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MI ESPOSA CIEGA

MI ESPOSA CIEGA

Autor: : Emma Brown
Género: Romance
-Señora Spencer la cirugía fue todo un éxito, volverá a ver con normalidad en unos meses, siga mis indicaciones y todo saldrá bien. Una sonrisa se formó en los labios de la joven, después de años de oscuridad, al fin volvería a ver la luz. Podría regresar a la mansión de su esposo, pero esta vez las cosas serían diferentes, quería hacer sufrir a las personas que le habían hecho daño. -Gracias doctor -murmuro con una sonrisa. Abandono el consultorio del doctor, se había mantenido lejos de las cámaras por meses, pero en unos días regresaría, obviamente sería una sorpresa para todos.

Capítulo 1 PREFACIO

Elisabeth se ve atrapada entre la fría realidad de su esposo Axel y los cálidos sentimientos que aún alberga en su corazón.

Aunque la razón le susurra que debería pedir el divorcio, su corazón vacila, tejiendo un dilema que la llevará a descubrir el verdadero significado del amor y la valentía.

Pero el amor también puede ser cruel, capaz de desgarrar los corazones más leales.

La pasión, la misma que nos une, puede mutar en celos y oscuridad. Los desengaños, las traiciones, son capaces de convertir el amor en una auténtica tragedia.

Elizabeth miraba por la ventana, una lágrima resbalo por su mejilla, después de seis meses fuera de casa debía de volver.

Aquel lugar al que nunca pudo llamar hogar, las cosas habían cambiado, su momento había llegado, era una lástima que su esposo no la amara, pensó que con el tiempo él podría llegar a tener sentimientos por ella, pero se equivocó.

Él seguía enamorado de su exesposa y ella solo era una extraña en ese lugar, era momento de afrontar su realidad, quería el divorcio, no aceptaría ni una sola humillación más.

Había llorado tantas veces en silencio, su corazón se había amargado como la hiel, el amor que sentía no era el mismo, se había marchitado, como una flor que se deja a su suerte para que muera de tristeza y soledad.

Salió del aeropuerto con sus maletas, debía de ser fuerte, por su propio bien.

Capítulo 2 ESPOSA PERFECTA

-Quiero que te cases con Elizabeth, es una buena chica, ese es mi último deseo, ya estoy vieja y cansada, necesito dejar la empresa en manos de alguien responsable.

Hablo la mujer mirando a su hijo con una sonrisa, sus esperanzas estaban en él.

-¡¿Qué dices, mamá, acaso te volviste loca?! -Exclamó Axel molesto -de ninguna manera, ya estuve casado una vez y no quiero volver a estarlo y lo sabes.

La mujer miró a su hijo fijamente, era consciente de sus palabras y sabía muy bien lo que estaba haciendo, pero él era demasiado joven y torpe para entenderlo, no podía explicar sus motivos, no en ese momento.

Su exesposa no era la persona indicada, solo una sinvergüenza que buscaba fortuna y lo obtuvo al disociarse de su hijo, de eso no había dudas, lastimosamente él seguía enamorado de esa mujer, que era peor que una serpiente venenosa.

La muy desgracia sabía muy bien como manipularlo para tenerlo a sus pies, debía de forzarlo a casarse con Elizabeth.

-Cuida como me hablas muchacho, olvidas que soy tu madre -le dijo la mujer con un semblante serio.

-Lo siento mamá -se disculpó Axel tratando de mantener la calma -quieres que me case con la joven que recogiste del orfanato cinco años atrás, acaso olvidas mi reputación, además ni siquiera la conozco, no es una buena idea.

Axel estaba molesto con la propuesta, no pensaba aceptar, la respetaba, pero no quería volver a casarse, seguía enamorado de su exesposa.

-Ella salvo a tu hermana de morir hace unos meses, creo que un matrimonio es lo justo, ella tiene 23 años y ninguno de los pretendientes que elegí personalmente quiso desposarla, ella merece ser feliz, no quiero morir y dejarla desamparada, ¿lo entiendes? Tengo una deuda con ella.

