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Matrimonio con fecha de vencimiento

Matrimonio con fecha de vencimiento

Autor: : Sandy Co
Género: Romance
Sia es una joven hermosa, rica, pero rebelde y su padre a llegado a su límite, ya que sus escandalos han arruinado tanto la reputación como las finanzas del coorporativo, o eso alega. Por lo que al regreso de culminar con sus estudios, la obligan a contraer matrimonio, nada más y nada menos que con el hombre que desprecia desde su niñez. El padre tiene razones de peso para querer corregir y encausar la vida de su amada hija, solo que entre ellos nunca ha existido una buena relación que les facilite la comunicación requerida. Veamos qué sucede, quién podrá hacer su voluntad, el padre, la hija o el desdichado esposo.

Capítulo 1 Vida arruinada

Nueva York

¿Amarlo?, no, ¡qué va...!

Ese hombre que lleva mi sangre solo me ha traído momentos de infelicidad...

Hace poco más de una semana que llegue de Londres, y Angus ya me empezó a controlar, debía regresar para poner en práctica lo que estudie, y solo por el amor que le tengo al recuerdo de mi madre y sus empresas, es que me atrevo a poner un pie en estos que son sus dominios.

-¡Buenos días! ¿Señorita Macpherson? -saluda, a la vez que se asegura que soy a la que enviaron a recoger, ese hombre no deja nada al azar, es su forma de confirmar que asistiré a esta reunión.

Asiento y le agradezco por abrirme la puerta, el pobre chofer no tiene la culpa, él solo sigue órdenes.

Hace años que no visitaba las oficinas principales del imperio Macpherson, al entrar al edificio veo con agrado que todo ha sido remodelado, lo que me agrada, pero no del todo, espero que no haya tenido que ver ese engreído.

Luego de registrarme como cualquier otro visitante, me llevan hasta el piso donde reina Angus, busco a Bea, pero no la encuentro, era su fiel secretaria. Solo veo mujeres jóvenes que habrán remplazado a aquella dulce dama que me obsequiaba chocolates.

Una de ellas me intercepta en mi camino a la oficina, al decirle que me esperan y verificar mi gafete soy escoltada hasta la oficina principal, solo se atreve a abrir la puerta hasta que una voz gruesa nos deja pasar.

-¡Adelante!, - me observa, se ve contento. -No te quedes en la puerta, toma asiento, ¿deseas algo de tomar?, ¿desayunaste?

-Estoy bien, podríamos acortar mi estancia aquí, solo ve al grano -le pido en tono serio y con algo de enfado. Tomo asiento en un sillón, solo lo veo con el rabillo del ojo, no me apetece tenerlo de frente.

-Sia, cariño, ¿tanto te desagrada ver a tu padre?

No respondo a su cuestionamiento, él suspira, toma una carpeta y se levanta, se toma la molestia y me la lleva, la abro para hojearla, descubro que es una lista detallada de los activos, cuentas y negocios que estaban a nombre de mi madre, en un siguiente apartado, están enlistados todos los demás bienes que posee mi padre.

-Supongo que, ya que cumplí lo estipulado en el testamento de mamá, podemos comenzar a realizar el traspaso de esas propiedades y..., -me interrumpe.

-Espera, falta alguien.

Tocan a la puerta y ahí aparece el odioso de Lloyd, que entra como si de su oficina se tratara, hago una mueca de desagrado, tuerzo los ojos y vuelvo a mi lectura.

-Disculpa la demora Angus, espero que sea rápido, dentro de media hora tengo una reunión.

No recibo ni un saludo, y lo agradezco de esa forma, no debo ser hipócrita.

-Sia, con respecto a que recibas tu herencia, existen inconvenientes para llevarlo a cabo en este momento. Verás, los bienes de tu madre han sido utilizados para apalancar al imperio Macpherson, por el momento son indivisibles.

