Siento que el tiempo pasa y nada importa, golpes, cachetadas, insultos, ya todo me da igual, pero nadie podrá cambiarlo.
Aveces pienso que yo nací, sin ningún propósito más que el de sufrir. Veo como la gente sonríe a mi alrededor y pienso
¿Sera que de verdad existe la felicidad?
¿o sera que todos fingen tenerla?
O tal vez yo nací para NO conocerla. sí, creo que esa es la respuesta correcta
Espero que les guste este pedacito de mi imaginación, y sea del agrado de esté sutil lector, soy una joven soñadora, con ganas de tener mucho éxito en el mundo de la escritura.
Siento que el tiempo pasa y nada importa, golpes, cachetadas, insultos, ya todo me da igual, pero nadie podrá cambiarlo.
Aveces pienso que yo nací, sin ningún propósito más que el de sufrir. Veo como la gente sonríe a mi alrededor y pienso
¿Sera que de verdad existe la felicidad?
¿o sera que todos fingen tenerla?
O tal vez yo nací para NO conocerla. sí, creo que esa es la respuesta correcta
Espero que les guste este pedacito de mi imaginación, y sea del agrado de esté sutil lector, soy una joven soñadora, con ganas de tener mucho éxito en el mundo de la escritura.
-sonó el timbre avisando la hora de entrada, entre al salón, tomé el ultimo puesto, en una esquina -en ese momento entro el profesor de biología.
- Bueno muchachos, les recuerdo el trabajo de biología que tienen que entregar la próxima semana -entre todos se levanto un chico y camino hacia el profesor.
- profesor -dijo llamando su atención.
- si dígame, joven Tiwers.
- mire, aquí esta, adelante mi trabajo -el profesor asintió y con una sonrisa le dijo.
-muy bien joven -nos miró a todos por encima del hombro para luego decir así deberían de ser todos, sigan el ejemplo -el chico nos miro con superioridad.
- gracias profesor solo cumplo con mis deberes -dijo el caminando como si fuera por los aires, no lo conozco y ya me cae como muy pero muy mal.
Después de unas largas cuatro horas, por fin estaba en descanso, desde lejos se veía venir a Verónica Miller, junto con su amiguitas las insoportables, coste que lo digo yo que nunca he cruzado palabra con ninguna persona de esta institución, sólo con los profesores. Ahí estaba ella como siempre coqueteando con cada chico que se cruza en su camino, y mostrando su "esbelta figura", pero la verdad lo único que yo veo es una peli roja regalada, bueno tal vez ella no tiene la culpa que yo todo lo vea así.
Iba de camino hacia la casa, bueno si es que se le puede llamar casa, estaba parada frente a la puerta y dudaba en abrirla, el pánico se apoderaba de mi, conté en silencio 1... 2... 3... gire la perilla.
Al entrar todo estaba en total silencio, corrí rápido pero antes de dar si quiera un paso hacia la escalera, alguien jaló de mi cabello, ya había empezado la pesadilla.
- ¿Para donde crees que vas? -miro perforando mis ojos, estaba furiosa, me agarro del pelo me tiro, caí al otro lado de la sala.
- Pa... para mi cuarto -tartamudee conteniendo las lágrimas que amenazaban por salir.
-Mm déjame pensarlo... -me miro con burla y dijo- no, ahora mismo te vas a arreglar las habitaciones que vienen clientes --salí corriendo arreglar las habitaciones del segundo piso, en el cual también estaba la mía, todas las noches tenia que soportar esos fastidiosos ruidos, ¿hasta cuando tendría que aguantar? mi casa parecía un motel, toda las noches mi mamá alquilaba habitaciones y hasta ella prestaba sus servicios, era algo horrible e insoportable.
Hice todo de la mejor manera y más rápido posible.
- ya ter... termine -termine la oración rápidamente, me miro y con una media sonrisa dijo.
- Pronto se te va a quitar esa cara de angelito -no comprendía lo que decía, pero su advertencia si me daba mucho miedo.
- no entiendo ¿que quieres decir? -dije tímidamente.
- Tu nunca entiendes nada -antes de volver a decir algo sonó el timbre -por ahora vete, aun no te necesito -me quede en shock, pero tres segundos mas tarde ya estaba en mi cuarto, ¿que habría querido decir con que se me quitaría la cara de angelito, o con ese aun? Lo que si se es que esa señora me da pánico, aun siendo mi "madre", me cepille. Me peine, y sólo minutos mas tarde ya estaba acostada en la cama apunto de caer en un sueño profundo, un golpe me trajo otra vez a la triste realidad, me levante y silenciosamente me acerque a la puerta, escuche como una mujer decía -ya para por favor Aleksander- escuche pasos cercanos.
