Puv Trevor
El aire entraba fuerte a través de las ventanas del deportivo rojo que Jeremiah eligió. Habíamos aterrizado hacia unas cuantas horas y aún no me adaptaba al cambio horario, sentía una jaqueca latente en mi cabeza, mi mano derecha viajo para presionar el puente de mi nariz, mientras mantenía mi cabeza apoyada hacia atrás, buscando aliviar aquella sensación.
-Díganme que pronto llegaremos...- mis palabras se arrastraban por el cansancio, deseaba llegar a nuestro hotel para descansar.
Mauro y Jeremiah reían mientras cantaban canciones en la radio, ignorándome totalmente por estar en la parte trasera del auto, gire mis ojos rindiéndome con ellos, examine los asientos del carro, para ser un Audi no estaba mal, no recordaba el modelo, aun que mi padre nos pido ser discretos, mi hermano pensó totalmente lo opuesto, pensaba que llamar la atención nos daría una ventaja.
El auto disminuyo su velocidad y Mauro bajo el volumen de la música.
Las lentejuelas de un vestido corto habían atraído su atención, típico de estos idiotas, una chica rubia junto con sus amigas caminaba por la acera, todas se veían bellísimas. Si no fuera por el cansancio del viaje, yo mismo estaría también ofreciéndoles un aventón gratuito.
Ellas obviamente se rieron de nosotros y se negaron, pero eso no desanimo a Jeremiah que se encontraba en él volante, quien les conto que éramos nuevos en la ciudad, lo cual me hizo reír entre dientes siempre se hacia el listillo con las chicas, monto un teatro increíble sobre "unos pobres italianos perdidos, necesitando guías hermosas".
A pesar de su insistencia ellas no aceptaron ir con nosotros, pero en cambio nos invitaron a una fiesta tres cuadras mas lejos, desde luego los dos idiotas aceptaron.
En otro lugar y tiempo diferente estaría disfrutando la situación, una vez aparcamos me encontré en una mala comedia adolescente, ¿Qué tenían los americanos con hacer todo un cliché?, la casa de dos plantas parecía un desastre con gente vomitando afuera.
Varios de ellos tenían vasos rojos en sus manos mientras socializaban, traquee mi cuello antes de encender un cigarrillo intentado relajarme, las chicas llegaron a nuestro encuentro, se veían muy guapas, olvide sus nombres justo después que los dijeron y asentí sonriendo por cortesía, apague mi cigarro con el pie antes de entrar.
No veníamos por diversión, pero los chicos no pensaban lo mismo.
Una vez en aquel lugar, fue como si una explosión de hormonas llegara a nosotros, el olor de la marihuana era fuerte, en las esquinas se podía ver chicos fumándose líneas de coca y algunas chicas bailando con muy poca ropa.
¿Acaso siempre las fiestas eran así? Tal ves por eso a todos les gusta América.
Las chicas nos guiaron hacia la cocina donde estaban los barriles de cerveza, botellas vacías y vasos con fondos muy sospechosos, en otros tiempos abría amado estas libertades, pero esta era una de esas veces en las que no me podía distraer, aun que esas piernas parecieran kilométricas en aquel vestido brillante.
La rubia me guiño el ojo antes de darme un vaso.
De reojo podía ver a los chicos mirándome ceñudamente, decían que era un imán para las mujeres atractivas, y ¿Qué podía decir? Lo era.
La chica susurro algo en mi oído que no pude escuchar por la música alta, y no supe el momento, pero me encontré atraído por una de sus manos en camino hacia el patio, allí se estaba dando la verdadera fiesta en la piscina, no me preocupaba separarme de los chicos por unos minutos, todos sabíamos cómo comunicarnos en caso de una emergencia.
Los americanos sí que sabían divertirse.
Pero yo no iba a mojarme, al menos no esta noche, negué con la cabeza cuando intento llevarme más cerca del borde, saque la caja de cigarrillos del bolsillo izquierdo de mi camisa manga larga negra, ella asintió, y antes que pudiéramos decir algo unos chicos comenzaron a llamarla, levanto su mano indicándome que la esperara antes de ir con los que supongo eran sus amigos, busque un lugar tranquilo para sentarme, deje mi vaso aún lado.
Mientras disfrutaba del humo, una chica con cabellera negro tomo asiento a mi lado, por el lugar donde estaba no podía ver su cara, pero era bastante menuda, su cabello iba en todas direcciones y tuve aquella sensación de peligro proviniendo de ella.
