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Me Retas A Vivir Siempre

Me Retas A Vivir Siempre

Autor: : Marriam Nieves
Género: Romance
Es una historia de amor, donde conocerán a Tiara. Una chica tímida y dominada por su madre. Su madre es periodista, es amargada y la sobreprotege con la excusa de su condición. Es una chica que vive cansada de respirar con las órdenes de su madre y decide cambiar. Tomar las riendas de su vida, enfrentar sus miedos y ser libre. Un día de vacilón con la pandilla así le llaman, ella conoce a Kendrick. La pandilla es un grupo de amigos del primo de Tiara, aman la adrenalina y lo mejor están en su patio. Ella decide ser atrevida, llevarle la contraria a su madre y así conocer al chico que tanto la atrae. Siempre ha observado de lejos al amigo de su primo y además curiosamente su madre lo menciona demasiado. Pero no por amor, sino porque su mamá lo odia y siempre está con artículos nefastos hacia el chico "Playboy de la isla". Les cuento que así le llaman a Kendrick, su apodo se debe al tener muchas amigas. Era un chico de acceso rápido, pero todo cambia en el momento que Tiara sale segura de su casa. Al ver esa Sirena, así le llama de cariño, no descansará hasta conocer cada mínimo detalle de su vida e instalarse en ella. Su vida no será fácil, más porque su odiosa madre por medio de intrigas los hará sufrir. Pero ellos son mucho más fuertes, su amor es aprueba de acero. ¿Podrán luchar contra todos? ¿Con los temores de ella? No se pierdan la hermosa historia de dos adolescentes, que solo desean amar y vivir cada día. Se retan a vivir cada uno. Me retas a vivir. Siempre...

Capítulo 1 La Foto

Kendrick

Estamos en casa de la tía de Fabian, curiosamente es periodista obsesionada conmigo. Se preguntarán, ¿qué hago en su territorio? Pues quiero confesar que amo la adrenalina, la fama no me importa y menos lo que opine esa loca mujer. Hay algo morboso en estar aquí, ella ha tirado tantas fotos de mí y espera que haga locuras. Para luego colocar de titular: Este niño mimado lo que hace es despilfarrar el dinero regalado de su padre, habiendo tantas crisis en el país. ¿Esto deseamos para nuestros jóvenes? Vicio y falta de respeto. Ella vive molesta porque mi padre un año atrás ganó la lotería, gracias a mí, por cierto. Le di los números victoriosos. Siempre estuve obsesionado con ellos. Terminé mi cuarto año y estoy en un curso de videojuegos. Mi padre invirtió el dinero en su taller de mecánica, ahora es más grande y ofrece más servicio de calidad. El salón de belleza de mi madre, la casa, ambas remodeladas y nuestro dinero subiendo como la espuma. No soy ambicioso, pero mi vida me gusta vivirla al máximo y haciendo cosas rebeldes. Me llaman el "Playboy de la isla" y vivo en Puerto Rico. Sin embargo, ninguna chica me ha robado mi corazón. Todas me buscan por ser quién soy y les muestro al chico "Playboy", el que esperan. No he tenido una relación seria. Deseo sentir que es amor. Quiero perder la cabeza por una chica, pero que conozca mi verdadera esencia. En pocas palabras entregar mi locura. No soy solo un idiota, no estudié porque los estudios no son lo mío. Tampoco me importa lo que piensen de mí. Siempre ayudé a mi padre en el taller, fui bueno promocionando el salón de belleza de mi madre y, en cambio, me dejan ser yo. No me puedo quejar de mis padres, son los mejores. No les mentiré, un angelito nunca he sido, siempre les di corajes. Me castigaron bastante, pero eso no me detiene y ellos lo saben. Me aman como soy, por eso los admiro. Cuando sea padre (eso puede ser cuando nos invadan los extraterrestres) seré un padre cool y los comprenderé. Estoy sentado viendo como Fabian reventó la piscina, muerto de la risa. La piscina es rectangular de aire y pequeña. Estábamos lanzando a nuestros amigos y la pobre piscina no soportó. La parte del aire está desinflándose, por consiguiente el agua está derramándose. Tenemos música a todo volumen y tengo mi cerveza en mano. Somos siete en total, siempre unidos en la pandilla rebelde, así nos llamamos. Nunca cambió nuestra amistad. Hemos sido iguales, porque somos hermanos y vivimos al máximo. Tenemos dieciocho años, a excepción de Pito, tiene diecisiete, el bebé entre nosotros. En eso sale de la casa con cámara en mano la tía, parece una leona y apaga la radio. Me observa intensamente, casi estoy seguro de que me lanzó cuchillos a mi cabeza. Ella debe tener cuarenta y tantos. Es de piel trigueña, con su pelo oscuro corte militar y su carácter del demonio. Me recuesto en la silla, doy un sorbo de mi cerveza y espero la escena de la tía leona.

-¡No puedo creer esto Fabian! -la leona escanea el área-. ¡Si este joven está en mi casa, ya lo creo! -me señala y sonrío de oreja a oreja.

Esto es muy divertido, sin apenas haber actuado. No me defenderé. Acepto la culpa, siempre me han inventado bochinches y uno más no afecta. Todo sea por los amigos, como quiera todos somos culpables al fin y al cabo.

-No pasó nada titi, no hagas tanta bulla -dijo Fabian con su voz tan calmada, tan particular en él.

En eso sale una sirena de la casa, me siento derecho y casi se me cae la cerveza de las manos. Es increíble su belleza única, salió en un traje de baño de dos piezas oro. La chica tiene el pelo suelto oscuro y es bajita. Pasa por mi lado sin mirarme, menos juzgarme y entra en la piscina. Se acercó Fabian a ella, le dio un beso en la cabeza y le salpicó agua. Veo que la loca tía la aprieta por el brazo. Me levanté furioso, no quiero que la lastime con sus garras y solté la cerveza. Me encamino hacia ellos y estoy frente a la piscina. Los chicos están babeando por ella y me entran celos.

-¡Sal, ahora Tiara! -indicó con su dedo índice el suelo-. ¡Muévete! -le da un jalón y la chica se pone sonrojada.

Al fin posa sus ojos gigantes en mí, son de un oscuro marrón y se cruzan nuestras miradas. Demonios, ha sonreído, es a medias, pero fue para mí. Se zafa de la loca, se acerca a Pito, y lo empuja en su pecho. Todos estamos pasmados, hasta Fabian que nada lo sorprende. En eso abre su boca, su voz es tan suave y a la vez musical.

-¿Quién ha roto la piscina? -caminó hacia mi otro amigo -. ¿Tal vez tú? -señaló a mi otro-. ¿Quizás este? -Se dirigió a cada uno de ellos.

-¡Tiara, sal del agua! -bramó la leona.

Me gusta su nombre, es perfecto como ella y sonrío cuando la ignora. En eso se da cuenta de que sonreí, se acerca chapoteando el agua y sin pensar entré en la piscina. Quiero sentir su olor, su tacto y quiero su completa atención. Ella se acerca cada vez más, estamos de frente y queda al nivel de mi pecho. Su rostro alzado para poder mirarme y mientras mi visión hacia abajo es divina.

-Fuiste tú -colocó su pequeña mano en mi pecho desnudo y poder apreciar su sonrojo de cerca es agradable-. Eres el culpable -afirmó.

Es toda un tomate viviente, jugoso y apetitoso. Siento unas ganas inmensas de probar sus labios, no soy de reflexionar y con una mano agarré su cabeza. Ella no lucha, agarré su cintura y unimos las bocas. El beso es lento, explorando su boca y saboreando a su paso. Se mantiene fluido, nuestras lenguas bailando y escucho a la loca gritando.

-¡Suéltala, suelta a mi hija, degenerado!

Siento un flash, pero no me importa. Por primera vez deseo ser portada con ella. Disfruté un poco más el beso, escuché a mis amigos gritar y con un gran esfuerzo la suelto. Al abrir mis ojos, pude ver su piel tan pálida y delicada. Es real, acaricio su mejilla y recorro con mi dedo índice su sonrojo. La madre leona la apartó de mi lado, pero sus ojos siempre están con los míos. En eso me percaté de un fotógrafo en el patio. Tendré mi portada del beso, pero nunca fueron de la obsesiva leona.

-¡Esas fotos no sirven! ¡Es mi hija, váyanse de mi propiedad! -En medio de sus aullidos se llevó a la sirena arrastrada y ella sonrió.

Nunca veo miedo, esa chica será mía. Es todo lo que deseo. Le saqué el dedo malo al fotógrafo y me sacó la foto. Se acercan mis amigos, vislumbré a Fabian pasmado y le doy un cantazo en su mandíbula.

-Fabi, cierra la boca. ¿Por qué nunca mencionaste a esa hermosa prima?

Todos salimos de la piscina toda hecha ruina, encendemos el radio y buscamos más cervezas.

-Es más que prima, es mi hermana y ella no es el tipo de las que frecuentas. ¡Te lo advierto! -Su voz es seria.

Los chicos saben que no deben meterse, se apartan y nos dan privacidad.

-Ese beso para mí fue algo más. Hermano, sabes quién soy, no pienso jugar con ella -chocamos nuestras cervezas y tomamos en silencio.

Nada se tiene que explicar, él entiende que ese beso fue más grande y significó mucho para mí.

-Todo claro, hermano -se quedó pensativo y prosigue-. Aunque es mayor que tú, tiene diecinueve. Es muy seria y su madre está metida en todo.

-La edad no importa, además, un año más -alcé un dedo-. Necesito verla, ayúdame con tu tía.

-Cuando entres pasa el pasillo, la primera puerta a la izquierda. No tardes, es loca mi tía y lo sabes.

En eso sale la tía, apaga el radio y empuja a su sobrino. Me escabullo, Fabi me tira una guiñada y me marcho. Al entrar veo la sala, me dirigí al pasillo y encontré la puerta. La abro sin tocar, la veo acostada en su cama y envuelta con una toalla boca abajo.

-¡Mamá, lárgate y déjame en paz! -Empezó a gritar sin mirar en mi dirección, suena tan molesta y dolida.

Se voltea por mi silencio, al encontrarse conmigo se le escapó un grito y abrió sus ojos más grandes. Me acerco rápido, no puedo perder más tiempo y rápidamente se sonroja.

-No me podía ir sin saber cómo estabas. No debí besarte con tu madre leona presente, pero nunca pensé que fueras su hija. Es más, nunca pienso las consecuencias, pero no me arrepiento de ese beso y tenías que saberlo -con cada palabra me acerqué a su cama.

-Todo fue para molestar a mi madre leona, me gusta el apodo -asintió-. No te preocupes, eres el Ken de la isla, solo fui una más de tu harén.

Sus manos las mueve mucho en la toalla, su mirada está pendiente a la puerta y veo su miedo a ser encontrada conmigo.

-No creas todos los chismes, tú mejor que nadie siendo hija de una periodista; debes saber que no todo es lo que parece. Ese beso fue mucho más, no lo niegues y sé que lo sentiste al igual que yo.

Escucho a Fabian hablando duro, se escucha cerca y me marcho para no causar más problemas. Al salir caminé hasta la sala, me encuentro de frente a la leona y Fabi detrás nervioso.

-¿Qué haces dentro de mi casa? Estabas con mi hija... -la corto y alego.

-Estaba buscando el baño, pero como no lo encuentro me voy. Qué modales, Sra. Leona, acuérdate que la acosadora siempre has sido tú. En mi vida siempre has metido las narices, inventado chismes y a tu gusto.

La esquivo, Fabian me siguió. Los chicos han recogido y nos marchamos. Nos vamos en mi jeep anaranjado, me coloco mi camisa y nos adentramos al tráfico. Terminamos en casa, nos metimos en mi piscina y mi madre nos trajo pizza. Ella nos acompañó también y cuando llegó mi padre se unió a la bulla.

...

La semana transcurrió normal, lo único fue la nota de la revista. La foto del beso está en mi estudio colgada en un cuadro. La veo siempre, es perfecta. Mis amigos se han sorprendido por ese detalle. Esa chica es especial, es la adrenalina que me falta probar. Estoy terminando los detalles del juego de guerra creado por mí y Oscar lo está probando. Mi amigo es el más experto en videojuegos de la pandilla. Se encuentra peleando con el juego y moviéndose agitado. El juego tiene dificultad, adrenalina y guerra.

-¡Demonios! -aplaudió Oscar-. Es criminal, adictivo, este juego hará tu inicio en este mundo -me abraza y nos damos palmadas.

-Mi primer bebé, ¡wao!

En eso entra a mi estudio mi padre, lo llamé para que llevara el demo al mercado y le hagan las pruebas. Mis padres siempre me han apoyado en todo, tanto en mis locuras como en los negocios y siempre toman en cuenta mi palabra.

-¿Qué tal Oscar?-Se saludaron.

Le entregué el demo a papá.

-Estoy bien, pero este juego es criminal. Tiene todo para competir.

Estoy nervioso, pero sé que Oscar y mi padre son expertos. Me ayudan con sus críticas constructivas y sinceras. Falta sacarlo al mercado.

-¡Hijo, te felicito, estoy orgulloso de ti!

Me abraza, al soltarnos vuelve a ver la foto en el cuadro y me mira como halcón.

-¡Es hermosa! -mis ojos se desvían a la pared-. Es real y única -dije sonriendo y toqué mis labios porque aún siento su beso.

-Lo perdimos esta vez -comentó Oscar y continuó jugando.

Mi padre se marchó, pasó el tiempo y Oscar se fue a trabajar. Me quedé solo viendo la foto, nunca me canso de mirarla. Se me ocurre llamar a Fabian.

-¡Necesito verla, hermano, ayúdame! -Voy directo al grano.

-Te tardaste una semana y ahora me llamas. Ni un hola, ¿cómo estás? Solamente quieres saber de mi prima hermana, Tiara.

-Sabes que estaba con el juego bien ocupado, pero nunca dejé de pensar en ella. Lo sabes, has visto su foto en el estudio.

-Es tu día de suerte, está caminando en el parque Lineal. Está estresada, siempre que llega de las citas del médico necesita aire fresco.

Escucho música de reggaetón de fondo, me preocupa las citas de médico y estrés.

-¿Está enferma? ¿Algún catarro o solo cita de rutina?

-Tiene problemas con la tiroide, la descubrieron desde doce o trece años. Es su vida de siempre, pero su madre la protege tanto y mi prima se ahoga. No cuentes nada, solo hazte el loco. Créeme si la tratas débil, nunca pasarás de amigo. Nunca serás algo más que ese beso -colgó sin esperar, me dejó colgado en la línea y me levanté de golpe.

Tengo unos pantalones de chándal, listo para caminar. Voy a mi cuarto, me pongo un abrigo gris y gafas para los fotógrafos. No quiero que nos dañen el resto de la tarde, aunque no me molesta que me vean con ella. Al salir del cuarto me tropiezo con mi padre, me saluda. Rápido se me ocurre algo.

-Hijo, todo fue bien en la reunión -se ve emocionado-. Falta que nos llamen.

