Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Fantasía > MARIANA DE LA NOCHE.
MARIANA DE LA NOCHE.

MARIANA DE LA NOCHE.

Autor: : lopez patricia
Género: Fantasía
MARIANA DE LA NOCHE Autora; Patricia López. Sinopsis. Mi vida era perfecta, mi familia, mis amigos, todo era perfecto hasta que llegó el hombre que puso mi mundo de cabezas. Yo fui una más de la lista que dijo; él va cambiar, le daré una segunda oportunidad, luego de esa fueron muchas más. Cuando por fin entendí que él no cambiaría fue demasiado tarde. Luego por casualidad me crucé en el camino de un hombre maravilloso, pero llegué tarde a su vida.

Capítulo 1 Prólogo

MARIANA DE LA NOCHE.

Autora; patricia López

Prólogo.

Mi nombre es Matías, tengo 25 años, soy ingeniero ambiental. Me encanta estar al aire libre, siempre que puedo salgo de excursión con mis amigos o acampar, me encanta estar en la naturaleza y los municipios de Antioquia tienen sitios hermosos.

No soy de los que creían en supersticiones o cosas de esas como la mala suerte, brujas o fantasmas, la verdad no creo en esas tonterías. Hemos viajado a lugares boscosos con apariencia escalofriante. A mí me encantan, algunos amigos me siguen otros no. En una de mis excursiones la conocí por casualidad a ella. Era una mujer realmente hermosa, parecía sacada de los cuentos de hadas. ¿Han leído Blanca Nieves? Pues bien, así era ella, aunque ésta tenía el cabello blanco y a veces parecía incluso como los copos de nieve. Su piel era tan blanca, labios rojos y sus ojos eran azules y profundos como el mar. No creía en el amor a primera vista, pero con ella todo fue diferente. Se cruzó en mi vida en el lugar más inesperado, pero llegué tarde a su vida o tal vez fue ella quien llegó tarde a la mía.

Esto va dedicado para todas esas mujeres que sufrieron o sufren algún tipo de maltrato. No están solas.

Aquí vamos de nuevo un nuevo proyecto. Será algo muy diferente a todo lo que estoy acostumbrada a escribir. Quiero dejar un mensaje muy importante, en el desenlace se irán dando cuenta. Espero sea de su total agrado. Los quiero ❤

Capítulo 2 Matías

MARIANA DE LA NOCHE.

Capítulo 1.

Autora; patricia López.

Mi nombre es Matías Pérez, soy ingeniero ambiental. Me decidí por esta carrera porque amo la naturaleza y mi trabajo consiste en prevenir, afrontar y reducir los daños al medio ambiente. Tengo 25 años, soy alto, mido 1.84, tengo el cabello castaño, ojos marrón y una pequeña barba que cubre parte de mi rostro.

Me gusta mucho hacer deporte y todo lo que tenga que ver con la naturaleza. Tengo una familia hermosa, mis padres, mi hermano mayor y mi hermanita que tenía 19 años. Hace un año falleció, mejor dicho la arrancaron de nuestro lado, un loco la asesinó.

Empezaré a contarles desde el principio.

....

Ella tenía un novio que se creía dueño de su vida. Primero era una mansa oveja, cariñoso, detallista, especial. Cuando estuvo seguro de tenerla a sus pies se convirtió en lobo, empezó a prohibirme las salidas, los amigos, hasta la manera de vestir. Muchas veces le dije que eso no era amor, el amor no exige, no pone condiciones, no te cambia la esencia. Cuando ella por fin lo entendió y decidió terminar con esa relación, el tipo le dijo que si no era para él, no sería para nadie más. Sin ninguna contemplación la asesinó.

Fue demasiado traumático para la familia, es algo que no se puede superar. Mi madre seguía hundida en una depresión, mi padre trataba de sobrevivir día a día y yo... traté de seguir con mi vida. Me dolía, a veces pensaba que tal vez hubiera podido hacer más por ella, pero tantas veces insistí con lo mismo. Le dije que él no era un buen hombre para ella, le advertí tantas veces y ella simplemente no quiso escuchar. El amor nos vuelve ciegos y hasta estúpidos. No nos deja ver más allá, no podemos ver lo que otros sí. Lo peor, también nos hace sordos, no escuchamos razones.

