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MI SENSUAL Y TIRANO ITALIANO

MI SENSUAL Y TIRANO ITALIANO

Autor: : Escritor Aragonés
Género: Romance
Viviano Lombardo, tiene algo claro en su vida. "NO QUIERE ENAMORARSE" esa es la única regla que no debe romper. Pero un dicho dice que las reglas se han hecho para romperse, lo malo de romper esa estricta regla, es hacerlo con la hermana pequeña de su mejor amigo, ahora no solo debe sobrellevar a ese pequeño diablillo vestido de angel, también debe cuidarse el trasero de no ser pateado por su protector hermano.

Capítulo 1 1

1

TRILOGÍA HERMANOS LOMBARDO

LIBRO 1: MI SENSUAL Y PELIGROSO ITALIANO.

LIBRO 2: MI SENSUAL Y EGOCÉNTRICO ITALIANO.

LIBRO 3: MI SENSUAL Y TIRANO ITALIANO.

Hoy tenía que ir a buscar a Caesar a su casa, teníamos que hablar sobre algunos negocios que teníamos en común.

Aparque el coche frente a su casa y me baje, El jardinero me saludo a lo lejos y yo le devolví el saludo con la mano.

Subí el par de escalones que daban a la puerta principal y después toque un par de veces.

Una chica bastante bonita me abrió la puerta y me invitó a entrar.

Hace mucho que no venía a esta casa, todo seguia igual, a excepción de una enorme fotografía de bárbara en la pared.

Aparte la mirada de esa fotografía, no quería invocar al diablo.

- Le informaré al señor que usted está aquí - Me dijo la empleada y se fue.

Yo fui al enorme sofá que estaba en el recibidor y me senté.

Un déjávu se apoderó de mí, y por un momento me vi a mi, hace siete años en este mismo lugar.

SIETE AÑOS ANTES

Estaba un poco nervioso, necesitaba hablar con Caesar sobre un negocio que se me estaba saliendo de las mano.

La empleada de la casa me dijo que esperara dentro a Caesar, así que yo fui al recibidor y me senté.

- ¡Hola Viviano! - Me saludo la hermana pequeña de Caesar, yo le sonreí un poco y la saludé con la mano, por su uniforme deduje que acababa de llegar de la escuela.

Ella se sentó a mi lado y me miró con ojos de enamorada, hace un par de meses he notado esa mirada, pero todo se lo he atribuido a Mariano, ese imbécil solo sirve para meterme en problemas.

Me rode un poco a un lado del sofa ya que ella estaba prácticamente cernida sobre mi.

- ¿Que haces aquí solito? - Me preguntó mientras se rodaba para estar pegada a mi, jamás en mi vida me había sentido acosado, hasta hoy.

- Estoy esperando a tu hermano - Le respondí.

Ella asintio con la cabeza, sin quitarme los ojos de encima, batiendo sus largas pestañas y mirándome como si yo fuera el ser más precioso del mundo, me sentía tan incómodo.

- Hoy te ves muy lindo - Me dijo mientras sonreía, mostrando sus brackets. Yo quería salir corriendo de esta casa, era el colmo que me sienta intimidado por una mocosa, ¡joder! Yo me rode mas para apartarme de ella, pero la niña volvió a pegarse a mi.

- Gracias, tu igual - Le dije.

Bárbara sonrió mas ampliamente.

- ¿crees que soy linda? - Me preguntó.

Ahora yo quería patearme el trasero por imbécil.

- ¿Cuántos hijos quieres tener? - Me preguntó de la nada, yo sonreí un poco que incomodo era todo esto.

Yo me corrí un poco más para apartarme de esa niña loca.

- no lo se, aún no he pensado en eso - le contesté.

Ella asintio con la cabeza sin dejar de sonreír.

- Yo quiero tener tres, ¿te parece bien? - Me preguntó.

Yo levanté la ceja sin comprender.

- ¿Te fue bien en la escuela? - Le pregunté para cambiar de tema.

Ella volvió a batir sus largas pestañas.

- Si - Me contestó mientras abrazaba uno de mis brazos, yo trate de apartarla, pero ella estaba pegada como una piraña.

- Eres muy fuerte, creo que nuestros hijos serán muy lindos - Me dijo y después me dió un beso en el brazo.

Yo me levanté de inmediato, esa niña estaba loca, ¡dios! iba a terminar en la cárcel por esto.

- ¿Que pasa? - Me preguntó.

