Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > MEMORIAS DE MI HERMANA Y YO
MEMORIAS DE MI HERMANA Y YO

MEMORIAS DE MI HERMANA Y YO

Autor: : Helen Vivas
Género: Romance
SINOPSIS Ivanna Kridmman, es una especialista en pediatría que siente que su vida se encuentra realmente realizada al lado del hombre que le ayudó a superar una traición amorosa. Cuando piensa que es la mujer más feliz del mundo, al lado de su novio y futuro esposo, Jordán McCarthy, una tragedia la reencuentra con su antiguo novio, Maximiliano Freetman. El hombre que le había causado tanto dolor en el pasado. Él, al verla llegar nuevamente en el Condado de Norfolk, después de ochos años sólo piensa en conquistarla y esta vez no va a permitir que ella se le vuelva a desaparecer de su vida, así tenga que enfrentarse a su propio hermano, para conquistar nuevamente el amor de su vida. MEMORIAS DE MI HERMANA Y YO Un amor que intenta sobrevivir a pesar de las traiciones del pasado. En el texto se narra una historia de drama, traición, reencuentro, amor, celos, deseo, pasión y erotismo. Mayores de 18 años, Alto Contenido Erótico y descriptivo. Formato digital. Prohibida su copia o adaptación. Reservados todos los derechos a su autora. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. DEPOSITO LEGAL: TA2021000039 ISBN: 978-980-18-1910-3 Autora: Helen Vivas

Capítulo 1 PREAMBULO

Ochos años han pasado y una trágica noticia.

Mi madre y yo íbamos en el primer vuelo que encontramos hacia Boston Massachusetts. Las dos estábamos abrazadas y desbordando nuestras lágrimas, la una a la otra. Yo, luchaba con mi cuerpo, para tratar de sumirme en una fortaleza inexistente y poder consolar a mi madre y a mi padre. Quien también debe de estar desesperado, con la repentina muerte de mi hermana Gianna.

Llegamos al aeropuerto y nos encaminamos hacia nuestra antigua casa. Ubicada en el Condado de Norfolk. Cuando estuvimos al frente de esta, los recuerdos y la nostalgia nos invadieron a las dos. Sentí sólo el rugir de la puerta cuando era abierta. Al instante, salió mi padre abrazándonos desesperado a ambas. Lo cual me partió el corazón, nunca había visto a Ethan, llorar y mucho menos de una manera tan desgarradora. Mi padre, se desesperó aún más, abrazándonos a ambas, en un llanto incontrolado. Sentía que mi corazón iba estallar y las lágrimas correr, pero tenía que ser fuerte y controlar mi dolor, para proteger a mis padres. Entramos las maletas y las dejamos en la sala.

─ ¿Dónde está? ¿Dónde la tienen? ─ Gritaba mi madre desesperada.

─ Cálmate, Samantha ─ le decía mi padre, consolándonos a nosotras y a él mismo.

Minutos después, llegamos al acto del velatorio el cual habían preparado los Freetman. Lentamente caminamos hacia donde posaba mi hermana. Mi madre, se desplomó sobre el suelo, cuando vio a mi hermana tendida sobre la caja de madera, finamente tallada; donde yacería eternamente a partir de este momento. Mi padre la tomó entre sus brazos y la acomodó sobre un sillón. Mis lágrimas rodaban por mi rostro y mi cuerpo se llenaba de impotencia, por más que quisiera reprimir el dolor, para no decaer frente a mis padres, no lo lograba. Había momentos, en que sentía que mi cuerpo se resistía. Andrew y Hailey, se acercaron inmediatamente y nos ayudaron con mi madre. Andrew le brindó los primeros auxilios, luego me rodearon en un caluroso y silencioso abrazo.

─¿Tía Ivanna llegaste? ─ giré mi cuerpo cuando escuché los pequeños grititos que corrían hacia mí y los bracitos de mi pequeña sobrina, se ciñeron muy fuertes alrededor de mi cintura, ahogando su hermoso rostro bañado en lágrimas sobre mi cuerpo.

─ Claro que sí, mi pequeña ─ le respondí colocándome a su altura.

─ Tía Ivanna, mi mami ya no estará más con nosotros ─ Pronunciaba entre sollozos mi pequeña. Llena de impotencia la abracé. Protegiéndola con mis brazos para cobijarla en mí pecho.

─ Ella ahora está en el cielo y desde allá te protegerá y te amará cada día más ─ le susurré a mi pequeña sobrina. La pequeña, levantó su pequeño rostro de mi pecho, mostrándome sus enrojecidos ojitos.

─ Te amo pequeña ─ le dije depositando un beso en su frágil mejilla.

─ Yo también te amo tía, Ivanna. ─ respondió mi sobrina, con sus ojitos llenos de dolor y sus mejillas humedecidas por la humedad de sus lágrimas.

─ Ven, vamos. Saluda a tú abuela, Samantha. ─ Le dije caminando hacia donde estaban mis padres.

─Abuelita, ¿Tú también viniste? ─ Le preguntó la pequeña dentro de su inocencia a mi madre.

─ Claro que sí, cielo ─la recibió mi madre, sentándola entre sus piernas. Abrazándola con fuerza.

Una hora más tarde llegó Valerie, rodeándome con sus brazos.

─ Ivanna ¿Cómo estás? ─ Me preguntó entre la alegría del encuentro, después de varios años y la tristeza del momento.

─ Desconsolada amiga. ─ Respondí limpiando mis lágrimas con el dorso de mis manos.

─ Lo sé, Ivanna. Esto ha sido algo inesperado. ─ Musitó observándome

─ ¿Qué sucedió Valerie? ─ Pregunté, tratando de que el llanto contenido no me ahogara.

─ Todavía no lo sabemos bien. Solamente sabemos que viajaba con Noah, hacia Plymouth. Allí sucedió el accidente. ─ Informó.

─ ¿Con Noah? ─ Pregunté frunciendo el ceño y extrañada.

─ Sí, él está grave, debatiéndose entre la vida y la muerte. Su padre, también está hospitalizado, ya que con la noticia sufrió un infarto.