No entiendo como hay mujeres que se dejan pisotear de un estúpido imbécil. Las mujeres son hermosas, no necesitan de un hombre para salir adelante. Esas que dicen que lo hacen por los niños, lo veo como simples disculpas, solo les están haciendo daño. La verdadera razón es porque ellas creen que sin un hombre no pueden salir adelante. Para ningún niño es sano ver como sus padres discuten, o que su padre le pegue a su madre. Esos son hombres machistas, que se creen dueños del mundo.

¿Qué ejemplo es ese? El niño crecerá pensando que una mujer es un objeto de su propiedad, su sirvienta y que podrá pegarle cuando él quiera. Y si es una niña, entonces ella pensará que tiene que dejarse maltratar de un hombre, que es de su propiedad, su criada y además dejará que le pegue porque es correcto. De nosotros depende cambiar el futuro de nuestros hijos.

Todos merecemos una segunda oportunidad es verdad, pero un hombre que levanta la mano para pegarle a una mujer no merece ni segundas, ni terceras, ni cuartas oportunidades. A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa, mujeres si ustedes no se dan su lugar y se valoran nadie lo hará.

....

Estaba saliendo de una relación un poco difícil, Bárbara se volvió demasiado toxica. Era una mujer muy guapa, alta, piel blanca, cabello negro y ojos del mismo color. Una relación que lastima nunca nos llevará a nada bueno. Habíamos cumplido tres años de novios.

Cuando empezamos a salir todo era diferente, nos llevábamos bien, salíamos y compartíamos juntos, pero luego todo empezó a cambiar. Terminé mi carrera y empecé a salir de excursión con mis compañeros. Eso le molestaba porque ella me quería tener de tiempo completo, empezó a prohibirme ciertas amistades, trató de ponerme a elegir entre ella y mis salidas.

Yo soy de los que pensaban que antes de entrar en una relación todos tenemos una vida, amigos, ocupaciones. El hecho de salir con alguien no quiere decir que perderemos nuestro espacio. Se lo dije muchas veces, tendremos nuestro tiempo como pareja, podemos salir y compartir, pero cada uno también tendrá su tiempo a parte, con sus amigos y su trabajo.

La base de una relación siempre será la confianza, si no podemos confiar en la persona con la que estamos no podremos vivir tranquilos. Porque las inseguridades y miedos se convertirán en un enemigo peligroso.

Nunca cedí a ninguno de sus caprichos, se ponía furiosa, histérica, gritaba, lloraba. Trataba de chantajearme, me decía que yo no la amaba lo suficiente porque no era capaz de hacer sacrificios por ella. Me pregunté, ¿qué tipo de amor es ese? Que te pone condiciones y te exige que dejes lo que te gusta. ¿Cómo pretendía cambiarme? Si cuando me conoció sabía como era yo, aún así quiso empezar una relación conmigo. Le dije, si algo no nos gusta hablemos y tratemos de buscar una solución, pero eso de ponerle condiciones al amor no va conmigo.

Aunque la amaba no podía seguir en una relación así, llena de celos, dudas, enojos, donde ella quería manejar mi vida como se le antojara. No podía ir con mis amigos porque se molestaba, no podía saludar a nadie porque no le gustaba, eso me tenía cansado. Además tenía la amarga experiencia de mi hermana, terminó en un cementerio por acceder siempre a los caprichos de ese maldito cobarde. Por quedarse callada, por aguantar sus maltratos, no, yo no quería eso para mí.

Fue muy difícil terminar con ella, mucho más porque yo la amaba. Muchas veces acepté darnos una segunda, tercera y hasta cuarta oportunidad porque iba a cambiar, pero no, cada día era peor. Cuando algo se rompe no tiene arreglo, a veces es mejor soltar eso que tanto nos lastima. Se ponía como loca, lo primero que dijo fue que yo tenía otra. Luego me dijo que se iba matar porque no quería la vida sin mí.

¡Por Dios! En qué cabeza cabe eso. La vida no es un juego como para decir esas tonterías, no es el fin del mundo. Duele y mucho, pero todo en la vida son solo momentos, tarde o temprano pasará. Era demasiado duro escucharla hablar así, pero no podía acceder a sus chantajes, eso ya no era amor.

