Veo las gotas de agua caer por la ventanilla del automóvil, y como su paso por ella dejan marcas, como las que yo llevo en el alma. Respiro pesadamente, porque sé que lo arruiné, pero también sé que hice lo correcto, ¿estaré volviéndome loca? Creería que sí, lo amaba, lo amo, aunque no deba, porque más que el amor que siento por él pesa el miedo, me enamore de un monstruo, y no sé cómo no lo vi antes.
- Chloe ¿estas bien? No has dicho ni media palabra desde que salimos del aeropuerto. - John despega un segundo la vista de la carretera y le sonrió con los labios cerrados, antes que regrese su atención a la carretera que está demasiado mojada para mi gusto.
- Lo estoy, lo estaré... creo. - Ahora es él quien me sonríe.
- Hiciste lo correcto, lo sabes ¿verdad?
- Lo sé, sé muy bien que no podría con mi conciencia si hubiera guardado silencio, pero eso no evita que duela.
- Asher Reggio es una de las peores personas que puede existir, aun no sé cómo te enamoraste de él.
- Siempre fue diferente conmigo, siempre se mostró como un caballero, amable, dulce, atento...
- Hasta que casi te mata a golpes. - Aprieto mis manos en la tela de mi suéter, John tiene razón, Asher casi me mata, aun mi cara esta adornada por cardenales, por lo menos la hinchazón desapareció, vuelvo a suspirar, ¿Cómo puede enamorarme de él?
- ¿Fue eso lo que te llevo a denunciarlo? ¿Su maltrato?
- No, Asher nunca me golpeo, ni siquiera me levanto la voz ni una sola vez en cinco años de matrimonio. - recuerdo con melancolía, si melancolía a lo que tenía, pero ¿realmente lo tenía o todo fue un vil engaño?
- ¿Me dirás que sucedió?
- No me lo creerías. - claro que no, ni yo puedo creerlo y eso que lo vi, rayos, lo vi y no me lo creo.
- Inténtalo, cuando se realice el juicio pedirán tu declaración.
- Puedo negarme al ser su esposa, además ya les di todo lo que necesitaban para que lo atrapen, solo me preocupa que aún no mede el divorció y que la justicia no haga nada, pero más aún me inquietan mis padres.
- No debes preocuparte, ellos también están bajo protección a testigos, los cuidaran como yo lo hare contigo.
- ¿Cuánto tiempo te quedaras John? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Un año? - pregunto con más rudeza de la necesaria, no quiero sonar mal agradecida, pero sé que quedare sola, estaré sola y no puedo... no quiero.
- Me quedare el tiempo que haga falta, además no es como que nunca regrese, puedes llamarme cuando lo necesites.
- John, por favor, te recuerdo que el vuelo que tomamos fue de cuatro horas y llevamos tres horas en carretera, creo que me llevas al fin del mundo, jamás llegarías a tempo si Asher viene por mí. - le hago ver lo lógico y lo lógico es que nadie podría ayudarme si Asher viniera por mí.
- Él no vendrá, es imposible que de contigo, nadie sabe dónde estarás, solo yo, no debes temer.
- De acuerdo te creo y te tomo la palabra que si en un futuro si llegara a necesitarte tu vendrás.
- Sin dudarlo.
Esa fue la última palabra que dijo John, el detective encargado de protegerme, sabía que mentía, tenía en claro que me estaba llevando a algún pueblo apartado del mundo, un agujero donde nadie pueda dar conmigo, y por supuesto que él no dejaría su vida en la ciudad por más tiempo para cuidarme, después de todo hace un mes que está cuidando de mí, un mes... y eso me lleva a lo que me tiene los nervios de punta, mi periodo, no he tenido mi periodo, llevo de retraso dos días, no es mucho lo sé, pero mi regla es tan puntual que incluso se la hora y minuto en la que irrumpe en mi vida, no puedo estar embarazada, no ahora, no de él, Asher... mis ojos pesan, ver el verde del bosque pasar frente a mi ventana, las gotas de lluvia deslizarse por el cristal, y la calefacción del vehículo, poco a poco me sumen en un sueño pesado, me sumerge en un sueño o mejor dicho una pesadilla, porque ellos están allí.
- Ayúdanos, por favor, no somos malos, no hemos hecho nada. - la mujer de piel pálida y ojos rojos se ve desesperada, y es cuando veo como su espalda está cortada, sangrando, mientras ella está atada con cadenas que parecieran ser de plata.
- ¡Dios mío! ¿Qué es esto? - digo sin terminar de creer lo que mis ojos ven.
- Esto es un centro de tortura, es el lugar donde los cazadores nos hacen sufrir antes de matarnos. - el hombre de piel morena me observa desde su altura, también está atado, sus ojos de color dorado me maravillan por un segundo.
- Por favor, señora, esto duele. - y es en ese momento es donde mi alma abandona mi cuerpo, un niño, un pequeño de cabello blanco esta tan golpeado que apenas y puede abrir los ojos.
- No sé qué sucede, pero traeré ayuda, le diré a Asher y... - un rugido salió de los labios del hombre moreno, y retrocedo con miedo, no es humano, ninguno lo es, lo puedo saber por sus ojos, sus músculos y porque están vivos a pesar de todas las marcas en su cuerpo.
- Asher Reggio es el responsable de todo esto. - mi corazón se detiene, casi no puedo respirar, pero lo sabía, sabía que era así, esta finca pertenece a mi esposo.
- Los sacare de aquí. - dije recuperándome, pero sobre todo tratando de no pensar, no pensar en lo que mi esposo era capaz de hacer.
- Solo saca al niño, déjalo ir, si Asher descubre que nos ayudaste te matara.
- No, no lo hará. - y juro que estaba convencida de ese hecho, solo el tiempo me haría ver cuan equivocada estaba.
- ¿Cómo estas tan segura? - indago la mujer.
- Soy su esposa. - el asombro cruzo el rostro de los tres, no sé si dejaron que los ayudara porque sabían que Asher me mataría, o porque creyeron que no lo haría.
- ¡Chloe! - mis ojos se abren de repente, solo para mostrarme a John a escasos centímetros de mí.
- Disculpa, creo que me dormí.
- De eso me di cuenta belleza, llevo cinco minutos diciendo tu nombre, creí que habías muerto de cansancio.
- Aun no, después de desempacar quizás. - digo para alivianar el momento y tratar de quitar esa pesadilla de mi mente, todo eso no pudo ser real, al fin mi locura me alcanzo, es eso, solo sueños y delirios de una mente perturbada desde niña.
