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Luna y el secreto de Gabriel

Luna y el secreto de Gabriel

Autor: : Av León
Género: Romance
Luna Smith, una rica heredera cansada del encierro donde la hacen vivir; y el asedio de su padre con lo que a seguridad se refiere. Decide irse de su casa, se muda con una amiga y ahí conoce a Gabriel Martínez, Moreno, fuerte. El chico que todas quieren. El la enseña a vivir en el mundo real, y ella se enamora locamente de él. Hasta que descubre su secreto

Capítulo 1 Prologo

Prólogo

Todos creen que nacer millonario resuelve los problemas que se pueden crear durante toda tu vida, pero eso no es real, yo soy Luna; hija de uno de los magnates más grandes de la transportación, ya sea aérea, marítima o terrestre. Vivo una vida de lujos, sin contemplar el precio de lo que quiero, solamente debo nombrarlo; excepto una cosa, no puedo tener libertad. Cuando tenía cinco años mi madre y yo fuimos secuestradas, por desgracia, mi madre no tuvo tanta suerte como yo y falleció ese día, desde entonces mi padre tiene sobre mí un control estricto y casi enfermizo que no me deja respirar, tengo veinte años y nunca he podido salir de casa sin un guardaespaldas, o más bien, un séquito completo de ellos. Desde ir a la escuela, hasta salir al jardín, todo, tengo que hacerlo rodeada de hombres que no me hablan. Mi padre apenas me presta atención, desde que murió mi madre, se encerró en sí mismo sin remedio. Me criaron entre las nanas de turno y el servicio de casa. Puede que mi apellido abra muchas puertas, pero la de mi casa no es una de ellas. Este suplicio llegó hasta hoy, no pienso soportarlo ni un segundo más. Para ello necesito hablar con el culpable de todos mis problemas.

- padre necesito hablar contigo- entre diciendo en su oficina con la secretaría corriéndome detrás

- lo siento señor Smith, intente detenerla, pero no pude- le dijo la secretaria juntando las manos frente a su cuerpo y agachando la cabeza, este hombre es aterrador, es mi padre, pero la entidad do; hay algunas veces que hasta yo le cojo miedo.

Él es un hombre alto, no estoy del todo segura, pero creo que debe medir cerca del metro ochenta, tiene cincuenta y cinco años, aunque solo aparenta unos cuarenta. Su tez es pálida como la mía y sus ojos azules como el cielo. Pero su expresión es fría y petrificante, no sé aún como conseguí valor para enfrentarlo.

- está bien Lucía, déjanos solos- despidió a su secretaria, estaba sentado tras el buró leyendo unos papeles, se recostó en su asiento y se quitó las gafas de lectura

- yo puedo saber, ¿cuál es el motivo de este espectáculo desagradable?- para el todo lo que se salga de su control es desagradable

- necesito hablar contigo, llevo tres días esperando por ti en casa, pero parece que decidiste mudarte por completo a la oficina

- no creo que tenga que darte explicaciones sobre cuánto tiempo estoy aquí

- ni quiero que lo hagas, no es ese el punto, me refiero a que quiero tener contigo una conversación importante

- habla, te escucho- se cruzó de brazos.

- yo aún estoy en la universidad- hice una pausa para que entrara en el tema

- eso lo sé luna- el como siempre de prepotente- concéntrate en lo que quieres decir que no tengo todo el día

- lo que quiero decir padre, es que; no quiero tener más toda esa seguridad detrás de mí- soltó una carcajada

-¿estas bromeando verdad?

- por supuesto que no, estoy hablando muy en serio. Espero que me to.es en serio. Ya me cansé de ser el hazmerreír de todos en la universidad- se puso muy serio

- lo primero que te voy a aclarar es querida Luna, eso no es una opción, mientras vivas bajo mi techo te retiras por mis normas y no pienso ceder en eso. Eso es lo único que te exijo, vives como reina, haciendo lo que quieras. Andar con un par de guardaespaldas, no te va a matar.

- no quiero, me niego a seguir en esta situación.

- ya te dije, no pienso hablar más del tema- regreso las gafas a su rostro e hizo como si ya no estuviera ahí

- así que mientras viva bajo tu techo- dije de forma baja, creo que es ni tan siquiera lo escucho, y la verdad lo dije para mí y no para él.