Le ofrecí la cajetilla, vacilo un segundo antes de tomar uno, incluso uso su propio encendedor. Después de darle su primera calada, mi rubia acompañante decidió volver y extender su mano hacia mi para que la acompañara, cuando finalmente me puse de pie, la chica peligro me agradeció e incluso levanto mi vaso, brindando por mí, mientras se lo tomaba, una loca.
Y solo fue una palabra...pero su voz resonaba en mi cabeza.
-Gracias-
Puv Charlotte
Mi cabeza iba a explotar.
Sentí un fuerte mareo mientras intentaba descubrir donde estaba, abrí un poco mis ojos para encontrar que aún tenía botellas de cerveza en mi regazo, tuve que cerrar varias veces los parpados para adaptarme a la luz que entraba por las ventanas, me tomó más de un intento ponerme de pie, aferrando con mis manos a la cabeza, cayeron algunas mientras me paraba, me dolía todo, joder, ¿Qué hice ayer?, las colillas de cigarrillo inundaban la mesa o lo que quedaba de ella, había un par de jeringas vacías y el olor a marihuana estaba presente, la fiesta de anoche se había descontrolado como todas últimamente, pobre el dueño de la casa, no podía ni recordar el nombre del desgraciado sin suerte.
Pase sobre los cuerpos agarrotados en el piso, algunos chicos tenían letreros ofensivos en sus cabezas pintados, me causo risa, otros estaban acostados junto a su vómito, asco, intente salir sin despertar a nadie, en el camino para salir de la casa encontré a mi mejor amiga sentada en las escaleras fumando un cigarrillo, tenía los ojos un poco rojos y la mirada perdida en el horizonte, con una maestría solo propia de los borrachos experimentados camine en línea recta.
- ¿Qué paso anoche, Helena? - la pelirroja me lanzó una mirada triste, sus ojos azules no tenían su brillo habitual, lo que me hizo pensar que había vuelto a acostarse con Drake y se sentía sumamente arrepentida.
-Es un idiota, siempre viene con su cara inocente y yo le creo- cuando las lágrimas comenzaron a bajar por su rostro, me senté junto a ella abrazándola, sintiendo su dolor y deseando encontrar una manera de evitarle todo esto- lo odio tanto Ve, no sé, porque siempre caigo en sus mentiras, sé que son solo eso, pero lo amo- sabía lo que una relación de amor-odio te destrozaba, sabes que te hace daño, pero no puedes alejarte.
Bese su frente y acaricie su espalda hasta que los sollozos pararon.
Hace un año Helena conoció en una fiesta a Drake, todo parecía como un libro de Wattpad. El chico popular que esta con la chica común, pues no existen los finales felices, estuvo tras ella hasta que consiguió quitar su virginidad y desde entonces cuando esta ebrio o sólo, la busca, se acuesta con ella y se va, súper romántico. El cabrón debió ser honesto, decirle que la quería solo para eso y dejarla elegir si quería o no estar con él, en cambio prefirió ilusionarla con palabras bonitas, cobarde, eso era lo que era aquel imbécil.
Hel no espera que el cambie, solo cree que hay algo más en él, yo también esteroides, ese chico es una máquina de fiestas, nunca lo he visto entrenar o el gimnasio, pero ella lo ama perdidamente así intente alejarse.
- ¿Quieres comer? ¿Podemos ir a mi casa y ver una maratón de lo que quieras? - asintió en mis brazos, usando la salida de la situación que le proporcione, quería verla sonreír, tenía una sonrisa bonita, no como la línea de labios que me estaban dando, los amigos son la familia que escogemos y yo cuidaría de mi chica.
Nos encamine al estacionamiento sería un largo camino en el Jeep de mis hermanos, era un modelo limitado un Jeep Wrangler 2019, un doble cabina, cubierto y bastante cómodo para el campo o la ciudad. Mi adoración.
Al llegar mis padres no estaban, como siempre.
Mamá trabaja como cirujana en el hospital local y papá es policía, detective, eso último es más inconveniente que de gozo en una casa de adolescentes, siempre hay una emergencia que atender y vidas que salvar, no los recrimino, pero a veces me gustaría que pasaran más tiempo en casa que un par de horas, aun que debe ser difícil para ellos criar a 4 hijos, y sí, soy la menor en un mundo de varones, mis padres no se rindieron hasta tener a su chica.
Pronto todo cambiaria, mañana comenzaría mi último año escolar.
El agua fría comenzó a helar la piel de mi cara, despertándome. Dios, ¿Qué pasa? ¿Qué hora es? Una persona simplemente no podía descansar en paz.
