Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > MI SALVACIÓN
MI SALVACIÓN

MI SALVACIÓN

Autor: : Sarah Corín
Género: Romance
Austin.- Mi madre solía decir qué estábamos destinados para alguien en este mundo, me parecía una mierda qué pensará que alguien era capaz de amar sin condición en este frío mundo con la incapacidad de dar sin recibir beneficios a cambió, todo esto del amor me parecía absurdo después de todos los malos momentos que habíamos vivido en el pasado con el idiota de mi padre, aborrecí aún más esté pensar cuándo la única persona capaz de amar esto qué soy ya no existía... ya no estaba conmigo, mi madre era todo por lo que había luchado desde muy pequeño, hasta qué una maldita enfermedad terminal le arrebató la vida, dejándome sólo y sin ganas de seguir, estaba decidido a acabar con éste dolor, de terminar con mi insignificante existencia de una vez por todas, eso debía ser así, lo sería... hasta qué la vi, Maddison me dio la oportunidad qué no fui capaz de pedir, pero sabía qué necesitaba. La oportunidad de amar y ser amado. Ella fue Mi Salvación en este infierno al que llamó vida. Me hizo ver que merezco más de lo que creó y que valgo mucho más de lo que me esfuerzo por notar. Me gustaría poder decir a viva voz qué encontré el amor cómo los personajes principales de las románticas historias cliché qué mamá me obligaba a ver, pero la verdad es que yo no la encontré a ella, ella me encontró a mí. Quiero anticiparte qué existirán muchos desaciertos en esta historia, tropiezos y errores, muchos de ellos, pero pienso luchar por ella hasta el final, porque he conocido a muchas personas a lo largo de mi vida... pero sencillamente, nada se siente cómo ella. A ti qué me lees, quiero decirte que un día conocerás a alguien qué entenderá tu historia y te protegerá. Mi nombre es Austin Smith y está es la historia del chico qué fue salvado.

Capítulo 1 C1. ESCAPÉ HACÍA LA FELICIDAD

Austin.-

¿Qué tal lector? Mi nombre es Austin Smith y quiero compartir contigo una historia que no es específicamente centrada en romance... lamento decepcionarte. Si, el amor reina en mi vacío ser, pero antes de que eso sucediera tuve que vivir y soportar cosas realmente duras hasta llegar al punto en el que estoy. Perdidamente enamorado. Podría fácilmente decir qué Maddison es mi vida en pleno, me atrevería a afirmar que es mucho más que eso, si... es extraño como pasas de no creer en el amor a estar locamente enamorado, pero solo sucedió. Como todo en esta vida parte del proceso de vivir se basa en caer, levantarte, avanzar y todas esas tonterías que nos decían de pequeños. Y todo esto es cierto, la real determinación es tener la disposición de levantarte y seguir, esa es la parte realmente ruda... dicen que pasar por cosas duras es la parte difícil de afrontar, pero la verdad es que seguir adelante cuando el dolor carcome tu alma es mucho más complicado, pero como dije antes... sé que tú como yo, conocerás a alguien que entenderá tu historia y te protegerá.

Y bien... ¿te unes conmigo a esta aventura, llena de emociones, errores, valentía, audacia y sobre todo, amor?

Comencemos desde el inicio.

Tuve una infancia de mierda, mi padre era un drogadicto que solía golpearnos a mi madre y a mi cada día, tuve que ver como él una y otra vez abusaba de mi madre verbal y físicamente sin la oportunidad de hacer algo para detenerlo, les juro que lo odiaba.

Tenía 6 años la primera vez que mi padre me golpeo... me rompió dos costillas, fracturo mi nariz y mi pierna derecha, estuve a nada de irme de este mundo cuando ese hijo de puta me golpeo tan fuerte que fue capaz de causarme una embolia debido a una gran fractura, tenía 9 años y me había ganado la paliza por derramar su cerveza en la alfombra, me envió al hospital casi agonizando. Lector, no quiero que odies a mi madre, ella ha intentado ir con la policía pero de nada sirve... Dustin Smith es un hombre con poder en esta ciudad, aunque nos cueste aceptarlo, es importante, en ese momento no sabía con certeza por que las personas le infringían respeto, para mí es y siempre será un alcohólico de mierda sin la capacidad de hacer algo bueno ni aunque de eso dependiera su mísera existencia, lo cierto es que se trataba de algo mucho más grande lo que pudieras imaginar.

Recuerdo perfectamente ese día...

- Ven aquí maldito engendro, eres un idiota.

- Papá, lo siento... yo no quise... yo no quise hacer... - un golpe seco recibió mi pequeña mandíbula antes de poder terminar de formular mis disculpas, seguido de otro, otro y otro...

- Así aprenderás a no ser un idiota, bueno para nada.

Mama llego en ese instante, mi cara ya estaba totalmente enrojecida debido a los golpes, me había pegado antes, pero hoy sí que había despertado toda su furia, porque sentía que en cualquier momento moriría a manos de mi propio padre.

- Dustin por favor... ya basta. VAS A MATARLO, SUELTALO. HAZLO CONMIGO, PERO NO A ÉL... POR FAVOR, SOLO ES UN NIÑO.

- Tú cállate maldita puta.