- Yo te ayudare, tu solo debes ver tu nuevo hogar, estoy seguro de que te gustara.
Solo entonces me percate de que nos habíamos detenido, al observar a mi alrededor pude notar la pequeña casa de dos pisos que sería mi nuevo "hogar", era blanca, con techo, ventana y puertas azules, unas pequeñas escaleras y un gran jardín que se mezclaba con el bosque, entonces gire mi vista y me di cuenta de que era una de las ultimas casas de la calle.
- ¿No hay cercas? – pregunte un poco inquieta.
- No son necesarias, como veras los vecinos están apartados, las casas son pequeñas pero los terrenos son amplios. - respondió con una sonrisa y voz de vendedor de bienes raíces.
- Sin divisiones. - dije lo obvio.
- Tranquila Chloe, este lugar es el más seguro de todo el mundo, no hay homicidios, ni secuestros, mucho menos vandalismo.
- Pero el bosque... debe a ver animales. - John quedo pensando en silencio, como si eso nunca se le hubiera ocurrido.
- Tienes razón, pero nunca se ha registrado un caso de ataque. - aunque sus palabras trataban de sonar tranquilizadoras, podía ver sus dudas en su rostro.
- ¿Cómo encontraste este lugar? Digo, dices que es un remansó de paz, sin vandalismo, ni crimen alguno. - pregunté porque la curiosidad picaba en mí, es un lugar hermoso, de a ver sabido de este sitio seguro que hubiera venido en vacaciones.
- Por un amigo, veras, su hermana se enamoró de la noche a la mañana de un completo extraño, en menos de un mes se casaron y él la trajo a vivir aquí, entonces lo investigamos, es un lugar tranquilo, demasiado para alguien como mi amigo o como yo, pero ideal para alguien como tú.
- John estás hablando con alguien que cuando se aburria tomaba el pasaporte y compraba el primer vuelo que estuviera disponible en primera clase.
- Ese es el punto Chloe, viajabas porque te aburrias de tu vida, porque no eras lo que querías.
- ¿Por qué lo dices?
- Lo veo en tus ojos, eres una buena mujer Chloe, no eres como esas mujeres frívolas que se casan por interés. Ahora vamos a tu nuevo hogar.
El ayuntamiento de la ciudad Fullmåne estaba en su máxima capacidad, todo el pueblo se encontraba en aquel lugar, y no era para menos, los habitantes de este mágico lugar tenían un problema, y debían solucionarlo a como diera lugar.
- Atención, por favor ciudadanos de Fullmåne, sé que muchos querrán dar una opinión al problema que tenemos, pero es esencial que mantengamos la calma. - Dante hablaba con la autoridad que le concedía ser el primogénito de la gobernante de las brujas, Novalie y el milenario vampiro Calixto beta de la luna cambiante Aysel.
- ¿Cómo podremos mantener la calma? Dos humanos estarán en nuestras tierras, dos humanos que desconocen lo que somos, no sabemos si son amigos o enemigos. - los lobos eran desconfiados, su olfato era de gran ayuda, pero incluso este sentido se vio afectado con el paso de los años y los elíxires que los cazadores utilizaban.
-En realidad solo una humana permanecerá aquí, el macho que la acompañará se marchará una vez la hembra este instalada. - la voz profunda del Alpha Kek silencio los últimos murmullos que se oían en el gran salón, no era para menos, era el quinto hijo del rey de los lobos Nisha, y el primer Alpha que el brujo Travos dio a luz, poseía la fuerza de su padre lobo y la magia de su papá Travos, quien era omega de la luna cambiante.
- Aun así, ¿Por qué permiten a una humana que no tiene mate, media alma o vida alguna en estas tierras? - esa era la parte más difícil de explicar, todo humano que vivía en el pueblo era mate de algún lobo, media alma de algún brujo o vida de un vampiro, pero la joven que llegaría en poco tiempo no tenía por qué estar en aquellas tierras.
- La humana estará en estas tierras por la misma razón que yo fui enviado a gobernar junto a mis primos. - Vito era de pocas palabras, a pesar de ser el más joven de todos, era el último hijo que habían tenido la vampira Kali, reina de su raza, con el beta de la luna cambiante, Abel un lobo que era conocido por ser un gran estratega.
- No comprendemos. - se atrevió a decir una bruja, enfrentándose a la fría mirada de Vito.
- Lo que mi primo quiere decir, es que Gabriel encontró a su vida en una ciudad de humanos, cuando fue tras el rastro de unos cazadores, la joven lo acepto, pero con la única condición de no desaparecer, ella quería seguir en contacto con su familia unos años más, y Gabriel se lo concedió, como consecuencia su familia cree que este lugar es solo un pueblo perdido en el medio de la nada, el cuñado de Gabriel es policía y le pidió el favor de recibir y cuidar a una joven por un tiempo y Gabriel acepto. - todos podían sentir la energía de Dante, el brujo estaba molesto, demasiado, no estaba feliz con la decisión de su primo y a decir verdad ninguno de los otros dos lo estaba.
- Pero Gabriel se marchó a las tierras de la luna cambiante, no tiene derecho de decisión... - el rugido que salió de los labios de Vito fue suficiente para silenciar al vampiro que se estaba quejando.
- Mi hermano llevo a su vida para que la luna cambiante la conozca, no te olvides que Aysel es nuestra abuela y el gran Alpha Anuk nuestro abuelo, debemos mostrar nuestro respeto y gratitud con ellos, además, estoy yo en lugar de Gabriel. - y eso sonaba más a una maldición que a felicidad por el puesto y es que Vito odiaba estar rodeado de personas, no era fácil ser vampiro al 70 % y lobo un 30 %, su estado de ánimo era como una montaña rusa que iba del mal humor a la ira, si, este vampi lobo no tenía casi días buenos.
- ¿Qué nos asegura que la humana no es una cazadora? - pregunto una mujer que a pesar de ser humana estaba preocupada por su compañera.
- Nosotros, somos los encargados de este pueblo, nuestro deber es protegerlos y lo haremos, vigilaremos a la humana y ante el menor problema... acabaremos con ella. - Kek era autoritario como todo Alpha, sabían que era un buen líder al igual que sus primos Vito y Dante, al fin el pueblo estuvo de acuerdo en recibir a la humana.