Abrí mis ojos y pude ver a mi hermano Charlie apuntándome con una pistola de agua, el odio comenzó a salir de mi cuerpo, siempre era lo mismo con los gemelos, ellos no conocían límites, me vengaría, un día de estos los haría pagar por todas las cosas malas que me hacían, al ver mi cara desvió su atención hacia Hel quien permanecía dormida en el colchón al lado de mi cama.
Teníamos varios colchones inflables para atender a nuestras visitas, cuatro adolescentes en la casa implicaban muchas personas entrando y saliendo de casa, en especial pensando que Charlie y Alex eran jugadores activos de futbol americano, era el típico cliché de Wattpad, excepto que mis hermanos no tienen nada de prototipo ideal.
Si, eran rubios, altos y estaban en buen estado físico, pero Alex que era el mayor por cuestión de un minuto, era el más hogareño, podía iniciar una conversación con cualquier persona, incluso una vez cuando tenia 8, lo encontramos en la calle compartiendo su merienda con un vago mientras conversaban en la acera al final de nuestra cuadra, tiene una sonrisa fácil, ve todo lo positivo de la vida, no puede evitarlo, posee un gran grupo de amigos hombres por todos los deportes que practica, ha sido muy poco dado a tener novias, nunca ha presentado a alguien de manera formal en casa.
Es de mis hermanos él más maduro, se abstenía de hacerme bromas ridículas siempre que podía, pero Charlie es como los virus, se esparce con el viento.
Charlie por su parte es el chico popular, utiliza su apariencia agraciada para engatusar chicas a pesar de su fobia al comprimo, era él payaso de la familia, en casa no lo tomábamos realmente en serio y creó eso era lo que más le gustaba, que pese a que en la escuela tenia tantas obligaciones teniendo que complacer a todos en casa, respiraba, siendo el cretino que despierta a su hermana con una pistola de agua.
A pesar que deseaba estrangularlo el 90% del tiempo, lo amaba.
Mi recuerdo más grato a su lado, fue cuando lo encontré llorando en el sótano, nuestro perro había muerto, había sido algo lamentable, nos dirigimos en la tarde a darles su paseo normal, cuando fuimos emboscados por varios perros, nuestro perrito nos protegió, pero quedo muy herido, para el momento en que llegamos a casa había muerto, Charlie salió corriendo y yo fui detrás de él, no podía olvidar su mirada vulnerable, la forma en que lloraba desconsolado, desde entonces jamás lo volví a ver de esa manera, sólo era tenía felicidad para darle a los demás.
Ni siquiera recuerdo a qué horas nos habíamos dormido o en qué momento el bol de la comida se había derramado en la cama, tome mi celular y tenía cientos de mensajes, probablemente aún de la fiesta del domingo, incluso un par de llamadas perdidas de Marie.
En el momento que mi mejor amiga hizo una maniobra con sus pies provocando que Charlie se cayera, entonces ella se abalanzó sobre él para ahogarlo con una almohada, estaba intentando matarlo con todas sus fuerzas, lo cual me hizo reír hasta casi orinarme, amaba ver sufrir a mi hermano.
Comenzó a huir, fue entonces cuando me di cuenta que no había tiempo para llegar a la escuela, corrí a bañarme y cepillar mis dientes, encontré unos shorts ajustados negros, busque una camisa de tiras blanca, elegí un gran collar y unos botines, tome un gabán porque sabía que no me dejarían salir sin él, mis hermanos eran unos aburridos y machistas Texanos.
Helena tomo algo de mi armario prestado, luego de tomar una ducha francesa, apenas nos calló algo de agua, somos de la misma talla y teníamos esa confianza para intercambiar ropa, ella eligió un vestido con grandes girasoles en los bordes, ni siquiera recordaba haberlo comprado, probablemente fue un regalo de mi madre, ella intentaba muy fuertemente compensar la influencia de mis hermanos varones ejercían en mi vida, lo complemento con una chaqueta de cuerina negra.
Bajamos corriendo por las escaleras, Alex en la cocina nos hizo una señal para que fuéramos hasta allá, me dio mi amado café en un termo especial con una foto familiar y beso mi frente, nos regaló a cada una bolsa de papel con un bocadillo para el camino, el pensaba siempre en nuestra salud.
-Sabía que no tendrían tiempo de desayunar- mi hermano era un amor, beso mi mejilla a modo de despedida y salimos para encontrar a Charlie en el auto, mi anhelado jeep rojo, papá se los regalo a los gemelos para ir al instituto, aunque solo lo usaba Alex y me llevaba a todas partes que necesitara, tome el volante porque Alex seria recogido por unos compañeros suyos.
