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MATRIMONIO POR CONTRATO: ENTRÉGAME TU CORAZÓN

MATRIMONIO POR CONTRATO: ENTRÉGAME TU CORAZÓN

Autor: : DARK QUUEN
Género: Romance
Cuando regresó a casa, Ashley encontró a su novio engañandola con su mejor amiga. Decidida a ahogar las penas en alcohol, fue a un bar a emborracharse, sin imaginar que esa noche cambiaría su vida para siempre.

Capítulo 1 Capitulo 1

"Señorita, la reservación está confirmada. La mesa seis es la indicada para ustedes"

Ashley salió del restaurante francés con una sonrisa en los labios. Hoy se cumplía un año de su noviazgo con Tom. Y para sorprenderlo, reservo una mesa en el mejor restaurante francés de la ciudad. Tom y ella tenían una relación estable, lo había conocido en una de sus visitas a la sucursal de una de las joyerías de su empresa. Ashley Thompson, era diseñadora de joyas en el Grupo Vorosky. La afamada firma poseía más de 100 joyerías en todo el país y se extendía a varios países del mundo, era una de las más estables en la bolsa de valores de New York.

Para ella su vida era casi perfecta, tenía un novio amoroso, amigos, y trabaja haciendo lo que ama. Si tan solo su madre no estuviera tan enferma, entonces la calificaría como un diez. Pero, aun así, ella no es del tipo de chica que se permite llorar, mientras pueda, luchara contra las adversidades y trabajara para un futuro mejor.

Camino hacia la estación de autobuses y espero pacientemente su turno para subir. Mientras lo hacía imagino la cara de sorpresa de Tom cuando le dijera que cenarán en el "Alain Ducasse"

Siendo el restaurante más costoso de la ciudad, a ella no le importaba gastar sus ahorros en una cena especial. Tom ha estado a su lado en los momentos más difíciles, la apoyo cuando la enfermedad de su madre empeoro y también está el hecho de que ella lo ama con todo su corazón. Si bien el aun no le ha dado el anillo, está segura de que solo espera el momento indicado. Esta segura de que son el uno para el otro. Ashley puede verse en un futuro viviendo a su lado con felicidad, teniendo a sus hijos y envejecer juntos.

El autobús rápidamente avanzo por la ciudad, y ella se bajó en la parada correspondiente para llegar a casa. El área de Brooklyn era una zona medianamente tranquila, la mayoría de los que viven aquí tenían sus trabajos fijos y podían costear la mayoría de los gastos que requería el inmueble. Ella había rentado un apartamento tipo dúplex con excelente vista a su icónico puente. Cuando caía la noche la vista era espectacular.

Mientras pensaba que usaría esta noche para su cena de aniversario, abrió su bolso y saco las llaves. El portero le dio un saludo amable, que ella respondió con un asentimiento de cabeza. Entro en el ascensor y marco su piso, el número diez.

Tom debería estar en el trabajo en estos momentos. Pensó.

Con un ding, el ascensor se abrió y ella salió rumbo a su puerta. Anhelaba arrojarse a sus brazos y actuar como una niña malcriada, porque durante estos últimos dos meses a causa de su trabajo casi no habían tenido tiempo de compartir juntos. Esta noche ella lo remediaría.

Cuando abrió la puerta principal, escucho dos voces que le resultaban muy familiares.

¿Está aquí? ¿Quién es la otra persona?

―Tom... ¡Oh, Dios! ¡Si!

Cuando escucho la voz de la mujer, Ashley se quedó atónita. Se trataba de su mejor amiga.

El hombre al escuchar su gemido satisfactorio, incentivo sus esfuerzos y le pregunto seductoramente.

― ¿Te gusta eh?

― ¡Si, sí! ¡No pares!

Sus voces se hicieron más fuertes a medida que Ashley se acercaba al dormitorio. Su estómago se llenó de nauseas.

Acaso ellos... ¿Cómo pudieron?

Sus voces se volvieron más apasionadas y el sonido del golpeteo de la cama contra la pared le confirmo su sospecha.

Ashley sintió asco de ellos.

Uno es su novio con el cual creía tener una relación basada en el amor y la otra es su mejor amiga.

¿Estaban teniendo sexo en su propia cama?

Ella respiro hondo para contener las lágrimas.