Mi nuevo hogar era muy bonito y acogedor, John tenía razón, a pesar de que nunca me falto nada y que mis padres me dieron todo cuanto quise, nunca fue mi intención poseer grandes lujos, mucho menos la enorme mansión en la que vivía, eso era todo idea de Asher, yo solo quería una familia, muchos niños corriendo por todas partes, ser hija única te hace desear tener compañía, creí que mi sueño se haría realidad, pensé que Asher y yo formaríamos una gran familia, pero él primero quería disfrutar de viajar por el mundo, y así lo hicimos por tres años, creí conocer el mundo entero, aunque nunca escu
che de este pueblo, creo que es demasiado aburrido para Asher, luego cuando al fin pensé que tendríamos bebés él comenzó a trabajar mucho más de lo que ya lo hacía, fui una tonta al creer que esas enormes sumas de dinero eran por su buen desempeño en la bolsa de valores, aunque creo que en el fondo lo sabía, fue por eso que comencé a investigar. Cualquier mujer en mi lugar pensaría que su esposo la engaña, esas largas ausencias, las noches lejos de casa, pero yo no, yo sabía que él me amaba, su problema no era una mujer más en su vida, lo que lo apartaba de mi eran sus negocios, entonces comencé a pensar que en la noche solo se hace un tipo de negocio, el ilegal.
Recuerdo sentirme tan ridícula la primera vez que revise su teléfono móvil, sentí vergüenza de mí misma, pero cuando vi los mensajes, esos que hablaban de cazar, atrapar, y matar, estaba confundida queriendo negar la verdad, pensando que todo aquello eran nombres claves para algo más y menos sanguinario, entonces ingrese en su computador, no importo la seguridad, soy buena con la tecnología, la única vez que estuve en una delegación policial fue por jaquear las computadoras del instituto, pero eso no era nada a comparación de lo que realmente podía hacer y lo demostré cuando ingrese en su sistema. Drogas, trata de personas, venta de armas, cada cosa que leí me hizo sentir cada vez peor, todo ese dinero que utilice provenía de la esclavitud y muerte de personas, me sentí sucia, descargué todo aquello y lo envié a la policía sin pensarlo, pero no era suficiente, no cuando me sentía morir, hubiera preferido encontrarlo en la cama con alguna mujer, que tuviera una vida paralela, una familia, pero no aquello, mujeres que vendía como si fueran frutas, pero eso tampoco era lo peor.
- Corran, rápido Malaly, toma a Eddie y corre. - vi con asombro como la mujer de piel pálida se movía a una velocidad sobre humana y desaparecía con el niño en sus brazos.
- Vete o terminaras muerta. - el hombre frente a mi estaba resignado, como si su alma hubiera sido arrancada o liberada, podía ver en sus ojos el amor con el que veía el lugar donde la mujer había desaparecido.
- Es tu esposa. - dije con asombro.
- Es mi familia. - mi esposo estaba torturando a una familia en la finca donde cinco años antes nos habíamos casado, no lo podía creer.
- Entonces ve con ellos. - aun con las manos temblorosas por las sensaciones que corrían por mi cuerpo, logre abrir el collar que lo aprisionaba, luego libere sus manos y entonces cuando solo faltaban las cadenas de sus pies, él exploto y un lobo de ojos amarillos apareció frente a mí.
Un escalofrió recorre mi cuerpo ante aquel recuerdo, un hombre lobo, mi esposo cazaba hombres lobos ¿o es algo que creo mi mente para no ver la cruda realidad?
- ¡No puede ser! ¡¿cuándo sucedió?! - me giro ante semejante grito y tiemblo al ver la cara de horror que tiene John.
- Yo... no puedo, debo permanecer aquí, tengo que... cuidar de alguien. - su voz se oía abatida y me acerque a paso lento a la sala.
- Yo también lo siento. - acabo diciendo al tempo que terminaba la llamada.
- John ¿Qué sucede? - observo como los ojos del moreno se llenan de lágrimas, mientras se deja caer en el sofá.
- Mi esposa... alguien ataco a mi esposa y... perdió a la bebé. - llevo mis manos a mi boca para evitar gritar de la impresión, John solo me había hablado de su esposa y su hijo en todo este tiempo, el amor con el que lo esperaba.
- Debes ir John, debes estar con ella, saber que le sucedió.
- No, no puedo Chloe, soy responsable de ti, nadie más debe saber dónde estás hasta que el juicio comience y Asher sea condenado.
- Con mayor razón, nadie sabe dónde estoy y aquí nadie saben porque vine, estaré a salvo, ve John, cuida a tu esposa.
- ¿Segura que estarás bien Chloe? Aun estas muy herida. - apoye mi mano en su hombre, yo estaba golpeada, rota, aun así, estaba sanando, pero él se estaba desmoronando, yo estaba ardiendo en el fuego de la desdicha, pero él aun tenia a alguien a quien amar y sobre todo proteger.
- John, tu esposa fue atacada, nunca pongas tu empleo sobre el ser que amas, por lo menos no lo hagas por mí.
John me abrazo, aunque creo que era más para sentir el apoyo de alguien que a modo de despedida, por suerte no había desempacado, así de rápido como tomo su maleta salió por la puerta principal, no sin antes, darme una fuerte cantidad de dinero que me proporciono el gobierno hasta que el juicio comenzara y el divorcio se realizara, además de un teléfono móvil que solo poseía su número y al que debía llamar si estaba en peligro, al igual que toda mi documentación, ahora estaba sola y la casa que me pareció tan acogedora se sentía demasiado grande, anoche pude dormir por el cansancio del viaje, pero estoy segura que esta noche no sería igual.
Me dirigí a la nevera, solo para confirmar lo que sospechaba, estaba vacía. Creo que era tiempo de conocer el pueblo, tome un abrigo, ya que la lluvia del día anterior se había detenido, pero había dejado todo el bosque que nos rodeaba sumergido en humedad, que, hacia descender un poco la temperatura, puse unos cuantos dólares en mi bolso y en ese momento repare en que John se había llevado el automóvil, maldición, conté una vez más el dinero, creo que lo mejor será comprar una motocicleta, no sé cuándo enviaran más dinero, o cuando será el juicio.
A medida que caminaba por la orilla de la calle me percate que eran muy pocos los vehículos que habían, por lo menos por donde yo caminaba, otra cosa que me llamo la atención era que todos me veían raro, creo que al ser un pueblo pequeño todo se conocen, y a pesar de que trate de ser simpática en más de una vez, mostrando una sonrisa a los curiosos, sus rostros no cambiaron, todos me veían tan seriamente que me pregunte si estaba cometiendo un delito por solo caminar por la calle, por lo que subía a la acera, pero nada cambio.