Char por su parte decidido comprar una motocicleta, decía que como alma libre necesitaba algo que lo acompañara a cualquier lugar, en cuanto a los cursos todos nos encontrábamos en ultimo año, Helena y yo habíamos adelantado un año, requirió mucho esfuerzo, pero era por el bien de nuestro futuro, en especial para la universidad que quería...soñaba con Yale.
No sabía que quería estudiar o si, seria capaz de lograrlo, pero Valia la pena intentarlo. Todo había cambiado desde Itzae.
Al llegar al estacionamiento sentí mucha emoción, nótese mi sarcasmo, si estaba ansiosa por entrar a clases porque Wey después de todo en unos meses seria libre de aquel claustro, pero al mismo tiempo no me hacia feliz volver a tener trabajos, ack.
Último año.
Conforme nos acercamos al enorme edificio gris de tres plantas, varias chicas abordaron a mi hermano Charlie el cual había llegado al mismo tiempo que nosotros, el parqueadero era un caos, conseguir un lugar era una pesadilla, era difícil no sentir lástima porque la mayoría querían algo serio con el alma libre de la familia, sonreían y miraban con sus postizas pestañas, kilos de maquillaje, ¿Cómo podían sostener algo así?
Querer ser usadas por alguien que no está interesado en el compromiso, era uno de esos expertos en el arte de la seducción, arrogante, engreído y lo peor era un descarado cabeza dura, pero había una chica que lograba estar la mayor parte del tiempo con él, al menos en la escuela y se llamaba Marie, es una gran amiga, su mejor amiga.
Era algo bajita media 1,60, pero tenía un sensacional cabello negro como el mío y ojos verdes, poseía un cuerpo atlético por el equipo de Volleyball, ella se acercó haciendo que todas se alejaran de él, besándolo apasionadamente marcando territorio.
Mi hermano estaba perdido este año, ella me contó en una fiesta este verano en medio de una borrachera que lograría tener algo con él antes de graduarse, aunque Char siempre está rehuyendo esas muestras de afecto, no podría rechazar a su mejor amiga como hoy, una mueca de risa se posó en mi boca, ella se resguardo en sus brazos, pasándolo uno de sus brazos por sus hombros.
No tiene idea lo que le espera, ni yo tampoco.
Charlie y Marie decidieron quedarse a fuera un poco más, mientras nosotros entrabamos al edificio, me invadió una sensación familiar, conocía mucho estas paredes, tenía tantos recuerdos, Helena y yo éramos vecinas de pasillo, caminábamos saludando a varias personas, habíamos adquirido una creciente popularidad durante el verano, ya no era la hermanita menor de los gemelos Rock.
Hoy era Charlotte Rock, la despampanante chica con el cabello color noche, ojos color verde oliva y que trabajo todo el verano en el gimnasio para poder tonificar todas aquellas partes de mi cuerpo que me molestaban, este sería mi año.
Nadie evitaría que así fuera.
-Iré por los horarios- le informe a Hel que guardaba un par de cuadernos en su casillero, me hizo una señal que volvería al parqueadero con los demás, que seguramente aún estaban hablando con el tumulto de mujeres, probablemente empeoraría si Alex, ya había llegado.
Mientras caminaba a la dirección, vi que había mucho revuelo en la pequeña oficina, intenté empujar un par de chicos para poder entrar, sonreí falsamente queriendo salir de aquel tumulto completa, seguramente todos estaban ansiosos por quedar con sus amigos, nos permitían cambiar algunas clases si había cupo disponible, ahí fue donde escuché sobre él.
-¿Ya viste al chico nuevo?-
- dicen que es extranjero, esta tan bueno-susurro una chica.
-Escuche que es italiano, esta candente- le contestó la otra antes de agregar- pero no es el único, escuche que había otros dos más que ingresarán este año-
-¿Son de último año todos?- esperaba saber la respuesta pero en ese momento fui atendida, pedí nuestros 5 horarios y salí volando de la oficina.
Odiaba los tumultos sudorosos.
Aún en el estacionamiento encontré a mis hermanos, Alex se encontraba con algunos de sus compañeros de equipo hablando, adoraba pasar tiempo con ellos y este verano le fue imposible por aquello del voluntariado que hicieron, para construir casa para los desamparados, se escuchaba dulce, pero no era así, habían sido arrestados un poco antes que acabaran las clases y los hicieron hacer servicio comunitario.
Todos se acercaron a mí, mire nuestros horarios repartiéndolos, estaba prácticamente sola en todas mis clases, solo vería a Helena y mis hermanos en inglés, el destino era cruel conmigo este año, eso puso una mueca triste en mi cara.
