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ME CONVERTÍ EN SU ESCLAVA SEXUAL

ME CONVERTÍ EN SU ESCLAVA SEXUAL

Autor: : elmundodeglory
Género: Romance
«Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes. Bernard Le Bouvier de Fontenelle (1657-1757» Margaret Smith; una apasionada profesora de literatura en la secundaria de Agoura Hills. Su vida transcurría de vida tranquila, hasta que una deuda la unirá a uno de sus estudiantes; Ethan Pirs, el cual hará que ella se sumerja en deseos oscuros, la sensatez que una vez la caracterizo desaparecerá por completo. Haciendo de ella una presa fácil de la lujuria. No obstante, Margaret no solo, tendrá que luchar contra la tentación por su estudiante, sino que también, deberá tener cuidado, con su ex amante, quien al ser rechazado por ella, entrará en caos.

Capítulo 1 VIDAS EN CHOQUES

El salón olía a madera, con el sol de la tarde colándose por las persianas. Margaret Smith, con su postura firme y una sonrisa que destilaba calidez, se presentó ante el grupo.

-Buenas tardes, chicos. Es un placer trabajar con este nuevo grupo. Soy Margaret Smith, profesora en la secundaria Pacifica Christian High School y psicóloga. Llevo tres años colaborando en este centro de apoyo y, a partir de hoy, los acompañaré en sus procesos de reintegración -dijo con una sonrisa cálida-. Como no quiero abrumarlos en nuestro primer encuentro, ¿qué les parece si nos presentamos con cinco cualidades que nos definan?

-Otra que quiere conquistarnos con "sus buenas intenciones" -exclamó Ethan, mirándola de reojo.

-¡Tenemos a un entusiasta! -replicó ella con firmeza, acercándose hasta quedar frente a él-. Ya me han hablado de ti: el típico "rey del mundo" que siempre busca llamar la atención. Dime, ¿no te cansas de mantener el mismo papel?

-No. Lo disfruto -respondió con orgullo.

-Perfecto. Si quieres repetir la misma conducta una y otra vez, no tengo problema. Solo te pido un favor: no me hagas perder el tiempo.

El comentario provocó un murmullo entre sus compañeros, lo que irritó aún más a Ethan.

-Veremos cuánto duras -dijo en tono desafiante.

-Tranquilo -contestó Margaret con aplomo-. Estaré aquí por mucho tiempo. Créeme, ya he tratado con muchos como tú, y no serás la excepción.

-Eso lo veremos.

Si había algo que detestaba Ethan, era sentirse retado. Era un Pirs, y estaba acostumbrado a que nada le fuera negado. Ese día tomó una decisión: haría pagar a Margaret por su atrevimiento.

Cuando la sesión terminó, se acercó a ella.

-Señorita, espere, quisiera hablar con usted -dijo con una falsa sonrisa.

-Claro, aún tengo tiempo -respondió ella, aunque presentía que sus intenciones no eran genuinas. Su pasión por enseñar siempre la hacía conceder un espacio más-. ¿En qué puedo ayudarte?

-Seré directo -sacó su chequera con gesto arrogante-. ¿Cuánto quiere por marcharse de aquí? Soy un Pirs, heredero de una gran fortuna. Una simple maestra y psicóloga de cuarta no debe costar demasiado.

-¡Eres un...! -Margaret inhaló hondo, controlando su furia-. ¡Largo! Esta vez olvidaré tu ofensa, pero no me provoques de nuevo.

-¡Ja! No hay nada que perdonar. Conozco a las de su clase: aparentan dulzura, pero en realidad son unas mujerzuelas.

El desprecio en sus palabras encendió a Margaret.

-¡Ya basta! -lo abofeteó con fuerza-. ¿¡Quién carajos te crees!?

-¿Y quién se cree usted? -espetó con la mirada enardecida-. Esto no se quedará así, la denunciaré.

-Adelante. Yo también tengo mis armas. En todos mis años de trabajo jamás he tenido un solo problema. En cambio, tú eres... -cerró los ojos unos segundos, conteniendo la rabia-. Eres el que nadie soporta, el que todos evitan. ¿En quién crees que confiarán?

-¡Usted no sabe nada de mí! -gritó Ethan, aunque en el fondo esas palabras lo atravesaron como cuchillos.

-Sé lo suficiente: tus actos hablan por ti. Y escucha bien: alguien como tú jamás dañará mi reputación.

Con paso firme, Margaret subió a su auto y se marchó, dejando a Ethan con los puños cerrados y el orgullo hecho añicos.

-¡Estúpida...! -rugió entre dientes-. Me convertiré en tu peor pesadilla, ya lo verás.

Lleno de furia, caminó hasta su bar favorito. Pidió un whisky y lo bebió de un solo trago.