Axel mantuvo un rostro serio, no aceptaría por nada del mundo, no iba a aceptar los caprichos de su madre, no está vez, ya no era un niño, podía tomar sus propias decisiones.

-Si nadie quiso desposarla será por un buen motivo, no lo crees -hablo con cierta ironía -además no soy el único hombre en la familia.

La mujer negó con la cabeza, quizás Elizabeth no era una mujer sumamente hermosa como otras, pero en su interior era un ser realmente adorable que valía su peso en oro.

Pero su hijo difícilmente vería eso, ya que seguía enamorado de Verónica, esa mujer era de lo peor, esperaba que más nunca regresará.

-Deberías de olvidar a Verónica, no lo crees, quizás esta joven pueda mostrarte lo que es el amor en realidad.

-Esto no tiene que ver con Verónica, simplemente no quiero volver a casarme, es difícil de entender.

La mujer soltó un suspiro, era muy difícil convencer a su hijo, pero no imposible, debía de buscar la manera.

-Hazlo por mí, quiero ver a mis nietos, si en dos años, las cosas no funcionan, puedes divorciarte y te dejaré tranquilo, como te lo dije, es mi último deseo.

Axel negó con la cabeza, que tenía de especial esa mujer como para ser su esposa.

-Me pides demasiado, mamá, acaso viene de una familia importante, como para yo correr el riesgo.

-Es un requisito para que obtengas la herencia, lo coloque en la cláusula, de lo contrario, no obtendrás nada cuando muera, me escuchas, suficiente, tuve con Verónica, no voy a permitir que ninguna arpía robe lo que por tantos años luche con tu padre.

El joven no podía creer lo que decía su madre, como fue capaz de colocarlo como requisito en su testamento, no era justo.

-Esto es realmente injusto, Verónica me abandono gracias a que ustedes nunca la aceptaron, utilizas lo de la herencia para obligarme a casarme con esa mujer, esto es un insulto hacia mí.

-Bueno, te lo pedí amablemente, eres mi hijo favorito, lo sabes, quiero verte feliz, mira, te estás haciendo viejo y no tienes una familia a la cual cuidar.

Dos años, en realidad era poco tiempo, haría todo lo posible por mantenerse alejado de Elizabeth, y de esa manera tendría asegurada su herencia, no quería quedarse sin nada.

-En realidad no lo necesito, pero lo haré por qué tú no me dejas otra opción, no conozco a esa mujer, esto podría ser un gran error.

La mujer esbozó una sonrisa, había prometido cuidar de Elizabeth, pero ya era una anciana, estaba cansada y sin energías, pero su hijo era la persona perfecta.

-Gracias Axel, voy a preparar la boda, invitaré a todos los conocidos, me aseguraré de que sea algo digno de la familia Spencer.

-No es necesario, madre, puedo firmar el documento, con eso es más que suficiente, no quiero otra boda, además esto ni siquiera es por amor, es más como un negocio.

La mujer se quedó pensativa, entendía el punto de vista de su hijo, quizás estaba presionándolo demasiado, pero su mayor miedo era verlo con una mujer que solo arruinara su vida.

-Entonces será algo familiar, ese día conocerás a tu esposa y me darás la razón, ya lo verás.

Axel no tuvo más remedio que aceptar el pedido de su madre, en dos años disolvería el matrimonio, le daría una buena compensación a la joven y sería libre nuevamente.

Subió a su coche y empezó a conducir en dirección a la empresa, tomo su celular y llamó a su asistente.

-Dígame jefe, ¿qué puedo hacer por usted?

-¿Sabes quién es Elizabeth Owen, la protegida de mi madre?

Hugo guardó silencio por unos minutos, había escuchado el nombre de la joven en algunas ocasiones, pero en realidad no la conocía.