Mi padre soltó mi cuello y me arrojo al piso, me sentía mareado, gotas de sangre caían frente a mí, manchaban mi ropa, mis zapatos... se dirigió a mama y tuve miedo, no quería que la lastimara. Vi como la golpeaba con la parte trasera de su mano, tirando a mama al suelo despavorida, cuando iba a por el segundo golpe, me levante como pude y corrí en su dirección para detenerlo, comencé a golpear su pierna con mis puños, pero fue inútil... me tomo por el cuello de mi camiseta y me arrojo con tanta fuerza que golpee mi cabeza con un objeto, no se identificar de que se trataba, pero fue tan fuerte que quede inmóvil, escuchaba el llanto y los gritos de mama que se hicieron menos audibles con los segundos, de pronto... oscuridad.

Horas más tarde...

Desperté en una cama extraña, tenía frió y solo podía ver un montón de luces apuntándome, me dolía toda la cara y mi cabeza, era horrible, todo me daba vueltas y no lograba ver con suma claridad.

- Mamá

- Estoy aquí mi bebe, estarás bien.

Se lo que piensas lector, suena drástico, pero para mi madre y para mí fue un antes y un después en nuestras vidas, ya que decidimos largarnos de ese infierno e irnos a EE.UU para hacer una nueva vida lejos de todos los malos recuerdos que nos ocasionaba este lugar.

No fue nada sencillo... esta parte de la historia no es del todo feliz, es trágica, llena de errores, estupidez y mucha pero mucha paciencia.

Llegar a ese lugar siendo provenientes de un pequeño pueblo de Canadá no fue fácil, no teníamos dinero, estabilidad o un lugar hacía donde ir, pero algo si teníamos, la disposición de huir de este infierno y haríamos lo necesario para sobrevivir pero con paz, mi madre merecía paz.

Siempre pensé que ella merecía mucho más de lo que tenía, un mejor esposo, un mejor hogar, una mejor familia, un mejor hijo, y sin duda alguna, ella merecía una mejor vida... admiraba mucho su capacidad de ver la vida desde una perspectiva mucho más positiva, aun habiendo vivido todo lo que vivió, habiendo sufrido dolor y reproches, ella seguía con su cabeza en alto, su ancha sonrisa qué iluminaba hasta el más oscuro lugar y sus ganas de vivir, no sé de dónde rayos sacaba tantas fuerzas, pero siempre se mantenía en pie, ella era mi más grande ejemplo a seguir, me decía a mí mismo qué no la merecía, pero la vida me había dotado con un ser humano grandioso cómo madre, fue todo lo qué mi padre nunca llegó a ser, amor puro.

Me encontraba postrado en una pequeña camilla de un hospital, soportando el dolor qué recorría mi pequeño cuerpo llenó de golpes, miraba mis manos y podía ver las pequeñas cicatrices causadas por mi padre, no podía entender por qué no nos quería, en incontables oportunidades me decía a mí mismo ¿qué había de malo en mí? Hacia todo para complacerlo, pero siempre terminaba ganándome una fuerte paliza, quisiera decir qué no era capaz de adaptarme, pero no es cierto... cuándo vives abusó muchas veces, parte de ti lo acepta y vive con eso, aprendes a vivir con dolor, quizás querido lector pensarías qué estoy loco, pero la verdad es que para mí vivir era lo importante, aún si quisiera rendirme, no podía hacerlo, mamá me necesitaba, pienso qué recibir los golpes de mi padre era bueno, por qué los recibía por ella y no le hacía daño mientras me tenía a mí, eso era suficiente.

Soportaría lo qué sea por ella.

Sacándome de mis pensamientos, mamá acaricio mi golpeada mejilla dándome una punzada de dolor debido a su tacto, pero este no dejaba de ser dulce y entre lágrimas dijo.

- Mi pequeño Audi, nos iremos de aquí, seguiremos luchando y daré todo de mí para que puedas gozar de una vida de privilegios, de un hogar lleno de amor y paz, por qué es lo que un niño sano necesita.

Amaba a mi madre.

- Te amo mamá.

- Y yo a ti mi pequeño.

- ¿lo prometes mamá?

Levante mi meñique en su dirección. Ella me sonrió con complicidad.

- Lo prometo.

Me dio un fuerte abrazo cargado de amor, de esos que son capaces de unir hasta la pieza más rota de nuestro ser.

Rápidamente me sacó del hospital con cuidado de que nadie pudiera vernos, como dije antes, mi padre tenía a todas las personas de este cutre lugar en sus manos, si ellos notaban nuestra ausencia, avisarían a mi padre y todo sería... horrible, por ello debíamos ser cuidadosos, pudimos salir de ahí, corrimos todo lo que pudimos hasta ocultarnos en un pequeño lugar, unos minutos más tarde, seguimos nuestro camino hasta llegar a nuestra casa y fuimos a por las maletas y nuestra ropa con suma rapidez, mi padre no estuvo con nosotros en el hospital, y para nuestra suerte no se encontraba en casa, había dicho a mi madre que no llegaría hasta después de la media noche, ese momento, precisamente ese era nuestro escapé, nos movimos rápidamente y salimos de ese lugar, de momento sentí tranquilidad, mire a mi madre y ella me dedicó una mirada de esperanza, ya no lloraba, se le veía ¿tranquila? No sé muy bien como describir su mirada, sólo sabía que me causaba la fuerza suficiente para seguir adelante y mantener esa mirada de paz en sus ojos.

