Aquella noche llegue de sorpresa al apartamento de mi novio tras un largo mes de trabajo fuera de la ciudad, lo amaba y tenía tanta confianza en él que nunca me prepare a lo que mis ojos estaban por ver.
En la oscuridad de aquella habitación abrí la puerta con cautela al escuchar la voz de una mujer, mis manos sudaban y se me hizo un nudo en la garganta al presenciar aquellas sombras que disfrutaban de un buen acto de traición.
Mi novio con el que llevaba 7 años de relacion estaba enredado en los brazos de otra mujer dejando al descubierto todas aquellas palabras de amor que me había dicho unas horas antes en la faz de una gran mentira.
-¡Cariño! tengo miedo a que llegue la loca de tu novia y nos vea en un momento tan íntimo. -Dice burlona.
-Kat porque tienes que nombrarla en este momento, me haces sentir incomodo. -La agarro del cabello llevándola con fuerza a él.
-Tienes que dejarla, no soporto ser la otra. Tú me amas a mí. -Insinuó mientras sus cuerpos se juntaban.
-La dejare muy pronto, ella entenderá que no la amo. -Escuchar esas palabras me hicieron salir un pequeño gemido de dolor.
-Cariño ¿escuchaste? -Pregunto ella asustada.
-Espérame aquí, no te muevas. -Se aparta de su amante. -¿Healy estas en casa? -Enciende la linterna de su celular.
Viéndolo salir de la oscura habitación no pude evitar sollozar, mi alma esta rota, mi corazón no para de latir y mis lagrimas cada segundo se hacen más extensas.
-¡Como pudiste hacerme esto! -Le grite, mis emociones llegaron a un límite. -¡Eres un idiota! Mejor dime ¿desde cuándo te acuestas con tu secretaria? O mejor responde desde cuando me ves con lástima, porque eso dijiste mientras se lo hacías a esa zorra.
-No me trates así-Gruño.- Cariño, dile la verdad. -La mocosa se atreve a opinar.
-¡Kat! vístete y vete, después hablamos los dos. -Mark empuño sus manos.
-Como quieras, pero ya llego el momento de que resuelvas tus asuntos ¡te amo! -Salió como si nada de la casa, no podía ser más descarada.
En ese momento sentí que mi vida se iba, lo agarré de su camisa suplicándole que me dijera en que había fallado para que el me traicionara, de su boca no salía ni una sola palabra mientras yo lo golpeaba desesperada.
-¡Basta Healy! -Me agarro los brazos. -No me perdonarás por lo que te hice, pero para ser honesto llevamos mucho tiempo en que los dos no volvimos a tener privacidad, el amor que tenía por ti, hace dos años se terminó y lamento no haberte dicho antes, no espere que te enteraras por ti sola.
-Entonces, lo que me dijiste hace un par de horas ¿era mentira?. -Caí al suelo con mi voz entrecortada. -¡No te quiero volver a ver en mi vida! -Sali corriendo del apartamento que me sofocaba.
-Te llevo a casa. -Lo vi cerrar sus ojos.
-¡Vete al demonio! Hijo de **** -Le dije sacando mi dedo medio.
En aquella noche fría el aire resoplaba la tensión que mi cuerpo emanaba, la pelea más que verbal por mi parte fue física al zarandearlo, mi corazón se hizo pedazos.
Llegando a mi casa me refugie en mi habitación convirtiéndola en un escenario de lágrimas que se entrelazaban con mis gritos aprisionados con una almohada. Por suerte en la empresa que laboraba me habían dado vacaciones por cerrar exitosamente un negocio con una gran constructora que habían perseguido por años. Jones&Larry architects me recibió como empleada hace 8 años y en ese lugar había comenzado toda mi historia con Marck Larry quien es el segundo al mando.