-¿Con qué derecho me habló así? -gruñó mientras estrellaba la copa contra el piso.

El barman, un hombre que ya conocía los arranques de Ethan, lo observó con calma.

-¿Estás bien, pequeño? -preguntó, limpiando la barra con un trapo.

Ethan lo fulminó con la mirada.

-Dime la verdad. ¿Crees que soy un perdedor?

El barman suspiró, apoyándose en la barra.

-Depende. Eres joven, apuesto, con una fortuna que muchos envidiarían. Pero... -hizo una pausa, midiendo sus palabras- un perdedor es alguien que no valora los besos de su madre, los consejos de su padre, las caricias de una amante o la lealtad de quienes han estado en sus peores momentos.

Las palabras se clavaron en Ethan como agujas. Pidió otro trago, esta vez doble, y lo bebió con la misma furia. Dejó un puñado de billetes en la barra y salió tambaleándose, sin rumbo. La imagen de Margaret destelló en su mente, su voz resonando como un eco implacable.

-¿Por qué ella? -murmuró entre dientes.

Las calles lo llevaron a un club nocturno, donde el ritmo pulsante y las luces cegadoras prometían un escape. A la entrada, una mujer de ojos oscuros y labios carnosos se acercó, contoneándose con una sensualidad calculada. Ethan la atrajo hacia él, su aliento cálido rozándole el cuello.

-¿Quieres que te lleve a la gloria? -susurró, mordiéndole el cuello.

-Si pagas bien, podrás hacer conmigo lo que quieras -respondió ella, llevándole la mano al pantalón.

En segundos, estaban en un cuarto oscuro. Ethan la devoraba con furia, arrancándole la ropa, besándola sin compasión. Pero cada vez que cerraba los ojos, la voz de Margaret lo perseguía, sus pasos lo alcanzaban.

-¡Maldición! -se apartó de golpe, jadeando.

-¿Qué te pasa? -preguntó ella, intentando acercarse.

-Lo siento. No puedo continuar. No te preocupes, te pagaré lo que quieras.

Ethan se vistió rápido, metió la billetera en el bolsillo trasero y, sin mirar atrás, dejó un fajo de billetes sobre la mesita de noche. La mujer, aún envuelta en las sábanas, no dijo nada. Él tampoco. Con pasos rápidos, abandonó el hotel y condujo su deportivo, hasta llegar a su mansión en Bel Air, la cual se le hacía fría; aun así volvió al estudio, encaminándose directo al minibar que parecía ser el único refugio que reconocía.

-¿Otra vez vas a ahogarte en whisky? -La voz grave de Alan, su hombre de confianza rompió el silencio. Se acercó con pasos firmes, su mirada cargada de preocupación-. ¿Qué te tiene así, Ethan? ¿Otra pelea con tu padre?

-Mi padre no es más que un infeliz. No es nada para mí; él mató a mamá, me ha quitado todo cuanto ha podido. No es más que basura -tal era su ira que apretó fuertemente el vaso hasta quebrarlo.

-¡Ya basta! ¿En serio disfrutas vivir de esta forma? Sé que lamentas la pérdida de tu madre, ella era una gran mujer, y sé que lo que viviste con Rosaura te trastornó, pero ya ha pasado más de un año. Trata de repararte, o no te salvarás del abismo.

-¿Crees que soy feliz de esta forma? Para tu información, hasta yo mismo me aborrezco. Todo lo que hago es para recibir un poco de atención, sentirme apreciado. ¡Ja! Qué patético soy.

-Muchacho -colocó su mano en su hombro derecho-, sabes perfectamente que para mí eres como un hijo.

-Alan, me has aguantado todo este tiempo porque mis abuelos te lo encargaron.

-No es así, y lo sabes. Mira a Marcus, te adora como si fueras su hermano. Matilde te ve como su nieto. Cada uno de los que trabajamos para ti somos tu familia.

-¿Familia? ¿Crees que algún día tenga una? -Apoyó su cabeza sobre su pecho y no contuvo más su llanto-. A veces la extraño. Sé que me destruyó, que para ella soy un desechable, pero te lo juro, hubo momentos en los que sentí que me amaba. ¿Por qué me dañó así?

Alan lo sostuvo con fuerza, como si quisiera anclarlo a la realidad.

-Ethan, Rosaura nunca te amo. Solo te manipuló. Es una víbora, tan rota que corrompe todo lo que toca. Pero tú... tú tienes un futuro. Puedes cambiar. No te rindas ahora.

-Tienes razón; no puedo seguir así -se levantó.

-¿Por qué no aprovechas los grupos de ayuda? Quizás ahí puedas sacar todas esas tempestades que tanto te agitan.

