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Matrimonio Concertado con el CEO: El playboy domesticado. Libro 3.

Matrimonio Concertado con el CEO: El playboy domesticado. Libro 3.

Autor: : Iraya Baute
Género: Romance
Este es el tercer libro de Matrimonio Concertado con el CEO (El playboy domesticado), en ella narramos la historia de Elena Corzo y Michael Powell, en el primer libro vimos como esta paraje se conocía y se enamoraban, en esta novela veremos la parte desde el día de su boda, y todas las dificultades que van a encontrar en el camino, principalmente por el miedo e inseguridades, de nuestra protagonista, de no estar a la altura de las amantes que ha tenido su marido en su vida, además del terror de que él se canse de ella, echando de menos su vida de playboy. Por su lado, nuestro protagonista que está enamorado de ella desde la conoció no le gusta que siempre se dude de sus sentimientos, y que ella lo vea con un hombre sin control que no sabe cumplir las promesas que le hizo en el altar. También existe terceras personas que se entrometerán en su relación, haciendo que en ocasiones la estabilidad de la pareja se tambalee, y como siempre con estas estas parejas, abran mucha pasión, muchas risas, momentos de tensión y la amistad inquebrantables de estas cuatro mosqueteras que están unidas en todas su adversidades. ¿Podrán superar esta pareja sus miedos y sus inseguridades, para que sus corazones repletos de amor que ambos se profesan puedan desarrollarse?

Capítulo 1 Prologo.

Elena.

Abrí los ojos, sonreí, hoy era el día en que se oficiarían los compromisos, para que en un mes me casara con ese playboy de Michael Powell, para ser sincera estaba deseándolo, y a la vez no, tenía muchas dudas , no de mar a mi futuro marido, sino de que aunque me amara le pudiera más su vida anterior, y se aburriera de pertenecer sólo a una mujer, por otro lado estaba como loca por comenzar a vivir nuestras vidas, sin preocuparnos que podría suceder a tanta gente que se puede ver afectada con estas bodas, además, si como decía Emy, tener sexo con el hombre que amas es tan maravilloso, Eso es lo que más deseo, ya no me basta esos besos enloquecedores o esas caricias furtivas que deben detenerse o perdemos ambos el control, estoy harta, sólo por eso estoy seguro, que casarme con él valdrá la pena, además de por qué lo amo con locura.

Las semanas pasadas desde la boda de Emy y hasta este día, se había desarrollado, muy rápido, los herederos Powell, habían estado ocupados trabajando debido a que tenían que dejar todo preparado para poder cogerse dos semanas de luna de miel, cuando nos casáramos. No habíamos podido tener muchas citas, me tenía prohibido que me acercara a él , no llegaríamos a la boda, cumpliendo las promesas que hicimos, a su abuelo, aunque él no se mereciera que las cumpliéramos, así que casi hasta la boda, apenas nos veíamos o lo hacíamos con escoltas que nos controlaran los instintos, al pobre de William lo teníamos harto, un día llegó a echar de mi casa a su jefe cuando intentó, con mi colaboración claro, robarme un beso, dentro de mi habitación, donde había entrado furtivamente, ya que le había ordenado, él mismo a William, que lo impidiera a toda costa. Incluso inmovilizándolo si hacía falta, era una total tortura.

Por otro lado, nosotras comenzamos a preparar, bajo la orientación de mi estupenda futura suegra y mía, como deseábamos que fuera nuestro matrimonio.

Mis amigas y yo sabíamos que todo iba a cambiar sobre todo porque aparte de estar con los hombres que amábamos, y nos volvían locas, nuestros primeros y únicos amante, teníamos que salir de nuestra zona de confort, de nuestra vida conocida, para convertirnos en las esposas de los herederos Powell, aprender a navegar por su mundo y para colmo prepáranos para ser las madres de la futura generación Powell, esto último me preocupaba menos, Michael era cero ambición para la empresa y prefería durante un tiempo no tenerlos, aunque antes de decirlo ya nosotras habíamos tomado medidas al respecto, debíamos tomarnos un tiempo de pareja para vivir nuestro matrimonio y luego ya se vería.

Miriam quería una boda rápida pese a las negativas de su suegra que quería la boda del siglo. Para mi amiga, después de que entregó su corazón, y próximamente, si dios le dejaba de torturar tanto con tener un dios tentador por prometido, sería su cuerpo en su noche de bodas. Estas entregas eran de manera voluntaria, bueno todo lo voluntaria que puede ser una bruja arpía de lengua rápida, que tenía amenazado a su prometido para que ni siquiera se le ocurriera intentar alargar la post-boda con la cena y fiesta muchas horas, porque o en dos horas después del sí quiero su marido le había arrancado la ropa para después tenerla toda la noche gimiendo, o ella no le dejaba entrar en su habitación por una semana.