En medio de mis días grises poco a poco encontré la fuerza en continuar mi vida, no podía seguir sufriendo por una persona que ya no valía la pena, ore durante mucho tiempo abrazándome a mí misma y dándome ese consuelo que era lo suficiente para volver a renacer, tomé la decisión de cambiarlo todo y debía empezar con mi renuncia del trabajo al que dedique años, mi libro necesitaba un comienzo con nuevas metas y personas.
Llegué a la empresa de forma oculta, me vestí como jamás lo había hecho de la manera más casual posible esperando a que mi jefe me atendiera.
-Nunca espere que este momento llegara, lamento lo que te hizo mi sobrino. -Me dice él señor Larry.
-Usted no tiene que disculparse por los errores de su sobrino, jefe Larry quiero agradecerle por la oportunidad que me dio y confiar en mi hasta en mis últimos días como su empleada.
-Eres una mujer brillante, te recomendé en una empresa como agradecimiento a tu labor.-Fueron sus últimas palabras y la única persona externa a mi familia que sabia de mi nuevo hogar.
.....
Tiempo después de dejar mi antigua ciudad caminaba a mi nuevo trabajo, la ciudad era bulliciosa, pero hermosa lo que me hacía sentir muy cómoda sin importarme la melodía que los carros emitían al fusionarse cuando el semáforo se colocaba en verde o aquellos trabajadores que me ofrecían las artesanías que sus manos realizaban, aún Manhattan es una ciudad desconocida para mí que ahora forma parte de mi vida cotidiana.
-Así que tú eres la nueva. -Me hablo una mujer alta y bonita.
-Hola, soy Healy, si es mi primer día de trabajó. -La seguí con una gran sonrisa.
-¡Hola! Soy Cristina, lamento no presentarme primero. Bienvenida al equipo administrativo de la mejor empresa de inmobiliaria Hedstroem, ven sígueme te mostrare tu cubículo. -Dice amistosa. -Entonces ¿Cómo te sientes? -Me pregunta con gran interés.
-Gracias, me siento muy cómoda. -Entrelazo mis manos y con timidez le pregunto. -¿Algún concejo? -Sonreí.
-¡Claro! Si inicias tu trabajo bien desde hoy así mismo continuara hasta el final, no quiere decir que tengas que hacerlas a la perfección. -Suspira. -Somos un equipo de trabajo, no dudes en pedir ayuda cuando lo necesites.
-Bueno ¿con respecto a los proyectos tendremos que estar en gran contacto con el CEO de la empresa? -Mi antiguo jefe realizaba una junta directiva cada tres meses, preguntaba porque en muchas empresas le rendimos a un ente externo a él.
-Nuestro equipo trabaja directamente con el presidente de la empresa, no te asustes nuestro jefe es de lo más empático. -Me queda mirando. -No se te haga raro que de la nada te seleccione para que lo acompañes en cualquiera de sus viajes como su mano derecha.
-Agradezco de tu explicación, estaré atenta a todo. -No pregunte más y empecé a familiarizarme con los documentos que me entrego Cristina.
El día transcurría muy natural compartiendo agradablemente con mis nuevos compañeros, y a medida que iban pasando los días me sentía feliz de haber encontrado colegas de trabajo que me brinda n un entorno laboral cómodo.
A pasado un mes desde que inicie mis labores, pero durante todo ese tiempo no he conocido a mi jefe y solo se comunica con Cristina quien es la empleada del equipo con más tiempo trabajando en la empresa.
-Joseph iré por un poco de café ¿quieres? -Le pregunte a mi compañero.
-Con leche, en las mañanas no me gusta el café solo. -Gira brevemente su cabeza.
Hoy sentía tanta pereza, no había dormido bien así que me acerque a la cafetería de empleados a preparar café, mientras la taza se llenaba estire mis brazos haciendo un poco de ejercicio y de repente la maquina se frenó solicitando un código de cambio para agregar leche.
"Esta máquina no es la misma de hace dos días ¡como vas a pedirme un código que no se tonto aparato! ¿Quién seria el genio que solicito un trasto tan complicado para una empresa donde los empleados estamos acostumbrados a cafeteras de único encendido?"
