INTRODUCCIÓN A LA SERIE
ORIGEN
EXPERIMENTO L-05
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ARGUMENTO GENERAL
Cuando tenía seis no podía ver maldad en absolutamente nada, ver a mi abuelo golpeando a un niño muy raro con aspecto asustadizo y colmillos de animal solo se reducía a que el niño se había portado muy mal con el abuelo... o eso me decían.
Al tener doce años todo eso era algo más común, según mi tía Eleni quien era dos años mayor que yo, los golpeados eran bestias aborrecibles a los ojos de Dios y yo no podía más que asentir a eso. Ellos eran absolutamente fuera de lo común a pesar de que sus grandes y aterradores dientes habían sido limados para que se parecieran a los dientes de las personas normales. Se comportaban como animales salvajes, mi abuelo decía que no podía acercarme nunca a sus celdas o ellos me harían mucho daño y yo obedecía... hasta que cumplí los quince y uno de ellos me habló cuando pasé frente a él.
Enseguida quedé perpleja, ni siquiera sabía que pudieran hablar, sus ojos llamativos como los de un gato se quedaron fijos en mí, él se veía mayor que yo, tan grande y fuerte, pero no fue eso lo que llamó mi atención, sino sus facciones masculinas, de no ser por sus ojos gatunos él hubiese pasado por humano, fue inevitable acercarme a él con curiosidad, pero en el momento donde me tocó y volvió a hablarme supe la verdad sobre los suyos, sobre los míos y sobre el daño que les hacían.
Ahora yo estaba de su parte, iba a salvarlos, así condenara con ello a mi familia y a mí misma en el proceso.
CAPÍTULO I
13 de diciembre de 1968
Catarina respiró entrecortadamente debido a lo rápido que se apartó del lugar, sus ojos picaban por las ganas vehementes de llorar, sin embargo, inhaló profundo para evitar el inútil lagrimeo.
Ella lo había hecho finalmente, había puesto a su familia trás las rejas.
Su procedencia era una vergüenza pero al menos ella no estaría ligada a ellos por más tiempo.
Después de tantos años de crueldad había salvado a muchos de una vida llena de dolor y tristeza.
No entendía siquiera como podía ser parte de su familia, desde sus abuelos, tíos y padres habían escapado de Alemania salvando sus traseros, pero para ellos no fue suficiente, siguieron con sus maldades salvo que esta vez se aseguraron de llevarlo en silencio, convirtiendo a criaturas inocentes en feroces animales no obstante estos mismo animales tenían más corazón que cada uno de su clan.
Ellos buscaban desesperadamente el soldado perfecto, experimentando con humanos y haciéndoles daño en el proceso, incluso muchos morían sin poder convertirse.
Le aterraba llevar su misma sangre sucia y corrompida pero ahora era libre tanto como los cambiaformas.
Aquello tampoco lo entendía ella, ¿Cómo habían sido capaces de inyectar ADN animal en ellos y de esa forma lograr que simples seres humanos lograran convertirse en el animal que les habían inyectado? Y no solo era eso. Ellos tenían un instinto animal como si lo fueran, cazaban, mataban y no traicionaban, se dejaban llevar por la supervivencia. Ellos no eran en absoluto como el resto de seres humanos en el mundo.
Por ello sus secretos no debían ser divulgados a los humanos, salvo las autoridades competentes para mantenerlos a salvo, darles un nombre y un hogar.
-Nieta de un nazi -gimió apoyándose en la pared -, Dios mío pensé que todos habían muerto.
Se avergonzaba de no haberlo sabido antes y también del dolor que le había causado con su indiferencia.
¿Cómo ellos podían ser tan crueles? Incluso ella aún no podía olvidar la última mirada que le dio su abuelo.
-Señorita Achterberg, en nombre de los de mi especie queremos darle un agradecimiento por todo lo que ha hecho por nosotros.
La voz del cambiaformas la hizo sobresaltar y enseguida ella lo miró.
Por sus ojos supo que animal estaba en su ADN además de que ya conocía al mitad león que ahora había tomado el nombre de Leonardo.
Muy apropiado.
-No ha nada que agradecer, hice lo correcto, ahora... debo irme.