¡Malditos no merecen mis lagrimas!

Aunque no podía comprender el asunto y a decir verdad en este punto tampoco le interesaba, no permitiría que le siguieran viendo la cara de tonta. Si había algo que ella odiaba era la hipocresía. Y Megan, era una hipócrita traidora de la mejor en su clase. Siempre actuando como la amiga comprensiva que estaba ahí para ella, dándole palabras de afecto en sus peores momentos, cuando en realidad se revolcaba con su novio quizás desde hace mucho tiempo, Ashley no creería que esto se trata de una primera vez. Había estado fuera de casa dos días para ser exactos, y había llamado a Tom para avisarle que no llegaría hasta mañana. En realidad, lo había hecho deliberadamente para sorprenderlo, y finalmente quien termino sorprendida fue ella.

Después de unos segundos, ella se calmó lo suficiente como para enfrentarlos.

Tomo una respiración profunda y abrió la puerta con fuerza.

Las personas en la cama detuvieron sus movimientos y miraron hacia ella sorprendidos. Tom se levantó rápidamente y cubrió su entre pierna con una almohada. Megan en cambio, se sentó y cubrió su cuerpo con la sabana.

Ashley les dio una sonrisa burlona y exclamo.

― ¡Me dan asco los dos!

―Ash, déjame explicarte.... ― Tom intento acercarse, pero ella dio un paso atrás con una expresión desagradable en su rostro. ― Ni se te ocurra tocarme y menos después de haber tocado a esa.

Megan se sintió agraviada por sus palabras y contesto.

― ¿Esa? Te recuerdo que tengo nombre. ¿Además, de que te sorprendes? Debiste haberlo prevenido, Megan.

La chica le dio una mirada arrogante y Ashley tuvo el ferviente deseo de estrangularla ahí mismo. Lástima que no pudiera.

― ¿Qué debería haber prevenido? Que tenía por golfa a mi mejor amiga y que mi novio no puede mantener su polla en sus pantalones. ¿Es eso de lo que hablas?

―Ashley déjame explicarte. Cariño no es...

― ¡No me llames cariño! ¿Qué vas a decir? ¿Acaso esto tiene explicación, Tom? Te estabas tirando a mi mejor amiga, en mi cama y en mi casa. ¿No pudiste al menos llevártela a un hotel?

―Cálmate, hablemos. Esto... esto fue un error...

―Un error que se repitió diez veces, por si te interesa ― dijo Megan burlonamente.

―Dios mío, ustedes son peor de lo que pensé. ¿Sabes qué? No voy a escuchar nada. Lárgate de mi casa Tom y llévate a tu amante contigo. No me interesa escucharte, digas lo que digas no voy a cambiar de decisión. Porque esto se terminó. ¡Así que vete!

― ¡No, no puedes hacer eso! Ash, te amo. Me equivoque lo acepto, pero ella no significa nada para mí. ¡Ella me sedujo!

Ashley lo miro con ira contenida, se preguntaba qué problema cerebral debió tener para no darse cuenta del tipo de hombre que era Tom. Uno que no tenía pantalones sin duda, a la primera de cambio no dudo en echarle la culpa a Megan.

― ¡¿Qué?! ¿Quién fue el que llego a mi borracho quejándose de que su novia no le dedicaba tiempo? ¿Y ahora dices que te seduje?

Megan se levantó de la cama y señalo a Tom con su dedo.

― No quieras cargarme toda la responsabilidad. Me dijiste que estabas mal con Ashley, que tu relación se había enfriado y te apareciste en mi trabajo muchas veces invitándome a almorzar, con tu tonta excusa de desahogarte, acepta que solo quería meterte entre mis piernas, ¡Maldito cabron!

― ¡Cállate!

Tom sin previo aviso abofeteo a Megan con fuerza. La fuerza del golpe hizo que la chica cayera nuevamente en la cama. Se levanto y se tocó la mejilla adolorida.

―Después de todo quizás le hice un favor a Ashley, ahora ella puede ver claramente en realidad la basura que eres.

Diciendo esto recogió su ropa y salió de la habitación. Unos segundos más tarde, se escuchó cerrarse la puerta con un fuerte golpe.