-Hablamos de eso, luego papá -es importante el juego, pero quiero ver a la Sirena-. Te necesito, sal en mi jeep y yo en tu Audi negro.

Me mira curioso, nunca me he escondido de la prensa y es raro en mí.

-Te metiste en un lío, pero algo gordo esta vez, Kendrick. -No pregunta lo da por sentado y negué.

-No, papá, quiero ver a la chica de la foto, pero quiero que sea tranquilo.

-Mi loco hijo, te ha tocado fuerte esta vez -me golpeó y me echó el brazo en mis hombros.

-No quiero abrumar con mi vida, sin apenas tenerla en ella.

-Siempre sé tú, pero entiendo son insoportables esos fotógrafos. Esperando que caigamos para reírse de nuestra desgracia.

Caminamos hacia la cochera, tenemos varios carros, motoras y four track. Intercambiamos las llaves, me abraza y sale primero. Espero su llamada, han pasado cinco minutos y suena mi celular.

-Están detrás de mí, sal y toma la calle de atrás.

-¡Gracias, papá! Te debo una.

Al salir nadie me seguía y miré por el retrovisor por si acaso. Qué suerte que los cristales son polarizados, nos han multado, pero es privacidad en estos momentos. Voy en dirección hacia el parque. Estoy extasiado como si me fuera a tirar de un paracaídas. La deseo ver y sentir su nerviosismo. Al llegar me estaciono, recorrí con la mirada el parque. Se ve tranquilo y no está lleno. Hay dos familias, como tres niños jugando en los columpios y dos hombres caminando. Excelente la divisé caminando, va suave. Lleva una cola de caballo y con cada movimiento revolotea su cabello. La ropa es un pantalón lycra largo negro, ceñido a su pequeña cintura, camisa de tirantes blanca. Me bajé la capucha, necesito ser discreto. Empiezo a trotar para alcanzarla. Me gusta hacer ejercicio, por eso me he tonificado. No soy muy saludable, pero hago mi luchita. Estoy detrás de ella, por el ruido se voltea asustada y me quité las gafas para que me reconozca. Me detengo, guardé las gafas en el bolsillo del abrigo y tomé aire. Ella se sorprende al verme.

-Kendrick, ¡¿qué haces aquí?!

-Trotar y ahora caminar contigo -realicé la acción y me alcanzó.

-En esto está metido mi primo, por supuesto que sí.

-Bueno, quería verte, lo llamé y lo soborné.

Ella se empieza a reír, su risa es agradable. Su nerviosismo hace que esconda sus manos en los bolsillos del pantalón. Su sonrojo está presente, pero es natural en ella y es parte de su rostro.

-Mi primo no es fácil de vender. Lo conozco muy bien, él sabe que estoy segura contigo y te envió.

-Conmigo siempre estarás segura, Tiara, te cuidaré.

-No puedes, además, si nos ven los fotógrafos se pondrán a especular. Dirán volvió a repetir con la hija de la fotógrafa, ¿será que vende la exclusiva?-su voz la cambia a locutora y me empiezo a reír.

-Que digan lo que quieran, nunca me ha importado. Lo único que necesito es que la gente que está alrededor mío conozca la verdad.

-Me gusta tu manera de pensar. Vamos a correr, una carrera hasta el árbol -se voltea caminando para atrás y luego se gira corriendo.

No me espera, empiezo a correr detrás de ella y me grita.

-¡Vamos Ken, corre, alcánzame si puedes!

Me gusta que me llame Ken, se escucha tan íntimo en su voz. Es la segunda vez que me llama de esa manera. La alcanzo, llego hasta el árbol y me acuesto debajo. Ella jadea, se inclina sobre sus rodillas y me observa. Estamos respirando poco a poco y me encantó correr con ella.

-Estás loco en el suelo, te ensuciaras -logra formular y tomar aire.

-¿Nunca te has ensuciado? Te vas a poner tiquismiquis. Vamos, ven acuéstate. Es reconfortante descansar bajo un árbol y más después de una carrera perdida.

Se acuesta de mala gana, me lanza unas hojas encima y atrapé una.

-¡Ya contento! Me he dado cuenta de que haces todo lo que te plazca y sin importar las consecuencias.

Me coloco de lado, veo su hermoso rostro y sus mejillas rosadas.

-Me gusta vivir al máximo, sin muchas vueltas y siempre ser yo. No te cohíbas, como quiera la gente verá lo malo y de qué sirve negar los placeres de la vida.

-Tienes tanta razón -su voz está agotada.

Nos quedamos callados, ella empieza a jugar con el cordón del pantalón. Su cuerpo pequeño es como la hoja que sostengo. Ella es suave, delicada, natural y liviana.

-¿Nerviosa?-Sostengo su mano y me miró con sus ojos grandes marrones.

-Así soy, no te burles.

-¿Con todos o solo conmigo?

Se queda callada, mirando mi mano encima de la suya.

-Contigo -su respuesta es tímida.

Mi orgullo crece, solo conmigo son sus nervios.

-Cuéntame de ti. ¿Cuál es tu sueño? ¿Trabajas? ¿Estudias? ¿Tienes novio o amigo?

Espero sus respuestas, es importante saber si tengo rival.

-Mmm, trabajo con mi hermano en su lavandería. -Me señala con su dedo índice y continúa contestando.

-Estudio diseño de moda, me gusta crear y ese mundo -pone dos dedos y me los enseña.

Está contando mis preguntas y aún sostengo su mano derecha.

-No tengo novio, ni mucho menos amigos. ¡Oh! -exclamó bromeando-, ahora recuerdo que tengo un amigo, se llama Kendrick -pone tres dedos y los mueve.

-Es muy bueno saber que no tienes novio, me quitas un peso de encima. Por lo de amigo con todo el placer lo soy, pero deseo ser más.

-Detente, eres un "Playboy", sales cada mes en una revista con una chica nueva. Fui una más para tu colección Ken, no creo en el amor -se sienta y me acuesto de nuevo.

Lo he pasado de maravilla con su compañía. Además, el cielo oscureciendo, escuchando el ruido de los carros y los murmullos de las familias compartiendo.

-No me conoces porque me veas en esas estúpidas revistas. Tampoco significa que sea novio de cada una de ellas y mucho menos que me las tire a todas. Ellas se me acercan, soy soltero y pasamos ratos en fiestas, pero no pasa de ahí. No conocen mi ser, es más, muchas ni siquiera hablan, solo van al ataque -respiro profundo y continúo-. Quiero que comprendas que siempre inventan noticias falsas, lo único que importa es que me conozcas tú. No soy lo que ves en las revistas, el amor no lo conozco y espero encontrarlo pronto.

-Perdón por ser tan desconfiada, es que tu fama no es la mejor. Por otro lado, hay algo en ti que me llama y me hace confiar. Me agrada tu forma de vivir. Seremos amigos, es un gran paso -se volteó y me sonrió.

Estoy de acuerdo, seré su mejor amigo y su más.

-Me amarás como amigo -aseguré-. Me debes una pregunta.

Se gira escondiendo su rostro, veo su espalda y suspira.

-Pregúntame de nuevo.

-¿Cuál es tu sueño, Tiara?

-Mi mayor sueño es ser libre como tú. Poder ser independiente, ser libre -su voz suena tan suave.

Sin embargo, comprendí todo y siento su anhelo. La vida de ella es como un animal atrapado en una jaula y la ayudaré a ser libre.

Capítulo 2 Lo Descubriremos Juntos

Tiara

Una semana ha pasado desde que lo vi en el parque y de pensar en mi vida. Hoy quiero empezar mi lucha. Quiero poder tomar el control de mi salud y de mis decisiones. Hasta puse el despertador a las 6:00 am. Para tomarme la pastilla de la tiroides, junto con la del hierro. Mi madre fielmente se levanta y me vigila hasta que las trago. No me creía cuando entró al cuarto, pero fui fuerte con ella y se marchó. Les cuento que tengo hipotiroidismo, sé que soy flaca y esa es la que engorda. Mi metabolismo está activo, me mantengo haciendo ejercicios y mi madre obsesiva detrás ayuda. Si me descuido llegará una edad que aumente de peso, lo fácil es subirlo y lo malo bajar de peso. Todo ser humano tiene la glándula tiroidea, regula todo el sistema del cuerpo y produce las hormonas. Sin embargo, la mía no produce, tiene una disminución de la producción de hormonas tiroideas. Me tienen que evaluar esporádicamente cada mes o tres meses si está controlado el TSH. El tratamiento es medicamento oral, una pastilla diaria (Syndroid) y depende de cómo sea el TSH es el número de la pastilla. Mi vida siempre será así, cuidando y evaluándose cada mes. Desde los trece años me descubrieron hipotiroidismo y mi madre se convirtió en mi ahogo. Todo es difícil para mí, la pastilla es chiquita, pero soy de las que odia tomar pastillas y para castigo divino tomar diario. Fue una lucha, me bebía tanta agua para una pequeña pastilla. Lo que hace la mente y pensaba que me atoraría. En cierto modo, tengo la culpa de que mi madre sea un ogro. Por llevarle la contraria no tomaba la pastilla y cuando me tocaba la cita con el médico todo estaba mal. Salía todo el sistema descontrolado, quería ser normal y que ella me dejara tranquila. No les he contado que las agujas las odio, cuando me tocaba el análisis cada mes era una pelea y mi madre aguantando mi brazo. He aprendido que solo es una aguja, que el dolor será leve y que duele más sentirse vacía. Aun teniendo cerca a la gente, te sientes sola y atrapada. Nunca he sido de las que escriben en un diario, pero desde que ocurrió el beso con Kendrick todo cambió. He plasmado desde que sentí sus labios en contacto con los míos y me hizo vibrar. Fue un despertar, sentí el pecado y ahora es difícil no sucumbir en el. Lo he seguido en las revistas por la obsesión de mi madre con su familia y siempre me atrajo. Lo vi tan inalcanzable, jamás, me hubiera imaginado ese beso. Siempre lo veía desde la ventana, pero nunca salía. Cuando mi primo venía con sus amigos y en especial con Ken los espiaba. Ese día en la piscina quería dejar de ser la chica tímida e invisible para todos y retar a mi madre fue lo que me impulsó. Nunca imaginé que me besara, tampoco que yo cediera a su encanto y no me arrepiento de ese día. Aún lo revivo, cuando apareció en el parque mis nervios me delataban y hablar con él fue especial. Quiere ser mi amigo y más. Me cuesta creer eso, me da miedo ser una chica más de sus fans. Mi corazón no siente miedo, al contrario, cada vez que lo ve confía en él. A su lado me siento segura y libre. Kendrick me hace sentir especial, normal. Somos dos jóvenes siendo naturales. Me levanto de la cama, guardo mi diario en mi cofre con seguro y la llave siempre está en mi pulsera. Tengo que esconder mis sentimientos bajo llave, mi madre no respeta mi privacidad y quiero tener algo mío. Ella, después del beso, no ha parado de tirar lodo sobre Kendrick. Ahora le ha dado con la edad, sus palabras son que es un niño para mí. Nunca la enfrento, solo escucho su mierda desde lejos y apago el interruptor. Sus palabras se van como el viento, las desecho y a veces me siento mal por ignorarlas. Aunque solo dura cinco minutos la culpa y lo apago de nuevo. Para qué mentir, nunca he tenido amigas y mucho menos el apoyo de una madre. La leona siempre le encontraba algo malo a cada una de las compañeras y me cansé de intentar. Busco en mi armario mi ropa del diario vivir, unos jeans azul, una camisa negra y me doy un baño. En el baño tengo un radio pequeño, lo enciendo y está sonando "Camila". La canción es una de mis favoritas, "Todo Cambio" y empiezo a cantarla. El universo escribió que fueras para mí y fue tan fácil quererte tanto. Algo que no imaginaba fue perderme en tu amor simplemente paso y todo tuyo ya soy. Entro en la ducha cantando y recordando a Kendrick. De casualidad dan esa canción, es como una señal. Definitivamente, todo cambió desde que vi sus ojos. Mi mente vuela hacia ese beso, añoro verlo y recuerdo cuando toque su pecho. Llámalo destino o coincidencia, pero quiero creer que ese beso fue mucho más. Estoy lista para enfrentar el día de hoy, ese baño me despertó y voy decidida a tomar las riendas. Agarro la laptop, mi bolso que es gigante y pesado, sirve de defensa contra un asaltante. Voy decidida a hablar con mi madre, llego al comedor y la veo parada frente de la mesa. Está con su ropa habitual del trabajo completa de gris. Tiene una taza de café y está viendo unos papeles regados en la mesa. Ella es tan diferente a mí, que a veces me pregunto si soy su hija. Ella, con su corte de macho, la hace ver tan mayor, para colmo siempre está amargada y en realidad el apodo de Leona le cae como anillo. Debo agradecerle a Ken, por ayudarme a reír cada vez que recuerdo el apodo.

-¡Buenos días, madre! -Mis nervios van en aumento y ella alzó su vista.

Nunca sonríe, su rostro es tieso. Esa obsesión con la familia de Kendrick es sospechosa. Mi padre es a todo dar, tenemos buena relación y soy idéntica a él. Fui, un ¡ay se rompió el condón! Y bebé a bordo. Cada uno asumió su responsabilidad. Aunque debo admitir que hubiera preferido vivir con mi padre, es llevadero. Siempre he sospechado que mi madre, tuvo amor platónico con el padre de Kendrick y no lo supera. Me saca de mis pensamientos, está casi gritando.

-¡Hey! ¿Estás bien? ¿Te sientes mal? -Se me acercó e iba a tocarme, pero di un paso atrás.

No esperaba esa reacción, se quedó con la mano en el aire y me quedo viendo fijo una mancha de humedad de la pared. Habla Tiara, ha pasado una semana pensando cómo zanjar el tema. Es viernes, el mejor día. Es hora de que dejes el miedo atrás.

-Estoy bien. Quiero hablar contigo...

Me interrumpe, de mala manera, su carácter presente.

-No puedo ahora -suelta la taza fuerte y recoge los papeles de cantazo.

Los mete a empujón en el maletín. Está evadiendo el tema y sabe que no le gustará la conversación. Se iba a marchar, pero la bloqueé, me miró mal y tomé valor.

-Desde hoy tomaré el control de mi vida, salud y todo lo referente -iba a interrumpir, pero la detengo con mi mano enfrente de su cara.

La vuelvo a dejar pasmada, nunca esperó que alzará mi voz y menos que la dejara con su palabra a mitad.

-Te agradezco todo lo que has hecho por mí, pero ya tengo diecinueve años y no soy una niña. Quiero enfrentarme a la vida, necesito tomar mis decisiones aunque no sean las correctas. Quiero equivocarme. Sé que en el pasado te decepcioné, jugué con mi salud, pero no sucederá. Necesito mis pastillas -extiendo mi mano y espero los frascos.

Ella los esconde de mí, pero si no los suelta y se niega me tocará ir al médico. Buscar otra receta y seguir con mi plan.