- ¿o solo quieres tener un hijo? Por mi está bien, yo aceptaré los hijos que tú quieras - Me dijo.

Que carajos le daban a los niños en estos tiempos.

- Tu tienes 12 y yo 27, creo que eso de tener hijos será muy complicado - Le dije.

Ella se levantó del sofá y me miró.

- La edad solo es un número, yo te amo y me voy a casar contigo - Me dijo muy confiada.

Yo parpadee un par de veces, ¿acaso había escuchado mal?

- Pronto creceré y seré la mujer de tus sueños - Me dijo ella con una enorme sonrisa.

O la de mis pesadillas.

- Puedo ser tu papá - Le recorde.

Ella se encogió de hombros, restándole importancia a mis palabras anteriores.

- Pero no lo eres, ahora no tengas miedo y déjate llevar por esto que estamos sintiendo -

Dónde carajos esta caesar, ¿por qué se demora tanto?

- ¿Que tal si nos besamos? - Me preguntó.

Yo parpadee un par de veces, eso sí que me había tomado de sorpresa.

- te cargue cundo eras un bebé - Le dije.

- Ya he pensado en los nombres de nuestros hijos - Me dijo emocionada.

Yo no podía creer esto que estaba pasando, era tan irreal.

Ella rebuscó algo en su mochila y saco una libreta, la abrió y me mostró.

en ella estaba una foto mía, junto a la de ella dentro de un enorme corazón.

- ¿Dónde conseguiste mi foto? - Le pregunté.

- Tengo mis contactos - me respondió mientras le daba un beso a mi foto.

¡Iba a partirle el trasero a Mariano!

- ¿me regalarías un beso? - Me preguntó, acercándose a mi.

Yo salí corriendo del lugar, más tarde contactaría a Caesar, pero por el momento no iba a quedarme en esa casa, ¡esa niña está loca!

PRESENTE

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, pensar en ese momento era tan incómodo.

- ¡Viviano! - Grito la causante de mis pesadillas, con esa voz chillona que hacía que mi cuerpo entero temblará. yo me levanté del sofá y la quedé mirando.

- Alejate - Le dije de inmediato.

Ella me miró he hizo un puchero.

- ¿porque me tratas tan mal? Yo solo quiero ser linda contigo - Me dijo ella con falsa inocencia, si no la conociera, si no supiera lo que ese rostro angelical puede hacer, tal vez creyera algo de sus palabras, pero la conozco y se hasta donde es capaz de llegar.

- Pensé que estabas en Londres en la universidad - Le dije.

Cuando me enteré que iría a la Universidad, por un momento me emocioné, hasta que Caesar me dijo que se iría para Londres, desde ese momento he preferido mil veces estar aquí en Italia.

Ella se acercó a mí y yo di un paso atrás, no podía bajar la guardia con ella.

- He pedido unos días libres, así que... soy toda tuya - Me dijo con una enorme sonrisa.

Me cruce de brazos y la mire mal, si su hermano la escuchará hablar así, él me mataría.

- Cuando entenderás que nosotros no podemos ser nada - Le dije con voz gruesa.

Bárbara sonrió un poco y batió sus gruesas pestañas.

- Seré muy cuidadosa, mi hermano nunca se enterara - Me dijo ella con una sonrisa.

No pude evitar reír, está niña de verdad que estaba loca.

- Deberías buscar a alguien de tu edad - Le aconsejé.

- Yo solo te quiero a ti, y si no estoy contigo prefiero morir sola - ¡Dios! Que dramática era está niña.

- Y eso también va para ti, si no eres mío, no seras de nadie - Me amenazó.

Yo respire profundo, ¿que karma estaba pagando?

Bárbara intento hacercarse a mi, yo di un paso atrás, si Caesar nos veía, mi trasero sería comida para leones.

Bárbara era lo ojos de Caesar, si el se entera que yo he puesto los ojos en su pequeña hermanita el me corta los huevos sin pensarlo, esa es una de las razones por las que he intentado mantener a ese diablillo lejos de mi.

- Eres una niña para mí, te recuerdo que tengo 35 -

Ella se relamio sus labios rosas y regordetes, he de admitir que Barbara es una chica muy linda, pequeña, con lindas curvas, con cabellos color castaño con reflejos dorados, piel demasiado blanca, pero que contrastaba perfectamente con sus ojos marrones, enmarcados por unas lindas y largas pestañas.

- Ya soy mayor de edad, y tú aún no cumples los 35 - Rode los ojos al escucharla.