En la habitación, Ashley sacaba a toda velocidad la ropa de Tom del armario y las gavetas. Ya que el departamento fue rentado por ella, tenía todo el derecho a pedirle que se largara. Y eso haría. Detrás de ella, Tom recogía la ropa esparcida por el suelo mientras Ashley se dirigía al balcón.

―Ash, tenemos que hablar. Por favor detente.

Ella se dio la vuelta con brusquedad y lo miro como si pudiera desaparecerlo con la mirada.

― ¿Y que me dirás?

―Se que estuvo mal... pero también es tu culpa. ― dijo el descaradamente.

― ¿Mi culpa? ¿Yo te obligue a engañarme?

―No directamente. Pero soy un hombre Ashley, tengo necesidades, ¿Cómo se supone que debo satisfacerlas? A ti solo te interesa tu maldito trabajo. ¿Y yo? ¿Cuándo ibas a tener tiempo para mí?

Ella abrió los ojos sorprendida, de verdad no podía creer el cinismo del hombre.

―Eres peor de lo que pensé. Ni siquiera eres capaz de asumir tus errores, no sé cómo pude pensar en casarme contigo.

Ashley siguió caminando hacia el balcón y sin que nadie lo esperara lanzo toda la ropa hacia abajo. Se sacudió las manos como si hubiera tocado algo sucio y enfrento al hombre a su lado.

―Quiero que te largues de mi casa. La mayoría de tus cosas están allá bajo. Recoge lo que queda y vete.

Sin decir nada más, paso a su lado y se encerró en la habitación de invitados. Cerrando la puerta detrás de ella se dejó caer al suelo, pensando que lo que había dicho Tom no tenía sentido. Los últimos dos meses la empresa prácticamente la había absorbido, con la nueva campaña en marcha y el nombramiento del nuevo CEO, todos están trabajando horas extras. Ella amaba su trabajo, y también amaba a su novio. Espero que al menos hubiera sido un poco más comprensivo, también estaba la enfermedad de su madre, si no trabajaba arduamente como costearía su tratamiento.

No, no era su culpa.

Cuando escucho cerrarse la puerta. Fue cuando finalmente se permitió llorar.

Capítulo 2 Capitulo 2

Después de un tiempo, el sonido de la llegada de un mensaje de texto saco a Ashley de sus pensamientos. Saco el celular que estaba aún en su bolso y descubrió que era un mensaje de su jefe. Diciéndole que presentara cuanto antes los diseños para la nueva colección.

¡Malditos diseños!

Había trabajado en ellos estos dos meses, quizás ellos eran los culpables de toda esta situación.

Ignorando el mensaje de texto, se dejó caer nuevamente en la cama. Lo que menos quería en estos momentos era pensar en trabajo. Le dolía el corazón, el hombre que amaba la traiciono, y para colmo de males, su madre necesitaba con urgencia una cirugía. ¿Podría ser su vida peor?

Pensando en su desgracia, de pronto se levantó de la cama, abrió la puerta y fue en dirección de la habitación principal. Cuando entro y vio la cama deshecha, las náuseas la invadieron nuevamente. Con ferocidad quito las sábanas del colchón y fue al balcón nuevamente, las lanzo hacia abajo. No quería que quedara nada que ellos hubieran contaminado con su traición. Regreso a la habitación, abrió el armario y saco algo para ponerse. Decidió ir a un bar.

Decían que las penas se ahogaban en alcohol, pues ella tenía la intención de ahogar cada una de ellas.

En un vestido con tela metálica entallado con escote en V y preciosos detalles de pedrería y a la altura de sus muslos, Ashley entro a Club 51. Las sandalias adornadas con cristales y tacones de aguja realzaban sus torneadas piernas, su larga cabellera color ébano sujeta en la parte superior formaba una coleta, dejando al descubierto su ovalado rostro y sus ojos café. Cuando entro al lugar la mayoría de los hombres giraron sus cabezas admirándola. En realidad, Ashley era consciente de su belleza, y siendo conocedora del poder que tenía en sus manos, nunca se benefició de ella. Se consideraba una mujer justa y con valores. Los logros que obtendría en su vida serian por su propio esfuerzo.

