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Madre sustituta

Madre sustituta

Autor: : Mayte Martinez
Género: Romance
Dalia y Mariana son hermanas gemelas que fueron separadas a los 4 años tras el divorcio de sus padres, ninguna de las dos supo de la otra. Con el tiempo, Mariana se casó con Damián, un hombre de negocios y CEO de su propia empresa, mientras que Dalia no tuvo la fortuna en su matrimonio, dejándole a una pequeña hija. Tras el fallecimiento de Mariana, Damián se vuelve frio, y no quiere saber nada del amor, sin embargo, conoce a Dalia y a pesar de su apariencia poco agraciada, le recuerda a su difunta esposa. Y la contrata como la madre sustituta de su hijo. ¿Podrá enamorarse de ella?

Capítulo 1 Prólogo

Narra Damián.

Me encontraba en el trabajo, revisando unos documentos y un contrato multimillonario con la empresa internacional "Automotriz Corp." Pensando en cómo estarán Dalia, mi esposa, y mis hijos. Ella había sido mi asistente, sin embargo, no tenía quien me ayudaría con mi hijo, George, Marcela se encargaba, pero tuvo que viajar y contraté a Dalia como una madre para mi pequeño. Ella era poco agraciada, y cuando cambió su imagen, no podía creer el parecido impresionante con mi difunta esposa y madre de mi hijo, Mariana. Resultó que eran hermanas, gemelas. Quién lo diría.

-Amor mío, si supieras lo feliz que somos, mas no significa que te haya olvidado. - Digo mientras miro su retrato.

De repente la puerta se abre y es Joseph, mi mano derecha y guardaespaldas.

-¿Qué ocurre? -Digo y veo a mi asistente muy preocupado.

-Su... su esposa, se ha ido... -No veo nada raro, se supone que saldría con mi hijo, ya que ella en cierta forma cuida de mi hijo como suyo.

-No le veo nada de malo... -Me interrumpe.

-Se ha llevado a su hijo. -¡¿Qué dijo?!

-¡Búsquenla! No pudo haberse ido y desaparecido. - esto no quedará así.

-Así lo haremos señor, McCarthy. - dice Joseph y se va.

-¡Maldición! ¿Cómo se atrevió a irse y con mi hijo? ¿Quién se cree? - estoy hecho una furia.

Al principio la contraté para que cuidara de mi hijo, y no para que se lo llevara quien sabe a dónde. Y no sólo eso, sino que abrí mi corazón con ella y darme la oportunidad de amar nuevamente, casándome con ella y ¿así me paga? Incluso le di mi apellido a su hija.

-Te voy a encontrar, Dalia. Y no la vas a contar.

Confíe en ella y ¿así me paga? Bien dicen que no debes confiar ni en tu propia sombra, porque no sabes cuando te van a traicionar y de quien menos te imaginas.

Capítulo 2 Una nueva asistente poco agraciada.

Dos años antes...

Narra Damián.

Ya estoy cansado de busca a una nueva asistente, ya que la anterior estaba teniendo un amorío con Carlo, el vicepresidente, todos pensaban, incluyéndome, que era real su relación, hasta que descubrimos que era una espía de la competencia. Iba a presentar cargos, pero el idiota de Carlo me pidió que no, ya con el hecho de sacarla de aquí, era suficiente. ¿Qué le pasa? ¿También debo despedirlo para que no caiga en sus redes? Si no lo hago es porque es mi mejor amigo junto con Frank. ¡Dios!

Los toques a la puerta de mi oficina me sacan de mis pensamientos.

-Adelante. -Digo con voz fría.

-Idiota. ¿Qué modales son esos de recibirme? Siempre tan apático. -Tenía que ser el odioso de Frank, de recursos humanos y uno de mis mejores amigos.

-No estoy de humor. -Digo y lo escucho bufar.

-Como sea. Te traigo a la candidata perfecta para tu asistente. -Dice y me pasa una carpeta, la recibo y miro su contenido.

-Es broma ¿Cierto? -Parece una mujer mayor.