Y así emprendimos este largo viajé, nuestro padre nunca nos dio la estabilidad prudente para poder obtener la documentación necesaria y poder salir del país de la manera más sencilla, nos vimos obligados a pasar penurias, yendo de aquí allá como unos forasteros, en ocasiones estuvimos en algunos trenes, mama pedía ayuda a los autos que transitaban la zona, en una ocasión vimos a uno de los tantos "socios" de mi padre en su auto, experimente un miedo horrible, pero como todo hasta ahora, pasamos desapercibido, aun seguíamos en este largo camino, conocimos a muchas personas que nos ofrecieron su ayuda, todo me parecía agotador y bastante frustrante, pero lo impresionante es qué mamá no dejaba de sonreír aun cuando estábamos en un lugar que pues... no sé dónde estaba, me parecía ¿la nada? No era importante, mamá estaba feliz y eso es suficiente; después de unos días largos, llenos de cansancio, angustia y bastante temor, finalmente habíamos llegado, la ciudad qué había escuchado hablar a mi madre en incontables veces con las madres de mis amigos "New York" este era su sueño y yo estaba con ella, seríamos finalmente felices.

Capítulo 2 C2. UN NUEVO COMIENZO

Austin.-

Al llegar a esta gran ciudad, lo inicial era conseguir un lugar para vivir... parece mucho más sencillo decirlo que ejecutarlo, ¿saben?

Estuvimos algunos días durmiendo bajo un gran puente, días que me parecieron eternos, unas personas que desconozco nos ayudaron a salir de ese lugar, gracias a ellos estuvimos un par de semanas en un refugio para desamparados, ahí conocí y vi a personas con situaciones realmente críticas, son lecciones de vida que llevare conmigo siempre, sé que suena rudo y fuerte, pero mamá siempre luchó para salir adelanté por lo que poco después logro encontrar un trabajó como ama de llaves en una casa de ricachones, no nos trataban cómo era debido pero al menos no estábamos con papá; o bajo ese tenebroso puente.

Mamá cada día iba retomando muchas más fuerzas.

Logro obtener todo para qué pudiera iniciar mis estudios y no sólo se trató de una escuela común, era uno de los colegios más prestigiosos de la zona, sí sé lo que piensas, tenía una mamá increíble.

Disfrutaba de mi vida en esta nueva ciudad, siempre me decía a mí mismo que todo lo que pudiera estar viviendo aquí siempre sería mejor que tener que soportar lo que vivía en mi antigua ciudad, en mi antiguo hogar, debo admitir que nunca me sentí en casa cómo hasta ahora y es qué un hogar te da protección, bienestar y calor fraternal, pues... mi antigua casa carecía de todo esto, por ello sentía este lugar cómo mi hogar, mi nueva casa, mi nuevo comienzo.

Estuvimos en casa de los señores Foster por 4 años, el señor Luca Foster siempre me daba caramelos y me contaba historias de sus viajes, aunque su esposa la señora Marla Foster era una cascarrabias que no me permitía estar en la misma habitación que sus hijos, sabía que no era una mala persona, aunque en incontables oportunidades intenté decirle al señor Foster que huyera cómo lo hicimos mamá y yo, pero sabía que no iba a escucharme y quizás mamá se enojaría, era mejor evitar esa situación que claramente no me beneficiaría, sí que extrañaría a ese sujetó. Pero sobre todo, extrañaría a Lana Foster, su hija mayor... sí, me llevaba algunos años, pero gracias a ella aprendí a tocar el saxofón y la guitarra, incluso me mostro como sé puede sacar el máximo provecho a mi voz, que era bastante agradable y no lo había notado hasta ahora, sé que parece que soy el tipo de chico que no se interesaría en algo tan "good boy" cómo eso pero ¿qué les digo? Se me daba muy bien realmente.

Fue muy duro despedirnos de esta casa, pero sabía que necesitábamos avanzar, mamá había conseguido un trabajo cómo mesera en un restaurante muy conocido en esta ciudad y pocos días después vivíamos en un gran departamento, mamá trabajaba sin descansó y yo me dedicaba a enorgullecerla, era uno de los mejores promedios de mi clase y sabía que eso alegraría a mamá y como sabes lector, ese siempre fue mi objetivo, mostrarle a mamá que podía ser un buen chico, que no soy cómo mi padre, odiaba parecerme físicamente a él, cabello negro azabache, ojos azul claro, piel con una tez muy blanca, casi pálida, con una estatura increíble para mi edad tenía 14 años y parecía un chico de más de 18, ya parte de mis músculos estaban desarrollándose lo que me asemejaba mucho más a la figura del hombre que hizo de la vida de mi madre y la mía un infierno, pero me decía a mí mismo una y otra vez, que yo no era él; no lo era, era un buen chico y demostraría qué podía llegar a ser mejor que ese idiota que me engendró.

Mi vida fue pasando y de la mejor forma posible, llego el momento de ir al instituto y me sentía listo, mamá me inscribió en uno de los mejores institutos de la ciudad de New York "The Berkeley College", lo sé... se ha esforzado por darme lo mejor y lo valoró más de lo que cualquiera podría imaginar, ahí hice amigos nuevos... también aprendí cosas nuevas, el mundo de las chicas por ejemplo, mi padre nunca me enseñó como ligar con chicas, nada que te sorprenda lector, él sólo fue padre por prestar su ADN para lo demás le faltaron cojones, la cuestión en sí es que me vi obligado a conocer ese mundo a mi manera y me funcionó, estuve con muchas chicas... en serio, muchas; demasiadas para contarlas con todos mis dedos, pero ¿qué puedo decir? Mis hormonas estaban al tope, no me culpen.

Pero les confieso que nunca llegué a más de una semana con ellas, nunca le presenté a una chica formal a mamá, no tuve una novia, sólo seguía una regla que me formule, sólo tendríamos 2 citas y una noche de sexo, es todo lo que podía ofrecer, no me preocupaba este método por que las chicas parecían aceptarlo y yo nunca desee una segunda vez, así que funcionaba para mí, buen método ¿eh?