Me felicite internamente por calzar tenis, la verdad que la tienda estaba en el centro del pueblo y este quedaba a una gran distancia de mi casa, pero todo paso a un segundó plano al descubrir que muchos de los habitantes tenían su cabello blanco, y no era por ser albinos, sus cejas eran de diferentes colores, al igual que el tono de su piel, algunos incluso tenían media melena blanca y la otra mitad de otro color, ¿será una moda aquí? Me quede observando más de lo debido a una pequeña niña de largas trenzas blancas, se veía tan hermosa, me hacía recordar a ella... aun así continue caminando, estaba segura de que nadie se cruzaría por mi camino, ya me había percatado que muchos cruzaban de acera cuando me veían avanzar, era como si escaparan de mí, fue por eso que no mire al frente y continue viendo y sonriendo como estúpida a esa pequeña niña que me veía con curiosidad, hasta que choque con una pared, estuve a punto de caer de espalda, pero alguien me sostuvo, bueno sostener no sería la palabra, más bien me abrazo, si, esa sería una mejor descripción, ya que los blancos y muy fornidos brazos me rodearon la cintura y me llevaron a pegarme contra su pecho.
- Te tengo. - dijo con voz ronca y puedo jurar que sentí algo removerse en mi estómago.
- Lo siento iba distraída. - respondí al tiempo que veía sus ojos verdes, y no cualquier tipo de verde, eran un verde mezclado con gris y por un momento uno muy pequeño creí que brillaban.
- Mmm, podrías soltarme por favor. -esto era incomodo, el hombre frente a mi tenía el cabello rapado a los lados y un poco más largo arriba, de color casi blanco, era entre blanco y gris, un poco más alto que yo, unos cinco o siete centímetros, con una barba no muy abundante, me producía inquietud estar entre sus brazos.
- Claro. - pude notar como aspiraba fuertemente antes de liberarme.
- Mi nombre es Dante. - continúo hablando mientras me dedicaba una sonrisa, pude ver que llevaba un abrigo caro, como los que Asher solía usar, y ese solo hecho me puso los pelos de punta.
- Que bueno. - respondí de forma cortante y él me miro sorprendido, pero no le di tiempo a preguntar nada más, sé que quería mi nombre, ya no soy tan tonta como antes.
Seguí mi camino a la tiende y a pesar de que me resultaba molesto ver como todos se alejaban de mí, continue con mis compras, debería tomar un taxi o Uber para la cantidad de cosas que estaba colocando en el carro, quizás una motocicleta no me sea útil, fui a la caja aun pensando en esto último.
- Hola, buenas tardas. - dije a la cajera mostrando mi mejor sonrisa, pero ella solo me vio de arriba a baja, con asco, por un minuto sus ojos me hicieron recordar a los de Asher.
- ¡¿Qué hiciste Chloe?! ¡¿Cómo te atreves a meter tus narices aquí?! - estaba furioso, más que eso en realidad.
- ¡¿Cómo puedes lastimar a las personas?! ¡¿A esos... seres?! - fue en ese momento que él me vio con asco, como si fuera una monstruosidad, una aberración.
- ¡¿Sabías lo que eran y aun así los ayudaste?! - y entonces fue cuando sus golpes cayeron sobre mí, uno tras otro, sin importar mis suplicas, sin importar cuanto lo amaba.
- ¡Hey! ¿eres sorda? - el grito de la empleada me saco de mis recuerdos, pero mi vista estaba nublada, mis ojos se habían llenado de lágrimas.
- ¿Disculpa? - dije en un susurro con la voz rota, algo que provoco que su rostro se suavizará.
- Pregunte si pagaras con efectivo o tarjeta. - aun así, su voz era áspera, ¿acaso ella sabía que era la esposa de un asesino?
- Efec...
- ¡Señora! - el grito de un niño me hizo girar, y al ver su rostro mis lagrimas terminaron por salir.
- Tu... estas bien. - no pude evitar lanzarme a abrazar al pequeño, no lo podía creer, todo este mes creí que no lo habían logrado, luego de que salieron se oyeron muchos disparos, pero allí estaba, y sin ninguna marca en su rostro, no como yo, que aun con maquillaje eran visibles los cardenales, además de que tenía que cubrir mi ojo derecho con mi cabello ya que tenía un derrame en él y el clima del lugar no ayudaba para utilizar gafas para sol.
- Señora, creí que había muerto en manos del cazador. - cuando dijo esas palabras sentí que el mundo se detenía.
- No solo soy un mafioso, soy un cazador cariño, y cuando salga de aquí, que será pronto, me divertiré cazándote, no me detendré hasta tener tu cabeza adornando mi oficina. - las palabras de Asher se repitieron en mi mente y fue entonces cuando me aleje del niño.
Todos, absolutamente todos en la tienda estaban con los ojos clavados en mí, sentía que no podía respirar, si Asher cumplía con su promesa, no solo me cazaría a mí, también al niño de cabello blanco. Sin importarme el hecho de morir de hambre salí de esa tienda, trate de correr, solo trate ya que choque con otro cuerpo fornido.
- ¿Señora? - era el padre del niño, ellos estaban vivos y él era un hombre lobo.
- Lo siento, yo no sabía, lo siento. - fue todo lo que pude decir en medio del llanto, me sentía avergonzada por todo lo que Asher les había hecho.
Corrí, sin importarme como me veían, solo corrí, necesitaba llamar a John, quizás aun no tomaba su vuelo, quizás podría llevarme a otro lugar, pero de pronto un automóvil salió de la nada, trato de frenar y yo como si fuera una liebre encandilada por la luz, solo me quede de pie, entonces todo se puso negro.
- ¡Hey! ¿eres sorda? - el grito de la empleada me saco de mis recuerdos, pero mi vista estaba nublada, mis ojos se habían llenado de lágrimas.
- ¿Disculpa? - dije en un susurro con la voz rota, algo que provoco que su rostro se suavizará.
- Pregunte si pagaras con efectivo o tarjeta. - aun así, su voz era áspera, ¿acaso ella sabía que era la esposa de un asesino?
- Efec...
- ¡Señora! - el grito de un niño me hizo girar, y al ver su rostro mis lagrimas terminaron por salir.
- Tu... estas bien. - no pude evitar lanzarme a abrazar al pequeño, por alguna razón me parecía que esto ya lo había vivido, era como un deja vu.
- Señora, creí que había muerto en manos del cazador. - definitivamente esto ya lo había vivido, ¿qué era lo que sucedía?, solté al niño y quise huir del lugar, pero solo me encontré con un hombre moreno frente a mí.
- Duerme. - fue todo lo que escuche, antes de cerrar mis ojos.