Veo la foto y es una joven de 28 años, sin embargo, su vestimenta y color de cabello la hace ver más grande, sin mencionar que parece estropajo.

-¿Qué? Claro que no es broma. No quieres a los bombones que te había propuesto por lo que había pasado con Carlo. -Sólo de recordarlo me molesta.

-Bien. Si puede que comience desde mañana. -Digo mientras masajeo el puente de mi nariz.

-Sabía que la elegirías. -Sonríe como estúpido y sale de mi oficina.

Me levanto de mi lugar y voy al minibar por un vodka con hielo. ¡Vaya que lo necesitaba! He estado muy estresado últimamente y esos tarados no ayudan.

...

Llego a casa y veo a Marcela, mi hermana, con mi pequeño.

-Hermano. Bienvenido. -Me recibe con un abrazo. Ella es mi hermana mayor y desde que falleció Mariana, ella me ha estado ayudando con el cuidado del pequeño George.

-Gracias. -Veo a mi pequeño y lo cargo y es la una razón que me hace sonreír y hacerme olvidar de todos los problemas.

-¿Qué te ocurre? - me mira con preocupación. Al parecer no puedo lo puedo ocultar del todo.

-Al fin mañana tendré una nueva asistente. - sólo de pensarlo, su imagen me llega a la mente y siento un escalofrío.

-¿No se supone que eso es bueno? - me mira con una ceja alzada.

-Si. Pero no es nada normal. -sigue con esa expresión.

-¿A qué te refieres? -No me gusta su interrogatorio.

-Parece una anciana, a pesar de lo joven que es. -Digo y ella bufa.

-Siempre buscando defectos. -Se ve molesta.

-No la has visto. -Ruedo los ojos.

-Te pediré que cuides a mi angelito, saldré un rato. -asiente y toma a mi hijo en sus brazos.

-Sólo cuídate. -Me da un beso y se va a la habitación para irse a dormir.

Subo a mi habitación y me doy una ducha, cierro los ojos y llega a mi mente esa hermosa diosa egipcia, Isis, ella es exclusiva del antro "Egyp" sólo se puede mirar, tiene trabajando casi un año, uno en el que mi esposa se fue de este mundo, sin embargo, a pesar de que soy viudo, le he sido fiel, pero cuando la vi en escenario, me cautivo. Y agradezco que no se pueda tocar o no sería capaz de controlar estos impulsos.

...

-Ya estoy ansioso por verla. -Dice Frank y no sé por qué su comentario me molesto y mucho.

-No es la gran cosa, digo tiene un lindo cuerpo, pero no como Cindy, la segunda en el espectáculo, ella debería ser la numero 1. - Ese comentario estuvo peor.

Frank y Carlo discuten por esas hermosas mujeres, así que me alejo de ellos y voy a la barra a pedir un vodka, comienza la música indicando la presencia de Isis, una mujer bella, esta vestida con un vestido dorado que deja ver todos sus atributos, y como siempre, tiene un antifaz que hace juego con ese vestido. Con tan sólo verla ahí moviendo sus caderas, hace que mi amigo despierte, lo bueno que esta oscuro y nadie se da cuenta de ello. ¡Dios! Necesito liberar está presión, yo jamás he sido un mujeriego, respeto la memoria de Mariana.

Así que me levanto y voy al baño para darme ese placer mientras pienso en esa diosa hermosa. Odio esto.

-¿Dónde estabas? -Me reclama Frank.

-Estaba cansado de escuchar sus discusiones sobre mujeres, así que me fui a la barra. -Obviamente no les diré lo otro.

-Bueno, supongo que viste a esa mujerona. -Dice con picardía.

-No le preste mucha atención, yo sólo vine a beber. -Debo tener valor para soportar a esa mujer quien será mi nueva asistente.

-¡Que aburrido eres! -Si supieran, no me dejarían en paz.

...

Salgo del antro, me encuentro distraído, pensando en Isis, como la dese0. De repente choco con alguien.

-Lo siento mucho. -¡Es ella! Esperen...

-¿Mariana? - no pude evitar llamarla así, la miro y ella se pone nerviosa.