-¡oh no! Suéltala Aleksander, la estas lastimando.
- ¡te metes y te mato! -me dio miedo, tome una decisión que tal vez me traería consecuencias, tome el celular y marque a la policía.
- Buenas noches la oficial Sandra, ¿en que le puedo servir?.
- Señorita por favor ayudeme, necesito que me mande una patrulla a esta dirección
-le di la dirección, mientras seguía escuchando la discusión del otro lado.
- Por favor Aleksander, no ves que es una de mis mejores muchachas -mi madre suplicaba.
- Dejame decirte que si esto es lo mejor que tienes, no me imagino cuales serán las peores. Te doy 1 mes para que me consigas lo que te pedí, o si no te ira muy mal Virginia.
- Tranquilo ya te la estoy preparando -dijo con notable miedo en su voz.
- Eso espero, por ahora adiós -así se fue, escuche golpear la puerta del primer piso.
- Policía habrán la puerta -mi madre bajo de inmediato y medio abriendo la puerta dijo.
- Buenas noches -se notaba el nerviosismo en su voz. Me pare en la puerta tratando de ver toda la escena
- Señora acabamos de recibir una llamada, de una mujer pidiendo una patrulla a esta dirección.
- Señores creo que uno de mis vecinos le hizo una broma, aquí está todo bien -el guardia miraba hacia dentro tratando de ver algo.
- ¿Podemos entrar y revisar?-mi madre estaba pálida y con voz entre cortada dijo.
- Claro no hay ningún problema -escuche como cesaban los sollozos de aquella chica, luego escuche pasos acercarse, me tire en mi cama y me hice la dormida.
Solo minutos después ya estaban en mi habitación.
- ¿ella quien es? -dijo señalándome a mi, mientras yo fingía dormir -mi madre dijo.
- Mi hija, Señor oficial -el oficial entro y miro la habitación, luego escuche como se alejaban. - Una vez mas Virginia se salia con la suya.
En toda la noche no logre dormir, cuando ya estaba a punto de conciliar el sueño sonó la alarma, claro que si yo quería quedarme, por mi "madre" no habría ningún problema, pero yo sabia que quedarme era peor, así que me levante, me bañe, me coloque el uniforme y con una trenza desaliñada me iba a ir, cuando mi madre me llamo.
- Megan ven -dijo con su voz seria de siempre, camine con los pelos de punta, hasta su habitación.
- Señora -dije con la cabeza gacha.
- ¿quien llamo a la policía? -me hice la desentendida.
- ¿que policía?
- ¿Segura que no sabes nada? -me miro con cautela.
- No ¿que paso? -me miro y sin importancia dijo.
- Nada, ahora lárgate.
- Ok, adiós -sin más me fui rápido, antes de que me llamara para que me quedara ayudándole con algo, llegue al colegio, me quede en un rincón del patio, esperando que sonará el timbre, ¡por fin! Había sonado, llegue a mi primera clase la cual era de literatura.
Mientras estaba en la clase, sentí que algo golpeo mi cabeza, había un pequeño papel en mi puesto, lo recogí y lo abrí, mis ojos se abrieron como platos al leer. -Hola chica- ¿quien podría haber gastado su tiempo para escribirme a mi?, voltee mi cabeza buscando el culpable de aquel papelito, en toda una esquina estaba el chico de aquel día, el Superior, me miro y sonrió, con su mano me hizo un HOLA, lo mire y le lancé el papel otra vez, este lo recibió y sonrió, por un momento me quede contemplando su hermosura, pero luego me di cuenta de lo que estaba haciendo y seguí con la clase, todo transcurrió como siempre ya había llegado la hora del descanso, camine hasta una banca del patio casi ya no usado, claro que antes aquí todos estábamos cuando éramos niños, en ese tiempo yo si tenia amigos, pero ahora las cosas han empeorado, antes mi madre no vivía conmigo, porque en ese tiempo yo era muy pequeña, ella me dejaba a cargo de una señora muy cariñosa pero cuando cumplí mis 12 años ella me llevó y desde ahí empezó todo, pero bueno desde ese entonces me gusta venir aquí a recordar cuando era feliz. -sentí a alguien atrás de mi así que me voltee, ahí estaba él, el mismo de biología y literatura el chico Superior
- Hola -se sentó frente a mi.
- ¿hola? -dije confundida, tal vez le hablaba a otra persona, mire hacia tras pero no había nadie, pues claro era un lugar muy poco visitado.
