hallaran a su luna, hasta el momento, solo un Alpha había sido bendecido por la Diosa luna de tomar su lugar como cabeza de la manada, duplicar su tamaño y poder, sin conocer a su luna y ese había sido Fenrir, todos decían que fue por su nombre que consiguió aquel favor, y es que tanto Fenrir como Vanagandr hacen referencia a la misma criatura nórdica, el gran y poderoso lobo que ni siquiera Odín pudo controlar, pero aho
ra la manada estaba bajo el mando de Anuk, quien enfrentaba un gran dilema.
ANUK:
"Maldición, odio tener que hacer esta reunión estúpida, solo espero que esa dichosa Luna blanca no sea mi mate, no me gusta dejar entrar a cualquiera a mi manada. Además ¿cómo será tener una Luna Blanca? Si ya de por si es complicado manejar a las lobas, que una Luna se pueda transformar traería muchos problemas, los Alphas de otras manadas la buscarían cuando este como loba para atacarla, más en época de celo."
Anuk tenía razón en lo que pensaba, si bien todas las mujeres lobos, podían transformarse al igual que los hombres, las que eran destinadas a ser lunas, perdían esta capacidad cuando eran reclamadas por el Alpha de la manada, ya que así se les dificultaba ir a pelear en alguna batalla y era más fácil para los demás protegerla, Anuk incluso seria dichoso si su pareja destinada o mate, fuera una humana, cualquiera que no le ocasionara problemas, o por lo menos más de los que tenía, ya que al ser el Alpha de una de las más grandes y poderosas manadas del continente, eran muchos quienes lo desafiaban, para probar su valentía.
Pero estaba escrito que la Luna Blanca no perdería esta capacidad, lo que no tenían claro era porqué.
Una noche de luna llena hace poco más de 20 años, cuando esta brillaba como si fuese una perla en el cielo negro, la Diosa Luna dejo oír su voz, en todo hombre lobo que existía en la faz de la tierra, todos y cada uno escuchó a su Diosa.
"Aquella que es como yo está a punto de llegar, para guiar a todos mis hijos, ella será la única luz en la tierra que los guiara y reinará con sabiduría, todo hijo mío que desee mi gracia deberá cuidarla y obedecerla y a cambio ella será la única luna capaz de transformarse en loba, para cuidar de ustedes también. Aquella que es como yo, será eterna, brillante, una luz en la oscuridad, pero al ser mi hija, también tendrá su lado oscuro, y pobre de aquellos que la desafíen."
El Alpha fue sacado de su trance cuando uno de sus hombres toco la puerta.
- Anuk, un representante del consejo quiere hablar contigo.
- Que pase.
"¿Y ahora que quieren? Todavía tengo que ir a recorrer los límites de la reserva y cerciorarme que todo esté bien. Casi 300 años haciendo lo mismo una y otra vez, la inmortalidad es aburrida sin una compañera, me conformaría con una omega, incluso con una humana, Diosa Luna ¿acaso te has olvidado de crear a mi pareja?"
- Alpha Anuk, un gusto volver a verlo. - el hombre moreno saludo con un apretón de manos al Alpha que este año sería el anfitrión de la fiesta que llevaban a cabo para buscar a la luna blanca.
- Lo mismo digo, Jacob, ¿qué puedo hacer por el consejo? - Anuk trato de mostrarse lo más cordial posible, aunque toda esta situación lo estresaba.
- Tenemos un problema, han revisado los registros y tendremos que pedir una cabaña más para siete personas. - soltó sin más el representante del consejo.
- ¿Y eso?, que manada se me pasó por alto.
"No cometería un error tan estúpido. De eso estoy seguro, ¿qué es lo que se traen entre manos?"
Anuk era un hombre astuto, y era eso mismo lo que siempre le daba la ventaja ante sus adversarios, ya que al no tener a su Luna con él su tamaño y fuerza era casi el mismo que el de los demás Alphas.
- No ha olvidado a ninguna, la manada de Fenrir, ha dejado de asistir a las reuniones hace 21 años, y recién ahora lo notamos. - la sonrisa que se extendió por los labios de Jacob no era para nada sincera, y eso más lo alteraba al joven Alpha, porque a pesar de tener 300 años, Anuk aún era visto como un lobo joven.
- ¿Fenrir? ¡¿El que era nuestro Alpha y nos abandonó por una Bruja?!- exploto con la misma furia que lo hacía cada vez que oía ese nombre.