-Ese genio soy yo. -Respondió un hombre atrás de mí.
-¿No cree que lo correcto seria que nos diera una charla antes de ponerlas al servicio? -Dije girándome al hombre que me había respondido.-¡UM!-Vi un ser de aproximadamente mí misma edad muy bien vestido, su ropa lucia muy costosa, entonces pase saliva al darme cuenta de que posiblemente era un directivo importante.
-¿Te asuste? -Me dice el hombre al ver mi rostro avergonzado.
-No, no señor. -Di pasos atrás y sin darme cuenta active un sensor que desechaba los residuos de la maquina al lavaplatos salpicando en su rostro. -¡Oh, Dios mío, ¡lo siento mucho! -Dije colocando mis manos en la boca. -Déjame y lo ayudo. -Saque unos pañuelos que siempre llevaba en mis bolsillos, pero él levanto su mano y me detuvo.
-No te preocupes, ahora que lo pienso no hice una buena elección en la maquina. Llamare a servicio técnico y solicitare un cambio por el bien de mis empleados.
Al escuchar sus palabras me di por enterada que es mi jefe, mis mejillas se pusieron rojas y agaché mi cabeza mientras él se retiraba del lugar "como puedo ser tan estúpida" pensé.
Volví a mi puesto de trabajo después de un desastroso momento, me sentía tan ruborizada que aun mis piernas temblaban, apoyé mis codos sobre el escritorio y suspiré para poder calmarme.
-¡Vaya Healy! es realmente impresionante la bienvenida que le diste a nuestro jefe. -Cristina estaba envuelta en sus propias carcajadas.
-¿Cómo pude ser tan torpe? -Caí sobre el espaldar de la silla con la boca abierta mirando a Cristina.
-No te sientas terrible, al menos ahora él sabe quién eres y lo más probable es que este acontecimiento nunca lo olvide. -Seguía riéndose.
-¿Que? ¿el jefe ya sabe mi nombre? -Dije, rápidamente me enderezaba sobre la silla.
-Si, mientras tu brincabas sola de la vergüenza él me pregunto quien eres. -Suspiro. -Creo que le agradaste, así que continua con tus labores porque esta noche tenemos que entregarle trabajo al jefe.
-Claro que sí. -Sonreí.
Llego la hora del almuerzo, entonces subí a la terraza con mi comida recién preparada no quería toparme con mi jefe después de tan desagradable bienvenida, mi teléfono sonó respondiendo a un mensaje que me había dejado Cristina "lamento escribirte en tu hora de descanso, pero necesito que le dejes unos documentos al jefe, tuve que salir a una cita urgente" besitos.
Bajé y tal como me lo había dejado escrito mi colega de trabajo recogí los documentos dirigiéndome a la oficina del jefe, acomode mi ropa y respirando hondo toque a la puerta como la persona madura que soy.
-Buenas tardes jefe. -Di unos pasos adelante.
-Buenas tardes, señorita Haley ¿viene usted a entregarme los documentos emitidos por la empleada Cristina? -Me mira y sonríe.
-Si, es el informe sobre las ventas del sector oeste en los últimos 15 días. Como puede notar se recopilaron los datos de las viviendas con oferta especial ¿necesita otro dato que se destaque para mañana la junta? -Revisando el documento con mi jefe, pude notar que faltaban los incrementos del mes pasado, había examinado los archivos anteriores para no tener fallas en los informes.
-Creo que conoce a la perfección lo que le hace falta a ese informe, me gustaría que se resalten las ventas de los dos últimos meses, a los directivos les gusta comparar las curvas para seguir mejorando nuestra posicion como empresa inmobiliaria. -Se queda analizando el documento. -¿Cree que aparte de resaltar los incrementos falte algo más en este informe?
-Lo revisare señor. -Di media vuelta para retirarme de la oficina, pero retrocedí -Señor, le pido disculpas nuevamente por lo de esta mañana.
