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Mala Conducta 1 y 2

Mala Conducta 1 y 2

Autor: : Abd
Género: Romance
Moana es una problemática mala conducta pero no por gusto, acarrea de su pasado diversos sucesos que la han orillado a ser lo que hoy es. Prostituta, amante de la marihuana y la cocaína y estudiante de medio tiempo pero cuando Xavier llegue a cambiar su vida, sera el ancla al que aferrarse. Dos lados oscuros creando luz. Porque, después de todo, el amor y el dolor van de la mano. Eso, hasta que las mentiras explotan.

Capítulo 1 Cargos (1)

-Moana Roberts, 21 de edad. Fichada por posesión de estupefacientes, robo a mano armada, exhibicionismo, prostitución y... Por golpear a un policías en las bolas

El comisario levanto la ceja y me miro incrédulo, a lo que yo por su puesto, respondí:

-Hey! No me mire así, el empezó. Quería toquetearme- Dije cruzando los brazos a la altura de los pechos y con la frente fruncida.

-Bien, pues aquí dice que procedía a esposarla mientras estaba alcoholizada en una vía publica y que usted empezó a gritar con que la estaba embarazando, luego llego otro policía y tuvo que usar una pistola eléctrica para que usted soltara las bolas del otro oficial- Su voz resultaba cansona, me estaba hartando de esto. Llevo 5 meses presentándome puntual en la jefatura luego de que el juez lo dictaminara de esta forma para así poder salir de la cárcel

Baje un poco la ajustada falda tubo comprada en una tienda de segunda y suspiré para calmarme.

-Es correcto oficial

-Bien, Roberts, te diré que vamos a hacer: Realmente estoy harto de verte aquí cada puto tercer martes de cada mes. El juez Mandela me debe unos favores y como pago le pediré el favor de que no tengas que volver más. Pero, si te atreves a dejarte esposar de nuevo, te prometo que te meteré en el calabozo y cerrare botando la llave.

No lo podía creer, era en serio? No me sentía ni un poco ofendida, reconozco que soy un dolor en el culo para cualquiera pero esto, de verdad no lo esperaba. Aun faltan 8 meses mas de presentaciones mensuales.

-De verdad, grac-me interrumpió

-No agradezcas nada, estudia, trabaja, deja las drogas y el mal camino, cásate, ten hijos, por favor, lo que sea menos seguir jodiendo tu vida.

Mis ojos se cristalizaron de inmediato, aquel hombre canoso y de aspecto cansado me dijo las palabras que cualquier padre le hubiera dicho a su hija rebelde, pero que yo no tuve nunca para decirme. Sin pensármelo me levante y lo abracé, tomándolo por sorpresa. Agradecí rápidamente y firmé mi hoja de asistencia antes de que las lágrimas cayeran

Lindo consejo, lástima que sea tan tarde, pensé afuera de la comisaria. Suspire y busque mi automóvil, la chatarrita mazda 323 que aun me mueve de un lado al otro. No tiene nada que envidiarle a esos autos nuevos de ahora, introduje la llave y, mientras el carro se calentaba revise mi teléfono, que no había parado de sonar durante toda la media hora que estuve adentro. Me deshice la dona que cargaba en el cabello simulando decencia y deje caer mis alborotados cabellos rojos mientras leía los 15 WhatsApp de Marissa, mi mejor amiga, y los dos mensajes de texto de Rami, el gerente del club donde trabajo

-Donde estas?

-Ira, por favor, APARECE YAAAA, es URGENTE

La curiosidad me mato y, respondiendo con unos doce emojis a Marissa, marque el numero de Rami, contesto al segundo repique

-Alo? Maldición, donde estabas?- Estaba enojado y preocupado, lo conocía muy bien. Luego de tener una veintena de meses trabajando a su lado había crecido una linda amistad entre nosotros

-Ram, es el tercer martes del mes, recuerdas? Acabo de salir de la comisaria pero te tengo una buena noticia, no me presentare mas, llegue a un... Acuerdo con el comisario.

-Moana, no me digas que le diste una mamada al viejo- Su tono me exaspero

-Que asco, Rami, NO. –Antes que empezara a insultarlo a él y a su inocente madre me detuvo diciendo que estaba bien pero que necesitaban mi presencia ya en el club así que colgué, y arranque el coche camino a Eden Club's.