- ¿que haces aquí? -me miro de pies a cabeza.
- nada, me gusta venir -me miro y sonrió.
- lo sé, te he visto muchas veces -lo mire confundida a caso me sigue.
- pues es mi lugar preferido de todo el instituto -dije mientras miraba a lo lejos.
- uno de los míos también, me trae recuerdos muy lindos de mi infancia -dijo mientras miraba con nostalgia.
- ¿estudiaste aquí cuando niño? -lo mire esperando su respuesta, el sonrió y asintió.
- sí, cuando era niño estudie aquí, pero luego mi madre enfermó y nos tuvimos que mudar -dijo con cierta nostalgia en su voz
- ¿por que regresaste? -me miro y hubo silencio por unos segundos.
- por nada en especial, solo regrese -mi curiosidad creció.
- ¿puedo preguntar algo?
- claro.
- ¿cuantos años tienes?
- 17 -lo mire y no aguante mas.
- ¿y en ese entonces? -el me miro y sonrió.
- 6 años -lo mire extrañada.
- ¿de verdad no me reconoces? ahora si que estaba mas confundida.
- No, ¿debería de hacerlo?.
-Ajá... gruñona -imágenes llegaron a mi mente-
Flash...
Mire hacia todos lados, hoy no había pensado en que montar, pero la ruedita me llamo la atención, rápidamente corrí a montar en ella, 1, 2, 3 a la tercera vuelta solo sentí el golpe, unos segundos después un niño estaba parado frente a mi, me tendió su mano.
- ¿te golpeaste?.
- no -dije con sarcasmo- estaba jugando con el suelo.
- ¿como te llamas niña gruñona?.
- a mi no me digas así, gruñona tu abuela.
- ya, esta bien ¿como te llamas niña?.
- me llamó Megan pero mi cuidadora me dice Meg.
- Mucho gusto Meg, me llamo Andrés pero mi mami me dice Andrésito.
Fin De Flash
- Mm si, eres el niño metido -él uno de mis compañeros de infancia, yo solía llamarlo el niño metido.
- si, niña gruñona, te reconocí al instante.
- ¿por que no me lo habías dicho?.
- No lo sé, no creí que te importaría -lo mire tenia razón eso no cambia nada.
- Me tengo que ir -cuando estaba a punto de marcharme me tomó del brazo.
- ¿Mañana me acompañas a tomar un helado? -¿y ahora que digo?.
- De verdad no lo sé, te digo mañana ¿te puedo preguntar una cosa más? -me miro y asintió.
- ¿tu mamá esta bien? -su semblante se cambio a serio, solo se marchó y antes de desaparecer de mi vista solo dijo -te veo mañana a las 4, en burch -de verdad yo no me acuerdo de ella, sólo tengo pocos recuerdos de mi infancia en el Preescolar y en uno de ellos estaba él, nada más.
llegue a la casa como de costumbre dude en abrir la puerta pero lo tuve que hacer, mi madre estaba sentada en el sofá, camine despacio tratando de que no notara mi presencia, pero antes de subir, escuche su voz.
- Megan ven -dijo pasivamente, cosa que me extraño de ella.
- Si, madre -me acerque y me senté frente a ella
- Te traje unas frutas - señalando el estante de la cocina- mira haya están -me quede en chock que le estaba pasando, acaso se va a morir -
- ok gracias, ahora me voy adiós -que estaba planeando Virginia por su cabecita macabra, no se que sea pero ya me da pánico
Hoy ya era viernes y estaba en un debate si ir o no ir a burch con Andrés, al final decidí mejor me arreglo y voy, así fue vestí con un licra negra, una camisilla negra, unos tenis y lista. me recogí el cabello en una coleta, baje las escalera y vi que madre dormía profundamente así que aproveche y salí rápido.
Llegue a burch entre y lo vi sentado al final de las mesas, camine hasta él y me senté, estaba tan distraído en sus pensamientos que no se había dado cuenta que yo estaba ahí, me miro y me dijo
- Hola -sonrió- viniste -dijo alentadoramente-
- Si ¿por que, acaso es extraño?
- ¿por que lo dices?
- me miras como si fuera algo nuevo
- es que pensé que no vendrías
- Si vine, ¿para que vinimos aquí? -dije extrañada -
- pues para hablar -es tan raro, aveces esta sonriente y de repente un egocéntrico total-
- ¿de que? -lo mire inexpresiva-
- Cuenta me de ti, de tu familia -lo mire sería -
- bien -dije evitando su mirada-
- solo eso -dijo en tono aburrido-
- si, solo eso, mejor cuenta me tu, como va tu vida, -me moría de curiosidad de saber que había pasado con su madre - ¿y tus padres?