Su corazón dolió ante aquello de una manera sobrenatural, como si no tuviera que hacerlo, como si se condenara al irse de allí.
Con el cuerpo tembloroso se las arregló para pasar a un lado del león y fue entonces inevitable que su mirada chocara con la de él. Siempre que estaban juntos en una habitación las chispas volaban y su magnetismo era tan fuerte para ellos como para quienes los vieran juntos.
Él, quien le había abierto los ojos, aquel hombre que la había hecho suspirar más de una vez durante esos cuatro años que lo conocía.
Él era el amor de su vida, el motivo más importante para salvar a los cambiaformas de los nazis y sus descendientes.
Rápidamente corrió hasta ella y la estrechó entre sus fuertes brazos para después besarla con anhelo, deseo y sobre todo amor, un amor en el que absolutamente nadie se interpondría.
Ya no había más nada que decir, su bestia la reclamaba posesiva y rugiendo en su interior por su hembra, por su compañera, Catarina era suya y ambos lo sabían.
*
Los cambiaformas a su alrededor no podían creer que uno de los suyos besara a la mujer que era nieta del más grande carnicero que hubieran conocido, no obstante muchos de ellos no tenían ni idea que Catarina era quien los había liberado de su esclavitud.
Tampoco es que alguno de los dos le importaran lo que pudieran decir a su alrededor, no había nada más importante que el uno para el otro.
Catarina lo incitó a caminar con ella de la mano no muy lejos y al llegar ella por fin habló calmando el silencio que había entre ambos.
-Esta es mi casa, nuestra casa.
El experimento L-05 gruñó inconforme cuando ella se alejó de su cuerpo y enseguida la acercó a su torso para estrecharla entre sus brazos.
- ¿Qué es casa?
Ella se limitó a reír levemente ante su ignorancia.
Tendría que enseñarle muchísimas cosas del exterior como ya le había enseñado en cautiverio, ella había sido quien lo había enseñado a besar, le había enseñado qué era el amor sin embargo él también le había enseñado cosas a ella además de lo que se sentía ser amada de verdad, no con simples palabras sino con hechos certeros, nunca nadie la había mirado como él, ni siquiera alguien de su familia, estaba completamente segura de que L-05 la amaba.
Ella se giró entre sus brazos quedando frente a frente a él inevitablemente sonrió al ver el rostro del amor de su vida quien parecía confundido ante la nueva palabra.
Él como la mayoría de los cambiaformas había sido llevado a los laboratorios siendo bebés humanos antes de cambiar su ADN, no se habían preocupado por educarlos pero sí por convertirlos en asesinos bestiales.
-Casa es el lugar donde vivimos, la mayoría en familia, somos felices y tenemos hijos... cachorros si prefieres -mencionó refiriéndose a la forma que llamaban los cambiaformas a las crías.
L-05 no tardó en atraerla más a su pecho y sonreírle haciendo que su corazón se acelerara con fuerza.
-Definitivamente me gusta estar en casa -gruñó besando su cuello.
Sus palabras lograron captar su atención entonces para la molestia de L-05 Catarina se apartó de él una vez más.
- ¿Quiere decir eso que no irás a vivir a la manada de Leonardo?
Él la miró como si hubiera perdido la cabeza.
-No quiero vivir en otro lado que no estés, eso no sería vida ¿No lo entiendes gatita? Tú eres mi casa, no quiero otra.
Cat rió y sin pensarlo se lanzó a sus brazos enrollando sus piernas en su cintura y sus brazos alrededor de su cuello.
-Pero hay un problemita...
L-05 bufó en su cuello ya que el la había aceptado gustoso embriagado por su olor.
- ¿Y es?
- ¿Recuerdas a mi tía Eleni?
Él gruñó fulminándola con la mirada.
Eleni si bien no era como el resto de su familia era una católica cristiana muy apegada a su religión, su padre la hizo creer que lo que le hacían a los cambiaformas era lo correcto debido a que ellos eran pecadores sin embargo bien sabía que un niño de cuatro años no podía tener el alma negra como su padre aseguraba. Eleni había fingido estar de su parte obedeciéndolo en todo no obstante ella había ayudado a Catarina a lograr la liberación de los cambiaformas, salvo que era la cara oculta de toda la operación por ello los cambiaformas desconocían que Eleni no era una total perra como les había hecho creer, de hecho había sido Eleni quien había recuperado las pruebas totales para traicionar a su familia y al resto de los nazis que estaban con ellos.