El Club quedaba en una calle muy famosa debido a la amplia visita nocturna que demuestra en las encuestas callejeras. Y es que siendo una zona de bares, discotecas, strippers y prostitutas como no iba a serlo?

Detuve el Mazda en la acera frente al Eden, mi lugar de trabajo. Cabe destacar que Rami me esta esperando en el frente furioso, pero debía de pasar por casa para cambiarme el estúpido traje de azafata que llevaba puesto. Me mire en el retrovisor y retoque un poco mis labios rojos, acomode un bucle que caía justo encima de mi frente y me baje del auto como si nada pasara y mi mejor amigo no deseara mi cabeza en un plato.

-Pero por fin la diosa ha decidido honrarme con su presencia, Oh! Adelante majestad- Decía irónico y con un muy mal humor apartándose de la puerta para dejarme pasar.

Lo ignore hasta estar en medio de la pista de baile vacía tan solo con una que otra mesera limpiando mesas y preparándose para la noche que aun no llega, pues apenas son las 6pm y abrimos a las 10.

-Bien, primor, aquí me tienes. Para que soy buena? – Le dije suspirando mientras me entregaba un vaso con un famoso refresco de limón

-Según tus clientes, para muchas cosas- dijo, dándoselas de cómico, lo mire con enojo- Pues... Ira, hay alguien que quiere conocerte

- Y eso que? No pudo esperar hasta la noche como los demás?

-El tipo es uno de los pesados, Moana- dijo, llamándome por mi verdadero nombre. Usualmente para llegar a mi al estar solos me llamaba así, de resto, era Ira para todo el que conociera en las instalaciones del Eden- Creo que debes de tener cuidado con el

Su tono de voz me perturbo, la preocupación destilaba de sus poros

-Que me ocultas, Rami? Si temes tanto porque me presentas ante el? –Normalmente. Cuando se acercaba un freaky a alguna de nosotras, se alertaba seguridad y automáticamente Rami lo despachaba

-Viene de arriba la orden Moana –susurró

Sabia muy bien que quería decir eso, como todas las demás prostitutas del local: Es un enfermo con suficiente dinero como para comprar la conciencia de los avariciosos propietarios del club que vivían derrochando su plata es costosos viajes y demás, mientras nosotras, sus "empleadas" nos desgastábamos física y emocionalmente por un trabajo "fácil" en el que utilizamos únicamente lo que se nos fue dado al venir al mundo: nuestro cuerpo. Pero sin tomar en cuenta el hecho que muchas de nosotras realmente no queremos vivir así, simplemente nos toca. Y esa puta orden de arriba era algo que me encrespaba la piel, algo no me gustaba...

Maldición, algo me decía que estaba bien jodida.

Capítulo 2 Infierno (2)

-Te están esperando en la magistral

Me sentía en shock. Algunas de las chicas que habían asistidos a citas "pautadas por los jefes" terminaban gravemente heridas, con secuelas y mal realmente. En nuestro trabajo podemos elegir con quien acostarnos, es como un plomero: solo el elige si destapar o no esa tubería. Si el cliente era simpático y te gusta su sonrisa, o si simplemente expira dinero y eso es lo suficientemente atrayente para ti, solo destapas esa tubería. Pero cuando el taxista particular deja de seguir su propia ruta para trabajar bajo un mandato, simplemente no es igual: dejas de elegir tu ruta y vas hacia donde te dirigen. Eso era lo que actualmente me ocurría.

Mire sin hablar a Rami. Sus pómulos altos, y ese color que lo hace destacar entre una multitud como un lindo hindú, músculos que denotan su tiempo cargando sacos en el Puerto al ser adolescente y que desarrollaron un cuerpo fenomenal pero que, al mirar esos ojos cafés suyos, puedes sentirte segura de que todo pasara, porque es la calma en medio de la tormenta, el hermano mayor que esta ahí para curar tu rodilla herida.

Solo espero joderme únicamente una rodilla.

Los jefes dieron la orden a Rami que "Ira fuera preparada con su mejor atuendo para ser presentada ante un muy buen amigo de la casa". Ese argumento me ponia los pelos de punta.

Entre a mi camerino donde había una sillita con un espejo y maquillaje por doquier, rodeado de zapatos de plataforma, brillantes y plumas, elegí no mi mejor atuendo, realmente el mas sencillo que encontré, no quería parecer tan emocionada cuando realmente solo estaba esperando que las horas pasaran rápido y no despertar al día siguiente con un moretón en alguna zona visible. La carne golpeada no vende.