-Oye, nuestro horario es igual- sonrió Alex al ver el horario de mi mejor amiga, y ella se ¿sonrojo?, espero no estarme perdiendo de nada, podía ser solo mi imaginación, me gustaría que olvidara a Drake pero no sé si salir con mi hermano me haga sentir cómoda y sea una decisión prudente.
Aunque Alex, fuera mi hermano más tranquilo, no quería decir que deseaba verlo metiéndole la lengua por la garganta a mi mejor amiga.
Le lance una mirada mordaz y la cosa quedó ahí.
-¿Qué tal tu horario Char?- le indague porque estaba demasiado callado.
-Sin problemas, todas las materias son fáciles- sentí que me ocultaba algo, pero de repente Marie lo beso, obligándome a dejar ir el tema, no era un secreto que la escuela no era fácil para mi hermano.
-Saben este año habrá varios chicos nuevos, dicen que son extranjeros- les comenté continuando el chisme, probablemente alguno supiera algo más.
-Escuche que eran 3, todos chicos- dijo Alex
-¿Cómo lo sabes?- dijo Hel sorprendida igual que yo, sobre el interés de mi hermano por el cotorreo en los que según él, jamás se vería participe, era muy prudente sobre esas cosas.
-El entrenador les pidió venir de intercambio, cree que el equipo necesita ayuda extra para ganar- soltó un bufido indignado y choco los puños con sus compañeros.
Asentimos muy impresionados, cuando el derrapar de las llantas nos hizo girarnos, en la escuela había todo tipo de autos y estudiantes, era una escuela/internado privada de las mejores de la ciudad, algunos afortunados como nosotros podíamos huir en las tardes, mientras otros menos desdichados debían dormir en el claustro, un deportivo rojo se aparcó quemando un poco las llantas en el asfalto, demasiado llamativo para mi gusto.
La ostentación es señal de las carencias y no quería saber que estaban sobre compensando, tome la mano de mi mejor amiga y entre al edificio, despidiendo a los chicos con la mano, los vería en el almuerzo, tenía suficiente testosterona en casa para ver algo similar ahora.
Mi salón aún estaba algo vació cuando me senté, elegí el primer asiento junto a la ventana y puse mis audífonos, Emimem FT Riahanna me invadieron con The Monster, cerré mis ojos dejándome llenar con la música.
Aún podía sentir esa vibración en mi pecho de dolor.
El calor descendía por mi blusa me sacó de mi burbuja, abrí tanto mis ojos mientras sentía el olor a café caliente, me puse de pie intentando quitarme algo con la mano, pude ver dos chicos riendo y otro muy apenado con un vaso en su mano, los chicos eran altos como mis hermanos, uno tenía el cabello como el mío y ojos azules, el otro tenía el cabello castaño, cuando reía se veían sus hoyuelos y ojos miel, el que derramó el café tenía el cabello castaño y ojos azules, se parecía físicamente al primero.
Todo el salón me miraba incluso la profesora esperando mi reacción, no me había dado cuenta cuando llegaron todos, pero ya no importaba, tomé mi mochila y sin dar explicación salí del salón con una mirada fulminante.
No pude escuchar sus pasos tras de mí, pero su mano me atrapo, gire para ver su cara y era el chico del cabello negro, me quito un audífono para escucharlo, probablemente intentó llamarme antes.
-Lo lamento, fue un accidente lo de Jeremy- sabía que habían debido empujarlo, pero no entendía por qué había venido tras de mí a MENTIRME, rodee mis ojos observándolo por primera vez, era algo delgado, pero se veía bien con una camisa blanca, un par de vaqueros oscuros que se amoldaban perfecto a su trasero que se había movido bastante en su pequeña carrera, tenía un gabán parecido al mío solo que negro y usaba un ancla en el cuello, en otras condiciones estaría sobre el coqueteándole.
-Claro, repítelo hasta que te lo creas, idiota- dije intentando seguir caminando en busca del baño, hoy no era mi día, genial, empezaba el año con el pie izquierdo.
-Rayos, las americanas son temperamentales, ya me disculpé contigo, ¿Qué más quieres? - sentí su acento, probablemente era italiano, pero no sabría decirlo, era sexy.
Debía ser uno de los chicos de los que todos cotorreaban.
Me acerque a su pecho hasta que nuestros rostros estuvieron casi frente a frente a pesar de la diferencia de estatura, podía sentir su aliento sobre mi cara, me gustaba olía a menta, su colonia a melocotón me rodeo, me hacía desconcentrarme, tenía un aire muy masculino.
Hacia mucho tiempo no me pasaba esto, sentirme así por alguien.