-Sí, tal vez mañana sea mejor -Ethan se fue a su habitación, y en cada paso que dio, ella se hizo presente-. ¡Rayos! No puedo negarlo, es hipnotizadora. Tal vez... actué como un reverendo idiota.

Capítulo 2 ATRAPADA POR TI

Todos tenemos un limité. No obstante, resulta que tarde o temprano esa templanza que hemos mostrado flaquea. Al llegar a su casa, Margaret trato a toda costa por deshacerse de su estudiante, tarea que no fue victoriosa.

-Una vez más, gracias por traerme. Has actuado de forma muy amable, puedes marcharte, yo estaré -dijo Margaret con firmeza, su intención era lograr que Ethan se fuera de inmediato.

-Vaya, la defiendo, soy su chófer y usted solo me echa, estoy muy decepcionado -Ethan agacho su mirada, provocando que su maestra se sentirá conmovida.

-No quiero que te sientas mal, de verdad valoro mucho lo que hiciste, pero ya debes irte, no es correcto que esté en tu auto por mucho tiempo -Margaret quiso bajar del auto, pero Ethan fue más ágil que ella, así que la arrinconó.

-¿Tanto miedo me tiene? No muerdo, soy muy dócil -sonrió Ethan de manera lujuriosa.

-Tú no me asustas, ¡Eres un niño!, además... -Margaret sudaba.

-Con que eso piensa de mí, tendré que demostrarle que no lo soy -Ethan la tomo del brazo y aprovechando que quedaron frente a frente le planto un feroz beso.

-¡Detente! Esto no es correcto -Margaret intento controlarse-, por favor te lo pido, toma conciencia de lo que estás haciendo.

-Sé muy bien lo que hago, además le encantará -Ethan con sutil ligereza, hizo un movimiento que enloqueció a su débil profesora.

-¡Por favor!, yo... -ya era tarde, por más que Margaret intentará resistencia. La lujuria la termino doblegando, a tal punto, que en cuestión de segundos, su humedad la puso en evidencia.

-¡Deja de negártelo! Puedo notar que ahí abajo, está ardiendo -Ethan volvió a acariciar con vehemencia a Margaret.

-¡Soy tu maestra!, esto es...-Margaret ya estaba en su límite.

-Eso no me importa, además no me mienta, usted también lo desea.

- ¡No es así! -refutó Margaret.

-Bien, entonces si no le gusta, lo que estoy a punto de hacer, puede detenerme.

Ethan, no seguiría conteniéndose. Así que con sutileza; él deslizó una de sus manos por la entre pierna de Margaret.

-¡Chiquillo, tu...! -aunque Margaret estaba siendo doblegada, por un tenue hormigueo, ella aún conservaba algo de conciencia-. Si no quieres que tome medidas extremas, lo es mejor es que seas prudente.

-¿Qué me hará?, ¡Expulsarme!, déjeme decirle que eso no me importa en lo más minino, si logro mi propósito, seré dichoso -lo único que haría feliz a Ethan era calmar su ímpetu, así que continuo con su jugueteo en el interior de la flor de su maestra.

-¡Ah...! Espera, yo -exclamó Margaret, mordiendo sus labios.

Para ese momento la cordura había abandonado a Margaret, los movimientos de su estudiante eran hábiles, así que ella quedo a su merced.

-Ve, sus gestos y la forma en la que trata de apaciguar su voz me lo dice todo. Vamos, confiéselo sin pena alguna, usted también ha fantaseado conmigo.

Tal fue el control que Ethan ejerció en Margaret, que en su mente, solo estaba el deseo de ser llevada al éxtasis.

-Profesora, que le parece si seguimos en su casa ¿o querrá, que alguien nos vea?

-¡Estás loco! Claro que no, no quiero que alguien nos vea, además, tampoco entrarás a mi casa.

-¡Segura! Sus piernas tiemblan.

-¡¿Quién ha dicho eso?!, ¡por favor déjame salir!

-Lo lamento, eso no sé podrá. Más bien atiéndame, miré como estoy. Entremos, solo será una vez -Ethan convenció a Margaret, y al entrar a la casa de esta; él la tumbo en el piso.

-¡Ya basta de juegos! Detente ahora, estas a tiempo de cometer una locura, te lo suplico.

-¡Profesora!, lo que siento no es una broma, desde hace mucho la he deseado. No me rechace

-¡Tan solo, eres un niño!

-¡No lo soy!, ya tengo veintidós, no hay nada que nos pueda separar.

-Esto no es una cuestión de edad, sino de lo que es correcto. Nuestra relación es profesional.

-A partir de hoy, no lo será -sutilmente, Ethan fue besando a Margaret, y en cuestión de segundos la atrapo. Hacía mucho que había olvidado los placeres.