El traje era de dos piezas, un corset muy ajustado de color gris plomo y una maxifalda a juego que dejaba ver una muy entrada linea de mi pierna pálida, deje mis rulos rojos en su estado natural y, por obligación, rellene de rojo pasión mis labios, no coloque perfume ni adornos, ni siquiera un poco de escarcha para brillar como cuando estoy en tarima.

Uno de los chicos de seguridad se coloco a mi lado para escoltarme hasta La Magistral, como era conocido el salón VIP del Eden Club's, donde estaban cubículos personales con camas y paredes de terciopelo negro, ademas de un tubo de striptease en medio de la habitación. Las conozco bien, son mi hábitat, pero esta noche me sentía mas insegura que nunca, algo me decía que no iba a salir bien librada de esta.

Dirigiéndome a la zona central de La Magistral, donde se encuentra la barra detrás de una docena de asientos y una pasarela para nosotras en el medio, vi un grupo de 6 personas. Reconocí a los 3 propietarios del lugar en medio de risas y miradas morbosas y no pude evitar sentirme aterrada. Las otras personas me daban la espalda pero noté que eran tres hombres.

-Aquí esta, La Diosa de Fuego –Dijo el baboso de Nick, tal vez, el mas pervertido de los tres –Acércate Ira, aquí los caballeros están ansiosos por conocerte.

Agarré aire y me prepare

-Buenas Noches- dije con la cabeza baja, sin creerme lo suficientemente fuerte como para mirarlos a las caras

-Creí que eras mas fiera- Dijo una voz despectiva, me sonó a adulto mayor así que mire a quien pertenecía y, sin equivocarme, me encontré con los ojos oscuros mas arrugados y sucios que he visto. Su mirada emanaba morbosidad y cosas malas hechas con gusto a personas que tal vez no lo merecían.

Todos rieron, y eso me dio una chance de dar un paso hacia atrás, permitiéndome ver por primera vez al hombre a mi izquierda. El no se reía, en realidad me miraba como si fuera un perro con sarna.

Mucho más alto que mi 1,60cm y con una tez clara pero un tanto tocada por el sol, ademas de tener el cabello oscuro un tanto descuidado que le daba un aire salvaje, labios grandes y ojos verde oscuro que me examinaban con molestia como si mi presencia le molestara tanto como a mi misma

-Créeme, Tomas, es una verdadera fierecilla – Me "alabó" Steban, otro de los socios sucios del Eden, solo faltaba que el callado Ricardo hablara de lo rico que brincaba y hasta donde me lo podía tragar para que la venta del producto-osea yo- terminara.

-Ira, tomate algo con nosotros, te parece bien ir a buscarnos tu misma las bebidas?- Dijo el otro hombre que estaba del otro lado del viejo sucio que me miraba los senos y se pasaba la lengua por los labios. NECESITO UNAS LINEAS fue mi pensamiento instantáneo y recordé que en el brasier traía un poco, solo necesitaba acercarme a la barra y que no me miraran mucho, ya que a los jefes no les gustaba que vieran que la mercancía realmente no deseaba estar presente al momento de tirarnos viejos arrugados como pasas y con exceso de pastillas azules en su sistema.

Me acerque a la barra luego de servir de camarera de las seis bebidas escogidas por los "caballeros"- 3 cervezas para los insulsos, 2 whiskeys dobles para el abuelo y su compadrito y un vodka en las rocas para el que me mira como si diera asco- y mi bebida personal –tequila sunset bien cargado, pues necesitaba fuerzas para lo que venia-.

Mientras Felipe, el barman, atendía dichos pedidos, me acerque al otro lado de la barra y, donde no me vieran, tome una tarjeta con el nombre del lugar he hice una linda, larga y gruesa linea de coca, agarre un pitillo he inhale por el orificio izquierdo hasta la mitad de la linea, luego, con el lado derecho, hice lo propio hasta que no quedo ni rastros del polvo blanco.

Estaba tan absorta en lo mio que no me percate de un par de zapatos Jordan aparecieron en mi campo de visión, lentamente levante la cabeza como quien acaba de ser atrapado y vi la sudadera color negro que poseía el mirada-del-asco junto a unos jeans ajustados y desgastados que le daban cierto aire a peligroso que, por algún motivo masoquista, me estaba excitando.