─ ¡Dios¡ ¿Cómo pudo suceder esto? ─ Susurré aún extrañada. Cuando dirigí mi visión hacia la entrada de la funeraria donde estábamos lo vi. Después de ocho años allí estaba él nuevamente frente a mí; con su profunda mirada, color ocre; con su cabello, de un color rojizo desafiante; mi cuerpo se estremeció con la profundidad de su mirada, mi corazón se aceleró y mis piernas se debilitaron.

─ Papiiii ─ gritó mi pequeña sobrina, corriendo hacia los brazos de su padre. Ven papi, le decía guiándolo hacia mí. Tía Ivanna llegó.

─ Hola, Ivanna. ─ Saludó, recorriéndome con una mirada triste mi cuerpo, observando mi rostro con asombro y dándome un abrazo. El cual me sorprendió, pero que sin darme cuenta se lo correspondí, quise finalizarlo, pero él lo impidió presionando aún más sus brazos. Las sensaciones que recorrieron mi cuerpo, me hicieron sentir miedo a la reacción que estaba surgiendo en él. Reacción que había creído olvidada en el pasado. Lentamente sus brazos fueron aflojando y abandonando mi cuerpo, aunque no completamente.

─ Me alegra verte, Ivanna. ─ Musitó, depositando un beso en mi mejilla. Levanté la mirada cuando sentí sus mejillas humedecidas. Y sí, allí estaba él llorando. Esta vez fui yo la que lo abrazó y lloré junto a él, mientras me acunaba en su pecho después de ocho años sin verlo, ni sentir sus abrazos.

Me acomodé al lado de mis padres tratando de buscar refugio entre los tres, pero era un acto imposible. El dolor era desgarrante no sabía que dolía más si el alma, el pecho o mi corazón, ni siquiera sabía cómo consolar a mis padres y a mi pequeña sobrina que lloraba acurrucada en mi regazo, mientras era observada por su padre a poca distancia. Caras conocidas desde mi infancia se hicieron presentes en el acto velatorio. Los cuales hablaban, pero yo no prestaba atención a nadie, todo se escuchaba como un murmullo sumido en el dolor y la tristeza más profunda que he sentido en mi vida. Me sentía perdida, desorientada, sin saber qué hacer y llena de una impotencia desgarradora; observaba a mis padres abrazarse uno a otro intentando darse consuelo entre ellos. Valerie, se acercó rodeando mis hombros intentando darme un consuelo que no llegaba a mi ser en ese momento, por más que intentaba calmarme no lograba contener mis lágrimas.

MEMORIAS DE MI HERMANA Y YO

Un amor que intenta sobrevivir a pesar de las traiciones del pasado.

En el texto se narra una historia de drama, traición, reencuentro, amor, celos, deseo, pasión y erotismo. Mayores de 18 años, Alto Contenido Erótico y descriptivo. Formato digital.

Prohibida su copia o adaptación. Reservados todos los derechos a su autora. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

DEPOSITO LEGAL: TA2021000039

ISBN: 978-980-18-1910-3

Autora: Helen Vivas

Capítulo 2 CAPITULO 1 UN AURA DESCONOCIDA DESDE EL MAS ALLÁ.

Ivanna Kridmman

Levanté mi cabeza de su pecho. ─ ¿Te sientes mejor? ─ Le pregunté a mi amigo; el cual estaba totalmente afligido.

─ Un poco pequeña. – Respondió tratando de ocultar su rostro en mi cuello, para que no notase su aflicción, pero su tristeza era muy notable.

─ Jordán, tienes que levantarte de esa cama. ─ Le sugerí, con un poco más de carácter preocupada por el desconsuelo de mi amigo.

─ No tengo ánimos, Ivanna, no deseo salir. ─ Respondió intentando contener sus lágrimas. Me acomodé mejor sobre su pecho y lo rodeé

─ entonces me quedaré contigo. Pensé que podríamos ir este fin de semana para New York, a visitar a Roger y Aleina. ─ susurré, pero él solamente suspiró con mi propuesta.

─ No lo sé. ─ Quizás sea lo mejor. Apenas pronunció unos segundos después sin ningún tipo de ánimo.

─ Por supuesto que sí, eso será lo mejor. Vamos, anímate; podemos arreglar todo, para partir mañana temprano.

─ Hoy, hubiésemos cumplido años de novios. ─ Susurró, con una gran tristeza reflejada en sus ojos melancólicos y llenos de dolor.

─ Lo sé, cielo. Por eso estoy aquí contigo y estoy segura que Roger y Aleina, también estuviesen aquí con nosotros. ─ Pronuncié, mi amigo rodeó mi cintura y mi espalda uniéndome más a su cuerpo y volviendo a esconder su rostro en mi cuello. Sentí sus lágrimas deslizarse por mi cuello humedeciendo toda mi piel.

─ Te quiero mucho, Jordan. Sabes que eres mi vida, cielo. ─ Susurré reforzando mi abrazo sobre su cuerpo.

─ Yo, también te quiero mucho pequeña. Tú también eres mi vida, eres todo para mí, Ivanna. ─ pronunció con su voz afligida.

─ Deberíamos salir a bailar un rato.– Le propuse, tratando de convencerlo ya que a mi amigo Jordan, le fascina bailar.

─ Ivanna ─ Pronunció, con la intención notable de protestar.

─ Cielo, recuerda cuando yo estaba así de deprimida como lo estás tú ahora y todos ustedes, llegaban a consolarme y a sacarme a un club a bailar – le recordé tratando de convencerlo.

─ Es diferente, Ivanna. Él te traicionó, en cambio Lissie, murió.─ Alegó, haciendo la diferencia entre ambos casos.

─ Cielo ─ él, me traicionó, porque nunca me amó lo suficiente, ni siquiera, como recuerdo de un gran amor me quedó, solo tristeza y una gran decepción; en cambio Lissie, te amaba con locura, tú eras su vida cielo, recuerda que no solamente a ti te amaba; Lissie, nos amaba a todos. Nuestros recuerdos con ella son hermosos, esos nunca nadie nos los sacará del corazón, porque están allí arraigados para siempre. Yo, también la extraño, Jordan. Ella era mi amiga, mi protectora, mi paño de lágrimas; la que estaba conmigo en las buenas y en las malas al igual que ustedes, la que me cuidaba cuando estaba hospitalizada por culpa de él, yo también la extraño. ─ Pronuncié con tristeza y con dolor en mi alma. Ambos nos abrazamos y nos confortamos el uno al otro.