El amor es un sentimiento maravilloso y hermoso. Somos nosotros los seres humanos que lo volvemos desastroso, el amor no duele, no hace daño, somos nosotros que no sabemos amar.

Así como todos los días me levanté temprano para ir a entrenar. Revisé mi celular y como todos los días lo tenía lleno de mensajes y llamadas perdidas de Bárbara.

WhatsApp

Chat... Bárbara ...

¡Me estoy muriendo! No entiendes... mi vida sin ti no tiene sentido. ¡Hablemos! 😢

Te necesito. ¡Matías! Me quiero morir, prefiero eso a no tenerte.

Hundí la cabeza en las manos y me froté la cara, que difícil es esto. Quise arrancarme el corazón para no sentir. No le respondí nada, solo la ignoré. Creo que dejaré de creer en el amor así como no creo en tonterías de gatos negros que traen mala suerte, espejos rotos, brujas, fantasmas, espantos, los muertos muertos están y jamás regresaran.

¿Cuándo ha regresado alguien de la muerte a decirte dónde está? En el cielo o el infierno, nadie regresa de la muerte. Si eso fuese así, cuántas víctimas no regresarían a cobrarle a su asesino, que loco. La verdad no creo en esas cosas, sé que hay un Dios que todo lo puede, pero del resto solo creo en lo que veo. Hacía algún tiempo me había mudado a un apartamento, quería tener mi propio espacio, aunque a veces me quedaba en casa de mis padres para acompañarlos.

Ese fin de semana quedé de salir con mis amigos, Marcos, Carlos, Rafael y Orlando. Yo trabajaba con ellos hacía tres años y nos llevábamos muy bien.

Marcos: ingeniero químico.

Carlos: ingeniero civil.

Rafael: ingeniero agrícola.

Orlando: ingeniero de minas.

Todos salíamos juntos a trabajar a diferentes municipios o pueblos. Muchas veces yo me encargaba de supervisar su trabajo. Todos los fines de semana querían salir de parranda, eran unos locos. Estábamos planeado desde hace días irnos a acampar, aprovechando que teníamos que viajar por motivos de trabajo a ocho horas de Medellín.

Teníamos que supervisar algunas cosas, era el momento perfecto para conocer el lugar. Estaba muy lejos, por lo que me habían contado, son 8 horas en auto desde Medellín para poder llegar a Turbo Antioquia. Luego teníamos que alquilar un auto todo terreno ya que es por carretera destapada y el trayecto es de una hora. Luego debíamos subirnos a un planchón para cruzar el río, otra media hora.

Luego teníamos que alquilar otro auto tipo campero todo terreno ya que las vías estaban muy deterioradas. Ese trayecto es de dos horas y por último para acabar de internarse en la selva, debíamos caminar una hora, mejor dicho toda una excursión. Iríamos a vigilar unas minas de oro, estaba demasiado lejos de la civilización, pero era la oportunidad perfecta para estar al aire libre.

Marcos y Carlos no les gustó para nada la idea, ya que ellos dicen que estar solos en una selva y tan lejos debe ser escalofriante. Debe estar llena de fantasmas y cosas raras, dicen que hasta la llorona debe aparecer en ese lugar. Ellos creían en esas tonterías, eran unos miedosos. Rafael y Orlando eran relajados como yo. Solo sonreí de sus pensamientos, sabía que iba a disfrutar mucho ese viaje. Creo que estaría un mes fuera, debía empezar a empacar mis cosas y ese tiempo también serviría para estar lejos de Bárbara.

Me puse un conjunto deportivo negro, tenis blancos y salí al parque a cumplir con mi rutina diaria de ejercicios.

-¡Matías! -escuché detrás de mí.

Inhalé antes de girarme, era Bárbara. Tenía su cabello recogido en una cola alta, estaba pálida y llena de ojeras como si llevara días sin dormir.

-¿Qué haces aquí? -pregunté.

-Llevo horas esperándote, sé que siempre vienes aquí, ¡necesito hablar contigo!

Trató de acercarse, pero no la dejé, no quería seguir lastimándola y lastimándome.

-¡Bárbara, por favor! Creo que entre nosotros no hay nada más que hablar.

-¡Mírame! No ves en lo que me he convertido. Soy un guiñapo andante, desde que terminamos no he podido dormir, no entiendes que te amo.