***
Dante, Vito y Kek pasaron toda la noche planeando como vigilarían a los humanos que habían llegado ya entrada la noche y que ahora se encontraban durmiendo, mientras un grupo de lobos rondaba la casa, decidieron que lo más lógico era abordarlos en el mercado, deberían abastecerse, pero luego del medio día se les informo que el hombre se había marchado, llevando su maleta, algo que les pareció raro y muy sospechoso, creyendo que pudieran ser cazadores, optaron por que Vito fuera a la casa de la humana a investigar, ya que al ser mitad vampiro y mitad lobo, tenía un poder de audición mucho mayor, al igual que su olfato, pero sobre todo, tenía la habilidad de Intangibilidad, por lo que podía atravesar las paredes como si nada.
El joven vampiro quería ir tras su hermano Gabriel y arrancar su cabeza, lo que menos deseaba era estar cerca de personas, sus sentidos eran mucho mayor que al de un lobo normal y un vampiro, y eso era molesto, debía concentrarse para no volverse loco, con tanto alborotó que había a su alrededor, niños corriendo, personas hablando, incluso podía escuchas como follaban si se lo proponía, suspiro y trato de disminuir aún más los latidos de su corazón, de esta forma su lado lobuno se debilitaba un poco y era más fácil concentrarse en su tarea.
No tardó mucho en llegar, en lo que tardo más de la cuenta, fue en comprender lo que olía, su vida, así es como se las llamaba a las parejas destinadas de los vampiros, no lo podía creer, ni siquiera la había visto, pero su instinto lo obligaba a amarla, el miedo corrió por su cuerpo por primera vez en su existencia, recordando como la gran Levana, una de las cuatro rencarnaciones que compartían cuerpo con Aysel, la luna cambiante, había muerto a manos de un cazador. Temía que al ser su nieto la historia se repitiera.
No se movió de su lugar, hasta que la vio salir, podía apreciar su larga cabellera castaña oscura, casi negra, sus blancas y pequeñas manos a un lado, pero por más que se esforzó no pudo ver su rostro, su cabellera ocultaba el lado desecho de su cara, que era el lado que Vito estaba observando, sin pensarlo toco la pulsera que su tía Novalie le había hecho, esa que lo transportaría al lugar que él quisiera, fue así que apareció frente a Dante, que estaba esperando a la humana en el supermercado.
- ¿Y? ¿Qué averiguaste? - pregunto el brujo viendo curioso a su primo, no se veía enojado o fastidiado como siempre.
- Es mi vida. - lo dijo tan bajo que Dante se acercó un poco más.
- ¿Disculpa?
- Es mi vida.
- ¿La marcaste? - pregunto lleno de emoción, era bueno encontrar a la pareja destinada, o eso creía.
- No.
- ¿Por qué?
- Si es una cazadora, me matara.
- Si es una cazadora la matare y podrás pedir una nueva vida a la luna cambiante.
Vito sonrió aliviado, Aysel, no era solo su abuela, ella era la gran luna cambiante, aquella que fue elegida por la Diosa luna para unir a todas las razas de seres sobrenaturales y así lo hizo, Aysel, como la luna tenía cuatro rostros para mostrar, Luna, la loba blanca que a través de sus ojos podía otorgar un nuevo mate a los lobos que habían sido rechazados, Levana, la vampiro original quien convertía a todos los de su especie en vampiros dorados, seres que volvían a tener alma, por lo tanto no mataba a humanos para alimentarse, Yunuen, la suprema de las brujas, que con su poder podía darle media alma a los brujos, una nueva oportunidad de conseguir una nueva pareja, y Aysel, una humana que demostró ser más poderosa que cualquier ser sobre natural, mostrando que el amor todo lo puede, contar con su favor era esencial para estas personas, aun así, sus nietos sabían que solo les daría una nueva pareja si la que la Diosa luna les otorgó no fuera buena para ellos, de lo contrario, no habría cambio alguno.
El brujo se mantuvo en su lugar, su intención era observarla a la distancia, pero solo le basto con aspirar su aroma, para enloquecer, no lo podía creer, la humana era su media alma, así era como los brujos llamaban a su pareja predestinada, sin ser consciente de sus actos avanzó hasta que la joven choco contra él, Dante estaba extasiado, sentir su frágil cuerpo entre sus brazos, aspirar tan cerca su aroma frutal y fresco, lo hacía desear hacerle el amor.
Trato de conseguir su nombre, ya que todos la llamaban la humana, pero nadie reparo en preguntar cómo se llamaba, la joven no cedió ante el intento de presentación del brujo, y este estuvo a punto de utilizar su poder, ese que lo hacía especial sobre los demás brujos y es que Dante podía retroceder el tiempo y cambiar las cosas a su gusto, claro que solo unas cuantas horas, lo máximo que había conseguido, era retroceder un día entero, pero esa hazaña lo llevo a un sueño profundo que duro cincuenta años, por lo que sus padres se lo tenían prohibido, aunque el propio Dante no quería volver a repetir aquella situación.
- ¿Y bien? - pregunto Vito apareciendo a su lado y solo en ese momento reparo en algo.
- Es mi media alma. - el asombro y la confusión tomo el rostro de Vito.
- No puede ser, es mi compañera. – respondió mostrando sus colmillos sin ser consciente de ello.
- Debemos llamar a Aysel. - se limitó a responder Dante.
Antes de poder llegar a algún acuerdo con su primo, vieron como el beta de Kek llego al mercado, se veía preocupado.
- Dilan, ¿Qué sucede? - pregunto el brujo, tratando de pensar en otra cosa que no fuera en ir a reclamar a la humana como propia.
- El Alpha Kek, está muy alterado, dice que encontró a su luna, pero su lobo está molesto, teme que si ve de quien se trata... - Dante y Vito intercambiaron una mirada de horror y acto seguido desaparecieron dejando aún más alterado al pobre beta.
- ¡Kek! - grito furioso Vito entrando a la sala de la casa del Alpha.
- La única persona extraña que está en el mercado es la humana ¿verdad? - dijo abatido el lobo entrando en la sala donde estaban sus dos primos.
- ¿Cómo sabes que es tu luna? - la pregunta de Dante hizo que lo viera con la interrogación en el rostro.
- Hola Date, si recuerdas que soy un Alpha mitad brujo ¿verdad? La olí de camino al mercado, fue por eso por lo que regresé, mi lado de brujo me arrastra a ese lugar, pero mi lobo esta furioso, como si ella estuviera marcada por otro. - en ese momento sus ojos se tornaron rojos, definitivamente a Kek le estaba costando controlar a su lobo.
- Es la humana, tu mate, tu luna... y nuestra pareja. - no había como describir la cara que Kek tenía en ese momento, mientras su lobo se retorcía por dentro.