Salí de ahí con la decisión tomada, me iría de casa, sé que él me quitara por completo su ayuda, pero tengo un poco de dinero ahorrado y un pequeño fideicomiso que me dejó mi madre, no es nada, pero me sirve para pagar la universidad. Para mantenerme tendría que trabajar, aunque sea difícil, aunque nunca lo haya hecho tengo que intentarlo. El señor Regí Smith sabría que puso en mí la misma tozudez que tiene en él. Llegue a casa y recogí todas mis cosas, al menos lo que creí que podría necesitar, Salí de mi habitación y los guardias iban a seguirme

- no lo hagan- les dije y los frené en seco- a partir de ahora no tienen que seguirme más, voy a salir de esta casa y no voy a necesitar de sus servicios- ellos me retuvieron y llamaron a mi padre, no sé lo que hablaron entre ellos, pero me dejaron ir.

- puede irse señorita Smith, dice su padre que respeta su decisión, pero que recuerde que esta por su cuenta- me informó el jefe de los guardias, reafirmándome así lo que creí en un principio

- dile a mi padre que eso lo sé, no lo voy a molestar.

Salí de casa y respire, es el primer aire que respiro que me da la sensación de libertad, por primera vez en mi vida sé lo que es tomar tus propias decisiones.

Capítulo 2 1

Capítulo 1

Llegue a casa de una amiga de la universidad que me recibiría por unos días, vivía en un piso común en las afueras del campus, quedamos en que pagaría la mitad del alquiler, cosa que me parece perfecta porque mi presupuesto en este momento es limitado, más que eso, bastante escaso, casi todo lo que tenía era la matrícula de la universidad.

- está es tu habitación me mostró Estefanía. El lugar era realmente pequeño, solo cabían la cama y el escritorio que ya tenía dentro, ni decir del clóset, no cabría ni la mitad de mi ropa, tendría que adaptarme- sé que no tiene nada que ver con tu casa, pero es toda tuya

- está es ahora mi casa, es cierto que no es igual al lugar donde vivía antes, pero ese lugar no es mío, es de mi padre.

- entonces vivamos felices- dijo ella sonriendo- hablé en el lugar donde trabajo para conseguirte un puesto, el dueño quiere verte mañana al mediodía.

- no sé cómo podré pagarte todo esto Estefanía, no tengo a nadie más que a ti para que me muestre el mundo real.

- sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, ahora debo irme al trabajo, en la cocina te deje comida, es solo encender el microondas.

Salió y me dejó sola, estuve mucho tiempo tratando de hacer que entrarán mis cosas en el pequeño clóset, en comparación con el de casa de mi padre, este en verdad parece una caja de fósforos, acomode lo que pude y lo que no, lo dejé acomodado sobre el escritorio. Fui a la cocina para disfrutar de lo que amablemente Estefanía había dejado para mí y me frustra mucho cuando no pude encender el maldito aparato, definitivamente para mí la vida ha sido tan sencilla que ahora voy a llorar lágrimas de sangre adaptándose a la vida es las personas comunes. Me acosté a dormir con hambre, por primera vez en mi vida conocía el sentimiento, pero eso en vez de disuadirlo de mi decisión me dio más fuerza para enfrentarme a la vida. Me despertó Estefanía en la mañana con una bandeja de desayuno.

- toma, vi que no comiste nada anoche- me dijo mientras me lo entregaba- ¿qué fue lo que sucedió?

- si te digo, ¿prometes no reírte?

- al menos te prometo intentarlo

- no pude encender el dichoso equipo- como me imaginé se dobló de la risa- me alegra que te estés divirtiendo a mi costa- le reproché

- ¿no se te ocurrió revisar el cable, al parecer se desenchufó en algún momento- la escuché y se me callo la cara de vergüenza- no te preocupes, con el tiempo te vas a adaptar, vamos a correr antes que volar, vístete que casi es medio día y tienes que ir a encontrar un trabajo?