- ¿Cuál es la diferencia? - Le pregunté.

Ella se acercó más a mi y presionó su dedo en mi pecho.

- Ninguna, pero estoy segura que tú y yo podemos tener una muy linda relación, solo piénsalo - Ella me guiño un ojo y se apartó.

- llámame - Me dijo antes de desaparecer en las escaleras.

Presione mi mano en el pecho, esa niña me ponía de los nervios, creo que ya estoy muy viejo como para tener ese tipo de sustos.

Caesar bajo las escaleras y me quedo mirando.

- ¿Que tienes? Te ves pálido - Me preguntó. Si el supiera que la causante de esto, era su pequeña y virginal hermana.

- Creo que es un bajón de azúcar - Le mentí.

Él asintio con la cabeza.

- ¿Nos vamos ya? - Me preguntó.

Yo asentí con la cabeza, no quería estar más tiempo cerca de ese pequeño diablillo vestido de angel.

Capítulo 2 2

2

Después de pasar algunos días en casa, intentando conquistar a Viviano, y fracasando como siempre, me tocó volver Londres, sabía que Viviano también había vuelto, así que iba a tener otra oportunidad más, pero ahora necesitaba hacer algo más trascendental, necesitaba vivir con él, tenía que demostrarle que yo era la mujer de su vida, y eso solo lo iba a a conseguir estando muy cerca, ya que no me había funcionado nada bien, estar a cierta distancia.

Una idea estupenda cruzó mi cabeza, se que el no iba a decirle que no a mí hermano.

Corrí a mi habitación, yo había visto a mi hermano guardar algunas herramientas en cajones dentro del baño de mi habitación.

Busque entre las herramientas que habia dejado mi hermano en mi apartamento y saque una enorme llave, Sonreí satisfecha con mi plan maestro, uno que no iba a fallar.

corri a la cocina y abrí las puertas de abajo del lavaplatos y empecé a golpear los tubos hasta que uno de ellos explotó.

- ¡si! - Grite emocionada.

Corri a mi habitación y busque el celular para llamar a mi hermano.

- ¡Caesar, mi Cocina se está inundando! Me voy a ir al apartamento de Viviano - Le avisé.

- Está bien, pero portate bien - Me dijo él.

Yo sonreí ampliamente.

colgué el celular y tome mis maletas, que ya las tenía listas desde hace mucho tiempo.

Me detuve a mitad de mi habitación.

Yo no podía llegar así de desastrosa a casa de Viviano, el tenia que verme perfecta.

Fui al tocador y me maquille un poco, arregle mi cabello y me cambié de ropa, me puse algo sexy y escotado, iba a conquistarlo el día de hoy.

Cuando estuve satisfecha con mi apariencia agarre mis maletas y salí de mi apartamento, ya le avisaré al encargado de los tubos de la cocina.

***************

Tenía un dolor de cabeza horrible, algo dentro de mi me decía que iba a pasar algo malo, era como un mal presentimiento.

Le di un sorbo a mi cerveza, y después me metí un bocado de la comida que había pedido en mi restaurante favorito.

La puerta sono un par de veces, yo arrugue el entrecejo y mire el reloj que tenia en la muñeca, eran las once de la noche, ¿acaso había pasado algo malo? yo deje de lado mi cerveza y fui a ver quién era, mire por la mirilla de la puerta y jure mentalmente.

Allí estaba ese pequeño diablillo con una enorme sonrisa, ¿por qué se veía tan perfecta?

¿y Que carajo hacia esa niña aquí?

Volví a mirar por la mirilla, ese escote que tenía era muy peligroso.

- ¡Viviano! se que estás en casa, abreme por favor - Grito ella.

Yo puse los ojos en blanco y abrí la puerta, bárbara me miró y sonrió ampliamente.

- ¿Que quieres? - Le pregunté de malas pulgas.

- Voy a vivir contigo - Me informo.

Yo parpadee varias veces tratando de asimilar sus palabras.

- estás loca - Le dije y le cerré la puerta en las narices, me di la vuelta y emprendi mi viaje a la cocina para terminar de comer.

La puerta volvio a sonar con más insistencia, me detuve y cerré los ojos con fuerza.

- abreme o empezaré a gritar - Me amenazó.

Yo respire profundo y abrí la puerta.

Ella sonrió y se metió a mi apartamento de inmediato.

Yo levanté la ceja al ver sus maletas.

- No vas a vivir conmigo - Le dije.