- Imposible. - dijo en un susurro apenas audible.
- Deberemos mantener la distancia hasta que Aysel venga. - dictamino Dante, ya que era el mayor de todos.
- ¿Harás venir a la abuela? - dijo casi en un grito Kek, y es que él era el sucesor de su padre Nisha, el hijo lobo de Aysel y Anuk.
- La haremos ven...
En ese momento Dante quedo sin habla del mismo dolor que sintió, mientras Vito caía de rodillas y Kek se transformaba en lobo, ellos no habían marcado a su pareja, ellos apenas sabían de su existencia, pero solo eso bastaba para que su lado sobre natural estuviera unido a la humana, una humana que acababa de morir.
- ¡No! - grito furioso y dolido Dante, al tiempo que sus ojos verdosos se volvían blancos y su cabello adquiría un color plateado brillante, estaba usando su mayor poder, estaba retrocediendo el tiempo, para cambiar el presente.
Dante no pensaba con claridad en ese momento, el dolor le impedía incluso el respirar con normalidad, fue por eso que solo pensó en el momento en el que se había encontrado con el beta de su primo, estaban fuera del mercado y la humana estaba en su interior sana y salva, un relámpago iluminó el cielo y el tiempo dio marcha atrás, de este modo ellos cambiaron lo sucedido, Vito y Dante no marcharon a la casa de su primo el Alpha Kek, en su lugar se quedaron fuera de la tienda, mientras Kek llegaba a su lado, gracias a la pulsera de teletransportación que poseía al igual que Vito regalo de su tía
, pero lo más importante, su lobo estaba asustado, temeroso de que algo malo le suceda a su mate, a tal punto que no le importaba que estuviera marcada por otro.
Los tres ingresaron a la tienda justo a tiempo para ver y oír la interacción que la humana tenía con el hijo del beta.
- Tu... estas bien. - su voz sonaba llena de alivio y emoción, pero más los sorprendió el ver como la humana abrazaba a Eddie.
- Señora, creí que había muerto en manos del cazador. - esa información los conmociono y no solo a ellos, todos los que estaban en la tienda se tensaron ante las palabras del pequeño brujo. La humana libero al niño como si este fuera de fuego y quiso escapar, pero Kek no lo iba a permitir, este lobo mitad mago tenía sus trucos y uso uno con ella.
- Duerme. - dijo con voz profunda al tiempo que la tomaba en brazos para que su frágil cuerpo no golpear con la superficie dura del piso.
- ¿Conoces a la humana? - cuestiono con autoridad Dante, evitando de esta forma que sus celos se adueñaran de él ya que su media alma estaba en los brazos de Kek.
- Es la señora que nos salvó, ella nos ayudó a escapar. - dijo Eddie observado con ansiedad a la humana, el niño la admiraba, que una humana se enfrentara a un cazador solo por ayudarlos, la había convertido su heroína.
- ¿Ella los ayudo? - dijo Vito y sus ojos brillaron como el diamante, su vida era buena.
- Es ella, la mujer de la que le hable Alpha, ella es la esposa del cazador. - las palabras del beta produjo un revuelo, no solo en la mente de los tres destinados de la humana, sino que de todos los que allí se encontraban.
- Es una cazadora, debemos matarla. - dijo la empleada que minutos antes había interactuado con la humana.
- ¡No! ¡no lo harán! - el niño hizo que el aire se agitara, su poder era este elemento y lo dejaba en claro con el pequeño vendaval que arremetía contra el Alpha Kek, queriendo tomar a la humana y alejarla del lobo.
- Dilan, controla a tu hijo. - dijo Vito dejando al descubierto sus colmillos, una cosa era que su primo tocara a la humana y otra muy distinta que aquel niño escuálido se atreviera a querer llevársela.
- Disculpen... pero no lo hare, a ella le debo la vida de mi familia y la mía propia, con gusto seremos expulsados y partiremos con ella. - Dilan hizo el intento de tomar a la humana en brazos y eso casi le costó la vida, Kek entro en modo Alpha en un parpadeo, dejando ver su pelaje, hocicó y garras, además de aumentar su tamaño.
- ¡MIA! - rugió con furia y los lobos que allí estaban bajaron su cabeza con respeto.
- ¡Nuestra! - corrigieron al unísono Vito y Dante, haciendo brillar sus ojos y dejando a todos sorprendidos. Hasta ese entonces nunca, se había sabido de un caso de pareja compartida.
***
Me encontraba dentro de mi eterna pesadilla, esa donde podía ver como Asher me golpeaba una y otra vez, y no podía hacer nada más que suplicar, hasta que ya no supe más de mí. Cuando por fin pude abrir mis ojos estaba en un hospital, custodiada por muchos uniformados, tenía miedo, hasta que John hablo con conmigo y me explico que era el encargado del caso de Asher, que gracias a mi habían podido atrapar a uno de los mafiosos más buscado y despiadado del continente y quizás del mundo entero, algo que no me tranquilizo en absoluto, no dije nada, todo lo que había averiguado o por lo menos la parte razonable y creíble de lo que era la vida de mi esposo lo había enviado en ese correo, no podía decirle que sumara a todo eso la tortura y quizás posible muerte de hombres lobos, me encerrarían en un loquero, estaba segura, por lo que solo guarde silencio.
Dos semanas después al fin salí del hospital y lo primero que hice fue ir a ver a mi esposo, quería el divorció, Dios, estaba desfigurada, los médicos me aseguraron que, si no hubiera sido por la pronta intervención de la policía, estaría muerta, muerte en manos de mi esposo, ese mismo que decía amarme. De camino a la cárcel de máxima seguridad donde Asher aguardaba su juicio, recordé que la noche anterior a todo ese desastre, Asher me había hecho el amor, tan suabe y delicado, cada roce, cada beso, contenían un amor tan grande, ¿Cómo podía ser que el hombre con el que había vivido por cinco años cambiara tanto? ¿Cómo podía ser que me golpeara de esa forma?
- No solo soy un mafioso, soy un cazador, imagina que, si puedo encontrar y matar a esos seres, lo que hare contigo cuando te encuentre cariño, cortare tu cabeza como trofeo.
Aun en sueños recordaba la mirada fría y despiada que Asher me había dedicado esa última vez en la cárcel, tras un cristal blindado, que de pronto me pareció de lo más frágil ante la presencia de... mi esposo.
Abrí los ojos de sopetón, y de igual manera me senté en la cómoda y amplia cama, ¿Dónde estaba? Esta no es mi casa, no era que estaba muy acostumbrada a mi nuevo hogar, pero recordaba perfectamente que las paredes de mi habitación eran blancas y no azules, como en la que me encontraba, ¿qué había pasado? No podía recordar.