-Lo... siento, no debo hablar con los clientes. -Dice y sale corriendo.

-No puede pasar, señor es zona sólo para las bailarinas. - La quise alcanzar, pero un guardia me impidió entrar.

¡Demonios! Debo estar alucinando, es tanto el amor por mi esposa y el dese0 por que estuviese viva.

Me subo a mi auto y me voy regreso a casa.

...

Todo está en silencio, ya es tarde y para no despertar a mi hermana, me voy a mi habitación. Cierro los ojos y vuelve a mí los de esa diosa, son tan misteriosos. Por un momento creí que era ella.

-No puede ser posible, ella está con el divino.

Me recrimino a mí mismo. Siempre amaré a Mariana.

...

A la mañana siguiente.

Me siento un poco mareado, no bebí demasiado como para estar así. Busco en el botiquín una aspirina y la tomo con agua. Bajo a la cocina y ahí está Marcela, preparando el desayuno.

-Buenos dias. - la saludo y ella sonríe con amabilidad.

-Buenos dias. No te sentí llegar. -Se ve un poco preocupada.

-No llegué muy tarde realmente. -De hecho, si lo hice, sólo no quiero que se preocupe.

...

Llego a la oficina y afuera está Frank con quien será mi nueva asistente. Es mucho peor que en la foto, sólo de verla me produce nauseas.

-Querido amigo, aquí te presento a Dalia Carter, tu nueva asistente. -Dice el muy desgraciado, burlándose de mí.

-Pasen. -Digo de mala gana.

-Yo no. Tienes que ponerla al corriente. -Dice aun con esa sonrisa burlona y me deja solo con esta... llamarla mujer sería mucho para ella.

-Tome asiento. -Le hablo con frialdad.

-Aquí está mi agenda y los documentos que debe archivar y estos otros son para llevarlos con el vicepresidente para que los firme. -Papeles que Carlo no quiso revisar cuando se lo pedí. Estaba en espera de la nueva asistente. Es odioso.

-Todas las mañanas quiero un café expreso y sólo cuando yo quiera, le pediré alguna galleta o bizcocho. -La verdad no la he dejado que hable, y la verdad no me interesa, sólo cuando deba ser necesario.

-Es todo, puede retirarse. -La veo asentir. También he evitado mirarla, es un insulto para mis ojos.

Se marcha y al fin puedo relajarme. Pero a los 10 minutos aparece tocando la puerta.

-Pase. - me vuelvo a concentrar en el monitor de la computadora.

-Aquí tiene su café, sr. -Tiene la voz temblorosa. Que molesto.

-Ahí déjelo y póngase al corriente. -¿Hasta cuándo la soportaré? Te odio, Frank.

Capítulo 3 Un nuevo trabajo.

Narra Dalia

-¡Rose! Apúrate por favor o se te hará tarde para la escuela. -Siempre es lo mismo con ella.

Todas las mañanas debo cuidarla, ya que no tengo un trabajo, y los que había tenido, me corren por falta de presentación en mi apariencia, pues que mal, soy inteligente, además, no pienso verme "hermosa" para eso tengo mi trabajo nocturno, la paga no es mala, sin embargo, no lo suficiente para mis gastos.

-Ya estoy lista, mami. -Rose es mi hija de 4 años, el padre de ella nos abandonó por irse con su novio. Muy decepcionante. Ni hablar.

Tenía una hermana de la cual no tengo muchos recuerdos, mis padres al separarse nos separaron, he intentado buscarla, pero nada.

...

Ayer fui a una entrevista de trabajo en una de las empresas más importantes del país, "McCarthy Corporación" dijeron que llamarían, pero debo ser realista nadie me va a contratar mientras me siga viendo de esta manera.

-Si no te llegan a contratar, puedes trabajar conmigo. -Me dice la señora Melisa, quien tiene una repostería, sin embargo, yo no estudié para esto.

-Yo se lo agradezco, en verdad. -Digo y me sonríe con ternura.