-Estás mal y te atreves a pedir el control de tu salud. Nunca te ha importado, una vez confíe en ti y no te tomabas las pastillas. Iba al chequeo y estabas de mal a peor. Has visto las consecuencias... -la interrumpí.

-Sí, esta semana me informé y vi casos. Me equivoqué al no valorar mi vida, pero quería ser normal y tú me tratas como si fuera impedida. Déjame respirar, me siento inútil.

-Desde que ese muchacho riquitillo apareció en tu vida has cambiado. Todo lo cuestionas, serás una más en su vida.

-Él no tiene nada que ver con ser independiente, confía en mí. Deja que tome mis decisiones, déjame ser feliz -mi voz es nerviosa y aguanto las ganas de llorar.

Me duele ver su dolor, pero necesito que entienda que no soy feliz. A veces no puedes proteger a tus hijos porque necesitamos caernos. Ella busca en su maletín, saca los dos frascos y los pone de mala manera en la mesa.

-Toma se feliz, pero no pienso ceder en las citas. No me cuestiones en eso, te amo demasiado para dejar que te mates. En la próxima cita veré si valió la pena darte el control de tu salud.

Agarré los potes, sin mirar atrás me marché. En mi carro respiré profundo y se me escapa una lágrima, pero es de felicidad. Siento que la mano que me ahoga se va soltando poco a poco. Guardé las pastillas y me encaminé hacia la panadería de Manolo. Queda al lado de la lavandería de mi hermano, todos los días desayuno ahí. Espero que a mi madre se le pase este enojo, tampoco la odio. La quiero a pesar de todo. Voy en silencio por el camino, volviendo a repetir lo sucedido. Siempre enciendo la radio, pero no estoy de ánimo. Siento que fui dura con ella. Sé que me ama, siempre me ha cuidado y nunca valoré su ayuda. Maldita conciencia, siento que estoy bien y que fui cruel a la vez. Llegué a la panadería, al entrar me recibe el aroma de pan y bacon. Está llena, pero rápido Manolo al verme deja a un lado todo y se dirige a darme mi abrazo mañanero. Me cae de maravilla, es tan paternal mi viejo. Los años le han dejado una gran calva en el medio y a los lados pelo canoso. Me paso molestando sus tres pelos, decídete a rasurar para que seas mi calvo sexy.

-¡Hola, mi Tiara! ¿Lo mismo de siempre?

-Todo igual a excepción, quiero jugo de uva y una botella de agua.

-¿No deseas "Coca Cola" para enfrentar tu día de trabajo? -Su mirada de sorpresa vale oro.

-Hoy quiero empezar a comer más saludable.

-Nunca es tarde para cuidarse, enseguida traigo tu comida -me tira una guiñada y se marcha.

En lo que llega saco el celular, busco mi alerta de Kendrick y veo sus fotos. Salidas con sus amigos, mi primo sale en dos salidas y las chicas, pero ninguna está encima de él. Eso es extraño, ninguna foto agarrando traseros y metiendo mano en cueros. Una nota dice: El "Playboy" está empezando en el mundo de los videojuegos y viene fuerte para la competencia. El joven rebelde ha demostrado que es multifacético en fiestas, adrenalina y en el mundo del negocio. Me quedo pasmada al leer esto, nunca me imaginé que hiciera algo más que fiestas y ser holgazán. Aparece Manolo con mi plato favorito, huevos revueltos, papas hash brown, bacon y tostadas.

-¡Gracias, esto huele bien! -Guardo el celular en mi bolsillo.

-¡Que lo disfrutes! -se inclinó.

En eso veo que entra al local mi primo Fabian, se acerca con su caminar sexy y seguro. Saluda a Manolo con un abrazo, luego me besa en la cabeza como siempre y se sienta al frente.

-Viejo, por favor, trae lo mismo, pero incluido panqueque -señala mi comida y al percatarse del jugo reclama -. Espera, jugo, no, "Coca Cola".

-¡Claro que sí, mi niño, enseguida! -Le da unas palmadas en la espalda y se marcha con su caminar lento.

Mi primo es guapo, siempre en la escuela las compañeras me pedían su número e información. Su pelo es oscuro, no es largo ni corto y sus mechones caen en su frente. Sus ojos son marrones oscuros, al punto que se ven negros maníacos. Su nariz respingada y tiene muchos tatuajes en sus brazos, incluso en la cabeza. Me mira serio por un momento y me está leyendo. Siempre somos así.

-Antes que preguntes, jugo de uva para empezar a cuidar mi salud un poco. Hoy me enfrenté con mi madre y le dije que tomaría el control de mi salud.

-No puedo creerlo, ¿en serio? -Se impulsa hacia adelante y sus ojos misteriosos puestos en mí.

Agarra una hash brown y se la come. Mientras abro el pan y lo relleno de huevo revuelto como me gusta.

-Pues ni yo misma lo creo aún. Estaba tan nerviosa, ella histérica y al final cedió a la mala.

-Es un gran paso Tati, pero odias cuidarte y cuando vas a las citas...

-Detente, sé mi error e inmadurez. Me puedes apoyar, te necesito y...

-Estoy contigo Tati, lo harás bien -coloca su mano encima de la mía y saber que cuento con él me quita un peso de encima.

En eso aparece una empleada de Manolo, le entrega el plato de comida a Fabi y coquetea con él. La ignora, lo cual es raro en mi primo y vibra su celular. Él lo empuja hacia un lado, empieza a comer y veo su tensión.

-¿Cómo está titi Betsy? -Sus ojos se humedecen y baja la mirada.

Es mi tía de parte de madre, es su hermana menor. Mi tía tiene cáncer en los huesos, se ha complicado y por eso mi primo se pierde. No soporta verla así, es doloroso. Mi madre ha dejado de visitarla porque siempre terminan peleando. Eso no le hace bien y se llaman todos los días. El padre de Fabian tiene un Car wash, trabajan juntos y pelean demasiado. Su padre le pelea porque no madura, pero Fabi es fuerte y sigue los consejos de titi. Siempre le aconseja: Vive la vida, después tarde será. A pesar del dolor, él la complace. Mi primo es mi orgullo, se levanta todos los días enterrando su dolor y decidiendo vivir por ella.

-La quimioterapia, la tiene mal -su voz se corta y carraspea.

Mi corazón se aplasta, tengo que visitarla y mostrarle mi amor.

-Está bien que llores Fabi, no puedes ser siempre el duro y loco -su celular vuelve y vibra, lo ignora.

-Me duele verla así, pero su sonrisa nunca se apaga. ¿Quién soy yo para apagar la mía? Cuando ella es fuerte por todos, se alegra cuando le cuento mis locuras y mi padre enojado. No entiende que por ella viviré, no importa que parezca un insensible. En las noches a solas me desahogo, duele tanto, pero la vida tiene sus acertijos. Al menos mamá siempre ha creído en ellos -veo lágrimas bajar por su mejilla y agarro su mano fuerte.

Se me escapan las mías, pero las limpio antes de que levante su mirada. El celular vibró de nuevo y suelta mi mano para contestar.

-¡Dímelo, Timoteo!

Me recupero, mi hambre se fue, pero hago un esfuerzo y doy bocados pequeños.

-Baja a la panadería de Manolo, bye -cuelga la llamada y comemos en silencio.

Me siento fatal, mi tía sufriendo y yo negándome a vivir. Cuánto ha sufrido Fabi aguantando mis berrinches y apoyándome aún en su tristeza.

-¡Lo siento tanto! -No logro aguantar y exploté en llanto.

Fabi rápido arrastró su silla al lado mío y me pegó a su pecho. Él me apoya y me siento mal que no sea al revés.

-Tati, esto no es tu culpa.

-No pensé en nadie con mis arrebatos, ni siquiera en la gente que desea ser saludable y, en cambio, jugué con mi salud. Nunca he sido consciente de lo bendecida que soy -mi voz sale fañosa y acaricia mi pelo.

-Tranquila, no te sientas mal, cero reproches. Cada persona tiene problemas, ya sean pequeños o grandes. Eso no quita que duela aun siendo pequeños. Cada persona lleva su carga y dolor. Entiendo, tus actos son producto de la obsesión de tu madre y nunca has hecho daño ni a una mosca. Mi madre te ama mucho y desea que vivas. ¿Para qué quieres una salud al cien por ciento si vives en una jaula y no sientes la libertad?

Me pasa una servilleta, me sacudí la nariz y Fabi me limpia las lágrimas. Es mi sostén, siempre me ha apoyado aun sabiendo que voy por el camino incorrecto.

-¡Gracias, hoy iré sin falta a ver a titi!

Terminó su panqueque y dio un largo trago de su soda.

-No puedo dejar pasar tu famoso beso, cuéntame, ¿qué significa para ti?

Remuevo el poco huevo revuelto del plato. Sabe cambiar de tema mi primo, sé que quiere distraerse y averiguar.

-Nada sucedió, nada de nada. -Siento sus ojos oscuros evaluando mi reacción y sonrojo.

Nunca puedo ocultarle nada, me conoce suficiente y sabe que algo escondo.

-Pequeña mentirosa, te conozco y sé que te gusta Kendrick.

-¡No! ¿Qué te hace pensar en esa locura? -Lo negué mientras agachaba la cabeza y me empujó con el hombro.

-Tu nerviosismo, el sonrojo y porque soy tu hermano. Sé cuando mientes. Además, ¿creíste que no vi todas las revistas debajo del colchón? Curiosamente, las noticias de Ken son las únicas dobladas. No has puesto fotos en la pared por tu loca madre, te rompería la cabeza.

Me descubrió, qué vergüenza, al menos es mi primo.

-Respeta mi privacidad, admito que me cae bien. Siento miedo a lo que pueda sentir por él -lo confesé a mi hermano y decirlo en voz alta me ayuda.

-Hablé con Kendrick, sabe que eres mi hermana y le advertí. Por ser mi amigo no quita que te ame más a ti. Solo vive, arriésgate y toca la libertad, Tati. -Me lanza una papa hash brown y la arrojé de vuelta.

En eso llega Timoteo, se sienta y agarra mi plato. Empieza a comer mis sobras, le regalo la botella de agua y da un sorbo.

-¡Wepa, Timoteo! Parece que ayer no comiste. -Se saludan chocando sus puños y lo saludé de lejos con la mano en el aire.

-Sus padres -nos apuntó-, al parecer, no mencionaron en su educación que con la comida no se juega. Existe mucha gente con hambre en el mundo y soy una de esas personas.

Nos empezamos a reír a carcajadas, olvidando la tristeza y el dolor.

-Era comida de mi hermana, idiota. No preguntaste si podías comer.

-No quería más Fabi, para que se pierda mejor en su estómago.

Es la segunda vez que tengo contacto con Timoteo, hace tiempo Fabi fue a visitarme y vimos una película juntos. Fue divertido, además, que es tipo emo, su pelo negro lacio y largo peinado de lado. Es muy delgado, es una pajita. Usa muchos piercings, en ambas orejas tiene los aros redondos, que son un poco repulsivos y puedes ver el roto en la piel. En su cara tiene piercing debajo de la nariz, el mentón, la lengua y su ropa toda negra. Tiene una belleza extraña, pero la tiene y siempre es bromista.

-Tati eres siempre un amor, alimentar a los niños desamparados es una bonita labor -dijo sarcástico Fabi.

-¡Tati, me gusta el apodo, es muy original! -comentó Timoteo.

Los miro a ambos, parecen niños y me sonrío.

-Deja el apodo de Tati en paz, mira este puño, es original y más en tu cara. -Le muestra el puño y en eso suena mi celular.

Lo saqué del bolsillo y al mirar la pantalla es mi hermano Rodrigo. Me olvidé de la hora. Debe estar esperando por mí, me pongo nerviosa y les hago señas con el dedo para que no hablen. No quiero que suponga otra cosa. Aunque mi hermano es un jefe comprensible.

-¡Hola, Rodri! -Fabi se pega para escuchar la conversación y Timoteo está callado.

-¡Hola, Tiara! ¿Estás bien?-suena preocupado y muy ajetreado.

-Estoy bien. Salgo para allá, estoy desayunando en la panadería de Manolo.

-No te preocupes, mamá me llamó y me comentó algo. Entiendo tu demora, solo que hoy es mucho trabajo.

-Voy ahora, Rodri -cuelgo la llamada y guardo el celular.

-Al menos no se enojó, sirvió de algo el show de la tía. Ve a trabajar, te entretuve, pago el desayuno.

-De ninguna manera. -Voy a sacar el dinero de mi bolsillo y Fabi me atrapa la mano con sus ojos maniáticos.

-Vete antes de que te patee el trasero y llegues rodando a la lavandería. -Me suelta la mano y beso su mejilla.

Me despido dándole la mano a Timoteo, no tengo la confianza para besos y me encamino a trabajar. El local de mi hermano está a dos negocios más abajo. Primero me detengo en el carro y saco mi bolso junto con mi laptop. En el negocio me recibe Olga, la encargada de atender a los clientes. La saludé de lejos y fui hacia mi lockers. Una vez guardé mis cosas voy directo hacia el área de trabajo y saludo a mi hermano con un beso en su mejilla.

-¡Llegaste qué bien! Allá está la ropa dividida y verificar las manchas. -Está todo sudado planchando y en su cara se nota la tensión.

Me encargo de la ropa, me hago una cola de caballo y comienzo.

-¿Cómo te sientes? -Me mira con sus ojos marrones preocupados.

-Me siento bien, tenía que despertar.

-Mamá es así de insoportable, pero te ama a su manera, Tiara. Me alegro de que despertaras, no es fácil vivir con ella.

Mi hermano es idéntico en físico a mi madre, piel trigueña, pelo militar y facciones toscas. Pero su carácter es fuerte, pero es comprensible y escucha. Se fue de la casa a los dieciocho años, al ser del mismo carácter, constantemente discutían y se fue con el abuelo a vivir. Los familiares de mi madre tenemos a titi Betsy y el abuelo Rodolfo. El padre de Rodri es un secreto de mamá. Cuando le preguntas se molesta, no habla y mi hermano no desea saber. Pienso que debió amar mucho al padre de Rodrigo, al punto que le duele recordar su nombre. A los veinte años mi hermano rentó su apartamento, le envidio su decisión de no dar el brazo a torcer. Tiene el valor que me falta y tan solo el día de hoy estaba asustada.

-¿Has visitado a titi Betsy?

-Hace un mes que no la veo, qué mierda es el cáncer.

-Iré hoy a verla, Fabi me dice que ha empeorado más. -Empiezo a separar las piezas por color.

-Mándale besos y dile que pronto iré.

Continuamos trabajando, escuchando música y sin darme cuenta es la hora de almorzar. Encargué la comida, hoy pedí mofongo, bistec encebollado y ensalada por el lado. Estoy en el cuarto de descanso, antes de comer saco mi celular y veo un alerta de Kendrick. Veo hacia los lados, no hay nadie y abro el enlace. Rápido me pongo nerviosa, la noticia dice:

¡Última Hora!

