Aineth
Copas, risas, baile, la fiesta estaba divertida, me sacaba de la rutina, pero recibir una llamada cada hora, arruinaba ese momento, yo debía responder, para evitar problemas con el padre de mi hijo, era la 1:00 am cuando mi celular sono, lo tome entre mis manos, me aleje un poco de la gente, respondí.
- Es tarde, ya debes estar en casa, Alex pregunta por ti- mi tono serio y molesto.
- Felipe, estoy en una reunión con mis compañeros y mi jefe no puedo irme así , como así- digo mientras mi rostro denota molestia, mi voz, seria y firme.
- Te quiero aquí antes de las 2:00 am yo no soy niñero de tu hijo- sin decir mas cuelgo la llamada.
Ricardo
Mis ojos posados en la chica mas guapa, agradable, hoy se veía hermosa con ese vestido negro entallado, su piel blanca resaltaba y sus ojos, sus ojos llenos de vida, suspire, al verla sola en la terraza, no lo pensé dos veces, me acerco, acomodo el saco y quito la corbata que estaba ahogándome, al abrir la puerta la vi de espaldas, en tono amigable y con mi español no tan bueno digo.
- Buena noche Señorita Mendez- sonrió, ella seca su mejilla , voltea la mirada hacia mi.
- Hola, buena noche- me pongo algo nerviosa estando a solas con él.
- Hace calor adentro- la forma mas tonta de iniciar una conversación, me sonrojo.
- Si, bueno yo estaba por irme- no sabia que decir ni que hacer y mi celular no dejaba de sonar, lo cual me ponia de mal humor, él me miro, algo confundido.
- ¿Todo bien?- pregunte mirandola.
- Si- intente sonreír, una sonrisa nerviosa, mis manos temblaban, al igual que mis piernas, nuestros ojos se encontraron, sus ojos verdes, su sonrisa tan sexy.
- Permíteme acompañarte es algo tarde y yo también debo irme- sonreí , me sentía tan tonto, nos miramos sin decir nada, caminamos hacia la salida, al llegar al estacionamiento otra vez su teléfono sonó , ella me miro algo nerviosa- responde, espero a que subas a tu taxi para irme – perdido en su mirada, en su perfil, suspire.
- No, es necesario- tono apenado, agache la mirada, intento no ver sus ojos, quito su saco y lo posó sobre mis hombros, su aroma, sentirlo tan cerca, me hizo sonrojar, me puso a temblar, el tipo me gusta y me siento atraida, lo acepte, el me sonrió , nuestros ojos se encontraron.
- Te invito a sentarte conmigo- me sonroje- mientras llega tu taxi- sonreí , ella se acerco, se sentó junto a mi , su perfil, su sonrisa , el café de sus ojos, con mi mano, retire su cabello, me acerque lentamente, bese sus labios, sus labios suaves y tersos, nos soltamos cuando el aire nos falto, me puse de pie.
- Disculpa- dije apenada, me levante de la banca, él me tomo de la mano.
- Es algo que quisimos los dos- ella me miro, sus ojos grandes, la sonrisa, las mejillas blancas sonrojadas, mi saco sobre sus hombros, una ligera sonrisa en mis labios, en señal de aprobación..
- Debo irme- le dije sin pedirle que me soltara, me miro.
- Quédate- no lo pensé , es algo que deseaba, desde que la conocí- te invito a tomar una copa de vino a conversar, como hasta ahora- sonreí, ella dirigió la mirada hacia mi chofer- permite, no te vayas, ahora vuelvo- camine hacia mi chofer- Fernando, vete en taxi por favor, ire solo a casa.
- Pero señor- le dije mirandolo.
- Estaré bien- el se fue, yo volví hacia donde estaba esa chica de cabello negro, ojos grandes color marron, de sonrisa hermosa, suspire, le dedique una sonrisa, camine hacia ella- estamos solos- sonreí - ¿ahora aceptas mi invitación?- la mire esperando su respuesta, deseando escuchar un si.
- Si, digo que no, ¿vas a despedirme?- levante una ceja.
- Hay mucha probabilidad- solté una carcajada- no, no estoy imponiendo, es una invitación, en estos momentos no soy tu jefe , ni el dueño de la empresa- sonreí , hace 3 meses la conocí, sonreí.
- Acepto- tenia miedo a la reacción de Felipe, pero quería estar con Ricardo, hablar con el, conocerlo más , sonreí.
- Entonces vamos- extendí mi mano, su mano se entrelazo en la mía caminamos hacia el auto, abrí la puerta, subimos, conduje hacia mi penthous, en el 9 piso de la torre mas cara del país, al llegar, abrí la puerta- pasa, ponte comoda, por favor, ahora vuelvo- ordene algunas cosas a la habitación, volví con ella, ella estaba parada observando por la venta, me acerque, admire su perfil.