- digamos que bien -cambiando rápido de tema, preguntó- ¿y tu cuidadora?
- no se nada de ella hace mucho tiempo -le dije perdiendo cuidado, y luego de una larga charla ya iba camino a mi casa
- Gracias Andrés la pase muy bien, de verdad -le señale una esquina antes de llegar a la casa-
- Igual yo gruñona -le Sonreí -
- adiós chico presu
Ya había transcurrido Un Mes todo marchaba igual excepto que tenia un amigo que eso era algo extraño, lo que me traía pensativa estos días era la forma de mi "madre" tratarme, me estaba tratando raro, me refiero a que se estaba preocupando por mi alimentación, y eso nunca pero nunca pasaba, era de tarde eso de las 4:00 estaba en mi cuarto doblando mi ropa, de repente escuche un grito -Megan- baje las escaleras de prisa, deje todo y salí a ver que quería -
- diga -dije con la cabeza gacha-
- hoy vas recibir a los clientes tú
- no, yo no se hacer eso, nunca lo he hecho -con su mirada fulminante me advirtió -
- te enseñare y no tienes derecho a reclamar, ellos llegaran y tú los recibirás, le asignadas una habitación, si quieren charlar contigo los dejaras, yo me encargare de lo demás, ¡ah¡ y cambiante ya casi llegan -corrí a mi habitación, ahora que hago hacer eso no me gusta, pero si no lo hago sera peor, me bañe y cuando ya estaba totalmente lista baje.
- te ves mejor, una cosa mas, hay un cliente que se llama Aleksander Balmaceda, ese es mi mejor cliente a ese por nada del mundo le vayas a faltar al respeto, todo lo que te pida lo tienes que hacer, entendido
- si señora -ya era las 7:00 pm y aun no llegaba nadie, justo en este momento tocaban la puerta, lista para empezar con mi horrible tarea, me levante y abrí la puerta, en frente de mi se encontraba un hombre, tés blanca, ojos grises con un poco de azul, de unos 28 años, alto, musculoso, y su mirada era tan penetrante que me obligaba a bajar la cabeza
- bue buenas noches -dije como pude, lo hice pasar y mirando todo con arrogancia dijo -
- Buenas, quiero una habitación su voz era fría he inexpresiva-
- Claro pase -lo dirigí a la mejor habitación que teníamos que para mi mala suerte era al lado de la mía-
- llama a Virginia necesito hablar con ella -no se porque pero mis pies no respondían- ahora largate -dijo fríamente baje rápidamente y le dije a Virginia. Y subí a mi habitación, no pude evitar escuchar la conversación
- Virginia ya se te cumplió el plazo
- Tranquilo ya esta lista, solo es que me digas cuando y como es que quieres todo
- yo te avizare después, por ahora entonces me iré -mi madre extrañada dijo
- ¿te vas? No quieres una de mis chicas.
- no, hoy no, adiós - ¿que hacia un hombre como él, en un lugar como estos?, bueno eso ya no importa, y hací siguió todo mi día. Al otro día al despertar mi madre me llamó. Baje las escaleras rápidamente
- Sí, ¿me necesitas? -la mire esperando respuesta-
- Este sábado me acompañarás a un lugar, donde te quedaras con uno de mis clientes. Me esperaras mientras yo regreso, mientras tanto lo atenderas -mi "madre" me estaba involucrando demasiado en sus asuntos y eso no me estaba gustando- ah... Es el mismo del otro día Aleksander Balmaceda...
-no se por que pero al escuchar ese nombre mi cuerpo reacciono de una manera muy rara, rápidamente reaccione-
- no me gusta eso... Tu lo sabes ma madre -me miro fulminante-
- sólo te estoy informando, no preguntando si puedes, ay!! Megan donde se te ocurra hacer una de tus payasadas te ira muy mal... Ah otra cosa te dejare ropa para que te pongas no ira a con tus ridiculeces de siempre... -por que todo tenia que ser así por las malas. Estaba harta de que todos manejaran mi vida menos yo, pero no ahí nada que pueda hacer.
TIC, TIC, TIC ... Abrí los ojos lentamente y alrecordar que ya era sábado, me dio ganas de volver a dormir, hoy tendría que ayudarle a mi madre con la horrible tarea, pero bueno, eso es mejor a que le de la loquera y la pague conmigo. Una vez se enfureció tanto que me cogió y con un alambre de púa me pegó, me dejo tan mal, que me tuvo que curar en la casa por que si me llevaba al hospital iban a empezar con sus preguntas y me podían llevar con el estado... Aunque viera sido mejor que estar con ella.