-Tiene que estar presa también ¿No?
Su voz sonó alerta y peligrosa lo que ocasionó que el vello de su brazo se erizara.
-Difícilmente -susurró Catrina.
L-05 frunció el ceño en confusión pero antes de que pudiera hablar cuestionando a qué se refería ella Catarina le respondió.
-Mi tía aún no cumple la mayoría de edad, además... ella no tuvo nada que ver con lo que les hacían, te lo juro, Eleni me ayudó a liberarlos.
Catarina lo miró esperando que dijera algo sin embargo sus fracciones se mantuvieron estoicas, su mandíbula estaba apretada mientras que sus ojos la observaban como si hubiera entrado en una especie de alucinación. Era inconcebible que estuvieran hablando de la misma persona.
Eleni Anastassakis era una perra por completo tanto para él como para el resto de los suyos y no solo lo creían por creerlo, él había estado allí, Eleni se comenzó a encargar de las muestras de sangre de los suyo y no era precisamente delicada haciéndolo porque ella como el resto de los nazis que los mantenían ahí se regocijaban con el sufrimiento y el dolor de los suyos.
Él no podía olvidarse de ello.
La odiaba como al resto de esos hijos de puta.
- ¿Cómo fue que dijiste antes? Difícilmente, créeme que yo la recuerdo muy bien Catarina y no es un buen recuerdo, ella menosprecia a los míos y viceversa.
-Fingía, amor -dijo acariciando su mejilla con alevosía-, lo juro, mi tía es un poquito... arrogante, pero no es mala por el contrario, ella... Me dio las pruebas finales para liberarlos, ella lo consiguió, no yo.
L-05 pudo oler el aroma de la verdad en sus palabras entonces se tensó incrédulo ¿Podía ser posible que el ángel hubiera estado disfrazado de perra durante tanto tiempo?
Fue así cuando recordó el hecho que más le había hecho odiarle.
Por alguna razón los nazis nunca dejaba juntarse a los cambiaformas jóvenes ni adultos con los de su mismo sexo salvo para las peleas sangrientas que les hacían tener, en su lugar para las muestras de sangre siempre enviaba a un cambiaformas adulto o adolescente con una niña de su especie. Ese día lo habían enviado con Y-01 quien apenas tenía cuatro años, la cachorra lloró enseguida al ver la aguja y L-05 no perdió el detalle de ver como Eleni se tensó visiblemente, el guardia que siempre estaba cerca de ella lucía indiferente y esto solo hizo que él apretara sus puños tratando de mantener la calma.
Eleni no habló, se limitó a limpiar con un algodón alcoholizado el brazo de la pequeña para sin previo aviso introducir la aguja haciendo que Y-01 llorara aún más fuerte.
Lo siguiente que pasó hizo que su instinto animal saliera a flote de una bestial forma, Eleni aún no sacaba la aguja dentro de la niña cambiaformas y el muy irritado guardia hizo que Eleni moviera la mano, al instante a aguja se partió dentro de la piel de Y–01.
Eleni no cambió su expresión imperturbable lo que hizo que se autocontrol se quebrara, impulsado por la rabia se lanzó a ella queriendo saborear su sangre entre sus incisivos que a pesar de estar limados seguían siendo letales, no fue demasiado lejos, el guardia le había disparado en el hombro y tan rápido como pudo lo detuvo, salvaje y agresivo como estaba buscó a Eleni con la vista, en ese momento solo podía sentir odio por ella aunque ahora que lo pensaba él había captado el hedor de la preocupación y el miedo latiendo dentro de ella casi tan fuerte como su propio corazón, al instante pensó que se debía a él y a su ataque furtivo pero ahora que lo pensaba mejor ella había gritado por ayuda no obstante no para ella sino para Y-01, es más, ahora que indagaba en su recuerdos Eleni ni siquiera había volteado a verlo, sus ojos permanecieron fijos en la niña.