En fin, había terminado una larga jornada de clases y estaba ansioso por ir a casa, el cumpleaños de mamá es este 11 de mayo y me emocionaba, sé que faltan tres meses pero ¿qué rayos?, quería hacer una gran fiesta en honor a esta mujer que merece el cielo y el universo enteró, para eso necesitaba tiempo, ¿no? al llegar a casa arroje mi mochila al piso y me quite mi chaqueta de cuero, despeine un poco mi cabello que caía sobre mis ojos (recordatorio personal, necesito cortar mi cabello) al entrar en la cocina, vi a mi madre apoyada en la encimera con ambos ojos cerrados y un tanto inclinada hacia el frente.

- Mamá, ¿estás bien?

Se percató de mi presencia y se incorporó rápidamente mirando en mi dirección, estaba algo pálida...

- Audi, ¿qué tal tu clase? Sí hijo, estoy bien; nada de qué preocuparse sólo fue un mareo.

- ¿Estas segura mamá? Te notó un poco extraña

Ella puso sus bonitos ojos en blanco y me hablo con toda la ironía capaz de reunir

- Sí papá, estoy bien.

Esbozó una forzada sonrisa e intenté convencerme a mí mismo de que decía la verdad y estaba bien.

- Bien, señorita Caroline Smith. En unos pocos meses cumplirá 39 años, será una mujer adulta y quizás con ¿menopasia o pausa? No sé cómo rayos se llama, pero ya lo tendrás.

La señale con mi dedo índice con la intención de acusarla y continúe mi discurso -¿algo que pedir al público en cuestión para esta fecha especial?

Hice una reverencia hacia ella, se había sentado en el sofá frente a mí. Pero nada de esto pareció importarle más qué...

- ¡¡¡¿¿Menopausia??!!! ¿¿¿Que te sucede??? Yo aún soy una jovencita.

Bufe de forma automática, pero vale no quería hacerla enojar quería hacerla feliz, así que sonreí y saque de mi espalda un pequeño ramo de petunias (las favoritas de mamá) y se las extendí.

De inmediato me mostró esos bonitos dientes y las recibió

- A qué debo esté honor querido Audi.

Mamá no dejaba de llamarme así, tengo 17 años debía parar.

- Mamá, tengo 17 años puedes llamarme por mi nombre ¿por favor? O mejor aún "Austin sexy Smith".

Mamá comenzó a reírse a carcajadas

- ¿de qué te ríes mujer? Eso me ofendió.

- Te llamas Audi y cumpliste 17 hace tres meses, sigues siendo mi bebe y te llamaré como quiera, fin del tema.

Puse un dramático puchero en su dirección (trata de imaginar las escenas en dónde el gato con botas de Shrek hacia esto para persuadir a los guardias, pues exactamente así. Demonios, amo esa película) sabía que no podía resistirse así qué finalmente cedió.

- Vale Austin sexy Smith, ¿vemos una película?

- Oh, claro que sí. Esta la elijo yo y veremos esa del Justiciero.

Sabía qué mamá detestaba la acción pero yo la amaba, ¿algún día será mi turno de decidir?

- Ah no, ni de chiste me harás ver a ese tipo matar sin control, mejor veamos "Orgullo y prejuicio".

Quizás algún día... pero evidentemente ¡no sería hoy!

- Ash, mamá que pésimo gusto.

Puse una exagerada mueca de asco.

- Audi, soy tu madre y veremos lo que diga.

Rebatí rápidamente

- No me obligaras a ver eso, ni de coña.

- Austin Malone Smith, veremos lo que quiera y deja de decir malas palabras.

Mierda, usó mi nombre completo, es mejor no hacerla enfadar.

- Vale jefa, veremos esa costrosa película.

Comenzó a aplaudir con emoción. Sonreí instantáneamente, una de las cosas qué amo de mamá es cuando está emocionada, por ello intentó sorprenderla siempre que tengo la oportunidad.

- Bien, iré por las palomitas, tu pon la película.

Asentí un par de veces sonriendo.

Mamá intentó correr hacia la cocina con su evidente emoción y en ese instante, pareció perder el conocimiento y cayó de bruces al piso. No reaccione a tiempo, ya mamá estaba en el piso inconsciente y yo no sabía que hacer... corrí en dirección a ella e intenté reanimarla, pero nada parecía funcionar, así que llame al 911 y llegaron 6 minutos después... mamá había fracturado su nariz debido al golpe y juró que me culpaba una y otra vez por no detenerla a tiempo, me subí con ella en la ambulancia al cabo de unos minutos, ella despertó totalmente perdida.

- ¿Audi? Bebé, ¿dónde estamos? ¿Qué sucede?

Intentó levantarse de la camilla pero falló, se veía débil y cansada, ¿cómo no pude notar eso antes? Su cara no tenía el particular brillo que la caracterizaba, estaba algo pálida.

- Mamá, estás bien. Vamos caminó al hospital, te desmayaste en casa y llamé al 911, iremos a qué te hagan unos exámenes y luego nos iremos a casa, ¿de acuerdo?

Mamá sólo asintió una vez y volvió a cerrar sus ojos.

Rápidamente llegamos al hospital y el médico le exigió un montón de exámenes qué no entendí, sólo sé qué debíamos pasar la noche en ese lugar sólo para asegurarnos de que estaba bien y claro que lo haría.