-¡¿Cómo te atreviste?! No tenías derecho a disponer de ellas, sabías que mi madre me las dejo -siento un fuego que me carcome por dentro.

-No es correcto del todo, yo como albacea podía disponer de ellas como mejor me pareciera. Ahora, existe algo más apremiante. Los inversionistas están empezando a retirar los fondos y todo gracias al último escándalo que protagonizaste en Ibiza.

-¿Qué tiene que ver mi vida privada? -le espeto.

-La incertidumbre que genera que la persona que heredara estas empresas es una desgracia, y recuerda que no es la primera vez. Te lo había dicho, están amenazando, se niegan a que te pase el mando.

-¡Esos Imbéciles! Muestrales los títulos que obtuve con honores.

-¡Una mierda! Les interesan tus títulos, ¿sabes cuanto han caído las acciones?, ¡no!, ni idea tienes. Ayer en la junta mensual me dieron este ultimátum, para no retirarse y dejarnos sin nada.

Desde su escritorio me avienta otra carpeta que cae en la mesa frente a mí, en resumen, votaron para que yo no tome la posición de CEO, por lo menos hasta una próxima junta que será en seis meses, cuando se vuelva a tocar el tema.

-¡Aja! Y esta tontería de contrato que viene aquí, ¿qué? ¡Es broma!, ¿no?

-¡No! Es mi solución, si no quieres perder tu herencia.

-¡Ya! ¿Y quién se prestaría a esto? Porque conociéndote, tú no confías en nadie -lo veo voltear a ver a LLoyd que está muy entretenido en la maravillosa vista, pero también sostiene la misma carpeta que yo.

-¡Ethan!, ¿comprendes el motivo de esta reunión? Sabes que no te lo pediría si no fuera crucial -le dice mi padre en tono de súplica.

-Jamás accedería, es una locura que me pidas casarme con él -señalo a Ethan Lloyd, porque eso es lo que implica, si se lo está pidiendo, esto es lo más descabellado que mi padre ha intentado.

-Pues no sé si eres tonta Sia, las apuestas están hechas, Ethan es el más elegible a ocupar el puesto que tú deberías tener.

-No, estoy segura de que puedo encontrar otra opción o en últimas a alguien más.

-Adelante, solo tienes una semana para intentarlo.

-¿Tú no dirás nada? ¡Claro!, te conviene seguir obteniendo los beneficios que trae consigo esta estúpida unión -suspira, menea la cabeza.

Me levanto y me voy, necesito planear alguna salida que me ayude a zafarme de este disparatado plan de casarme con el ser que más odio.

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Ⓒ 2022 by Sandy Co.

Capítulo 2 Diablilla suelta

Angus

Esta es la última oportunidad que tengo para enmendar lo mal que crie a esta hija mía.

Las pocas veces que la veo es para recibir quejas, subsanar los líos en los que se mete y en recientes fechas solo en los tabloides, que me muestran lo desenfrenada que está viviendo su vida.

Mi querida Maggie debe estar decepcionada, no supe qué hice tan mal.

Aún no comprendo cómo siendo la más inteligente y obteniendo las mejores notas no sea capaz de gobernar su vida.

-Angus, yo creo que esta vez Sia, tiene razón, déjame buscar otra opción -dice Ethan.

-Lo mismo aplica para ti, Ethan, solo una semana.

-Pero..., ¿por qué no me comentaste sobre la situación? Quizá pueda convencer a la junta directiva de cambiar de opinión, solo que necesito más que una semana.

-Este es el último recurso que tengo, ¿tú consideras que es un problema nuevo? ¡No! Lo he venido retrasando desde hace mucho. Solo que Sía ahora sí provoco la caída estrepitosa. Incluso quieren que la desconozca, no quieren que su imagen siga arruinando los negocios.

-¿Y crees que funcione? -inquiere.