- Ese mismo, ya fue notificado que debe presentarse sí o sí. - el hombre se mostraba con la paciencia de alguien que ha vivido demasiado.
- ¿Acaso procreó cinco híbridos con esa mujer? - pregunto aun molesto y asqueado, los lobos y brujos no tenían una buena relación.
- No, ellos solo tuvieron un hijo, Caos.
- El nombre le va perfecto, pero no entiendo ¿entonces a que viene el pedido? están buscando a la Luna blanca, solo las híbridas y lobas que aún no tienen su transformación son requeridas y con ellas sus progenitores.
- Caos se casó con una híbrida, y tuvieron una niña, hace 21 años. - termino de explicarle.
- ¿Dices que la han ocultado apropósito? ¿Acaso la bruja de su abuela vio su suerte? - ahora Anuk se sentí inseguro, ¿Qué era lo que ocultaba ese lobo viejo?
- No es eso Alpha, sabemos que en tu reserva son conservadores y rigen viejas leyes, pero esto será así, quiera o no. - aclaro el hombre en tono serio.
"Esto no me gusta ni mierda ¿por qué no habla de una puta vez?"
- Bien viejo, ya me advertiste ahora habla. - estaba cansado de todo el rodeo de Jacob, como del silencio de su lobo, hacía mucho tiempo que no contestaba a los comentarios de Anuk, su lobo se comportaba como lo que era, un animal, siempre había sido así, de pocas palabras.
- Fenrir y la bruja Minerva tuvieron un hijo hibrido, Caos, sus genes de Lobo predominan aun así maneja un poco la magia, él se casó con Moiras, la hija híbrida de la ninfa Xylon y... Vidar un vampiro, en ella predominaron los rasgos de la ninfa, y de la unión de Caos y Moiras nació una niña, Aysel, es ella a quienes el consejo solicitó. - si la relación de los lobos con los brujos era mala, no debía de mencionarse que con los vampiros eran enemigos jurados.
- ¿Sabes que me acabas de revolver el estómago? eso es sumamente asqueroso. – dijo con verdadero asombro.
- Alpha, todas las híbridas tienen que venir y lo sabes, mientras tenga sangre de lobo ella puede ser la Luna blanca. - le aclaro por última vez el representante del consejo.
- Me pides siete lugares y ella es una, no me está gustando...- el hombre no estaba dispuesto a escuchar quejas, por lo que lo interrumpió.
- No tienes opción, vendrá toda su familia, esa fue la condición.
- ¡Condición! ¡¿Fenir pone condiciones, después de lo que hizo?!- Anuk estaba a muy poco de sacar a su lobo.
- Su nieta es humana, no es inmortal, por lo que ellos viven juntos, saben que el tiempo será mínimo teniendo en cuenta que ellos son inmortales y ella no. Han vivido juntos desde que nació. - Anuk rompió a reír para asombro de Jacob.
"Gracias Diosa Luna, gracias por hacer pagar a Fenrir, que mayor castigo que ese, tener que vivir con un vampiro mientras ves morir a quien amas."
- ¡Tú actitud no es la de un Alpha! - la indignación de Jacob no le afecto al Alpha.
- Déjame disfrutar de su desgracia, ¡¿acaso te olvidas de que cuando él se fue mi padre tuvo que tomar su lugar por ser el Beta y por eso murió?! ¡Perdí a mi madre y padre por su culpa! Nos dejó por una bruja. - el rencor que tenía Anuk hacia el ex Alpha tenía sus razones.
- Ten cuidado de que la Diosa Luna no te castigue, Fenrir también creía que mezclar razas estaba mal, y ya vez, dejo todo por su mate, una vez que encuentras a tu compañera, solo ella importa. - le advirtió el hombre con gran sabiduría.
- Es por eso por lo que dejo de asistir a las reuniones ¿verdad?
- Parece que su abuela tuvo una visión cuando Aysel nació.
- ¿Dices que puede ser la Luna Blanca? - por un momento esto lo inquieto, que todo ese poder lo tuviera Fenrir.
- No, no lo creo, pero Minerva vio que moría joven y es por eso por lo que la protegen y no se separan de ella. Eres el Alpha de la manada más grande y poderosa del mundo, sé que sabrás comportarte, tienes 300 años, no te matará tenerlos tres días en tu territorio.
- Sí, lo que digas. De todas formas, no tengo opción. - contesto con ironía, pero aun así con la verdad, no podía reusarse.