Unas horas más tarde, vi a más de tres médicos entrar a la habitación donde estábamos y vi preocupación en sus rostros... ¿qué demonios pasa?

- Señora Caroline Smith; necesitamos comunicarle algo sumamente serio y personal, será su decisión si decide que su hijo no esté presente o ¿desea que la discutimos frente a él?

Mamá asintió y habló como pudo.

- Por supuesto que sí; somos un equipo - tomó mi mano y me miró con esa característica mirada que me generaba paz cada que tenía temor, sólo qué estaba vez, la sonrisa no estaba, volvió a dirigirse a los tipos con batas blancas que nos miraban con cautela... - estamos listos para escuchar lo que tenga para decir doctor.

- Bien, mi nombre es Kalum Drew, soy oncólogo y me especializó en el diagnóstico de cáncer y sus tratamientos - silencio... ¿cáncer? Debe estar mintiendo. - sus exámenes le han diagnosticado cáncer de páncreas, este se ha propagado por los órganos distantes causándole una metástasis, lo que se conoce cómo el grado 4 (IV), lo siento señora Smith. Sí usted me permite podríamos tratar con algunos tratamientos qué, bien no podrían sanar el cáncer podrían darle mucho tiempo más de vida...

No paraba de repetirme esas palabras una y otra vez en mi cabeza "cáncer, cáncer, cáncer... mamá tiene cáncer, mamá va a morir, mamá va a dejarme"... no, mamá no puede dejarme sólo, la necesito.

Sentí su agarre en mis manos mucho más fuerte, con su mano derecha limpió mi mejilla que hasta ahora no había notado que estaba llena de lágrimas.

- Bebé, estaremos bien... haré todo lo que este en mi alcancé para estar contigo mucho tiempo, ¿vale? - hizo un terrible intentó de sonreír y siguió - Debemos ver esa película, DEBEMOS VER LA MALDITA PELÍCULA... La disfrutaremos bebé y estaremos bien. Te amo.

Con esa última palabra sentí mi corazón quebrarse en mil pedazos y desee con todas mis fuerzas ese abrazo de mamá qué lograba juntar mis partes rotas.

- Te amo mamá, estoy aquí y no me iré jamás, saldremos de esta, ¿vale? Y veremos un millón de veces la puta película.

¿Por qué sentía qué lo que decía no era cierto? ¿Por qué rayos sentía qué lo que decía era una mentira? Mi mundo cayó a mis pies en unos minutos. Haría qué mamá viviera feliz lo que restaba de vida, sé que vivirá. Necesito que viva.

Cito para ustedes las palabras significativas de John Green en el famoso libró "bajo la misma estrella"

- Y ahora qué hago con el dolor... ¿lo demandó por sentirse?

Capítulo 3 C3. SOBREVIVIR CON DOLOR

Austin.-

Al día siguiente mamá decidió salir de ese lugar y venir conmigo a casa, sentí alivió por qué parte de mí se engañaba con el hecho de que ella lo hacía porque se sentía genial, o quizás porque no pretendía dejarme sólo, aunque no es una decisión qué está en sus manos, es lo que sucede con el jodido destino, sólo resta aceptarlo y seguir, pero... ¿cómo puedes sólo aceptarlo? ¿Cómo podría siquiera seguir? La vida de mi madre dependía de un hilo y yo dependía de ella, por lo que ese angosto hilo estaba sujeto a ambos.

No podría soportar perder a alguien importante, mi vida se basó en sólo usar a las personas a mi alrededor y desecharlas cómo sí se trataran de un objetó cualquiera y no me afectaba, pero esta vez no era el caso, esta vez si perdía mucho, perdía mi vida en pleno. Caminó a casa, subimos al auto y vi a mi madre de reojo mirando hacia la ventanilla del coche, con la mirada perdida en la carretera y las casas qué dejábamos atrás ¿qué podía hacer para hacerla sentir mejor? Sí ni yo mismo sé que siento ahora, ni fuerzas tengo para hablar, sé que piensas lector qué harías todo lo que este a tu alcance si de alguien importante para ti se tratará, incluso yo lo habría pensado, pero lo cierto es que, esto no se describe hasta que se vive y... no sé qué decir o qué hacer.

Lleve a mamá a casa, a su habitación; sé que estaba triste y joder ¿cómo no podía estarlo? Estábamos en una situación de mierda. Incluso el lugar que nos rodeaba se sentía pesado y triste.

Vale, necesitaba reaccionar.

Así que esboce mi mejor sonrisa en su dirección y dije

- Mi querida Caroline, ¿quisiera usted una taza de chocolate caliente y ver una tonta película de historias cliché con su pequeño Audi?

Mamá me sonrió y por todos los cielos gracias, tenía una enorme sonrisa.

- Por supuesto que sí Austin sexy Smith, estoy lista para obligarte a ver una maratón.

¡¿Maratón?! Lo qué hacemos por los que amamos, ¿eh?

- Vale señorita, iré a preparar todo y en unos minutos nos vemos en el sofá, ¿vale?

Mostró su dedo meñique en mi dirección (es algo qué hacemos para hacernos entender que tenemos una mutua promesa por cumplir, si ambos elevamos nuestros dedos esa era una promesa irrompible) así qué yo eleve el mío y fui a por las cosas.

Mamá me obligó a ver un millón de películas y gracias a estos directores, sentía que cada película era eterna, por lo que me hacía sentir qué tenía mucho tiempo más para disfrutar de mamá.

Ella se divertía, me arrojaba palomitas y me sacudía el pelo.