Kendrick el "Playboy" tuvo un accidente de moto. Por estar compitiendo con el amigo se ha caído. Al parecer está grave. No tenemos mucha información, solo sabemos que fue llevado a emergencias en estos momentos. Una vez más juega con fuego, esperemos que no sea grave.

«¡Oh, Dios!», exclamé en mi mente. No permitas que sea grave. Las noticias exageran, Ken te dijo que inventan tantas cosas por vender. Tranquila Tiara, eso debe ser inventos y si fuera algo grave estuvieras al tanto. Las noticias malas son las primeras en volar, pero no tengo su número. Me arrepiento de no apuntarlo. ¿Qué hago? Llamaré a Fabi, él debe saber. Pero está trabajando, además, él no tiene una alerta de su amigo. No importa, lo llamaré, suena y suena, pero no contesta. Debe estar limpiando un carro, bueno, pues, a comer y luego ver que sucede. La comida huele bien, pero mi apetito está perdido. «Así quieres cuidar tu salud, vamos a comer», me sermoneé a mi misma. La comida no tiene culpa, al probar esta delicia fue fácil comer. En eso entra Raúl, el encargado de entregar la ropa y se sienta conmigo en la mesa. Terminé de comer, dejé bien poco y estoy tomando agua. Lo observo, esperando sus estúpidos comentarios. Siempre está tirando labia, invitándome a comer y salir.

-¡Hola, bella! ¡Buen provecho! Aunque ya comiste.

Sonrío a medias, estoy preocupada para estar con este mujeriego. Es alto, moreno, calvo y tiene sus labios bien gruesos.

-Gracias, iré a trabajar. -Me levanto y agarro el plato para botarlo.

-Espera amorcito, ¿cuándo irás a comer o bailar conmigo?

Luego de echar todo al zafacón, agarré mi celular y lo guardé en el bolso. Para no verlo cada cinco minutos pendiente de Kendrick. Guardo todo en el locker sin mirarlo, bloqueé la puerta y contesté.

-No tengo tiempo, estoy muy ocupada con el estudio y el trabajo. -En eso entra mi hermano y sonríe.

-Nunca te cansas Raúl, déjala en paz.

Camino hacia la puerta, sin mirar su cara de baboso.

-Algún día te arrepentirás, nena.

Continúo mi camino, espero que ese día nunca llegue. Al pasar las horas fue una tortura, pasaron tan lentas y ganas, no faltaron de buscar mi celular. Lo logré, aguanté. Bajamos la ropa y entró mi hermano.

-¡Buen trabajo! Vete ya, es todo por hoy. Te veo el lunes, que tengas buen fin de semana -dijo mi hermano alegre y mis ojos se van al reloj, son las 5:00 de la tarde.

Él siempre cierra a las 6:00 de la tarde, si nos queda algo para adelantar nos quedamos y a veces salimos a las 7:00 pm. En cambio, agradezco salir ahora, no puedo con estos nervios y además, tengo que ir a ver a titi.

-¡Gracias, hermano, no te canses mucho! -Me acerco y beso su mejilla.

Camino hacia el locker, me suelto el moño y me lo pongo de pulsera. Saco mis cosas, camino hacia mi carro y casi voy corriendo. Estoy loca por ver mi celular, pero lo haré en el carro y al llegar respiro profundo. Coloqué el seguro del carro, busqué en mi bolso y saco el celular. Veo la pantalla, tres llamadas perdidas de Fabian y un mensaje. Le doy para ver el mensaje:

Estaba lavando un auto. ¿Qué sucede Tati?

Rápido llamo a mi primo, al contestar se escucha música y me pidió que esperara. Se escucha menos ruido y la música a distancia.

-¡Hola, prima! ¿Ocurre algo?

Escucho que hablan con él, le dicen: Toma está fría, te espero en el estudio.

Mi primo contesta: Voy ahora Kendrick, no se escucha bien allá.

Me molesto, mientras estaba preocupada todo el santo día y ellos dándose unas frías.

-Estás ocupado, hablamos después.

-¿Para qué llamaste? Estoy con la pandilla escuchando música y pasándola bien.

-Estaba en mi break, quería ver como le había ido a Timoteo.

-Está bien, prima, no fue nada grave. Únicamente rasguños, las noticias exageran.

-No sé, ¿qué hablas? Estaba trabajando.

-Sabes bien prima, primita de mi alma. Estaban probando la motora, perdió el control y por eso estamos en su casa. Para estar con él, pero está más que estupendo.

Me deja ahí con la palabra y cuelga. Me recuesto en el volante, nunca puedo engañar a Fabi. Me arreglo el cabello con la mano, me veo en el espejo y enciendo el carro. Voy de camino para casa de mi tía, tanta preocupación para que ellos estén de fiesta. «¿Para qué Tiara?», peleé conmigo. Él como si nada, pasándola bomba. Llegué en quince minutos a casa de titi, me estacioné y en ese justo instante se bajó del carro Facundo, mi tío. Se ve cansado, lleva el dolor grabado en su semblante y no es para menos. Es el amor de su vida, debe ser tan desesperante. Ver como se va tu alma, sin poder detener su sufrimiento y aun así apoyarla. Respiro y exhalo. Respiro, vamos, sé fuerte. Al bajarme, mi tío se percata y abre sus brazos. Me lancé a sus cálidos brazos, me rodeó y besó mi cabeza. Siempre los he amado como padres, son tan unidos y me he sentido amada.

-¿Estás preparada Tati?

-Eso creo, aunque nunca se está preparada.

Entramos a la casa y quedé en shock al verla desorganizada. Mi tía es maniática con la limpieza, ver esto es la prueba de cuán mal es su estado. Mi tío me acompaña hacia el cuarto, me quedo helada en la puerta y mis lágrimas se me escapan. Alargó su mano esperando por mí, caminé lentamente y trato de esconder mi rostro. Verla tan demacrada es doloroso, su cabello no existe. Tiene un pañuelo rojo en su cabeza, sus ojos con sombras negras, se ve tan delgada y seca.

-No escondas tu cara, Tati -su voz es débil y tose.

-Perdón, por mis lágrimas. -No aguanto más y me lanzo a sus brazos.

Ella gime, se me olvido y debí lastimarla. Mis sollozos son desde lo más profundo, ella acaricia mi espalda y me despego. Veo por el rabillo del ojo que mi tío se marcha, no estaba preparada para verla así.

-Suéltalo todo cariño, me alegro de verte.

-No puedes estar sola tanto tiempo.

En eso escucho que alguien carraspeó detrás, me volteo y veo a una señora mayor con uniforme de enfermera, se ve humilde y me mira con amor.

-Te presento a Juanita, mi enfermera. Estaba en el baño cuando llegaste. -Mi tía empieza a reír con dificultad.

-¡Mucho gusto, jovencita! -La señora me ofrece la mano y antes de saludarla me limpio las lágrimas.

-Es mi sobrina Tati, la que tantas veces te he hablado.

-¡Es hermosa, no se equivocó en describirla!

-¡Gracias, el placer es mío, Juanita!

-Te puedes ir Juanita, llegó mi esposo. Si Dios quiere, nos vemos mañana.

La señora se acerca, le acomoda la almohada y le da un beso a mi tía. Se despide, luego nos deja sola y me siento en la cama.

-Te prometo que vendré a verte más seguido. No dejaré que pase tanto tiempo.

-No te preocupes, estoy feliz de verte. Sé que hoy diste un gran paso y estoy muy orgullosa de ti.

-Fabian te contó todo.

-Estuvo aquí antes de irse a casa de su amigo. Por cierto, también vi la foto del beso y eso fue tan hermoso. -Empezó a toser y agarró un vaso con agua de la mesita.

Ella da un sorbo grande, me da el vaso y lo coloqué en la mesita.

-No te mentiré, ese beso fue magnífico. Sentí mariposas, peces y hasta petardos dentro.

Nos sonreímos ambas y agarra mi mano.

-Me alegro, ese chico se ve bueno, arriésgate a vivir. Me recuerdas tanto a mí, cuando luché por ser independiente y vivir. No me arrepiento de nada y eso quiero para ti.

-Me da tanto miedo, me siento tan sola en casa y si me equivoco. Si abro mi corazón demasiado rápido y me pierdo en el camino.

-La vida es sin manual, te sentirás así y perdida muchas veces. Pero no dejes de luchar, vive a pesar de todos.

-La vida es injusta, a la gente buena le sucede esto.

-No podemos entender las cosas, pero todo tiene su propósito. Necesito que cuando no esté, cuides a Fabi, aunque no lo creas eres su sostén y por un tiempo estará perdido. Sin embargo, con tu apoyo volverá, me iré tranquila sabiendo que el uno al otro se cuidará.

-Soy débil, mi sostén es él. Nunca he sido de su ayuda, siempre con mis problemas y él escuchando. -Lágrimas ruedan por mis mejillas y mi tía llora conmigo.

-Sin darte cuenta siempre has sido su fuerza, créeme. Recuérdale que viva sin miedo. -Se limpia las lágrimas y sonríe.

-Lo cuidaré siempre, somos hermanos y seré su apoyo.

-Estoy muy orgullosa de ustedes. Ve, busca a Facundo y no más llanto por hoy. -Me da unas palmadas en la mano.

Me levanto, voy hacia la cocina y veo a tío sirviendo una ensalada.

-No te sentí llegar Tati -dice cuando se voltea y me encuentra en la cocina.

-Se ve bien la ensalada, titi te espera.

-Es nuestra cena, quédate veremos película y no acepto un no.

-No diría que no por nada. ¿Qué película veremos?

-La preferida de Betsy, "Más barato por docena", necesita reír. Está en la mesa, ve, ponla e iré ahora con los platos.

-¡Me encanta esa película! -Sostengo la película y me voy hacia el cuarto.

Al entrar sostengo en alto la película, mi tía sonríe y grabaré por siempre esa sonrisa. Llega mi tío con la bandeja, puse la TV con la película. Me siento en la butaca, mi tío al lado de mi tía y empezamos a verla. Ver su amor incondicional vale oro. Aún veo esa chispa en ambos. Son los tesoros que guardaré por siempre. Mi tía se reía débil, pero estaba feliz y mi tío al pendiente de ella.

-Saben nunca quise más hijos. Decía: Fabian da por veinte. Pero ahora me lamento, no haber dejado más compañía para mi hijo.

-Mi corazón, no te equivocas, Fabian da por veinte. Así estamos bien y más. -Mi tío la besa y ella lo corresponde.

Al terminar la película, me despido y veo la hora, son las 9:00 de la noche. Estoy en el carro, pongo seguro y verifico mi celular. No quise interrumpir mi momento en familia, tengo diez llamadas perdidas de mi madre. Dos de mi hermano, una de Fabi y un mensaje de voz. Le doy a escuchar el mensaje y dice:

Así quieres que confié en ti, no contestas las llamadas y menos avisas. ¿Dónde estás?

Mi madre histérica, no estoy para ti y peleas. Abrí los mensajes de texto, uno de mi hermano y otro de Fabi.

Te llamé, comunícate con mamá. Me ha llamado tres veces. No me importa si estás de fiesta, pero llámala. ¡Besos, Rodri!

Prima, le contesté a la loca de titi. Le dije que estás en casa y habló pestes. Pero nada raro en ella. ¡Tqm! Tu primo, salva tu culito.

Me empiezo a reír, le envié un texto a Fabi.

¿Dónde te encuentras? Salí ahora de tu casa.

En vez de enviar texto, me llamó y rápido contesté.

-Fabi, tan mal estás que no puedes escribir.

-No soy Fabi, pero es mejor escuchar tu voz que escribir.

Mi corazón se emociona, su voz es más ronca que en persona.

-Ahora eres secretario de Fabi, no conocía ese trabajo.

Su sonrisa suave me enamora más, nunca imaginé que fuera posible, pero estoy emboba.

-Estoy loco por verte, por ti hago cualquier oficio. Ven a casa, me imagino que sabes cuál es mi casa.

-Sí, sé tu dirección, pero no estoy de ánimo de fiesta. Mi día fue agotador, emocionalmente no soy la chica que necesitas y sería aguafiestas.

-Nunca serías aguafiestas, contigo me perdería fiestas y todo por verte. Ven, tengo de invitado la luna, tranquilos bajo su firmamento y apartados. ¡Acepta, por favor!

-Con semejante propuesta, es imposible negarse. Nos vemos luego.

-Te llamaré desde mi celular, para que me llames cuando llegues.

-Sale y vale.

-Te esperamos la luna y yo.

Me marcho, estoy emocionada por verlo y nerviosa. Suena el celular, número extraño y coloqué el altavoz.

-Ya tienes mi celular, te veo pronto.

-Tengo una duda, ¿los periodistas molestarán? Porque no tengo un carro lujoso con tintes.

-Créeme, te puedo regalar uno.

-De ninguna manera aceptaría un regalo así.

-Fue relajando, sé que no aceptarías. Por otro lado, si me diera la gana de hacerlo es porque puedo y deseo.

-Hablemos de la entrada y de los periodistas.

-Cuando veas la entrada principal, pasas el redondel y verás una verja. Ahora mismo mi padre espantó a los periodistas. Así que no creo que tengas problemas.

-Cuando esté ahí, te llamo.

Él vive por el salón la Rosa, unas casas gigantes y con terrenos. Una vez estaba con mi madre y me enseñó su casa. El viaje es relativamente cerca, en veinte minutos estoy pasando por casas hermosas, con fachadas elegantes y marco a Ken.

-¿Llegaste? Estoy saliendo hacia el patio.

-Pase ahora mismo la entrada principal. Paso el redondel y estoy frente a la muralla del castillo.

-Ya abro, mi doncella.

Al abrir el portón eléctrico, entré a su casa y es literalmente un castillo. Me quedo anonadada viendo a Ken, con una camisa roja "Volcom", pantalón de traje de baño negro y tenis. Él camina hacia el carro, va por el lado del pasajero y trata de abrir, pero está cerrado. Suelta el celular Tiara, me percaté de que aún tengo el celular en la oreja y lo suelto en el posavasos. Me suelto el cinturón, me estiré por encima del asiento y quité el seguro. Él rápido entra con su mirada de pícaro, trágame tierra y me sonrojo.

-Pensé que nunca me abrirías. Cuánto te extrañé. -Se me acerca y me besa al lado de los labios.

Me pongo a mil, creo que se escucha el tambor de mi corazón y suspiro. Roza mi mejilla, me quita un mechón que tapa mi ojo y acaricia mi lóbulo. Todo es tan íntimo, tan increíble y se aparta de un cantazo.

-¡Hola, Ken, también te extrañé! -Formular palabras fue difícil y me dio su sonrisa.

-Es bueno saberlo. Continúa directo, pasa la casa y llegaremos a nuestro sitio.

Al fijarme bien, la casa es hermosa y su fachada imponente. Es de dos pisos, su color gris y azul claro le dan un toque elegante. Hay varios carros al frente, su jardín de película y es inmenso el terreno. Me señala una pequeña loma, me deleito con tanta belleza y al final veo el bohío de madera. Está oscuro, se ven las estrellas tintineando y la luna redonda de testigo. Es maravilloso vivir aquí, estoy impresionada.