Le pago el pastelito que compré y salgo de ahí. Este es el postre favorito de mi pequeña, un pastelito de fresas y crema batida.

Voy de regreso a casa y hacer el quehacer, y mantenerla limpia aun cuando no tenga visitas.

Reviso mi teléfono por si llamaron y no haya escuchado... nada.

...

Una hora más tarde.

El sonido del móvil me despierta y respondo sin ver quien es.

-¿Diga? -Digo en medio de un bostezo.

-¿Srita. Carter? -Escucho la voz de un hombre y reacciono.

-Si, ella habla. -ojalá que sea lo que estoy pensando.

-Le llamo para darle la noticia que está contratada. Y si puede comenzar mañana. -¡¿Qué dijo?! Debo estar soñando.

-Por... por supuesto que sí. -¡No lo puedo creer!

-Perfecto, mañana la esperamos. -Dicho eso, cuelga y yo brinco de felicidad.

-¿Por qué mami está feliz? -escucho la voz de mi hija y voy hasta ella y la abrazo con amor.

-Porque a mami le dieron un trabajo en una empresa muy importante. -Digo y la veo sonreír.

-¡Oye! ¡Felicidades! -Dice Megan, mi mejor amiga. Ella me ayuda a cuidar de Rose cuando me voy por las noches a mi otro trabajo.

-Si y mañana comienzo. Al fin podré darle una mejor vida a mi pequeña. -Aunque seguiré trabajando en el "Egyp" al menos hasta que establezca mi economía.

-¡Bien! Vamos a celebrarlo. -Dice mi amiga y voy por el pastel, la verdad que es una excelente ocasión para celebrar mi nuevo trabajo.

...

-¡Qué rico! -dice mi pequeña Rose mientras le limpio su carita que le quedó un poco de merengue del pastel.

-Me alegro de que te haya gustado. Bien mi pequeña rosa, ve a lavarte tus dientes, para que te pueda arropar. -Digo y ella obedece.

-Me alegro en verdad que te dieran en trabajo. -Megan siempre ha sido una persona, además de hermosa, carismática y sincera.

-La verdad sentía que no tendría muchas esperanzas de que me lo dieran. -Tan sólo por mi apariencia.

-Pues ya viste que sí. Además, eres una mujer muy bella, no entiendo por qué te escondes con toda esa ropa y peluca. -Si lo que menos quiero es llamar la atención.

-No quiero que me contraten por mi apariencia, sino por lo capaz que soy de hacer mi trabajo. -Y eso es verdad.

-Si, pero estas explotando esa belleza en ese lugar. Ya deberías dejarlo y más que has conseguido un excelente trabajo. -Dice y me quedo pensando un momento y procesando sus palabras.

-Tienes razón, sin embargo, lo haré cuando me vaya muy bien para solucionar mis problemas financieros. -Asiente y me abraza.

Voy a ver a mi pequeña y ya se encuentra durmiendo, me acerco y dejo un beso en su mejilla. Me voy a mi habitación para arreglarme, me guste o no tengo que seguir con ese trabajo.

...

-¡Estás hermosa, mi reina! -Dice Becky mirándome de pies a cabeza.

-Gracias. -Yo simplemente me sonrojo.

-No sé por qué no te pones guapa para el mundo. -Tiene las mismas ideas que Megan.

-Ya te lo he dicho. -Me hago la molesta.

-¿Y así quieres conseguir un buen partido? -Después de que me dejó Franco, no que querido salir con nadie más.

-Sabes que no busco eso, sólo somos mi pequeña y yo. -Sé cómo suena, pero es la realidad.

-Eso lo quiero ver. - ¡Dios! Dame paciencia, por favor.

...

Llega mi hora del espectáculo, salgo con un vestido dorado y un antifaz, de hecho, soy de las pocas que lo usan, no quiero que algún día me reconozcan en la calle, es lo que menos quiero. Miro a un hombre muy guapo mirándome desde la barra, ya lo había visto antes, siempre oculto entre las sombras, debe ser alguien muy importante como para hacerlo. mejor me dedico a lo mío. Su mirada es una mezcla de lujuria y pasión. Me pone nerviosa.