Pobre Kevin J. ya tenía suficiente con una madre manipuladora, que ahora se casaría con la diosa de las arpías como él la llamaba.

Arianna por mi parte llega con una familia a cuesta, y unirme al hombre que ama lo desea con todas las células de mi cuerpo. Tener una familia con él sería todo para ella. Lo que no le gusta es el por qué, traer un hijo a este mundo para poder heredar, y que su ambicioso marido pueda optar a la presidencia de su abuelo, hace que se sienta mal. Sabía que Keanu me ama, y más la desea, pero ese miedo aún está ahí, no desea que mis hijos sean moneda de cambio.

Yo casi, tengo el mismo problema que Miriam en cuanto a querer que mi querido Mike me transforme en una diosa saciada de placer tras devorar el tentador cuerpo de su marido, pero en las últimas semanas de repente y quizás porque no he podido ver a Michael muy seguido, me ha surgido las dudas de si podrá estar a la altura de las expectativas de mi futuro esposo. El problema es que, mientras Michael ha tenido decenas o quizás centenas de mujeres de todo tipo en su cama, ¿Seré capaz de poder cubrir toda esa experiencia y vida anterior de su esposo, una virgen? ¿Bastara el amor que sentimos el uno por el otro? ¿o el deseo de Michael se apagará después de un tiempo, en comparación de su excitante vida anterior? Tengo muchas preguntas, pero espera que el amor y el deseo que siente por su niñato mujeriego le ayuden a superarlo. Necesito pensara en mi negocio, y por este matrimonio voy a hacer muchas concesiones, no quiero, y no deseo que me rompan el corazón

Para poder sobrevivir a todo y decidimos pasarnos la mañana en el spa. Ya teníamos nosotras nuestros propios problemas para que encima, la dudas que teníamos de nuestras vidas futuras nos afectara ahora.

Mientras nos dirigíamos a nuestras modistas, peluquería esteticien y demás profesionales que iban a transformáramos en las verdaderas herederas Powell, estos miedos se hicieron evidentes entre nosotras, hasta el punto de que dudé varias, veces, pero al final con pesar en mi amado playboy, se tranquilizó.

Y esto sólo era la fiesta de compromiso que pasaría, con nuestra boda, que en breve llegaría.

Narrador.

Y el día de la boda llegó, durante la ceremonia que se realizó en el Salón de ceremonias principal del prestigioso hotel Sultán de la cadena de hoteles de Powell Holding, se habían convocado más de dos mil invitados, entre empresarios, políticos, familiares y amigos de los novios.

Los novios se veían serios y muy atractivos, esperando en el altar a la llegada de las novias, cada uno iba vestido atendiendo a sus gustos, Michael, iba más moderno con un chaquet negro con botones dorados, estilo esmoquin de la casa Valentino, mientras Kevin J. con un esmoquin gris y negro, de la marca Ralph Lauren, Por último, el más serio y tradicional era Keanu un traje Dolce y Gabbana negro con una camiseta de cuello blanco. Toda mujer que los miraba parcia ver un desfile de Top-model masculinos, y muchas de las féminas estaban babeando, mirando a esos tres especímenes de hombres.

Cuando la música empezó a sonar aparecieron varias damas de honor acompañadas por varios padrinos, entre ellos estaban Jason Graham y su esposa Emily Graham.

Al fondo tres mujeres caminaban a un mismo paso, vestidas de novia, robándose toda la atención del público. Nadie sabía definir que de ellas eran las más bellas.

Miriam iba con un vestido de corte moderno blanco y con el corpiño con un rosa pastel, el corpiño ese asemejaba a un corsé que se ataba por delante hasta la cintura con una asilla de gasa, se estrechaban tanto a su cuerpo que sus senos se elevaban llamado así la atención, el cuerpo estaba formado por gasa seda y perlas, y bordados de hileras plumas de cisne que daban la sensación de que en cualquier momento esa falda se iba a echar a volar.

Elena había elegido un traje más años cincuenta atada a la cintura por un lateral como si fuera una toga, que dejaba un hombro al descubierto era de seda y había una abertura que le llegaba casi a media pierna, caía recto, hasta que se abría en vuelo desde la cintura.

Finalmente, Arianna era la más clásica, su vestido era con copió de pedrería hasta la cintura donde se abría en una gran falda, el corpiño no tenía hombros y una especia de rebeca bordada los cubría par la ceremonia.