Literal saltó rodeando mi cuello con sus brazos, traté de alejarme sin lastimarla.

-¡No más, basta ya! -retrocedí dos pasos-. Esto no es amor, estás encaprichada conmigo.

-¿Cómo puedes asegurarlo? -se frota el pelo con desesperación-. ¿Acaso puedes meterte en mi cabeza para saber lo que siento?

Empezó a llorar y a gritar llamando la atención de todos los curiosos del lugar. Empezaron a acercarse para presenciar dicho espectáculo. La tomé del brazo sin lastimarla tratando de calmarla, pero ella me empujó y siguió gritando.

-¡Claro, el señor está bien tranquilo como si nada! Tú aquí haciendo deporte, imagino para que otras te vean guapo y yo muriéndome, tú como si nada.

Cerré los ojos e hice varias respiraciones profundas. Traté de pensar con claridad, no entendía en qué momento el parque se llenó de tanta gente, que finge hacer ejercicios y solo estaban de mirones.

-Baja la voz, todos están mirándonos -mascullé entre dientes -. ¡Cálmate!

-¡A mí nadie me manda a callar! -levantó la voz con más fuerza-. ¿Qué miran manada de chismosos?

Se giró y empezó a gritarles a todos los que estaban ahí. Me acerqué y la tomé de los brazos, susurré tratando de calmarla.

-¡Bárbara, este no es el lugar! Vamos a un lugar más tranquilo y hablamos, ¿te parece?

Me miró, se limpió las lágrimas y una ligera sonrisa se escapó de sus labios. Una sonrisa de triunfo ya que una vez más ganó por sus berrinches. Odiaba los escándalos, no podía permitir uno más, menos a la vista de tantos mirones, donde creerán que el villano soy yo. Se aferró de mi brazo, todos se quedaron mirando y murmurando, qué vergüenza. No podía creer sus alcances y la manera en la que se humilla, ¡Por Dios! No entendía su manera de amarme.

Ella no merecía humillarse de tal manera, ninguna mujer lo merece. No entendía porqué le costaba tanto trabajo entender que lo nuestro se había acabado. No quería lastimarla, pero ella no se daba su lugar, ni se respetaba.

Continuará...

Bueno aquí empezamos nuevamente, espero les guste. Quiero advertirles, esta historia será muy diferente a todo lo que acostumbro a escribir, ustedes deciden si leen. Leo sus comentarios. ¿Qué les parece este primer capítulo?

Besos, los quiero ❤

Capítulo 3 Mariana

MARIANA DE LA NOCHE.

Capítulo 2.

Autora; Patricia López.

No encontré un lugar más tranquilo para hablar que mi apartamento, no quería otro espectáculo como el de ese día. Le ofrecí un vaso de agua y esperé que se calmara. Me senté frente a ella, inhalé profundo.

-No puedes seguir así, esto es desgastante para ambos.

Rodó los ojos.

-Para ti es muy fácil decirlo, ¡mírate! Estás como si nada.

Se levantó y empezó a dar vueltas por toda la sala, hasta que se quedó mirando a un punto específico; mis maletas.

-¿Te vas de viaje? -se quedó mirándome fijamente y poco a poco su gesto se descompuso-. ¿Pensabas irte sin despedirte de mí? ¿Con quién te vas? ¡¿Tienes otra, es eso, verdad?!

Otra vez se transformó, empezó a gritar, estaba histérica. A veces sentía que no podía con eso.

-¡Responde, no te quedes callado!

Se acercó y descargó dos golpes en mi pecho, la tomé de los brazos impidiendo que me siguiera golpeando. Me dolía ver en la mujer en la que se había convertido, la desconocía. Veía que era verdad eso que decían que uno nunca termina de conocer a las personas. Yo creí conocerla, pero me di cuenta de que me faltaba mucho para ver su verdadera personalidad.

-¡No más! -exclamé subiendo el tono-. No me iré con nadie, no tengo a nadie, estoy cansado de tus acusaciones sin razón, además nosotros no somos nada.

-Para ti no soy nada, pero tú para mí lo eres todo, ¿no entiendes?