-¡Hazlo de una vez, o me volveré loca! -la cordura desapareció de Margaret.

-Será complacida mi reina -Las embestidas de su estudiante provocaron en Margaret un estado de total gozo, hacía mucho que no experimentaba tales sanciones, su voz no se contuvo.

- ¡Ahh!... Sigue, ni se te ocurra detenerte.

-No te preocupes, hoy te haré gozar.

Ethan, en su anhelo de elevar a su maestra aumento la fogosidad de sus movimientos, haciendo que ella llegase a la gloria.

-No sabes cuánto espere por esto, desde que te vi tu imagen se grabó en mi ser, noche a noche aparecías para atormentarme. Sin embargo, por fin todas mis ilusiones se hicieron realidad -Ethan estaba lleno de euforia, caso distinto al de Margaret.

-¡Vete, largo de aquí! -Margaret estaba fuera de sí, era una mezcla de enojo y tristeza.

La felicidad eterna no existe, para conquistar aquello que has deseado con todo tu ser, debes estar en la capacidad de soportar los diferentes obstáculos que se te presenten. Viendo el estado de Margaret, Ethan salió de su casa en total silencio, pero lleno de vitalidad y como no hacerlo si por fin había hecho suya a aquella mujer que parecía inalcanzable.

Sintiéndose desorientada, Margaret se reprendía así misma «¡¿qué carajos hiciste!? ¡Demonios, le falté el respeto a mi profesión!». Tratando de volver en sí, ella se dedicó a hacer labores de limpieza, revisó la agenda para su siguiente clase, por último se preparó algo ligero para cenar. Y al estar ocupada, su mente estuvo ocupada, en algo que no era el recuerdo de Ethan, sin embargo, dicha situación cambio al llegar la noche.

»¡¿Qué es lo que te pasa!?, hace un rato, te estabas muriendo por tus actos. Y ahora lo extrañas a más no poder, ¡loca fue que te volviste Margaret Smith, loca!».

Tal era el fuego que recorría el cuerpo de Margaret, que aprovecho su desnudez, se acostó en su cama, abrió sus piernas para jugar con su flor.

-¡Ah...! Lo necesito aquí -los gemidos de ella no pararon, ardía por el frenesí-. Esto es inaudito, siento que mis propias manos, no son suficiente, así que...

La mujer se levantó, camino hacia su mesa de noche, busco entre sus juguetes, y tomó aquel que solo usaba en ocasiones espaciales. Luego volvió a la misma posición, y se lo introdujo con gran ferocidad, sus movimientos fueron versátiles, lo único que ella deseaba era volver a experimentar aquel éxtasis.

-¡Ah!, ya casi...

Al saciar su sed, todo recobro su estado normal. Margaret se acostaría, para ver si así regresaba a sus cabales, pero eso no le sería permitido.

-¡Voy, un momento, por favor! ¿Quién podrá ser a esta hora? -Margaret se vistió, bajo las escaleras y abrió la puerta con timidez-. ¡Duncan! ¿Qué haces aquí? ¿Quiénes son estos hombres, y porque están aquí?

-Es ella, ella es mi hermana, y como acordamos, pueden llevársela -sin importarle lo que pudiese sucederle, Duncan permitió que Margaret fuese atrapada.

-¡Esperen!, No toquen, suéltenme, ¿Qué quieren de mí? -Margaret forcejeaba, mientras observaba como su hermano permanecía inmóvil-. ¡¿Acaso no harás nada?!

-Lo siento hermanita. Tienes que hacer todo lo que se te ordene, ¿no creo que quieras verme muerto?

-Lo que suceda contigo me importa un carajo. Tu existencia no es más que un martirio para nuestros padres.

-Entonces, hazlo por ellos. Al fin de cuentas, has sido la favorita desde un principio.

-¡Imbécil!, esta vez no haré nada, y ustedes suéltenme o gritaré más fuerte para que mis vecinos se despierten y así ellos llamen a la policía.

-¡Cállate! Vendrás con nosotros o tus padres y hermano terminarán muertos -replico uno de los hombres que la sujetaba,

Margaret no sabía qué sucedía en ese instante, gritaba a más poder su hermano no intervino al ver tal negativa guardo silencio. Y solo dejo que esos hombres se la llevaran, en todo el camino solo sollozaba, sus lágrimas caían. Algo dentro de sí, le decía que su hermano una vez más tenía deudas de juego, y como costumbre, ella sería el medio de pago.

Cuando llegaron al sitio destinado, Margaret, bajo destrozada, sabía que debía permitir ser tocada un viejo gordo y asqueroso, como había pasado seis años atrás, pero esta vez no sería un viejo gordo, alguien distinto esperaba por ella. Duncan, junto a aquellos hombres, entraron a la mansión,

-¡Jefe, aquí está la hermana de este tipo!