- Yo ya le dije a mi hermano y el estuvo de acuerdo - Me cruce de brazos y la mire de arriba a bajo.

- Tu hermano no es dueño de mi apartamento, me importa una mierda lo que el te haya dicho -

Le dije con rabia.

- Pues no me voy a ir, mi apartamento se está inundando, y tú no puedes tirarme a la calle, así que quieras o no, vamos a vivir juntos - Me dijo ella sonriente.

Saque el celular de mi bolsillo y le marque a Caesar.

- Yo no voy a cuidar de tu hermana, ella es tu obligación, no la mia - Caesar empezó a reír.

- Solo será hasta que su apartamento esté bien, cuidala por un par de dias, yo te lo sabré recompensar - Cerré los ojos con frustración, ¿por qué tenia que pedirme semejante cosa? Estaba metiendo a su pequeña hermanita en la casa del lobo.

- Jodete Caesar - Le dije y le colgué.

- Te dije que íbamos a vivir juntos - Me dijo ella mientras se acercaba a mi.

- Alejate diablillo - Le advertí.

Ella se detuvo y me miró de arriba a bajo.

- ¿Tanto miedo me tienes? - Me preguntó.

Yo desvíe la mirada, este pequeño diablillo me ponía de los nervios.

- Si vamos a vivir juntos, tienes que acatar mis reglas, ahora deja de mirarme así - Ella hizo un puchero pero después asintio.

- trae tus maletas - Le dije y emprendi el viaje a la que sería su habitación.

- ¿Vamos a dormir juntos? - Me preguntó.

Yo me detuve de golpe y la quedé mirando.

- No, y ni se te ocurra entrar a mi habitación, esa es una de las reglas - Le advertí, pero para evitar algún incidente desde ahora cerraría mi puerta con seguro.

- que amargado eres - Me dijo.

Yo abrí la puerta de su habitación y entre.

- El baño está alli - Le dije señalando la puerta.

- No me molestes niña - Le advertí.

Ella se sentó en la cama y me miró de una manera bastante caliente.

- No te voy a molestar, no te preocupes, yo seré una muy buena niña - Deje de mirarla, mi traicionera p*lla palpito y eso era una mala señal.

Viviano recuerda que ella es la hermanita de Caesar.

- Te dejo, y no hagas mucho ruido - Salí de la habitación y cerré la puerta detrás de mi, necesitaba un baño con agua fría.

Fui a mi habitación y entre al baño, me desnude por completo y me metí en la ducha, el agua fría se sintió horrible, pero necesitaba esto por el dia de hoy, apoye la mano en los azulejos de la ducha y me quedé así por un momento.

- Viviano - Me llamo esa voz, yo cerré los ojos con fuerza, estaba tan malditamente frustrado.

- ¿Te puedo pedir un favor? - Me pidió.

Yo no me voltee, solo la mire sobre mi hombro.

- Que te dije sobre entrar a mi habitación - Ella me se mordió el labio inferior mientras me miraba.

- Es que no traje mi pijama, ¿tu me prestarás algo de tu ropa? - Iba a terminar loco con ella aquí.

- Toma lo que quieras, ¡pero sal del baño! - Ella me dió una última mirada y salió del baño.

Yo le di un cabezazo al azulejo y después maldije.

Cerré la regadera y me enrolle la toalla en la cintura y salí del baño.

Bárbara estaba en mi cama vestida con una de mis camisas, un par de botones estaban abiertos, dejando ver un poco de su escote.

- Estás tentando la suerte, te dije que no te quería en mi habitación -

Ella se inclino un poco, apretando su pecho con los brazos, haciendo que su escote se viera más.

- Es que no me gusta dormir sola, ¿de verdad no puedo dormir aquí? Te juro que no me movere -

Yo me rei.

- Se lo que quieres diablillo y la respuesta es no, ahora sal de mi cama y de mi habitación - Y de mis pensamientos.

- No se a lo que te refieres, yo solo tengo miedo - Me dijo de mal humor.

- ¿A que? - Le pregunté.

Ella se bajó de la cama y camino a mi, se veía como un gato tratando de cazar a su presa.

- A los fantasmas, te prometo que no haré nada malo - Yo me acerque a ella, me incline un poco, enfrentandola, mi rostro estaba a centímetros al de ella.

- Sal de mi habitación - Le dije lentamente.

Me aparte de ella y camine a la puerta de mi habitación abriendola.