-Lo único que entiendo es que la mujer que un día amé se convirtió en esto. Estás llena de celos, inseguridades y tantas otras cosas, no entiendes que te estás destruyendo tu misma. ¿Cuántas veces lo intentamos? Pero nada funcionó. ¿Y sabes por qué?

Negó con sus ojos llenos de lágrimas.

-Cuando algo se rompe no tiene arreglo. Si rompes un espejo para luego recoger cada uno de sus pedazos y unirlos, ¿crees que quedará igual que antes? No. Así trates de unir cada parte, nada será igual. Eso es lo que pasó con nuestra relación, se desgastó hasta el punto de romperse, tratamos de unirla muchas veces, pero no funcionó.

Tomé sus manos y dejé un beso en ellas.

»No te sigas haciendo esto, no te humilles de esta manera, no lo mereces. ¿Cómo puedes decir que me amas si tú no puedes amarte a ti misma? Estás pisoteando tu dignidad de mujer. No te sigas haciendo más daño, entiende que lo de nosotros se acabó, y así lo intentáramos mil veces más ya no va a funcionar. Ya lo intentamos muchas veces y nada funcionó, porque nuestra relación se rompió hace mucho.

-Es que yo sin ti no puedo vivir.

Rodeó mi cuello con sus brazos y se pegó a mí.

-No digas eso, no puedes pensar que tu vida depende de otra persona. Lo que vivimos fue hermoso, pero ya se acabó, dejemos las cosas así y que nos queden los bonitos momentos, no me gusta verte así.

Se alejó bruscamente, se frotó sus manos entre sí, su pecho subía y bajaba rápidamente. Una tras otra se hicieron presentes sus lágrimas, otra vez dejó salir esa mujer histérica y posesiva en la que se convirtió.

-¡Mientes! Si te importara regresarías conmigo. A ti no te importa nada, ni mi dolor, mi sufrimiento, te vale todo, te da lo mismo. Tú serás la causa de mi muerte, quedará en tu conciencia, la culpa caerá sobre ti.

Respiré profundo tratando de calmarme. Dejé que el aire me purificara e intenté recuperar la poca serenidad que me quedaba, no quería terminar en otra agotante discusión.

-¡Bárbara, te estás escuchando, por Dios! Eso no puede ser amor, tienes que valerte de chantajes para que vuelva contigo, ¿Qué tipo de amor es ese?

-Yo te amo, por eso haré cualquier cosa para que regreses conmigo, si no vuelves a mi lado prefiero morirme.

Salió azotando la puerta. Quería pensar que solo eran amenazas, no creía que ella llegara a tanto. Por más que lo pensé no entendía cuándo se convirtió en eso. Cuando la conocí era tan cariñosa, paciente, me entendía o fingía hacerlo, ya no sabía ni qué pensar.

Entré a mi habitación y me dejé caer sobre mi cama, cerré los ojos y respiré profundo, no quería pensar en nada. Me quedé dormido. Desperté por el sonido insistente de mi celular, parpadeé varias veces hasta que mi vista se aclaró. Me extrañó mucho esa llamada, juro que hasta sentí escalofríos, era Magdalena la mamá de Bárbara. Apenas respondí escuché la voz entrecortada de la señora;

-¡Todo esto es culpa tuya! Mi-mi hija se muere!

Sentí que mi corazón se aceleró, esas palabras me helaron la sangre.

-¡¿De qué está hablando?!

-Mi hija está en la clínica y todo es tu culpa.

Me quedé en shock, cómo podía estar en la clínica si hacía unas horas estaba bien.

-¿Qué le pasó? -Murmuré.

-Se cortó las venas. Está en San Vicente de Paul.

Colgué. Esas palabras me retumbaron en la cabeza, jamás imaginé que ella... fuera capaz de tanto. No podía creerlo, busqué mis cosas, las llaves de mi auto y salí directo a la clínica.

Era verdad cuando dijo que yo sería la causa de su muerte y que quedaría en mi conciencia. Aunque sabía que no tenía nada que ver con lo que pasó, no podía evitarlo, me sentía culpable.

¿Qué pasaría por su cabeza para hacer algo así? Bárbara necesitaba ayuda, había llegado demasiado lejos y yo me sentía perdido, no sabía qué camino tomar. Cada vez tenía más claro que el amor solo traía problemas, bueno el amor no, las personas que no saben cómo dominar ese sentimiento. Somos nosotros los que terminamos arruinando todo. Decidí cerrar mi corazón y no dejar que nadie entrara en él, no volvería a enamorarme nunca.