-Llegamos, es mi lugar favorito.

Sin esperar me bajo del carro, subo la cabeza y respiro libre. Escucho la puerta cerrarse del auto. No lo esperé, entré al bohío y se encendió un foco. Al voltearme veo a Ken recostado en mi carro con sus brazos cruzados, se ve acorde al paisaje y hace ver lindo a mi carcacha "Mirage". Nunca creí posible que alguien fuera tan hermoso y lo tengo a pasos de mí.

-Sin palabras estoy.

Se acerca callado, mis nervios aumentan y me volteo. Me acerqué al barandal para ver el paisaje, el aire dándome en mi rostro y siento su brazo rozando con el mío.

-No hacen falta palabras cuando tu rostro habla por sí solo. Me encanta que disfrutes esta maravilla al igual que yo. Nada de los lujos que tengo se compara con este paisaje.

-Es increíble, lo ocupado que vivimos y nos perdemos los detalles simples. Olvidamos respirar.

-La noche es nuestra hoy.

-Debo admitir que me asustaste hoy. No puedes andar dando esos sustos. ¿Estás bien?

-¿Te preocupaste por mí?

-¡Claro, que sí! -lo admití.

-No fue más que un resbalón por así decirlo. Estábamos probando la motora, perdí el control y me barrí en el cemento. Solo fueron rasguños insignificantes.

-Muéstrame lo pequeño que fue.

Se mueve más hacia el foco, me muestra su brazo todo raspado, señala su pierna, ambos lado derecho y se voltea alzando la camisa. Se me escapa un gemido, me tapo la boca y él se giró. Es mucho para decir insignificante, están pelados y en carne viva. Qué ardor debe sentir y molestia.

-No te hagas, te debe arder. Es un tajo pequeño y duele como loco.

Se acerca a mi lado, me siento cómoda con él y me agrada su cercanía.

-Son consecuencias de la adrenalina, así que las acepto con orgullo y arden, pero pasará. Así es mi vida, son cantazos de experiencias y unos duelen más que otros.

-¡Me alegro de que estés bien!

-¡Gracias! Me alegro de estar aquí contigo. Vamos a sentarnos fuera del bohío.

Nos sentamos, se ve mejor la vista y la brisa mueve nuestros cabellos.

-Vamos, valiente, ¿por qué no te acuestas? ¿Estás tiquismiquis? -dije bromeando.

-No seas cruel, otro día me acuesto a contarte las estrellas.

Nos reímos, me sostiene la mano y me sonrojo. Porque mi cuerpo es tan delator, pero así soy, ni modo.

-Después de un día tan emocional, esto es lo mejor para terminarlo -comenté en paz.

-¿Cómo te fue con tu tía?

Me sorprendo, él ve mi confusión y aclara.

-Nos contó hoy Fabian. Fue muy duro para él, pero lo apoyaremos. Hasta llamé al médico de cabecera de mi familia, pero se comunicó con el médico de tu tía. Está muy regado el cáncer, va más allá del dinero y duele tanto ver a mi mejor amigo sufriendo.

Mi primo habló, estoy muy orgullosa de él. Lo mejor es que sus amigos lo apoyan. Saber que Ken intentó ayudar con su dinero, es valioso.

-¡Gracias por todo! -Sollocé como si no hubiera derramado lágrimas en el día de hoy.

Me abraza, me dejé consolar y me recuesto de su pecho. El que un día toque sin nada de por medio, el que anhelaba volver a tocar y ahora estoy llorando a moco tendido.

-Llora, saca tu dolor y te sostendré.

-Verla, tan demacrada fue... un impacto. Siempre estaba retrasando... la visita y al encontrarla en ese estado, me partió el alma... -me ahogué en llanto y tomé aire-. No dejaré que el miedo me impida visitarla. Ella es mi madre y saber... que se está apagando duele. La vida es injusta. Fui una inmadura.

Me limpié molesta mis lágrimas, Kendrick subió mi mentón y quedamos mirándonos.

-No te eches la culpa.

-Es que aún no sabes por qué lo digo.

-Pues cuéntame y yo decido.

-Tengo hipotiroidismo, todos tenemos la glándula tiroidea, pero la mía no produce bien por explicar sencillo. Desde los trece años me la descubrieron, mi madre se obsesionó y me volví rebelde. Le hice la vida imposible en los análisis, las pastillas tengo que tomar una diaria, no me la bebía, en fin, jugué con mi salud. Cuando te sientes bien... -sorbí por la nariz- aunque digan que estás mal te crees la mujer intocable. Quería llevar la contraria a todos. No quería aceptar mi enfermedad, quería ser normal, sin pastillas y sin mi madre encima. Todo por querer molestar. Ahora veo que hay gente que anhela más tiempo para vivir. Me hace ver lo insensata que fui.

Bajé la mirada, pero me hizo enfrentar sus ojos hipnotizadores.

-Todos nos equivocamos en la vida, tú aceptaste tu error y es lo que vale. Debe ser difícil tener a tu leona madre encima todo el tiempo.

Me empiezo a reír al escuchar su apodo de sus labios.

-Siempre me sacas una sonrisa con el apodo. -Sus dedos limpiando mi rostro y ese gesto me cautiva.

-Es una leona. En fin, lo importante aquí, ya no jugarás con tu salud. Además, tengo una idea para que la molestes sin afectar tu salud.

-¿Se puede saber cuál es esa súper idea?

-La súper idea es que te dejes ver conmigo en público -con su dedo índice me toca la nariz.

-Debo admitir que es una buena idea, pero sería perjudicial.

-Si es perjudicial para mí lo acepto, pero si es para ti, me niego a que sufra mi Sirena.

-¡¿Sirena?! -interrogué curiosa.

-¿Lo dije en voz alta? -Se me acerca más al rostro y respiramos el mismo aire.

Sus ojos miran mi boca y los míos observan sus perlas marrones con toques de verde.

-Escuché sirena -dije y me muerdo el labio por nerviosismo.

-Pues debiste escuchar esto también.

Antes de que pudiera preguntar, me besó y me rendí a su boca. Loca por sentir sus labios y su posesión. Mis petardos explotando dentro de mi estómago. Estoy viviendo el momento, nuestras lenguas acoplándose y al despegarnos me relamí los labios.

-¿Qué dijiste? -pregunté en un hilo de voz.

-Sirena.

-Después. -Mi corazón al ritmo del tambor.

-Muero por probar tus labios -su voz se puso ronca y tragó duro.

-Definitivamente, no escucho bien -dije decidida a vivir.

Lo abrazo por el cuello, me lanzo por sus labios y nos besamos. Estoy probando, degustando y perdiéndome en él. Si esto que siento por Kendrick (lo que está creciendo dentro de mí) se llegara a acabar, lo acepto. Me hago responsable del dolor porque nunca olvidaré estos petardos dentro de mí. Vale la pena arriesgarse.

-¡Sirena!

-¿Qué nos depara Kendrick?

-Lo averiguaremos juntos de la mano, paso a paso buscaremos juntos la libertad.

Quería contestarle que seremos novios y te ayudaré en el camino. No obstante, sé que tan solo al oír la palabra novios se asustaría y alejaría de mí. Así que poco a poco le enseñaré a ser libre y que mi amor por ella es real. Esto que siento por Tiara es valioso, le enseñaré cómo protejo lo que es mío y ella es mía.

Capítulo 3 Boom, Boom

Kendrick

Estoy acostado de lado debido a las heridas en el sofá cama del estudio. Viendo la foto de nuestro primer beso, en donde comenzó todo. Los chicos están dormidos entre el sofá cama y el futón. Obligué a Fabi que se fuera con Tiara. La idea era que todos dormiríamos en el estudio, disfrutando la noche. Sin embargo, no quería que Tiara enfrentará sola a la Leona. Al estar Fabi con ella, será mejor su tortura. Además, era tarde para irse sola. Aceptó sin pelear, ellos son muy unidos y eso me alegra. Estoy releyendo el mensaje de texto que envió Tiara.

Llegamos ahora mismo. ¡Gracias por la bonita noche! Te dejo que vamos a enfrentar a la Leona y no será nada fácil.

Le respondí enseguida:

De nada. Descansa, te aconsejo que pongas de escudo a Fabi. Él puede manejar mejor a la Leona y sobrevivir al ataque. Esta noche fue especial para mí, nunca lo olvides.

Esperé, pero no recibí mensaje de vuelta. Asumí que están bregando con la Leona y nada fácil es la felina. Suelto mi celular, me quité la camisa y la lancé al suelo. Me lastimé el brazo. «¡Ay, qué maldito dolor!», maldije en mi mente. Cuando uno tiene un golpe se encaja en todos lados. Recorrí con la mirada el estudio. Oscar está al lado mío babeando con el control remoto encima, de todos es el más agresivo. Tiene problemas de ira y su aspecto va acorde. Tiene muchos tatuajes por todo el cuerpo, su pelo es rapado a los lados y cabello castaño en el medio. Su cuerpo es tosco, ama ir al gimnasio y enamora a las chicas con esos ojos verdes. Trabaja en "GameStop", su madre convive con un mantenido y él pelea mucho con el tipo. A cada rato duerme en mi casa, incluso, hay una habitación con sus pertenencias. Es mi hermano, nunca lo dejaré en la calle, mi casa es su hogar y él lo sabe. En eso escucho a Pito hablar incoherente, siempre habla dormido y al otro día le montamos el vellón. Es el bebé de la pandilla, se llama Jorge, pero al haber dos y siempre se pasa silbando su apodo es Pito. Es el bonitillo, cambia de look constantemente, ya sea trenzas, pelo largo o rapado y está en un curso de barbería. Ahora mismo su look es pelo largo en cola de caballo, es rubio natural, ojos azules y bien blanco. Al ser tan bonito pensarán que es un puto. Pues se equivocan, es tímido, pero con nosotros es un charlatán. A Pito comunicarse con extraños le cuesta y por eso lo protegemos mucho. Al lado de él duerme Zuriel, nuestro nerd, es muy inteligente y en la tecnología el mejor. Es un indio con su pelo largo y sus ojos achinados oscuros. Es alto, demasiado, más que yo. Literalmente soy alto, pero Zuriel es otra cosa. Su trabajo es arreglar computadoras y es bueno en ello. En el futón está el segundo Jorge, pero no tiene apodo y es lo contrario de Pito. Es gritón, arrogante, su pelo rizado negro y es nuestro gordo. Ama comer, odia el ejercicio y su panza es nuestra mascota JJ. Ronca tan alto que parece un oso, pero ya están todos alcoholizados y no sienten nada. Es chef natural, pero está estudiando oficialmente "Artes Culinarias". Trabaja en el restaurante del tío y su comida es un manjar. Al lado de Jorge, con la sábana hasta la cabeza está el alma del grupo Timoteo, y es nuestro emo rockero. Es más, ni él mismo sabe quién es. Es bromista, siempre viste de negro y es tan flaco. No se engañen, come demasiado, entre Jorge y él mantienen una competencia. Su pelo es lacio y tiene ojos oscuros. Además, de piercing por todos lados. Es un holgazán, pero ama la guitarra y siempre le aconsejo que vaya por ese camino. Aunque empezó a trabajar con el padre de Fabi en el Car Wash, vamos a ver si dura. Cada uno es diferente, pero somos hermanos y los acepto. Por última vez observo la foto, los párpados los siento pesados y los ronquidos de Jorge lejanos.

-¡Despierten vagos, vamos! ¡Muevan su culo peludo y apestoso!

Escucho gritos y me tapo los oídos. No puede ser cierto, quién coño se atreve a despertarme de esa forma. Mis amigos peleando, mandando para el infierno al que grita. En eso siento que me mojan la cara, me levanto encolerizado y al abrir mis ojos veo al idiota de Fabian.

-¡Imbécil, te mato! -bramé por el techo.

Fabi se va corriendo y se oculta detrás de un desorientado Zuriel. Empiezo a zigzaguear, pero empuja a Zuriel encima de mí.

-¡Ouch, idiota, mi brazo! -Me alejo de Zuriel con la herida latiendo y maldigo a todos los pelos de Fabi.

Todos están adormilados, pero empiezan a reírse y Fabi también los acompaña. No aguanto, es contagioso estar con imbéciles y no poder contener la risa. Admítanlo, es imposible no reírse y me lanzo al suelo. Me limpio la cara, al menos el agua me levantó de cantazo. En eso se acerca Fabi, medio en perse y se sienta en el sofá cama.

-¿Qué hora es Fabi? Me imagino que son al menos las 12:00 pm, almuerzo rico, nos trajiste -dice sarcásticamente Jorge y lo fulmina con la mirada.

Todos miramos a Fabi, él siempre calmado y se recuesta en el mueble. Mira el marco del beso, alza una ceja en mi dirección y mira su reloj. Todos callados, esperando por él. No sé de dónde este imbécil saca tanta calma.

-Son las maravillosas 8:10 de la mañana hermosa y se la estaban perdiendo -habló con parsimonia mientras coloca las manos detrás de la cabeza y se acomoda.

Todos nos miramos, sin hablar nos lanzamos encima de Fabi y lo golpeamos. Él nos patea, pero somos más y me lastimé el brazo de nuevo. ¡Maldición! Me doy por vencido y todos se asustan. Muevo el brazo arriba hacia abajo, mis ojos se han puesto húmedos y Oscar se acerca a ver la herida.

-Ven, tienes sangre, voy a limpiarte -comenta Oscar y lo sigo hasta el escritorio.

En eso se acerca preocupado Fabi y mira el brazo.

-Hermano, ¿estás bien? -susurró Fabi y se rascó el cabello-. Perdón, si te golpeé.

-Todos nos lanzamos, así que fuimos todos culpables -añadió Pito.

-Pito tiene toda la razón -afirmó Timoteo y se lanza en el futón.

-No es nada, es sangre, se limpia y nadie es culpable -dije mientras Oscar echa agua oxigenada en una gasa y empieza a limpiar-. Lo importante aquí, es saber el motivo de Fabian a madrugar -cambié el tema y esperé la respuesta.

Me arde, pero aguanto y me soplo la herida.

-Como es solo sangre, vamos al motivo de la visita a mis hermanos -dijo Fabi en su piel de nuevo.

Jorge le lanza una almohada y Fabian la atrapa.

-Hermano con instintos suicidas -murmuró Jorge serio-. ¿Qué opinas amigo puño? -le habla a su mano gigante y Fabian lo ignora.

-¿Si creían que sería el único imbécil en madrugar mientras ustedes dormían como lirón? -refuta Fabi-. Están equivocados -movió el dedo índice negando y se sienta en el escritorio.

Todos nos miramos dudosos.

-¿Quién te despertó? -le peleó Pito frunciendo el ceño-. Estoy confundido. ¿Qué culpa tenemos nosotros? -Se hizo una coleta en el cabello.

-Pues ahí viene lo divertido, escuchen con atención. -Fabi pone la mano en el oído y nos señala.

Tanta vuelta al asunto y no comienza a hablar. Nos tiene desesperados, aunque es normal en él, le gusta crear tensión y agarrar la noticia hasta lo último.