- Hermosa vista- sonrisa nerviosa, una sensación extraña en el estómago, nervios.
- Cuando gustes- sonreí- eres bienvenida- tocaron el timbre- ahora vuelvo- camine hacia la puerta, tome un rosa, la botella de vino y algunos bocadillos- esta es para ti- extendí la mano .
- Gracias- sonreí , me sentí bien al recibirla hace mucho no me regalan rosas, pensé, con una ligera sonrisa dibujada en los labios, intentando no despertar, pensando que era un sueño .
- ¿Vino o Champagne?- ella me miro, con esos ojos hermosos, con esa mirada expresiva.
- Vino- sonrisa nerviosa- por favor- di un sorbo a mi bebida, una mirada coqueta acompañada de un pensamiento claro: sean, cual sean sus intenciones no pienso irme, suspire, el momento era perfecto, miradas, sonrisas, un acercamiento lento, hasta que sonó mi celular, el aclaró la garganta.
- Espero- dije mirándola, deseando que no respondiera el teléfono.
- No, es importante- no tengo intenciones de responder- El celular está en mi bolso- una sonrisa nerviosa, la conversación cada minuto se volvíaa mas interesante, el se veia tan atractivo con la luz del apartamento, las mangas de la camisa, desabrochadas, dobladas, a mi me parecia un sueño, mi sonrisa de boba, la mirada puesta en èl.
- Eres una chica muy agradable- le dije mirandola, nos acercamos a la ventana, yo movi el sofa, para disfrutar la noche, ver las luces de la ciudad, ver el amanecer , sonreí, ella me sonrío, me anime , me acerque lentamente, acaricie su mejilla, la bese, esta ves la bese durante varios minutos, nos separamos.
- Me dio hambre- soltamos una carcajada, nos miramos.
- No soy muy buena cocinera- dije mirandolo- pero puedo hacerte un sandwich- el me miro.
- Tú eres mi invitada, asi que yo cocinare para ti- me puse de pie, extendí mi mano, caminamos hacia la cocina, saque algunas cosas del mueble de la despensa, encendi la lumbre- preparare mi especilidad- guiño de ojo.
- ¿Ah si?- el guiño de ojo hizo que me derritiera por el, es tan apuesto y varonil pensé.
- Pasta- sonreí , serví dos copas mas de vino- ¿Cuentame cuantos años tiene tu hijo?- la mire.
- ¿Cómo sabes que tengo un hijo?- pregunte asustada.
- Lo comentaste en la entrevista- sonrei- te puse atenciòn, me importa saber- no dije mas me acerque, bese nuevamente sus labios, mis manos se posaron en su cintura, sus brazos en mi cuello, sus besos, su aroma, hasta que ella dijo.
- Se quema la comida- soltamos una carcajada.
- Esa comida- dije en tono serio, apague la lumbre, regrese hacia ella, pose mis manos, en su cintura, la bese nuevamente, esta vez sin intenciones de soltarla, mis manos bajaron por sus glúteos, sus piernas, levante ese vestido negro, ella no puso resistencia, sus ojos, sus labios rojos, me invitaban a seguir besandola, sus manos, desabrocharon mi camisa, la desnude en la sala, bese su cuello, su clavícula, caminamos juntos por la sala, llegamos al sofa, la bese la abrace, tuve sexo con ella, nos levantamos del sofa y nos fuimos a la cama, besos , caricias.
Aineth
Sentir su cuerpo, sus caricias, tener sexo en la sala, en la cocina, en la habitaciòn, es algo nuevo para mi, algo super sexy, una de mis fantasías eroticas, pense mientras mis manos estaban apoyadas en su pecho, nuestras caderas moviendose con tanta coordinaciòn.
Ricardo
A la mañana siguiente la vi en la cama, me acerque bese su espalda, tuvimos sexo una vez mas.
Aineth
Me levanté de la cama, tome mi ropa sin decir nada, caminé hacia el tocador, me fui a la regadera, minutos despuès el estaba ahí a mi lado tomando la ducha conmigo, llenadome de besos y caricias, al salir tome mi vestido, estaba cerrando el cierre cuando Ricardo se acerco, beso mi espalda.
- ¿Te irás?- pregunte mientras la abrazaba por la espalda.
- Debo irme, mi hijo me espera- por no decir mi esposo, camine hacia el sofa, saque mi celular, llamadas y mensajes de Felipe, sin ganas de volver pero debia hacerlo, Ricardo se acerco.
- ¿Te veo el viernes?- pregunte mirandola, yo en ropa interior, deseando volver a la cama con ella, volver a besarla, tener sexo.