- Ash Audi, mira tu cabello. Debes cortártelo un poco, ¿vale?

Asentí en su dirección y me dediqué a mirarla por unos momentos; noté pequeños detalles que no había identificado hasta ahora, como las sombras violáceas qué rodeaban sus ojos, no eran tan visibles pero si podía notarlas y definitivamente estaba un poco delgada, quizás pensé que se trataba de la cantidad de trabajo qué tenía.

Tenía miedo, miedo de perderla... necesitaba a Caroline, ella me dio todo lo que tengo y gracias a ella soy lo que soy, quizás no soy el mejor ejemplo de un chico perfecto, pero soy todo lo que no podría haber sido de no ser por ella y como si escuchará mis pensamientos, mamá se giró hacia a mí y dijo

- Bebé, quiero que sepas que no puedo estar más orgullosa de ti, eres todo por lo que he luchado, tú me diste la fuerza necesaria para seguir por ti, y te amo más que a nada en este mundo, está bien sentir miedo ¿sabes?... pero tienes que entender qué el dolor y el temor son parte de la vida, es algo que debemos afrontar, sentirlo no te hace menos, lo que nos identifica es seguir adelante aun cuando estamos qué nos cagamos del miedo y tú eres así, sé que parece ser que soy una mujer muy fuerte, pero la verdad es que en muchas oportunidades sentía que me rendía; pero te veía a ti correr de un lado a otro, con tu sonrisa enorme aun cuando sólo tenías unos cuantos dientes, tus zapatos en direcciones opuestas y la fea capa qué no dejabas de usar, verte feliz aunque estuviéramos en una situación horrible me hacía sentir que tu amor merecía mi esfuerzo y míranos, acá estamos. Tu amor valió cada pequeño esfuerzo que he hecho hasta el día de hoy. No voy a rendirme Audi, lucharé por ti una vez más y lo haré hasta el último de mis días.

Nos dimos ese abrazo qué necesitaba y continuamos con su maratón.

Un mes después...

Deje de ir a clases, quería pasar todo el tiempo que me fuera posible con mamá, no me importa si pierdo la carrera, estaba haciendo pruebas para el conservatorio de artes "Juilliard" era muy bueno con el saxofón y sabía que sería capaz de alcanzar ése sueño, pero para mí dejo de ser importante, me dedique a cuidar a mamá, parecerá increíble pero pude notar como su cuerpo se deterioraba cada día, cosa que no podía notar antes de saber lo del cáncer, el tiempo pasaba y cada día le costaba más respirar, siempre estaba agotada, aún si durmiera parte del día, perdió el apetito al instante... la veía vomitar a escondidas cada noche, pensaba que no lo veía pero claro que sí, yo no dormía y mi cuerpo estaba sintiendo la presión de dicha falta, mis amigos intentaron visitarme muchas veces, no era para menos, deje de ir al instituto y desaparecí, sin siquiera decir nada al respecto.

Dan, Luke y Vecky fueron mis amigos más cercanos desde qué llegue a éste lugar, siempre me hicieron sentir bienvenido y los consideraba parte de una extraña familia, pero nada para mí era más importante que la vida de mi madre, así que decidí ignorarlos y unos días después dejaron de insistir.

Debido a la enfermedad mamá había dejado su trabajó y yo sólo me dedicaba a mis estudios académicos, es difícil que un menor de edad consiga un empleó qué genere grandes ingresos en esta ciudad, lo qué significaba qué ya estábamos cortos de insumos y alimentos, mamá necesitaba una cantidad exagerada de medicamentos, otra mala situación qué no sabía cómo resolver, pero lo haría.

Unos días después noté mucho más su deterioro y está vez estaba aterrado, necesitaba convencer a mamá de ir al hospital, allá podía ser tratada como era debido, ya me encargaría yo de correr con los gastos necesarios para establecerla en ese lugar.

- Mamá...

- Bebé ¿qué sucede?

Vale, debía decirlo

- Mamá, creó qué debemos ir al hospital.

Ella suspiró sonoramente

- Audi, ya lo había pensado pero sé qué eso requiere el dinero qué evidentemente no tenemos...

- Tranquila mamá, yo me encargaré.

No sabía cómo pero lo haría.

- No te ofendas cariño, pero no tienes muchas posibilidades buenas de trabajó en este lugar.

- Lo resolveré mamá; tenemos algunos ahorros y los usaremos para pagar unas semanas hasta que pueda conseguir el resto.

Ella asintió lentamente.

Nos dispusimos a preparar todo lo del hospital y ellos accedieron a apoyarnos a mi madre y a mí mientras lograba conseguir el resto.

Sí, se lo que piensas... ¿no tienen más familia? Sin contar al idiota que me engendró, sólo tenía una tía, hermana de mí padre que vivía en París, pero nunca nos fue útil así qué pasamos de pedir su ayuda muchas veces y esta no sería la excepción.

Mamá estaba en el hospital, eso era bueno. Aunque los médicos no nos daban las esperanzas o quizás las noticias que queríamos oír, nos hicieron ver que en ese lugar estaría mejor y eso es más que suficiente para mí.

Plan A.

Conseguir un empleo.

Deje a mamá en el hospital con la seguridad de que estaba en buenas manos, así que me destine a conseguir empleó. Tenía un montón de hojas de vida en mis manos, debía conseguir uno cómo fuera.

No estoy acostumbrado al trabajo pesado, pero sí sé que haría todo por mamá así qué, lo que sea qué necesite hacer, lo haré.