Lastimosamente, su cara de asco hacia mí no ayudó ni mejoró, de hecho, aumentó aquella sensación caliente.

-Se le ofrece algo?- Pregunte educadamente con dulce voz pero con una ceja levantada que indicaba lo molesta que me sentía por ser interrumpida cuando realmente estaba esperando que la droga se ajustara en mi sistema e hiciera lo suyo.

-Vine a ayudar con las bebidas pero, si tan ocupada están haciendo tus mierdas, puedo solo con todo, -Felipe interrumpió la manera brusca de hablarme del hombre y este, sacando un fajo de billetes, mientras yo me tomaba de un trago mi tequila, apretó mas los nudillos y tomo la bandeja mientras yo me levantaba acelerada tanto como por lo que acababa de consumir como por el hombre que me miraba con tanto odio.

-Por favor, no haga eso, me meterá en problemas

-Y meterte mierdas en tu trabajo no te mete en problemas- Dijo venenoso, hiriéndome con sus palabras. Quien se cree este maldito matón como para criticarme?

-Escucha- dije dejando de hablarle con respeto alguno pues mi orgullo estaba muy herido- No tienes idea de quien soy o que me ha pasado en la vida como para estar en el lugar donde estoy ahora. Las decisiones que ha tomado la vida por mi, junto con otras pocas tomadas por mi misma me han orillado a llevar esta vida, no espero que me entiendan pero por lo menos que se guarden su maldita opinión al respecto, si un hombre como tu- dije venenosa mirándolo con el mismo asco que el me miraba y viendo como abría sus ojos con asombro- que se cree mas que los demás, vienes aquí a mirarme como si fuera mierda, a hablarme como mi superior, y a esperar un respeto no merecido, pues estas muy equivocado.

Roja de la ira me calle pues sabia que había metido la pata hasta el fondo, este imbécil le diría todo a los jefes y me ahecharan a la calle y tendría que volver a bares de mala muerte con idiotas apestosos a rancio.

El hombre, sin decir palabra, me soltó la bandeja con las bebidas con delicadeza en las manos, tomándose su trago de golpe y pidiéndole otro a Felipe. Yo solté la bandeja en la barra y suspiré, tenia que humillarme de vez en cuando en este trabajo y no sería la primera ni la ultima vez

-Mire, disculpe mi manera de contestar pero no me gusta ser juzgada, solo me importa mi trabajo, es lo que me esta ayudando en estos momentos a sobrevivir y no quiero perderle por un momento de lengua suelta. Si pudiera no decirle a mis jefes lo que acaba de ver y también lo que acaba de oír, pues...Me haría un gran favor

El hombre levanto la mirada de la barra y algo brillaba en esa mirada oscura y ruda, me examinó el rostro, lo pude notar, y asintió

-Discúlpame tú a mi por haber sido tan cabrón, está mal juzgar y por un segundo lo olvidé, simplemente creo que pensé una cosa totalmente distinta de ti, así que... Nada a pasado, ahora llevemos esas bebidas.

El hombre no dejo de mirarme durante toda la noche, y, cuando a las 10;34pm me pidieron hacerles un baile público- al viejo sucio asqueroso, en realidad- su mirada era la que hacia que no dejara el baile a medias y saliera corriendo, cuando decidí bailar en el tubo y no en el regazo del viejo mis patrones pusieron cara de enojo pero al verme mover el trasero supongo que lo olvidaron. Mis manos acariciaban el tubo a diestra y siniestra, mis senos eran tocados por mis manos, igual que la boca, dando a demostrar lo que con tanta experiencia sabía.

Al dar las 12am me vi obligada a tomar una de las habitaciones con el anciano, creo que ya me había dado unos 3 o 4 roces de coca en lo que iba de noche pero sentía que necesitaría mas luego de lo que ahí pasara.

-Bien Hermosa, ven aquí- Dijo el hombre sentándose en mitad de la cama y bajando sus pantalones para que su miembro aguado quedara en exposición.

Creo que no hay nada mas denigrante y asqueroso que hacerle un oral a un anciano así que no veo el porque describirlo, lo que sí hay que contar es lo que sucedió luego de eso, ya que el hombre al acabar en mi boca, me tumbo en la cama con agresividad-mucha fuerza para un hombre de su edad, pienso- y sin pensarlo mucho sacó mis pechos del corsé, acaricio uno con manos torpes y el otro empezó a besarlo llenándolo de toda la baba posible, no pude evitar sentir asco. Inconscientemente mi cuerpo se inclino hacia atrás y mi cara demostró en un segundo lo que mi cuerpo sentía, al parecer el hombre lo notó porque una mano quemando mi mejilla me tomó por sorpresa.