─ Anímate, Jordan. No me vas a dejar vestida, sabes bien que Lissie, en este momento nos estuviese sacando de esta cama aunque sea a pellizcos, pero jamás nos hubiese dejado hundir en la depresión. ─ Continué, intentando convencerlo.

─ Eres insistente, Ivanna. ─ se quejó.

─ Lo mismo me hacían ustedes a mí.─ pronuncié, intentando levantarlo de la cama. Fuese más fácil, si los chicos estuviesen aquí ayudándome. ─ Me quejé. Tú, pesas demasiado y no te puedo cargar como lo hacías conmigo, para sacarme de la cama. ─ Protesté, vamos levanta tú hermoso trasero y dúchate, para que salgamos un rato. ─ Mascullé.

─ ¿Mi hermoso trasero?─ Preguntó, levantando su cabeza de mi cuello.

─ Sí, es hermoso. ─ sonreí, besando su mejilla.

─ Conste que eres tú, la que lo dices aunque el tuyo, sí que es muy hermoso. ─ Señaló con una media sonrisa que no llegó a sus hermosos ojos. ¿Dónde quieres ir? ─ Preguntó observándome.

─ Donde me lleves, pero levántate. ─ Exigí, halándolo por uno de sus musculosos y pronunciados brazos. Él se levantó a regañadientes y yo también lo hice, para arreglar un poco mi cabello y maquillaje consistente en un polvo facial, color piel; un brillo labial, color rosa pálido; una máscara rizadora para pestañas y aplicar un poco de un perfume frutal.

Jordan, salió del baño, con una toalla envolviendo su cadera. Muchas veces lo había visto con esa indumentaria y hasta en bóxer, así que esa, no era una novedad para mí. Sin embargo, salí de su habitación dándole libertad, para que se vistiese. Busqué la maleta con la que había llegado, acomodándola en la habitación destinada para las visitas aunque casi nunca utilizaba esa habitación cuando llegaba. Jordan, apareció a los pocos minutos abrazándome desde mi espalda.

─ Nos vamos en taxi, porque seguramente ninguno de los dos estaremos actos para conducir. ─ Musitó, no hice reprensión a su propuesta, porque estaba de acuerdo con él. Caminó rodeando mi cintura y salimos de su apartamento, él con el teléfono en su mano llamando a una línea de taxis y yo un poco más complacida por haber logrado sacarlo de su cama.

El club estaba bastante concurrido, pero Jordan, era muy conocido. A menudo nuestro grupo de amigos visitábamos este lugar. Nos guiaron hacia una de las zonas VIP y enseguida me acomodé en el mueble.

─ Si me hiciste venir a este club, es a bailar, Ivanna. No creas que te quedarás tiesa en el mueble de esa mesa. ─ Protestó mi amigo. Sonreí, ya que yo era la menos bailarina del grupo, pero bueno, ahora estábamos los dos solos. Nuestros amigos, Roger y Aleina, les dio por casarse y mudarse a New York.

─ Si tú lo dices, entonces bailemos un rato. ─ Sonreí, levantándome para dirigirnos a la pista de baile.

─ Pensé que este fin de semana estarías full en la universidad, ese Post grado te había tenido loca últimamente. ─ Pronunció envolviendo mi cintura y yo llevé mis manos alrededor de su cuello.

─ Pues, para tú información, todavía no me he vuelto loca, tú amiga es demasiado inteligente. ─ sonreí, dejándome guiar por mi amigo en la pista de baile notando como los colores de las luces se representaban en nuestros cuerpos.

─ E insistente también, mencionó sonriendo.

─ No te quejes Jordan, tú eres más intenso que yo. Por cierto ¿Cómo va tú Post-Grado? ─ Pregunté

─ Sacándolo, gracias a tú insistencia. No era que ese me hiciera mucha falta, con los que ya tengo era suficiente, Pero como tú de verdad que eres un dolor de cabeza cuando te lo propones. ─ reclamó besando mi frente.

─ Es lo que hubiese deseado Lissie, ella jamás hubiese permitido verte derrotado y con tus sueños destruidos. Ella era una triunfadora Jordan, y tú no arruinarás tus sueños. Así que sigues en tú trabajo y en tú no sé qué número de Post-Grado, pero lo finalizas. ─ Sentencié.

─ Sí, mi general. ─ Bromeó rodeando más mi cintura y acercándome a su cuerpo, para continuar intentando bailar ya que yo no era muy buena en ese arte. Aunque mis amigos, me han enseñado un poco, claro a la fuerza.

─Vamos a descansar un rato. ─ Le pedí con los pies adoloridos.

─ Te cansas muy rápido, Ivanna. Me invitas a bailar y quieres es estar pegada en la mesa. ─ Protestó quejándose. Sonreí halando su brazo, para sacarlo de la pista. Jordan, era de los que podía bailar toda la noche sin cansarse.

─ Ahora continuamos bailando déjame respirar, llevamos más de una hora bailando sin parar así que compadécete de mis pies. ─ Protesté llevando el vaso de vodka a mis labios.

─ ¿Dónde harás tú residencia de esta especialización? Escuché que pediste un cambio y no me enteré precisamente por mi amiga. ─ Preguntó observándome.

─ En el mismo hospital donde tú trabajas y no te dije nada, para que no intercedieras. ─ Informé aclarándole el por qué no lo había hecho de su conocimiento. Su sonrisa se reflejó en su rostro.

─ El Doctor, Mauro Montreal, me ha seleccionado. Me observó enseguida, la sonrisa se le esfumó de su rostro mostrando ahora seriedad.

─No me gusta que el Doctor, Mauro Montreal, ande tan pendiente de ti. ─ Masculló disgustado.

─ No te entiendo, Jordan. Antes me buscabas novio como loco y yo iba desechando a cada uno de ellos. Ahora espantas a todos mis pretendientes. ─ Me quejé

─ Los novios no los buscaba yo eran Roger y Aleina, además pensé que no deseabas un novio. ─ Gruñó molesto.

─ Y no lo deseo. Estoy bien así, las decepciones amorosas son un desastre. Con la que me llevé a los Dieciocho años es suficiente.

─Han pasado unos años de eso, Ivanna. ─ Refirió observándome con profundidad.