Enseguida con el impacto golpeándolo suspiró.
- ¿Cuál es el problema con ella entonces?
Catarina lo observó dubitativa y L-05 se dio cuenta de inmediato que lo que estaba por decirle no le iba a gustar en lo absoluto.
-Bueno... Eleni vive aquí conmigo.
Él bufó pero esta vez se encogió en hombros restándole importancia entonces como ya era una costumbre entre ambos la atrajo a su pecho para besarla con todo lo que tenía, con todo lo que era y lo que era se reducía a ser un hombre que quería por sobretodo amarla y cuidarla como a un tesoro, necesitaba el roce de su piel con urgencia, siempre la necesitaría.
A duras penas se apartó de la calidez de su boca para susurrar en la comisura de sus labios las palabras más dulces que brotaron de su alma, sin engaños.
-No me importa absolutamente nada si estoy a tu lado gatita, solo tú, deberías saberlo con certeza.
Encantada por la declaración Cat rió antes de envolver sus mejillas con sus manos y tirar de su cabeza hasta que su boca estuvo devorándolo otra vez, nunca podían permanecer demasiado lejos uno de otro, se amaban y por fin sus almas eran libres para dar rienda suelta a todo lo que sentían, estaban condenados a amarse y nunca una condena había sido más dulce.
-Bien, aún tengo muchas cosas por enseñarte -dijo con su dedo índice recorriendo su pecho ocasionando que L-05 gruñera-, que definitivamente tenemos que hacer antes de que venga mi tía.
L-05 arqueó una ceja curioso y Catarina rió divertida halándolo a su habitación.
Hizo que se acostara en su cama y él soltó un gemido de placer haciéndola sonreír.
-Esta es muy suave.
Cat le guiñó el ojo antes de quitarse la camisa.
-Se llama cama y es donde tú y yo pasaremos mucho tiempo.
- ¿Por qué...? -balbuceó sin entender a que se refería su compañera.
Sin embargo, cuando vio a Cat deshacerse también de su pantalón y gatear por la cama hasta llegar a él se quedó mudo.
No entendía qué era lo que le pasaba pero quería tenerla cerca, tocarla...
De pronto un recuerdo lo golpeó.
Cuando apenas tenía 14, lo habían drogado por estar incontrolable pero al despertar escuchó unos ruidos muy extraños en su habitación y al abrir los ojos vio incrédulo algo muy extraño, un hombre yacía sobre una mujer, ambos desnudos, ambos jadeantes, ambos sudando.
La mujer lloriqueaba mientras ambos se movían acoplados, L-05 enfureció, él pensaba que el hombre le hacía daño hasta que ella habló.
- ¡Sí, tómame! ¡Más fuerte Carl!
Entonces la curiosidad en él se acrecentó aún en el pasar de los años él no entendía que habían estado haciendo ese par de humanos, pero se veía... placentero.
-Te fuiste a otro lado -susurró Cat acariciando con sus labios su cuello y enseguida él se estremeció-, ¿Quieres que te enseñe que hacen dos personas que se aman?
Sin hablar él asintió entonces Catarina comenzó a desnudarlo poniéndolo nervioso ¿Ella quería hacer lo que hicieron esos humanos hace años frente a él?
No evitó el gruñido haciendo que ella levantara la vista sin entender que sucedía.
- ¡No soy humano Catarina! ¡No me obligues a hacer cosas de humanos!
Acto seguido se levantó dejándola perpleja, él lucía tenso y nervioso.
-Eres humano solo modificaron tu ADN, no logro entender que quieres decir.
Pero de sobra ella sabía que los cambiaformas no se veían a sí mismos como humanos.
-Eso que quieres hacer -dijo con las mejillas encendidas-. Es solo para humanos.
Catarina frunció el ceño antes de curvear sus labios en una sonrisa conocedora.
-Eso que quiero hacer es el amor -le guiñó un ojo levantándose hasta estar una vez más frente a él-, y lo hacen solo los que se aman realmente, y yo te amo cariño.
Él arqueó una ceja y su cara inocente la hizo sonreír.
-Yo también te amo gatita, siento ser un ignorante en estos temas.