-Arrugas la cara, maldita puta? Te doy asco? Crees que eres mucho para mí, no? Ya vas a ver putita- El hombre empezó a levantar mi falda sin mucho decoro y yo no dejaba de gritar para que alguien viniera a salvarme, creo escuchar un escándalo en el pasillo pero nadie toco la puerta y mi cara solo seguía sintiendo los golpes dados sobre mi rostro por el viejo mientras su miembro era empujado sin pudor dentro de mi.

Yo sólo deseaba, desde lo más profundo de mi corazón, rezando a quién quiera que pegase la oreja en el comunicador para oírme, que un rayo cayera sobre el Edén y me partiera a la mitad, antes de que conociese el verdadero infierno que ese hijo de puta estaba dispuesto a mostrarme.

Capítulo 3 Recuerdos (3)

FLASHBACK

-NO! NO! YA NO! – Sentía que ya no aguantaría mas, mi cara me dolía mucho y el olor a cerveza que emanaba de mi padre me daba arcadas

-No nada, puta! Eres una sucia, te mereces esto y mas!!!- El golpeaba mis costillas sin compasión y jalaba de mi cabello arrancándome mechones y sacándome sangre

Tenia 13.

-Fue mamá, papi, te lo juro, fue ella!!- Yo lloraba mientras buscaba con la mirada a mi madre para que me defendiera, dijera que sí, era verdad que ella había buscado a ese chico de veintitantos y el le había pagado para cogerme aquella tarde, como siempre hacia con diferentes tipos, desde hacia doce meses. Pero no, ella dejo que me golpeara hasta perder la conciencia.

Y eso era cada fin de semana, mi padre llegaba ebrio, recordaba aquello que había visto una vez, y empezaba la función.

¿Qué hubiera pasado si el se hubiera enterado que eso era a diario? ¿Dos y tres veces por día?

FIN DE FLASHBACK

Creo que me desmayé, el viejo me miraba con los ojos enormes, al ver que me moví, suspiró y me embistió de nuevo. Y acabo dentro de mi.

-Vístete. –Ordeno de inmediato, acomodando su propia camisa, yo baje mi falda, subí mi ropa interior y busque en la otra esquina el corsé. Me dolía la mejilla, tengo que admitirlo. Tal vez por tanta coca no lo sentía como era realmente pero sabia que en un par de horas, cuando el efecto pasara, seria horrible el dolor.

-Espera ah-Dijo cuando ya yo tocaba la manilla de la puerta. Suspire sintiendo mi felicidad marchar-Te iras conmigo.

Me puse pálida, lo sentí, mis manos frías, mis oídos latían y mi estomago me llego a la garganta produciendo de nuevo las arcadas que tanto retuve. Asentí bajando la cara y hacia mis tacones negros con piedritas, solté una solitaria lagrima al imaginar que era lo que me esperaba y, de repente, solo tenia ganas de relajarme en casa, tomar una ducha y fumarme un joint en rolling paper de cereza.

Levanté el rostro cuando sentí el frió de la calle rozar mi piel, frente a nosotros estaba una Cherokee Jeep de lujo con un chófer y el compadrito baboso del viejo asqueroso. Al parecer, Mirada-de-asco no nos honraría con su presencia en el camino a casa. Que pena... De todos, realmente, es el único que despierta algo en mi. Aunque ese algo sea un tanto de masoquismo.

Babas me miraba sonriendo con una mirada llena de perversión y trague hondo, sentándome atrás, con el viejo y su mano en mi entrepierna, gracias a Dios, el Jeep tenia un vidrio que daba privacidad a la parte trasera porque si aquel idiota me miraba suciamente una vez mas, junto con la mano atrevida del Viejo, no aguantaría ni un poquito mas las ganas de vomitar. Sosteniendo mi diminuto bolso contra mi lado izquierdo, me perdí

FLASHBACK

-Moana, ven! ¿Dónde estas?

Erick, mi novio no dejaba de buscarme sobre cada manzano que ocupaba el prado que se encontraba detrás de la escuela. Teníamos 15.