Caminando con mucha actitud, se acercó a la barra y pidió un Cosmopolitan, una bebida hecha de vodka, licor sabor a naranja, jugo de arándano y limón. Esta sería la primera y única noche que se permitiría llorar a causa del desamor. Después de hoy, comenzaría una nueva vida donde Tom Maverick no tenía lugar en ella.

En el otro extremo del club, un hombre rubio, de ojos tan azules como el cielo y aspecto extranjero, miraba a la sensual mujer que acababa de entrar.

Alexander Vorosky, en sus treinta y dos años ha conocido muchas mujeres, pero solo una, vive en su corazón. Ella es la única que ha logrado ver más allá de su apariencia fría y hermética. Pero la hermosa mujer de cabello negro y piernas interminables atrajo su atención tan pronto como entro al lugar.

La deseaba, no había duda de ello.

Aunque este negado a amar nuevamente, no quiere decir que no pueda pasar una buena noche entre las piernas de una belleza como ella. Se levanto de su mesa y fue directo a la barra donde estaba la interesante mujer.

― ¿Este asiento está ocupado? ― pregunta el hombre con una voz profunda y ronca.

―Creo que ya sabes la respuesta ― dijo Ashley antes de llevar su copa a sus labios color granate. Su mirada se mantuvo al frente, bordeando al barman quien fingía no escuchar.

El hombre estaba claramente impaciente por salir del establecimiento. Y la argolla de platino en su dedo anular le dijo a Ashley que había una esposa esperándolo en casa. Ese pensamiento removió los sucesos del día y la rabia mezclada con el dolor invadieron nuevamente su pecho.

¡Malditos traidores! Dijo en su mente.

―Nunca es inteligente asumirlo ― dijo el apuesto hombre parado a su derecha.

Ashley dejo el vaso en el mostrador de mármol pulido, giro la silla de la barra mientras levantaba lentamente la cabeza. Inquisitivos ojos azules se clavaron en su rostro, ampliándose con creciente interés mientras la observaba.

―Cierto.

Deliberadamente separo los labios mientras la punta de su dedo trazaba elegantemente el borde su vaso. La mirada del recorrió su rostro, antes de bajar a su cuerpo mirándola descaradamente.

―Pero me has estado observando el tiempo suficiente para saber que estoy sola. ― dijo ella directamente. Inclinando su cabeza hacia un lado, y dándole una suave sonrisa mientras inspeccionaba sus hermosos rasgos y su cuerpo caliente.

¡Santo Dios! ¿Estoy flirteando con este hombre? ¿No se supone que estoy despechada? Pero... es sexy como el pecado, ojos azules llenos de sensualidad y exuberantes labios carnosos. Barbilla y mandíbula cincelada cubiertas con una gruesa capa de vello rubio, cuidadosamente recortado. ¿No es la moda en estos días? Su cabello más corto a los lados y un poco más largo en la parte superior le dan ese toque despreocupado. Pómulos altos, nariz fuerte y piel dorada insinúan orígenes europeos.

Su impecable camisa blanca se estira cómodamente sobre sus anchos hombros y bíceps abultados, el material es de alta calidad y claramente caro. Los pantalones negros de diseñador abrazan sus muslos musculosos y los zapatos de vestir negros completan su estilo de miles de dólares. Sin duda es alguien de mucho dinero.

Alexander le levanto las comisuras de los labios con arrogante satisfacción mientras Ashley se tomaba el tiempo para detallarlo. El conocía el efecto que causaba en las mujeres y ella no era la excepción.

― ¿Eres casada? ― pregunto finalmente cortando la tensión acumulada entre ellos. Sus ojos se posaron en la brillante banda dorada en el dedo anular de la mujer.

Ella cruzo los pies a la altura de los tobillos, asegurándose de que los ojos de Alexander se dirigieran a sus piernas largas y definidas, que se mostraban debajo del vestido ajustado que llevaba puesto, ofreciéndole un vistazo de sus muslos bronceados y tonificados.

― ¿Qué te hace pensarlo? ¿Estaría en este lugar una mujer con un esposo esperando en casa? ― Ashley mantuvo el contacto visual mientras tomaba otro sorbo de su bebida.

―Supongo que tengo mi respuesta ― Los hoyuelos en las mejillas de Alexander se hicieron visibles.

―Y yo supongo que tengo la mía.

La atención de Alexander estaba enfocada en Ashley, mientras ella terminaba su bebida número once y se ponía de pie.