-Venganza, idiota- solté suavemente y caminé por el pasillo, quería poner algo de distancia entre nosotros, no quería lidiar con emociones ahora.
Me giro de nuevo, esta vez me acorralo contra un casillero, mi cuerpo chocó contra la superficie de metal, pero lejos de intimidarme, me excito, podía ver su pecho subir y bajar, parecía muy enfadado, incluso una de las venas de su frente estaba palpitando, sus labios se veían carnosos, ¿A qué sabrían?, negué con mi cabeza alejando esos pensamientos.
-Llámame idiota una vez más...- sus labios estaban sobre los míos, pero en sus ojos había un reto, algo que me decía que iba a perder si me aventuraba a jugar, ¿Qué demonios? no nací para perder o jugar a lo seguro.
-Idiota- dije zafándome usando el poco valor que había podido reunir.
Puntos para mí, por dejarlo con la palabra en la boca, busqué en mi mochila, había otra camisa de repuesto para después del entrenamiento, debía usarla era un crop top rojo lleno de encaje, me sentía como una mujer empoderada, así que después de limpiarme volví a clases, él estaba sentado al lado de mi silla y me miraba muy curiosamente.
-Soy el diablo, no deberías meterte conmigo- susurro en mi oído.
Eso me hizo esbozar una sonrisa torcida, este idiota, no sabia con quien se metía.
Puv Charlotte
Sus palabras habían penetrado en mi subconsciente, él era el diablo, sinceramente intentaba controlarme, no quería cometer errores como los que cometí con Itzae.
Me preguntaba si sería peligroso como Remington Tate en la saga de Katy Evans, no se veía aquella manera, tal vez solo estaba blofeando conmigo, como en el póquer, debía ser uno de estos niñatos que se creían malosos y los demás caíamos a sus pies, pero al estar en el mundo de los carteles, se me enseñó que las apariencias engañan, al terminar la clase tropecé "accidentalmente" haciendo que cayeran sus libros.
Sip, súper madura así me llaman. No seria, tierna como Bella Swan en Crepúsculo o como Paloma en la saga de Travis papasito Maddox, era una adolescente americana con una mala actitud que te golpearía si era necesario, podía ser sociable y fiestera, pero no dejaría que alguien me la montara.
Mi siguiente clase era inglés, corrí prácticamente por el pasillo para entrar al salón buscando a Helena, quien estaba hablando con Alex, se veían bastante cercano, ella reía mientras golpeaba su pecho de forma juguetona por las cosas que él decía, pero no dejaba de ser raro verlos juntos de forma romántica, tendría que vigilarlos más, no quería que nuestra amistad se complicara con relaciones.
Tome la mano de mi mejor amiga, y la lleve al final de la clase, ganándome una mirada acusadora de mi hermano, quien sabia que algo no muy agradable tramaba que estaba privándolo de la conversación.
-Debo contarte algo- nos senté sin gracia en las bancas del fondo, observando que nadie estuviera escuchando, solo habían pocos estudiantes en el aula- ya conocí al chico nuevo, bueno a uno de ellos, empujo a otro y me callo el café encima-señale a mi crop top rojo evidenciando que no lo llevaba esta mañana- cuando salí a cambiarme me siguió por el pasillo...- no pude terminar la historia porque nuestro chico en cuestión entró hablando entretenidamente con Char formando un gran alboroto, me traiciono, mi propio hermano, no solo eso, me miró y sonrió el vil traidor, a veces mi adorado pariente pecaba por su ingenuidad.
Estaba burlándose de mí el italianini, mi pregunta real seria ¿Cómo hizo para conocer a mi hermano Charlie y llevarse con el tan bien? Era demasiado listo para su bien.
Se acercaron hacia donde estábamos sentadas, mientras Charlie lo presentaba con algunos compañeros.
-Charlotte, ven te presento a Trevor Olivieri, el chico nuevo de intercambio- el chico en cuestión sonrió con malicia, extendió su mano hacia mí, pensó que estaba intimidándome, estaba mal, muy mal.
Tome su mano sellando una promesa con el Diablo.
-Charlotte Rock, el Terror Beverly High- mi sonrisa se ensancho a su punto más grande llena de maldad, vas a conocer a tu creador cariño, llevaba suficientes años en la escuela como para saber que en esta guerra tenía la ventaja del territorio, no solo jugaría, haría trampa y me llevaría al que fuera con tal de ganarle.
Le enseñaría al nuevo su lugar, no podía ir por ahí amenazando personas.
La profesora llego y nos obligó a separarnos, todos los estudiantes nos miraban atentos por nuestro tenso intercambio, genial 5 minutos juntos y ya había chispas como para hacer un incendio.