-Evita decirme tanto "señor" me haces sentir viejo, mi nombre es Erick Hedstroem. -Su mirada era tan profunda, que por un momento me desvié de su voz.
-Si jefe. -Me retire.
Entonces ella es la mujer que fue recomendada por el señor Larry, ahora entiendo cuando me dijo que no me arrepentiría si la contrataba, veo una mujer torpe, pero segura de sí misma. Creo que es una dama dispuesta a compartir sus conocimientos y a juzgar si es necesario.
-jefe Erick, su hermana lo necesita urgentemente. -Me llama Ana mi secretaria.
-Conéctame a la línea. -Le ordene -¿Indira? No tengo dinero.
-No te estoy llamando por dinero Erick, lo que te voy a decir es de vida o muerte.
-¿Qué pasa, acaso te has metido nuevamente en problemas por estar saliendo con un hombre diferente cada semana? -Le respondí con sarcasmo.
-Te matare si sigues tratándome como una niña, recuerda que soy tu hermana mayor -Responde molesta. -No voy a perder el tiempo por llamada telefónica, estoy cerca a la empresa es importante lo que tengo que decirte.
-Ven pronto, no tendré más tiempo si te demoras. -Finalice la llamada.
Creo que mis días se vuelven más agotadores y estresantes desde que Lucy decidió dejarme después de nuestro compromiso, no volví a tener contacto con ella es como si la tierra se la hubiera tragado.
Todos los días aun sigo esperando que por lo menos me diga porque me dejo si nuestro amor era real, me pregunto si hice algo mal para que ella se alejara.
....
-Erick, tenemos que solucionar lo de tu compromiso mis padres llegaran en tres meses a conocer a su futura nuera y a compartir con ella antes de que se digan "si" en el altar. -Mi hermana siempre soltaba las noticias sin pensarlo.
-Detenlos, diles que el matrimonio es en 8 meses como se había acordado. -Me levante de la silla ansioso por lo que había escuchado.
-Trate, pero esta vez no funciono. -Suspiro. -Lo mejor que puedes hacer es decirles la verdad a nuestros padres de que tu prometida te dejo días después de la propuesta.
-No, tenemos que mantener esta mentira hasta que consiga una nueva mujer que esté dispuesta a casarse al otro día. -Giro la cabeza de nuevo a su hermana. -Tienes que ayudarme Indira, no quiero decepcionar a mis padres.
-¿Que? Acaso estás loco Erick, una mentira nunca va a dejar de serlo y tarde o temprano se van a enterar, sé que soy una hermana loca y libertina que te apoya en todo, pero esta vez no lo hare. -Se acerca a su hermano. -Tienes menos de tres meses para que resuelvas este asunto.
-Te llamare si necesito de ti, gracias por informarme. -Le dije antes de que ella se fuera.
8 meses atrás....
-Ya tenemos todo preparado para la propuesta, estaré pendiente cuando bajes. -Me dice mi mejor amigo de infancia, Henrry es como un hermano para mí.
-Bajare en cinco minutos. -Dije nervioso.
La noche esta fría y las estrellas transmiten toda su luz radiante, es un momento muy importante porque le pediré matrimonio al amor de mi vida, mi dulce Amelia.
Bajando las escaleras la vi con su vestido color rosa que le regalé el día de sus cumpleaños, hice la seña para que mi amigo la distrajera y así ponerme de rodillas sosteniendo en mis manos el anillo que llevaría puesto en su hermoso dedo anular izquierdo.
-Amor, esta noche es tan importante para mí que me encuentro arrodillado de lo agradecido que me siento a tu lado, estoy tan nervioso que mis labios tiemblan mientras trato de articular todo lo que tengo por decirte.
-¿Por qué estas nervioso? -Pregunta Amelia con sus ojos llorosos. -Solo dímelo.
-Cásate conmigo ahora, no puedo esperar en colocarte este anillo.
-¡Acepto!-Dijo sin dudarlo.