- ¡No vuelvas a llamarte de esa forma o me enojaré! -Sonrió-, ya te dije que todo lo que quieras saber yo te lo enseñaré.
L-05 sonrió y la atrajo a él para besarla una vez más, sin embargo, para la sorpresa de ella le arrancó el sujetador liberando sus senos y con su dedo índice y pulgar capturó su pezón acariciándolo.
-Otra cosa amor... -gimió sin poder evitarlo-. Debes tomar un nombre para que seas ciudadano griego, ya que no sabemos dónde naciste... ¡Dios, aprendes rápido!
Lloriqueó cuando L-05 capturó su piel tierna en su boca.
-Voy a llamarme como quieras, ahora, enséñame a hacerte el amor.
Catarina rió empujándolo a la cama otra vez y cuando él se quedó ahí, le arrancó los pantalones viéndolo finalmente desnudo ya que muy poco los cambiaformas solían usar ropa en los laboratorios, mucho menos bóxers por lo que para la mayoría como L-05 eran una molestia.
Cat se mordió el labio encantada con lo que veía y entonces deslizó sus bragas quedando desnuda también.
Los ojos de su hombre la miraron con toda la adoración que sentía por ella devorándola con lentitud casi abrumadora.
- ¿Por qué me siento así gatita?
Sus ojos brillaron de alegría al mismo tiempo que con picardía sabiendo a qué se refería.
-Porque estas excitado.
- ¿Excitado? -preguntó confundido mientras sus manos comenzaron a deslizarse por los brazos de ella.
Cat contuvo la respiración por unos segundos impulsada a estar más cerca de él, se deslizó sobre sus piernas hasta que estuvo con totalidad sobre su hombre, sus pieles colisionando hacían que se erizara aún más cuando sintió la dureza de L-05 en su vientre.
Entonces le sonrió embelesada cuando las manos de él llegaron a su cintura acercándola a su pecho con una rudeza que le encantaba.
Había estado esperando ese momento desde hacía muchísimo tiempo, tenerlo por completo y en total libertad donde ambos estarían seguros, era aún más maravilloso de lo que hubiera imaginado, no había nadie en el mundo a quien quisiera entregarle esa parte de ella, solo él.
Y desde que había conocido a L-05 lo había sabido, él era el amor de su vida, la única persona que lograría que fuera feliz.
Con lágrimas en los ojos lo abrazó sintiéndolo tensarse.
- ¿Qué pasa gatita? ¿Te lastimé? -preguntó preocupado.
Y fue esa preocupación la que hizo sobresaltar su corazón, lo amaba y él la amaba a ella, ya no había motivos para retrasar lo inevitable.
Ella negó con la cabeza para luego mirarlo y tomar su boca en un abrazador beso.
-Solo... necesito que me ames y no me dejes nunca -susurró en sus labios al borde del llanto.
Aquel era el momento más íntimo y hermoso que en su vida había tenido y no se arrepentía de haberlo compartido con él.
Cuando una lágrima se deslizó por su mejilla, él la capturó con su lengua de una forma erótica que la hizo temblar.
-No hay nada en este mundo que me aleje de ti, eres lo único que amo en esta vida.
Su boca comenzó a hacer un recorrido desde sus mejillas hasta la punta de sus pies, sus manos la tocaban con dulzura pero inevitablemente su roce la encendía de una manera poco sana, ya no aguantaba, lo quería en su interior reclamándola, haciéndola su mujer en todos los sentidos.
Por ello cuando sus dedos estuvieron en su monte Venus Catarina se arqueó contra ellos en una invitación silenciosa, él la miró y ella notó que el color verde de sus ojos había desaparecido casi por completo y en su lugar un color negro oscuro la devoraba como el fuego arrasaría con la madera, ya no había escape, su lado animal había hecho su acto de presencia aunque a ella no le importara demasiado, por el contrario, quería tentar a la bestia hasta dejarla llegar al borde.
Fue así como llevó una de sus grandes manos hacia su pecho izquierdo mientras que sentía la otra descender hacia su sitio prohibido.
Reprimiendo un gemido se mordió el labio sin embargo su control fue olvidado cuando para su sorpresa la boca de L-05 bajó por completo a su entrepierna y sin pudor comenzó a lamer como si en ello se le fuera la vida.