- ¡Porque eres así! - Se quejo.

- No lo voy a repetir otra vez, ¡ahora sal! - Ella hizo un puchero de disgusto y camino hasta la puerta.

- ¡Te odio! - Me grito.

- Dios quiera que sea así, ahora sal, que quiero dormir - Ella se cruzó de brazos y me quedo mirando.

- ¡Husky! - Me dijo con desprecio.

- Diablillo - Le dije.

- ¿De verdad quieres que salga? - me preguntó.

Yo la empuje fuera y cerré la puerta.

Ella empezó a gritar y despotricar.

- Has silencio o te sacare de mi apartamento - La amenace, ella le dió un golpe fuerte a la puerta.

- Te odio, te odio, ¡TE ODIO! - me grito.

¡Joder! vivir con ella iba a ser un verdadero infierno.

Fui a mi cama y me senté, mire mi p*lla que estaba bastante dura yo respire profundo.

- Lo que me faltaba, calentarme por una niña - Me acosté en la cama y mire al techo, baje lentamente mi mano hasta mi despierto amigo.

- Caesar perdóname por lo que haré - aparte la toalla que envolvía mi cadera.

- Se que me voy a ir al infierno por esto, pero es hacerlo o terminar atacando a esa niña -

Cerré los ojos y sucumbí a mis bajas pasiones.

Capítulo 3 3

3

Apenas abrí los ojos, lo primero que llegó a mi mente fue Bárbara.

Me rasque la cara con frustración, yo había evitado a esa niña por años, y ahora la tenía metida en mi casa, a unos cuantos metros de mi.

- Maldita sea mi mala suerte - Me levanté de mala gana y fui al baño a lavarme la boca.

Hoy llamaría a Caesar y le diría que no puedo cuidarla por cuestiones de trabajo, creo que el lo entenderá.

La puerta de mi habitación sono, yo respire profundo, me enjuague la boca y fui a abrir.

- ¿Que quieres? - Le pregunté de mala gana.

Ella me dió su más brillante sonrisa.

- ¿Buenos días Viviano, cómo amaneciste? - Me preguntó.

El olor a algo quemado llegó a mi nariz. ignore a Barbara y fui a la cocina.

- Te hice el desayuno - Me dijo ella a mi espalda, después paso sobre mi y me señaló el plato con el dichoso desayuno.

- tostadas y té - Mire la tostada en el plato, estaba quemada y sobre ella había mermelada, se veía terrible.

bárbara me acerco el plato y me sonrió.

- Come antes que se enfríe - Yo agarre el plato, saque la tostada que fue a parar a la basura y metí el plato al fregadero.

- ¿Acaso quieres matarme? - Le pregunté.

- Eres un mal agradecido - Me dijo ella con rabia.

Yo saqué la tostada de la basura y se la acerque a ella.

- Si le das un mordisco yo me la comeré - bárbara puso mala cara y nego con la cabeza.

- ¡Lo tiraste a la basura! como pretendes que yo la coma -

Volví a tirar la tostada.

- Es el colmo que no sepas preparar ni una tostada, y así dices quererte casar conmigo, a mi me gusta una mujer que prepare platos exquisitos - Ella se quedó pensativa por un momento y después sonrió.

- ¿Quieres que tome clases de cocina? - Me preguntó emocionada.

- ¡No! Ahora ve a bañarte, hueles feo - Ella abrió la boca de par a par.

- ¡Te odio! - Me grito y de fue.

Tenía unas ganas terrible de llorar y renegar por esto que me estaba pasando, ¿en qué momento termine así?

CUATRO AÑOS ANTES

Caesar me había invitado a la fiesta de cumpleaños de bárbara, yo tenía un par de años fuera, así que le habia perdido la pista a esa niña, pero me pareció buena idea visitarlo y compartir con él, y si tenía suerte esa niña ya se había olvidado de las cosas absurdas que me decía años atrás.

Cuando aparque mi coche frente a la casa, lo primero que ví fue a un pequeño ángel, paseando entre las flores y arbustos del jardín, me quedé idiotizado viendo cómo ese angelito se reía y tocaba las flores, era tan preciosa.

Me baje del coche para mirar más de cerca a Tan exquisito espécimen.

- ¡Viviano! - Grito el ángel y se apresuró a correr a mi.

- ¿Le vas a pedir mi mano a mi hermano? ya nos podemos casar, ya he crecido lo suficiente. - Me preguntó con una sonrisa.