La cara de sus hombres eran un poema, y ellas em varias ocasiones quisieron salir corriendo para abrazarlos, y acabar con esto ya, y disfrutar de la tan deseada noche de bodas.

Los votos se hicieron rápidamente, por órdenes del abuelo Kevin S. Powell, tenía miedo de que alguno de sus nietos se arrepentirá antes de la boda, así que en media hora ya se estaba poniendo los anillos, y tras declararlos maridos y mujer, cuando de los herederos Powell cogieron a sus mujeres entre los brazos para besarlas con pasión. Fue así como las Miriam, Elena y Arianna se convirtieron en mujeres casadas, las señoras Powell, en las conocidas y admiradas herederas Powell. Pero lo que vendrá después las pondrá a prueba a los seis, así como el amor que se profesan. ¿Podrán las Herederas Powell sobrellevar su vida de casadas? Pronto lo sabremos, pero ahora vamos a conocer la vida Elena y Michael.

Nota de la autora: Este es el segundo libro de la saga te aconsejo que sigas el orden para que la lectura sea más grata. Libro 1 Matrimonio concertado (Encuentros y enamoramiento), libro 2 La arpía y el CEO (La historia de Miriam y Kevin J) Libro 3 El playboy domesticado (la historia de Elena y Michael) y finalmente Libro 4, Esclavo del deseo. (la historia de Arianna y Keanu).

Capítulo 2 Secuestrando a los Señores Powell. Michael.

Michael.

Por fin la he hecho mía, sólo queda esta noche y todo estará donde debe de estar, ella en mi vida, en mi corazón, en mi casa y en mi cama, no sé cómo he aguantado todo este mes, sin volverme loco. No entiendo, como antes miraba a otras mujeres, esto no tiene nada que ver, las ansias locas, la tentación inaguantable, las ganas de gritar a los cuatro vientos que la amo, y que nadie la tendrá sino yo. Todo eso, y más, nunca lo he sentido con nadie, nunca me he tenido que retener a mí mismo, incluso recurriendo, a los escoltas de mi mujer para que la protejan de mis ansias de tenerla.

Creo que desde que conozco a esa preciosa mujer, mi mundo se ha vuelto patas arriba. Pero no cambiaría nada de lo que hemos vivido, cuando la vi entrar a la iglesia, todo cobró sentido, esa preciosidad, esa diosa etérea, era lo que siempre había estado buscando, yo al contrario que mi hermano y mi primo, no luché contra mi destino, desde que puse lo ojos en ella, me enamoré, a pesar de que sé que a ella no le pasó lo mismo, fue duró conquistarla, y aún más convencerla de que yo la amo, incluso hoy en día pienso que aún no lo sabe, piensa que sigo siendo ese playboy. Pero me esforzare si hace falta el resto de mi vida para demostrárselo. Cuando su padre me la entregó, me dijo:

- "Te entrego lo más importante que tengo en mi vida, mi mayor tesoro, el fruto del amor de la mujer que amé más que a mí mismo, hasta que dios se me la llevó, por eso, no espero menos que la ames igual y la cuides como lo más valioso que tienes, y cuando dios te dé una hija, para que sientas lo que yo siento ahora el día que la entregas a la persona que ella ama, no lo olvides porque, esta promesa, yo no la olvidaré."- sentí como me emocionaba, y sentía el peso de los que iba a hacer en ese momento.

Cuando al fin la besé después de que nos declaran marido y mujer, fue como beber agua cuando estas sediento, no tienes suficiente y encima esa maldita mujer no hace más que agarrarse a mí, y besarme con las mismas ansias, mientras sus gemidos amortiguados por mis labios se dejaban oir por encima del sonido de mi celerado corazón.

Y aquí estábamos en el banquete de boda aguantado felicitaciones y la etiqueta del evento, mientras los seis lo único que deseamos era desaparecer a un lugar donde sólo pudiéramos estar solos con nuestras parejas, con nuestras mujeres o nuestros maridos, sin tanta pompa y obligaciones sociales, la verdad es que me estaba hartando de todo, mi madre se estaba pasando contacto brinde tanto coctel tanto baile y tanto de todo que para mí hacia una hora que me sobraba.

- "William, ¿qué tal se te da los secuestros exprés? le pregunté a al jefe de seguridad responsable de la ya señora Elena Powell, a través de mi móvil una vez que pude esquivar algunos invitados, e ir a la terraza mientras mi madre presentaba a sus nuevas nueras al resto de los invitados.