- Lo voy a pensar- tome mi bolso, camine hacia el elevador, èl camino tras de mi descalzo, esas piernas musculosas y ese pecho que me deja sin aliento, me sonrio, una sonrisa picara y sensual, su cabello chino esas canas que lo hacen ver y parecer tan interesante.
- ¿ Si me desnudo te quedas?- ella me miro, sonrio.
- Interesante propuesta pero debo ir por mi hijo- el elevador se cerro, yo no podia creerlo tuve una noche de sexo, inolvidable, cerre los ojos y recorde cada caricia, cada beso, la pasiòn con la cual nos entregamos, todo el camino me sentì feliz y contenta, hace años no pasaba una noche así, tome aire, abrí la puerta de la casa y ahí estaba Felipe, molesto.
- ¿Dónde estabas?- mi tono serio y molesto.
- Estaba en la fiesta- menti.
- ¿No fui claro cuando te dije que debías volver antes de las 2:00 am?- ella pareció ignorarme camino hacia la habitaciòn de Alexander- a tu hijo no lo busques esta con mi madre, ya que tu no puedes cuidarlo, no tienes tiempo- dije molesto- se te olvida que tienes una familia- ella seguía ignorándome, así pasamos el fin de semana.
Ricardo
Llegue muy temprano a la oficina, quería verla, ver su sonrisa, al llegar fui el primero, se que ella siempre llega temprano, así que llegue y la busque estaba en su oficina, me acerque a ella, ella estaba sentada en su silla.
-Hola, buen día- dije mirándola, ella me sonrió.
- Hola Ricardo- mi tono serio, supongo que aquí solo será mi jefe, el jefe mas sexy que he tenido, el me miro.
- Saluda- abrí los brazos, ella se levanto de la silla, yo la tome entre mis brazos, bese sus labios, su cuello, dije en tono suave a su oido- quiero tener sexo contigo- sonreí, la solté, ella se sonrojo, lo cual me pareció tan sexy.
- ¿Aquí?- pregunté levantando la ceja, sus manos quitaban mi cabello de mis hombros, se inclinó, beso mi cielo, su aroma inundó mis sentidos, en ese momento yo no podía pensar, era incapaz de razonar.
- Me encanta tu aroma- sonreí- la suavidad de tu piel- deslice las yemas de mis dedos por su cuello, hasta llegar al escote de su blusa, me detuve la observé, buscando su aprobación, continué mi camino con besos y caricias, unas voces se escucharon en el pasillo, le dije al oído- te salvas- guiño de ojo.
- Buen día ingeniero- el me miró, su mirada cómplice, yo acomodaba mi saco mientras él me miraba, salió de la oficina.
Aineth
Coincidir con el me ponía nerviosa, escuchar su voz, al entrar a una reunión , me senté algo alejada de él, pero él se cambió de lugar quedando junto a mi.
- Buen día señorita Mendez- sonrisa nerviosa.
- Buen día – sonreí- ingeniero- agache las mirada, me sentía y estaba nerviosa, durante la reunión, el acaricio mi pierna, este juego me gusta pensé, la mirada de todos , concentrada en la explicación , sin prestar atención y mucho menos sospechar lo que sucedía, una mueca se dibujaba en el rostro de Ricardo, una mirada cómplice, entre él y yo, se levantaron de la mesa listos todos para salir, el me miró.
- Aineth quédate por favor- mi tono y rostros serios, ella se sentó, todos salieron cerrando la puerta , me levante de la silla, camine hacia la puerta asegurándome de cerrarla con seguro, camine hacia ella, me acerque colocándome cerca de sus labios, nuestros ojos, mis labios y sus labios se juntaron, me senté a su lado.
- Pensé que aquí eras solo el jefe de mi jefe- sonrisa nerviosa, sus ojos verdes me observaban , yo pensaba ¿Por qué me gusta tanto?.
- Me gustas- sonrisa nerviosa- me gusto lo qué pasó esa noche en mi casa- acaricie su pierna, su piel suave, la recuerdo.
- ¿Ah si?- lo mire, me puse de pie, el camino tras de mi , me abrazo con fuerza por la espalda, besando mi cuello, sus manos se deslizaron por mi cintura, mis piernas, una sonrisa nerviosa, el siguió su camino levantó mi falda, besando mi cuello, bajando mi blusa para besar mi hombro.
- Me encanta tu olor- detuve mis manos dentro de su falda, tocaron la puerta, mi rostro rojo, su mirada confundida, se sentó frente a mi y yo abrí la puerta.
- Señor Ricardo, buscando a la señorita Aineth.