-Me despertaron con agua en la cara, abrí los ojos con ganas de golpear al tarado y lo que veo es a mi tía loca.

Todos nos empezamos a reír asquerosamente, Jorge se lanzó al suelo, Timoteo golpeaba el futón y Oscar aplaudía. Enojados jamás, con esta semejante noticia podemos despertar hasta las 5:00 am. Fabian finge seriedad, pero sonríe a medias y prosigue.

-Estaba con ganas de golpear, pero era una dama. Me enseñaron que a las mujeres no se les pega ni con el pétalo de una rosa. Aunque tengo serias dudas con mi tía, ese carácter y ese porte me hace pensar si tiene una palanca allá abajo.

¡Dios! No podemos detener la pavera, estamos muertos de la risa y hasta lágrimas estoy botando. Me estoy imaginando todo, incluso, la cara de Fabian y es imposible no reír.

-Estoy de acuerdo con eso, a veces parece macho de las cavernas -logré decir entre risas y me limpié las lágrimas.

En eso Jorge se levanta del suelo, se acerca hacia nosotros, Oscar terminó de limpiar la herida y está recostado en la silla riendo.

-Esperen lo mejor -nos detiene con las manos a los lados en alto-. Me limpio la cara mojada con la sábana y me volteó para ignorarla con la almohada en mi cabeza. En eso siento otro chorro de agua, me cagué en todas las amargadas y tías brujas.

Empezamos a hacer bulla y reír a todo dar. Fabi se baja del escritorio y empieza a mover las manos.

-Desgraciado, te vas a dormir a otro lado -Fabi imita la voz de la Leona-. Vago, eres una lacra. Anoche te acepté porque era tarde, pero no pienso tener a flojos en mi casa.

En eso Timoteo se levanta sin poder, agarró su paquete y se marchó corriendo al baño. Me imagino a la Leona con sus ojos fuego, en bata y con muecas semejantes a las que Fabi está haciendo en este instante.

-¡Timoteo, apunta bien el chorro! -grita Zuriel mientras golpea el futón.

-Todo esto me ha pasado gracias a mi hermano Ken. Tuve un despertar bendecido y el día me dijo: Fabian busca a tus amigos y despiértalos con este amor matutino. No sabes el esfuerzo que fue soportar a mi tía en la madrugada y al despertar también, es agonizante.

Jorge le echa el brazo por el hombro y se pone serio de momento. Todos en la espera de una de las suyas.

-Te has salvado de mi amigo puño porque no has hecho el día. Solo faltó verte mojado. Es que te imagino tratando de calmarte, ella como cacatúa y tus venas casi a reventar.

Fabian empuja a Jorge por disfrutar de su desgracia. Sin embargo, es la verdad, cuando Fabian se molesta, sus venas se brotan y trata de calmarse, pero se ve su tensión en desacuerdo. Él siempre es sereno, pero de las pocas veces que se endiabla, huye de su rabia. En eso aparece Timoteo, nos estamos tranquilizando y me duele el estómago de tanta risa.

-Estamos a mano, hermano, me desperté con agua. No obstante, mi despertar es mil veces mejor que el tuyo. La Leona es un grano en el culo y más a esa hora matutina -comenté y me puse de pie.

Fui por la foto y la llevé a su sitio con la atenta mirada de la pandilla. Agarro mi camisa y mi celular sin batería. Los miro serio a todos y les saco el dedo malo.

-Qué agresivo eres, tranquilo -dijo Zuriel y mira su celular.

-¿Cómo está? ¿Valió la pena el agua mañanera? -le pregunté y espero su respuesta.

Me paso la mano por el cabello y Fabi me observa fijo.

-Ella siempre vale la pena todo, siempre, hermano -Fabi se asegura que entienda-. Tiara extrañamente está con una sonrisa de oreja a oreja. Hasta cuando mi tía la insultó con todas las ofensas posibles. Ella sonrió y lo más cómico fue su respuesta.

-¿Cuál fue? No rodeos, dime -lo insté.

-¡Descansa madre, es muy tarde!

Me sonrío, esa es mi chica y mi Sirena. Me fui hacia la puerta y antes de irme me giro.

-Ella es perfecta y siempre valdrá la pena para mí también. Vamos para la playa, prepárense y comemos fuera.

Me marcho, iré a darme una ducha y llamaré a mi Sirena. Si les quedaba alguna duda sobre mis sentimientos a los chicos y en especial a Fabi, lo aclaré. Al llegar a mi cuarto voy hacia la mesita de noche y conecto mi celular. Lo enciendo, vuelve a la vida y entran las notificaciones. Me voy hacia el baño, necesito espabilarme por completo y tener cuidado con mis heridas. Mi sirena estuvo feliz, bloqueó toda la mierda y aun así pensó en mí. Me lavo la cabeza, el chorro me masajea y terminé de asearme. Me salí de la ducha y me seco con cuidado. Al salir con la toalla, busco en el armario mi traje de baño azul cielo, saqué calzoncillos y una camisa sin mangas. Dejé caer la toalla, me visto a las millas y rápido fui hacia el celular. Tengo un mensaje de Tiara, enseguida lo abro.

¡Buenos días! Es temprano, las 7:25 de la mañana, pero la Leona rugió y despertó a todos. Fabian pagó todos los platos rotos, pero nada quitó mi sonrisa.

Mi sonrisa es enorme, mi Sirena me dio los buenos días y sonrió por mí. Me gusta sentirme idiota por ella. Solo me entiendo yo. Decido llamarla, deseo escuchar su voz. No responde, suena y suena. Tal vez no pueda por la Leona y cuando iba a colgar escucho su suave voz.

-¡Hola, Ken! Estoy encerrada en el baño para poder hablar.

-¿La Leona está en la casa?

-Sí, por desgracia. Es insoportable, repite todo y aún discute porque llegué tarde.

La escucho, bajar la voz y suspirar.

-Necesito que vayas con nosotros a la playa. Necesitas aire, salir de esa tortura de la Leona.

-Salir de aquí es una misión peligrosa.

No saldrá, es una cárcel su casa y ella es la prisionera. Maldita costumbre, quiero romper esa cadena en ella. Quiero que arriesgue, no se rinda y no piense tanto.

-Te espero en media hora, inventa lo que sea. Es un reto Sirena, la adrenalina es mi segundo nombre. Sé que debajo de tu piel escondes la tuya. Vamos, empieza a vivir mi chica. No te niegues a la vida.

-Me retas, es increíble, eres un imbécil. Mi madre es... -se escucha molesta y titubeante.

-Olvídalo Tiara, no dije nada -la corté y retiré mis palabras.

-Tampoco así, ¡ahh! -se alteró-. No me trates de niña miedosa.

Escuché a su madre loca gritar.

-¡Ya voy, ni ensuciar se puede en esta casa! -gritó por fuera de la línea.

Me empiezo a reír, ella vuelve en el momento de mi pavera.

-Eso fue excitante, saber que conmigo cagas amor.

-Ya basta, tengo que salir del baño, sospechara -cuelga sin despedirse y sin más.

Tengo deseos de llamarla, pero no será ahora. Agarro el celular, está en 25%, pero lo cargo en el jeep. Me coloco la camisa, el perfume, me peino y agarré la cartera junto con las llaves. Salgo del cuarto, en el pasillo me encontré con mi hermosa madre y la abrazo. Ella tiene el pelo castaño largo y siempre brilla. Mis ojos los saqué a ella y siempre está arreglada.

-Vas para la playa, fui al estudio y me contaron. Antes de que te vayas, tu abuela está en el cuarto.

-Vamos, nunca me iría sin su beso.

Nos encaminamos hacia el cuarto de mamá, al abrir la puerta mi abuela se levanta de la cama y me alcanza. Sus brazos me rodearon, les cuento que sus apretones son únicos y ricos. Ella es mi adorada nana. Me regañó, me consintió y la amo con locura. Mi madre es una versión más joven, son idénticas y hermosas.

-Mi pequeño sol, deja ver esas heridas -dijo preocupada la nana.

Nos sentamos, ella empieza a examinar y le muestro la espalda. La abuela busca en su bolso, saca un pote y empieza a rociar. Se siente frío, pero a la vez refrescante. Mi mamá nos observa con sus ojos brillando de emoción.

-¡Gracias, nana! -agradecí por tenerla-. Se siente bien. ¡Te amo! -beso su frente y ella sonríe.

Me levanto, voy hacia mi madre y la beso de piquito. Siempre nos besamos así, es el amor de mi vida por siempre.

-¡Cuídate, te amo, bebé! -mi madre comenta y acaricia mi mejilla.

-Si madre, disfruten y vayan a la piscina. Por hoy no molestaremos.

-La casa sin ti y tu pandilla es triste bebé -afirmó mi madre.

-¡Te amo, pequeño! Nosotras nos acostumbramos al ruido -dijo mi abuela y me marché contento.

Voy bajando al primer nivel, ahí está el estudio, alejado de los cuartos para no incomodar. Al entrar están jugando mi juego, veo a todos, excepto a Fabian.

-Nos vamos, ¿dónde está Fabi?

-Está afuera, lo llamaron y salió. Nos espera en el carro, fue lo único que mencionó -comenta Zuriel y me alcanza con su mochila.

Empiezan a apagar los equipos electrónicos, recogen sus cosas, saco mi celular en lo que espero a los chicos y no hay llamada de Tiara.

-¡Listo, vamos por el agua! -dijo Oscar y colocó su brazo encima de mi hombro.

Salimos al pasillo, recuerdo que se me olvidaron las tablas para llevar y las cosas necesarias.

-¡Hey, chicos! -dije sobresaltado-. Faltan las tablas de surfear y las cosas...

Me interrumpe Pito y comenta:

-Está todo guardado, entre Jorge y yo empacamos todo lo necesario.

-¿Las siete tablas? -insistí.

-Sí, ahí están -dice Jorge y seguimos caminando.

-¿Toallas? -vuelvo a ser intenso-. Porque en el apartamento no dejamos absolutamente nada la última vez. ¿Lo guardaron en la guagua o el jeep?

Mis padres alquilaron un apartamento en Dorado, la mejor playa para surfear Kikita' s está detrás y es hermosa. Tenemos una guagua que cabemos todos, porque en el jeep vamos apretados. Pero desde que Jorge sacó una camioneta Ford, a veces nos vamos en dos carros.

-Está todo necio, confía. Está guardado en tu jeep y la camioneta de Jorge -murmuró Pito y me hizo muecas.

-La última vez, confíe y dejaron las tablas -les saqué en cara-. Perfecto, nos dividimos afuera.

Se empiezan a reír, me detengo y saco el celular, pero nada de Tiara. Oscar me mira extraño y me empuja.

-¿Qué pasa Ken? Nunca has sido adicto al celular y has mirado intensamente ese aparato -interroga Oscar y todos hacen bulla.

Observé de mala manera a Oscar, entiende mi mirada y se queda en silencio.

-Corrección, ya es adicto al aparato nuestro Ken. Está flechado por el amor y lo cautivó una nena linda. Sin embargo, es difícil ese amor. Tenía que ser así, a la pandilla le gustan los retos y Ken no haría la excepción. La hija de la periodista obsesiva, esto es de horror -comentó sarcástico Timoteo y empiezan a reírse.

Me detengo en seco, Timoteo se golpea en mi espalda y me volteo. Lo agarro de su camisa, lo acerco a mi cara y él sonríe descarado. A este maldito debo advertirle que la deje en paz.

-Ya córtala, ella no es un juego de la pandilla. Es importante para mí, es parte de nosotros y se respeta como tal. Tiara es mi chica, la Leona me importa una mierda. Sucedió de la nada. ¿Cuándo me he amilanado? -le aclaré y lo suelto.

Timoteo alza las manos en rendición y me besa la frente. Luego se va corriendo hacia el patio, me voy detrás para patear su trasero y en eso paré con él. Iba a mandarlo a China, tanto chocar con Timoteo y besos, no me agrada. Al mirar el motivo que lo hizo detenerse en seco, me sonrío de oreja a oreja. Mi pecho se llena más por ella. Ahí está mi Sirena con Fabian, hablando recostados en su aparato llamado carro y todos están pasmados. En eso Oscar se me pega, me golpea el hombro y observo a mi chica sin hacerle caso a mi amigo. Está aquí a pesar de su enojo conmigo. Aún estando con la Leona se escapó, aunque estaba enojada se arriesgó. Aceptó el reto de tomar su vida y ser libre sin importar las consecuencias. La veo toda pequeña, con su pelo suelto cayendo por sus hombros y su cabello rozando su espalda. Tiene puestas unas gafas grandes, ocultando sus hermosos ojos grandes que me atraen. Continúo mi recorrido por mi Sirena, veo su camisa azul oscuro, tiene un aliens y dice: "No creo en los humanos" pero el idioma es inglés. Muy original la camisa, como mi chica. Tiene unos cortos que me aceleran el corazón y muestran sus piernas peposas. Lleva unas sandalias sencillas, siento su mirada en mí y voy subiendo mi mirada lentamente, deleitándome. Sabiendo que me encontraré con esas mejillas rosadas, al pasar su camisa y al mirar su rostro, ahí está mi tomate viviente. Ella esconde sus manos en el bolsillo de atrás del short. Siento que todos me observan, en especial Fabian, pero nada me importa, más que mi Sirena.

-La pandilla completa ha llegado, como saben, es mi prima hermana, Tiara. Oficialmente, la presento -se voltea hacia ella y le sonríe.

Sé que le está dando apoyo, ellos se conocen muy bien y ella es tímida. Estar aquí para ella es un gran esfuerzo, siempre supe que debajo de esa piel se esconde mi aventurera. Se quita sus gafas, veo sus ojos grandes y mira de reojo hacia mí. Estás loca por mirar mi chica, lo intuyo y espero que Fabian hable su bazofia.

-Aquel panzón es Jorge y su panza JJ. Siempre usa el sarcasmo, no dejes que te envuelva, es así -señala hacia Jorge y su panza.

En eso Jorge va orgulloso hacia ellos y le da un beso en la mejilla a Tiara. Fabian lo aparta de cantazo, se coloca en medio y Tiara baja su mirada pasmada. Me pongo alerta, cierro mis puños fuertes y doy un paso adelante. Pero Oscar coloca su brazo en mi hombro y me detengo.

-Dale tiempo idiota, esto para ella es nuevo. Como ven es tímida -comenta serio Fabi y ella pone su delicada mano en la espalda de él.

-Mucho gusto Jorge, no es su culpa Fabi. Me acostumbraré a ellos, saldré del caparazón poco a poco -su voz nerviosa, pero firme y al fin me regala su mirada.

Sonrío sin poder evitarlo, ella se sonrojó y se muerde el labio inferior. Sus labios me llaman, es mi droga nueva y me pierdo en ellos.

-Lo lamento Tiara, no sabía que eras tímida, pero de todo corazón estás en familia. De eso puede dar fe Pito -dijo Jorge y señala a Pito.

Como siempre, Pito saluda con la cabeza y da su mirada cohibida hacia mi chica.