-Debe de, lo lamento mucho, la idea vino luego de que ellos mismos discutieron, que para el siguiente CEO solo tú serías merecedor de ese puesto, se pusieron a compararlos.

-Bueno, ya lo hablaremos, ahora debo irme, no puedo retrasar mi agenda -se disculpa y sale con la carpeta que trae el contrato.

Este es el primer paso, fue difícil ver como Sia se tornaba roja de coraje, a Ethan se me hace cada vez más difícil sondearlo, aprendió a enmascarar sus emociones.

No existe plan perfecto, espero que conforme avance la situación pueda salvar los obstáculos, confió en que Ethan sea el antídoto que ella necesita o que por lo menos me ayude a controlarla.

De cierta forma le estoy pasando el problema a él, si no supiera que ahí puede surgir algo buscaría otra alternativa, ojalá que pueda hacer algo.

Ethan

Loren me aviso que Angus deseaba verme, no atendí a su llamada por estar ocupado en una videoconferencia con los encargados de las subsidiarias del sur.

No esperaba verla aquí en las oficinas, hace tanto que no la tenía así de cerca, a pesar de no querer prestarle atención, me fue imposible, sigo siendo el mismo idiota, no logro arrancarla de mi pensamiento, a menudo me pregunto si no seré un ¿masoquista?

No saludarla, es falta de modales, pero lo prefiero de esa forma para no generar una discusión temprana, de esas que solemos sostener.

Escucharlos, discutir es como un sentido de familiaridad, esa era mi familia, digámosle peculiar, no compartimos sangre, pero sí vivencias, unas un tanto desagradables.

Angus me señala una carpeta la cual agarro y en vez de tomar asiento, voy frente a los cristales, prefiero no estar en su campo de visión, de por sí ya se siente la hostilidad.

Al darle un vistazo puedo ver que son las notas y memorándums de la junta directiva, algo dramáticas, si me preguntan, luego un contrato de matrimonio, cláusulas ridículas, que estoy seguro, no contemplan los contratos ordinarios. No sé qué me sorprende, las familias ricas deben tener sus detalles.

Mientras dialogan, finjo ver el panorama, la realidad es que desde este ángulo veo su reflejo, siempre quiere lucir incorrecta, lo cual no logra, jeans, blusa de vestir, zapatillas. Su juego se le acabará ahora que su padre la case, ¿quién será el que dome a esta rebelde?

¿Cómo no lo vi venir?, debe estar desesperado si quiere que yo me case con su pequeña fierecilla.

Francamente, no sé qué sentir, es una idea atroz en sí, ella y yo somos como el agua y el aceite, simplemente me odia, decir que no imagino la razón es jugar y hacerme el tonto.

A pesar de su comportamiento y las múltiples cosas que me ha hecho a lo largo de los años yo no puedo albergar un mal sentimiento por ella, todo lo contrario, la compadezco y en varias ocasiones intente que lo hablara con un profesional.

Su padre la consintió de más y ahora estas son las consecuencias, unas que hasta yo deberé pagar. Por un lado, quisiera ayudarla.

¿Podría negarme a un pedido que me hace este hombre?, él ha fungido como una figura paterna para mí, en todos los sentidos, a veces me apena ver como su relación se deterioraba con su hija y la verdad sentía que yo era responsable de ello.

No podía prestarle atención a esto, porque me esperaba una reunión para empezar a consolidar una sociedad en otro país. Algo que requería de mi mente y mis capacidades al cien.

Conocer las perspectivas distintas de negocios y sus innovadoras prácticas en las telecomunicaciones, me generan entusiasmo, existen tantas cosas que podemos adoptar, todo encaminado a la mejora y la competitividad.

Los reportes que escribo me hacen perderme por horas hasta que Loren me interrumpe para decirme que ya se desocupó Albert, él es el abogado de confianza de Angus, viene en ocasiones a ver lo que hace el departamento legal. Pues posee su propio despacho de abogados.