-Familia ha aceptado ¿quisieran decirme como es que soy el hombre mas afortunado?-Pregunte.
-¡HaHaHa! Eres el hombre más dulce y especial que he conocido en mi vida.-Me beso en la mejilla.
-Conocí a mi dulce novia en mi época más horrible, ella con su gran sonrisa me ilumino ese día mientras me ayudaba a recoger todo mi portafolio -Dije a todos los invitados, la tomé de la mano mirándola a los ojos -Ese día que te vi supe que eras la mujer con la que compartiría el resto de mi vida.
-Y para mí también lo eres, puedo decir que te amo más que mi propia vida.-Se sonrojo.
Las palabras de Amelia quedaron ese día retumbando en el presente, tres noches después de aceptar la propuesta desapareció sin dejar un solo rastro.
-¡Wow! No puedo creer que mi jefe tenga una peor decepción que la mía. -Dije mientras me tomaba un sorbo de la cerveza que había pedido.
-¿Cuéntanos que te paso Healy? -Me interroga Cristina con sus manos sobre las mías.
-¿Que? -Respondí distraída.
-Quedaste impresionada que nuestro jefe tenga una decepción más triste que la tuya. -Los ojos de Joseph se iluminaron, en realidad nuca había tenido un amigo hombre que le gustara tanto el chisme.
-No es nada, mi novio me traiciono con su empleada. -Sonreí, no soportaría compasión por mí. -Pidamos otra ronda ¿les parece? -Pregunte.
-Eso no se pregunta ¡hoy es noche de tragos! -Grito cristina, ella era tan alegre que eso me agradaba.
Después de unas cuantas rondas nuestra conversación fluía cada vez más, me sentía feliz y mi cara estaba tan roja, pero no importaba yo quería seguir bebiendo.
Nos quedamos impresionados cuando el camarero llego con cinco bandejas de aperitivos, había bocadillos, carne en trocitos, pescado apanado, todo se ve tan delicioso que mis tripas están rugiendo.
-Nosotros no hemos hecho este pedido, solo fueron unos tragos. -Interrumpe Joseph al camarero que continua colocando la comida.
-Un cliente lo ha enviado, ustedes tengan buen provecho. -Se retira el joven.
Nos miramos y sin importancia empezamos a comer, teníamos mucha hambre como para desaprovechar tan delicioso alimento. La noche sigue avanzando y la música me anima a unirme al baile con mis dos amigos, de repente veo que mi jefe está en la discoteca, estoy muy ebria, enfoque mi mirada confirmando que era él con otro hombre y dos mujeres a sus lados.
-¡Vaya! Creo que ya se quién nos envió la comida chicos. -Les dije mientras movía mis caderas al son de la música.
-¿De qué hablas? -Pregunta Joseph
-Nuestro jefe está aquí, en la zona VIP. -Me reí -Creo que debemos acércanos y darle las gracias.
-Amiguita, el jefe frecuenta esta discoteca y odia que lo molestemos. -Cristina agarra mi brazo.
-¡Ay me estas lastimando! Entonces tú lo sabias. -Me solté de ella.
-Lo lamento, es que en esta mano recargo mucha fuerza. -Me saca la lengua. -Si, lo vi entrar.
-Sigamos bailando. -Nos dice alegre Joseph.
-Iré al baño. -Me estaba sintiendo muy mal.
-Ve con cuidado. -Me dice Cristina con su voz cálida.
"Estoy viendo doble, debería irme a casa ¡no quiero! ¡Me quedare otro rato! lo único que necesito es mojarme la cara y beber agua".
-Señorita Healy ¿se encuentra bien? -Escuche una voz muy masculina.
-jefe es usted ¡ha ha ha! -Hice una reverencia.
-No es necesario que lo haga señorita Healy. -Sonríe
-¿Todo bien jefe? -Eructe
-Si, me encuentro bien. -Se queda mirándome. -Creo que usted es la que no se siente bien, la veo un poco mareada.