Termino y todos me aplauden, mientras que otros me lanzan rosas rojas, soy la favorita del lugar, pero no por eso haré menos a mis compañeras.

-¡Felicidades! -Las chicas me abrazan.

-Gracias. -Sonrió con sinceridad.

Salgo por la parte de atrás del club para tomar aire, iba con mis pensamientos revueltos, porque en cuanto llegue a dejar este lugar no veré seguido a las chicas.

Choco con alguien y me disculpo, lo miro y es el mismo hombre de la barra, de cerca es mucho más guapo, sus ojos son azules como el mar, su cabello es claro y su barba, ¡Dios! Es muy sexy.

-¿Mariana? -¡¿Qué dijo?! Acaso ¿Él conoce a mi hermana? No lo creo, no sé nada de ella desde que nos separaron.

Entonces ¿Por qué me siento extraña? Mariana y yo somos gemelas y no dudo de su belleza, es sólo que quiero ser diferente y no llamar mucho la atención. Pero si me intrigó ese hombre. Espero no volvérmelo a encontrar.

A la mañana siguiente...

Me estaba preparando para comenzar a trabajar, y para ser honesta, me encontraba muy nerviosa, no sé cómo sea mi nuevo jefe, si es una persona tranquila o, todo lo contrario, ya lo veré cuando lo tenga de frente.

-Mami, ya estoy lista. - Dice mi pequeña Rose, hermosa como siempre.

-Bien mi pequeña rosa. - nos tomamos de las manos y salimos de la casa, un taxi ya esperaba por nosotras.

-Ten, mami. -Rosie me entrega un dibujo con nosotras dos.

Llegamos a la guardería en donde la miss ya esperaba por ella.

-Gracias, mi niña. Es hermoso. - Digo con una gran sonrisa.

-Es para que no estés triste y siempre sonrías. -Me pongo a su altura y nos abrazamos.

Nos despedimos y me subo al mismo taxi pidiendo que me lleve a la empresa "McCarthy Corporación" por más que tarte de calmar mis nervios, me es imposible.

"Que todo salga bien es este primer día" lo repito una y otra vez, para tranquilizarme.

...

Estoy parada frente al enorme edificio, respiro profundamente y tomo todo el valor para entrar.

-Buenos días. -Saludo a esa recepcionista que me miraba y sigue viéndome con desdén.

-¿Qué quiere? -Me habla con mal humor,

-Srita. Carter. Bienvenida. -Me saluda ese hombre guapo. Quien me había entrevistado.

-Buenos días, sr. Lennox. -Sonrío como tonta.

-Dígame Frank. -me sonríe y guiña un ojo. Es muy guapo.

Me pide que lo acompañe a presidencia, en donde estaré de frente con mi nuevo jefe.

Llegamos y el sr. McCarthy aun no llega. ¡Dios! Yo aun nerviosa y este hombre tarda...

¡No puede ser! Es el cliente del "Egyp" con el que me estaba confundiendo con mi hermana, o sólo lo imaginé, no lo sé.

Frank me presenta con él, sin embargo, me mira como si le produjera nauseas. Ja, idiota, en verdad cree que soy fea. No me importa, yo vengo a trabajar, no conseguir novio, como mis amigas quieren. Después de todo mi disfraz me ayuda mucho.

Entramos a su oficina, Frank no entra y me deja a solas con este hombre tan déspota y frío.

Me explica de cómo serán las cosas aquí, me entrego su agenda y de como quería su café todas las mañanas y que debía estar pendiente de que días iba a querer galletas, que absurdo. Contando que desde que estoy en la oficina no me ha vuelto a mirar.

Salgo de la oficina directo a un cubículo en donde se encontraba una cafetera y me puse a preparar el dichoso café. Se supone que debo estar agendando citas y organizando documentos, y no esto.

Una vez listo, me regreso a su oficina y toco la puerta, me dice que pase, y una vez adentro le dejo su bebida. Y me da "la orden" de ponerme al corriente.

Dame fuerzas para soportar a ese hombre.

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