"Como si fuera tan fácil, me llevo más de 100 años dejar ir las ganas de matar a Fenrir, y ahora tendré que soportar a todos los que desprecio en una cabaña. Aunque eso puede ser bueno"
El Alpha espero que Jacob se retire y puso en marcha su plan, como si de un niño berrinchudo se tratara.
- ¡Kalu! - llamo a su amigo y Beta.
- ¿Qué sucede amigo?
- Busquen la cabaña más alejada y precaria en estas tierras, tiene que ser grande, para siete personas.
- ¿Y eso?
- Fenrir vendrá con su familia. Lo recibiremos como se merece. - y un brillo de maldad se instaló en sus pupilas.
- Lo siento por ti, escuche lo que el viejo Jacob dijo, pero piensa que, si encuentras a la luna blanca y llega a ser tu mate, podrás separarlos o matarlos, lo que lo haga sufrir más como él hizo contigo.
- ¿A qué te refieres?
- Estuve hablando con el hermano de Jacob hace un rato, dicen que la luna está cambiando y que este fin de semana al igual que el día que se dijo la profecía será la luna llena más blanca y brillante vista en décadas, piensa, la profecía dice que la Luna Blanca, será la que una a todas las manadas, todos caerán a sus pies, y vivirá tanto como el tiempo que la luna exista en el cielo, si ella le diera la orden a Fenrir, de abandonar a su familia o destruirla con sus propias manos, él tendrá que obedecer sería la venganza perfecta. No podría negarse, sería como negar su propia existencia.
- Eso sí lo entiendo, pero de todas formas por más tentador que suene, que la Diosa Luna me libre de que sea mi mate, demasiado tengo lidiando con los problemas de la manada como para manejar los conflictos de los demás, ahora sal y has lo que te pedí. - Apenas quedo solo Anuk dejo volar su mente, a esos recuerdos que tanto lo atormentaban.
"Mi padre murió en frente de mis ojos, y no pude hacer nada, nada más que matar a ese clan de vampiros, pero era un clan sin líder, por más años que lo busque no pude saber a quién obedecían, fallé como hijo en vengar su muerte, pero ahora tengo al verdadero culpable, solo te pido Diosa Luna, si tanto ama a su nieta, que esta muera joven y de la forma más dolorosa posible, que él viva durante toda la eternidad con ese sufrimiento, el mismo que sentí yo al perder lo que más quería, mi familia."
Lo que Anuk no sabía, era que lo que le deseas a tu prójimo se te es devuelto, y que con su ruego estaba sellando su propio destino.
Travos :
Travos se encontraba en compañía de una bruja roja, las de este tipo eran las más pasionales y era por eso que él las buscaba, los brujos y brujas eran seres libres, en ellos o en la mayoría, predominaba la pasión, ya que su poder iba acompañado de su libido, a mayor poder, más calor sentían, no tenían problema alguno ni juzgaban a su especie, así fueron creados, pero también se debían a una regla, una vez que encontraban a su media alma, o pareja, solo podían estar con ella, ya que si eres capaz de traicionar a quien está a tu lado cando tus ojos están cerrados, eres capaz de traicionar a todos.
El aquelarre que había formado Travos estaba compuesto por los brujos con mayor poder que existían, en ese aquelarre podías encontrar bujas rojas, seres capaces de manejar los elementos a su antojo, brujos verdes, que podían engañar el corazón y la mente además de manejar a los animales y luego estaban los brujos negros, eran los más peligrosos, seres sin escrúpulos, dispuestos a todo con tal de conseguir poder, ellos estaban formados por los más viejos de la tierra, los que en un principio eran brujos blancos, pero que cambiaron la mitad de alma que tenían a cambio de que se les otorgara más poder, por el solo hecho de poseerlo, entre ellos estaba Travos.
El dolor de este brujo lo llevo a realizar magia que estaba prohibida, y así la media alma que poseía fue tomada como pago, el infierno esperaría por él, cuando su tiempo se agotara ya no habría reencarnación, solo la nada, desaparecería por completo, aun sabiendo esto, hizo el pacto, solo para encontrar a Yunuen, su pareja, pero cuando su poder incremento, la lujuria también y tomo a cuanta bruja se le ofrecía, hasta esa tarde. Rompiendo con su ley más poderosa.
-Travos, ven, tengo calor. - dijo de forma provocadora Maly.
- Ella está cerca. - respondió el hombre mientras sus ojos viajaban por el horizonte como si pudiera ver más allá de lo que se mostraba a la luz del día.