Aineth
Cuando escuché mi nombre me levante de la silla, acomodando mi falda y mi blusa, camine hacia la puerta, la mirada de Ricardo enfocada en mi, lo mire y dije.
- ¿Me permite recibir a la persona que me busca?- mi tono tímido.
- Claro- me quede mirándola, ella se fue yo volví a mi silla, pero quise saber quién la. Sacaba, salí a la terraza ya ahí estaba ella hablando con un tipo, el cual parecía reclamarle algo, el guardia se acercó a ella, yo me quede mirándola, viendo el auto al cual el tipo subió.
Ricardo
Las personas empezaban a irse, yo estaba por hacer lo mismo, hasta que la luz de su oficina me hizo ir hacia ese lugar, toque a la puerta, ella respondió.
- Pase por favor- yo colocaba mis cosas dentro de mi bolso, apagaba mi laptop, colocaba la agenda en mi bolso, Ricardo entro, sus manos fuerte, el aroma de su perfume, me dejaron claro que era el.
- Dejamos algo pendiente- dije mientras, buscaba su cuello, acariciaba sus piernas, esas piernas tan lindas, bese su cuello, baje su falda, la abrace por la espalda, acaricie cada espacio de su piel, recorrí con mis besos, al final me senté en la silla, ella en el escritorio, me miró.
- Hiciste realidad una fantasía- me levante del escritorio y empecé a vestirme, el se acercó.
- Vamos a mi casa- dije cerca de su oído, acariciando sus glúteos..
Aineth
Ricardo y yo empezamos a compartir cenas en su casa, escapadas a otras ciudades, durante tres meses, hasta el día de hoy, el guardia entra a mi oficina, en tono serio y amable dice:
- Señorita, la buscan.
- ¿Quién?- pregunte sin prestar atención, con la vista posada en mi computadora, hasta que una voz conocida dijo.
- ¿No puedo venir a visitar a mi esposa?- mi tono sarcástico y la mirada clavada en ella, levanto la mirada, sus ojos se clavaron en mi buscando una explicación, con una mezcla de incomodidad y molestia, se puso se pie, me miro, con una sonrisa forzada, respondió.
- Claro, que puedes- sonrisa fingida, le di las gracias al guardia, Felipe entro, se acercó beso mis labios y me abrazo, tomándome por la cintura, sus brazos eran extraños para mí, al igual que sus labios, su cercanía me era indiferente, en mis labios y mi cuerpo estaba la marca de las caricias de ese hombre que estaba al final del pasillo.
- Hueles delicioso- bese su cuello- hace tiempo que tú y yo- bese sus labios, coloqué mis manos sobre sus glúteos.
- Felipe aquí no- no estaba interesada en tener intimidad con él, en otro tiempo su aparición en mi oficina y sus manos en mis glúteos me hubiesen provocado y habría hecho realidad una de mis fantasías, pero ahora, ahora no quiero sus besos, menos sus caricias.
- Ese collar no lo había visto- la mire, buscando respuestas.
- Lo compré hace poco- mentí, fue un regalo de Ricardo.
- Quiero que vayas a casa, que hagamos el amor- la abrace y bese su mejilla, intentando convencerla.
- No, puedo tengo una cena de negocios- mentí, dirijo la mirada hacia la computadora , evitando mirarlo a los ojos.
- ¿Puedes cambiarla?- bese su cuello , acaricie sus piernas.
- Es importante esta cena- el insistió, con caricias y besos, sus manos formaban círculo bajo mi blusa, hasta que la puerta se abrió, los ojos de Ricardo se clavaron en Felipe, llenos de furia, mi rostro sonrojado, Ricardo se limitó a decir.
- Lo siento debí tocar- salí de la oficina, cerré la puerta y camine hacia mi auto, me molesto ver a ese tipo acariciando a Aineth, al día siguiente ella buscó hablar conmigo, enviando mensaje, intentando quedarse a solas conmigo, yo lo evite a toda costa, hasta que el viernes llego, la gente se había ido o al menos eso pensé, tomé mi teléfono, salí hacia mi auto y ahí estaba ella, me sonrió.
- ¿Seguirás evitándome?- lo mire, deseando besarlo.
- Usted es una mujer casada- seguí mi camino, tratando de evitarla, con unas inmensas ganas de besarla, de tomarla entre mis brazos, de llenarla de caricias, hacerle el amor.
- ¿A caso estás celoso?- pregunte mirándolo, con la ceja levantada y los brazos cruzados, esperando su respuesta, buscando su mirada, sus ojos verdes y esa sonrisa sexy que tiene, que tanto me gusta.
- Eso es imposible, lo nuestro fue una noche de copas, de diversión- dije con la mirada hacia el interior de mi auto.