-Créeme, sé cómo te sientes. Te doy mi palabra de que aquí te sentirás cómoda, puedes ser tú y no juzgan -me sorprende Pito expresando sus sentimientos hacia una extraña.

Todos lo miramos, él se encoge de hombros y entendemos que necesita espacio para que no lo acorralen. Timoteo avanza hacia Tiara, ella le sonríe genuinamente y sin timidez. Nunca había sentido tantos celos en mi vida, supongo que jamás he tenido a nadie que me importara para celar.

-Hola de nuevo Tati, acá te divertirás mucho y te soltarás pronto -habló Timoteo en confianza.

Se saludan con un apretón de mano, la llama Tati, me corroe la duda y cómo se conocen. Nunca la pandilla había sabido de la prima de Fabi y menos compartido con ella. Pero al parecer Timoteo sí, me tendrán que poner al día y pronto. Me siento tan tenso, Oscar me palmea y sabe como estoy. Nos conocemos tanto, nuestros arrebatos, virtudes y defectos.

-Me alegro de volver a verte Timoteo -sonríe y se pone las gafas en la cabeza.

-Pues seguimos, aquel gigante es Zuriel, es el más inteligente de todos -continúa Fabian y lo señala.

Zuriel da un paso adelante, la saluda con la mano y ella lo imita.

-¡Mucho gusto, prima! -susurró el gigante.

-¡Gracias! -comentó Tiara.

-Por último prima, el que está pegado al culo de Ken. Es Oscar, así todo intimidante, con piercing y tatuajes es muy llorón. Por otro lado, su carácter es cañón, así que huye de él. Es experto en videojuegos, el mejor después de Ken, por supuesto.

Oscar serio como siempre, asesina con la mirada a Fabi y le saca el dedo malo. Se despega de mí, camina hacia Tiara y ella juega con su pelo.

-¡Bienvenida a la pandilla! Si soportas a Fabi, créeme que me amarás a mí y mi jodido carácter. Porque tu primo es un asno, lo aguantamos, porque en la familia no hay excepción.

Tiara lo mira con miedo, asiente y lo saluda con la mano. Oscar me sonríe con sarcasmo y se marcha al jeep. Me sorprende, se sienta atrás, siempre va de copiloto conmigo, no cede el asiento a nadie. Está dejando el asiento para mi chica, me acerco hacia ella y estamos frente a frente.

-Ya conoce a todos. No hace falta presentarme Fabian, ya nos saltamos la presentación y el destino fue la ayuda.

-No pensaba presentarte, si con esas miradas furtivas hablan por sí solas. Son voltaje alto, deben poner cartel de peligro -murmuró Fabi.

Ella lo empuja, sus mejillas rosadas y él le echa el brazo encima. Deseo que se marche y me dé espacio, pero sé que está jodiendo a propósito.

-¡Hola, Ken! Aquí estoy escapada y gracias a mi primo por cubrirme.

No quiero terceros aquí, pero si Fabi lo desea, pues lo ignoraré como mierda. Sin hablar, agradecer o pedir permiso la agarré por la cintura. El brazo Fabian lo aparta sorprendido, le tiro una guiñada y beso a una desorientada pequeña Sirena. Es posesivo, tomo lo que es mío y quiero que quede claro a todos. Nada dulce, la estoy besando como si no hubiera mañana y ella sigue el ritmo. Aún estaba aturdida al principio, pero sé que deseaba ese beso tanto como yo y jadeamos juntos. La aprieto más hacia mi entrepierna, quiero que sienta como me deja y aunque esté loco por hundirme en ella será a pasos de bebé. Aunque muera porque ella sea completa mía y de todas las formas. Escucho a los chicos gritando: ¡Viva el amor!, y ¡Aquí hay niños que sufren! La suelto, pero antes muerdo el labio que me provoca y ella me mira excitada. Suelto de a poco el labio, Tiara baja la mirada y tambalea, pero la ayudo a que se estabilice. Cuando sé que no se caerá, suelto su cintura y antes que se escabulla agarro su mano delicada y entrelazo nuestros dedos. Ella mira nuestra unión, la voltea y antes de que se aparte le mostraré su lugar, dónde siempre será bienvenida.

-Mi chica va conmigo, los demás se dividen como les apetezca.

-¡Me voy adelante, compraré comida y carne para cocinar! -bramó Jorge.

Asiento hacia Jorge y me enseñó el pulgar hacia arriba en aprobación. Llevé a Tiara hacia el jeep, abro la puerta del pasajero y la alcé depositándola en el asiento. Ella grita de momento, se tapa la boca abochornada y me acomodo, la entrepierna. ¡Demonios! Será una prueba muy difícil, estoy muy excitado. Ella abre sus ojos gigantes al ver mi estado.

-Mis cosas se quedaron en el baúl, déjame buscarlas -farfulló-. ¡Dios, disimula! Esto es vergonzoso, Ken -susurra mi Sirena y mira hacia Oscar para ver si escuchó.

Oscar está sonriendo, sin disimular y Tiara se pone más roja. Es posible ser más tomate, solo ella, mi chica.

-Tranquila, esto es normal para ellos. Todo esto es tuyo, nena, tarde o temprano, así que acostúmbrate. Me haces esto, solo contigo mi Sirena -señalé todo mi cuerpo y le tiré una guiñada.

Cierro la puerta, en eso viene Fabi con un bolso gigante de chica y lo guarda atrás en el baúl. Veo que Timoteo y Zuriel están en la camioneta de Jorge. En la mía está sentado Pito, Oscar e imagino que Fabian va con nosotros. Cuando veo que arranca como loco, Jorge, definitivamente, viene el primo. Cierra el baúl, me observa y ve mi entrepierna que gracias a todos los santos está bajando. Todos saben lo calentón que soy, pero nunca me había enamorado antes y por ella seré un monje. Me ducharé con agua helada hasta que ella me pida que la posea.

-Es mi prima, ve con calma y suave. No tengo nada en contra de que estén juntos. Lo sabes hermano, solo que está experimentando por primera vez y quiero paciencia. Tiene miedo, pero aun así se escapó diciendo que estaría con mi madre. Pero la bomba explotará, ella necesita ser fuerte. Recuerda esto, pase lo que pase, siempre seré su hermano y estaré para ella. Cuando sufra, aunque no quieras y la lastimes, siempre estaré de su lado.

-Por ella iré despacio, trataré y entenderé tu punto. Sin embargo, no necesito terceros, Tiara puede defenderse sola y sé que es fuerte.

Pasé de largo para irnos, pero me agarra el brazo fuerte y me volteé.

-Ella es fuerte, bastante sin saberlo. Te cuento, mi prima es la que decide. Si quiere mi presencia, juro que ahí estaré, aunque te incomode.

Nos montamos en el jeep, saco mis gafas de la gaveta y enciendo la música al volumen máximo. Estoy tan molesto ahora mismo, conmigo, con Fabian, y con ella. Me siento desorientado, necesito bajar las revoluciones y será con las olas. Jamás la dañaría a propósito, o sea que ella quería que Fabi la acompañe y siente miedo de mí. Después ahí voy la beso agresivamente, ella le gustó y apuesto que se mojó. Pero fui un completo idiota, no medí las consecuencias y la asusté. Cargo el celular en el jeep y respiro profundo. Están dando la canción de Maná, "Bendita tu luz" y empiezo a cantarla con toda mi alma.

Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada bendita la luz, bendita la luz de tu mirada

desde el alma. Benditos ojos que me esquivaban, simulaban desdén que me ignoraba y de repente sostienes la mirada.

Bendito Dios por encontrarnos en el camino y de quitarme esta soledad de mi destino.

Bendita la luz,

bendita la luz de tu mirada

bendita la luz,

bendita la luz de tu mirada, oh

Ella me mira, sonríe y coloca su mano en mi rodilla. ¿Quién se enoja con ella? Tiara es mis altas y mis bajas. Agarro su mano, la entrelazamos y llevé su mano a mi boca. Con un tierno beso en sus manos, me disculpo y prometo ser su caballero. Vamos de camino, no hay tráfico y permanecemos callados. Nuestras manos unidas, nunca me soltó y menos yo. Media hora más tarde estamos frente al apartamento, se bajan todos del jeep y me sorprende que Fabian también se bajara. Pensé que estaría de espía, pero parece que el viaje lo calmó. Estamos solos, ella se suelta el cinturón y mira nuestras manos aún unidas.

-¡Hola, Tiara!

-¡Hola, Kendrick!

Nos sonreímos y besé de nuevo nuestra unión.

-Perdón, por todo. Te pido si te ofendo o te hago sentir incómoda de alguna manera, me lo digas al grano. No soportaría que sientas miedo de mí, si te lastimo alguna vez, quiero que sepas que será sin darme cuenta. En mi sano juicio nunca te dañaría, nunca.

Suelto su mano, me siento vacío sin ella y aunque sudemos como locos la sostendría por siempre.

-No tengo que perdonarte nada. Eres especial para mí, estoy asustada un poco y necesito a Fabi por ahora. Admito que contigo me siento segura, pero mi primo es mi sostén. Si te molesta nuestra unión, es mejor que nos distanciemos. No quiero que su amistad se dañe por mi culpa, ambos son importantes en mi vida -sus ojos no me sueltan y se está abriendo conmigo.

-Aceptaré todo lo que me pidas. No me molesta Fabi, pero sí que tengas que tenerlo cerca para estar conmigo. -Tengo que aclararlo.

-No te preocupes, es que estaba un poco molesta contigo... -hundió los hombros y bajó la voz- por retarme sabiendo lo difícil que es mi madre -sus mejillas se tiñen rosadas y agachó la mirada-. Le pedí a Fabi que cuando te acercarás a mí fuera de metido. Le exigí que evitara tu contacto, pero te conoce bien. -Tiara se empieza a reír, ese ruido tan de ella y acaricié un mechón del cabello, tenerlo entre mis dedos y sentir su suavidad me gusta.

Siempre he amado el pelo de mamá, ahora adoro el de Tiara y ella sigue ocultándose de mí. Alcé su mentón y nos encontramos.

-¿Qué dijo Fabi? -pregunté perdido en sus ojos marrones oscuros.

-Tati, no sabes de lo que es capaz Ken aún -se quedó un segundo pensando con sus ojos entrecerrados y prosiguió-. Cuando él quiere algo se lanza sin reflexionar en nada. Acuérdate, te besó en frente de tu madre -soltó el resto de prisa para no perderlo.

Recuerdo que así la llamó Timoteo, también Fabi y mi curiosidad aumentó.

-Definitivo, Fabian me conoce -intento no darle casco al apodo-. Nunca pienso las consecuencias y más cuando deseo con todas mis fuerzas. -Me llevé su pelo a mi nariz y huele exquisitamente dulzón-. Mmm... el cabello tiene olor a algodón de azúcar.

-Tienes buen olfato, ese es mi champú -abrió si es posible más sus ojazos-. Sabes quisiera ser más como tú.

-¿Con buen olfato? -alcé mis cejas bromeando y ella me empujó el hombro suave.

-No, payaso -frunció el ceño-. Me refiero a pensar menos, le doy vueltas a las cosas y al final me bloqueo.

-Debemos darnos un poco de cada uno, así tenemos un pedazo de ambos.

-Trato hecho Ken -me da su meñique y hacemos el pacto.

-Yo esperaba un trato con saliva o sangre mezclada -dije fingiendo tristeza.

-Confórmate con el dedo -afirmó y sonreímos.

Está más cómoda conmigo y se sonroja menos.

-Me mata una duda. -Lo necesito, me come el cerebro.

-Dime, para sacarla de la cabeza -apuntó mi sien.

-¿Dónde conocías a Timoteo? -pregunté incómodo-. Nunca Fabi te presentó, me es raro la confianza.

Me agarra la mano, la entrelazamos a la perfección y nos miramos a los ojos.

-Hace tiempo apareció Fabi con Timoteo a casa, estaba sola y vimos una película los tres. La segunda vez fue el día que te caíste, estaba desayunando en la panadería y llegó Timoteo. Es divertido -su rostro sonríe-. Aunque no he cruzado muchas palabras con él. ¿Duda resuelta o aún estás dudoso?

-¿Tu apodo es Tati? ¿Timoteo lo inventó? -tiré mi ronda de celos.

Se ríe a carcajadas echando la cabeza para atrás. Me siento ridículo con estas dudas y recelos sin sentido.

-Ese es mi apodo de siempre, el culpable fue Fabian -habló entre risa y me voy relajando-. Desde que empezó a hablar me nombró Tati y todos en su casa me llaman con ese apelativo.

Continúa sonriendo, me siento imbécil por pensar en lo que no era. Se asoma Timoteo con Zuriel golpeando la ventana del carro y empiezan a monear. Fabian abre la puerta del lado de Tiara y consigue asustarla. No le da tiempo y la trepa en su hombro. Tiara ha pegado unos gritos y la veo moviendo sus piernas. Cuando se voltea Fabi puedo ver su rostro y ella conecta sus ojos a los míos. Vuelve en sí y golpea la espalda de su primo. Empecé a reír por sus locuras y ella niega con la cabeza. En eso los chicos se cansan y se marchan detrás de Fabian con una Tiara aullando. En ese momento comprendí todo, ellos son uno y jamás Fabi se meterá entre nosotros. Ella está aprendiendo a vivir y él la apoya. Me alegro de que la proteja hasta de mí. Me decido a bajar del carro y agarro el celular. Es hora de empezar la adrenalina y sumergirme en las olas. En eso sale Pito, va hacia el baúl y lo acompañé. Agarré dos tablas de surfear y él la otra junto con el bolso de Tiara.

-Ella es perfecta para la pandilla y para ti. Se acoplará pronto. Los observé, el amor entre ustedes es real. No te preocupes por Fabi, los apoya. Solo tienes que recordar que de todos has sido el más que liga y continúas como si nada. ¿Quién asegura que no harás lo mismo a Tiara? Ellos son como hermanos y se preocupa por ella. Sé comprensible Ken, él sabe que hay historia de amor, pero la duda está sembrada -me palmeó el hombro.

Se marcha dejándome sorprendido, el bebé de la pandilla, el callado vio más allá que yo. Nunca se negó a nada Fabi, siempre me ha ayudado de una forma u otra para acercarme a su prima. Cuando tenga oportunidad me disculparé con él. «Vamos a relajarme», me animé. Caminé con las tablas, cierro el baúl y entré al apartamento. Escucho música de Daddy Yankee puesta, "Shaky Shaky". Se acerca Oscar y me quita las tablas. Huele demasiado de rico, mis tripas suenan y el hambre viene fuerte. En la cocina vislumbré a Jorge poniendo carne y a Tiara ayudando. Están felices, me gusta verla tan relajada y Fabi está con ellos. El apartamento es pequeño de dos pisos, abajo tiene cocina, baño y sala. Segundo nivel, los cuartos. La terraza da acceso a la playa, los chicos están afuera y sin molestarla me dirigí hacia el exterior. Ella tiene que compartir con los demás, al igual que yo y voy hacia la aventura. Respiro el mar, el cielo maravilloso nos cobija y un sol quemador. Veo a Zuriel en el agua con su buggy entrando más profundo. Sin pensarlo me dirigí hacia la playa. En la arena me quito los tenis, las llaves, el celular y hundí mis pies en la arena. La vista es hermosa y más viendo la ola que se construye. Pito está entrando al agua junto a su buggy y Timoteo se acerca con la tabla en mano.