-Ella traerá problemas, sabes que es...
- ¡Si te atreves a decir una sola palabra de mi Yunuen, no quedaran ni tus cenizas! - advirtió, para luego girar y mirar de forma desafiante a la bruja roja.
- Disculpa mi osadía, no lo volveré a hacer, ¿saldrás a buscarla? - pregunto con curiosidad.
- Pronto, debo reunir todo lo necesario para que el hechizo funcione. ¡Archi! - grito un poco molesto por la tardanza de Maly en retirarse, el hecho de sentir la energía de Yunuen cerca, lo hacía sentir mal, al a ver engañado a su compañera.
- Señor. - dijo el mago verde apenas ingreso.
- ¿Conseguiste todo? Yunuen está cerca. - el brujo tembló un poco, antes de responder.
- Señor, creo que debería hablar primero con la suprema...
- Tu suprema es mi Yunuen, mi media alma, ella se debe a mi... - Travos no pudo terminar de decir su juramento, pero Archí sí.
- Ella se debe a usted como usted a ella. - el reclamo está allí, Travos llevaba tiempo engañando a su media alma y todo era su culpa, por poseer tanto poder.
- Lo sé, necesito lo que te pedí.
- Tenemos a una niña vampiro, costo conseguir a un vampiro que convirtiera a una niña, pero lo conseguí. - el brujo estaba orgulloso de cómo había usado su magia sobre aquel vampiro solitario y errante.
- ¿Tiene menos de diez años?
- Sí señor, también tenemos al niño humano, solo nos falta el niño lobo, pero estamos cerca de una reserva, la manada Vanagandr.
- Debemos tomarlo a lo último, algo me indica que mi Yunuen se dirige a estas tierras, no quiero comenzar una matanza antes de tiempo, ya después que mi poder este completo nos adueñaremos de todo, ellos serán nuestras mascotas. - dijo con soberbia.
- Travos. - para esta altura los brujos estaban solos, Archí lo conocía desde hacía siglos a Travos, y solo guardaban las apariencias frente a los demás brujos.
- No quiero oírte Archí.
-Pero tendrás, te he servido durante años, conozco tu dolor y el de Yunuen, no olvides que vida tras vida los he ayudado a rencontrarse, pero desde que me pediste que te ayudara con ese conjuro... realmente ya no tienes alma. - dijo con dolor su amigo.
- Lo sé, y es por eso por lo que debemos hacer el mismo conjuro con mi amada, solo así la maldición se terminara, ¿no lo entiendes? ¡Son nuestras almas las que están malditas! - dijo exasperado.
- Pero sin alma ¿qué te atara a ella? - pregunto con toda lógica su lacayo, después de todo era la esencia de sus almas las que se llamaban como el canto de las sirenas a los marineros, para hundirlos en un mar de amor y Lujuria.
- Nuestro amor, por siempre y para siempre, eso es lo que nos mantendrá juntos, la promesa de amor eterno.
- Entiendo tu dolor, pero...
- Pero ¿Qué? - dijo girando y mirando por primera vez los ojos de su antiguo amigo.
- Condenaras el alma de esos tres niños, matar niños no es lo mío.
- Pero ya lo has hecho. - rebatió con burla.
- Pero no sabía que los matarías, tu solo dijiste que te ayudara...
- Y lo hiciste, hace cien años entregué las almas de un vampiro, un humano y una loba menores de diez años, y ese hecho fue lo que provocó que perdiera mi alma, tu no los mataste fui yo.
Hace 100 años Travos perdió la poca alma que tenía, creyendo que con eso se libraría de su condena, la verdad, es que solo se condenó a perder todo.
Calixto:
El vampiro que no aparentaba más de 25 años caminaba una vez más por aquel lugar, las décadas habían cambiado un poco el paisaje, pero para él seguía siendo el mismo, un vampiro tan antiguo como él era difícil de sorprenderlo, llevaba casi mil años vagando, su pareja eterna nunca había llegado, y él solo se movía por inercia, buscando a su amada Levana, aquella vampiro que él amaba con locura, su reina, la que los cazadores habían matado por haberse enamorado de uno de ellos, a pesar de que este vampiro la seguía como polilla a la luz, ella se había enamorado de un humano y no cualquier humano, era un cazador, trato de advertirle, trato de salvarla, pero todo fue en vano, la perdió, aun así Levana le juro que volvería, solo para darle un obsequio por ser el más fiel de todo su Clan, ese que aun sabiendo que se dirigían a su muerte la acompaño.