Mi sonrisa se fue al carajo, yo me aparte de ese ser demoníaco y la mire muy mal.

- Apartaré diablillo - Le dije como advertencia.

- ¡escapemonos juntos! y hazme tu mujer - Mierda! y mil veces mierda.

PRESENTE

Me recline en el lavabo y respire profundo, no se si mi autocontrol pueda con ella tan cerca, si yo fuera otro tipo de persona, en estos momentos la tuviera sobre este mismo lavado haciéndola gritar mi nombre, pero ¡no! Yo tenia que tener presente que ella era la hermana pequeña de mi mejor amigo, una niña que yo cargue cuando era prácticamente un bebé, solo pensar en eso, me hace sentir tan sucio, era un sádico por quererme coger a esa pequeña criatura.

- Me voy a la universidad, tal vez haga alguna orgía - Me dijo con sarcasmo.

Yo levanté la cabeza y la mire.

- buena suerte - le dije.

- ¿dejaras que otro hombre me toque? - Me preguntó con rabia.

Me enderece y la observé, yo sabia lo que ella quería de mi, algo que también yo quería, pero como el hombre adulto que soy, se que es una muy mala idea, y más por qué es la hermanita de mi mejor amigo.

- Es tu c*ño, puedes hacer con el lo que quieras, ahora por favor, vete, necesito hacer algunas cosas y tú me distraes - Ella me miró con rabia.

- ¡Te odio Viviano! - Volvió a gritarme y se fue dando un portazo.

Yo me agarre la p*lla, estaba tan jodidamente dura que hacían que me dolieran las bolas.

- También te odio diablillo - Le dije al viento.

*******************

Camine por el campus de la universidad, estaba furiosa, ¡ese hombre me tenía mal! cómo se atrevía a despreciarme.

- ¡Barbie! - Me llamo una de mis amigas, yo corrí a ellas y me senté en una de las bancas dónde ellas estaban sentadas.

- ¿Tu que tienes? - Me preguntó Clau.

- Quiero tener se*o - Les dije.

- Tienes a muchos chicos detrás de ti, no lo haces por qué no quieres - Yo puse mala cara de inmediato, ninguno de esos chicos le llegaba a los talones a mi Viviano.

- ¡Que asco! - les dije.

- Ese tipo buenorro no se va a fijar en ti, a ellos les gustan las mujeres maduras y experimentadas - Sonreí de inmediato, eso me había dado una muy buena idea.

- Iré con una se*ologa, y leere sobre el tema, de aquí a que termine el mes, ¡Viviano sera mio! - Mis amigas se rieron.

- ¡Estás loca! deja de pensar en ese tipo y mira a tu alrededor, creo que le gustas a Derek - Me dijo Kendall señalando a Derek, o sea! siendo justa, Derek estaba super bueno, rubio, alto y atlético, pero era un idiota, y a mí no me gustaban los idiotas, solo me gustaba Viviano.

- El se ha cogido a la mitad del campus, y no quiero ser una más - Clau se rió.

- Vez lo que digo, Clau ya se lo cogió - Kendall miró a Clau y le dió un golpe en el hombro.

- yo Solo quiero a Viviano - Les dije.

- ¿Que tiene de bueno ese hombre, a parte de estar bueno? - preguntó Kendall.

- Lo tiene muy grande, su trasero es perfecto, él es perfecto - Ambas me miraron.

- ¿Como sabes eso? - Me preguntaron casi al mismo tiempo.

- Estoy viviendo con él - Les dije orgullosa.

- ¡eres mala Barbie! - Me dijo Clau.

- Soy inteligente - Me levanté de la banca y emprendi mi viaje al salón.

- ¿Muñeca a donde vas tan sola? - Me preguntó Derek pasando su brazo sobre mis hombros, yo lo empuje lejos.

- ¡Hueles a sudor! - Le dije con desprecio.

¡Por qué él no entendía que no me interesaba para nada! que le pasaba a estos hombres acosadores.

- Algunas dicen que mi sudor huele a flores - Lo mire de arriba a bajo.

- ¡Hueles a mierda! ahora alejate, yo soy una mujer comprometida - Derek se rió.

- ¿Porque mientes? Acepta que estás loca por mi - Yo puse los ojos en blanco, como me molestaban estos chulitos.

- ¡Jamás! - Le dije y seguí mi camino.

- ¡Estás locamente enamorada de mi! - Me grito, yo apreté mi bolso y corri para alejarme lo más que pueda de ese idiota.

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