-Solo he tomado un par de tragos jefe, me encuentro de ¡maravillaaa! -En ese momento mi hipo se hizo presente.
-Digamos que la entiendo, pero su rostro me muestra otra cosa parece que ha bebido más de lo que su cuerpo puede aguantar. -Su mirada era muy clínica.
-Usted se equivoca jefe, mi cuerpo resiste lo suficiente. -Puse mi dedo sobre su clavícula. -Podemos hacer una apuesta y yo le ganare. -Tambaleaba de un lado a otro.
-Llamare a sus compañeros de trabajo que la lleven a casa, no se le olvide que mañana debe trabajar. -Se volvió frio en segundos.
-No soy una niña, puedo cuidarme sola e ir a casa. -Tengo ganas de vomitar. -Pase buena noche jefe, tiene unos gustos muy hot. -Hice el símbolo de paz y amor.
-¡Esta loca! -Dijo una de las damas que lo acompañaban.
-Le llamare un conductor, no puede manejar en ese estado. -Saco su celular.
-No, no necesito que llame un conductor yo puedo manejar. -Aleje el celular de su oreja. -Le hare caso y me iré a casa.
-Es peligroso que se vaya en ese estado, acepte el conductor.
-¡Shu! Fuera de la empresa no acepto sus órdenes. -Puse mi mano sobre su boca. -Adiós a todo el mundo. -Continue mi camino, no quería mirar atrás se que al otro día estare arrepentida.
La alarma sonó a las 6:00 de la mañana, mi cabeza retumbaba mientras manejaba al trabajo sin recordar mucho de la noche anterior.
-Hola ¿Cómo estás? Te sientes bien, te fuiste sin despedirte. -Cristina se acerca con un café.
-Estoy bien, un poco cansada. -Lo único que quiero es mi cama.
-Te divertiste mucho anoche Healy, te veías muy feliz. -Dijo riendo.
-La noche fue muy agradable, pero creo que me pase de copas la verdad ni me acuerdo como llegue a casa. -Dije mientras tomaba café.
-¿De qué tanto te acuerdas? -Cristina se sienta sobre el escritorio.
-Recuerdo ver hablado con mi jefe a la salida del baño, luego me dejo en el sofá de mi casa y se fue es todo lo que puedo recordar. -Me asusté cuando vi a Joseph con su cara maliciosa.
-¿Joseph se lo dices tu o se lo cuento yo? -Los dos empezaron a reírse.
-No importa quien lo quiera decir ¡díganmelo ya! -Entre en desespero.
-Cuando saliste de la discoteca caminabas muy torpe, entonces el jefe sintió compasión por ti y salió atrás tuyo, nosotros optamos por hacer lo mismo después de pagar la cuenta, por cierto, nos debes tu parte. Te caíste llegando a tu carro y el jefe te ayudo a levantarte, te quito las llaves para llevarte a casa, pero incitaste un show de niña caprichosa y comenzaste a revoletear como una mariposa estrellándote en el pecho de él.
-Aquí viene lo bueno. -Interrumpe Joseph con su risa burlona.
-Te quedaste mirándolo como tonta y de repente le diste un beso en sus labios dejándolo como una estatua, el jefe no reaccionaba hasta que cobro vida y te acomodo en el asiento del copiloto, lo gracioso es como acelero tu auto. -Ríen de nuevo. -No volveremos a tomar sin estar supervisándote.
-Ahora como voy a darle la cara al jefe, soy una vergüenza. -Puse las manos sobre mi cabeza.
-Ojalá no haya pasado algo más en tu casa. -Joseph era un maldito inmaduro.
-Idiota, no escuchaste que se acuerda cuando la dejo en casa y se fue. -Cristina lo empujo.
-Tendré que pedirle disculpas. -Continue con mi trabajo, no quería seguir escuchando lo que hice anoche.
Minutos más tarde pude recordar lo que paso antes de que él saliera de mi casa.