"No temas por mí, ni por ti, la Diosa Luna que nos creó, tiene una misión para mí, si hoy muero a causa de la traición de mi amado, la profecía se cumplirá, y renaceré aún más poderosa, pero, sobre todo, por mi sangre muchos vivirán, mi Calixto, mi fiel amigo, mantente con vida hasta mi regreso".
Y eso fue lo que el rubio y bien fornido vampiro hizo, por casi mil años vago por todo el mundo buscando un indicio de que ella había vuelto, una vez más como hace 21 años atrás camino por aquellas calles, pero esta vez algo llamo su atención, un aroma que él conocía y que llevaba a fuego grabado en su mente y su corazón.
- Levana. - dijo al tiempo que sus ojos se tornaban rojos.
Camino desesperado, siguiendo tan exquisito aroma, hasta que llego al frente de una casa, parecía igual que cualquier otra, pero en su interior había aromas que el reconocía, ninfa, bruja, vampiro, lobo, dos híbridos y ella, su Levana, sin perder tiempo o detenerse a pensar ¿Por qué la mezcla de aquellos olores, en aquella casa? derribo la puerta e ingreso, solo para descubrir que en aquel lugar ya no había nadie, pero no le importaba, ahora sabía que su reina había regresado como se lo prometió, y se dio a la tarea de seguir su olor, sin importarle a donde lo llevara, aunque sea a la misma boca del lobo.
- Te extrañaré demasiado Kasumi. - dije con toda la pena que sentía.
- Vamos Aysel, solo será un fin de semana, y volverás ¿verdad?
- Mmm eso esperó. - respondí nada convencida de mis propias palabras.
- ¿A qué te refieres? - Me pregunto con verdadera curiosidad y yo... Me pierdo mirando a mi amigo, sus ojos rasgados por su descendencia coreana me llaman demasiado la atención, más cuando me pasa su brazo por encima de mis hombros, se sienten tan musculosos, duros y firmes.
- ¿Tú en verdad crees todo lo que te he contado? Lobos, brujas, vampiros y ninfas, ¿no crees que estoy loca? - pregunto una vez más, como lo he hecho en los últimos días. Ya que con él no tengo secretos, Kasumi, es mi mejor amigo, y algún día será mi novio... ¿a quién quiero engañar? eso no sucederá jamás.
- Por supuesto que lo creó, eres lo más importante para mí, siempre creeré todo lo que digas pequeña. - Siempre burlándose de mi estatura, y mirándome con esa hermosa sonrisa, le hago una mueca y contesto.
- Si no dejas de decir eso creeré que estás enamorado de mí, gritare que Kasumi se enamoró de la chica más fea de la universidad. - lo molesto un poco, nunca espere como respuesta más que una sonrisa, pero no fue así.
- No me molestaría.
Rayos, ¡¿qué quiere decir?! Mi corazón late desenfrenado, sé que todos me miran con pena he inclusive asco, gracias a que mi abuela Minerva me hizo un hechizo para que los humanos me vean lo más fea posible y mantuvieran la distancia.
Todos, menos Kasumi, desde el primer día de universidad él se acercó a mí, y ahora en el último año somos inseparables. A veces me gustaría pensar que él me ama, que ve la belleza dentro de mí porque sé que si me viera como soy realmente se volvería loco, como todos los hombres.
- Deja de bromear conmigo. – contesto mientras le doy un pequeño golpe en su brazo.
- Bien, si no me quieres escuchar no diré más nada, pero dime ¿a qué le temes?
Mientras caminamos a mi casa, abrazo la cintura de mi mejor amigo y amor imposible, si solo no existieran los seres sobre naturales, o si por lo menos fuera loba y él mi mate, nada nos separaría, ni mi familia.
Pero mis padres me tienen prohibido salir con algún humano y no entiendo por qué.
- Los ancianos del consejo contactaron a mi abuelo, saben de mi existencia, por lo que debemos ir a una reserva. - mi corazón se oprime, lo único que no quiero hacer es cruzarme con lobos, no quiero tener un mate, yo quiero a Kasumi.
- ¿Es una manada?
- Si.
- ¿Por qué deben ir? - su seriedad me sorprende, porque quiere decir que si me cree.
- Están buscando a alguien, no lo sé muy bien, ya sabes, soy humana, pero aun así llevo sangre de lobo, por lo que debo ir, y tengo miedo por ello.
- Pero ¿a qué le temes? - repite mirándome directo a los ojos.