El aire a reto estaba en el ambiente, Helena tomo mi mano obligándome a sentarme en la silla anexa a la de ella, sabía que se avecinaba una tormenta, había renunciado a las bromas, peleas callejeras, carreras, cualquier cosa ilegal desde el accidente de Noah.
Respire profundo para intentar contenerme, él era un cretino, sí, pero podía tratar de contenerme, se supone que intentaba cambiar.
La clase comenzó de forma gradual y monótona, mis hermanos me lanzaban miradas extrañadas durante la clase, por mi actitud, no solía presentarme de forma amenazadora con las personas nuevas, era una persona más agradable normalmente, buscando respuestas a preguntas no formuladas, negué suavemente con mi cabeza, no quería preocuparlo por algo que terminaría antes de empezarse, no debería hacer nada.
Una parte de mí quería vengarse, pero no quería caer en patrones tóxicos, Marie miraba atentamente al Italiano estúpido que osaba retar a un Rock.
Luego de salir de clases Alex se acerco a mi lado, empujando mi hombro, pasó su brazo por mis hombros y me acompaño a mi siguiente salón, solía hacerlo de vez en cuando, creó que lo hacía para alejar a los chicos de mí, sus celos eran más controlados que los de Charlie, pero seguía siendo medio cavernícola a veces, mi mejor amiga se fue con el gemelo más loco a su siguiente clase, Marie se quedó hablando con la profesora, era la más aplicada en la escuela, ella nos ahorraba un montón de esfuerzo.
-¿Qué pasó con el chico nuevo?- pensé que podía evadir el tema pero su mirada reprobatoria me dijo que no tendría muchas esperanzas con esa salida.
-Digamos que...me lanzo café hirviendo y me regaño- solté muy molesta, mi hermano me estrechó más a su pecho y negó con la cabeza, sabiendo que no podría alejar mi mal genio, ni protegerme de todo.
-Te apoyó en todo, pero no lastimes a nadie- sonreí débilmente por su comentario, sabía que no pretendía herirme, pero de alguna manera una sensación de desconsuelo se instaló en mi pecho.
No quería pensar en Noah.
Al llegar al salón, encontré nuevamente a Trevor sentado junto a la ventana, hablando con varios de nuestros compañeros de clase, era demasiado sociable para su bien, achine mis ojos, sentándome en el lado opuesto del aula, tal vez teníamos el mismo horario, lo cuál sería una desgracia en mi vida.
Intente ignorarlo.
Una vez la clase empezó, comencé a recibir notitas de Marie hablándome sobre Charlie, diciéndome que estaba preocupado por mi actitud con Trevor, cuando estaba por responder unas palabras nos detuvieron.
-Profesor, disculpe, es que no puede entenderle porque atrás están hablando- comento Trevor levantando su mano.
Entonces me moleste demasiado con él, era un pendejo. Obviamente nos llamaron la atención y casi nos quitan las notas.
Gire mis ojos, y pensé que merecía alguna clase de escarmiento, no podía solo llegar y actuar como un imbécil, tal ves una broma pequeña, algo no muy grande, le daría un escarmiento.
Tomé mi teléfono y busqué entre los contactos a Vivi, tenía un par de mensajes de ella, era una buena amiga del parvulario que de vez en cuando frecuentaba.
Vivi
¿Dónde estás?
Responde
¿Ya estás en la fiesta?
Rayos ¿estás bien?
The Bitch
Baby girl, necesito un favor, di que sí.
Necesito que busques a los chicos nuevos en la cafetería seas muy amable
Les muestres el lugar y los acompañes a pedir, NO COMAS NADA DE SUS PLATOS, después que los veas a todos comer quiero que uses una excusa y te vayas.
Vivi
No preguntare que te hicieron.
No quiero Represalias si te ayudo.
Me debes una grande.
The Bitch
Te amo <3
Parte 1 del plan completada...sonreí maliciosamente levantando mi vista enfocando al italiano frente a mí, no sabe lo que le espera, mi amiga era una dulce y carismática rubia que dirigía la escuela con mano de hierro desde el gobierno estudiantil, era un dulce caramelito que también dirigía el periódico escolar-
Poseía un gusto perverso por ver el mundo arder, como buena periodista conocía todos los cotorreos de la escuela y se aseguraba...de su veracidad, tenía debilidad por nuestra amistad, una que otra vez ayudaba en mis causas, siempre y cuando le diera total primicia.
La loca R.
Ally amor...
Cafeteria Ally
¿Qué quieres?
La loca R.
No me guardes rencor, ¿Aún me tienes guardada como Loca?
Cafeteria Ally
No...