Devore el plato de sobres que me trajo, y sí; también por primera vez estoy probando el sabor de las sobras, en mi casa, o más bien, en casa de mi padre. No sé cómo la comida que queda, eso es para el servicio. Me vestí y la fui a buscar para que me diera la dirección de su trabajo. La encontré tras de la puerta espiando por la mirilla

-¿qué miras con tanto interés?- como no me esperaba dio un brinco por el susto

- Luna, ¿quieres matarme de un susto?- me reprochó

- yo no te mando a estar espiando tras de la puerta- vino hacia mi

- es que en el departamento de enfrente se está mudando un tipo que está de infarto

- tú siempre de exagerada- le dije

- eso lo dices porque no lo has visto, cuando lo veas me vas a dar la razón- yo me reí y fui a la cafetera, por suerte ella había hecho café y no tuve que enfrentarme al monstruo. Salimos dé casa y pude ver el motivo del desasosiego de Estefanía, de verdad estaba de muerte el tipo, de piel morena, parecía latino o algo así, músculos en todas partes del cuerpo, una cara de miedo y los ojos más negros que vi en mi vida. De verdad los miré y me recordaron a una noche sin estrellas.

- buenas noches, señoritas, yo soy Gabriel Martínez, acabo de mudarme aquí- se presentó y señaló su departamento, yo estaba con la boca abierta sin saber qué decir.

- ¿eres latino?- pregunto la indiscreta de mi amiga

- bueno- dijo él, un poco cohibido- como tal no lo soy, mis padres lo eran, colombianos para ser preciso, pero yo jamás he puesto un pie en ese país, así que no puedo decir que sea latino.

- lo siento, solo preguntó por tu apariencia, parece que eres de ahí- aclaro ella, creo que sintiéndose algo apenada. De ser ella, yo lo estaría- yo soy Estefanía Jones y ella es Luna Smith- nos presentó a ambas- vivimos justo frente a ti

- a, así que ustedes son las que viven ahí, y puedo saber¿cuál de ustedes era la que me estaba espiando por mirilla de la puerta?- pregunto aguantando la risa. Estefanía me miro y salimos casi corriendo

- lo que yo Gabriel, es que llegamos tarde a un compromiso- dijo ella y me arrastró el resto del camino hasta salir del edificio. Cuando llegamos a la entrada yo no pude aguantar mi risa.

- no sé que es lo que te da tanta gracia

- obvio que tú- le respondí- eso te pasa por andar de fisgona.- ella se puso sería, yo pensé que se había molestado, pero para mi sorpresa lo que dijo fue una tontería.

- pero es que esta de muerte, tiene músculos hasta en el trasero- no pude evitar reírme aún más; estuvimos riéndonos por largo tiempo, incluso mientras hacíamos el camino hacia el sitio donde trabajaba Estefanía, y esperaba poder trabajar yo. Llegamos al lugar y como me había dicho Estefanía, me estaban esperando.

- buenos días, señor farrel, esta es mi amiga Luna, de quien le hablé. - el jefe de Estefanía era un poco peculiar, parecía tener unos cincuenta años, pero muy bien conservado, sabía cómo vestirse. Pero me dio un poco de escalofríos el modo en que me miró; puede que sea porque no estoy adaptada a que las personas me miren directamente, pero de igual forma no me gustó.

- buenos días, señoritas - nos saludó y se recostó en el respaldo de la silla en el que estaba sentado - fany - le dijo a mi amiga, ese era el diminutivo que ella prefería entre todos los que le ponían a su extenso nombre - ve al trabajo, yo me encargo de tu amiga. - ella lo señaló con el dedo, como dándole una advertencia y se adentró en el local. - toma asiento, no muerdo - yo hice la que me pidió - ya sé que no tienes nada de experiencia, por eso tendrías que comenzar fregando el suelo y lavando trastes hasta que aprendas. ¿Dime si estás de acuerdo?- eso de fregar el suelo y los trastes no me pareció la mejor solución, pero era la única para mí en ese momento

- claro que estoy de acuerdo - respondo, mi voz saludos, inestable. No sé si él no lo notó o simplemente lo ignoró.

- perfecto, entonces puedes comenzar en este momento. Ve por la puerta que entró fany.- así lo hice, el lugar no era un restaurante de lujo a los que estaba acostumbrada, pero hay que reconocer que si era muy bonito.

- ¿qué te dijo el cretino?- me pregunto Estefanía cuando me vio aparecer.

- me dio el trabajo, me dijo que mientras aprendía a ser mesera, fregada el suelo y los trastes - le dije, no sabía que iba a reaccionar como lo hizo

- ¿qué te dijo que?- grito, su tono de voz era realmente desmesurado - ¿estás bromeando no?

- no, no lo estoy haciendo

- quedaré aquí un segundo - tiro su delantal y se fue por la puerta por la que yo acababa de entrar. Yo no quise inmiscuirse así que me quede donde estaba, realmente no me interesaba tener que limpiar el suelo, mi independencia lo valía. Ella entró un rato después con cara de triunfo.