-¡Vamos Zuriel, móntala es tuya! -alcé la voz a todo pulmón.

-¡Imagina que es una computadora, ve aduéñate de ella! -se unió a mis bramidos Timoteo.

Oscar estaba en la terraza y viene corriendo. Nos quedamos viendo como Zuriel surfea. Se adueña de la ola, la maneja y cae. Todos estamos gritando eufóricos. No aguanto más, lanzo mi camisa al suelo, veo las tablas en la arena y agarré a mi nena. Oscar se quita los tenis y la camisa. Me voy corriendo, me detengo en la orilla y me coloco el amarradero en el pie. En eso veo a Pito en el tubo dentro de la ola y logra salir bien.

-¡Wepa Pito, estuvo brutal esa! -lo animé.

Pito nada para agarrar su buggy, se trepa y nada hacia el pico. No somos profesionales, pero disfrutamos entre nosotros. Amo estos momentos juntos y espero que sean más. Una vez dentro del agua me sumergí mojando mi cabello y al salir a la superficie me eché para atrás los mechones que cayeron en mi rostro. Nadé hacia los chicos, Oscar viene detrás. Estamos los cinco en el pico, es dónde rompen las olas. El día está perfecto para surfear. En eso Timoteo hace el pato, pasa por debajo de una ola y luego monta una. Se balancea, pero pierde el control y cae, pero logra salir a la superficie. Me lancé, es mi turno y me levanto en el alma de la tabla. Monto la ola, la adrenalina recorriendo todo mi cuerpo y logré salir. En la terraza me percaté que estaban Jorge gritando y Tiara sonriendo. Fabi viene corriendo con su tabla y me caí. Me limpio la cara, agarré el buggy y me siento en el. Vuelvo a buscar a mi chica y está con su melena bailando con el viento. Oscar se lanza en una ola, todos estamos haciendo bulla y Tiara se va con Jorge dentro de la casa. Llega Fabi al agua y se une a la diversión. Luego de Oscar se lanza Fabi y estamos gozando. No sé, ¿cuánto tiempo pasó? En las olas nos perdemos y se nos van las horas. Al mirar a la terraza vemos a Jorge haciendo señas.

-¡Pandilla, vamos a comer! -con sus manos alrededor de su boca nos avisó Jorge.

En estos momentos está Fabi con una chulada de ola, el primero en nadar a la orilla es Timoteo.

-¡Comida al fin! -dijo eufórico Timoteo en la arena y Oscar lo sigue.

Me lanzo por otra ola que rompe, paso por el tubo y la emoción a mil. Me caí antes de salir, la ola me arropó y tragué mucha agua. Tengo el corazón acelerado, los pulmones duelen por respirar y con dificultad logré nadar a la superficie. Empecé a toser desesperado por el aire (me cago en la ola enorme) y agarré mi buggy. Me percaté que solo quedamos Fabi y yo. Me alcanza Fabi preocupado.

-¿Estás bien hermano? Tragaste agua como loco.

-Fue la ola jodedora -dije calmándome.

Nadamos juntos hacia la orilla y veo a los chicos en la terraza. En la arena nos soltamos el amarradero del pie.

-El hambre pica -dijo Fabian normal y asiento.

-Quería disculparme por ser tan imbécil contigo -nosotros discutimos, pero arreglamos las cosas-. Entiendo tu punto, borrón y cuenta nueva. -Le ofrezco mi mano, me deja colgado y me abraza.

-¡Vamos, cabeza de chorlito! -dio cantazos en mi espalda-. Nada pasó aquí, ¡vamos a comer!

Al mirarlo sé que estamos bien. Recojo mis pertenencias de la arena junto con la tabla. Nos acercamos a la terraza, los olores me reciben y estamos en el paraíso. Suelto mis cosas encima de la tabla junto a las demás. Tiara le da un plato con una hamburguesa gigante a Fabi. Me dirigí hacia la mesa dónde está toda la comida, agarré pan y empecé a poner la carne. Se acerca Tiara, me da en el hombro y me quitó la apenas hamburguesa. La miré sorprendido, tendrá mucha hambre.

-Tranquila es toda tuya -alcé las manos en rendición-. Por poco me arrancas la mano, si estás hambrienta, adelante -la insté con la mano y señalé los ingredientes para que nos sirvamos a nuestro gusto-, por ti aguanto hambruna.

-No seas baboso -me regañó tiernamente, esa cara no muestra enojo-. Ya comí dos hamburguesas en lo que estaban en el agua -acomodó la carne que había puesto yo-. Tenía la de Fabian porque conozco sus gustos -sus ojos curiosos ha puesto en mí-. Dime como te gusta y la sirvo.

No deja de sorprenderme mi chica, pero iba a quitarle la hamburguesa y ella la aparta.

-Puedo hacérmela solo, no te preocupes. -No quiero darle cargas, quiero que disfrute su libertad.

-La haré como me plazca... -levantó solo un hombro y se ve altiva- y te la tendrás que comer -dijo con carácter.

Le coloca lechuga, iba a agarrar cebolla picada y detuve su mano.

-De todo, menos cebolla -sonreí por su amabilidad-, el bacon extra. ¡Por favor!

Ella suelta la cebolla, empieza a poner mucho bacon. Será la mejor hamburguesa del mundo.

-Eres como yo -su sonrisa en el rostro me desconcentra-, amo el bacon. ¡Es delicioso! -comentó emocionada.

Me da la hamburguesa en un plato, está bien rellena y nuestras manos se rozan.

-¡Gracias! -tragué duro por las emociones que ella despierta en mí y el rubor en sus mejillas adornando sus facciones-. Se convertirá en mi hamburguesa favorita porque fue hecha por tus manos -al verla tímida sonreí de oreja a oreja orgulloso-. Vamos a sentarnos.

-Ve tú -logró encontrar su voz y se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja. Las ganas de acariciarlo y olfatearlo son enormes-. Te alcanzo ahora -agarra un plato y empieza a echar bacon.

-¿Te he dicho lo hermosa, qué eres? -Sé que debo darle tiempo, sin embargo, me es imposible.

Tiara gira a verme con todo sonrojo, pero me sostiene la mirada y sonríe.

-Basta eso es trillado -resopló-, con eso no conseguirás que caiga rendida a tus pies. Está sobrevalorado, necesitas más -movió su dedo índice dándole vueltas y agarró confianza.

-Pues eres hermosa con todo y sonrojo -me puse serio y alcé una ceja-. Además, no necesito conseguir nada porque estamos rendidos por el otro -le tiré una guiñada y me marché dejándola boquiabierta.

Me siento al lado de Jorge, está comiendo unas costillas. Luego que me coma esta hamburguesa le meto diente a las costillas. En eso Fabian se levanta y va hacia la mesa.

-¡Están por encima, voy a repetir! -alzó la voz Fabi.

-Te preparo otra, espera -dijo Tiara y agarra un pan.

-De ninguna manera, come tu bacon -le quitó el pan-. Tati, déjame a mí. -Fabi le puso el plato con bacon en manos.

Tiara no peleó y caminó hacia mí. No había sillas vacías, me iba a levantar, pero Jorge me detiene.

-Siéntate -comentó Jorge e indicó la silla.

-No, termina de comer -dijo Tiara pasmada y Jorge se sienta en el suelo.

-Fuiste mi ayudante, es bueno que lleguen personas dispuestas a la banda. Estos infelices ponen la boca, pero no las manos -aprovechó Jorge para tirar su puyazo.

Él ha tirado su sarcasmo del día, seguimos comiendo e ignorando. Esta hamburguesa está por encima de los gandules. Riquísima, me la estoy saboreando.

-No exageres, no fue mucho -Tiara quiere restar su ayuda-. Solo di sazón a la carne.

-Pues estas costillas están muy ricas -Jorge, sigue insistiendo, en eso es el mejor.

-¡Gracias! -Tiara hunde sus hombros-. Aprendí con mi padre a cocinar un poco.

Fabian se acerca, se sienta en el suelo y agrega.

-No seas tan modesta -fijó sus ojos oscuros maniacos en ella-. Te queda bien la comida, pero no tienes que cocinar a menudo, pero eres buena.

Me levanto a buscar más comida, esta hamburguesa me dejó con hambre. Estoy callado escuchando, cuando estoy comiendo soy así. Agarré el bacon, costillas y el pan solo. Me trae una cerveza Oscar y doy un largo trago. Estaba con la comida atorada y baja bien con la cerveza. Los dejo hablando por allá y me siento con Oscar.

-¿Está todo bien con Fabin? -averigua Oscar y muerde una costilla.

-Todo aclarado, entendí su actitud -susurré a mi amigo.

-Qué bueno porque estaba el ambiente tenso en el jeep -Oscar es rudo, pero se preocupa por nosotros-. Esa chica sabe cómo calmarte, me agrada para cuñada y para la pandilla.

En eso aparece Timoteo con la caja de dominó y se sienta en una de las sillas de la mesa de jugar.

-¡Vamos a jugar! -bramó con la caja en mano Timoteo-. ¡En lo que bajamos la comida, una partida de dominó! -propuso.

Rápido Oscar se acomoda en una de las sillas y dio por terminada la charla. Le sigue Pito y se levanta del suelo Jorge. Están completos para jugar, en eso Zuriel agarra el palo de billar y me mira, pero niego con la cabeza. Aún estoy comiendo, también quiero tiempo con mi Sirena. Fabian se acerca, le quita el palo y él lo empuja. Me levanto con mi plato, voy hacia Tiara y me siento a su lado.

-Las costillas están demasiado ricas -tengo que hacerle ver lo maravillosa que es y no se da cuenta-. ¡Gracias por venir y por la comida!

-No es para tanto -empezó a replicar-. Jorge, cocina estupendo y me dejé llevar.

-Acepta el cumplido -alcé el plato y ella lo miró-. Solo di: ¡Gracias Ken, soy la mejor!

Se limpia los labios con una servilleta, su sonrisa puesta y encantadora.

-Jamás, no soy así -sonrió pasmada y al ver mi ceño fruncido me siguió el juego-. ¡Gracias Ken, por el cumplido!

Terminé de comer con esas palabras y se quedó callada a mi lado. Al darse cuenta me ofreció una servilleta y me limpié la boca. Le quité su plato, me levanté y los eché en una bolsa de plástico que tenemos para los desperdicios. Al volver hacia mi chica, le tiendo la mano y ella observa dudando. No lo pensó tanto, confió en mí y posó su mano delicada en la mía tosca. La ayudé a levantar y la llevé hacia la arena.

-Vamos a sentarnos en la arena, charlar y reposar -le conté mis planes.

-Me encanta la idea -su voz es alegre y me llena el corazón.

Nos sentamos, ella aún tiene la camisa puesta y me pregunto si trajo traje de baño. Ella se coloca su cabello de lado, ya que el viento lo tiene bailando y se queda mirando el mar azul.

-¿El traje de baño se te olvidó?

Se sonroja, juega con el borde de la camisa y me siento un metiche. «Déjala Kendrick, tal vez no desee andar con traje de baño», me sermoneé mentalmente. Sin embargo, recuerdo su traje de baño oro. Le definía sus curvas en ese pequeño cuerpo, pero apropiado para ella. Se quita la camisa, veo el famoso traje de baño que rememoré y vuelvo a ese día. Tiara cruza las piernas como indio, coloca la camisa encima de ellas y me da su tímida mirada.

-¿Ya contento? -dijo riñéndome con ternura.

-Estoy contento desde que te vi afuera de mi casa -silencié y miré el cielo por un momento-. También al sostener tu mano de camino en el jeep -busqué sus ojos, esperan por los míos. Se han puesto brillosos y hechizantes-. Definitivamente, tú me haces feliz y más.

-Me estás malacostumbrando -dijo con sus manos apretando la camisa.

-¿Por qué? -Soy un niño curioso con Tiara.

-Cuando te canses de ser cursi y te olvides de mí -su miedo lo refleja y tragó duro-. No es justo, me harán falta tus palabras -su voz es afligida y eso desespera a mi corazón.

Acaricié su mejilla, ella se recuesta en mi mano y cierra sus ojos. Me acerco más a ella, mi boca en su oído y susurré.

-Nunca me cansaré porque no finjo -su aroma dulzón haciendo estragos a mi poca cordura-. Soy yo, llámame cursi, ok, pero soy Kendrick contigo.

Me alejo, dejo caer mi mano y ella abre sus ojos.

-Me siento la chica más afortunada del mundo -susurró y quiero más.

-¿Por qué? -Necesito que se abra a mí y sea directa, sin miedos.

-Porque el chico "Playboy de la isla" me da la hora tan siquiera -admitió sin soltar mis ojos.

-Eres afortunada, pero no de la forma que crees. -Mis palabras la han confundido y me miró extraño.

Eso causó que sonriera y me pierdo en sus ojos oscuros, curiosos.

-Has conseguido que el chico "Playboy de la isla" se enamorara por primera vez -estoy entrando a la ola llamada Tiara, es una que no tengo el control y puedo ahogarme. Es inevitable no sucumbir a esa grandeza de la naturaleza y deseo montarla con amor hasta que seamos uno-. Tienes mi verdadero yo, mi esencia completa a tus pies.

Ella se arroja encima de mí y caigo en la arena. La espalda me molesta un poco, pero no me importa. Me ha sorprendido mi Sirena, ella sonríe y se atreve a besarme. El beso es sin miedo, sincero y profundo. Acaricié su suave piel mientras movíamos las lenguas, explorando los recovecos y alargando el momento. Mi corazón se ha desbocado como loco. Al despegarse su sonrisa es cándida y contagiosa.

-Ya te tengo debajo de mí, Ken. ¿Quién lo hubiera dicho? -Su desparpajo me fascina.

Me molesta la herida, así que doy la vuelta y ella grita. Ahora estamos invertidos, el tiempo se detiene para nosotros y grabé sus facciones.

-Ahora estamos a mano mi pequeña Sirena -sonreí por su expresión.

-Enséñame a surfear Ken -sus ojos en los míos y esas palabras al salir de sus labios despiertan mi adrenalina.

-Dalo por hecho -le tiré una guiñada y la sonrisa me controla-. Serás mi perdición -admito.

-Piérdete conmigo, aprendamos juntos a amar y confiar -pone su mano en mi pecho y estoy seguro de que escuchó mis latidos.

Boom, boom, a mil por hora se encuentra mi corazón. Soy todo un bobo enamorado. Necesitando su cercanía, corté la poca distancia, nuestras narices rozando y respirando el mismo aire.

-Acepto todo contigo, los mejores y malos momentos -rocé mis labios con los suyos suaves y al abrir su boca la poseí.

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