Minutos después llegué al hospital, ya imaginarán cómo me recibió mi ex suegra. Aún no entendía de qué me estaba culpando, si yo no había hecho nada. Era tan injusto.

-¿Cómo está Bárbara?

-¡Cómo si te importara! -bufó.

-¡Mujer, por favor!

Intervino Ricardo, mi ex suegro, él era un poco más sensato.

-Aún no sabemos, está en urgencias y nadie da razón.

Nos alejamos un poco del caos de la sala de espera, al parecer Ricardo no me culpaba a mí. Hundí la cabeza en las manos y me froté con exasperación.

-¿Qué fue lo qué pasó?

-Según me contó Magdalena, Bárbara llegó llorando y se encerró en la habitación. Ella trató de hablar con ella, pero fue imposible, no quiso. Luego de unos minutos al no recibir respuestas de ella decidió buscar las llaves para entrar a la habitación, ahí fue que encontró a mi hija tendida en el piso del baño desangrándose.

Carraspeó, para aclarar su voz.

»No entiendo qué le pasa a mi hija, esto llegó demasiado lejos.

-Me disculpo.

Bajé la mirada, no sabía que decir, eso me había tomado por sorpresa, me llegaron recuerdos muy feos.

-No tienes porque disculparte muchacho, tú no tienes la culpa. Antes soy yo el que se disculpa contigo por esto. Sé que mi hija trata de hacer que vuelvan de cualquier manera, pero nunca pensé que llegaría a tanto. Tal vez todo es culpa nuestra por darle todo, por no enseñarle a perder. Desde niña le dimos todo lo que quiso y no le enseñamos que en la vida todo lo que quieres no se puede tener.

Cada palabra estaba llena de dolor y tristeza.

-No sé qué decirle. A mí también me ha tomado por sorpresa todo esto. Le juro que yo amé mucho a Bárbara y tal vez aún siento algo por ella, pero sus celos enfermizos no dejaron que las cosas funcionaran. No pude aunque lo intenté y no puedo. Bárbara quiere que deje todo lo que me gusta y eso no puede ser amor, la desconozco, el tiempo que estuve con ella jamás la creí capaz de hacer algo así, ahora veo que nunca la conocí.

Sentí una pequeña palmadita en la espalda.

-No imaginas cuánto siento eso, sé que eres un gran hombre y hubieses sido un excelente esposo, no entiendo qué pasó con Bárbara -respiró profundo, como tratando de soltar algo-;Matías, tal vez no es correcto lo que pienso pedirte, pero es mi niña y me duele verla así.

«que no sea lo que pienso» repetía en mi cabeza.

-¡Lo escucho!

-Quiero pedirte que estés al lado de mi hija -quise hablar, pero no me dejó-, sé lo que estás pensando y te entiendo, pero te pido que te pongas en mis zapatos; los de un padre desesperado, al que le duele ver a su hija destruirse. Quiero pedirte que te quedes con ella mientras sale del hospital, al menos para darle un motivo para salir adelante y luchar. ¡Por favor!

Inhalé fuertemente, me estaba poniendo en una situación muy difícil.

-¿Es consciente de lo que me está pidiendo?

Asintió. Negué varias veces.

-Matías, ustedes ya lo vivieron con tu hermana, sé que no es lo mismo pero ya sabes lo que se siente perder lo que tanto amas.

Justo en el clavo.

-Solo serán unos días, mientras se recupera. Ya luego miramos qué solución buscar, ¡piénsalo!

Recibí otra pequeña palmadita en la espalda y una sonrisa de boca cerrada llena de tristeza. Aquí estaba perdido otra vez, en un callejón sin salida.

¿Qué se supone que iba a hacer?

Si me quedaba con ella, alimentaría falsas esperanzas y sería peor. Pero si no lo hacía volvería a atentar contra su vida. Peor aún, no lucharía por recuperarse, ni siquiera sabíamos cómo estaba. Terminaría metido en serios problemas por no saber decir que NO. Ella fue muy importante para mí y me apenaba el señor Ricardo. Él tenía razón, sabía lo que se sentía perder una persona que amaba, yo perdí a mi hermana y a veces me culpaba por no haber hecho más por ella.