─ Lo sé, así como también sé que Lissie, tiene dos años de muerta y tú la sigues amando con locura. ─ Le recordé.

─ ¿Todavía amas a ese novio? ─ Preguntó frunciendo su entrecejo sin dejar de observarme

─ No, llevo años sin verlo. ─ Respondí, volviendo el vaso a mis labios. Jordan, hizo lo mismo con su vaso, sin despegar su mirada de mi rostro.

─ ¿Te ha vuelto a buscar? ─ Insistió con sus preguntas, mi amigo era así, cuando comenzaba costaba que finalizara.

─ Ya dejó de perseguirme, así que no te preocupes no tienes que esconderme más, ni llevarme a un hospital con depresión o hasta el tope de licor. ─ respondí ofreciéndole una pequeña explicación, para calmarlo de la angustia que lo consumía cada vez que eso sucedía. Jordan, me observó acercándose hasta mi cuerpo.

─ No deseo que el Doctor, Mauro Montreal, se te acerque te conseguiré esa residencia, pero con otro colega. Aunque todavía pienso que donde te estás desempeñando eres muy buena y ya no eres residente, en ese lugar tienes la titularidad del cargo. ¿No entiendo porque deseas cambiarte? ─ Preguntó lleno de curiosidad y con los celos que siempre lo abarcaban.

─ Jordan, deja los celos. Además, ya tengo todo cuadrado para iniciar de una vez a ejercer la especialización en pediatría, sabes que ese es mi sueño. ─ Protesté, ya que lo conocía muy bien y sabía que intentaría intervenir.

─ ¿Con ayuda de él? ─ Intervino nuevamente. ─ Suspiré ─ Preguntándome por qué tengo un amigo tan protector.

─ No, con ayuda de mis excelentes calificaciones y esfuerzo. ─ Aclaré, dejándole claro que me gané esa residencia.

─ ¿Cuándo culmina tú Post- Grado? ─ pregunté observándolo para cambiar ya el tema de conversación.

─ En un par de meses y pensaba hacer un cambio laboral, pero ya no lo voy hacer. ─ Musitó pensativo. Sonreí cuando observé su entrecejo fruncido, sabía cuál era el cambio que siempre había deseado y me alegraba que por lo menos ya no estuviese pensando en abandonar todo y dejarse abatir por la depresión.

─ El área de especialización oncológica te espera, Jordan. Tú eres un triunfador y mi orgullo. ─ Pronuncié realmente orgullosa de mi amigo, ambos sonreímos y nos tomamos de las manos.

─Deberías de hacerte mi novia, Ivanna. Los dos, nos conocemos bien, nos entendemos perfectamente, estamos solos, nos queremos demasiado, antes que nada; somos amigos, conocimos de nuestros amores y sabemos que esperar el uno del otro. Tenemos dos años saliendo solamente nosotros, cielo. No hay una amiga ni otro amigo, solamente nosotros dos, Ivanna. Nosotros nos entendemos muy bien, pequeña. Cada uno entiende perfectamente el dolor del otro y no nos exigimos nada. Nunca amaré a nadie como a Lissie, pero tú eres lo que yo más quiero en este mundo. ─ Pronunció todo de una manera tan lenta y con su rostro tan serio, que por poco creo que está hablando en serio.

─Bueno, por lo menos tú carácter bromista volvió. ─ Musité sonriendo. Me observó fijamente a los ojos cuando pronuncié mis palabras.

─ No estoy bromeando, Ivanna. ─ Masculló, lo observé fijamente.

─ No puedo decir que se te pasaron los tragos, porque apenas y los hemos probado. ─ Susurré. Se acercó acomodándose a mi lado, acarició mi mejilla.

─ Estoy hablando en serio, pequeña. ─ Musitó sin desviar su intensa mirada de la mía.

─ Jordán, hoy hubiese sido tú aniversario con Lissie, estás afligido cariño y por esa razón me estás proponiendo ser tú novia. ─ Susurré, aun perpleja.

─ Quizás es ella, la que nos desea ver unidos. Piénsalo, Ivanna ─ pronunció y yo solamente suspiré con sus palabras. Ambos nos observamos fijamente.

─¿Si algún día se te aparece alguien que te vuelva loco de amor? ─ Susurré preguntándole

─ Si algún día, se te aparece alguien a ti o a mí, lo dialogamos, pequeña. Somos adultos Ivanna y también amigos. Aseguró

─ ¡Dios! no puedo creer que tengamos esta conversación. ─ Susurré

─ Quizás, esto es lo que necesitamos, cielo. ─ Pronunció besando mis labios.

─ No te he dicho que sí, Jordan. ─ Protesté

─ Pero lo vas hacer, porque te conozco y no quiero a ese doctor a tú lado siguiéndote cada paso. Mañana nos vamos a New York y les damos esta noticia a los chicos. Avísale a Samantha. ─ Sentenció, sin siquiera esperar que yo hubiese accedido a su petición.

─ Me encanta tú preocupación por mi madre. ─ Mencioné con sarcasmo.

─ Encantada va a quedar ella cuando le demos la noticia, cielo. ─ Alegó sonriendo.

─ Asombrada más bien, después de tantos años otro novio. ─ Pronuncié

─ Entonces soy privilegiado, Ivanna. ─ Arguyó volviendo a sonreír y eso era algo que tenía tiempo no hacía

─ Quizás ambos lo somos, Jordan.Pero también debes saber que nunca podré amarte como lo amé a él. También estoy consciente que te quiero demasiado, Jordan. Y quizás esto es lo máximo que podré brindar de aquí en adelante. ─ Formulé lo que él ya tenía conocimiento.

─ Y yo lo acepto, Ivanna. Porque sé también que en cuestiones de amor esto es lo máximo que yo puedo dar. Te repito, nunca amaré a nadie como a Lissie, pero tú eres lo que yo más quiero en éste mundo, Ivanna.

La noche pasó entre vasos de Vodka, bailes y besos de los cuales nunca habían surgido entre nosotros. Todo parecía haber cambiado en cuestiones de minutos y no entendía que estaba sucediendo.

─ Jordan, estas muy intenso. ─ Pronuncié, cuando separó sus labios de los míos. Levanto mi mentón observándome fijamente.