- A que alguno de ellos me elija... como su mate, si es así no podré volver jamás. - la voz me tiembla de solo pensarlo.
- ¡Eso no pasará! - Kasumi se detiene y me abraza, mi corazón se desbocaba cada vez que él hace eso.
- No tienes nada que temer, si ese fuera el caso yo te buscaría, jamás te dejaré, eres mi mejor amiga, eres muy importante para mí.
- Gracias, tú también eres mi mejor amigo. - ¡Amigo! Solo eso, amigo, recuérdalo Aysel.
- ¡Aysel! - Genial mi padre me está esperando en la puerta.
- Creo que nos veremos la próxima semana.
- Claro que sí, es una promesa, nos volvemos a ver Aysel, no te preocupes. - Y cuando se acerca a mi oído me dice en un susurró, ya que él sabe que mi padre es un hombre lobo, él lo sabe todo, absolutamente todo de mí.
- Si algo pasa, solo llámame y te encontrare, no importa donde estés. Yo iría al fin del mundo por ti.
¿Por qué? ¿Por qué se preocupaba tanto por mí?, nunca me ha dicho que me ama ni nada, pero cuando hace estas cosas... se me hace imposible no sentir algo por él.
- ¡Aysel! - el grito de mi padre rompe la conexión tan bella que tenía con sus ojos rasgados que tanto adoro.
- ¡Ya voy! - Camino el resto del trayecto sola y entro enfadada.
- No es necesario que me grites, ¡¿por qué me avergüenza delante de Kasumi?!
- ¿Cuántas veces te he dicho que no quiero a ese muchacho cerca tuyo? - primero me hace pasar vergüenza y ¿el enfadado es él?
- Es mi único amigo, que tiene de malo. - respondo sacando lo único de lobo que tengo, carácter.
- ¡Es un humano!
- Igual que yo papá, ¡igual que yo!
- ¡No, tú no eres humana!
- Si lo soy, una híbrida humana, que envejece y sangra si se lastima, soy un estorbo en sus vidas, y lo lamento ¿sabes?, no solo por ustedes, sino que también por mí, ¡por estar condenada a estar sola!
Dejo a mi padre con cara de torturado y corro a mi cuarto ya que odio que me vean llorar. Pero para mí desgracia mi abuela está esperándome, seguro que vio esta discusión tratando de saber mi futuro.
- Aysel.
- Abu, solo déjame sola, quiero estar sola. - le digo apenas en un hilo de voz, solo quiero acostarme y llorar porque nunca voy a poder estar con Kasumi.
- No puedo mi niña, sé que sufres, pero es mejor así, necesito que lo entiendas. - se acerca extendiendo sus brazos, como si todavía fuera una niña pequeña.
- ¿Por qué? ¿Porque estoy condenada a estar sola? - necesito saber porque jamás me dejaron relacionar con nadie de mi especie, ósea humano.
Veo como coloca un hechizo sobre la puerta, y sé que me contara algo que nadie más debe escuchar, por lo que limpio mis lágrimas de inmediato.
- Sé que me arrepentiré de esto, pero ya tienes 21, es tiempo de que sepas. - mi abuela se ve muy joven, casi parecemos hermanas, pero su voz es de alguien que ha vivido muchas lunas.
- Bien te escuchó. - Le digo mientras tomo asiento en mi cama y ella hace lo mismo.
- El día que naciste, en el momento que te tomé en mis brazos, vi tu muerte. -Siento como mi sangre se enfría, y quisiera detener a mi abuela Minerva, pero la curiosidad puede más.
- ¿Qué me pasara? - Me mira y sus ojos se nublan, está a punto de llorar, algo que jamás la he visto hacer.
- Morirás por amor, es por eso que tus padres no quieren a ningún chico cerca tuyo.
- Eso no tiene sentido, me llevarán a esa manada para mostrarme cual pedazo de carne con la intención de que tenga un mate, ¿no es así? - El solo hecho de recordarlo me hace enojar, creo que lo único sobre natural que tengo es mi cabello blanco como mi abuela bruja, mi piel pálida como mi abuelo vampiro, belleza como mi abuela ninfa y el carácter del demonio de mi abuelo y padre, hombres lobo.
- Tú muerte era por un humano. - Bien eso explica todo, quizás muera de amor por Kasumi, pero por ser un amor no correspondido, moriré de pena.
-Creo que prefiero quedarme sola.