- Señora. - la voz suave de una mujer me hizo ver a la puerta, era ella...
- ¿Malala?
- Malaly señora. - era ella, está bien y su hijo también... por ahora.
- ¿Qué me sucedió? No recuerdo... no, eso no es importante, por favor ayúdame a ir a mi casa, yo debo marcharme de aquí. - mis manos temblaban ante el ataque de pánico que estaba a punto de sufrir.
- Señora, no debe preocuparse...
- No lo comprendes, ¡él me encontrará! tarde o temprano lo hará, y si estoy aquí pondré en peligro a tu familia. - la mujer que podría jurar tiene mí misma edad, aunque su hijo aparentaba unos 12 años, me toma de las manos y me da una mirada tranquilizadora, es como si todas mis preocupaciones desaparecieran con solo ver sus ojos.
- Él la lastimo, ¿verdad? - me quedo en silencio, mientras mis lagrimas caen, dejando surcos en mi maquillaje como lo hicieron las gotas de lluvia en la ventanilla del automóvil el día anterior.
- No tiene que responderme señora, y le puedo jurar que tampoco tiene nada que temer, venga, permítame ayudarla a lavar su cara y arreglar su cabello, usted se desmayó luego de ver a Eddie y uno de los encargados del pueblo la trajo a su hogar. - Malaly hace lo que dijo, me ayudo a lavar mi cara, y me peino, mientras explicaba el porque estaba en esta casa desconocida, genial, ahora los encargados del pueblo pensarán que estoy loca, ¿sabrán ellos que Malaly y su familia son hombres lobos? No lo creo, estos seres deben de vivir en el completo anonimato.
- Listo señora ahora la llevare a conocer a los encargados de este lugar.
- Chloe. - dije en un susurro, me sentía extraña, como si cualquier emoción que pudiera sentir estuviera bajo un manto que le impedía salir a flote.
- ¿Disculpe?
- Mi nombre es Chloe, nunca me gusto que me digan señora, digo, cuando tenía empleados, para mi ese término levantaba una barrera, una separación, ya sea de clase social o ... de razas. - me detuve en ese pensamiento, cuando Asher tenía empleados de color y los obligaba a decirme señora, y a los de tez más clara no, lo odiaba y un día solo lo dije, no existe una diferencia racial, claro que me refería a el color de piel o procedencia, pero ahora estaba hablando con una mujer lobo, una raza distinta, realmente distinta, ¿lo era? ¿Acaso no sangraba cuando la encontré? ¿no sangre yo en manos del mismo hombre?
- Chloe. - su suave voz me trae nuevamente aquí, al ahora.
- Disculpa... no sé qué me sucede.
Malaly solo sonrió, era la primera persona de este pueblo que me sonreía, además de su hijo, la seguí, aun sintiéndome rara, quería llorar, gritar y correr, mucho, muy lejos, pero al lado de Malaly... era como estar en otro lugar, al bajar las escaleras pude ver al hombre lobo, el esposo de Malaly, su hijo y tres hombres que supongo son los que dirigen esté extraño pueblo.
En el momento que puse el ultimo pie en la sala, los ojos de los tres lideres se clavaron en mí, podía ver enojo, furia e incluso odio en ellos, estaba hiperventilando y comenzaba a marearme del mismo miedo por cómo me estaban viendo.
- ¿Quién te golpeo? - pregunto el moreno alto, Dios, debe medir dos metros, sus manos tiemblan y yo en lugar de responder solo me quedo viéndolo, cada detalle.
- Responde, ¿Quién te lastimo? - la voz suave pero fría del de cabello blanco provoca que lo mire, es el hombre con el que choque fuera del mercado.
- Malaly, deja de influenciar en ella. - un tercer hombre, también musculoso, pero de cabello negro como la misma noche habla y sus ojos celestes parecen casi irreales.
- Está muy nerviosa señor Vito, no creo...
- ¡Te lo estoy ordenando, no preguntando! - en ese momento Malaly fija sus ojos en los míos y como si fuera magia, el manto que sentía retener mis emociones desaparecen, entonces las últimas palabras del hombre que Malaly llamo Vito taladran mi mente.
- Que Malaly sea su empleada no le da derecho a hablarle de esa forma, pero... ¡¿Quién se cree que es para ordenar de esa forma?! Malditos ricos, codiciosos, de alma negra y corazones podridos. - Y sin importarme una mierda nada, salí de ese lugar, pero antes de salir por esa puerta me giré para ver a Malaly que estaba con la boca abierta.
- Malaly, no importa cuánto necesites el empleo, siempre se puede encontrar uno mejor, más que el dinero vale la dignidad, no permitas que te humillen de esta forma. - Y solo entonces abrí la puerta y salí de aquella casa, dando un portazo tan fuerte que dejé los cristales temblando.
***
Los tres compañeros de Chloe se encontraban en la sala, esperando a que su humana se despertara, por lo que Kek había informado, solo faltaban unos pocos minutos, mientras sus primos trataban de asimilar la información que Dilan les acababa de dar, la humana los había ayudado a escapar de un grupo de cazadores, esos mismos que una vez secuestraron a Aysel, esos mismos que harían cualquier cosa con tal de acabar con cada ser sobre natural.
- Mi media alma no puede ser la esposa de un cazador. - dijo entre diente Dante y su cabello por un momento se convirtió en fuego.
- Mi vida no es una cazadora, ella ayudo a los nuestros a escapar. - dijo con alegría Vito, que al fin veía un poco de esperanza, aunque no sabía porque sus primos tenían de compañera a su humana.
- Ella está marcada, y si ustedes no lo hicieron lo hizo el cazador, puede que sea todo un plan para llegar a nosotros, es demasiada coincidencia que luego de ayudar a escapar a Dilan y su familia aparezca aquí, y siendo nuestra compañera.
- ¿Qué quiere decir Alpha? - pregunto curioso Dilan, al tiempo que sus primos veían mal al lobo.
- Quizás no es nuestra compañera, podría estar usando algún truco, ya ves que los cazadores hacen eso y muchas cosas más.
Todos quedaron en silencio al percibir el aroma de su compañera, solo cuando dejaron de oír sus pasos giraron a verla. Kek estaba a punto de transformarse de la ira que lo recorría, al ver el blanco rostro de su mate con cardenales horribles y su ojo derecho con un derrame, provocando que la parte blanca del globo ocular fuera de un rojo violento, mientras que su iris era de un hermoso azul. Para Dante la situación no era distinta, la furia que sentía al ver a su dedicada y frágil compañera herida provocaba que el brujo quisiera retroceder el tiempo, aunque un solo día no bastaría, ni con su magia podría retroceder tanto como para ayudarla. Vito por su lado la veía con odio, no a ella, sino a sus heridas, quería buscar al causante y arrancar una a una sus extremidades.