―Una mujer inteligente. ― dice, mientras su mirada de aprobación se fija en sus curvas ― Me gustas.

Con suprema confianza, ahueco su rostro con una mano mientras sus dedos trazaron un camino sobre el cabello que caía sobre su hombro.

― ¿Cuál es tu nombre?

― ¿Qué te hace pensar que te lo diré?

Sonrío arrogante y fijo su mirada penetrante en ella. ― Por qué siempre obtengo lo que quiero, belleza.

Ashley lo miro por un momento antes de responder a su pregunta.

― Ashley... Ashley Thompson.

―Bien, Ashley Thompson te invito a beber conmigo esta noche. Soy nuevo en la ciudad y presiento que tú y yo, nos llevaremos muy bien.

Dos horas después, el bar estaba a punto de cerrar. Ashley y Alexander reían a carcajadas y seguían bebiendo una copa tras otra.

Había pasado mucho tiempo desde que Alexander reía de tal manera. No desde que la perdió. Pero esta noche, la chica frente a él le hizo sentir emociones que creyó olvidadas, era divertida, sincera y sin duda muy inteligente. La inteligencia era una cualidad que el apreciaba en una mujer y Ashley la poseía. Había vuelto a la ciudad por compromisos familiares que no podía evadir, pero el volver a donde perdió lo que más amaba, solo removió el dolor oculto en su corazón. Mirando a la mujer frente a él, de repente una idea brillo en su mente. Tal vez, ella podría servir para sus planes.

Tomo su mano suavemente y Ashley dejo de sonreír ante el contacto. Fue como si una corriente eléctrica recorriera su cuerpo. Habían pasado una noche agradable, charlaron y hablaron de varios temas. En realidad, este extraño hombre que ni siquiera le había dicho su nombre él y ella tenían muchas cosas en común. Lo miro confundida y casi se desmaya cuando escucho sus siguientes palabras.

―Ashley Thompson, ¿te casarías conmigo?

Ashley Thompson, ¿te casarías conmigo?

Ashley pensó que debía estar demasiada borracha.

¿De verdad este hombre sexy le está pidiendo matrimonio? Bueno, quizás solo está bromeando con ella y quiere obtener sexo fácil. No es una mujer que acostumbra a salir con hombres desconocidos, pero... ¿Por qué no? Es guapo, sexy y está totalmente segura de que le brindara la mejor noche de su vida. ¡Al diablo con el razonamiento! Ella disfrutara de una noche sin ataduras.

Sin responderle, Ashley se acercó lentamente y tomo el atractivo rostro de Alexander en sus manos, lo miro unos segundos antes de plasmar sus calientes y pintados labios en los de él. Ambos sintieron que sus cuerpos se electrizaban. Alexander sintió su sangre arder por la cercanía de esta sensual mujer.

¿Qué diablos le pasaba? Oh, mejor dicho, ¿desde cuándo no sucedía?

Era una realidad que deseaba a esta mujer. No era costumbre llevarse mujeres extrañas a su cama, pero esta mujer calmaría su recién despierto apetito. Y también era la candidata indicada para sus futuros planes. Estaba dispuesto a darle beneficios que nadie se atrevería a rechazar.

Capítulo 3 Capitulo 3

Correspondió su beso y Ashley abrió los labios para darle acceso a su boca, el beso paso de pasivo a salvaje en solo un instante.

Sin previo aviso, ella rompió el beso y se levantó agarrando su bolso de mano. Acaricio el rostro de Alexander y lo perforo con la mirada ― Si quieres esto, sucede en mis términos.

Una risa profunda retumbo en el pecho del hombre, el sonido hizo que el interior de Ashley se estremeciera. ― ¿Siempre eres así de directa?

― ¿Eres siempre así de lento? ― Arrastro sus dedos por los planos duro de su pecho impresionante a través de su camisa.

―Existe una cosa llamada juegos previos ― Alzo las cejas y el calor invadió su cuerpo y entre sus piernas. En realidad, no podía apartar los ojos de él, era realmente un espectáculo digno de admirar. Era como un dios griego reencarnado, una criatura creada para atrapar a las mujeres tan solo con la mirada.