Estoy seguro de que él debió escribir este contrato y mejor que nadie sabe que es lo que implica el que yo me someta al firmar dicho documento.

-Ya te habías tardado, pensé que en cuanto Angus les mostrará el contrato vendrían corriendo conmigo, me equivoqué al parecer -se burla Albert.

-¿Sabes por qué lleva prisa? Solo me dio de plazo una semana para intentar algo.

-Como me lo explico a mí, es basado en que cada segundo que esa diablilla anda suelta haciendo de las suyas, termina por afectar la imagen de las empresas, existen varios contratos que se vinieron abajo y desde que cotizan en la bolsa todo se complicó. Tu tarea será mejorar su imagen.

-Eso suena muy simple, podríamos volver la monja y eso solucionaría el problema -le comento, lo que hace que se carcajee.

-También está el hecho de que Angus te considera un hijo, su unión sería un descanso para su alma, sabiendo que eres noble, jamás intentarías despojarla de lo que le pertenece. Así como tú eres preciado para él, con ello se asegura de dejarte con una vida acomodada, sin tener que heredarte nada, pues el vínculo matrimonial te haría tan dueño como a ella.

Capítulo 3 Agotando opciones

Sia

No puedo terminar de asimilar el nuevo disparate que se le ocurrió a Angus, y yo que pensé que por fin podría hacer las paces con él, ahora que me entregaría la herencia de mi madre.

No me hace falta nada, por lo menos no me ha cortado mi mensualidad, incluso con la de problemas que vengo arrastrando.

Poseo acciones de las distintas empresas, eso me debería dar la oportunidad de pedir una auditoria, para averiguar sobre todo lo que pasa realmente en Macpherson, por ahora con tan poco tiempo esa cuestión deberá aguardar.

Necesito pensar, un abogado corporativo, uno civil, ¡maldición! Necesito el bufete completo de abogados.

Albert Ross debe ser el cómplice de Angus, ¿quién es su competencia?, necesito que sean capaces y que quieran ponerse al tú por tú contra Macpherson.

Una búsqueda infructífera la mía, en el quinto despacho al que acudí en Manhattan para ser rechazada, esto ya tenía pinta de que Angus metió las manos para que no pueda hacer nada.

No puedo sucumbir a sus deseos...

Al día siguiente comencé desde temprano a marcar números para contactar a los miembros del consejo, por más elocuentes que fueron mis alegatos hasta ahora solo conseguí que tres desistan de sus votos.

Los demás secundan el plan de Angus, todos me dicen que debería agradecer que un hombre como Ethan LLoyd quiera casarse conmigo, alegan que su imagen puede mejorar la mía y si me comporto lo suficiente me den la oportunidad de acceder a las posiciones directivas.

Aun con mi insistencia, nadie quiere que yo siquiera pise las oficinas principales como simple asistente.

Algo rendida me dirijo al bufete de Ross y asociados, necesito algo, una pista.

Desde que entre a la recepción, me dejaron esperando, luego de media hora por fin me dejan ingresar.

-Sía, ¿qué te trae por aquí? -saluda Albert, lo que se me hace muy falso.

-Ya lo sabes -dejo en la mesa de la sala de juntas mi montón de archivos que llevo, porque vengo preparada.

-Por una vez en tu vida, hazle caso a tu padre. Ya fue suficiente fiesta y desenfreno, da gracias que no eres mi hija, yo sí te hubiera dado unas buenas nalgadas. Te has aprovechado, tu padre te sobreprotegió y consintió tus locuras, con la excusa de que no tenías mamá, quiso compensarte.

-No sabes de qué hablas, mejor concentrémonos. Ni loca me caso con Lloyd, estos son los candidatos que pueden asumir la posición de CEO en Macpherson, tienen buena imagen y estoy segura de que sería un ganar-ganar.

Los revisa -este no, tiene problemas legales, los Sims nunca te aceptarían, este está en quiebra, este es gay, este tiene hijos por todos lados.