─ No sé qué me pasa, Ivanna. Siento como si de verdad existiese un aura desconocida entre nosotros. Quizás si sea Lissie, que desea vernos unidos. ─ Pronunció buscando nuevamente mis labios, sus manos recorrieron mi espalda, movió mi cuerpo sentándome en sus piernas. No era la primera vez que lo hacía hasta muchas veces hemos dormido juntos y abrazados, pero de verdad estaba extraño y ese cambio había surgido en cuestiones de segundos.

─ ¿Bailamos? ─ Pregunté un poco nerviosa. Tenía años que nadie me besaba ni me tocaba de esa forma tan pasional.

─ ¿En serio? ─ Preguntó sonriendo y observándome con su entrecejo fruncido.

─ Sí, vamos ─ Mencioné levantándome de sus piernas y extendiendo mi mano para que la tomara. Mi amigo, ahora novio se levantó, pero en vez de tomar mi mano rodeó mi cintura guiándome hacia la pista de baile y envolviéndome entre sus brazos. Los besos y las caricias no pararon hasta bien entrada la madrugada que decidimos salir del club.

─ ¿Deseas ir a otro lugar? ─ Preguntó

─ No, si estoy casi muerta. ─ Pronuncié quitándome los zapatos en el taxi. Jordan, sonrió y por primera vez noté una chispa de alegría en sus ojos. Él tenía razón ambos parecíamos estar rodeados por un aura desconocida.

─ Es Lissie, desde el más allá que desea vernos unidos. ─ Pronunció escudriñándome con la mirada, para luego buscar mis labios, los cuales correspondí. Quizás él tenía razón, esta era un aura desconocida desde el más allá.

─ Ummm, Jordan ¿Qué haces?─ Pregunté adormilada.

─ Despertando a mi novia. ─ Respondió llenándome de besos el cuello.

─ No te pases, Jordan. Nunca me habías despertado así. Acomoda tú zona íntima y eréctil en otro lado. ─ Protesté moviéndome.

─ Antes no eras mi novia, eras una chillona deprimida llorando por otro. Además amanecías en el medio de Lissie y mío. ─ Me recordó, sonreí recordándolo yo también. Jordan, volvió a moverme abrazándome más a su cuerpo, específicamente su pecho evitando esa zona endurecida momentáneamente.

─ Eres mi novia, Ivanna. Esta forma de despertar de ahora en adelante va ser muy común entre nosotros. ─ Pronunció levantando mi mentón y apoderándose de mis labios.

─ Quizás tengas razón esto debe ser cosa de Lissie, tal vez ella desde el más allá desea vernos unidos, para que ya no sigamos llorándola. ─ Reflexioné

─ Desde anoche estoy pensando lo mismo todo cambió de un momento a otro y sólo pienso en que tú, eres mi novia y no permitiré que nadie se te acerque mucho menos el imbécil doctorcito ese. ─ Musitó, buscando mi mirada. Sonreí, porque Jordan, nunca dejará de ser un posesivo.

─ Ya deja tus celos, Jordan. ─ Aludí acomodando mi cabeza en su pecho, no deseaba levantarme todavía.

─ Cielo ¿Vamos para New York, Si o No? ─ Preguntó levantando mi mentón y buscando mis labios en un ligero beso.

─ Ummm. ─ Protesté con pereza. Creo que mejor nos levantamos entonces. ─ Sugerí desperezándome y saliendo de la cama.

─ Nunca me había dado cuenta de lo sexy que te ves con mis camisas. ─ Emitió sonriendo, dirigí mi visión hacia él mientras me escudriñaba y de verdad esto parecía algo del más allá, porque hasta la forma de observarnos había cambiado.

─ Ya está todo listo. ─ Le informé cuando había arreglado su maleta viajera decidiéndome a sacar mi ropa de la maleta que había traído y acomodarla con la de Jordan, para evitar más molestias viajeras.

─ Entonces debemos marchar. ─ Sugirió, pero no tomó la maleta. Giró mi cuerpo y me levantó, para sentarse en el mueble conmigo en su regazo.

─ ¿Cómo que no deseas viajar, cielo? ─ Sisee preguntándole al notar su intención de no abandonar su apartamento.

─ Sí lo deseo, cielo. Pero primero quiero hablar algo contigo. ─ Mencionó buscando mis labios posesivamente como nunca antes había sucedido. Su lengua saboreó mis labios con insistencia buscando indagar en mi profundidad, concediéndole lo que él anhelaba en ese momento. Sentí nuestras lenguas rozarse. Abrigando extrañamente esa sensación que tenía años que no sentía, que no experimentaba y que sentirlo nuevamente me había hecho torpe como si hubiese sido la primera vez que experimentaba la sensación de un beso profundo. Jordan, fue mi guía en ese recordatorio ya casi olvidado. Su experiencia en el arte predominaba y pronto mi mente y mi cuerpo se adaptaron y me vi en la misma tonalidad que él, centrada en ese beso pasional, dónde nuestras lenguas se movían mezclando nuestras humedades, saboreándose, chupándose, succionándose y perdiéndose en esas sensaciones hasta sentir un mareo por falta de oxígeno y a pesar de eso, sin deseo por parte de ambos de querer finalizar ese beso, pero como todo algún día debe parar y al beso le llegó su final. Nuestras respiraciones eran aceleradas, nuestras frentes se unieron esperando que calmaran. Jordan, buscó nuevamente mis labios y sus manos comenzaron acariciar mi espalda, uniendo más mis pechos a su torso.

─ Cielo, creo que quieres cambiar de opinión con respecto al viaje. ─ Indagué

─Quiero proponerte algo, Ivanna. ─ Mencionó observándome fijamente. Tenemos años conociéndonos, cielo y estoy seguro que podemos llevar una relación de parejas como cualquier otra así que no veo inconveniente, para que comencemos una vida juntos. ─ Insinuó

─ ¿Me estás proponiendo que me venga a vivir contigo? ─ Pregunté expandiendo mis ojos sorprendida.

─ Sí, Ivanna. Exactamente eso es lo que te estoy proponiendo. ─ Respondió con seguridad.