Es increible ver como se puede complicar la vida de la noche a la mañana. No sabía qué hacer.

_____________________♥_____________________

Desde algún lugar de Medellín.

-¡Mariana! ¿A dónde vas?

Se detuvo en seco, rodó los ojos y resopló.

-Voy a salir con Emanuel.

-¡Qué! Otra vez, ¿hoy no tenías clases?

-¡Madre! -soltó gruñido.

-Madre nada, Mariana te he dicho que primero la responsabilidad y luego la diversión.

-¡No me jodas! Solo es una salida, mañana me pongo al día. Emanuel me pidió que lo acompañara a hacer algunas cosas, no pude negarme.

Siguió de largo, pero su madre volvió a hablar.

-Mira Mariana, el hecho de que tengas 20 años no quiere decir que puedes hacer lo que querás. Te recuerdo que aún vives en esta casa y podés tener los años que quieras, pero mientras vivas aquí respetás mis órdenes y a mí que soy tu madre.

-Emanuel es mi novio, no puedes prohibirme que salga con él. Además solo es un día que faltaré a la universidad, no pasa nada. Relájate.

-¡No entiendes razones! ¿No crees que Emanuel absorbe gran parte de tu tiempo por no decir que todo? Hija ayer salieron, se la pasan juntos. Se la pasa pegado a ti, no te deja ni respirar.

-Madre, es mi novio, es normal que pasemos tiempo juntos, como pareja.

-Eso no te lo discuto, una pareja también debe tener su espacio. Pero tú dejas de estudiar, y hasta dejas a tus amigas tiradas por estar con tu novio.

Sonrió...

-¡Que exagerada!

-¿Por qué discuten ahora?

Intervino el hermano de Mariana, Lorenzo.

-Tu hermana que no escucha, no entiende, otra vez va de salida con Emanuel, parece chicle.

Mariana enarcó una ceja.

-Mi madre que todo lo exagera, es normal estar enamorada y pasar tiempo con tu pareja, ¿verdad? Hasta tú querido hermanito, te la pasas con tu novia.

-Es normal sí, hasta un punto, pero últimamente te la pasas más con tú novio que aquí en la casa, es como si tu vida solo girara alrededor de él y tampoco -Respondió Lorenzo.

Dejó un beso en la mejilla de su hermano y un apretón en su mejilla.

-¿Estás celoso querido hermano? Te prometo que el domingo haremos un plan familiar.

-¡Mariana, qué hacemos contigo! Piensa en tu carrera, el hecho de que tengas novio no quiere decir que dejes las demás cosas tiradas, tus amigos, tus estudios, tu familia. Emanuel te absorbe mucho tiempo, dile que tienes familia. Eso espero porque los domingos son familiares, iremos a casa de la abuela y tú últimamente no puedes.

-Eso es porque me ama mucho y no puede vivir sin mí, prometo que el domingo pasaremos juntos.

-Apenas llevan siete meses y ya controla tu vida, no imagino cuando lleven más tiempo -exclamó Lorenzo.

-Son exagerados -respondió Mariana.

En ese momento sonó el timbre, Mariana recogió sus cosas, se despidió de su madre y su hermano y salió con una sonrisa. Un minuto después regresó, Lorenzo fue el primero en preguntar;

-¿Qué pasó?

Ella siguió caminando hasta la puerta de su habitación.

-Me cambiaré de ropa -respondió.

Traía un shorts blanco, una blusa rosa con un pequeño escote.

-¿Por qué vas a cambiarte? -Lorenzo frunció el ceño-,no me digas que Emanuel te lo pidió. ¿Ahora controla tu manera de vestir?

Ella con una sonrisa le respondió.

-Obvio no, hermanito no seas mal pensado, es solo que hace frío, por eso mejor me pondré algo más cubierto.

-¿Segura que es solo por eso? -inquirió.

Asintió con una sonrisa y entró a la habitación, luego de unos minutos salió con un jeans negro, una blusa de mangas largas. Lorenzo no quedó muy convencido, pero ella con una sonrisa y un par de besos lo tranquilizó, salió feliz a cumplir la cita con su novio.

Continuará...

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022