- No es solo eso, tenemos la esperanza que si tú mate es un Alpha te pueda convertir en inmortal, ya sabes, si te elige, como Luna de su manada.
- Papá puede hacerlo.
- No, tú padre no es un Lobo puro, es un híbrido y tú abuelo ya no es Alpha, además ese don solo lo pueden utilizar con su pareja si es humana.
- No entiendo para que quieren que me convierta en inmortal, si soy la Luna de alguna manada no viviremos juntos. - le respondo con pena de solo pensar estar lejos de ellos.
- Pero vivirás tanto como nosotros y podrás visitarnos y nosotros a ti.
- Siempre que mi pareja viva, ¿no es así? ¿No es eso lo que me dicen? Si él muere yo morir de tristeza. - que hermoso final, a lo Romeo y Julieta.
- Nosotros siempre cuidaremos de ti, aún si eso implica cuidar a tu Alpha para que nado malo le pase.
- Siempre y cuando lo encuentre, aunque creo que eso es imposible, si tan solo el abuelo Vidar pudiera...
- Tú abuelo Vidar no puede hacer nada, sabes que tan inestable son los vampiros, una vez que muerden no pueden detenerse, aun cuando amen con locura siempre está el margen de error, ¿sabes lo que pasaría si te muerde?
- ¿Quizás no se detenga y me mate? O peor ¿que yo reciba mi inmortalidad como una loca desquiciada y quiera beber la sangre de cuanta persona se me ponga en frente?
- Correcto, ahora es hora de ir a la reserva, ve el lado positivo de todo esto.
- ¿Y cuál sería?
Ella solo sonrió y toco mi frente, supe en ese momento que el hechizo de fealdad fue retirado. Claro, ella necesitaba que muestre mi verdadero rostro. Me pregunto ¿qué pensaría Kasumi si me viera como soy realmente? Aunque si él me amara por mi físico, no sería amor verdadero, ¡ay! A quien quiero engañar, no me importaría, ¡solo quiero a Kasumi!
Llegamos a lo que parece más una cueva que una cabaña, por la Diosa, ¡ni siquiera está limpia!
- La hospitalidad de tu gente deja mucho que desear. - no quiero parecer loca, pero me gusta ver a mi vampiro enojado con sus ojitos rojos, es tan apuesto mi abuelo. Todos los son, parecen unos críos a lo mucho como de 25 años y son tan apuestos.
- No olvides Vidar que yo los abandone.
- Aun así, Fenrir, mira lo que es esto, ¡prefiero dormir en el bosque!
- Dejen de pelear, Xylon ¿me ayudas? - menos mal que Minerva intervino.
Tome asiento y mire maravillada como mis abuelas arreglaban esta pocilga, me encantaría tener magia como Minerva o hacer crecer plantas, manejar los elementos como Xylon. A veces me resulta tan raro decirles abuela, ellas al igual que toda mi familia no aparentan tener más de 25 años y eso que tienen más de 500, menos mis padres, que parecen de mi edad.
- Esto es para ti mi pequeña.
- Gracias Abu, pero ya no soy una niña.
- Vamos Aysel, nunca serás tan grande como para no usar una corona de rosas.
Mi mamá tenía razón, después de todo sabía que sin importar cuánto años cumpliera, para ellos siempre sería una niña, ¿que podría significar 21 años? para seres que llevan siglos viviendo y que seguirán existiendo cuando yo muera. Me pregunto cuánto tiempo les llevara superar mi muerte, a veces me siento tan mal con mis padres, es tanto el miedo a perderme que tienen que no quisieron tener más hijos, por miedo a que nacieran humanos, como yo.
- Estamos muy lejos del lugar de la reunión, creo que con el lugar que nos dieron nos están diciendo algo, ¿verdad? - mamá luce molesta, eso no es bueno.
- No comiences Moiras.
- Caos, no permitiré que mi hija salga a esa reunión y que alguno de ello la tome, ¿qué lugar le darán? ¿Será una compañera? ¿Una Luna? O ¡¿solo la utilizaran para procrear?!
- ¡¿Que?! ¡A qué se refiere mamá! - Que ¡piensan que seré una amante o algo por el estilo!
- Tonterías, nadie tomará a mi hija para tener descendencia, ¡ella es una Luna!
- ¿Y si no lo soy papá?, ¡acaso están tan cansados de cargar conmigo que me van a dejar en manos de cualquiera de ellos! - el pánico se apodera de mí.
- ¡¿Pero qué cosas dices?! Mira lo que provocas Moiras....