-¡Bien! De verdad que es una preciosura, su cuerpo vale la pena -en ese instante aquel hombre se le acercó a Margaret, le alzo la blusa de su pijama, la observo con detenimiento. Hasta que pidió que la llevaran a su cuarto, para que la dejaran encerrada, pero dicha petición se vio interrumpida.

-¡Papá! ¿Qué sucede aquí? ¿Por qué tienen a mi maestra de esa forma? -Ethan lucía extrañado, y a la vez ofuscado, al ver en las condiciones en la que se encontraba, la mujer de sus deseos-.¡Suéltenla, de inmediato!, ella es mi maestra.

-¡¿Qué, como así que tu maestra?! -preguntó extrañado Angus.

-Sí, ella lo es, porque la tienen así, suéltenla de inmediato, oh... -Ethan no permitiría, que Margaret continuará siendo el centro de diversión.

-Ya oyeron a mi hijo, suéltenla -Angus conocía la testarudez de su hijo, así que una discusión con él, no era su objetivo.

Margaret fue soltada, no comprendía que pasaba su alrededor, su hermano no le decía nada, y para colmo de males, Ethan, su alumno, era el hijo de aquel hombre, pero pronto sus dudas serian resueltas, Ethan se le acercó a Margaret, le pidió que por favor lo acompañara, y ella, así lo hizo.

-¿Está bien, esos idiotas no le han hecho nada?

-Estoy bien, gracias por salvarme de nuevo, pero explícame ¿Ese hombre es tu padre?

-Sí, él es Angus Pirs, mi padre, dueño de los casinos y hoteles Castle y al parecer su hermano tiene una gran deuda con él.

-Así parece, y por lo que presiento, que yo seré el medio de pago.

Ethan salió enfurecido de la sala, se dirigió a afuera donde estaba su padre, hablando con el hermano de Margaret, y apenas lo vio arremetió contra él.

- ¡Eres un maldito! ¡¿Cómo te atreves a ofrecer a tu propia hermana como el pago de una duda?! - la furia dominaba a Ethan, por lo cual golpeo a Duncan.

-¡Estúpido, enclenque! Como te atreves... -Duncan intento devolver el golpe recibido, pero fue detenido por uno de los hombres de Angus.

-Mucho cuidado con lo que haces, no sé te olvides con quien tratas. En este momento si lo deseara, te reduciría a polvo. Papá, ¿dime cuanto te debe este infeliz?

-Me debe más un millón de dólares ¿Por qué? -Angus esbozo una tenue sonrisa.

-Yo te pagaré esa deuda, lo haré, con la condición de que dejes a mi maestra en paz.

Angus acepto la propuesta de su hijo, y es quede pequeño él siempre había obtenido lo que él quería, de alguna forma encontraba la forma de negociar. Ethan volvió a la sala para proponer un curioso trato a Margaret.

-Profesora, no se preocupe, todo está saldado, yo pagaré la deuda del infeliz de su hermano.

-¡Que! ¿De seguro es mucho dinero, y yo no lo tengo?

-No se preocupe, yo sé cómo puede pagarme -la mirada de Ethan se detuvo, al percatarse de la ceñida pijama que llevaba puesta su maestra.

-Dije que es mucho dinero, y yo no te lo podré pagar -volvió a asegurar Margaret, en lo que intentaba taparse.

-Despreocúpese, yo le tengo la solución perfecta -Ethan tumbo a Margaret sobre el sofá, la beso, acaricio su cabello y le susurro: «la mejor forma de pago, será que usted me consienta, así como en su casa. Soy mejor opción que mi padre».

Margaret volteó su rostro, se quedó pasmada por unos segundos y luego respondió.

-Está bien, haré lo que tú desees, la vida de mis padres es más valiosa que la mía, con la deuda salada ellos estarán tranquilos.

-Pero no mire así, yo... -Ethan sintió un poco de remordimiento, su maestra lucía perdida-. Lo único que procuro, es ayudarle, mi padre es un ser despiadado.

-Ya estoy acostumbrada a este tipo de situaciones, además no será tan difícil pagarte. Por favor quiero irme a casa, ya he tenido suficiente por hoy.

-Comprendo, deje que la lleve.

-No, necesito paz y contigo no la tendré.

-Entiendo, le pediré a mi hombre de confianza que la lleve.

Sucede que al obtener un triunfó no siempre el sabor es dulce. Ethan sabía que Margaret accedería a todo con tal de resguardar la integridad de sus padres. Pero en el fondo él no dejaba de cuestionarse. Después de todo en qué se diferencia el de su padre.