Era un completo misterio para todos, su tía había rescatado a la joven de un orfanato y le había dado una buena vida, pero nunca la llevo a la mansión, de seguro tenía sus motivos.

-No la conozco, ¿por qué tanto interés en ella?

-Debo de casarme con esa mujer en dos días, para eso quería verme, tenía todo planeado -murmuro molesto -piensa que ella es mi alma gemela o algo así.

Hugo se quedó pensativo, porque su tía haría algo como eso, no tenía lógica casar a Axel con una huérfana, habiendo tantas mujeres de buenas familias disponibles.

-¡¿Bromeas verdad?!

-Eso quisiera -replicó molesto -es la única manera que tengo para acceder a la herencia, de lo contrario me quedaré en la calle.

Hugo se quedó pensativo, acaso algo andaba mal con su tía, obligar a Alex a casarse no era una idea muy razonable.

-¿Qué harás?

-Me casaré con ella, pero haré de sus días un infierno, no la amo, pero te aseguro que fue ella quien le lavo el cerebro a mi madre para casarse conmigo, no confío en esa mujer, te aseguro que ella está detrás del dinero de mi familia, no soy idiota, todas buscan lo mismo -golpeó el volante con fuerza.

Capítulo 3 BODA

Elizabeth estaba en la mansión de la familia Spencer, llevaba un vestido sencillo pese a la insistencia de Rachel por ponerle algo ostentoso.

Su corazón latía con fuerza, se llevó las manos al pecho, la señora Spencer le ofreció un trato, eso incluía una boda, tenía algunas deudas con la mujer, así que no podía negarse.

Era una manera de pagar las atenciones y cuidados que habían tenido con ella, además de haberla salvado.

-Falta poco Elizabeth, te ves hermosa, me gustaría maquillarte, pero sé que no te gusta.

-Exactamente, nada de maquillaje, estoy muy nerviosa.

-Tranquila, te traje un buen trago de tequila, todo estará bien, mi hermano es un buen hombre, de eso no tengo dudas.

La joven se acercó y coloco el vaso en sus manos, bebió el contenido de un solo golpe, Rachel se asomó por la ventana y observo lo lindo que se veía el jardín, bien decorado en tonos blancos.

Era una lástima que no se fueran a casar en una iglesia y con muchas personas, miro a Elizabeth, el vestido era sencillo, pero se veía hermosa, se acercó y le coloco el velo, luego le ayudo con los zapatos.

Escucho que alguien llamo a la puerta, una de las empleadas se asomó indicándoles que era momento, la ceremonia daría inicio en cualquier momento.

-Es momento Elizabeth, estaré cerca por si me necesitas.

La joven solo asintió con la cabeza, Rachel tomó su mano y la guio lentamente por los pasillos, podía escuchar a las personas hablando y caminando de un lado al otro.

Al verlas había demasiado silencio, eso solo significaba una cosa, podía verse bien o demasiado mal, su amiga le ayudó a bajar las escaleras, temía resbalarse y caer.

Sentía una sensación extraña en el vientre, por fin iba a conocer a su prometido y futuro esposo, solo esperaba que él fuera diferente a como los describían los medios, de lo contrario su vida sería muy complicada.

Continuó avanzado, se le hacía una eternidad llegar al jardín, su amiga se detuvo, eso le indicaba que habían llegado al lugar indicado.

Respiro profundamente, tomo el ramo de flores con fuerza, podía escuchar los murmullos de las personas, pronto hubo un silencio ensordecedor.

Escucho que alguien se acercaba, imagino que se trataba de la señora Spencer.

-¿Estás lista pequeña?

-Sí, -respondió la joven tratando de ocultar su nerviosismo.

Escucho la música de piano de fondo, sentía que le faltaba el aire, su vida iba a cambiar en unos minutos, continuó avanzando lentamente, todo parecía poco creíble, incluso pensó que estaba soñando.