La loca R.
Necesito que pongas unos laxantes en la comida de los chicos nuevos, Vivi estará con ellos, esa es la señal.
Cafeteria Ally
¿Qué ganaría yo?
Hummm el interés de la gente, ya no hacen bromas de buena voluntad.
La loca R.
Mi gratitud eterna...
Bueno, ya, te daré el número de Alex cuando el trabajo esté completo
Cafeteria Ally
Hecho <3
Chicas...todas somos tan predecibles.
Las clases pasaron volando y pronto fue hora del almuerzo, no había querido entrar a la cafetería para no armar revuelo, todos sabían que compramos fuera y solemos comer en el jardín, había estado recibiendo mensajes en nuestro grupo de amigos sobre las votaciones por nuestro almuerzo de hoy, y la comida china había ganado la contienda.
Charlie la amaba y se ofreció a recoger nuestra orden o eso intento decirme en el pasillo cuando lo encontré, mi casillero colindaba con la puerta de la cafetería, estuve esperando por un buen tiempo aferrada a un par de libros para despistar, pensé en la broma, sintiendo como una sonrisa aparecía en mi cara, contemplé la idea de cerrar puertas de los baños de hombres y subirlo en YouTube, pero era demasiado.
-¿Compraremos algo?- susurro Hel como si fuera un secreto, en el silencio de aquel pasillo carente de estudiantes, no había tenido tiempo de comunicarle mis planes, pero sabía de antemano que su respuesta sería negativa, ella se sentía tan unida al recuerdo de Noah como yo.
Mi risa llenó el pasillo vacío.
-Estoy esperando...- dije para mí, al darme cuenta de su mirada perdida, negué y le expliqué -Char irá a comprar para todos esta vez, Marie ordenó comida china-
-Bueno, ¿Vas a contarme lo de Trevor? - me indago Helena, la mire algo confundida, recordando nuestra interrumpida charla en inglés.
-Bien, me retó y me dijo que era el diablo- mi mejor amiga solo negó con la cabeza, intuyendo cuál sería mi respuesta ante tal ofensa.
-Prometiste no hacer más bromas- me regaño y cerró su casillero de forma abrupta, claro que esto era una venganza inocente, no sería más que una advertencia -iré a la biblioteca tengo algo de tarea-
Su comentario me pareció bastante raro, ni siquiera había acabado el día, pero le daría algo de privacidad, pero una idea pasó por mi mente sin mucho esfuerzo.
Alexito
¿Dónde anda el mejor hermano del mundo?
Baby girl
En la biblioteca Princess, este año debo cuidar mi promedio
Sospechoso.
Alexito
Oki, char ya casi trae la comida
Iba a escribir algo más pero un chico salió corriendo por el pasillo en el que estaba, casi que no llega al baño, genial iba 1, faltan 2.
Como no podía saber cuál comería Trevor, no iba a arriesgarme, debía usar los laxantes en todos, además todos colaboraron en derramarme el café, tal vez me compadecería de Jeremy porque sus acciones no fueron más que el producto de los dos idiotas, envié un mensaje a Ally agradeciéndole y anexando el número de mí chico favorito en la familia.
Jeremy salió corriendo hacia el otro pasillo, ese baño estaba un poco más cerca, ¿Cuánto tardaría en caer Trevor?, Viví salió de la cafetería me guiño un ojo y camino hacia las canchas de Volleyball, iría a entrenar, al parecer no estaba interesada en la primera broma del año.
Trevor salió y pareció perdido, mi sonrisa victoriosa fue lo primero que vio, señale el pasillo por el que estaba más corto el camino al baño, después de todo no había tanta maldad en mi cuerpo, su mirada de odió me dio la mayor satisfacción posible, comencé a caminar hacia la biblioteca, recordando que no podría dejar cabos sueltos, cada paso me daba mayor ansiedad de la que me genero la broma, Si tuvieran algo...¿qué haría?
Al abrir la puerta el olor de los libros me inundó, era algo delicioso.
Había más estudiantes de lo que pensaba, casi siempre estaba llena en tiempos de exámenes, pase algunas mesas hasta encontrarlos sentados muy juntos, estudiando, decían la verdad, debía confiar más en ellos.
Iba a sentarme cuando un mensaje me interrumpió.
LoMasSexy
Llegó la comida bellezas
Ellos levantaron la vista hallándome desprevenida, aparentemente a todos nos llegó el mismo mensaje, salimos riendo de la biblioteca cuando les conté cómo había resultado mi broma, desviando mi atención en su extraña cercanía.
Ninguno quiso volver a entrar a un baño el resto del día.