-¡Ven a buscarme, tonto!- Dije riendo, escondiéndome en otra rama cuando de pronto esta se rompió y caí hacia el suelo con fuerza, me dolía mucho la pantorrilla izquierda y las lágrimas surcaron mi rostro

-Moana, Maldición! Deja ver, te haz roto el hueso?- Erick me revisaba con cuidado de no lastimarme

-Creo que no, pero mierda, duele mucho! –Me queje, mientras el suspiraba aliviado de que no fuera algo peor. Se subió sobre mi haciéndome cosquillas y poco a poco levanto mi falda del uniforme estudiantil

-Erick...- Susurre nerviosa... El sabía muchas cosas como las golpizas propiciadas por mi padre, o su alcoholismo, hasta la irresponsabilidad de mi madre, pero no sabia que mamá me prostituía y realmente quería estar con el pero... ¿Qué pensaría al ver que no soy virgen?

Al empezar la escuela y conocer gente de mi edad me di cuenta de que lo que pasaba en casa no era convencional y que debía ser guardado con llave, NO LE CUENTES A NADIE decía mi madre sacudiendo mis brazos, con sus ojos inyectados en rojo e hirviendo cierta mierda que olía a excremento de vaca en la cocina.

-Déjate llevar Moana, sabes que te amo, no te va a doler, te lo prometo- decía besando mis pubertos senos con delicadeza, sin saber que esas caricias no eran nuevas para mi, pero, cuando metió su mano entre mis piernas, me deje llevar, y fue, literalmente, el paraíso

Por primera vez me tocaba alguien que me gustaba, alguien al que yo deseaba entregarme, y lo que pasara después no me podía importar, ni eso ni el hecho de que estábamos al aire libre, solos en medio de los manzanos

Cabe destacar que mi primera vez haciendo el amor era aquella, y no quería que acabara nunca, pero, cuando el sol empezó a caer y nos empezamos a vestir para regresar, vi como Erick se tenso mirando la improvisada cama que había armado con una vieja tela de su casa y donde estábamos teniendo un picnic antes de nuestra experiencia sexual.

Ya lo sabe...

-Te sucede algo?.... ¿Erick?- Me sentía muy nerviosa, él no me miraba

-No sangraste...- Susurro confuso y enojado

-Te.. Te explicare-Me interrumpió girándose y mirándome con repugnancia

-No eras virgen? Me... Me mentiste?

-No! Mi amor... Escucha-De nuevo fui interrumpida

-No quiero saber mas nada de ti, mentirosa. Yo deseaba con todo mi corazón ser el primero en tocarte y al parecer ya traías experiencia en el tema- La mirada de odio lanzada no paso por alto

-Erick... Me lastimas... Escúchame por favor- Las lagrimas empezaban a rodar, no quería que pensara mal de mi

-Solo aléjate, Moana, aléjate y mas nunca me hables.

Y esa fue la ultima vez que nos hablamos Erick y yo. A pesar de que estudiamos juntos un par de cursos más, nunca me volvió a mirar o a dirigir la palabra. Y me dolió, me dolió mucho.

A esa edad empecé a fumar.

Mamá se dirigió a su habitación con un afroamericano con cadena de oro mientras yo me levantaba de la cama donde acababa de tener sexo con un supuesto abogado que ella había contactado. El tipo ajusto su corbata y, dándome el dinero, salió de casa. Mama me los arrebato de inmediato pero supe que habían mas de 200$

Al parecer el negrote y ella, en medio de su faena, olvidaron unas bolsas con marihuana y tres cigarrillos armados ya. Sabia que era eso porque no era nuevo en mi vida durante las tres semanas al mes que mi papa estaba trabajando de camionero y tomando en cada ciudad del país.

Agarre los cigarrillos armados y deje lo demás, me dirigí al patio y, con un encendedor que también había en la mesa, tome mi primera jalada

Y ahí, me enamoré de la marihuana. Era mi escape, mi túnel a la felicidad. Podía estar fornicando con cualquier basura pero, mentalmente estaba en Narnia con el León y los enanos.

FIN DE FLASHBACK

Desperté.

Me había desmayado y ya era la tercera vez.

El Viejo, junto con el babas, me amarraron a la cama de lo que me imaginé era su lugar de perversión. Decorado con palos de stripper, cama con cuerdas para largas, vibradores, botellas, todo lo que pudiera ser insertado en una vagina. Además de lubricantes de todos los sabores y olores y una gama de frutas que no sabia para que eran. Parecía ser antepasado del abuelo de Christian Grey.