La mujer se detuvo, justo en ese momento pudo sentir la mirada penetrante del hombre, se empezó a sentir incómoda.

Sus nervios aumentaron, en cualquier momento podía desmallarse, el padre empezó a con su discurso.

Axel clavó sus ojos en la mujer frente a él, no entendía por qué se comportaba de esa manera tan extraña, ni siquiera lo miraba a los ojos, acaso fingía ser tímida.

Su cabello era corto, le llegaba a la altura de los hombros, su rostro no tenía ni una pizca de maquillaje, parecía un cadáver sin vida, su vestido era como de la época colonial, le llegaba a la altura de las rodillas, haciendo ver a la joven poco atractiva y sin curvas.

Dejo de prestarle atención al padre, sus ojos estudiaban a la mujer frente a él con detenimiento, definitivamente había cometido un error, ella era todo menos hermosa y agraciada.

Quería salir corriendo de allí, miro a su madre, ella le mostró una sonrisa, negó con la cabeza, acaso se estaban burlando de él.

Eligió a la mujer más fea que encontró, incluso sus uñas estaban sin pintar, eran cortas, se supone que debía de verse como la esposa de un hombre rico, no como la empleada de servicio.

Sus ojos viajaron a los zapatos de la joven, ella no dejaba de sorprenderlo, sus zapatos eran sencillos y de color blanco, se puso furioso, ni siquiera puso usar unos tacones hermosos.

Definitivamente, ella lo hacía para molestarlo, al menos la prensa no estaba presente, se ahorraría la vergüenza de que lo vieran al lado de esa mujer.

Giro su vista a los presentes, observo a Jacob, su mirada de burla lo decía todo, como su madre se había atrevido a invitar a ese imbécil.

-¡Señor Spencer! -Le hablo el padre al notar que no le estaba prestando atención, sus ojos volvieron al hombre de la sotana -¿acepta a Elizabeth Owen como su legítima esposa? Para amarla y respetarla todos los días de su vida, hasta que la muerte los separe.

Guardo silencio por unos minutos, observo a la joven nuevamente, luego a su madre, recordó su promesa.

-Aceptó -murmuro entre dientes.

Algo que no pasó desapercibido para Elizabeth, sintió una sensación extraña en el pecho, quizás se estaba equivocando.

-Señorita Elizabeth Owen, ¿acepta a Axel Spencer como su legítimo esposo? Para amarlo y respetarlo todos los días de su vida, hasta que la muerte los separe.

-Aceptó -respondió soltando un suspiro.

-Los declaró marido y mujer, puede besar a la novia.

El corazón de Elizabeth empezó a latir con más fuerza, no sabía si en realidad quería ser besada por su esposo, tras unos segundos se dio cuenta de que no lo haría.

Pronto las personas en el lugar empezaron a murmurar por la actitud distante del novio, Axel tomó la mano de Elizabeth, no soportaba ese espectáculo, bajo de la tarima caminando rápidamente.

La joven no pudo seguirle el paso, al bajar el último escalón tropezó y cayó de rodillas al suelo, en ese momento hubo silencioso.

-¡Acaso no te fijas por donde caminas! -Exclamó Axel molesto.

Rachel se acercó a la joven y la ayudó a levantarse, Elizabeth en ese momento quería desaparecer, sentía tanta vergüenza, todos sabían que ella era ciega, desvío la mirada, tenía los ojos aguados.

Acaso lo hacía para avergonzarla frente a los demás, le parecía algo grosero de su parte.

-Tranquila, ¿estás bien?

Elizabeth asintió con la cabeza, Axel abandono el jardín sin importarle la condición de su esposa, necesitaba tomarse un buen trago y olvidar ese mal rato.

Debía de soportar a esa mujer por dos años, su esposa era realmente diferente a como la había imaginado, su madre le había jugado una broma de mal gusto.

Nada en esa mujer llamaba su atención, era mejor mantener, su matrimonio oculto de los medios, quería evitarse la vergüenza.

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