Había visto la cara de ira de mi hermano así que sentí lo que él sentía, y el maldito Keanu, había conseguido escapar de su madre y de todos, y por lo que vi a señora Miriam Powell también había desaparecido, así que imaginé que salvar a las novias del banquete dependía de nosotros los novios, antes de ir a la terraza me había acercado a mi hermano, y le había dije:

- "Búscate una excusa, Kevin ya se fue, saca a tu mujer de aquí y desaparece."- al parecer mi frase funciones, porque el humor de mi hermano empeoró esos sólo podía significar. Que mi hermano pronto sacaría su esposa de allí, sin importar nada ni nadie.

Yo mientras continuaba mi llamada en la terraza. William ya estaba acostumbrado a mis locuras, así que ni se inmutó ante mi pregunta.

- "Depende señor si hay una buena distracción podremos secuestrar a su mujer y a usted en tres minutos...y creo que la está habiendo ahora gracias a su hermano, señor corra hasta su mujer, y llévela hacia la puerta lateral que da al invernadero, en breve serán...secuestrados."- así me dijo mientras yo oía un escándalo y varios gritos en el interior.

Al entrar comprendí porque, mi hermano había cogido a su mujer en sus brazos, pese a las protestas de este ante, según oía, el ridículo que estaba haciendo y los de mi madre, que recriminaba el comportamiento nada apropiado de su primogénito. Mientras mi padre y mi abuelo se reían a carcajadas. Keanu la sacaba de la sala rodeados de sus escoltas que le hacia un pasillo para facilitarle el escape.

- "Eso es hermano tú como siempre a lo grande, que todos sepan cómo será el futuro CEO general de Powell S.L. Holding."- dije y aproveché que todos estaban distraídos mirando la escena para acercarme a mi mujer, y sin pararme a hablar tiré de ella del brazo hacia el invernadero.

- "¿Se puede saber qué haces, playboy? Deja de tirar de mí que, nos va..."- no la deje terminar de un tirón fuerte, la derribe en mis brazos, y comencé a besarla como si mi vida se fuera en ello, dejándola totalmente desconcertada y callada, me la subí al hombro y corrí hasta la terraza que daba al invernadero.

El beso debió de funcionar, porque mi esposa estaba totalmente silenciosa, sólo faltaba poco para que ese silencio pasara a gemidos de placer, sólo me faltaba muy poco. Mi mente ya lo estaba anticipándolo todo.

Capítulo 3 Secuestrando a los Señores Powell. Elena.

Elena.

Me sentía agobiada de tantas presentaciones, aunque sabía que podía ser futuros clientes de mi empresa, así que lo aguantar con estoicismo, de vez en cuando miraba con una sonrisa a mi esposo, mientras en realidad lo que quería decirle era que me sacara de allí, por otro lado, el miedo a la primera vez, y el miedo principalmente a no saber estar a la altura para satisfacer a mi hombre, me ponía más nerviosa y me hacía alargar lo inevitable.

Todo iba bien hasta que oí unos gritos detrás mío. Y vi como Keanu se llevaba a mi amiga en sus brazos, rodeado de escoltas, mi amiga avergonzada al principio grito, pero el rubor y la forma que miró a su marido supe que estaba totalmente encantada.

No me dio tiempo de observar mucho, pronto sentí a mi marido a mi lado, y sin decirme nada comenzó a arrastrarme fuera de la sala, mientras yo en un momento, sin gritar para no llamar más la atención, le dije:

- "¿Se puede saber qué haces, playboy? Deja de tirar de mí que, nos va..."- no me dejó acabar me beso con esos pecadores labios apropiándose de mi boca, llevándose toda mi cordura, y con ella, mi resistencia. Así que cuando me colocó en su hombro como si fuera un saco de papas, estaba como hipnotizada, y cuando por fin ya reaccioné ya estaba metida en la parte de detrás de una limusina, sentada en el regazo de mi prometido, que volvió a besarme.

Así que, si tenía algo que objetar algo, uno se me olvido, y dos no tuve ni tiempo, ni ganas, ni deseos, más bien mi mente, mi cuerpo y mi corazón colaboraran en el secuestro de la señora Elena Powell, la cual quedó totalmente deseosa de que su marido la llevara a conocer todo eso que ella desconocía del placer carnal, entre dos seres que se aman, y que la mejor manera de aprenderlo desde luego es con un maestro a la hora de amar, con un auténtico playboy, ¿tenía yo algo más que pedir?

Narrador.