─ Jordan, no crees que te estés apresurando. Primero hay que dar a conocer a mis padres y a los tuyos la noticia de nuestro noviazgo, también a nuestros amigos. ─ Alegué

─ No veo donde está el problema, Ivanna. Damos a conocer la noticia y te vienes a vivir conmigoigual nadie va notar la diferencia si prácticamente vives aquí metida vigilando mi trasero, creo que más bien todos pensarán que ya teníamos una relación y no la habíamos dado a conocer. ─ Refirió y todo era cierto, pero considero que iba muy rápido apenas anoche nos habíamos hecho novios.

─ Venía en plan de amiga consoladora de mi amigo depresivo no de novia y mucho menos con el pensamiento de una relación tan seria entre nosotros. ─ Aseguré

─ Pero eso ellos no lo saben, cielo. ─ Además, Ivanna. Desde anoche eres mi novia creo que podríamos comenzar a comportarnos como tal. ─ Refutó

─ Aceptarte como mi pareja implicaría todo, Jordan. Hasta mantener desde este momento intimidad entre nosotros. ─ Referí observándolo

─ Ujum ¿Habría algún problema en eso? ─ Preguntó como si nada.

─ Ummm, pues no, pero...

─ ¿Pero? ─ Preguntó interrumpiéndome y levantando una de sus cejas.

─ Pues... este..., lo observé. Nunca llegué a intimar con mi ex novio. ─ Expresé, sintiendo el calor en mis mejillas, sus ojos se expandieron por la sorpresa.

─ ¿No eras una adolescente hormonal? ─ Preguntó con una sonrisa reflejada en sus labios y sus ojos picarones, esa que en los últimos tiempos no se le notaba en su rostro y que en realidad se le veía hermosa cuando aparecía.

─ Creo que sí, de hecho estaba bastante hormonal, pero resistí la tentación muchas veces. ─ Pronuncié

─ Creo que es hora de volver a esa tentación entonces. ─ Sonrió nuevamente, pero esta vez con picardía.

Capítulo 3 CAPITULO 2 AMIGOS EN NEW YORK.

Aleina y Roger

Prepara la botella de whisky mientras reviso en el frízer si hay hielo ─ le pido a Roger, desde que falleció Lissie, hace dos años cada vez que nos reunimos con los chicos es puro llorar. Roger, entendió a lo que hacía referencia y se fue hacia la licorera a revisar que tanto licor teníamos

─ Lo mejor será salir a bailar eso por lo menos no nos mantendrá llorando y ya está bueno de lágrimas, no debemos apoyar más a Jordan con eso. ─ Formuló mi esposo revisando la cantidad de licor que teníamos.

─ Roger, es difícil cuando se ama tanto, no imagino mi vida sin ti. ─ Sentencié acercándome a él, para besar sus labios

─ Bueno por lo menos esta vez lo sentí animado cuando me dio la noticia y parece que Ivanna, se lo había llevado a bailar. ─ Informó mi esposo. Sonreí imaginando a Ivanna, bailando por largas horas. Todavía recuerdo cuando Lissie y yo la enseñamos.

─ "Hey, no eres un robot, siempre debes recordar que el cuerpo es armable y desarmable. Sino pierdes tus miembros claro ─ se quejó Lissie, al notar que Ivanna, parecía un palo en la pista donde la habían arrastrado Jordan y Roger. Lissie y yo nos movimos estilo Michael Jackson, y la obligamos a irlo practicando. Luego le enseñamos a soltar su cuerpo y mientras más copas le dábamos, más la animábamos. Lástima que en aquel tiempo le agarró el gusto a las copas, para olvidarse del desgraciado que la había engañado con su hermana.

─ ¿Es Lizzie o Lissie? ¿Cómo lo digo? ─ Preguntó Ivanna, con su lengua medio enredada por las copas de vodka que había consumido

─ Es Lissie, pero a veces las personas lo pronuncian Lizzie y no me molestan y en cuanto al baile todavía pareces una tabla, así que a mover los hombros, las caderas y las piernas, la nalgueó Lizzie, sacándonos una carcajada a todos como ella siempre lo hacía. Nadie podía estar triste cerca de ella. Lissie, siempre era un encanto rebosante de felicidad, risas y alegrías". El timbre del departamento sonó

─Yo voy, cielo. ─ Mencionó Roger, pasando por mi lado. Ya Jordan e Ivanna, nos habían visitado dos veces desde que nos habíamos mudados, así que no había problemas de que no dieran con la dirección. Roger llegó a mi lado con el ceño fruncido y una sonrisa. Detrás de él, Jordan e Ivanna, mi amigo arrastraba una maleta con una mano y con la otra rodeaba la cintura de Ivanna.

─ Hola chicos ─ saludé a ambos acercándome y dándoles un beso en la mejilla a cada uno, fruncí también mi entrecejo al notar la felicidad de ambos. Parecían otras personas y no los amigos afligidos que habíamos dejado en los Ángeles. Los cuales habían tenido que viajar a New York, en tres oportunidades con esta y nosotros a los Ángeles en varias, para reunirnos y ahogar el dolor en el licor. Jordan soltó la maleta saludándome, luego lo hizo Ivanna.

─ ¿Estás cansada cielo? ─ Le preguntó mi amigo a Ivanna, mordisqueando el lóbulo de su orejay descendiendo hasta su cuello mientras su brazo se prensaba más en su cintura. Roger y yo nos observamos levantando una ceja.

─ Y estos ¿Que se traerán? ─ Me pregunté mentalmente.

─ Un poco, claro por tu culpa mis pies están que se revientan. ─ Protestó Ivanna, haciendo sonreír a Jordan, el cual ahora estaba besando el hombro de Ivanna. Roger, sonrió mirándome con disimulo.

─ ¿Tienen hambre chicos? ─ Pregunté caminando hacia la cocina con las tres personas siguiendo mis pasos

─ Yo, mucha y desde que me enteré que voy a estrenar más. ─ Mencionó Jordan, rodeando a Ivanna, desde su espalda llevándola más a su cuerpo y susurrándole algo al oído haciéndola sonrojar.