Gimió deleitada de todo lo que le hacía y supo que L-05 en esos momentos era puro instinto porque bien sabía que él no había sido seleccionado como sujeto de cría, era un asesino feroz con solo 17 años por lo que optaron por esperar su madures y solo enseñarle las distintas maneras de matar.
Sus manos automáticamente se aferraron a su cuello no queriendo que escapara de entre sus piernas mientras que L-05 gruñó con fascinación y satisfacción al sentirla, sus manos seguían torturando uno de sus pechos a la vez que la otra acariciaba su clítoris con algo de rudeza, su lengua se adentró en su sexo de una manera tan placentera que en ese momento Catarina no pudo evitar el grito de éxtasis que la embargó, no obstante necesitaba más, mucho más...
Le haló el cabello a su hombre, buscando llamar su atención y cuando él posó su vista en ella se sintió estremecer, lucía tan masculino, fiero y dominante que estaba fascinada.
-Dios, necesito...
Pero antes de que culminara de hablar L-05 se irguió sin soltar su clítoris, y su cuerpo la cubrió por completo, él era puro instinto y fuego.
Su boca la atacó con un beso salvaje que trajo la felicidad de ambos, Catarina comenzó a mover su cintura entorno a él y un gruñido emergió de la garganta de L-05, rápidamente dejó su clítoris y enseguida ella soltó un sollozo inconforme pero él no se apartó por demasiado tiempo cuando lo sintió hundirse en su calor arrancando un gemido de entre dolor y placer.
L-05 se tensó de inmediato y cuando iba a dar marcha atrás las piernas de Catarina lo rodearon sin dejarlo escapar.
-No -susurró aún adolorida abrazando también su cuello con sus brazos-, no te alejes.
-Te hice daño.
Su voz sonó mortificada, oscura y muy ronca ocasionando que se humedeciera más si era posible, pudo ver que él tampoco se quería alejar sin embargo el remordimiento y la culpa también pintaban sus fracciones, él pensaba que le había hecho un daño irreparable.
Sintiendo la ternura y el amor golpearla lo besó en los labios atesorando su sabor.
-Es norma estar adolorida, nunca había hecho esto -dijo sonrojándose-, además... eres muy grande.
Cat notó el brillo en sus ojos y entonces en ese momento se desató la pasión.
Cuando entró otra vez en ella la mordió marcándola como su mujer, su compañera... su todo.
-Entonces... ¿Qué nombre escogerás? -preguntó ella adormilada mientras L-05 le acarició el cabello con ternura.
El silencio los había envuelto y ella necesitó romperlo.
-Tengo un libro de nombres, seguro que te gusta alguno -acotó más emocionada-, voy por él.
Pero antes de que pudiera levantarse de la cama L-05 la atrajo a su pecho arrancándole una risita de los labios.
-No te alejes, no puedo dejarte ir, no ahora.
Sus ojos se observaban fijamente mientras que él acariciaba su cabello.
- ¿Qué nombre te gusta? -murmuró contra sus labios.
-Yo... no puedo pensar si me miras así -rió encantada y él sonrió enseguida-, aunque siempre me ha gustado mucho el nombre de... Dierk.
-Entonces Dierk será.
*
A la mañana siguiente L-05 o ahora Dierk abrió los ojos y gruñó al no sentir, oler, ni ver a su compañera a su lado, su bestia rugió furiosa en su interior y cuando se levantó de la cama se encontraba convertido en una majestuosa pantera negra.
En esa forma se desplazó de la habitación siguiendo el aroma de su mujer calmando de apoco la furia que había comenzado a surgir, a medida que el aroma se hacía más fuerte fue relajándose.
Al llegar a la cocina la escuchó tararear una dulce melodía a la vez que se movía de un lado a otro por la habitación, Catarina sintió la mirada en su espalda y cuando volteó fue inevitable que soltara un grito, nunca lo había visto en su forma animal y era entendible.
Ya que no quería asustarla Dierk se convirtió en humano ante sus ojos.
Ella lo miró perpleja no obstante después dejó escapar el aire contenido mediante un suspiro.
-Pensé que se había metido una pantera a la casa e iba a morir lenta y dolorosamente...