Mientras todo esto ocurría en Estado Unidos, en Seattle, llegaban las noticias de los compromisos y de las bodas. Todas las revistas de la prensa amarilla se hacían eco del gran evento de la boda de los tres herederos Powell con tres españolas de origen humilde, muchas eran las conjeturas que se barajaban, pero, además, había restos de información de que, sólo el primero de los Powell que tendré un hijo con una de las tres, podrá optar a la presidencia general del grupo Powell.

Una hermosa mujer mientras leía esto, no estaba para nada contenta, había arrojado, infinida de revistas al suelo, y grita histérica, por no haber conseguido sus objetivos.

- "¿Como puedes ser, esas gitanas babosas?, como pueden ellas haber conseguido, el favor del abuelo de los herederos, ¡No tienen nada de especial!"- se dijo.

Y ahora en vez de revistar arrojaba jarrones y diferentes objetos de cristal de sus habitaciones.

El personal de la casa conocía el carácter de la señorita de la casa, por eso siempre se sustituía todos los originales por copias.

- "¡Y esa se ha atrevido a coger a mi príncipe al más guapo de todos, al único de verdad era educado con nosotras, las herederas, a las únicas que debían mirar!"- desató de nuevo su rabia con las figuras de cristal que había sobre la mesa, mientras el personal de servicio esperaba tranquila que acabara una de sus pataletas.

Finalmente se tranquilizó, dejando la mayoría de los objetos frágiles rotos por el suelo.

- "Pero esto no les saldrán tan fácil señoras Powell, en especial a ti, Elena. Se ha atrevido a robarnos al único de los tres que nos volvía locas. "Las Adoradoras" no lo vamos a dejar pasar, no sabes con quien te has metido, usurpadora gitana."- dijo finalmente llamo al resto de las herederas que formaban parte del grupo, las auténticas seguidoras de los herederos Powell para ponerlas en antecedentes, prometiéndose a sí misma, que usarían todos los medios para que el matrimonio de las señoras Powell, el especial el de Elena no fuera tan grato como ella se lo habían plateado. Ni se imaginaba lo que le venía encima.

Justamente en ese momento en New York, Dylan Davis, se dirigía al apartamento que tenía para sus amantes, allí estaba su última adquisición, cuando mirando la información social comercial, para ver cuanto afectaría esto a la bolsa que abriría a las ocho, recibió la noticia de la boda de los herederos Powell, entre ellos, estaba el maldito Michael Powell, junto a la mujer más hermosa que él había visto en su vida, ambos se sonríen de manera íntima, y una golpe de ira le atenazó el cerebro, ¿Cómo podía ser que el mayor playboy que había conocido, se haya casado, en menos de un año, con esa tentación de mujer?.

Quiso interesarse por saber más de ella, y sacó toda la información del noviazgo, así como la imposición del abuelo de Michael, ya que ellas serán las verdaderas herederas de Kevin Senior Powell. Luego comenzó a investigar a las herederas.

- "La verdad es que estos malditos Powell, tiene suerte hasta a la hora de tener una mujer, en especial este gilipollas de Michael, ¿Cómo demonios una diosa como esa, se pude fijara en ese hombre sin aspiraciones?"- pensó.

Dylan y sus dos hermanos mayores siempre habían competido en todo con los herederos Powell, con el tiempo sus hermanos se casaron, y se centraron en la empresa familiar, Siderúrgicas Davis Onix, dejando su lucha aparte, pero no fue así para Michael y para él. Y el al ser los más pequeño de la familia y fácilmente los más mimados, continuaron con su lucha personas, compitiendo en todo, en mujeres. en alcohol, en coches rápidos. en deportes de riesgo, en acciones comerciales, el tanteo iba en favor de Michael por tres puntos por eso Dylan enfureció cuando hasta hace tres años, Michael se fue a vivir a Europa, en su preparación para ser CEO de publicidad y relaciones públicas

Y ahora resulta que ellos también se casan, ganándole otra Dylan, y no con cualquiera con una diosa morena de ojos como el mar profundo, y que es la legitima heredera de los Powell, junto a sus amigas.

El gen de la lucha comenzó a moverse en su interior, por alguna razón necesitaba esto en su vida, y arrebatarle la mujer a ese maldito sería una gran obra para él, ya que Michael, le arrebató a la mujer que él amaba, sin darle a la oportunidad siquiera a decírselo.

En los ojos de Dylan comenzó a brillar las llamas de la venganza, y por esa noche ya no quiso ver a nadie, avisó a su chofer para que regresara, y a su secretario para que sacaran a su última amante del piso que le había comparado para sus escarceos nocturnos con su pasatiempo del momento, deseaba desinfectarlo, y alistarlo para su próxima ocupante, la heredera Elena Powell.

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