Aproveche el lío que se armó y salgo de ese lugar, estábamos realmente lejos de cualquier otra persona, no había cabañas ni nada cerca, por lo que sé que no corro ningún peligro.
Este lugar era hermoso, sin lugar a duda, a pesar de que era otoño, tenía una belleza única, no se parecía a la ciudad que estoy acostumbrada a ver. El paisaje y el aire puro me ayudó a calmarme.
Me pregunto que estará haciendo Kasumi. Quizás lo mejor sería decirle que me enamore de un humano y que no me importaría morir si se tratara de él, ¿pero si él no me ama?
Me detuve cuando vi un lago, me gustaría estar aquí con él. De pronto no sé porque, pero me dio la sensación de que no estoy sola, me giro un poco y veo a un hombre joven, tés bronceada, alto, muy alto y bastante musculoso, me está mirando, sus ojos muy abiertos y hay algo en ellos que me ponen nerviosa. No conozco a nadie más que mi familia, así fue durante toda mi vida, solo mi familia y Kasumi, por lo que opto por dar la vuelta he irme de regreso a la cabaña, pero cuando lo hago él comienza a seguirme, mire un par de veces atrás y no podía equivocarme, él me seguía, estaba asustada por lo que aumente el ritmo para terminar por salir corriendo, pero esa no fue mi mejor idea. Escuchaba su trote de tras de mi cada vez más cerca.
- ¡MIA! - Escuche que grito y en un segundo estaba en el piso, con él sobre mí.
- ¿Que mierda haces? ¡Suéltame! - comencé a moverme como serpiente, para que me liberara.
- Eres mía. - Repitió mientras olía mi cuello, y de pronto además de su respiración caliente sentí algo filoso, ¡Sus colmillos!
- Déjame idiota. -No sé de dónde saqué fuerzas, pero lo hice, lo empujé y me levanté furiosa, mi vestido blanco estaba arruinado al igual que la corona de rosas que me hizo mi abuela.
- ¡Mira lo que has hecho idiota! - deje salir el carácter del demonio que tengo.
- ¡¿Cómo me llamaste?!- dijo mostrándome una sonrisa que daba miedo.
- ¡Idiota! ¿Cómo se te ocurre tirarme al piso? ¡¿Acaso eres un animal?!- Y en cuanto lo dije me arrepentí, claro que era un animal, ¡es un hombre lobo! Estoy en una reserva llena de ellos, como pude decir eso, estoy frita.
- No, no soy un animal... aún, y tú ¿eres una bruja? - Note la cara de asco que ponía y el conflicto en sus ojos se hizo presente.
- No, no soy bruja, soy humana. - explique mientras miraba sus ojos que cambiaban de color permanentemente, estaba peleando con su lobo.
- Pero el color de tu cabello... - dijo confundido.
- Es por mi abuela, ella si es una bruja. –comienzo a explicarle, pero me interrumpe.
- ¡Maldición! ¡¿Eres la nieta de Fenrir?! - como si fuera un insulto serlo, pero que pedazo de mierda.
- ¡Si¡, ¡¿por qué?!- ver el desprecio en su rostro al decir el nombre de mi abuelo me provocaba querer golpearlo.
- ¡Lárgate! Vete de mis tierras, ¡ni tú, ni tú maldita familia son bienvenidos aquí! - Sentía el calor de mi sangre recorrer mi cuerpo, nunca había estado tan enojada. Y el carácter del demonio que tengo salió a flote en todo su esplendor.
- ¡¿Maldita familia?! Aquí el único maldito eres tú, ¡maldito perro pulguiento! - No sé en qué momento me acerqué a él, solo lo hice y para descargar mi furia le di una bofetada que él desgraciado respondió. ¡Me golpeo!
- ¡Nunca vuelvas a golpearme maldita hibrida! Porque la próxima vez ¡te arrancare la cabeza! - podía ver que decía la verdad, él podría matarme ahora mismo si así lo quisiera.
- ¡Vete! - repitió ya que yo estaba estática en mi lugar del mismo miedo que sentía.
Corrí, corrí tanto como mis piernas lo permitieron. Jamás me habían golpeado, él dijo mía, eres mía, se lo que significa, no quiero que él sea mi mate, mi abuelo jamás lastimo a mi abuela, al igual que papá nunca golpeo a mi madre, no importa lo furioso que este, ¡¿cómo pudo golpearme?! No lo quiero de compañero, solo quiero a Kasumi.