Se calló abruptamente al contemplar la desnudes de su hombre en medio de la cocina.
Dierk era dos metros de pura tentación, lentamente esbozó una sonrisa pícara y dejó a un lado el paño de cocina.
Al igual que los de ella los ojos de él la miraban con una promesa clara directamente desde sus pensamientos más sórdidos y antes de que Cat pestañara dos veces ya lo tenía al frente de ella atrapándola contra el mesón a sus espaldas.
Cat no ocultó su sorpresa pero cuando Dierk la besó todo quedó en el olvido.
-Seguro que te haré morir lenta y dolorosamente gatita, pero no de esa forma, sino entre mis brazos -dijo él con chulería.
Ella arqueó una ceja antes de soltar una carcajada.
-Dios, ¿Qué te he hecho? Aprendes muy de prisa.
En el momento en el que se vio atrapada por sus fuertes brazos apretó los suyos alrededor de su cuello pero enseguida notó que algo iba mal, se lo dictaba el matiz extraño que habían adquirido los ojos de Dierk, en ellos pudo encontrar angustia, temor y quizás también dolor algo que la removía desde lo más profundo.
El dolor de Dierk era el suyo propio, ambos eran uno mismo.
-¿Qué sucede?
Ante su pregunta él arrugó el ceño y frunció sus labios, parecía querer negar lo innegable para que ella estuviera tranquila pero cuando trató de alejarse Cat lo sostuvo con fuerza.
-No te vayas, dime que va mal y lo solucionaremos.
Después de un titubeo él suspiró y su cara de derrota la puso aún más en alerta.
Dierk parecía desanimado por algo y ella no permitiría que siguiera de esa forma.
Tomó su cabeza entre sus manos e hizo que sus ojos se miraran fijamente tratando de que él no escondiera la verdad.
-Dímelo Dierk -susurró sobre sus labios pero ninguno de los dos se movió.
Estaban parados frente a frente mientras sus ojos susurraban todo lo que sentían el uno por el otro.
-Siento que estoy siendo muy egoísta, te tengo y eso es lo único que he anhelado en mi vida pero a veces pienso que no te merezco Catarina yo... no puedo darte cachorros, y sé que es lo que siempre has soñado, casarte y tener tu propia familia pero si estás conmigo nunca obtendrás eso que tanto deseas, nunca podrás ser madre si sigues conmigo, los cambiaformas somos híbridos incapaces de reproducirnos.
Por un momento ella se quedó en silencio como si analizara sus palabras aunque conociera perfectamente lo que él decía.
Cat lo soltó dándole la espalda y Dierk sintió un extraño dolor en su pecho.
Si ella lo dejaba...
Se lo merecía, después de todo si no podía hacerla feliz completamente de qué le serviría estar con ella.
Su Cat debía tener todo lo que quisiera y él se encargaría de ello... aunque no estuviera a su lado.
-No sé si está bien que estemos juntos -murmuró con el corazón doliendo cada vez más.
-¿Crees que yo no he pensado en ello Dierk? ¿Crees que te he traído a casa conmigo para después echarte por no poderme dar hijos?
Ella se giró con el ceño fruncido en cólera y de repente él se sintió confundido incapaz de responderle.
-¡¿Piensas que soy una niña que no sabe tomar sus decisiones?! ¡He esperado por ti panto tiempo que no veía la hora de poder estar juntos y tú crees que por el hecho de que no puedas darme un niño voy a dejar de amarte! Eso es que no me conoces -murmuró por último causando un sentimiento de desasosiego y desesperación en él.
Catarina caminó en dirección a la puerta y casi juró que su corazón se detuvo.
Dierk no supo qué hacer para remediar su rabia pero lo que si sabía es que no la dejaría marchar.
A grandes zancadas la alcanzó tomándola de la mano la giró hasta que chocó contra su pecho cálido y duro.
No necesitaron palabras porque sus ojos tenían un mismo lenguaje.
-No quiero hacerte daño -susurró aferrándose a su cuerpo.
-Y yo no quiero que decidas por mí, tu eres mi felicidad y si no podemos tener niños entonces adoptaremos pero ahora no es tiempo de pensar en ello somos jóvenes aún.