-¡Alto!, deja de poner pretextos, será solo un matrimonio de apariencia, no necesito que sean perfectos, ni yo lo soy.

-Qué bueno que estás consciente de ello.

-Solo hazme favor de enviárselos a Angus y que decida con quién.

Era evidente mi derrota, salí de ese lugar, sin mucha esperanza, era hora de comer, no me gustaba mucho hacerlo sola, por eso siempre jalaba con mi séquito de amigos, pero aquí no estaban.

Algo de cocina italiana me pondría de mejor humor, saque el celular y busque el que mejor reseñas y estrellas tuviera, me dirigí ahí a Tony´s.

Al estar en el Upper East, supe que valdría la pena, siempre se come rico, al ver el menú todo se me antojaba, pedí un poco de más, almejas horneadas, queso burrata, pulpo frito, las pastas tan solo verlas pasar derritieron mi antojo.

A la hora de pagar me pidieron otra tarjeta porque no pasaba, la siguiente, tampoco, así con dos más, hasta que pedí el importe total para pagarlo con efectivo, pero me quedaba corta por algunos cientos.

Jamás había tenido este inconveniente, -busqué otra forma de pago señorita o nos veremos en la penosa necesidad de llamar a la policía.

-¿Aceptan transferencias?

-No es lo habitual, pero podemos hacer una excepción.

Abrí mi aplicación, introduje el número para realizar la transferencia y me dio un mensaje de saldo insuficiente, en ese momento tuve la certeza que era cosa de Angus.

La cajera y el encargado estaban exasperados exigiendo el pago, yo odié ese momento, más odiaba el hecho de tener que llamar a Angus para que se hiciera cargo.

-¿Cuánto es el monto que debe la señorita? - voltee por inercia, aunque no lo necesitaba, su voz tan desagradable está impresa en mi mente, Lloyd había aparecido de pronto.

-Son 1270, caballero - como si nada saco una tarjeta y la deslizaron -por favor cobre la cuenta de esta otra mesa.

-Le dices a Angus que te lo reembolsé - salí a toda prisa.

Solo para encontrarme con que mi auto iba saliendo remolcado del estacionamiento, pare un taxi y me fui al departamento, por lo menos me quedaba efectivo para pagarlo.

Todo empeoraba a cada minuto, la puerta del departamento estaba abierta, al asomarme quedaban pocos muebles que estaban embalados solo a la espera de ser sacados.

Al preguntar, las personas eran de una empresa de mudanzas, me mostraron la dirección a la que trasladaban los muebles, era claro que estaban siendo almacenados en un complejo de contenedores, eso lo averigüe al buscar en el celular.

Yo no tenía que pasar por esto, la herencia de mi madre era por lo menos la mitad de lo que mi padre tenía. El coraje que sentía era inmenso, me sentía impotente y acorralada.

Si él quería guerra, yo era experta en darle batalla, por suerte mis maletas estaban listas, las abrí y al ver el contenido solo seleccione 3 maletas con las que sobreviviría, o eso pensé.

Dado mi escaso presupuesto, busque un hotel económico que aceptara efectivo, me dirigí a este, me instale un poco, no era a lo que estaba acostumbrada, pero funcionaría, agradecí que estuviera limpio.

Tenía unas invitaciones, de las que echaría mano, a los minutos llamaban a mi celular, era un número privado y desconocido, lo ignore, pero insistía, respire hondo y me prepare.

-¿Por qué no estás en casa Sia?

-¡¿Angus?!, no pienso ir a vivir ahí. Y espero que no te arrepientas de lo que hiciste.

Colgué, eso me dio la determinación, tome un baño, me arregle y seleccione el atuendo más revelador que poseía, unos toques de perfume y listo.