Camine por toda la ciudad, pasando por locales, centros comerciales, joyerías, cafeterías, boutiques... pero nada. Nadie era capaz de darle empleó a un chico sin experiencia, si no me dan empleó ¿cómo se supone que tendré dicha experiencia? Arg, estaba molestó. Necesitaba conseguir algo ya.

Caminé más de lo que puedo recordar, ya eran las 9:00 pm y necesitaba parar a descansar, así que me detuve y me senté en la acera más cercana. Vi a un grupo de chicos con tatuajes, malas caras y llenos de cicatrices viéndome desde una distancia algo corta para mí gustó, al instante me di cuenta de lo que sucedía, mierda... no noté hacía donde iba y terminé en una de las calles más peligrosas de New York.

Mierda mierda mierda.

Me levanté de golpe e intenté caminar lo más rápido qué pude, pero fue inútil; di unos pasos en dirección opuesta a los chicos pero tenía a otro grupo esperándome al otro lado, bien necesitaba pensar, no tenía nada de valor y necesitaba salir de aquí lo más rápido qué pueda.

Así que pensé rápidamente, había alrededor de 9 o 10, quizás más... Sí, era alto y bastante musculoso, tenía experiencia con los puños ya que me había metido en unas cuantas peleas, no necesitas más información al respecto sólo qué sé cómo dar un buen golpe, pero no podía con tantos sin pensar en terminar de la peor manera, quizás podría luchar con tres o cuatro, pero de nada serviría.

Pero debía intentarlo.

Así que me lancé hacia el primero que vi y le enceste un puñetazo en la nariz, escuché el crujido de algo romperse, sabía dónde golpear estratégicamente por que el idiota se inclinó hacia abajo con su mano derecha deteniendo la sangre de su nariz y comenzó a ¿llorar? Puf, no eres tan rudo ¿eh?

No perdiendo más tiempo, deje de mirar en su dirección y me enfoque en el chico que seguía, intentó golpear mi cara pero lo esquive con agilidad y le di un puñetazo directo en la mandíbula, este cayó al piso y aproveché de darle unas cuántas patadas.

Sí, va emocionante ¿no? La cosa de las pandillas lector es qué sí te metes con uno, te metes con todos y claro estaba que tenía todas las de perder, porque ya me había cargado a dos idiotas, lo que ocasionó qué todos los tipos ahí presentes se posicionaran en un círculo a mi alrededor, dejándome sin salida, pero no me rendí, qué comience la fiesta.

Seguí lanzando golpes, sentía como mis nudillos ardían, la sangre corriendo por mis manos, la suerte es que no era mía, por ahora.

Sentía la adrenalina extenderse por todo mi cuerpo causándome muchas más ganas de romperle las caras a estos imbéciles, me enfoque en descargar toda mi irá en ellos, todo esto que estaba reprimiendo todo este tiempo, comenzó a salir en está forma y me sentía bien, me movía con agilidad, pero... veía que venían más y más ¿de dónde rayos salen tantos defensores? Son cómo asquerosas hormigas, aunque ver las pelis de John Wick me ayudaron, lo triste es que no era John Wick, no podía con tantos y ya sentía el cansancio en mis músculos, por un momento perdí la noción cuándo sentí un fuerte golpe en mi costilla, justamente en la parte derecha, dolía cómo los mil demonios, pero no me detuve seguí intentando pero, fue inútil sentí otro golpe en dirección a mi cara, otro más en mi abdomen y unos más en mis costillas... ya no podía más, caí al suelo despavorido y sentí patadas por todas partes, cada centímetro de mi cuerpo dolía con desespero, esperaba el golpe final que me hiciera morir, cuándo escuche.

- ALTO. BASTA.

De inmediato los tipos pararon de golpearme y se incorporaron rápidamente, como si de un sargento se tratará aquél hombre. Di gracias al cielo por este desconocido, casi muero.

- LEVANTENLO, es mi turno.

¿Espera, qué?

Me levantaron en un santiamén, la sangre que cubría mi cara no me permitía ver con claridad, así que intenté quitar parte de la que estaba en mis ojos, en un torpe intentó de ver con mayor claridad, cuándo lo hice pude ver de quien se trataba.

Ronald Coleman, el idiota qué se ganó una de mis famosas palizas en el instituto, le vi intentar abusar de una chica en una fiesta y no me contuve, le di la paliza de su vida, estuvo en cama dos meses enteros, se lo merecía. Era un asqueroso hijo de puta capaz de hacer cuánta cosa desagradable se le ocurría. Sabes bien lector, que no se me da bien eso de los drogadictos, honestamente los odio, cuándo se meten esa porquería son capaces de hacer cosas horribles sin importar el daño que puedan ocasionar. Al instante entendí por qué tanta brutalidad, él los había enviado, quizás merecía esto por haberlo dañado tanto en el pasado y si iba a matarme, al diablo, no me arrepiento de nada.

Escuche su asquerosa voz decirme.

- Vaya vaya, sí es el señor Austin Smith, el niñito de mamá.

Pidió que me sostuvieran por ambos brazos, joder... no tenía la fuerza suficiente para defenderme. Me tomó del cabello con rabia y se acercó, pude oler el alcohol en su aliento.

- Así no eres tan rudo, ¿eh?

Sentí un fuerte golpe en mi abdomen, me dejó sin aire y caí de rodillas al piso, el idiota de Ronald siguió hablando.

- ¿sabes qué puedo matarte ahora mismo, no? Ah, qué placer tan lindo sería verte agonizar y morir, una vista increíble sí me lo preguntas.