No me imagino lo nerviosa que me pondría hoy al ayudarle a mi madre con eso, y si lo hacia mal mi madre me mataría, Claro no hablando tan literalmente, ella le convenía mantenerme con vida. Vi hacia el estante del lado y encima estaba un conjunto, con curiosidad lo mire, era unas medias pantis negras, una falda negra muy corta, una camisa blanca con un pequeño escote atrás, lo primero que llego a mi mente fue, nunca me pondré eso.
- ¿te gusta? -di la vuelva, mi madre estaba parada en la puerta
- sabes que nunca usare eso ¿verdad? -hizo una sonrisa de esas macabras que solo a ella le salen
- oh! Si lo usaras, sin pretextos.
- no, además es muy escotado, me dijiste que solo te ayudare a esperarlo, ¿por que debería de usar eso? -su mirada cambio drásticamente a una de amenaza, que me daba escalofríos.
- Megan Smitt, lo usaras sin contra decirme por que yo lo digo y si yo lo digo, tú sólo lo haces. -me miro sin importancia alguna, ahora que haría que vergüenza que iba a pensar la gente, claro que eso no me importaba, le ayudare lo mas rápido posible y luego... Luego todo estará bien, me repetía a mi misma una y otra vez.
Narra: Virginia ("madre" de Megan)
Pobre chiquilla inocente me las vas a pagar, preparate Megan Smitt este es solo el comienzo de lo que pienso hacer contigo. Hija querida (sarcasmo)
- Alo
-hola Virginia, ¿ya tienes todo listo?
-si, la pequeña caerá redondita, entonces ¿a las 5:30?
-Si Virginia, trata de que no me de muchos problemas
-Sabes que ella no sabe para que va allá, no te puedo asegurar que no te de problemas, lo que si te puedo asegurar es que va a ir como tú la pediste.
-ok perfecto, entonces las espero
-Dalo por hecho.
Narra: Megan
Después de bañarme y luchar con mi cabello mientras lo desenredaba, por fin lo había logrado, estaba poniéndome lo que con descaro Virginia llamaba "ropa", de verdad con esa ropa me parecía una cualquiera, sólo le pedía a Dios que a Virginia no se le ocurriera volver a pedirme un favor, así, bueno favor no, una orden así. Después de verme como 10.000 veces al espejo, claro para ver lo horrible que me veía con esa "ropa". Estaba "lista"
- Megan, baja ahora ya es tarde -baje tímidamente, mi "madre" con una sonrisa de satisfacción me veía desde abajo
- Lo se me veo horrible -le dije sin importancia
- No, de hecho te vez bien, ahora vamos -me tomo de la muñeca sacando me de la casa rápidamente, tomamos un taxi hacia el hotel.
Después de un rato por fin escuche a Virginia decir.
- Señor aquí - Bajamos y entramos a la resección del hotel, mi madre hablo con la recepcionista, y ella le entrego una tarjeta
- Megan toma puedes subir, acuerda te de lo que hablamos se amable y has todo lo que diga, recuerda que es solo por unos minutos, tengo que hacer algo rápidamente y vuelvo
- por favor, no te tardes, ¿sí?
- ¡Ay! Megan no empieces, ve ayuda a tu madre -mejor hice lo que ella decía, camine por el elegante hotel en busca de la habitación, hasta que la encontré, estaba parada frente a la puerta, tome la tarjeta y la deslice, la puerta se abrió, con pasos inseguros y lentos entre.
- ¿Hola? -sentía una soledad horrible.
- Pasa -una voz masculina me dijo, entre y era el mismo hombre del otro día, Aleksander, creó que se llama así, además Virginia no paraba de mencionar su nombre.
- ¿Que esperas ven? -camine hacia él con la mirada gacha.
- Tran-tranquilo mi madre, osea quise decir Virginia... ya viene -alce mi vista Encontrándome con sus penetrantes ojos, los cuales sentía que me leían poco a poco.
- Entonces esperemos -dijo con cierto sarcasmo.
- Si, bueno si -estaba tan nerviosa que ni sabia que es lo que decía.
- ¿Por qué, no te relajas un poco? - él se acercaba peligrosamente hacia mi, di dos pasos atrás y me encontré nada más y nada menos que con la cama, sus manos tomaron mis hombros, lo próximo a sentir fue que el estaba sobre mi.