Continuará

Capítulo 3 CONTRATO VORAZ

Los azares del destino, en muchas ocasiones son incomprensibles a cierta vista; pensamos o creemos que tal suceso, solo es un peldaño más, en la lista de desgracias que nos puedan suceder.

Había llegado un nuevo día, y con él, nuevos problemas para Margaret. Después de haber aceptado, ser la esclava de Ethan, Margaret tuvo que ceder sus caprichos, y ese día por la tarde, ella no tuvo más remedio, que actuar como una obediente sumisa para su amo. Así que esa tarde del jueves, Ethan persuadió a Margaret para que lo acompañara a la biblioteca, donde ella fue su dulce víctima. Para Ethan no fue difícil convencer a su maestra, ella haría todo cuanto pudiera, por saldar su deuda.

-¿Y bien, que tienes por decirme? -Margaret trataba de mostrarse fuerte. Sin embargo, en su interior se desataba una tormenta-. ¡Habla ya, no tengo todo el día!

-¿Se acuerda de lo que hablamos ayer?

-Sí, anoche no pudo dormir. Sabes muy bien que mi sueldo no es exorbitante, pero si me das cuotas aceptables, yo te pagaré, es más, si quieres te firmaré una letra de préstamo.

-Usted no me pagara con dinero, yo ya tengo lo suficiente. Mis añoranzas son otras, tome lea esto.

-¿Qué es?

-Analícelo en su casa, ya después me da una respuesta. Al pie de la primera hoja esta mi número, y en caso de que no entienda nada también puede llamar a mi abogado, su número está al lado del mío.

-¿Debo asustarme?

-Para nada. Ahora salgamos de aquí, primero lo haré yo, y después tú, toma el pasillo que está a la izquierda, ahí encontraras un baño y podrás arreglarte.

»Ethan salió de la biblioteca de forma sigilosa para no levantar sospechas, mientras que Margaret, se fue directo a su auto. Mientras que Margaret, se llenaba de cuestionamientos: «¿De que tratará esto?, ¿será beneficios para mí? Dios ayúdame. No tengo más opción que examinar estas páginas y así salir de mi duda.

Margaret se dirigió al parqueadero, se subió a su auto, y en el momento que ella quiso encender su auto, para irse a su casa y descansar, un mensaje de Ethan la detuvo.

«Te quiero ver en la mansión a las 8:00 pm, espero tu respuesta. Y ah, colócate el vestido más sexy que tengas, veremos si eres capaz de pasar tu segunda prueba, ¡Ah! Ven sin ropa interior»

-¡Oh, está loco o que! No iré, no lo haré, buscaré la forma de reunir ese dinero, y se lo pagaré, debo detener esto o perderé mi empleo.

Margaret condujo hasta su casa, llego con la fuerte convicción de que no iría al encuentro, tomo una ducha, comió algo ligero, y después comenzó a verificar los documentos que le habían sido entregados:

»Contrato De Sumisión_______________________, sumisa, en posesión de su persona, consiente y manifiesta que desea y pretende entregarse totalmente en las manos de __________________, su Amo. Por su parte el Amo, _______________, consiente y manifiesta qué desea y pretende tomar posesión de su sumisa, ______________

Por la firma de este Contrato de Sumisión, se acuerda que la sumisa cede todos los derechos sobre su persona, y que el Amo toma completa posesión de la sumisa como propiedad, reclamando para sí mismo, su vida, su futuro, su corazón y su mente.

»Inciso 1: Deberes de la Sumisa(a); la sumisa acepta obedecer y someterse completamente al Amo; sin límites de lugar, tiempo o situación, en la cual la sumisa pueda deliberadamente rechazar obedecer las órdenes de su Amo, excepto en las situaciones donde se aplique el veto de la sumisa (en el inciso dos). La sumisa también acepta, una vez firmado el Contrato de Sumisión, que su cuerpo pertenece a su Amo, para ser usado como este considere conveniente, ella comprende que todo lo que tiene, y todo lo que hace, pasara de derecho a privilegio, otorgado solo cuando el Amo lo desee, y solo hasta el punto que él lo desee

»Inciso 2: Veto de la Sumisa; La sumisa, cuando lo considere oportuno, tendrá poder de veto sobre cualquier orden dada por el Amo, cada vez que ella pueda legítimamente rechazar obedecer esa orden. Esto será indicado con la palabra de seguridad "Morado". El uso de la palabra de seguridad, precisa la inmediata conclusión de la actividad, es considerado un veto, y puede ser motivo de conclusión del Contrato de Sumisión.