- todo resuelto, eres mesera- dijo con una voz muy pintoresca y alegre, como su personalidad.

-¿cómo lo hiciste?- le pregunté intrigada

- una tiene sus trucos- me guiño un ojo y se dirigió a ponerse nuevamente su delantal- también me dijo que a partir de hoy viene un administrador, él va a abrir otra sucursal y necesita quien atienda esta.

-¿tanto dinero da este café?- ella me miró y rio

- la verdad es que no, si da dinero pero no para eso. Ese dinero él se lo quita a su mujer, ella es millonaria - me dijo en confidencia.

- oh, ya entiendo.

- así es- ahora sígueme, tienes mucho aprender y rápido, en la tarde llega el nuevo administrador, y no conocemos su carácter - se acercó hasta mí para decir estas últimas palabras.

Me trajo toda la mañana de un sitio hacia el otro del café, me enseñó el funcionamiento de las máquinas.

- la verdad, no creí que trabajar en un café fuera tan complicado. La verdad - le dije a Estefanía cuando al fin logré que se sentara y me dejara sentarme a mí para tomar un descanso. Resoplé dejándome caer en la silla - mis pies están que no dan más. - ella se veía fresca, como si no hubiera hecho nada en todo el día.

- eres muy exagerada - me dijo dando un sorbo a su bebida.

- ¿exagerada dices? - pensé que me moría

- tienes que adaptarte, el nivel de trabajo aquí es alto, pero cuando te adaptas; tampoco es para tanto.

- ojalá - deje caer la cabeza en la mesa - a esa hora el café estaba tranquilo, por eso me asombre cuando sentí la campanilla de la puerta, me voltee y quede impresionado al ver su cara, ese sujeto sí que es sexi.

Capítulo 3 Dos

Capítulo 2

- por Dios, debería ser ilegal - dijo Estefanía - límpiate la baba- dijo al darse cuenta de que yo también lo estaba mirando

- ese tipo es irreal - ella ni me escuchó. Ya iba a medio camino de encontrarse con él.

- hola, vecino- dijo ella para llamar su atención -¿puedo ayudarte en algo?

- bueno - dijo él sonriendo con esa dentadura que parecía mandada a hacer - puede que sí. Por como estas vestida puedo ver que trabajas aquí. Estoy buscando al señor Rafael Farrel, ¿crees que puedes ayudarme? - pude ver las bragas de Estefanía abandonar su cuerpo por la forma en que él le habló. Yo creo que las mías le siguieron.

- si claro que puedo ayudarte - le tomó la mano - sígueme - no es que tuviera intención de competir con Estefanía por este chico, pero si me atreviera a hacerlo, estaría pérdida. Ella era toda sensualidad, yo para nada, de hecho nunca he tenido mucha suerte con los chicos. La vi a ella regresar sola de la oficina del jefe.

- por dios, por poco violas al tipo en el medio del café - dije para borrar de mi cabeza las patéticas ideas que tenía.

- si me hubiera dejado, puedes estar segura de que lo abría hecho, ese tipo es fuego. ¿O me vas a decir que tú no lo harías?- lo pensé por un instante

- la verdad- hice una pausa- no lo sé. Me parece muy sexy, pero no se nada de hombres.

- pero te gusta- no soy ciega, el tipo esta de miedo.

- volvamos al trabajo, él no va a mantenernos y tenemos que pagar la renta.

Nos levantamos ambas y nos pusimos a arreglar el lugar para la tarde, en un rato más se llenaría el lugar de universitarios, siempre a la tarde venían aquí, o fue lo que me dijo fany.

- chicas denme un instante de su tiempo- nos dijo farrel. Venía con Gabriel a su lado- les presento a Gabriel Martínez, él es el nuevo administrador del café, él es universitarios como ustedes, su turno es nocturno así que deben conocerse.

- pues tiene razón señor farrel, nos conocemos- le dijo Estefanía- pero no de la Universidad. Lo conocemos de casa. Es nuestro vecino- el señor farrel miró su reloj.