―Existe otra cosa llamada tiempo ― a regañadientes, Ashley aparto su mirada de la suya, mirando detrás de él, el enorme reloj que marcaban las dos de la mañana. ¿Cuánto habían bebido?

Tomando su mano, el la sostuvo con fuerza mientras la conducía a la salida.

― ¿Trajiste coche?

―No, vine en taxi ― ella murmuro en voz baja, mientras el, todavía tenía su mano entre las suyas.

Ansiosa por lo que estaba a punto de suceder, su cuerpo se calentaba cada vez más. Estaba segura de que disfrutaría esta pequeña aventura de una noche con este hombre. Él no la decepcionara. Solo por esa razón, es que siguió sus pasos.

Cuando llegaron a un lujoso Lamborghini negro, él se dio la vuelta con rapidez y presiono a Ashley con fuerza contra el auto. Dejándola sentir la excitación en su entre pierna ― Reservare una habitación de hotel para nosotros. ― se acercó más, y presiono su boca contra el oído de ella ― Quiero adorar tu cuerpo toda la noche y escucharte gemir mi nombre hasta que pierdas la capacidad de hablar.

Escalofríos recorrieron el cuerpo de la mujer, mientras el cálido aliento le hizo cosquillas en la piel y la perversa promesa de placer la sedujo. La lujuria se apodero de ella humedeciendo sus bragas y elevando sus pezones presionándose contra el grueso material de su vestido.

― ¿Sueles recoger mujeres extrañas en bares y las llevas a hoteles? ― pregunto, mientras que enroscaba sus brazos alrededor de su cuello.

―No, nunca recojo mujeres extrañas ― dijo mirándola agudamente, bajando su mano a través de sus curvas y abriendo detrás de ella la puerta del copiloto. Ashley entro en el auto con una sonrisa coqueta.

Cuando llegaron al hotel, Alexander reservo una suite de lujo, sin soltar en ningún momento su mano la condujo al ascensor y luego a la habitación que sería de ellos por esta noche. Ella lo siguió disfrutando de la sensación de la mano fuerte, cálida y callosa del hombre envuelta alrededor de la de ella.

Apenas entraron, Ashley tiro el pequeño bolso plateado en el sofá cercano y bajo el cierre de su vestido con más rapidez de la que pudo imaginar, bajándolo lentamente por su cuerpo le dio a Alexander la mejor y sensual vista en sus treinta y dos años. Se había puesto un conjunto de lencería de encaje color negro, las prendas llenaban los lugares correctos y resaltaban su figura de reloj de arena. Decidió conservar puestas sus sandalias.

― ¡Demonios! Eres más hermosa de lo que imagine ― dijo Alexander desabrochando sus pantalones, los dejo caer al suelo y se mantuvo con su camisa blanca y su bóxer azul.

Ashley se permitió ser todo lo atrevida que quería, se acercó y metió su mano dentro de su bóxer, agarrando su longitud semidura. Alexander siseo mientras ella lo acariciaba, su erección se solidifico en tiempo récord con su toque.

Es grande, y estoy salivando ante la anticipación de sentirlo dentro. Pensó lascivamente.

El ahueco sus pechos a través del encaje de su sujetador, amasándolos con fuerza.

―Esperaba que fueran reales.

―Espero que sepas como usar el regalo que Dios te dio esta noche.

Ashley arrastro el bóxer por sus fuertes muslos y piernas tonificadas. La saliva se acumulaba en su boca al ver su magnífica polla. Era larga, gruesa y hermosa, sobresaliendo directamente de su entrepierna, preparada y lista para dar placer.

―Confía en mi belleza, no tendrás quejas ― rodeando su mano alrededor de su erección, le dio un par de bombeos rápidos mientras Alexander la miraba bajar sus bragas de encaje por sus piernas.

―Solo para que lo sepas ― ella dijo, mientras caminaba hacia el sofá ― Soy muy exigente.

―No dormirás esta noche, Ashley Thompson ― respondió el y agarro su barbilla y reclamo su boca con un beso abrazador que Ashley pudo sentir hasta en la punta de los dedos de los pies. Ella podía sentir el calor de su polla presionando contra su vientre.

Alexander devoraba sus labios, inclino su cabeza para profundizar el beso, haciendo que las entrañas de Ashley se regocijen y su coño palpite con una potente necesidad. El sabia como besar a una mujer, y tal vez Ashley nunca había sido besada de esa manera.