Una inauguración era perfecta, en realidad cualquier evento serviría, pasar era fácil, mi porte y el hecho de que sepan que soy una Macpherson, casi siempre me hace acreedora a un mejor trato, incluso la prensa me adora, yo les doy encabezados fabulosos, de no ser porque Angus domina las telecomunicaciones y apaga mis incendios.

Me di una vuelta por el lugar para asegurarme que no había nadie conocido que pudiera dar aviso a Angus, vi la barra y necesitaba valor, el alcohol regularmente es mi cómplice.

Dos copas de whiskey que bebí como si de agua se tratara, vi a mi posible compañía para el revuelo, uno de los Braxton, ni su nombre recordaba, pero era aceptable para los fines que tenía en mente.

Unas cuantas copas más y estaba lista para bailar, había muchos jóvenes, los hombres de negocios estaban en la segunda planta, seguí el ritmo de la música que inundo mis sentidos, no tardaron en acercarse a mí.

Me aproximé lo suficiente para que el chico Braxton supiera mis intenciones, bailamos, bebimos, era divertido y entre más alcohol ingeríamos solo se me olvidaban mis inhibiciones, deje que me besara y recorriera mi cuerpo con sus manos.

-Vamos, busquemos un lugar más íntimo -me sugirió, lo seguí, pues me llevaba de la mano.

Subimos escaleras, solo debía asegurarme que alguien tomara una foto comprometedora, solo que ni siquiera logramos llegar, porque alguien me sujeto, el tirón que me dieron hizo que me soltara de Braxton.

Antes de poder quejarme, me cubrieron con un saco y fui jalada en el sentido contrario, quise pedir ayuda, pero Braxton solo se quedó mirando sin hacer nada.

Casi en la salida jale mi mano y logre deshacerme del agarre para ver a Lloyd con una cara seria, ahí comprendí por qué no obtuve ayuda de mi compañero, nadie le hace frente a don perfecto.

-Aún no me quiero ir.

-No me importa lo que tú quieras -acto seguido tomo mi mano, pero como me resistí, me cargo como costal, mi vestido se recorrió y puse mi mano para que no se viera mi trasero, luego la quite, ese sería un buen show.

Solo que Lloyd bajo el saco y me cubrió, además estábamos en la salida trasera por lo que no había prensa o espectadores.

Patalee -¡quieta!, no me hagas enojar -me advirtió.

Pero no suelo hacer lo que me dicen, esta vez puse más empeño y manoteé.

¡Zas!, un sonoro golpe que me dolió -te lo dije -él muy, ¡cabrón! Me había dado una nalgada.

No conforme con ello me metió al vehículo y me abrocho el cinturón, no sin advertirme que me quedará quieta, puso el seguro a la puerta y la azoto de forma innecesaria. Eso me amedrento.

-¡Lo arruinaste! -le grité, cuando subió al auto.

-¿Yo?, no, tú lo arruinaste, estaba en una cena importante y por venir a evitar uno más de tus escándalos dejé a los posibles socios. Todo por tus estupideces, ¿cuándo madurarás?

-Esto se soluciona si Angus me da mi herencia.

Me llevo directo a la casa de Angus, este lugar no había cambiado, incluso él estaba esperando.

-¿Cómo pudiste?, justo hace días te dije lo que ocasionan tus tonterías -me recrimino.

-Tú lo provocaste, No debiste quitarme mis cosas, ni cancelar mis tarjetas.

-Ahora resulta, eso es para evitar que sigas con tus locuras. Sia, ¡por Dios! Ya fue suficiente, ¿por qué lo haces?

-Solo dame mi herencia, esa es la solución, de esa forma desaparezco de sus vidas, no los soporto, no quiero verte nunca más.

-¡No! -intervino Lloyd, que detuvo a mi padre que levanto la mano, -ambos cálmense, mañana lo hablan. ¡Vamos Sia! -me llevo hasta la que fue mi habitación.

Ahí encontré todas mis maletas, todo este tiempo supo dónde estaba, siempre a su merced.

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