- entonces le ahorran problemas - nos dijo - debo irme, tengo una reunión importante con un proveedor- se giró a Gabriel - estas a cargo, tengo plena confianza en tus referencias, así que me voy tranquilo.- salió por la puerta casi corriendo

- reunión importante? Si claro, ni que no supiera que va a verse con una de sus - estaba diciendo Estefanía y se detuvo cuando se percató de que no estaba sola, nos miró de hito en hito

- ¿de sus que?- le preguntó Gabriel

- de sus amigas- respondió Estefanía - él es un hombre muy sociable - yo no aguante más y me reí.

- creo que lo mejor es regresar al trabajo y dejar la vida privada del señor farrel en sus manos- opine, teniendo en cuenta la cara de Gabriel, no se había molestado por el comentario de mi amiga; pero no estaba dispuesta a hacer la prueba no nos podemos quedar sin trabajo ninguna de las dos.

- si, lo mejor que hacen es eso - sonrió con esa dentadura tan perfecta y se encaminó a la que sería su oficina a partir de hoy.

- le gustas - dijo fany cuando lo perdimos de vista

- ¿a quién?- le pregunté por qué de verdad no tenía idea de a qué se estaba refiriendo

- a Gabriel, le gustas

- ¿quién? ¿Yo? - le dije haciendo muecas sobreactuadas con las manos

- si tonta, claro que tú- me señaló con su dedo - ¿vez a alguien más aquí?

- estás loca - ella iba a seguir hablando y se abrió la puerta, la campanilla nos avisó, miramos y eran cerca de diez personas. -¿es normal está cantidad de personas juntas?

- ¿Eso son muchas personas?, no has visto nada princesa - ella tenía razón, esa tarde no tuvimos tiempo ni de mirarnos, las personas entraban en oleadas, apenas nos daba tiempo a limpiar las mesas antes de que se volvieran a llenar.

- y yo pensaba que la mañana fue complicada, esto ha sido peor- Resoplé y le dije a fany

- sí, ha sido un día difícil, pero ya terminamos. Prepararé para irnos a la universidad

- dios, estoy que me caigo del cansancio - era lo único en lo que podía pensar

- verás que es solo hasta que te acostumbres.- ella me volvió a repetir.

- chicas necesito hablar con ustedes antes de que se vayan - nos dijo Gabriel desde la puerta del pequeño salón de descanso donde nos encontrábamos - si pueden vengan a mi oficina- fany y yo nos levantamos y le seguimos. Él entró y se sentó y nosotras nos quedamos de pie, al otro lado de la mesa que utilizaba como buró.

-¿qué sucede?- pregunto mi amiga, como siempre directa

- bueno, ahora estaba analizando el día, vi algunas quejas en el buzón - saco unos cuantos papeles de una carpeta y los sostuvo en alto para que los viéramos, fany los tomo y los ojeó - café encima de personas, sal en las bebidas, y un montón más de quejas; fui muy conservador al decir que eran pocas, como pueden ver.- yo bajé la cabeza, cada uno de los errores que mencionó los cause yo

- ¿y qué tiene que ver? Son cosas que pueden suceder en un café

-¿todas ellas en un día? Estoy de acuerdo con que son cosas que pueden suceder. Pero no todas juntas de Estefanía, ¿me pueden decir que sucedió?

- lo siento Gabriel- me disculpe - fui yo, no se nada de trabajar y sé que estoy haciendo el trabajo de ustedes más difícil.- Estefanía iba a hablar y él levantó la mano para que se detuviera.

- me conformo con que lo reconozcas- me dijo él

- gracias Gabriel - le dije, fany y yo nos dispusimos a salir de la oficina

- luna, mañana aquí media hora antes- me freno en seco- si quieres aprender tienes que esforzarte - solo asentí, sus palabras fueron muy autoritarias como para decir algo más. Cuando salí y mire a fany, estaba con una sonrisa digna del gato de Alicia en el país de las maravillas

-¿y esa cara a que se debe?- hice una pausa- me asustas

- te dije que le gustas- tiene que estar loca, en ningún lugar del regaño entendí eso.

- no se considera lograste discernir eso dentro de su regaño

- mañana aquí media hora antes- dijo haciendo una pésima imitación de su voz -¿qué crees que eso significa?

- no lo sé, alomejor que quiere adiestrarme para que no destruya el café y nos queremos sin trabajo.- le dije de forma sarcástica

- piensa lo que quieras, yo creo que le gustas- ella salió caminando delante de mí- vámonos a la universidad, no tenemos transporte, así que si nos demoramos, llegaremos tarde.

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