―Date la vuelta ― gruño contra sus labios, y bajando su boca hacia la sensible piel del cuello le dio una ligera mordida ― Vas a sentirme mañana.

Dándose la vuelta, ella coloco las manos sobre el reposabrazos del sofá, Alexander le dio una palmada en el trasero y Ashley podía sentir su coño empapado como nunca.

―Eres perfecta ― gruñe, golpea su trasero nuevamente y la inclina hacia adelante. Ashley lo miro por encima del hombro y obedeció.

―Para tu información. No pedí que me abofetearan. No soy muy BDSM.

―Mentirosa ― introdujo dos dedos dentro de ella ― Estas jodidamente empapada. Te gusto. Admítelo, quieres más.

―Eres solo palabras y nada de acción ― el movió sus dedos lentamente logrando sacar un pequeño gemido de sus labios.

―Tu coño es hermoso ― dijo antes de empujar su cara contra ella por detrás. Ondas de placer inundaron a Ashley mientras ella besaba ahí abajo y hundía su lengua dentro. Ella podría correrse solo con sus palabras, pero no tenía intención de hacerlo de esa manera, quería sentir su polla enterrada en lo más profundo de ella.

Tanteando con su mano, agarro puñados de cabello rubio y tirando con fuerza de los mechones gruesos lo detuvo, en la miro con una evidente lujuria en sus ojos.

―Follame.

Alexander se puso torpemente de pie, estirando su mano para agarrarse del espaldar del sofá y abrió con sus pies los muslos de Ashley ― Cuando seas mía, nunca te compartiré con otro hombre. La agarro de las caderas e inclino su trasero antes de golpear su polla dentro de ella.

Un grito salió de la garganta de Ashley. Prediciendo su reacción, cubrió su boca con su mano, sofocando sus gritos de placer. Ashley solo pudo aferrase al sofá mientras el apuesto extraño la folla hasta el olvido.

Los sonidos envolvieron la habitación, junto con las sensaciones que provocaban sus cuerpos, mientras Alexander la poseía con una necesidad salvaje. Cada embestida de su polla enviaba chipas sobre la piel de Ashley y su clímax se estaba construyendo rápidamente. El dominaba su cuerpo como un hombre conoce bien el cuerpo de una mujer. Una mano mantenía posesivamente la cadera en su lugar, mientras la otra envolvía mi coleta alrededor de su mano, tirando de su cabeza hacia atrás mientras embestía contra ella.

Ashley le cedió todo el control. Estaba demasiado perdida en las sensaciones que este hombre le hacía a su cuerpo. Su piel estaba sonrojada y estaba caliente por todas partes, sus músculos temblaban y sus extremidades se volvieron gelatina, mientras él se la follaba duro y crudo, como si no pudiera tener suficiente de ella. Las paredes de su coño se apretaron alrededor del mientras se entierra profundamente, y ella empezó a empujar contra su polla, en sincronización con sus movimientos, ansiosa por más.

― ¡Joder! ― gruñe mientras sigue empujando dentro de ella ― Tu coño es tan caliente, tan apretado, tan cálido. Podría volverme adicto de él.

Una risa broto de ella. ¿Quién diablos es este tipo?

Ashley estaba haciéndose esta pregunta, cuando dos dedos encuentran su clítoris y hábilmente frota al compás de las embestidas de su polla.

Ella se corre explosivamente sin previo aviso. Las estrellas estallan detrás de sus parpados mientras olas de felicidad la invaden, una y otra vez, y es vagamente consciente de él rugiendo detrás de ella cuando encuentra su propia liberación.

Sus ojos se cierran lentamente, quizás por el cansancio, por la embriaguez y también por el placer.

Al día siguiente la luz del sol que se filtraba a través del cristal de la ventana calentó el dormido rostro de Ashley. Ella movió los ojos levemente y luego los abrió confundida.

¿Dónde estoy? ¿Y por qué tengo un dolor de cabeza infernal?

Se movió y sintió la calidez de un cuerpo detrás de ella. El sueño la abandono completamente y se giró para ver a un hombre sumamente atractivo que dormía profundamente. Pequeños recuerdos de su alocada noche volvieron a ella.

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