El fuerte golpe que dio su compañera a la puerta de la casa del Alpha dejo a todos sorprendidos, el fuego en sus ojos al defender a Malaly por una supuesta humillación no podía ser fingido.
- ¿Qué mierda fue eso? - dijo Vito aturdido, ¿acaso le dijo alma podrida y corazón negro? ¿o fue al revés?
- Se lo dije señor Vito, ella no estaba bien. - Malaly era un vampiro y su poder eran los sentimientos, si bien no manipulo a Chloe, la puso en un letargo emocional, para que el interrogatorio de los lideres no sea tan estresante, esta mujer no olvidaba lo que la joven hizo por su familia y le seria leal, siempre.
- Cambiaremos las cosas, trata de quitar tu manto cuando lleguen al salón. - Malaly afirmo, y Dante dejo salir su poder una vez más en un mismo día, esto le costaría mucha energía al brujo mitad vampiro, tendría que beber mucha más sangre, quizás tres osos y dos pumas.
Chloe bajo el último escalón y tuvo nuevamente esa sensación de deja vu, aun confundida por tal situación, miro de inmediato a Malaly, cuando la joven toco su hombro, sus miradas chocaron por un segundo, entonces Chloe sintió el nerviosismo de estar ante personas extrañas y poderosas. Luego de negar un par de veces, tratando de aclarar su mente, observo a los hombres que estaba de pie frente a ella, se notaban serios, pero no había molestia alguna en sus miradas, solo curiosidad.
- Buenas tardes, señorita... - Dante volvió a intentar pedir su nombre y Chloe recordó lo borde que había sido unas horas antes.
- Chloe, y disculpe mi comportamiento de hoy, no estoy a costumbrada a...
- ¿Dar su nombre? - pregunto Vito haciéndose notar.
- Eso mismo. - respondió con media sonrisa y a Vito se le hizo imposible no imitarla.
- Vito, para servirla en todo lo que desee. - dijo de forma solmené, como si estuviera jurando alguna verdad divina.
- Y yo soy Kek. - Chloe giro su rostro sorprendida, al hombre de larga cabellera castaña y de una altura sin igual.
- ¿Un nombre tan corto para alguien tan grande? - preguntó sin darse cuenta de que estaba hablando en voz alta, lo que ocasionó que el lobo riera.
- Por Dios, disculpe, no sé lo que digo. - dijo apenada y dejando su piel roja por la vergüenza.
- Tómenos asiento. - dijo Dante al ver como medio rostro de la joven estaba violeta, necesitaba saber.
- Dígame Chloe, ¿ha estado en algún accidente últimamente? - pregunto cómo quien no quiere la cosa el brujo.
- No. - dijo sorprendida por la pregunta.
- Le molestaría decirnos ¿qué le sucedió en su rostro? - a ninguno de los presentes se le pasó por alto la forma en que la joven se tensó, y solo entonces Chloe recordó que Malaly había lavado su rostro, quitando de esa forma el maquillaje, como acto reflejo quiso cubrir su lado maltratado con el cabello, pero una pequeña mano la detuvo.
- No lo haga señora, usted es muy bonita para cubrir su rostro. - un gruñido se escuchó y automáticamente Chloe miro a Dilan, pero lo encontró sonriendo, ¿sería Malaly? Se pregunto la joven, pero no quería voltear, temía que la loba se enojara ante el cumplido de su hijo.
- Gracias pequeño, pero dime Chloe, eso de señora suena a esclavitud, no me gusta. - Vito comprendió que era lo que había molestado a su compañera.
- Fue el cazador, ¿verdad? – pregunto sin tapujos Dilan, viéndola con pena, mientras los ojos de Chloe se humedecían.
- ¿Ellos saben que son? - dijo en un susurro, como si aquellas personas no pudieran oír cada palabra que decía. Dilan solo asintió con la cabeza, no sabía si sus lideres informarían a Chloe que ellos también eran seres sobrenaturales o no.
- Ya veo. - respondió la joven evitando responder la pregunta del beta.
- ¿Entonces? - pregunto Kek, con voz profunda y Chloe miro por medio segundo a Eddie.
- Nosotros nos iremos a preparar una rica cena de bienvenida para Chloe, ¿verdad Eddie? - dijo de forma oportuna Malaly y Chloe tenía ganas de huir con ella, no se sentía cómoda con los ojos de esos tres hermosos hombres sobre ella, una vez que Malaly se marchó con el pequeño, Chloe respiro profundamente, tratando de darse fuerzas a ella misma.
- Ese que tu llamas cazador... es mi esposo. - dijo en un susurro mientras bajaba su vista a las manos, no quería ver como la juzgaban, por su mala elección de compañero de vida.
- Sabias lo que era y aun así te cásate con ... - Dante hablaba con los dientes apretados, de solo pensar que un cazador tomo de mujer a su media alma lo estaba enloqueciendo.
- ¿Cree que sería tan insensible como para casarme con alguien que...? Dios, hizo tantas cosas... dúrate todo el tiempo que estuve a su lado y... ¿Cómo no lo vi? ¿Cómo deje que me engañara? - Chloe divagaba más para ella que para el público, sin darse cuenta del cambio de color en los ojos de cada uno de ellos.
- ¿Por qué lo sigues llamando esposo? - dijo con molestia Vito, algo que a la joven le pasó desapercibido, por el torbellino de emociones que tenía en su mente y corazón.
- No me puedo divorciar de él hasta luego del juicio...
- ¿Juicio? - para Kek las leyes del hombre no tenían valor alguno, solo las leyes de la Diosa luna eran validas, y estas decían que solo basta con que la compañera o compañero rechazara a su pareja y el lazo se rompía.
- Asher hizo muchas cosas, tano con tu familia Dilan, como con humanos, yo ayude a que lo arrestaran y ahora... debo irme de este pueblo, Asher vendrá por mí, él me encontrara. - dijo una vez que el pánico volvió a su cuerpo.
- Él te golpeo. – dijo seguro Dilan, distrayendo a la joven para que no vea como Kek había entrado en modo Alpha, al oírla decir el nombre del cazador.
- ¡Él quiso matarme! - termino admitiendo casi en un grito y eso fue suficiente para que el lobo de Kek saliera a la luz.