»Inciso 3: Deberes de la Sumisa; (a) La sumisa se esforzara en amoldar su cuerpo, apariencia, hábitos y actitudes conforme a los deseos del Amo. La sumisa está de acuerdo en cambiar sus actos, forma de hablar y vestidos para expresar su sumisión. La sumisa hablara siempre a su Amo en términos de amor y respeto. Se dirigirá a él apropiadamente ("Amo", "Señor", "Guardián", etc.).

(A) La sumisa ambicionara y se esforzara en aprender como agradar a su Amo y aceptara agradecida cualquier crítica y en cualquier forma que el Amo elija.

(B) La sumisa renuncia a todo derecho de intimidad u ocultamiento a su Amo. Esto incluye fotografías y videos dela sumisa, en cualquier situación, para ser usadas y mostradas por el Amo como este considere conveniente.

(C) La sumisa está de acuerdo en exponer todos sus deseos y fantasías a la consideración del amo.

(D) La sumisa responderá sincera y completamente, todas y cada una de las preguntas que el Amo le haga. La sumisa dará voluntariamente cualquier información que su Amo deba conocer sobre su condición física y emocional.

(E) Cuando este en la misma habitación que su Amo, la sumisa pedirá permiso antes de salir de ella, explicando dónde va y por qué

(F) La sumisa aceptará, cualquier castigo que el Amo considere oportuno sin que esta queje o proteste

(G) La sumisa no tiene permitido tocar sus partes íntimas, sin el permiso de mi AMO, puesto que son para el disfrute de este y no de ella

(H) La sumisa nunca; fumara, beberá alcohol, o tomara drogas sin el permiso de su Amo. Comerá únicamente los alimentos que su amo le escoja o provea, y en el lugar y momento que él decida que puede comerlos.

(I) En todo momento la Sumisa se asegura de que su cuerpo esté listo para su Amo

(J). A no ser que se le ordene y de lo contrario, ella siempre permanecerá de pie o arrodillada ante su amo y cabeza agachada mirando al suelo y mis manos en la espalda

(K) Siempre que su Amo entre a la habitación la sumisa debe besar sus pies a no ser que sea físicamente imposible, o que se le ordene que no lo haga

»Inciso 4: Beneficios de la sumisa; cada vez que la Sumisa desempeñe su papel de manera adecuada será recompensada, con viajes, joyas y todo lo que ella prefiera

»Inciso cinco: el Amo Acepta;

1. Habiendo aceptado a mi esclava/sumisa como de mi propiedad, respetaré las limitaciones mentales, emocionales y físicas que me ha indicado. Esas limitaciones no son exhaustivas ni permanentes, y la esclava/sumisa podrá variarlas si sus necesidades cambian.

2. En ningún momento infringiré daños físicos permanentes en mi esclava/sumisa. Es mi propiedad y cuidaré debidamente de ella.

3. Respetaré siempre las "palabras clave" acordadas, cesando cualquier acción que mi esclavo no sea capaz de tolerar.

4. Mi placer es prioritario al de mi esclava/sumisa, pero no olvidaré sus necesidades todo y que la negligencia pueda formar parte de alguna forma de castigo

Parágrafo A: El contrato durará un año, en ese lapso la Sumisa, no tiene permitido inmiscuirse en relaciones interpersonales, y en caso de quiera deshacer el contrato antes de lo estipulado deberá pagar una multa de dos millones de dólares

Al terminar de leer Margaret grito: «¡¿Este mocoso, que se cree?!, bajo ningún motivo firmaré, por superpuesto que no la haré» Margaret tomó su celular y empezó a hacer cuentas. No obstante, por más que trato de hacer presupuesto este no le daba para pagar el dinero.

-Tengo ir, eso es lo correcto, ¿y mi trabajo? Señor ilumíname estoy en una encrucijada.

Después de dar vueltas decidió ir al encuentro, no tendría ningún acercamiento con él o eso creía ella. Convencida de la bondad de su alumno, apelaría por ella, y lo convencería de hacer un nuevo trato, qué ilusa fue al pensarlo.

Llegadas las siente en punto, Margaret se arregló haciendo caso omiso a las peticiones de Ethan, en vez de vestido: se colocó un Jean y una blusa holgada, no se aplicó ningún maquillaje y se sentó en el sofá de su sala, esperando que fueran por ella y así fue. A las ocho, una camioneta negra, con vidrios oscuros, se parqueó al frente de su casa esperando por ella, al escuchar el primer pito, Margaret salió, entro a la camioneta y fue transportada hasta la mansión.

-Bien señorita, ya estamos aquí, entre a la sala, suba a las escaleras y en la segunda puerta, a mano izquierda encontrará la habitación del joven Ethan -el amable hombre, causo buena impresión en Margaret.