- Cierra la boca de una maldita vez, tu asquerosa voz es molesta.

Otro golpe justo en mi mejilla, esté idiota no golpeaba fuerte, pero sabía que lo hacía con la mayor rabia qué podía ¿cómo lo sé? Por qué así lo sentía.

Comenzó a acariciar y mover su mano, dejándome ver que el puñetazo le dolió mucho más que a mí, mirando hacia el vacío continuó.

- Sabes, querido Austin me gustaría matarte ahora mismo.

Maldito imbécil.

- Vete al diablo Ronald.

Escupí sangre al piso, sentía como mi cuerpo estaba pesado y adolorido.

El extendió los brazos a sus costados, girando sobre sus pies mostrándome el alrededor del lugar cutre en donde estábamos, repitiendo las siguientes palabras.

- Estamos en el infierno Austin y aquí, yo soy el diablo - Comenzó a reírse a carcajadas, los tipos a mí alrededor imitando su risa y continuó - Pero ¿sabes qué? He identificado en ti algo que ninguno de estos buenos para nada tienen - me apuntó con su asqueroso dedo sonriendo de forma siniestra y siguió - poder en los demás y por lo que veo rudeza, le diste una buena paliza a estos idiotas; necesitó un demonio así en mi clan.

Uno de los que sostenía mi brazo, apretó su agarre y dijo entre dientes...

- Pero señor, él casi mata a gran parte de nuestra pandilla ¿usted va a perdonarle la vida?

Ronald se detuvo en seco

- Tú cállate imbécil - Le vi sacar una glock negra de su espalda y sin más le disparó al tipo a mi lado justo en la frente - Lástima, era un buen matón, pero es lo que sucede cuándo se me cuestiona ¿alguien más tiene algo para decir? ¿Nadie? Sí, eso pensé.

Sólo podía pensar ¿cómo podía tener tanto poder? Sí, ahora estaba cubierto de tatuajes y cicatrices, desde lo que le hice no volví a verlo hasta el día de hoy. Pero lo visto era qué, le temían y supongo que con razón; acababa de matar a alguien sin remordimiento, lo que me hacía preguntarme ¿iba a morir hoy? Mamá... sólo ella venía a mi mente, me necesitaba. El asqueroso puso la puta pistola debajo de mi mandíbula levantando mi rostro magullado en su dirección está aún seguía caliente por el reciente usó.

- Bien Austin ¿morir o trabajar para mí? Sé qué necesitas dinero, se lo de tu madre. Ah... la bella Caroline, aunque intenté vengarme de ti con ella, no pude hacerlo, la veía en el restaurante, salir a altas horas de la noche y podía hacerle lo que quisiera, quizás aprovecharme de ella y luego matarla ¿eso te dolería, no?

Me tense en el momento en que escuche el nombre de mi madre en su asquerosa voz.

- No hables de mi madre o te vas a arrepentir.

Puso su dedo índice en su boca

- Shh shh shhhh, tranquilo. Aunque tienes las de perder sigues con entusiasmó, creyendo qué tienes el poder de amenazarme, muy valiente Austin eso me agrada. No iba a dañar a Caroline, aunque parezca un tipo que no siente, no podía hacerlo, ella era una buena persona, qué su hijo me arruinara la vida no era su culpa, después de todo, gracias a ti creé este imperio que ves. Ahora bien, ganaras mucho dinero aquí y es lo que necesitas. Planeaba ir a por ti pero no te había visto por ahí y no conocía tu dirección, pero para mi sorpresa, tu viniste a mí, me ahorraste bastante trabajó.

Estaba desesperado... sí necesitaba el dinero y no quería morir, mamá me necesita, haría lo que sea por ella.

- Al grano idiota ¿qué es lo qué intentas?

- Calma hombre, pensé qué se tenían dos citas antes de llegar a esa parte ¿no es así?

Habló con ironía, vale eso me lo merecía pero en serio me estaba cabreando.

- ¡¡HABLA DE UNA PUTA VEZ!!

Esbozó una sonrisa de lado y continuó.

- Vale vale, quiero que trabajes para mí en la venta de narcóticos.

¿Drogas? ¿Está es una maldita broma?

- No

Espete de inmediato.

- ¿no?

Se detuvo de golpe y me miró.

- No. Drogas no.

Dejó atrás su lado burlón, quito su asquerosa arma de mi barbilla para posicionarla en mi cabeza y dijo con bastante ímpetu.

- Es lo qué harás

Mierda... mamá no me lo perdonaría nunca, las drogas dañaron mi vida y no dejaría que lo hicieran con alguien más. Pero... debía pensar en ella, necesitaba el dinero y esta es la única salida.

- Bien.

Bajo el arma al instante y comenzó a aplaudir con desinterés.

- Puedes irte, pero te quiero aquí mañana para recibir lo que debes comenzar a vender. Buena suerte Austin. Ah, lamentó lo de la paliza, nada personal sólo qué... pensé que la necesitabas.

Dio la orden de que me soltaran y me dejaron ahí, dos de ellos levantaron el cadáver del tipo a mi lado, llevándoselo a rastras de mi vista, los vi alejarse y me levanté con dificultad, caminé como pude a casa, lave mi cara, intenté curar parte de las heridas, vaya qué dolían, me cambie de ropa y me dirigí hacía el hospital, me senté junto a mamá, estaba dormida. Tome su mano y le di un largó besó.

- Todo estará bien mamá, lo prometo.

Me quede a su lado toda la noche, sentado junto a su cama, hasta que finalmente pude dormir.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022