Ya creía saber que sí lo era, solo que uno un poco más jodido de la azotea que eso.

Luego de introducirme un pepino, una botella, hacerme un oral el a mi y yo a el-sin ser desamarrada- fui golpeada con un palo en las costillas por simple placer, sin contar las veces que fui golpeada con el látigo de cuero en las nalgas y la cachetada anterior a recibido una amiga y yo ya siento que mi cabeza me va a explotar.

Me sentía agotada pero el Viejo no me soltaba aun, me dejó sola por unos 30 minutos en los que pude descansar pero mis vellos se erizaron cuando vi que el baboso entro en lugar del anciano.

Se acerco a mi sin dejar de sonreír y ya me causaba pánico así de lejos, no se imaginan que era tener su respiración en mi cuello y sus manos tocando mis senos desnudos, hace rato que fui despojada de todas mis prendas

De pronto empezó a tantear las cuerdas y casi di gracias a Dios pensando que me iba a soltar, pero no. Me cambio de posición hasta ponerme de perrito y amarrarme de nuevo en ese lugar. Yo no sabia que iba a hacer hasta que lo vi escogiendo un lubricante de chocolate y mis ojos se llenaron de lagrimas. Odiaba el sexo anal.

FLASHBACK

-Suéltame! Suéltamee! Mamá!- Gritaba a todo pulmón mientras el tipo loco del tatuaje en la calva me doblaba hasta tener acceso directo a mi trasero y empezó a untar un gel en mi entrada posterior. Sin más que suspirar e ignorando mis súplicas, me lo metió completo por atrás y solo sentí como era desgarrada, nunca deje de gritar y patalear, cuando el dolor me consumió solo me quede rígida esperando que terminara. Luego me entere que le pago un "bono especial" a mi progenitora por mi ano.

Y el premio para la mejor madre es para...

FIN DE FLASHBACK

El baboso se abrocho los pantalones y me volteo manoseando mis senos por ultima vez y con un sonoro beso en mi clavícula

-Podré irme ya?- Pregunte cortés, sabia que no debía desesperarlos, pero también sabía que la regla de empresa era "regresar a la mercancía sana" Lo que sería "Con vida".

-Un paciente más y te irás, ricura- Me dijo lanzando besos desde la distancia y yo solo trague un grito de frustración esperando a que viniera quién diablos faltara a la fiesta para poder irme.

Lo que daría por una linea...

49 minutos pasaron- estaba el reloj digital en la pared- cuando unas voces fuera del cuarto me sacaron de mis pensamientos sobre cuanto me faltaba en la Universidad para dejar esta vida de mierda, pero era algo inocente el hecho de pensar de que una alta empresa en el área diera trabajo a una simple chica recién graduada de Asistente Radial.

-Por fin apareces Xavier, donde diablos estabas?-era el baboso, lo supe a pesar de que la puerta amortiguaba el ruido, no dejó responder a quien diablos sea que estaba con el y continuo-Ahí esta tu regalito, aprovecha que falta poco para que debamos devolver el juguetito. Aunque si esta un poco estropeada también es tu culpa, te toco de último- dijo riendo aún más fuerte.

-¿De que estas hablando?- dijo una voz grave que aun no reconocía

Volteaba los ojos en blanco cuando sentí la puerta abrirse y mirando quien era el intruso, me encontré con la mirada sorprendida y enojada de Sir Mirada-de-asco, al parecer su nombre real era Xavier. O su apodo, en algún caso ya era un mejor nombre que el que yo le tenia asignado.

Honestamente con el por lo menos seria grato estar.

Aunque tal vez, pensé mal.

El vello en mi cuello se erizó y me caracterizo por ser una mujer de instintos. Estos básicamente siempre son "comer, dormir, gastar dinero" pero en esta situación mi instinto era "Huye, corre, no te acerques a ese caliente hombre. PELIGROSO". Y aquí voy con mi terquedad. Mientras mi cerebro decía eso mis pezones maltratados y heridos ardían al levantarse con el frío de la puerta abierta. Aún así me apague completamente cuando conectó su vista a la mía, y si pensé haber visitado el infierno más veces de las que podría contar, aquella mirada parecía ser un pasaje de ida sin vuelta.

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