Ella siguió las indicaciones recibidas, aunque estaba nerviosa y dudosa, ella seguía firme en su decisión, no perdería ante su estudiante. Pasada una hora, Margaret llegó a la mansión que le causaba cierta amargura, pero ya no podía echarse para atrás.

-Señorita suba las escaleras, la habitación del joven es la tercera a mano izquierda -le indicó Lincoln a Margaret.

-Ok, iré con él.

Mientras subía las escaleras, la idea de devolverse no desapareció de la mente de Margaret. Al estar parada enfrente de la puerta, ella no tuvo necesidad de tocar.

-Moría por verte -Ethan se notaba complacido.

-¿Cómo sabías, que era yo?

-Digamos que... Sabía que no me dejarías plantado, ¡Umn! Veo que no hiciste caso a mis peticiones, ¡Bien! Me imagino que estarás dispuesta a enfrentar las consecuencias por desafiarme -Ethan se encargaría de cobrar dicha falta de respeto.

-¡No, no te equivoques!, vine porque quiero decirte que lo estuve pensando y no seguiré tu juego, jamás nos involucraremos de nuevo, dime cuantas cuotas son las que te tengo que pagar y yo lo haré -aseguró Margaret, mirando fijamente a Ethan.

-Eres desafiante y determinada, ¿acaso no te quedo claro? Quiero que seas mía y de nadie más -Ethan hizo que Margaret entrará a su habitación, y la acorralo contra la pared.

-¡Ja, no me hagas reír! ¡Eres un niñito de papá! -Margaret mostró un poco de indiferencia.

-Si no me equivoco este "niñito" te ha hecho temblar, así que tengo puntos.

-Como sea, ¿Por qué demonios creíste que yo firmaría tal locura?, ¿desde cuándo has tramado todo esto?

-Solo lo necesario, ¿ya firmaste?

-No lo haré.

-Tienes que hacerlo, no creo que puedas pagarme esa suma de dinero.

-Si podré, yo encontraré la forma

-¿Por qué te aterras tanto?, el contrato que yo te entregué no es nada del otro mundo.

-Claro que lo es, yo no besaré tus pies, y tampoco me arrodillaré ante ti .

-Eso lo veremos, por ahora... -Ethan tomó a Margaret por una sus manos y la llevo hasta su armario, el cual se encontraba en la pared.

-¿Puedes decirme, porque tienes tantos juguetes? -Margaret estaba un tanto espantada.

-Son para usarlos contigo, los he guardado por mucho tiempo, ¿cuáles prefieres? -Ethan solo mostraba su poder.

-¡Estás loco, de ninguna manera, utilizarás algún juguete conmigo! -Margaret quiso salir de la habitación, no lo logró.

-Eso, está por verse, yo soy quien manda y harás lo que ordene.

-Aún no he firmado el contrato.

-Lo harás, es cierto que tu hermano ya no le debe a mi padre, pero tú, me debes a mí, y no creo que desees que tus tranquilos padres reciban una visita misteriosa.

-¿No te atreverías?

-Rétame. Quizás no sea tan nefasto como mi padre, pero soy terco.

Ethan tomó una cita rosada sujeto las dos manos de Margaret, las junto y las ato de forma sagas, su intención era que ella no pudiese soltarse, y por más que ella protestaba no logro detenerlo; luego él se deshizo de las ropas de esta, e hipnotizado observó el cuerpo que era su mayor delirio.

-¡Eres hermosa, de eso no hay duda!

-Bien, ya lograste tu cometido. Has lo que tengas que hacer, quiero irme cuanto antes de aquí.

-Te aseguro, que solo te brindaré placer, solo eso -Ethan acaricio el cuerpo de su esclava con delicadeza, la beso en su frente. Acto seguido le ordeno que abriera un poco sus piernas-. ¡Esta vista, si es que exquisita!, hasta podría de decir, que ese lugar esperaba ansiosamente por mí.

-Déjate de tonterías, yo... -por más que ella quisiese controlarse, le era imposible.

-Tu humedad, una vez más te delata. Está palpitando, y es obvio, que soy el causante de dicha situación.

-¡Mentira! -Margaret podía sentir, una gran corriente se extendía por su cuerpo.

-Eres muy tierna, pero no te salvarás -como ya no tenía nada que se interpusiera en su cometido, Ethan fue estimulando a su sometida-. Vamos, no te resistas, deja salir tu voz tan sensual.

-No, no lo haré, y ya suelta mis manos ¿Por qué lo hiciste?

-Lo hice porque es parte de tu castigo, té rehúsate a mis indicaciones, de alguna forma te tengo que reprender. No te hagas la inocente, tu respiración agitada te hace vulnerable, ¿pretendes negarlo más?

-Sí, lo haré.

La decisión estaba tomada, Margaret retaría a su señor.

Continuará

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