─ Jordan ─ protestó Ivanna medio girando su cuerpo y dándole un golpecito en el hombro a Jordan, colocándose tan colorada como un tomate. Roger y yo, volvimos a unir nuestras miradas y la duda nos estaba comiendo a ambos. Mi esposo y yo comenzamos a servir los platos de comida. Jordan, acomodó su trasero en el borde de la Isla de la cocina. Ivanna se fue a mover para ayudarme, pero Jordan, tomó su brazo acercándola nuevamente a él y plantándole un ligero beso en los labios, Roger y yo nos observamos con una sonrisa imaginando lo que estaba sucediendo entre nuestros amigos. La comida con ellos dos fue como empalagosa y hasta envidiosa entre tantos apapuches y besos de Jordan, para nuestra amiga. Ivanna, se levantó a lavar los platos y Jordan, los secó. Luego se le plantó por la parte trasera a mi amiga abrazándola y besándola en su cuello, hombros y clavícula, parecía uno de los espectáculos que nos daban Lissie y Jordan. La lengua me picaba por preguntar y solamente desviaba mi mirada hacia ellos mientras acomodaba los platos y los cubiertos. Cuando salimos de la cocina nos fuimos para la sala. Jordan, se acomodó en un mueble individual llevándose a su regazo a Ivanna, una de sus manos estaba un poco inquieta acariciando el abdomen de Ivanna.

─ ¿Qué desean tomar whisky, café, otra copa de vino? ─ Preguntó Roger

─ ¿Qué deseas, cielo? ─ Le preguntó Ivanna a Jordan y su cielo no me extrañó ya que ellos se trataban de cielo o cariño desde hacía mucho

─ Una copa de vino. ─ Sonrió Jordan, dándole otro pico en los labios y mi curiosidad llegó al límite aunque los hechos eran obvios, pero yo deseaba escuchar la noticia de sus labios.

─ ¿Y Ustedes dos que se traen? ─ Pregunté con curiosidad. Roger, me observó como diciéndome que era obvio lo que estaba sucediendo

─ ¿Acaso no se nota? ─ respondió Jordan, con una hermosa sonrisa que no se la notaba desde que murió Lissie, pero lo que terminó de matar mis dudas fue el beso de telenovela. No, que cuento de telenovela, ese beso era de película porno. Jordan, prácticamente se estaba comiendo la boca de Ivanna. Roger y yo nos observamos sonriendo. Yo, imaginaba que esto sucedería, pero a pesar de que lo veía venir mi mente aún se resistía, hasta este momento que lo estaba presenciando con mis propios ojos y me alegraba sinceramente por mis dos amigos, pero deseaba conocer los detalles.

─ Me alegro por Ustedes, hermano ya está bueno de tanta tristeza. ─ Mencionó Roger, con alegría abrazando a nuestros amigos.

─ Entonces ¿Qué hacemos? ─ Pregunté entusiasmada

─ Ustedes, deciden si salimos a bailar o a un lugar más tranquilo dónde escuchemos música y podamos al mismo tiempo conversar entre unos tragos, para todos estar al día ─ sugirió Roger.

─ Música y conversación ─ sugirió a la velocidad de la luz Ivanna. Jordan, sonrió conociendo que el baile no es lo de Ivanna.

─Todavía estoy cansada de todo lo que me hiciste bailar anoche ─ le reprochó Ivanna, golpeando suavemente su hombro

─ Tú, fuiste la que insistió en salir a bailar. ─ Mencionó Jordan, estampándole otro beso pornográfico

─ Ya esto lo veíamos venir Jordan, demasiados celos eran por algo. ─ Intervino Roger, observando a Jordan.

─ Yo, también lo llegué a sospechar y sabía que nuestra mudanza para New York, los uniría a Ustedes más ─ les dije a ambos sonriendo. Esto era lo mejor que había sucedido, pero insisto deseo conocer los detalles. Después de una corta charla de los cambios laborales los chicos se fueron a descansar un rato. Sonreí imaginando lo que harían en la habitación. Porque si Jordan, era manos inquietas en público no imagino como sería en la intimidad. ¡Santo cielo! Solamente espero que Roger, no se entere de mis pensamientos ─ me carcajee mentalmente y enseguida a mi mente llegaron los recuerdos de un episodio.

"Debimos irlo a buscar en su apartamento ─ mencionó Ivanna observando el lugar, se notaba incómoda con mi invitado el cual había seleccionado para ella y estaba sentada a su lado. Roger, le dijo que estaríamos aquí esperándolo ya verás cómo pronto llega y si no iré a patearle el culo, para sacarlo de allá, Ivanna y Roger sonrieron con mi parlamento.

─ ¿Bailamos? ─ Le propuso mi amigo Lucas a Ivanna, ella arrugó la nariz enseguida

─ Ve a bailar ─ le dije empujándola antes que se negara

─ Que afán el de ustedes por conseguirme un novio. ─ Protestó enseguida Ivanna.

─ ¿No quieres bailar conmigo? ─ Le preguntó Lucas, frunciendo su entrecejo, pero a su vez le hizo gracia la protesta de Ivanna.

─ El problema es que no se bailar ─ se excusó ella y yo rodé los ojos sacándola del asiento. Hace mucho que había aprendido a bailar, lo que no soportaba eran varias horas en la pista

─ Lucas te enseña. Él es casi profesor de baile, chisté la mentirilla ya que siempre era lo mismo. Lucas, sonrió creyendo que de verdad esa era la excusa.

─ Tranquila resisto pisotones ─ dijo amablemente mi amigo llevando a una Ivanna, hasta la pista con cara de tragedia.

─ Así nunca conseguirá un novio. ─ Me quejé y Roger, se carcajeó

─ Mira quien va haciendo su entrada ─ mencionó mi esposo. Giré la cabeza y Jordan, nos estaba buscando. Grité aunque era imposible que me escuchara por el ruido y la muchedumbre, pero Jordan, sabía cual era nuestro lugar favorito y en unos minutos llegó al lado de nosotros y maldije que la amiga que había invitado no hubiese llegado todavía.

─ ¿Ivanna no ha llegado? ─ Fue lo primero que preguntó al acercarse y Roger, le señaló la pista

─ Está bailando, pero parece que la estuviesen matando ─ le dije a Jordan, señalándolos

─ Búscale una pareja que no baile y ella será feliz. ─ Mencionó Roger, llevando su bebida a la boca

─ Un novio que no baile ni de chiste, esos son los peores en la cama ─ mencioné observando a Ivanna y Lucas, bailar. Ivanna, parecía que quería salir corriendo de la pista y no precisamente porque no bailara.

─ Y tú ¿Cómo sabes eso? ─ Preguntó Roger, frunciendo el entrecejo y Jordan, sólo me observó

─ Porque tuve un novio que no bailaba y en la cama era la misma pendejada parecía un muerto ─ protesté y a mi esposo en vez de darle rabia soltó fue una carcajada. Los ojos de Jordan, se expandieron y su sonrisa también se reflejó en su rostro aunque sus ojos habían perdido la alegría que tenían cuando Lissie, estaba viva.

─ Lo tomaré en cuenta para no convertirme en un muerto.─ Mencionó entre risas Roger.

─ Tú serás todo en la cama menos un muerto ─ mencioné besándolo. Jordan, solo nos pasó por un lado. Me quedé mirando su andar hasta que llegó a la pista y pidió a Lucas, bailar con Ivanna y en cuestiones de minutos se apoderó de la cintura de Ivanna, sin soltarla en el transcurso de la noche.

─ Otro posible novio desechado ─ le dije a Roger, este sólo se encogió de hombros y me invitó a bailar"

─ ¿Ya están listas chicas? ─ Preguntó Roger, desde la sala.

─ Ya casi ─ le dije aplicándome un poco más de lápiz labial. Ivanna, se estaba vaciando el frasco de perfume mirándose frente al espejo, para ver su reflejo exquisitamente arreglado con un vestido corto. No era temporada del frio desgarrador, pero tampoco era cálida la temperatura.

─ ¿Has Traído abrigo o te busco uno? ─ le pregunté a Ivanna observándola

─ Traje uno ─ mencionó dirigiéndose al armario donde habían acomodado la ropa de ella y Jordan, sacando un abrigo para cada uno. Ambas salimos de la habitación como si fuésemos dos grandes artistas a debutar. Jordan, se dirigió abrazar a Ivanna y Roger a mí, para dirigirnos a la discoteca. Tres contra una, ganan tres que preferimos la discoteca, bailar, hablar y tragos, en fin pasarla de maravilla. Llegamos a la discoteca, era una de las que estaba de moda y la cola era horrible. Levanté más mi pechonalidad acomodando mi corsé, para que destacara más mi pecho

─ Vamos, tomé a Ivanna de la mano, busqué a un ex compañero de la universidad que trabajaba allí y que en aquellos tiempo soltaba la baba por mí. Efectivamente lo conseguí pidiéndome que esperara unos minutos, sus ojos se pasearon por Ivanna y por mí. Jordan, rodeó su cintura y yo casi le pateo el culo; Ivanna, rogaba porque no nos dejaran pasar, pero yo confiaba mucho en mi pechonalidad y no me equivoqué a los cinco minutos ya estábamos dentro de la discoteca que estaba que se reventaba del ruido y de gente, unos bailando, otros drogándose, por ciertas partes algunos haciendo otras cosas y teniendo cuidado para que no te llenen de sus asquerosos fluidos y nosotros a beber, bailar y saciar mi curiosidad.

─ No creo que consigamos una mesa ─ mencionó Jordan.

─ La barra estará bien mientras conseguimos una ─ le mencioné a mi amigo cachondo, porque estaba peor que un pulpo, ni con Lissie, lo vi tan desesperado metiendo mano.

─ La barra no me gusta ─ se quejó el cachondo.

─ Baja un poco tus niveles de ansiedad ─ le dije soltando una risilla insinuante. Ivanna, se sonrojó haciéndome reír mucho más. Llegamos a la barra empujando un poco de gente. Jordan, pidió una botella de whisky pero yo prefería una bebida más fuerte.

─ Pensé que pedirían tequila, para unos chupitos ─ les dije a los chicos

─ Whisky está bien ─ mencionó Ivanna, huyéndole a los chupitos. Dos horas después ya todos estábamos alegres y les había sacado a los chicos como había sido su unión y pensaba igual que ellos. Quizás Lissie, desea verlos unidos y los dos se ven felices. En el transcurso de las horas bailamos y reímos. Jordan, nos animó a nosotros a la cachondez preguntándome mentalmente ¿Porque Jordan estaba tan ansioso? Roger, comenzó a comerme los labios en la pista, así como estaba Jordan con Ivanna. Unas horas después nos regresamos a mi departamento con unos cuantos tragos encima. Roger, se había contagiado con Jordan y él, también estaba un poco ansioso restregándome su erección en mi trasero.

─ ¿No me puedes adelantar nada? ─ Le preguntó Jordan, medio borracho a Ivanna, acorralándola en la puerta de la habitación que le habíamos cedido.

─ Mi primera vez aquí cerca de Aleina, para que luego me acribille a preguntas, jamás. ─ soltó de pronto Ivanna y yo la miré perpleja.

─ Y ¿Dónde queda lo que me has prometido? ─ Le preguntó Ivanna a nuestro amigo. Jordan, sonrió con picardía besando a Ivanna, con otro de sus besos pornográficos

─ ¿Primera vez? ─ Me pregunté y mi mente estaba asombrada y en ese momento entendí la cachondez de Jordan.

─ Pobre Jordan ─ soltó una risilla Roger, cuando los chicos se metieron a la habitación.

─ Pobre ¿Por qué? Si la va desflorar en nuestro departamento. Mañana le digo a Ivanna, que me cuente los detalles. ─ Alegué y Roger, se carcajeó contagiándome

─ Por lo menos se ven felices y pienso que ese es un amor para siempre ─ Pronostiqué con un sonrisa como si fuese una pitonisa.

─ Mejor cuéntale tú los detalles, para que aprenda y así serán más felices ─ me propuso mi esposo ingresando a nuestra habitación.

─ Tienes razón ─ le dije mordiendo sus labios. Pobre de tú polla que tiene que complacerme toda la noche ─ Ironicé carcajeándome.

─ ¿Toda la noche? ─ Musitó mi esposo levantando su ceja.

─ Ujum ─ susurré mordiendo su cuello.

─ ¿Ellos se tienen que ir mañana? ─ Preguntó quitándome la ropa.

─ No lo sé ─ le respondí luchando desesperada con su pantalón.

─Ojalá que no, porque tú y yo después de lo que vamos hacer esta noche no nos podremos ni parar ─ se carcajeó.

─ No prometas, cumple. ─ Le pedí carcajeándome.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022